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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Asclepio</journal-id>
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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-4466</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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				<subject>RESE&#x00D1;AS / BOOK REVIEWS</subject>
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				<article-title>Rese&#x00F1;a del libro "As artes de curar em um manuscrito jesu&#x00ED;tico in&#x00E9;dito do Setecentos. O “Paraguay natural ilustrado” do padre Jos&#x00E9; S&#x00E1;nchez labrador (1771-1776)"</article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en"><trans-title>Book review</trans-title></trans-title-group>
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				 <surname>Astorgano Abajo</surname>
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			<aff id="U1">Real Academia de Extremadura</aff>
			
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				<day>31</day>
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				<year>2017</year>
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				<year>2017</year>
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			<volume>69</volume>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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				<p><bold>Deckmann Fleck, Eliane Cristina (Organizadora).</bold>. <italic>As artes de curar em um manuscrito jesu&#x00ED;tico in&#x00E9;dito do Setecentos. O “Paraguay natural ilustrado” do padre Jos&#x00E9; S&#x00E1;nchez labrador (1771-1776)</italic>, Sao Leopoldo, Editora Oikos, Editora Unisinos, 2015, 590 p&#x00E1;ginas [ISBN 978-85- 7843-572-1].</p>
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			<title/>
			
			<p>Desde el inicio de sus actividades en 1987 el programa de posgraduaci&#x00F3;n en historia de la Universidade do Vale do Rio dos Sinos se ha centrado en los estudios hist&#x00F3;ricos latinoamericanos. Las l&#x00ED;neas de investigaci&#x00F3;n del programa son tres: sociedades ind&#x00ED;genas, cultura y memoria; migraciones, territorios y grupos &#x00E9;tnicos, y poder, ideas e instituciones. En consonancia con esta idea de concentraci&#x00F3;n, han buscado establecer y ampliar redes institucionales y de investigadores con la intenci&#x00F3;n de fomentar investigaciones transnacionales. Siguiendo esta trayectoria en colaboraci&#x00F3;n con la editorial Oikos, fundaron la Colecci&#x00F3;n estudios hist&#x00F3;ricos latinoamericanos (EHILA), con la intenci&#x00F3;n de hacer p&#x00FA;blicos trabajos producidos en esta &#x00E1;rea, estimulando el debate y la renovaci&#x00F3;n historiogr&#x00E1;fica.</p>

			<p>Eliane Deckmann, maestra en historia por la Universidad Unisinos (1991) y doctora en historia (1999) integrante de los grupos de investigaci&#x00F3;n sobre “Jesuitas en las Am&#x00E9;ricas” e “Im&#x00E1;genes de la muerte: la muerte y el morir en el mundo iberoamericano”, acaba de publicar la edici&#x00F3;n de parte de un manuscrito, que hace tiempo que deb&#x00ED;a haber visto la luz en su totalidad, a pesar de su considerable amplitud. Es un trabajo serio y minucioso, como era de esperar de Eliane Deckmann, incansable investigadora de la historia de las misiones jesu&#x00ED;ticas del Sur de Am&#x00E9;rica. Transcribir el <italic>Paraguay natural ilustrado</italic> no debe haber sido tarea f&#x00E1;cil, puesto que, adem&#x00E1;s de resolver las cuestiones t&#x00E9;cnicas derivadas de un manuscrito plagado de notas, raspaduras y a&#x00F1;adidos, demanda la comprensi&#x00F3;n del universo cultural y religioso del siglo XVIII y el conocimiento de la situaci&#x00F3;n de los jesuitas en el Nuevo Mundo, para que el texto pudiese tomar forma y ser enriquecido con notas explicativas (131 en la introducci&#x00F3;n y 581 en el texto transcrito).</p>

			<p>Dejando al lado algunos portuguesismos, que no sabr&#x00ED;amos si atribuibles al jesuita o a su editora, lo &#x00FA;nico discutible de este libro es la transcripci&#x00F3;n textual que respeta rigurosamente la versi&#x00F3;n manuscrita, sin que a ella se aplique ninguna actualizaci&#x00F3;n ortogr&#x00E1;fica de las palabras, lo cual, en nuestro parecer, es muy controvertido, porque no aporta ning&#x00FA;n inter&#x00E9;s filol&#x00F3;gico y mantener las graf&#x00ED;as antiguas lo &#x00FA;nico que hace es entorpecer la lectura al lector actual, que, por desgracia, cada vez es m&#x00E1;s comod&#x00F3;n.</p>

			<p>Los misioneros de la  Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s ya desde el siglo XVI se interesaron por las artes de curar mediante experimentos y adquisici&#x00F3;n de libros de medicina. Es significativa la producci&#x00F3;n de los jesuitas sobre la naturaleza y las costumbres de las gentes del Nuevo Mundo. En el siglo XVIII, algunos miembros de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a, a despecho de una asimilaci&#x00F3;n selectiva de las ideas gratas a la Ilustraci&#x00F3;n, producir&#x00E1;n notable conocimiento cient&#x00ED;fico, basado en la observaci&#x00F3;n y en la experiencia, y fundamentado en el fruct&#x00ED;fero di&#x00E1;logo que mantuvieron con la ciencia y la filosof&#x00ED;a modernas. Esta singular posici&#x00F3;n se tradujo en un significativo n&#x00FA;mero de obras escritas por jesuitas  relativas a “Historias Naturales” y a “Materias M&#x00E9;dicas”. Los jesuitas incorporar&#x00E1;n y asimilar&#x00E1;n paulatinamente las ideas y los m&#x00E9;todos de estudio de la Ilustraci&#x00F3;n, pero esto no signific&#x00F3; un rechazo absoluto del estudio de la naturaleza inspirado por las maravillas y el asombro que infund&#x00ED;an las complejidades y misterios del mundo natural americano. As&#x00ED;, la producci&#x00F3;n de un conocimiento basado en la observaci&#x00F3;n y en la experiencia, tan querido por los jesuitas, no ensombreci&#x00F3; la fascinaci&#x00F3;n por los misterios de la naturaleza ind&#x00ED;gena, aunque esto le supusiese el enfrentamiento con pensadores europeos, como De Paw, Reynal, Robertson, etc., en su af&#x00E1;n de reivindicar la cultura cient&#x00ED;fica, la historia y la naturaleza americanas.</p>

			<p>Desde la primera d&#x00E9;cada del siglo XVIII muchos de los misioneros jesuitas enviado a Am&#x00E9;rica, preocupados por atender mejor a los enfermos (para asegurar la salud de las almas y de los cuerpos), se dedicaban a recolectar y a experimentar con plantas nativas existentes en las inmediaciones de los colegios y de las reducciones en que actuaban. La existencia de enfermer&#x00ED;as y de hospitales, as&#x00ED; como de herbarios y boticas en los colegios y en las reducciones jesu&#x00ED;ticas, se constata en las Cartas Anuas, que relatan tanto la aplicaci&#x00F3;n cuanto la producci&#x00F3;n y circulaci&#x00F3;n de conocimientos m&#x00E9;dicos y farmac&#x00E9;uticos relativos al combate de las epidemias, que alcanzaban indistintamente a ind&#x00ED;genas y europeos. Atend&#x00ED;an a los enfermos que buscaban los remedios y el consuelo espiritual, que solamente los ignacianos pod&#x00ED;an darles, para lo cual gestionaban la adquisici&#x00F3;n de recetarios y de obras de medicina y cirug&#x00ED;a. </p>

			<p>Las obras escritas por los misioneros jesuitas, en Am&#x00E9;rica o en el exilio italiano, presentan evidencias de la apropiaci&#x00F3;n, difusi&#x00F3;n y circulaci&#x00F3;n de saberes, con  influencia ejercida por las teor&#x00ED;as m&#x00E9;dicas vigentes en Europa, y, al mismo tiempo, procedimientos terap&#x00E9;uticos y un innegable aporte de saberes y pr&#x00E1;cticas curativas ind&#x00ED;genas. Es significativo que Lorenzo Herv&#x00E1;s y Panduro en su <italic>Biblioteca jesu&#x00ED;tico espa&#x00F1;ola</italic> (<italic>BJE</italic>) (Madrid, Libris, 2007 y 2009, 2 tomos), redactada en 1793-1794 con a&#x00F1;adiduras hasta 1799, incluya, para la segunda mitad del XVIII, 5 ge&#x00F3;grafos, 15 naturalistas, 13 exploradores, navegantes y cart&#x00F3;grafos, 4 etn&#x00F3;grafos, 4 antrop&#x00F3;logos, 3 economistas, 11 f&#x00ED;sicos (modernos, no aristot&#x00E9;licos), 6 astr&#x00F3;nomos, 8 m&#x00E9;dicos y 2 farmac&#x00E9;uticos, seg&#x00FA;n nuestro recuento. Entre los naturalistas, las obras de S&#x00E1;nchez Labrador aportar&#x00E1;n valiosos conocimientos sobre la fauna y flora del continente americano.</p>

			<p>Presentemos los rasgos biogr&#x00E1;ficos del jesuita Jos&#x00E9; S&#x00E1;nchez Laburador, misionero, explorador y naturalista, admirado por Herv&#x00E1;s. Naci&#x00F3; el 19 de septiembre de 1717 en La Guardia (Toledo, Espa&#x00F1;a) y falleci&#x00F3; el 10 de octubre de 1798 en Ravena ( Italia). Ingres&#x00F3; el 19 de septiembre de 1732 en el noviciado de Sevilla; recibi&#x00F3; el orden sacerdotal en 1742 en C&#x00F3;rdoba (Argentina) y emiti&#x00F3; los &#x00FA;ltimos votos el 20 de mayo de 1751 en Asunci&#x00F3;n (Paraguay). Fue admitido en la Compa&#x00F1;&#x00ED;a por el procurador de la provincia del Paraguay, Antonio Machoni, en cuya expedici&#x00F3;n lleg&#x00F3; a Buenos Aires el 25 marzo 1734. Hizo todos sus estudios sacerdotales en C&#x00F3;rdoba del Tucum&#x00E1;n, donde ser&#x00ED;a profesor de filosof&#x00ED;a (1744-1749). Destinado a las reducciones guaran&#x00ED;es, altern&#x00F3; su labor misionera con la ense&#x00F1;anza de la teolog&#x00ED;a en Asunci&#x00F3;n (1751 y 1759). En 1760 fund&#x00F3; la reducci&#x00F3;n de Bel&#x00E9;n entre los mbay&#x00E1;s, parcialidad de guaycur&#x00FA;es, a 45 leguas al norte de Asunci&#x00F3;n, a orillas del Ipan&#x00E9;, uno de los afluentes orientales del r&#x00ED;o Paraguay. Ese mismo a&#x00F1;o, en las misiones de Chiquitos (en la actual Bolivia), el P. Antonio Guasp fund&#x00F3; la reducci&#x00F3;n de Santo Coraz&#x00F3;n. Ambas fundaciones se hicieron con el prop&#x00F3;sito de comunicar a trav&#x00E9;s del r&#x00ED;o Paraguay las reducciones guaran&#x00ED;es con las chiquitanas. El 9 diciembre de 1766, S&#x00E1;nchez sali&#x00F3; de Bel&#x00E9;n y logr&#x00F3; llegar a Santo Coraz&#x00F3;n el 13 de enero de 1767, cumpliendo as&#x00ED; el sue&#x00F1;o de setenta y seis a&#x00F1;os de la provincia del Paraguay, de conectar ambas misiones. A su vuelta a Bel&#x00E9;n, escribi&#x00F3; una cr&#x00F3;nica de su expedici&#x00F3;n con gran lujo de detalles, pero pocos meses despu&#x00E9;s (14 de agosto de 1767) lleg&#x00F3; el decreto de expulsi&#x00F3;n promulgado por Carlos III, cuando empezaba una reducci&#x00F3;n entre los guan&#x00E1;s, esclavos de los guaycur&#x00FA;es, y proyectaba la fundaci&#x00F3;n entre los mbay&#x00E1;s de un pueblo, que se llamar&#x00ED;a San Ignacio.</p>

			<p>Con los otros jesuitas de la provincia del Paraguay, fue enviado a Ravena (en los Estados Pontificios). Parece que pese a la tajante prohibici&#x00F3;n de la Pragm&#x00E1;tica Sanci&#x00F3;n que los desterraba, logr&#x00F3; sacar incomprensiblemente parte de sus escritos hasta el exilio italiano. Durante m&#x00E1;s de veinte a&#x00F1;os se dedic&#x00F3; sin tregua a la tarea de escribir sobre el Paraguay. Su obra enciclop&#x00E9;dica, que no ver&#x00ED;a entonces la luz, abarca estudios detallados de bot&#x00E1;nica, zoolog&#x00ED;a, historia, etnolog&#x00ED;a y ling&#x00FC;&#x00ED;stica, que le colocan entre los m&#x00E1;s destacados cient&#x00ED;ficos y americanistas. Compuso una gram&#x00E1;tica de la lengua mbay&#x00E1; (reeditada parcialmente en Asunci&#x00F3;n, 1972), adem&#x00E1;s de un vocabulario y catecismo en esta lengua.</p>

			<p>De acuerdo con sus bi&#x00F3;grafos, la inclinaci&#x00F3;n de S&#x00E1;nchez Labrador a los estudios sobre la Naturaleza fue temprana. Entre los a&#x00F1;os de 1741 y 1746 ejerci&#x00F3; como profesor en C&#x00F3;rdoba del Tucum&#x00E1;n, dedic&#x00E1;ndose al mismo tiempo a los estudios de historia natural. As&#x00ED; como muchos otros autores y hermanos jesuitas que lo hab&#x00ED;an precedido en tierras de emisi&#x00F3;n americanas, S&#x00E1;nchez Labrador no se dedic&#x00F3; exclusivamente a la conversi&#x00F3;n de los ind&#x00ED;genas, sino tambi&#x00E9;n al estudio de la fauna y de la flora americanas que observ&#x00F3; en las diversas regiones de la provincia jesu&#x00ED;tica del Paraguay en que ejerci&#x00F3; como misionero. Esa experiencia apost&#x00F3;lica del toledano S&#x00E1;nchez Labrador fue aprovechada por otro manchego Lorenzo Herv&#x00E1;s y Panduro, pues le suministr&#x00F3; datos muy valiosos sobre las lenguas ind&#x00ED;genas del Plata para su <italic>Cat&#x00E1;logo de las Lenguas</italic> (1784, primera versi&#x00F3;n italiana), que agradece en el art&#x00ED;culo correspondiente de la citada <italic>BJE</italic>, donde resume: “Abandon&#x00F3; la carrera literaria por emplearse en la conversi&#x00F3;n de la naci&#x00F3;n Mbay&#x00E1;, llamada tambi&#x00E9;n Guaicur&#x00FA; y Eyiguayegi, y de las nueve tribus que la compon&#x00ED;an, en el a&#x00F1;o 1767, dej&#x00F3; casi una catec&#x00FA;mena. Y, por medio de la naci&#x00F3;n Mbay&#x00E1;, abri&#x00F3; camino para poder penetrar hasta la naci&#x00F3;n Guana o Chana, que se descubri&#x00F3; por los jesuitas poco antes de su expulsi&#x00F3;n de los dominios espa&#x00F1;oles. De estas naciones doy noticia en los n&#x00FA;meros 31 y 35 de mi <italic>Cat&#x00E1;logo de las lenguas</italic>. El venerable anciano se&#x00F1;or S&#x00E1;nchez reside en Ravena”.</p>

			<p>Cuando en el transcurso de la edici&#x00F3;n cr&#x00ED;tica de la citada <italic>BJE</italic> nos enfrentamos por primera vez con la figura del jesuita expulso Jos&#x00E9; S&#x00E1;nchez Labrador nos sorprendi&#x00F3; la confusi&#x00F3;n con que aparec&#x00ED;a descrita su producci&#x00F3;n literaria hasta entonces. Sin ninguna duda, fue uno de los casi 500 jesuitas recogidos por Herv&#x00E1;s que m&#x00E1;s nos entretuvo, precisamente intentando aclarar la situaci&#x00F3;n bio-bibliogr&#x00E1;fica del jesuita misionero toledano. Herv&#x00E1;s no le rese&#x00F1;a ning&#x00FA;n impreso, pero s&#x00ED; sus manuscritos, que conoc&#x00ED;a muy bien: “Escribi&#x00F3;: l. <italic>Historia natural del Paraguai</italic>. Cuatro tomos en 4to. De esta obra, llena de noticias y observaciones curiosas, se han aprovechado algunos exjesuitas, que han escrito sobre la Am&#x00E9;rica Meridional, y yo tambi&#x00E9;n me he aprovechado de ella. 2. <italic>Paraguai cat&#x00F3;lico</italic>. Cuatro tomos en 4to. 3. <italic>Arte y vocabulario de la lengua Mbay&#x00E1;, o Guaicuru</italic>. Un tomo en folio. De esta obra, formada con gran trabajo y util&#x00ED;sima para convertir a los guaicurus, me he aprovechado para hacer un compendio gramatical de la lengua guaicuru, que pienso imprimir, y para dar todas las noticias que de la lengua guaicuru se leen en mis tomos sobre las lenguas” (<italic>BJE</italic>, I, pp. 663-665).</p>

			<p>Poco a poco se va aclarando la afanosa actividad literaria de S&#x00E1;nchez Labrador. El manuscrito <italic>Paraguay natural ilustrado</italic> ya mereci&#x00F3; algunos estudios, todos ellos realizados a partir de la consulta al original que se encuentra en el ARSI. Recordemos los de Guillermo Furlong (<italic>Naturalistas argentinos durante la dominaci&#x00F3;n hisp&#x00E1;nica</italic>, Buenos Aires, editorial Huarpes, 1948), de An&#x00ED;bal Ruiz Moreno (<italic>La medicina en el “Paraguay natural” 1771-1776) del padre Jos&#x00E9; S&#x00E1;nchez Labrador, sacerdote jesuita, exposici&#x00F3;n comentada del texto original</italic>, Tucum&#x00E1;n, Universidad Nacional de Tucum&#x00E1;n, 1958), y el de H&#x00E9;ctor Sainz Ollero y otros (<italic>Jos&#x00E9; S&#x00E1;nchez Labrador y los naturalistas jesuitas del R&#x00ED;o de la Plata</italic>, Madrid, MOPU, 1989). La cr&#x00ED;tica suele coincidir en que S&#x00E1;nchez Labrador realiz&#x00F3; uno de los m&#x00E1;s amplios trabajos sobre la naturaleza, geograf&#x00ED;a y sociedades de la regi&#x00F3;n del Plata colonial. </p>

			<p>En este sentido la obra que rese&#x00F1;amos ser&#x00E1; un hito. No recoge toda la obra naturalista, pero nos permite, a partir de ahora, disponer de una de las partes m&#x00E1;s importantes de la aut&#x00E9;ntica enciclopedia que es la obra magna <italic>Paraguay natural ilustrado</italic>, cuya redacci&#x00F3;n definitiva fue hecha entre 1771 y 1776, es decir pocos a&#x00F1;os antes y despu&#x00E9;s de la extinci&#x00F3;n de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a en 1773 por el papa Clemente XIV. </p>

			<p>El manuscrito transcrito se titula <italic>Paraguay natural ilustrado. Noticias de la naturaleza del pa&#x00ED;s con la explicaci&#x00F3;n de fen&#x00F3;menos ph&#x00ED;sicos generales y particulares. Usos &#x00FA;tiles que de sus producciones pueden hacer varias Artes</italic>.  Se encuentra en el Archivo Hist&#x00F3;rico de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s (ARSI) en Roma. Cuenta con 100 ilustraciones hechas por el propio autor, y se divide en cuatro partes. La primera tiene 558 p&#x00E1;ginas y se divide en tres libros: diversidad de tierras y cuerpos terrestres; agua y varias cosas a ella pertenecientes; y aire, vientos, estaciones del a&#x00F1;o, climas de estos pa&#x00ED;ses y enfermedades m&#x00E1;s comunes. La segunda consta de 500 p&#x00E1;ginas y trata espec&#x00ED;ficamente de la bot&#x00E1;nica. La tercera parte se divide en los siguientes libros: animales cuadr&#x00FA;pedos (166 pp.); las aves (127 pp.), y los peces (128 pp.). La cuarta y &#x00FA;ltima parte de la obra, que alcanza 373 p&#x00E1;ginas, consta de tres libros: los animales anfibios; los animales reptiles; y los insectos.</p>

			<p>En cuanto a la organizaci&#x00F3;n de la obra, es importante resaltar que el autor continuamente corrige, a&#x00F1;ade o reescribe trozos o frases completas. Tacha ciertas palabras; a&#x00F1;ade otras o p&#x00E1;rrafos al texto; tambi&#x00E9;n llama la atenci&#x00F3;n y remite a otras partes de la propia obra o a otras de sus producciones, como el <italic>Paraguay cat&#x00F3;lico</italic> y el <italic>Paraguay cultivado</italic>. Estas correcciones o adiciones hechas en el texto del <italic>Paraguay natural ilustrado</italic> indican no s&#x00F3;lo rigor y cuidado del autor en relaci&#x00F3;n a las informaciones divulgadas en la obra, sino que parecen demostrar que la obra fue hecha en momentos distintos, habiendo sido iniciada en Am&#x00E9;rica y concluida en Europa.</p>

			<p>El libro que comentamos est&#x00E1; estructurado en las siguientes partes: una presentaci&#x00F3;n de la profesora doctora Lorelai Brilhante Kuri, de la Universidad del Estado de R&#x00ED;o de Janeiro (pp. 9-12), una introducci&#x00F3;n esclarecedora de Eliane Deckmann (pp. 13-66) y el textos abundantemente anotado del <italic>Paraguay natural ilustrado</italic>  (pp. 67-590). La introducci&#x00F3;n, adem&#x00E1;s de suministrar los datos esenciales en cuanto a la descripci&#x00F3;n f&#x00ED;sica y a la localizaci&#x00F3;n del manuscrito, informa tambi&#x00E9;n sobre los estudios existentes sobre la obra de S&#x00E1;nchez labrador y sobre las partes que ya han sido parcialmente publicadas. Presenta igualmente la bibliograf&#x00ED;a esencial para el estudio de las misiones jesu&#x00ED;ticas, de las pr&#x00E1;cticas de curaci&#x00F3;n y de la ciencia que en dichas misiones eran practicadas, hablando adem&#x00E1;s sobre algunos de los temas de investigaci&#x00F3;n que el manuscrito ofrece a los estudiosos (las virtudes medicinales atribuidas a las piedras bezoares, las v&#x00ED;boras, los grillos, las ara&#x00F1;as…).</p>

			<p>Deckmann excluye de la edici&#x00F3;n la parte primera y se centra en las otras tres (la tercera y la cuarta solo parcialmente), justific&#x00E1;ndolo en que ya merecieron una edici&#x00F3;n parcial hecha por el m&#x00E9;dico argentino Mariano Rafael Castex. La parte segunda (pp. 67-384), el tomo espec&#x00ED;fico de bot&#x00E1;nica, est&#x00E1; dividida en siete libros compuestos por 76 cap&#x00ED;tulos que abordan los siguientes temas: fisiolog&#x00ED;a, anatom&#x00ED;a, histolog&#x00ED;a, reproducci&#x00F3;n vegetal, flores, campos, pantanos, desiertos, farmacolog&#x00ED;a, cultivo y etno-bot&#x00E1;nica, a lo largo de m&#x00E1;s de 500 p&#x00E1;ginas. De la parte Tercera (pp. 385-562) s&#x00F3;lo publica tres libros: animales cuadr&#x00FA;pedos, las aves y los peces. De la parte cuarta se editan otros tres libros: de los animales anfibios, de los animales reptiles y de los insectos.</p>

			<p>El objetivo principal de esta edici&#x00F3;n es ofrecer al p&#x00FA;blico buena parte de este valioso y voluminoso manuscrito, hasta ahora no publicado, permitiendo as&#x00ED; que investigadores de los campos de la historia, la biolog&#x00ED;a (bot&#x00E1;nica y zoolog&#x00ED;a), de la medicina y de la farmacia tengan acceso a &#x00E9;l. En el caso de <italic>Paraguay natural ilustrado</italic> se debe considerar que el permanecer in&#x00E9;dito hasta ahora se debi&#x00F3; a numerosos factores, entre los cuales podemos destacar el n&#x00FA;mero de vol&#x00FA;menes que lo componen, la lentitud de los tr&#x00E1;mites burocr&#x00E1;ticos de la censura editorial (civil y eclesi&#x00E1;stica) y a los costes de impresi&#x00F3;n en el XVIII. No se debe desconocer tambi&#x00E9;n que en 1776, a&#x00F1;o de su conclusi&#x00F3;n, la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s todav&#x00ED;a no hab&#x00ED;a sido restaurada, lo que no ocurri&#x00F3; hasta 1814 por el papa P&#x00ED;o VII, lo que ciertamente contribuy&#x00F3; para que la obra se mantuviese desconocida de los investigadores por tantos a&#x00F1;os.</p>

			<p>Tambi&#x00E9;n es preciso resaltar que la obra ha permanecido in&#x00E9;dita desde el siglo XVIII porque algunos autores como Guillermo Furlong (1948) o H&#x00E9;ctor S&#x00E1;nchez Ollero (1989) se limitaron a hacer publicaciones parciales de ciertos tomos, libros y cap&#x00ED;tulos del <italic>Paraguay natural ilustrado</italic>, no indicando, la mayor&#x00ED;a de las veces, las referencias catalogr&#x00E1;ficas completas de los textos seleccionados.</p>

			<p>Muchas son las potencialidades que el manuscrito ofrece a los investigadores. A manera de ejemplo, destacamos algunos de los temas explorados en el primer libro de la tercera parte de la obra, dedicada a los mam&#x00ED;feros, en el cual encontramos el libro sobre “animales cuadr&#x00FA;pedos”. El s&#x00E9;ptimo cap&#x00ED;tulo, a su vez, trata espec&#x00ED;ficamente de las “Piedras de Bezoares” y de sus virtudes terap&#x00E9;uticas, en la medida en que ellas aparecen asociadas a los animales rumiantes. Recordemos que el bezoar es un c&#x00E1;lculo que se puede hallar en los intestinos o est&#x00F3;magos de los animales, que desde la Antig&#x00FC;edad se cre&#x00ED;a que pod&#x00ED;a curar y anular los efectos de todos los venenos. </p>

			<p>La transcripci&#x00F3;n y la lectura de la voluminosa obra del misionero S&#x00E1;nchez Labrador nos desvela mucho sobre sus motivaciones, sobre su proceso de creaci&#x00F3;n (las t&#x00E9;cnicas y el estilo), sobre su escritura en medio de la convivencia diaria con los ind&#x00ED;genas, y posteriormente, en el exilio, en un contexto bastante peculiar para la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s. Para algunos jesuitas, como S&#x00E1;nchez Labrador, la expulsi&#x00F3;n tuvo parad&#x00F3;jicamente una repercusi&#x00F3;n positiva sobre su formaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica. Es la generaci&#x00F3;n de jesuitas que, obligados a abandonar su labor misionera, se dedicaron a ordenar sus datos y a comunicar sus hallazgos y conocimientos a la luz de los avances cient&#x00ED;ficos de la &#x00E9;poca. S&#x00E1;nchez Labrador reelabor&#x00F3; su obra en Ravena a la luz de la bibliograf&#x00ED;a que tuvo ocasi&#x00F3;n de consultar en esta ciudad italiana. Consideramos que esta riqueza de referencias, provocada por su contacto con la ciencia europea del momento y los autores cl&#x00E1;sicos, constituye un aspecto fundamental de su obra, que se destaca por su erudici&#x00F3;n y enciclopedismo. Conoc&#x00ED;a la obra qu&#x00ED;mica de Robert Boyle, hab&#x00ED;a le&#x00ED;do autores cl&#x00E1;sicos como Hip&#x00F3;crates, Arist&#x00F3;teles, Plinio, Galeno y Dioscorides, algunos &#x00E1;rabes como Avicena y contaba con las principales obras m&#x00E9;dicas de los siglos XVI y XVII, como las de Aldrovandi, Mattioli, Vesalio, Ramazzini, Pis&#x00F3;n... Cabe observar que en su <italic>Historia natural</italic> S&#x00E1;nchez Labrador hace abundante uso de las notas a pie de p&#x00E1;gina, dejando rastro de las fuentes sucesivamente utilizadas, no dudando en  tachar y corregir palabras, frases o p&#x00E1;rrafos enteros. En la descripci&#x00F3;n de las partes seleccionadas y publicadas en esta edici&#x00F3;n se mantienen las notas originales del jesuita, claramente diferenciadas de las de Eliane Deckermann.</p>

			<p>Hay dudas sobre la forma como S&#x00E1;nchez Labrador redact&#x00F3; tan vasta obra. Ollero supone que habr&#x00ED;a conseguido llevar muchos apuntamientos hechos en Am&#x00E9;rica antes de la expulsi&#x00F3;n de 1767, aunque lo m&#x00E1;s probable es que se viese obligado a escribir la mayor parte de la obra de memoria, puesto que los desterrados sufrieron varios y rigurosos registros y confiscaci&#x00F3;n de todos los escritos en el largo y penoso viaje desde Am&#x00E9;rica a Italia. Hecho incuestionable es que S&#x00E1;nchez Labrador fue un paradigma de toda aquella generaci&#x00F3;n de misioneros jesuitas que hab&#x00ED;an actuado en la Am&#x00E9;rica del Plata en el siglo XVIII, no s&#x00F3;lo por su extenso conocimiento del &#x00E1;rea misionera, sino tambi&#x00E9;n porque nada escap&#x00F3; a su curiosidad en variadas ciencias, como el clima, la geolog&#x00ED;a, la bot&#x00E1;nica o la zoolog&#x00ED;a. Sin duda podr&#x00ED;amos incluirlo en la llamada por Pedro Aull&#x00F3;n de Haro <italic>La Escuela Universalista Espa&#x00F1;ola del siglo XVIII</italic> (Madrid, Ediciones Sequitur, 2016), compuesta esencialmente por jesuitas expulsos, aunque no cita a S&#x00E1;nchez Labrador, sin duda por haber &#x00E9;ste cultivado las ciencias m&#x00E1;s que las humanidades.</p>

			<p>Cabe resaltar que las observaciones m&#x00E9;dicas hechas por S&#x00E1;nchez labrador, as&#x00ED; como las realizadas por otros hombres de ciencia del periodo, tanto en Am&#x00E9;rica como en Europa, ten&#x00ED;an en consideraci&#x00F3;n los presupuestos de la teor&#x00ED;a humoralista hipocr&#x00E1;tico-gal&#x00E9;nica, seg&#x00FA;n la cual la salud estaba asegurada por el equilibrio entre los humores que compon&#x00ED;an el cuerpo humano. Siendo as&#x00ED;, exist&#x00ED;a la concepci&#x00F3;n de que las enfermedades eran causadas por el exceso o ausencia de alguno de los humores, lo que llevaba a pr&#x00E1;cticas que estaban dirigidas a la expulsi&#x00F3;n de los humores en exceso del cuerpo, a trav&#x00E9;s de la sangre, las heces, la orina, el v&#x00F3;mito y de otras formas de excreci&#x00F3;n. La adopci&#x00F3;n de esta teor&#x00ED;a tambi&#x00E9;n es evidente en el empleo de “la medicina de contrarios de los contrarios”.</p>

			<p>Se constata que el sistema de clasificaci&#x00F3;n de las plantas propuesto por Linneo en 1753, apenas es empleado parcialmente en el <italic>Paraguay natural</italic>, una vez que Labrador, a pesar de recurrir a muchos elementos propuestos por el bot&#x00E1;nico sueco, opta, no obstante, por el agrupamiento por formas biol&#x00F3;gicas, esto es por biotipos. La no adopci&#x00F3;n de la nomenclatura de Linneo por S&#x00E1;nchez Labrador puede ser atribuida tanto al hecho de que la metodolog&#x00ED;a y la clasificaci&#x00F3;n propuestas por el sabio sueco todav&#x00ED;a no se encontraban muy difundidas y aceptadas por los naturalistas y bot&#x00E1;nicos, cuanto a los insuficientes datos morfol&#x00F3;gicos que el jesuita pose&#x00ED;a sobre ciertas especies y familias sudamericanas para poder encuadrarlas en los tipos de Linneo.</p>

			<p>La riqueza de <italic>Paraguay natural ilustrado</italic> reside fundamentalmente en lo que deja translucir de la experiencia americana del autor S&#x00E1;nchez labrador y de los jesuitas que hab&#x00ED;an trabajado en la Am&#x00E9;rica del R&#x00ED;o de la Plata. No se trata, sin embargo, de una obra descriptiva de los usos y nombres guaran&#x00ED;s de las plantas y animales, ni de una especie de etnograf&#x00ED;a de los sistemas de clasificaci&#x00F3;n de la naturaleza, adoptado por los grupos ind&#x00ED;genas de la provincia jesu&#x00ED;tica del Paraguay. Las voces de los indios tienen eco en el texto, pero son disciplinadas por la ciencia de S&#x00E1;nchez labrador. Se trata de un compendio de materia m&#x00E9;dica enriquecido de estudios de historia natural, producci&#x00F3;n docta y profunda, adecuada al tipo de conocimiento producido en el Siglo de las Luces.</p>

			<p>La autoridad con relaci&#x00F3;n a los usos de los animales y plantas ya catalogadas es b&#x00E1;sicamente el de los libros europeos, de cronistas del Nuevo Mundo y de naturalistas. Sin embargo tiene innumerables referencias a producciones de la naturaleza no descritas anteriormente, pero utilizadas por las poblaciones nativas del Sur de Am&#x00E9;rica. No se propone solamente describir la fauna o la flora de la regi&#x00F3;n; las descripciones morfol&#x00F3;gicas de las especies tiene un sistema diferente de los de los tratados de historia natural y ocupa lugar secundario en su obra. Lo m&#x00E1;s interesante del texto son los largos comentarios que hace sobre la presencia de las plantas y animales nativos de las Am&#x00E9;ricas, o que hab&#x00ED;an sido introducidos para uso de esas poblaciones y, tambi&#x00E9;n, sobre la utilidad que de ellos todav&#x00ED;a se podr&#x00ED;a aprovechar en el futuro. S&#x00E1;nchez Labrador llega a discutir cuestiones te&#x00F3;ricas extremadamente importantes relativas al mundo natural, como, por ejemplo, la relaci&#x00F3;n entre forma y funci&#x00F3;n, evidenciando la lectura de los principales naturalistas del periodo, incluyendo a Linneo, Robert James, Nicol&#x00E1;s Lemery, Esteban Geoffroy, Jacques-Cristophe Valmont de Bomare, Martin Lister, Johann Schr&#x00F6;der y Bernard de Jussieu.</p>

			<p>Las discusiones te&#x00F3;ricas que presenta se dirigen a conseguir una pr&#x00E1;ctica m&#x00E9;dica m&#x00E1;s eficaz. La medicina de la &#x00E9;poca era un arte que ten&#x00ED;a por base la percepci&#x00F3;n de las cualidades de la materia: su gusto, color, olor o apariencia. Todos los indicios pueden indicar las propiedades curativas de las sustancias, y reconocer esas mismas propiedades en productos naturales que no eran usados antes para esos fines. El autor se aparta, sin embargo, de la doctrina de las analog&#x00ED;as, que dio fundamento a muchas ciencias del siglo XVII, inclusive a las grandes s&#x00ED;ntesis trazadas por jesuitas como el fantasioso padre Atanasio Kircher. S&#x00E1;nchez Labrador se sit&#x00FA;a en las discusiones m&#x00E9;dicas del siglo XVIII y pretende, a partir de nuevas bases, mejorar y aplicar el conocimiento a las pr&#x00E1;cticas ya establecidas en la provincia del Paraguay.</p>

			<p>Impresiona la abundancia de detalles inventariados y de autores citados en su obra. Pero, a pesar de su magnitud, este tipo de trabajos no era una excepci&#x00F3;n. Otras obras doctas producidas en las Am&#x00E9;ricas y que hab&#x00ED;an circulado en los medios jesu&#x00ED;ticos europeos y americanos, frecuentemente por v&#x00ED;a manuscrita, revelan el di&#x00E1;logo con otros religiosos y con otros hombres de ciencia. En esta perspectiva, m&#x00E1;s que de una oportunidad para intercambio de esas referencias intertextuales, la publicaci&#x00F3;n del <italic>Paraguay natural ilustrado</italic> debe ser percibida como una invitaci&#x00F3;n a la lectura de la obra en cuanto resultado de la experiencia misional de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s, especialmente del di&#x00E1;logo con las poblaciones nativas y del contacto con la naturaleza del Nuevo Mundo. Al lector se le descubren muchos caminos de investigaci&#x00F3;n, algunos de los cuales ya han sido recorridos por Deckermann y por investigadores bajo su orientaci&#x00F3;n. Otras l&#x00ED;neas de investigaci&#x00F3;n aguardan a los historiadores que decidan interpretar el fant&#x00E1;stico documento que ahora es accesible en forma impresa.</p>

			<p>Aunque parezca incre&#x00ED;ble, la obra <italic>Paraguay natural ilustrado</italic>, se ha mantenido in&#x00E9;dita desde 1776 hasta hoy. A lo largo de sus tomos y cap&#x00ED;tulos, el jesuita nos revela mucho sobre sus motivaciones y sobre el proceso de escritura de la obra en medio de sus actividades diarias entre los ind&#x00ED;genas. En ella encontramos tambi&#x00E9;n evidencias del di&#x00E1;logo que mantuvo con otros autores y con otros jesuitas, registros de las expediciones realizadas y de las informaciones obtenidas de los ind&#x00ED;genas, e, incluso, las marcas de acci&#x00F3;n de su memoria que se manifiestan en las raspaduras en el texto, en las anotaciones complementarias insertadas en los m&#x00E1;rgenes o en las notas a pie de p&#x00E1;gina, las cuales mucho m&#x00E1;s que de rigor y erudici&#x00F3;n, nos muestran “las caracter&#x00ED;sticas del libro de autor”, en expresi&#x00F3;n del historiador argentino Silvano Benito Moya (<italic>El libro manuscrito en la C&#x00F3;rdoba [Argentina] del siglo XVIII</italic>, 2012).</p>

			<p>Sin duda es una obra de referencia tanto para la restituci&#x00F3;n del ambiente intelectual en el cual hermanos y padres jesuitas se encontraban insertados en Am&#x00E9;rica y, posteriormente en Europa, despu&#x00E9;s de los decretos de su expulsi&#x00F3;n por los monarcas ib&#x00E9;ricos (Portugal en 1759 y Espa&#x00F1;a 1767), cuanto para la comprensi&#x00F3;n y valoraci&#x00F3;n de los efectos de la experiencia americana, sobre todo, de la apropiaci&#x00F3;n de los saberes y pr&#x00E1;cticas de los grupos ind&#x00ED;genas americanos, en obras de bot&#x00E1;nica, medicina y farmacia escritas por miembros de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s en el siglo XVIII.</p>

			<p>Esperamos que la publicaci&#x00F3;n de la transcripci&#x00F3;n de las partes “Segunda, tercera y cuarta” de la obra y de las reflexiones expuestas en el texto introductorio — que se detiene en las virtudes medicinales de las plantas nativas americanas, de las piedras bezoares y de ciertos insectos y en las evidencias de circulaci&#x00F3;n y apropiaci&#x00F3;n de saberes europeos y nativos — sean recibidas con entusiasmo por los investigadores interesados en descubrir los, hasta ahora in&#x00E9;ditos, temas asociados a los campos de la historia, geograf&#x00ED;a, biolog&#x00ED;a (bot&#x00E1;nica y zoolog&#x00ED;a), de arqueolog&#x00ED;a, geolog&#x00ED;a y paleontolog&#x00ED;a, de la ling&#x00FC;&#x00ED;stica, medicina y farmacia que <italic>Paraguay natural ilustrado</italic> presenta.</p>
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