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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Asclepio</journal-id>
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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-4466</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2017.p205</article-id>
				 
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				<subject>RESE&#x00D1;AS / BOOK REVIEWS</subject>
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				<article-title>Rese&#x00F1;a del libro "Las ‘mentiras’ cient&#x00ED;ficas sobre las mujeres"</article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en"><trans-title>Book review</trans-title></trans-title-group>
				<alt-title alt-title-type="running-head">Rese&#x00F1;a</alt-title>
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				 <surname>Urue&#x00F1;a L&#x00F3;pez</surname>
				 <given-names>Sergio</given-names>
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			<aff id="U1">Universidad del Pa&#x00ED;s Vasco UPV/EHU</aff>
						
			<author-notes>
				<corresp id="cor1"><email xlink:href="sergio.uruena@ehu.eus">sergio.uruena@ehu.eus</email></corresp>
			</author-notes>
			
			<pub-date pub-type="epub">
				<day>31</day>
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				<year>2017</year>
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			<pub-date pub-type="collection">
				<year>2017</year>
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			<volume>69</volume>
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				<copyright-statement>&#x00A9; 2017 CSIC</copyright-statement>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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				<p><bold>Garc&#x00ED;a Dauder, Silvia; P&#x00E9;rez Sede&#x00F1;o, Eulalia</bold>. <italic>Las ‘mentiras’ cient&#x00ED;ficas sobre las mujeres</italic>. Madrid, Catarata, 2017, 256 p&#x00E1;ginas. [ISBN: 978-84-9097-265-6]</p>
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			<title/>
				
			<p>Durante las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas hemos asistido tanto en la esfera acad&#x00E9;mica como institucional a un creciente reconocimiento de que la igualdad de g&#x00E9;nero es un asunto que debe tratarse tambi&#x00E9;n dentro del &#x00E1;mbito de la investigaci&#x00F3;n. La Comisi&#x00F3;n Europea, por ejemplo, trata de promover la igualdad de g&#x00E9;nero en la actividad cient&#x00ED;fico-tecnol&#x00F3;gica en su octavo y m&#x00E1;s reciente Programa Marco mediante un plan de acci&#x00F3;n transversal denominado “Igualdad de G&#x00E9;nero en la Investigaci&#x00F3;n y la Innovaci&#x00F3;n”. Este plan de acci&#x00F3;n encuentra entre sus objetivos principales tanto lograr el (i) equilibrio de g&#x00E9;nero en los equipos de investigaci&#x00F3;n y (ii) de toma de decisiones, como (iii) integrar la dimensi&#x00F3;n de g&#x00E9;nero en el contenido y en todas las etapas del ciclo de la investigaci&#x00F3;n e innovaci&#x00F3;n<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref>. Este tercer y &#x00FA;ltimo objetivo general nos permite deducir que la introducci&#x00F3;n de la “mirada de g&#x00E9;nero” en la ciencia se postula como condici&#x00F3;n necesaria, aunque no suficiente, para mejorar la ciencia no &#x00FA;nicamente en el sentido pol&#x00ED;tico (la investigaci&#x00F3;n y el quehacer cient&#x00ED;fico como pr&#x00E1;ctica m&#x00E1;s justa y equilibrada en su dimensi&#x00F3;n socio-pol&#x00ED;tica), sino tambi&#x00E9;n en el terreno epist&#x00E9;mico (tratando de elaborar un conocimiento m&#x00E1;s sensible a las desigualdades y a los distintos modos de producci&#x00F3;n de ignorancia y discriminaci&#x00F3;n de g&#x00E9;nero). Todo ello implica el reconocimiento de que durante los procesos de investigaci&#x00F3;n han entrado y pueden seguir entrando en juego determinados valores y/o sesgos que orientan -consciente o inconscientemente- sus resultados. </p>

			<p>Silvia Garc&#x00ED;a Dauder (profesora titular de Psicolog&#x00ED;a Social de la Universidad Rey Juan Carlos) y Eulalia P&#x00E9;rez Sede&#x00F1;o (profesora de investigaci&#x00F3;n en Ciencia, Tecnolog&#x00ED;a y G&#x00E9;nero del Instituto de Filosof&#x00ED;a del CSIC) nos presentan precisamente en <italic>Las ‘mentiras’ cient&#x00ED;ficas sobre las mujeres</italic> una serie de estudios de caso a trav&#x00E9;s de los cuales se pretende «examinar y analizar algunas afirmaciones, hip&#x00F3;tesis o teor&#x00ED;as –‘conocimiento autorizado’ en su momento– con respecto a las mujeres que, a lo largo de nuestra historia y hasta el presente, han inducido a errores muy graves, justificando su sometimiento o estatus subordinado» (p&#x00E1;g. 9). Estos estudios de caso ilustran los diversos modos en que los sesgos de g&#x00E9;nero han habitado y habitan en las diferentes fases de la pr&#x00E1;ctica investigadora a la hora de generar y poner en pr&#x00E1;ctica el conocimiento cient&#x00ED;fico-tecnol&#x00F3;gico. Este objetivo teor&#x00E9;tico, encuentra no obstante su finalidad pr&#x00E1;ctica en la pretensi&#x00F3;n de (i) ofrecer una visi&#x00F3;n cr&#x00ED;tica de la historia de la ciencia, (ii) aportar herramientas anal&#x00ED;ticas para identificar los posibles sesgos de g&#x00E9;nero que se dan y se han dado dentro de la actividad cient&#x00ED;fica, y (iii) fomentar una investigaci&#x00F3;n y pr&#x00E1;ctica cient&#x00ED;fico-tecnol&#x00F3;gica sensible al g&#x00E9;nero.</p>

			<p>La obra la conforman un total de siete secciones. Se inicia con una “Introducci&#x00F3;n” en la que se establecen los objetivos generales del libro, se presenta su estructura y se realiza un breve resumen de cada cap&#x00ED;tulo mencionando sus respectivos objetivos espec&#x00ED;ficos. Seguidamente se hallan los cuatro cap&#x00ED;tulos centrales que conforman el grueso del trabajo, dedicado cada uno de ellos a diferentes estudios de caso que, tomados todos ellos en conjunto, muestran la diversidad tipol&#x00F3;gica de sesgos que se han producido y/o se producen en la pr&#x00E1;ctica cient&#x00ED;fica dentro de diferentes campos del saber (primatolog&#x00ED;a, medicina, historia, psicolog&#x00ED;a, etc.): “Falsedades cient&#x00ED;ficas”, “Los silencios y las invisibilizaciones de las mujeres en la ciencia”, “Los secretos o lo que la ciencia oculta sobre las mujeres” e “Invenciones cient&#x00ED;ficas sobre las mujeres”. A continuaci&#x00F3;n, y a modo de recorrido anal&#x00ED;tico-sint&#x00E9;tico general, en el quinto cap&#x00ED;tulo (“Sesgos de g&#x00E9;nero en la pr&#x00E1;ctica cient&#x00ED;fica e investigadora”) se hacen expl&#x00ED;citos de manera esquematizada los diversos sesgos de g&#x00E9;nero que cabr&#x00ED;a identificar dentro de las diferentes fases de la pr&#x00E1;ctica cient&#x00ED;fica e investigadora. Finalmente, la obra se cierra con unas breves “Consideraciones finales” que hacen la vez de corolario donde se reflexiona sobre las implicaciones te&#x00F3;ricas y pr&#x00E1;cticas de los sesgos tratados a la hora de hacer ciencia y de pensarla.</p>

			<p>Tal y como nos ilustran Garc&#x00ED;a-Dauder y P&#x00E9;rez-Sede&#x00F1;o a lo largo de la obra, la historia de la ciencia nos ofrece multitud de casos en los que se evidencia la existencia de alg&#x00FA;n tipo de discriminaci&#x00F3;n de g&#x00E9;nero a lo largo de los diferentes estadios metodol&#x00F3;gicos que definen de manera cl&#x00E1;sica a la investigaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica: (i) en la selecci&#x00F3;n de lo que se investiga y de lo que no, (ii) en los modelos te&#x00F3;ricos y preguntas que se formulan durante la investigaci&#x00F3;n, (iii) en las hip&#x00F3;tesis planteadas ente las mismas y la selecci&#x00F3;n de variables a estudiar, (iv) en los dise&#x00F1;os experimentales y muestras empleadas, (v) en la situaci&#x00F3;n experimental, (vi) en la recogida y an&#x00E1;lisis de datos y, finalmente, (vi) en la interpretaci&#x00F3;n de los resultados y su publicaci&#x00F3;n.</p>

			<p>En concreto, las autoras defienden que son dos los errores b&#x00E1;sicos que suelen permear algunos de estos estadios de la investigaci&#x00F3;n y que fomentan la producci&#x00F3;n de ignorancia sobre las mujeres, a saber: la postulaci&#x00F3;n de ‘lo masculino’ y ‘lo femenino’ como diferentes u opuestos y/o el ignorar o minimizar las diferencias espec&#x00ED;ficas entre ambos. Son precisamente estos sesgos junto a otros presupuestos filos&#x00F3;ficos de corte esencialista o reduccionista, los que han llevado a diversas disciplinas durante determinadas etapas de la historia de la ciencia -de forma activa o pasiva- a cometer una serie de negligencias que ayudaron y siguen ayudando a justificar el sometimiento y estatus subordinado del sexo femenino (como se puede observar claramente en determinados estadios de la sociobiolog&#x00ED;a y psicolog&#x00ED;a evolucionista) y/o a mantener determinados “nichos de mercado” que afectan directamente e incluso &#x00FA;nicamente al cuerpo de las mujeres (como se explica en los estudios de caso sobre la vacuna del virus del papiloma humano o sobre la p&#x00ED;ldora anticonceptiva para las mujeres). Un primer grupo de estas negligencias analizadas en la obra est&#x00E1;n relacionadas con la producci&#x00F3;n de falsedades o ignorancia sobre las mujeres en cuestiones como las diferencias cognitivas o la invenci&#x00F3;n de enfermedades mentales. El segundo grupo de negligencias, en cambio, estar&#x00ED;an m&#x00E1;s relacionadas con la producci&#x00F3;n de silencios, la invisibilizaci&#x00F3;n de las mujeres o el ocultamiento de secretos sobre determinados asuntos relacionados con el sexo femenino, ya sea como sujetos o como objetos de conocimiento. La falta de reconocimiento de las mujeres cient&#x00ED;ficas dentro de las historias de la ciencia, la desaparici&#x00F3;n temporal de las mujeres dentro de las explicaciones de la evoluci&#x00F3;n humana, o la infrarrepresentaci&#x00F3;n experimental de cuerpos femeninos en la investigaci&#x00F3;n biom&#x00E9;dica, entre otros estudios de caso presentes en la obra, as&#x00ED; lo demuestran.</p>

			<p>Pero m&#x00E1;s all&#x00E1; de mostrar que la casu&#x00ED;stica de sesgos de g&#x00E9;nero presentes en la investigaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica es bastante amplia y de aportar herramientas anal&#x00ED;ticas suficientes para su identificaci&#x00F3;n, la obra tambi&#x00E9;n abre consigo determinados interrogantes cr&#x00ED;tico-filos&#x00F3;ficos en torno a la naturaleza del conocimiento en general y del conocimiento cient&#x00ED;fico en particular que caben ser problematizados, aunque no entre dentro de su objetivo espec&#x00ED;fico ofrecer una soluci&#x00F3;n a los mismos. </p>

			<p>El primero de estos interrogantes, explicitado ya en su introducci&#x00F3;n, tiene que ver con «si el “sexo” o la “raza” del sujeto de investigaci&#x00F3;n son epistemol&#x00F3;gicamente relevantes o, dicho de otro modo, si la diversidad y la democracia en una comunidad cient&#x00ED;fica influyen en mejores formas de hacer ciencia, m&#x00E1;s objetivas y justas socialmente» (p&#x00E1;g. 10). El primer punto problem&#x00E1;tico que al respecto cabr&#x00ED;a plantear es si realmente ese “dicho de otro modo” establece de forma adecuada un paralelismo real entre los significados de las dos preguntas que une; esto es, si realmente se est&#x00E1; preguntando lo mismo o se est&#x00E1;n tratando temas diferentes. Afirmar que ese paralelismo realmente existe, conllevar&#x00ED;a a aceptar que hay de facto una relaci&#x00F3;n entre la diversidad “sexual” o “racial” dentro de la comunidad cient&#x00ED;fica con la diversidad epistemol&#x00F3;gica y social. Mientras que en t&#x00E9;rminos sociol&#x00F3;gicos el paralelismo podr&#x00ED;a ser f&#x00E1;cilmente aceptado, desde el punto de vista epistemol&#x00F3;gico equivaldr&#x00ED;a a sostener que los diferentes “puntos de vista” dependen del “sexo”, la “raza”, etc., algo ciertamente controvertido y pendiente de justificaci&#x00F3;n. En este sentido, cuando se comenta inmediatamente despu&#x00E9;s al respecto que «Sabemos que la presencia de mujeres en la ciencia (al igual que otros colectivos) no es condici&#x00F3;n suficiente para una mejor ciencia, pero si <italic>necesaria</italic>. (…) cuando la ciencia se hace desde el punto de vista de grupos tradicionalmente excluidos de la comunidad cient&#x00ED;fica, se visibilizan otras prioridades, se formulan nuevas preguntas y se critican los valores hegem&#x00F3;nicos» (Ib&#x00ED;dem), cabr&#x00ED;a preguntar a las autoras en qu&#x00E9; medida consideran que esos “puntos de vista” se encuentran <italic>necesariamente</italic> encarnados en los individuos pertenecientes a los propios grupos excluidos que “representan” para que la inclusi&#x00F3;n de los mismos dentro de la comunidad cient&#x00ED;fica sea condici&#x00F3;n <italic>necesaria</italic> para una ciencia mejor no s&#x00F3;lo socialmente (una ciencia m&#x00E1;s justa, plural o democr&#x00E1;tica socialmente hablando), sino tambi&#x00E9;n y m&#x00E1;s bien <italic>epist&#x00E9;micamente</italic> (una ciencia m&#x00E1;s objetiva o menos sesgada). Dicho de otro modo, y aplicado al caso de g&#x00E9;nero: cabr&#x00ED;a preguntar en qu&#x00E9; modo se est&#x00E1; defendiendo la inclusi&#x00F3;n del “punto de vista de las mujeres” en la actividad cient&#x00ED;fica desde su dimensi&#x00F3;n epist&#x00E9;mica: si se refieren a que la mayor objetividad se lograr&#x00ED;a mediante (a) m&#x00E1;s ciencia realizada <italic>por mujeres</italic> (enfatizando el “sexo” del sujeto de la investigaci&#x00F3;n) o m&#x00E1;s bien mediante (b) la realizaci&#x00F3;n de m&#x00E1;s ciencia <italic>desde un punto de vista feminista</italic> (enfatizando la sensibilidad al g&#x00E9;nero m&#x00E1;s all&#x00E1; del “sexo” del sujeto de investigaci&#x00F3;n).</p>

			<p>Si los “puntos de vista” no dependen del “sexo” “(a)” no es condici&#x00F3;n ni necesaria ni suficiente desde el punto de vista epistemol&#x00F3;gico para fomentar una ciencia m&#x00E1;s objetiva, aunque si lo ser&#x00E1; “(b)”. Otro asunto es que adem&#x00E1;s de incentivar “(b)” debamos dar prioridad a la eliminaci&#x00F3;n de los posibles sesgos socio-pol&#x00ED;ticos a la hora de incluir en t&#x00E9;rminos de equidad a las mujeres y otros colectivos como parte de la comunidad cient&#x00ED;fica en aras a incentivar una ciencia m&#x00E1;s democr&#x00E1;tica e inclusiva ya sea por imperativo &#x00E9;tico, jur&#x00ED;dico y/o pol&#x00ED;tico. Esto es, que m&#x00E1;s all&#x00E1; de las cuestiones epistemol&#x00F3;gicas, debamos dar prioridad a la cuesti&#x00F3;n pol&#x00ED;tico-social en tanto todo ser humano (con independencia de su “sexo”, “raza”, religi&#x00F3;n, postura pol&#x00ED;tica, posici&#x00F3;n socio-econ&#x00F3;mica, etc.) tenga el derecho inalienable de contribuir y ser tenido en consideraci&#x00F3;n (como sujeto, objeto y paciente de conocimiento cient&#x00ED;fico-tecnol&#x00F3;gico) dentro de la comunidad cient&#x00ED;fica y de ser tratado en ese proceso de inclusi&#x00F3;n con igual dignidad que el resto.</p>

			<p>En mi opini&#x00F3;n, ligar el “sexo” con determinados “puntos de vista” nos sit&#x00FA;a ante la paradoja que muy l&#x00FA;cidamente las autoras identifican: «si se rompe el androcentrismo, se marcan las diferencias y se corre el riesgo de fijarlas, y si no se marcan las diferencias para romper el dualismo, se corre el riesgo androc&#x00E9;ntrico de que lo masculino quede como representante de lo gen&#x00E9;rico» (p&#x00E1;g. 205). Por otro lado, no ligar los “puntos de vista” al sexo permite trascender esa misma paradoja y convertir el problema de g&#x00E9;nero no en una guerra de “sexos” con diferentes “puntos de vista”, sino en una guerra de valores o incluso de ideolog&#x00ED;as imperantes que determinan los “puntos de vista” de una diversidad de individuos.</p>

			<p>El segundo gran interrogante de inter&#x00E9;s para la Filosof&#x00ED;a de la Ciencia al que apunta el libro en las “Consideraciones finales” -y que est&#x00E1; &#x00ED;ntimamente relacionado con lo anterior- es si es posible una investigaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica pura y libre de valores. Las autoras identifican dos posibles opciones ante esta problem&#x00E1;tica: «una opci&#x00F3;n es confiar en la eliminaci&#x00F3;n de los sesgos de g&#x00E9;nero y asumir que ello es posible haciendo buena ciencia (independientemente de quienes sean sus sujetos y la composici&#x00F3;n de las comunidades cient&#x00ED;ficas); la otra es asumir el car&#x00E1;cter social e hist&#x00F3;ricamente situado de todas las creencias y evaluar de forma cr&#x00ED;tica y reflexiva qu&#x00E9; situaciones sociales parten de un punto de vista privilegiado para generar los conocimientos m&#x00E1;s objetivos» (p&#x00E1;g. 240).</p>

			<p>La posici&#x00F3;n de Garc&#x00ED;a-Dauder y P&#x00E9;rez-Sede&#x00F1;o ante la pregunta, rigurosamente fundamentada a lo largo de la obra, es que «los valores permean todos los aspectos del conocimiento cient&#x00ED;fico» (Ib&#x00ED;dem) y, por tanto, no es posible una ciencia libre de valores. Si bien decir lo contrario ser&#x00ED;a negar las evidencias, cabe problematizar la opci&#x00F3;n dicot&#x00F3;mica de salida que se ofrece atendiendo a la posibilidad de v&#x00ED;as intermedias: ¿no cabr&#x00ED;a acaso confiar en que es posible hacer buena ciencia -o al menos una ciencia mejor- si se superan los valores androc&#x00E9;ntricos socialmente e hist&#x00F3;ricamente instaurados que producen ciertos sesgos en la investigaci&#x00F3;n?, ¿no podr&#x00ED;a elaborarse una ciencia m&#x00E1;s objetiva con independencia de quienes sean sus sujetos de conocimiento si en ellos habita un <italic>ethos valorativo</italic> m&#x00E1;s cr&#x00ED;tico, inclusivo y sensible a las discriminaciones? La riqueza de la obra permite abrir todas estas y muchas otras cuestiones y precisamente ella fundamenta la necesidad de potenciar una mejor ciencia que sea sensible al g&#x00E9;nero tanto en su aspecto social (equilibrio de g&#x00E9;nero y pluralidad en las comunidades cient&#x00ED;ficas) como epist&#x00E9;mico (m&#x00E1;s objetiva, atravesadas por menos sesgos metodol&#x00F3;gicos y de contenido).</p>

			<p>En definitiva, nos encontramos ante un trabajo de gran rigurosidad en el que se hace un uso excepcional de la bibliograf&#x00ED;a disponible. La estructura de la obra est&#x00E1; bien planteada y, aun cuando los cap&#x00ED;tulos pueden leerse por separado en caso de que interese alg&#x00FA;n estudio de caso en particular, convendr&#x00ED;a seguir la lectura en el orden expositivo planteado si se quiere aprovechar la coherencia anal&#x00ED;tica y obtener una panor&#x00E1;mica amplia de los diferentes sesgos de g&#x00E9;nero y modos en que se operacionalizan dentro de la pr&#x00E1;ctica cient&#x00ED;fica e investigadora.</p>

			<p>Aunque el libro se presenta a s&#x00ED; mismo como “divulgativo” y goza de una gran claridad expositiva y explicativa que lo hace accesible a todo tipo de audiencias, su rigurosidad y amplio manejo bibliogr&#x00E1;fico lo convierten en una obra de referencia fundamental para todos aquellos interesados en estudiar la ciencia desde una perspectiva de g&#x00E9;nero y/o para quienes hacen de la actividad cient&#x00ED;fica su objeto de reflexi&#x00F3;n, estudio y/o de acci&#x00F3;n. Asimismo, la serie de cuestiones que las autoras nos presentan mediante los estudios de caso en torno a la naturaleza de la actividad investigadora y del conocimiento cient&#x00ED;fico pueden y deben ser una gran fuente informativa b&#x00E1;sica a tener en consideraci&#x00F3;n dentro de los estudios ‘ciencia, tecnolog&#x00ED;a y sociedad’ en general, y la historia y la filosof&#x00ED;a de la ciencia en particular.</p>
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		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
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				<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>V&#x00E9;ase el art&#x00ED;culo 16 del Reglamento de la Uni&#x00F3;n Europea nº 1291/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de diciembre de 2013.</p>
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