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<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD Journal Publishing DTD v3.0 20080202//EN" "http://dtd.nlm.nih.gov/publishing/3.0/journalpublishing3.dtd">
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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Asclepio</journal-id>
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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-4466</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2018.p248</article-id>
				 
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				<subj-group subj-group-type="heading">
				<subject>RESE&#x00D1;AS DE LIBROS/ BOOK REVIEWS</subject>
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			<title-group>
				<article-title>Rese&#x00F1;a del libro "Desmesura. Una historia cotidiana de locura en la ciudad"</article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en"><trans-title>Book review</trans-title></trans-title-group>
				<alt-title alt-title-type="running-head">Rese&#x00F1;a</alt-title>
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				 <surname>Medina Dom&#x00E9;nech</surname>
				 <given-names>Rosa Mar&#x00ED;a</given-names>
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			<aff id="U1">Departamento Historia de la Ciencia / Instituto de Estudio de las Mujeres y del G&#x00E9;nero / Universidad de Granada </aff>
			
			<author-notes>
				<corresp id="cor1"><email xlink:href="rosam@ugr.es">rosam@ugr.es</email></corresp>
			</author-notes>
			
			<pub-date pub-type="epub">
				<day>31</day>
				<month>12</month>
				<year>2018</year>
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			<pub-date pub-type="collection">
				<year>2018</year>
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			<volume>70</volume>
			<issue>2</issue>
			
			<elocation-id>p248</elocation-id>
		 
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				<copyright-statement>&#x00A9; 2018 CSIC</copyright-statement>
				<copyright-year>2018</copyright-year>
				<license license-type="open-access" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">
					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#x00F3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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		<sec id="S0">
			<title/>
				<p><bold>Balius, Fernando y Pellejer, Mario</bold>. <italic>Desmesura. Una historia cotidiana de locura en la ciudad</italic>, 2018, 128 p&#x00E1;ginas. Ediciones Bellatera [ISBN 13: 978-84-7290-854-3]</p>
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			<title/>
			
			<p>Una de estas ma&#x00F1;anas, <italic>Twitter</italic> me hizo su regalo bibliogr&#x00E1;fico: la noticia de la publicaci&#x00F3;n de <italic>Desmesura</italic>. Sigo en esa red a algunos grupos de personas etiquetadas por la (bio)Psiquiatr&#x00ED;a reciente con alg&#x00FA;n “t&#x00ED;tulo” (esquizofrenia, transtorno obsesivo-compulsivo o el cada d&#x00ED;a m&#x00E1;s diagnosticado TLP –Trastorno l&#x00ED;mite de la personalidad). Como sujetos individuales (@Gacela1980) o colectivos (@DMentesAbiertxs, @orgullboig, @FlipasGAM) comparten dos ejes comunes: de una parte, su activismo “en primera persona”, es decir, no a trav&#x00E9;s de familiares, que suele ser el formato asociativo m&#x00E1;s cooptado por el sistema m&#x00E9;dico-farmac&#x00E9;utico. Por otra, su pr&#x00E1;ctica pol&#x00ED;tica de ayuda mutua. No es un movimiento radicalmente contra los psicof&#x00E1;rmacos, pues busca la autonom&#x00ED;a en el manejo y la informaci&#x00F3;n veraz respecto a sus efectos.</p>

			<p>Este activismo en primera persona guarda continuidad con los valores que la antipsiquiatr&#x00ED;a plante&#x00F3; en las d&#x00E9;cadas de los sesenta y setenta, buscando devolver agencia y dignidad a las personas con mentes complejas. Como alertaba Ronald David Laing (1927-1989) en la introducci&#x00F3;n a <italic>El yo dividido</italic> (1960), no podemos dejar de validar la experiencia &#x00ED;ntima de cada cual pues “La experiencia de uno mismo y de los otros en cuanto personas es primaria y se da validez a s&#x00ED; misma. Existe con anterioridad a los problemas cient&#x00ED;ficos o filos&#x00F3;ficos que presenta el estudiar c&#x00F3;mo es posible tal experiencia o c&#x00F3;mo se podr&#x00E1; explicar”. El modelo manicomial y todas la aberraciones terap&#x00E9;uticas de las d&#x00E9;cadas previas, hab&#x00ED;an conseguido hacer de la persona loca un “otro” despreciable y temible al que hab&#x00ED;a que aniquilar mentalmente, tal y como cuenta la poetisa Janet Frame (1924-2004) en su autobiogr&#x00E1;fica <italic>Un &#x00E1;ngel en mi mesa</italic>. En muchos lugares, nada quedaba a mitad del siglo XX de las ideas del Philippe Pinel (1745-1826) reformador (el que nos gusta recordar) que algunos m&#x00E9;dicos espa&#x00F1;oles ilustrados admiraron<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref>, y los manicomios se parec&#x00ED;an m&#x00E1;s al <italic>Corral de Locos</italic> que pint&#x00F3; Goya en 1794 que a espacios de convivencia en la dificultad y en el bienestar que los modernos a&#x00F1;os setenta parec&#x00ED;an poder traer. Como nos recuerda el psiquiatra argentino Ra&#x00FA;l A. Camino (1940-2018), en el documental <italic>Comunidad de locos</italic> (Ana Cutuli, 2005), cuando lleg&#x00F3; al Hospital Colonia de Federal (Argentina), del que fue director entre 1969 y 1976, las personas internadas com&#x00ED;an sobre tablas, sin platos ni cubiertos, y no ten&#x00ED;an siquiera espejos para recordarse en el reflejo que eran personas. Incluso algunas de las mujeres internadas fueron sexualmente comercializadas por responsables de la instituci&#x00F3;n. Esta situaci&#x00F3;n similar a la del <italic>Corral de locos</italic> era lo que estos psiquiatras argentinos inspirados en los grupos terap&#x00E9;uticos de Maxwell Jones (1907-1990) –modelo difundido en su obra cl&#x00E1;sica <italic>Psiquiatr&#x00ED;a Social: Un estudio sobre las Comunidades Terap&#x00E9;uticas</italic> (1952)-- quer&#x00ED;an combatir. Las dictaduras de Chile y Argentina prohibieron estos proyectos “revolucionarios”; revolucionarios porque las personas ingresadas se autogobernaban, se organizaban en ocupaciones para el autoabastecimiento o disfrutaban en sus fiestas y bailes. En las comunidades las decisiones cl&#x00ED;nicas eran autogestionadas y comunitarias, porque la “comunidad de locos” sab&#x00ED;a ser responsable y conocedora del grado de desestabilizaci&#x00F3;n de cada cual y ese conocimiento de grupo se pon&#x00ED;a en pr&#x00E1;ctica. Las asambleas, como herramienta terap&#x00E9;utica, dejaban al descubierto que algunos “delirios” eran estratagemas humanas de amor o de rivalidad. “T&#x00E1;cticas del d&#x00E9;bil” como nos han ense&#x00F1;ado Michel de Certeau y John Scott. Lo que dejaba claro el grupo o comunidad de locos es que la exclusividad del saber hab&#x00ED;a que expropi&#x00E1;rsela a los psiquiatras, porque los grupos eran una fuente de sabidur&#x00ED;a sobre salud mental, como mostraron los resultados terap&#x00E9;uticos en esas experiencias latinoamericanas.</p>

			<p>Desde entonces, al menos en algunos pa&#x00ED;ses, se ha ido desmantelando el dispositivo manicomial o, quiz&#x00E1;, simplemente se ha reducido a unas unidades de agudos que a&#x00FA;n siguen siendo muy contestadas por los propios colectivos. As&#x00ED; lo recoge la denuncia de Manuela Jes&#x00FA;s Mart&#x00ED;nez Guti&#x00E9;rrez, ante el alcalde de C&#x00E1;diz del partido pol&#x00ED;tico Podemos, Jos&#x00E9; Mar&#x00ED;a Gonz&#x00E1;lez, Kichi,<xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref> porque “la contenci&#x00F3;n y el aislamiento no son terapia”. El personal sanitario utiliza estrategias defensivas en instituciones que siguen m&#x00E1;s preocupadas por la vigilancia y el castigo que por pr&#x00E1;cticas m&#x00E1;s humanas que proscriban las correas. Los correajes que exponen en fotos los compa&#x00F1;eros de Manuela Jes&#x00FA;s Mart&#x00ED;nez durante su denuncia, son pr&#x00E1;cticamente id&#x00E9;nticos a los que se ven en el aguafuerte que muestra a William Norris atado en su ingreso de 1800 en el Bethlem Hospital, aunque esa era una &#x00E9;poca donde las “contenciones” duraban d&#x00E9;cadas. Esta iconograf&#x00ED;a del horror ha visto la luz en exposiciones recientes en el Wellcome de Londres. Tambi&#x00E9;n pueden contemplarse los espantos de la Salp&#x00EA;tri&#x00E8;re en otro texto reciente (<italic>Revelations: Iconography of the Salp&#x00EA;tri&#x00E8;re, Paris 1875-1918</italic>).</p>

			<p>La historia de la voz de los pacientes sigue oy&#x00E9;ndose, en parte por el acceso a archivos, a cartas (<italic>Cartas desde el manicomio</italic>, Catarata, 2018), a restos enterrados de la cultura material de los centros que salen a la luz en museos (Museum of mental Health, Oregon Hospital)<xref ref-type="fn" rid="NOTE3">3</xref> o gracias a la aparici&#x00F3;n de maletas con materiales personales de personas que estuvieron encerradas y que afloran con el cierre institucional como ocurri&#x00F3; en el Willard Psychiatric Center de Nueva York<xref ref-type="fn" rid="NOTE4">4</xref>. Algunos colectivos de profesionales de la salud, siguiendo pol&#x00ED;ticas de la memoria m&#x00E1;s comprometidas que las que acontecen por nuestros lares, han elevado un <italic>mea culpa</italic> por su contribuci&#x00F3;n a las maquinarias de vigilancia mental. Me ha sorprendido, en este sentido, la memoria publicada de algunas enfermeras de los servicios psiqui&#x00E1;tricos ingleses que han confesado p&#x00FA;blicamente que simulaban citas con pacientes varones homosexuales para “confirmar” que hab&#x00ED;an dejado de serlo tras electroshocks, comas inducidos con insulina y torturas similares. Estas confesiones dan voz indirecta a las formas m&#x00E1;s sutiles de sufrimiento causadas por la punitiva vigilancia psiqui&#x00E1;trica de la diversidad sexual.<xref ref-type="fn" rid="NOTE5">5</xref> No olvidemos que la historia es un cante de ida y vuelta y que las terapias contra la homosexualidad a&#x00FA;n se practican en connivencia con ciertas religiones en lugares como Mosc&#x00FA;<xref ref-type="fn" rid="NOTE6">6</xref> si no es que se practican en entornos m&#x00E1;s cercanos. Y no creo que las causas de estas formas contempor&#x00E1;neas de la psiquiatr&#x00ED;a de la “desviaci&#x00F3;n” sean, como se&#x00F1;alaba Anton Chejov en Pabell&#x00F3;n No. 6 (1892), la lejan&#x00ED;a respecto a los grandes y modernos centros (“A los alienados no se les echa ahora agua en la cabeza ni se les ponen camisas de fuerza; se les da un trato humano, y seg&#x00FA;n escriben los peri&#x00F3;dicos, hasta se organizan para ellos espect&#x00E1;culos y bailes. Andrei Ef&#x00ED;mich no ignora que, con el criterio y la moral actuales, una infamia como la del pabell&#x00F3;n n&#x00FA;mero seis s&#x00F3;lo es posible a 200 kil&#x00F3;metros largos del ferrocarril, en un villorrio donde el alcalde y todos los concejales son peque&#x00F1;os burgueses semianalfabetos, que tienen al m&#x00E9;dico por un sacerdote en el que hay que confiar a pie juntillas, aunque ordene echarle a uno esta&#x00F1;o ardiente en la boca; en cualquier otro lugar, el p&#x00FA;blico y los peri&#x00F3;dicos hubieran derruido y deshecho esta peque&#x00F1;a Bastilla.”)</p>

			<p>En la &#x00FA;ltima d&#x00E9;cada, protagonizada por personas que la medicina etiqueta de locas, una nueva revoluci&#x00F3;n de abajo arriba est&#x00E1; en marcha y, creo, tendr&#x00E1; un largo recorrido hist&#x00F3;rico. Me refiero, al movimiento de “escuchadoras de voces”. Este movimiento, es una explosi&#x00F3;n de saber subalterno, en el sentido que la teor&#x00ED;a postcolonial propone,<xref ref-type="fn" rid="NOTE7">7</xref> es decir, producido por quien experimenta la enfermedad porque sit&#x00FA;a en el centro las voces de quien padece y no tanto los lenguajes “expertos” de la Psiquiatr&#x00ED;a. <italic>Desmesura</italic>, <italic>Una historia cotidiana de locura en la ciudad</italic>, precisamente, nos habla de esto. Del tr&#x00E1;nsito de una persona que recibe diversas etiquetas cl&#x00ED;nicas, desde la farmacologizaci&#x00F3;n ps&#x00ED;quica a la escucha de las voces que han sido nombradas, por los saberes considerados “expertos”, como alucinaciones. La novela gr&#x00E1;fica est&#x00E1; aportando un repositorio extraordinario de voces de pacientes. Ya lo vimos en <italic>Majareta</italic> (Ediciones La C&#x00FA;pula, 2014), una memoria personal de Ellen Forney, una artista dibujante y psic&#x00F3;loga que es etiquetada de “trastorno bipolar” y cuenta su lucha para que la medicaci&#x00F3;n no destruya su propia vitalidad y personalidad art&#x00ED;stica. Ellen Forney dibuja y pone en movimiento la narraci&#x00F3;n con un trazo trepidante, como una novela de acci&#x00F3;n, y consigue meternos en su propio estado mental acelerado. <italic>Majareta</italic> aporta una visi&#x00F3;n de la enfermedad en positivo, pues quien conoce alg&#x00FA;n estado “maniaco”, por leve que sea, sabe del bienestar y exaltaci&#x00F3;n que genera y que tan bien relat&#x00F3; Emily Martin en su <italic>Bipolar Expeditions</italic> (2009).</p>

			<p><italic>Desmesura</italic> narra en otras claves. Combina la experiencia contada por Fernando Balius en primera persona, con el apoyo gr&#x00E1;fico de las ilustraciones de Mario Pellejer. En muchos momentos dibuja casi un icono de ciertas situaciones cl&#x00ED;nicas donde nos reconocemos tanto…, como la vi&#x00F1;eta donde el paciente queda infantilizado y peque&#x00F1;ito ante el veredicto m&#x00E9;dico (p.47). Pero la novedad de <italic>Desmesura</italic> es aportar el relato antropol&#x00F3;gico de la vida de alguien que oye voces. <italic>The International Hearing Voices Network</italic> ha surgido con fuerza a escala internacional para mostrar que la experiencia de o&#x00ED;r voces no debe ser estigmatizante.<xref ref-type="fn" rid="NOTE8">8</xref> De hecho, la asociaci&#x00F3;n reclama que las voces son “reales y significativas”, proponiendo una interpretaci&#x00F3;n de la subjetividad, como un conglomerado de voces incorporadas, procedentes de la experiencia cultural y biogr&#x00E1;fica y no siempre en convivencia arm&#x00F3;nica o coherente, pero cuyos mensajes son relevantes. Esta vivencia humana de o&#x00ED;r voces tiene especificidad y diversidad cultural como recientemente ha mostrado la antrop&#x00F3;loga Tanya Marie Luhrmann en <italic>Our Most Troubling Madness: Case Studies in Schizophrenia across Cultures (Ethnographic Studies in Subjectivity)</italic> (2016). La propuesta de los colectivos de personas escuchadoras de voces guarda parecido con la idea de subjetividad como incorporaci&#x00F3;n de opresiones que desarroll&#x00F3;, en el Brasil dictatorial de los a&#x00F1;os sesenta, Auguto Boal (1931-2009) con su Teatro de los Oprimidos que buscaba la liberaci&#x00F3;n personal (y colectiva), mediante la autonom&#x00ED;a y responsabilidad, adquiridas con mediaci&#x00F3;n comunitaria dramatizada (Teatro Foro). Esta continuidad hist&#x00F3;rica de saberes y pr&#x00E1;cticas del movimiento de personas que escuchan voces es m&#x00E1;s n&#x00ED;tida en relaci&#x00F3;n a esta tradici&#x00F3;n de teatro popular, que al inconsciente freudiano representado casi como anatom&#x00ED;a interiorizada,<xref ref-type="fn" rid="NOTE9">9</xref> y la curaci&#x00F3;n un acto individual en el div&#x00E1;n de la “boutique psicoanal&#x00ED;tica”.</p>

			<p>Es voluntad del autor de <italic>Desmesura</italic> difundir en su libro la experiencia de un joven procedente de la clase media, perdido en una experiencia que le alejaba de la gente y a la que darle sentido era imposible en un proceso de aislamiento, silencio familiar y farmacologizaci&#x00F3;n. El relato absorbe. He apreciado, a trav&#x00E9;s de los ritmos que despliega, los agujeros narrativos subjetivos y los hilos tenues que hilvanan los fragmentos que autor y dibujante intentan que tengan unidad pero que, en realidad, funcionan como un gui&#x00F1;o a quienes, por experiencia, conocemos la dificultad de lograr darnos coherencia diariamente. Aqu&#x00ED; la novela gr&#x00E1;fica, con su formato visual y escrito, hace un maridaje perfecto para armonizar y sintonizar experiencias con nosotras, las personas que les leemos. <italic>Desmesura</italic> puede entenderse, tambi&#x00E9;n, como un libro de autoayuda, pero me inclino a definirlo “de ayuda mutua” pues no pone el &#x00E9;nfasis en la persona individual sino en la fuerza curativa y pol&#x00ED;tica del colectivo. Muchas ideas sobre c&#x00F3;mo no despertar alarmas en los dem&#x00E1;s cuando hablamos con nuestras voces extras, o como suministrarnos autocuidados espec&#x00ED;ficos, pueden ser t&#x00E1;cticas de estabilizaci&#x00F3;n mental que apoyen a las pr&#x00E1;cticas colectivas de escucha, y permitan un horizonte libre de f&#x00E1;rmacos, pero lo esencial es recibir acogimiento del ecosistema afectivo y no juicios negativos y censuras. <italic>Desmesura</italic>, tambi&#x00E9;n. es una novela gr&#x00E1;fica que juega con los recursos de su g&#x00E9;nero para sumirnos en ese estado mental del protagonista-autor cargado de silencios y voces. Igualmente explora una presencia del cuerpo que rara vez encontramos en otros textos y que devuelven realidad material al padecimiento ps&#x00ED;quico. Su lectura provoca experiencias, hueles, sientes y visitas paisajes en azul o verde, y a veces en negro, que incitan a comprender el sufrimiento o a vislumbrar la liberaci&#x00F3;n. Incluso esa mente “otra” de la que surgen las voces acaba siendo a ratos, para quien lee, un peludo y entra&#x00F1;able <italic>alter ego</italic>. <italic>Desmesura</italic> contiene un mensaje de gran fuerza humana y transformadora: del sufrimiento extremo se sale, y la vulnerabilidad encuentra sostenimiento en lo colectivo y el afecto, no en el encierro y la ocultaci&#x00F3;n. Este no es un relato de “pensamiento positivo”, es, m&#x00E1;s bien, un acto pol&#x00ED;tico de car&#x00E1;cter asambleario.</p>

			<p>Las novelas gr&#x00E1;ficas ser&#x00E1;n, en el futuro, un archivo subalterno y emocional de procesos mentales, de sabidur&#x00ED;as humanas sobre el “cuidado del s&#x00ED;” --como dir&#x00ED;a Foucault--, que desdibujan la frontera tenue entre lo normal y lo patol&#x00F3;gico<xref ref-type="fn" rid="NOTE10">10</xref>, y testifican sobre la relevancia de los procesos comunitarios de ayuda mutua y los autocuidados en la salud mental. Si como indica la OMS, una de cada cuatro personas tenemos probabilidad de pasar por momentos graves de sufrimiento mental<xref ref-type="fn" rid="NOTE11">11</xref>, <italic>Desmesura</italic> es una lectura imprescindible para prepararnos con humor y honestidad e ir creando nuestro grupo de escuchadoras de voces que nos ayuden a descodificar los cr&#x00ED;pticos mensajes de nuestras mentes-cuerpos-mundos-ecolog&#x00ED;as para poder, as&#x00ED;, darnos algo de sentido.</p>
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		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>Novella, E. J. (2012), “Locura, opini&#x00F3;n p&#x00FA;blica y medicina mental en los or&#x00ED;genes de la Espa&#x00F1;a contempor&#x00E1;nea”, <italic>Medicina e Historia. Revista de Estudios Hist&#x00F3;ricos de Las Ciencias de La Salud</italic>, (1), 3–18.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE2"><label>2</label>
					<p>Puede verse en <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.youtube.com/watch?v=6zQOb-K6mvQ">https://www.youtube.com/watch?v=6zQOb-K6mvQ</ext-link>.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE3"><label>3</label>
					<p><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://oshmuseum.org/">https://oshmuseum.org/</ext-link></p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE4"><label>4</label>
					<p><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://www.suitcaseexhibit.org">http://www.suitcaseexhibit.org</ext-link></p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE5"><label>5</label>
					<p>Gillen, S. (2012), “Lessons from history offer insight into today’s professional practices”, <italic>Nurs Stand</italic>. 26(46), p. 15.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE6"><label>6</label>
					<p><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-39770514">http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-39770514</ext-link></p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE7"><label>7</label>
					<p>Para un acercamiento a esta perspectiva v&#x00E9;ase el cap&#x00ED;tulo en <italic>La historia de la medicina en el siglo XXI, una visi&#x00F3;n postcolonial</italic>, Universidad de Granada, 2003, y el blog que he ido desarrollando tomando como base esa propuesta <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://saberesubalterno.blogspot.com.es/">http://saberesubalterno.blogspot.com.es/</ext-link>.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE8"><label>8</label>
					<p><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://www.intervoiceonline.org/">http://www.intervoiceonline.org/</ext-link></p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE9"><label>9</label>
					<p>Varela, Julia (2006), “El descubrimiento del mundo interior”. <italic>Claves de Razon Pr&#x00E1;ctica</italic>, <italic>161</italic>, 42–48.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE10"><label>10</label>
					<p>Rosenberg, C. E. C. (2006), “Contested boundaries: psychiatry, disease, and diagnosis”, <italic>Perspectives in Biology and Medicine</italic>, <italic>49</italic>, 407–424.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE11"><label>11</label>
					<p>Desviat, M. (2011), “Panorama internacional de la reforma psiqui&#x00E1;trica”, <italic>Ci&#x00EA;ncia &amp; Sa&#x00FA;de Coletiva</italic>, <italic>16</italic>, pp. 4615–22.</p>
				</fn>
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