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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Asclepio</journal-id>
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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2017.p200</article-id>
				 
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				<subject>RESE&#x00D1;AS / BOOK REVIEWS</subject>
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				<article-title>Rese&#x00F1;a del libro "Die Philosophie der Sozinianer. Transformationen zwischen Renaissance-Aristotelismus und Fr&#x00FC;haufkl&#x00E4;rung" y "Die Anf&#x00E4;nge des Sozinianismus. Genese und Eindringen des historisch-ethischen Religionsmodells in den universit&#x00E4;ren Diskurs der Evangelischen in Europa"</article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en"><trans-title>Book review</trans-title></trans-title-group>
				<alt-title alt-title-type="running-head">Rese&#x00F1;a</alt-title>
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				 <surname>Toribio</surname>
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			<aff id="U1">ILC-CSIC, Madrid</aff>
			
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				<year>2017</year>
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				<year>2017</year>
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			<volume>69</volume>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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				<p><bold>Salatowsky, Sascha</bold>. <italic>Die Philosophie der Sozinianer. Transformationen zwischen Renaissance-Aristotelismus und Fr&#x00FC;haufkl&#x00E4;rung</italic>. Stuttgart y Bad Cannstatt, Frommann-Holzboog, 2015, 519 p&#x00E1;ginas [ISBN: 978-3-7728-2675-7].</p>
				
				<p><bold>Kęstutis Daugirdas</bold>. <italic>Die Anf&#x00E4;nge des Sozinianismus. Genese und Eindringen des historisch-ethischen Religionsmodells in den universit&#x00E4;ren Diskurs der Evangelischen in Europa</italic>. G&#x00F6;ttingen, Vandenhoeck &amp; Ruprecht, 2016, 636 p&#x00E1;ginas [ISBN: 978-3-525-10142-1].</p>
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			<p>El socinianismo, llamado as&#x00ED; por el apellido de dos ciudadanos de Siena, Lelio Sozzini (1525-1562) y sobre todo su sobrino Fausto (1539-1604), lleg&#x00F3; a constituir la “herej&#x00ED;a” cristiana intelectualmente m&#x00E1;s poderosa del siglo XVII: seg&#x00FA;n ella, Cristo no hab&#x00ED;a existido antes de su nacimiento milagroso, sino que fue un mensajero completamente humano de la voluntad divina, al que Dios resucit&#x00F3; para mostrar la recompensa que aguarda a los creyentes; el infierno no existe: de acuerdo con la ley natural, tanto el cuerpo como el alma quedan aniquilados por la muerte; la resurrecci&#x00F3;n a la vida eterna es una recompensa sobrenatural reservada por Dios a quienes siguen el ejemplo de Cristo. Estas ideas de los socinianos llegaron a desempe&#x00F1;ar un muy notable papel en la Ilustraci&#x00F3;n temprana, junto con los principios hermen&#x00E9;uticos que las sustentan, el marco epistemol&#x00F3;gico asociado a ellas y la enf&#x00E1;tica defensa de la tolerancia religiosa que asumieron sus propugnadores. </p>

			<p>Los textos donde se desarrollan estas ideas circularon, impresos o manuscritos, principalmente por Suiza, Alemania, Polonia, Transilvania, los Pa&#x00ED;ses Bajos e Inglaterra, desde el &#x00FA;ltimo tercio del siglo XVI hasta bien entrado el XVIII, escritos la mayor parte en lat&#x00ED;n, pero tambi&#x00E9;n en polaco, h&#x00FA;ngaro, alem&#x00E1;n, franc&#x00E9;s, neerland&#x00E9;s e ingl&#x00E9;s. Esta complejidad de acceso f&#x00ED;sico y ling&#x00FC;&#x00ED;stico explica en parte la escasez de estudios que aborden de forma exhaustiva y a partir de las fuentes primarias la historia intelectual del socinianismo. Los dos libros objeto de rese&#x00F1;a constituyen la aportaci&#x00F3;n m&#x00E1;s sustantiva al respecto llevada a cabo hasta la fecha. </p>

			<p>El libro de Daugirdas, que resulta de un trabajo de habilitaci&#x00F3;n presentado en la facultad de teolog&#x00ED;a evang&#x00E9;lica de la universidad de Tubinga, aborda “los or&#x00ED;genes del socinianismo” como “g&#x00E9;nesis e irrupci&#x00F3;n del modelo de religi&#x00F3;n hist&#x00F3;rico-&#x00E9;tico en el discurso universitario de los evang&#x00E9;licos en Europa”. La fluida narraci&#x00F3;n proviene de la cuidadosa lectura de fuentes en los mejores casos poco conocidas y a menudo in&#x00E9;ditas (archivos de Poznan, Berl&#x00ED;n, Cluj-Napoca, Cracovia, Leiden, &#x00C1;msterdam y Groninga); queda visible testimonio de ello en las generosas citas literales que proliferan a pie de p&#x00E1;gina.</p>

			<p>A un primer bloque introductorio sigue el bloque II sobre el pensamiento de Sozzini (“Fausto Sozzini: das Werden und die Eckpfeiler seiner Lehre”, pp. 53-164): esta s&#x00ED;ntesis se echaba de menos en la literatura cient&#x00ED;fica y constituye un m&#x00E9;rito no menor dentro de los muchos del libro de Daugirdas. Se expone por orden cronol&#x00F3;gico el contexto, desarrollo y recepci&#x00F3;n de las ideas del sien&#x00E9;s sobre: (1) la (no) preexistencia de Cristo; (2) el significado de la misi&#x00F3;n de &#x00E9;ste, que no es el de una muerte expiatoria por un inexistente pecado original hereditario; (3) el car&#x00E1;cter sobrenatural y excepcional de la resurrecci&#x00F3;n de los fieles, (4) el Nuevo Testamento como documento hist&#x00F3;rico, (5) el libre albedr&#x00ED;o como base de la relaci&#x00F3;n del ser humano con Dios y (6) el car&#x00E1;cter antinatural, y por tanto inexistente, de las penas eternas. </p>

			<p>El bloque III trata de los actores principales del socinianismo temprano (“Die Hauptakteure des fr&#x00FC;hen Sozinianismus”, pp. 165-340), primero en Transilvania y Polonia y a continuaci&#x00F3;n en Alemania. Es oportuno recordar aqu&#x00ED; que la de Sozzini no fue la primera teolog&#x00ED;a antitrinitaria de la Europa moderna: como tal se reconoce generalmente la del te&#x00F3;logo y m&#x00E9;dico aragon&#x00E9;s Miguel Servet (1509/11-1553), que constituy&#x00F3; un est&#x00ED;mulo para la proliferaci&#x00F3;n de diversos planteamientos antitrinitarios en el este de Europa. Daugirdas trata primero del avance de la variante sociniana, la m&#x00E1;s novedosa, entre los distintos planteamientos antitrinitarios que se desarrollaban a finales del siglo XVI, bajo condiciones de tolerancia pol&#x00ED;tica, en Transilvania y Polonia, con figuras destacadas como la del m&#x00E9;dico italiano Giorgio Biandrata (1515-1588). Reciben a continuaci&#x00F3;n un tratamiento separado los primeros sucesores de Sozzini tras su muerte, establecidos en el centro acad&#x00E9;mico de Rak&#x00F3;w. Resulta particularmente admirable el extenso tratamiento dedicado a Valentin Schmalz (1572-1622); la relevante obra exeg&#x00E9;tica de este autor se aborda aqu&#x00ED; por primera vez de primera mano, a partir de los fondos del antiguo colegio unitario de Cluj-Napoca, hoy en la Biblioteca de la Academia Rumana. De otro archivo, el de la ciudad polaca de Poznan, extrae Daugirdas valiosa informaci&#x00F3;n sobre la oscura figura de Thomas Pisecki, cuyas reflexiones acerca de la raz&#x00F3;n como juez de las controversias teol&#x00F3;gicas adelanta posicionamientos filos&#x00F3;ficos posteriores. </p>

			<p>El bloque IV (“Das historisch-ethische Religionsmodell des fr&#x00FC;hen Sozinianismus im universit&#x00E4;ren Diskurs der mittel- und westeurop&#x00E4;ischen Evangelischen”, pp. 341-536) trata sobre la recepci&#x00F3;n de las obras socinianas en las universidades de la Europa protestante hasta las primeras d&#x00E9;cadas del siglo XVII. Reciben un tratamiento especial el te&#x00F3;logo tomista de Heidelberg, David Pareus (1548-1622), y Konrad Vorstius (1569-1622), en torno a cuyo nombramiento como profesor de teolog&#x00ED;a de Leiden se form&#x00F3; una pol&#x00E9;mica tan aguda que hizo intervenir en su contra al propio Jaime I de Inglaterra. Sigue el importante momento de la recepci&#x00F3;n del socinianismo por parte de los remonstrantes holandeses, que Daugirdas describe como “la tensi&#x00F3;n creativa de una fuente de inspiraci&#x00F3;n oculta” (“Die kreative Spannung einer verdeckten Inspirationsquelle”, pp. 439-487). Por &#x00FA;ltimo, se aborda el influjo sociniano en los intelectuales luteranos como “la tensi&#x00F3;n creativa de una relaci&#x00F3;n de rechazo” (“Die kreative Spannung einer ablehnenden Bezogenheit”, pp. 488-536), que provoc&#x00F3; en parte un giro conservador del luteranismo hacia una metaf&#x00ED;sica semejante a la ense&#x00F1;ada por calvinistas y cat&#x00F3;licos. El libro concluye con un resumen general (pp. 537-551), al que sigue el copioso listado de fuentes primarias, literatura cient&#x00ED;fica e &#x00ED;ndices de lugares y nombres. Sorprende la ausencia de un &#x00ED;ndice de citas b&#x00ED;blicas.</p>

			<p>Es afortunada la clarificadora definici&#x00F3;n que desde el propio t&#x00ED;tulo hace Daugirdas del socinianismo temprano como “modelo de religi&#x00F3;n hist&#x00F3;rico-&#x00E9;tico”, es decir, uno que pone el acento del cristianismo en la &#x00E9;tica —imitaci&#x00F3;n de Cristo— y se fundamenta en lo hist&#x00F3;rico —o lo supuestamente hist&#x00F3;rico: la narraci&#x00F3;n evang&#x00E9;lica—. El volumen narra de forma extraordinariamente erudita y precisa —qu&#x00E9; autores y qu&#x00E9; ideas, en qu&#x00E9; circunstancias, en qu&#x00E9; ejemplares y manuscritos concretos, a trav&#x00E9;s de qu&#x00E9; redes acad&#x00E9;micas— los or&#x00ED;genes de un movimiento tan desatendido como decisivo para la historia intelectual europea.</p>

			<p>A los desarrollos filos&#x00F3;ficos del socinianismo maduro est&#x00E1; dedicado el segundo libro objeto de rese&#x00F1;a, publicado dos a&#x00F1;os antes que el de Daugirdas. La obra de Salatowsky, la primera monograf&#x00ED;a sobre la filosof&#x00ED;a de los socinianos, constituye adem&#x00E1;s una excelente introducci&#x00F3;n al aristotelismo renacentista y su adaptaci&#x00F3;n a las distintas confesiones cristianas surgidas con la Reforma. Como anuncia el subt&#x00ED;tulo, adem&#x00E1;s de describir en detalle la espec&#x00ED;fica <italic>ratio philosophandi Sociniana </italic>aborda tambi&#x00E9;n el papel que &#x00E9;sta desempe&#x00F1;a y las transformaciones que experimenta en la obra de autores de la Ilustraci&#x00F3;n temprana como John Locke (1632-1704), Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716) y John Toland (1670-1722).</p>

			<p>Tras dos cap&#x00ED;tulos introductorios (1 y 2) sobre el socinianismo en general y sobre las escuelas aristot&#x00E9;licas de la Edad Moderna siguen tres bloques principales. El primero (3), “Die <italic>ratio philosophandi Sociniana</italic>” (pp. 91-234), aborda la que en retrospectiva supone la aportaci&#x00F3;n clave de los socinianos a la historia intelectual: la elevaci&#x00F3;n de la raz&#x00F3;n por encima de la fe. Despu&#x00E9;s de tratar en profundidad la manera en que fil&#x00F3;sofos aristot&#x00E9;licos cat&#x00F3;licos, luteranos y calvinistas trataban la relaci&#x00F3;n entre raz&#x00F3;n y fe, Salatowsky aborda el tratamiento seminal de la cuesti&#x00F3;n que se halla en la obra de Fausto Sozzini y Johann Crell (1590-1633). A continuaci&#x00F3;n se dedica por extenso a Joachim Stegmann (1595-1633): en &#x00E9;l reconoce al principal fil&#x00F3;sofo sociniano, y por tanto al responsable m&#x00E1;s directo del silencioso cambio de paradigma, el tr&#x00E1;nsito de la fe a la raz&#x00F3;n, que para Salatowsky justifica que se considere el socinianismo como “el impulso motor de la Ilustraci&#x00F3;n temprana” (“die treibende Kraft der Fr&#x00FC;haufkl&#x00E4;rung”, p. 234). Un motivo principal del bloque lo constituye la distinci&#x00F3;n escol&#x00E1;stica entre lo que va contra la raz&#x00F3;n (<italic>contra rationem</italic>), que no puede ser objeto de fe, frente a lo que est&#x00E1; por encima de la raz&#x00F3;n (<italic>supra rationem</italic>), como los misterios teol&#x00F3;gicos, que s&#x00ED; pueden y deben serlo. Contradiciendo la opini&#x00F3;n de autores como Jonathan Israel y bas&#x00E1;ndose en una detenida lectura de las fuentes primarias, Salatowsky mantiene que los socinianos no se atuvieron a esa distinci&#x00F3;n, sino que la superaron, pues consideraron que existen realidades sobrenaturales, pero nunca inasequibles a la raz&#x00F3;n humana. Este optimismo epistemol&#x00F3;gico tiene su consecuente teol&#x00F3;gico en la negaci&#x00F3;n del dogma del pecado original hereditario y la supuesta corrupci&#x00F3;n del entendimiento humano que habr&#x00ED;a resultado de &#x00E9;l. La negaci&#x00F3;n expl&#x00ED;cita de este dogma se debe a Stegmann. </p>

			<p>El siguiente bloque (4) trata del materialismo de los socinianos (“Der philosophisch-theologische Materialismus”, pp. 235-345), una caracter&#x00ED;stica de su sistema no s&#x00F3;lo desatendida sino por lo general tambi&#x00E9;n ignorada por la investigaci&#x00F3;n moderna, pese a que fue reconocida como tal por Leibniz o por el plat&#x00F3;nico de Cambridge Henry More (1614-1687). De nuevo bas&#x00E1;ndose en una lectura atenta de las fuentes Salatowsky, contradice la opini&#x00F3;n acad&#x00E9;mica com&#x00FA;n, que ve en el m&#x00E9;dico Ernst Soner (1572-1612) al primer exponente de una f&#x00ED;sica sociniana; propone en su lugar a Johann V&#x00F6;lkel (m. 1618), que plantea en su <italic>De vera religione</italic> la creaci&#x00F3;n del mundo no <italic>ex nihilo</italic>, sino a partir de una materia eternamente preexistente. Heterodoxa dentro del propio socinianismo es la posici&#x00F3;n de Christoph Stegmann (<italic>ca. </italic>1597-1646), hermano de Joachim, que en su <italic>Metaphysica repurgata</italic> plantea que todo —incluido Dios— es materia. El redescubrimiento en sus propios t&#x00E9;rminos de este materialismo metaf&#x00ED;sico de los socinianos, anterior a los materialismos ateos del siglo XVII, constituye uno de los mayores m&#x00E9;ritos del libro.</p>

			<p>El &#x00FA;ltimo gran bloque (5) se ocupa de la filosof&#x00ED;a sociniana sobre la mortalidad del alma, o “una antropolog&#x00ED;a para mortales” (“Eine Anthropologie f&#x00FC;r Sterbliche”, pp. 347-458). Los socinianos distinguen entre cuerpo, alma y esp&#x00ED;ritu, pero entienden que cuerpo y alma forman una unidad indisoluble que se extingue con la muerte; el esp&#x00ED;ritu, una sustancia sutil garante de la personalidad individual, permanece tras la muerte en Dios y se reviste en el momento de la resurrecci&#x00F3;n tanto de un cuerpo nuevo como de un alma nueva. A partir de las consideraciones de Sozzini sobre la mortalidad de Ad&#x00E1;n antes y despu&#x00E9;s de la ca&#x00ED;da, esta singular&#x00ED;sima postura mortalista tom&#x00F3; cuerpo en la obra de V&#x00F6;lkel y alcanz&#x00F3; su sistematizaci&#x00F3;n filos&#x00F3;fica en la de Christoph Stegmann. Con toda probabilidad, se&#x00F1;ala Salatowsky, se debe al influjo sociniano la postura de Locke sobre este tema, plenamente coincidente, as&#x00ED; como, seg&#x00FA;n intuy&#x00F3; ya Leibniz, la hip&#x00F3;tesis lockeana de una “materia pensante” o <italic>thinking matter</italic>. Por otra parte, resulta de gran inter&#x00E9;s el excurso sobre las pr&#x00E1;cticas alqu&#x00ED;micas de los socinianos con objeto de estudiar las capacidades de preservaci&#x00F3;n de los esp&#x00ED;ritus alcoh&#x00F3;licos, an&#x00E1;loga a la que habr&#x00ED;a de ser la del esp&#x00ED;ritu humano en Dios tras la muerte; un fascinante ejemplo de las nuevas relaciones entre teolog&#x00ED;a y filosof&#x00ED;a natural a comienzos del siglo XVII.</p>

			<p>Un cierre final (6) resume las principales aportaciones de este brillante trabajo, constata la necesidad de una recolocaci&#x00F3;n del socinianismo en la historia de la filosof&#x00ED;a y esboza las posibilidades de un estudio sobre la recepci&#x00F3;n de la filosof&#x00ED;a sociniana, mediante la evocaci&#x00F3;n de figuras de la plena Ilustraci&#x00F3;n como la del unitario Joseph Priestley (1733-1804). A los listados bibliogr&#x00E1;ficos siguen &#x00ED;ndices de nombres, de temas, de pasajes b&#x00ED;blicos y de pasajes aristot&#x00E9;licos.</p>

			<p>Los libros de Salatowsky y Daugirdas constituyen las contribuciones cient&#x00ED;ficas sobre la producci&#x00F3;n intelectual sociniana de mayor solidez y envergadura que se han llevado a cabo en la historiograf&#x00ED;a reciente. Es de esperar que estas aportaciones, junto con los trabajos que sigan —se echan de menos sobre todo en el campo de la edici&#x00F3;n de textos—, remedien definitivamente la desatenci&#x00F3;n hacia esta parte fundamental de la historia intelectual europea.</p>
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