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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-4466</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2017.p185</article-id>
				 
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				<subject>RESE&#x00D1;AS / BOOK REVIEWS</subject>
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				<article-title>Rese&#x00F1;a del libro "Proyecto Islero. Cuando Espa&#x00F1;a pudo desarrollar armas nucleares"</article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en"><trans-title>Book review</trans-title></trans-title-group>
				<alt-title alt-title-type="running-head">Rese&#x00F1;a</alt-title>
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				 <surname>S&#x00E1;nchez S&#x00E1;nchez</surname>
				 <given-names>Esther M.</given-names>
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			<aff id="U1">Universidad de Salamanca</aff>
			 
			
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				<day>30</day>
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				<year>2017</year>
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			<volume>69</volume>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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			<p><bold>Velarde Pinacho, Guillermo</bold>. <italic>Proyecto Islero. Cuando Espa&#x00F1;a pudo desarrollar armas nucleares</italic>. C&#x00F3;rdoba, Guadalmaz&#x00E1;n, 2016, 378 p&#x00E1;ginas [ISBN: 978-84-94384-68-4]</p>
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			<p>La documentaci&#x00F3;n de archivos hist&#x00F3;ricos extranjeros alude a la existencia en Espa&#x00F1;a de capacidad t&#x00E9;cnica suficiente para fabricar bombas at&#x00F3;micas, al menos desde finales de los a&#x00F1;os sesenta. Afirmaci&#x00F3;n que deriva en gran medida de las declaraciones que ministros, militares, ingenieros y cient&#x00ED;ficos espa&#x00F1;oles realizaron personalmente a sus hom&#x00F3;logos occidentales. ¿Realidad o argucia para aumentar el peso internacional de Espa&#x00F1;a? Las restricciones de acceso y opacidad de los archivos espa&#x00F1;oles, que se han acentuado en los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os, nos llevan a recibir con los brazos abiertos iniciativas como este libro de memorias de Guillermo Velarde Pinacho, general de divisi&#x00F3;n del Ej&#x00E9;rcito del Aire, catedr&#x00E1;tico de F&#x00ED;sica Nuclear, miembro de la Junta de Energ&#x00ED;a Nuclear, acad&#x00E9;mico de la European Academy of Sciences, y “<italic>alma mater</italic>” del proyecto de la bomba at&#x00F3;mica espa&#x00F1;ola.</p>

			<p>Velarde nos ofrece una cr&#x00F3;nica, contada en primera persona, de la carrera nuclear del gobierno franquista y los primeros gobiernos de la transici&#x00F3;n. Al igual que otros pa&#x00ED;ses en la II posguerra mundial, el programa nuclear espa&#x00F1;ol aspir&#x00F3; a combinar las dimensiones civil y militar, es decir la producci&#x00F3;n de energ&#x00ED;a el&#x00E9;ctrica con el acceso al armamento at&#x00F3;mico. La primera vertiente ha sido objeto de una mayor atenci&#x00F3;n acad&#x00E9;mica, primero por historiadores de la ciencia y la tecnolog&#x00ED;a y en los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os, adem&#x00E1;s, por especialistas de la historia econ&#x00F3;mica. La segunda, sin embargo, se debate a&#x00FA;n entre el desconocimiento, el sensacionalismo y la especulaci&#x00F3;n.</p>

			<p>Ingeniero aeron&#x00E1;utico y piloto de formaci&#x00F3;n, Velarde ingres&#x00F3; en la Junta de Energ&#x00ED;a Nuclear (JEN) en 1956, sum&#x00E1;ndose a lo que &#x00E9;l mismo consider&#x00F3; “la mayor aventura cient&#x00ED;fico-t&#x00E9;cnica que ha emprendido nunca Espa&#x00F1;a”, seg&#x00FA;n declaraciones recientes a Radio Nacional de Espa&#x00F1;a. En 1963 recibi&#x00F3; el encargo de realizar, con discreci&#x00F3;n para no alertar a la comunidad internacional, un estudio sobre las posibilidades reales de fabricar armas nucleares en Espa&#x00F1;a. El objetivo &#x00FA;ltimo, caso de materializarse, era disponer de una fuerza de disuasi&#x00F3;n similar a la <italic>force de frappe</italic> gaullista, que incrementar&#x00ED;a el prestigio internacional y la independencia nacional de una potencia media y dependiente como Espa&#x00F1;a. Detr&#x00E1;s de aquel encargo se encontraba el presidente de la JEN Jos&#x00E9; Mar&#x00ED;a Otero Navascu&#x00E9;s, ingeniero de la Armada y cient&#x00ED;fico <italic>rara avis</italic> por sus amplias conexiones y predicamento en los c&#x00ED;rculos cient&#x00ED;ficos extranjeros. El proyecto, bautizado por Velarde como <italic>Islero</italic>, “en recuerdo del miura que mat&#x00F3; a Manolete y que present&#x00ED;a terminar&#x00ED;a mat&#x00E1;ndome a disgustos” (p. 44), cont&#x00F3; adem&#x00E1;s con el aval entusiasta de otras personalidades, en su mayor&#x00ED;a militares de alta graduaci&#x00F3;n, cercanas a Franco, a Arias Navarro y a Su&#x00E1;rez, El autor destaca especialmente el apoyo en las distintas etapas del proyecto de Agust&#x00ED;n Mu&#x00F1;oz Grandes, Manuel D&#x00ED;ez Alegr&#x00ED;a, Luis Carrero Blanco y Manuel Guti&#x00E9;rrez Mellado, e insiste en que, “por unas circunstancias o por otras, todos desaparecieron en el momento m&#x00E1;s decisivo” (p. 227).</p>

			<p>Velarde dedic&#x00F3; muchos a&#x00F1;os de su vida al Proyecto Islero. Sus colaboradores, cient&#x00ED;ficos militares formados, como &#x00E9;l mismo, entre Estados Unidos y la JEN, nunca conocieron con exactitud la finalidad del proyecto. Para mantener el secreto, y siguiendo &#x00F3;rdenes de sus superiores, el autor tuvo incluso que prescindir de su condici&#x00F3;n militar, present&#x00E1;ndose como un simple cient&#x00ED;fico civil interesado en las aplicaciones te&#x00F3;rico-pr&#x00E1;cticas de la energ&#x00ED;a nuclear. Las bombas de uranio fueron enseguida descartadas de la investigaci&#x00F3;n: las plantas de difusi&#x00F3;n gaseosa necesarias para el enriquecimiento del uranio quedaban fuera del alcance de Espa&#x00F1;a, dados sus altos costes financieros, complejidad t&#x00E9;cnica y gran consumo de energ&#x00ED;a el&#x00E9;ctrica. Las bombas de plutonio presentaban m&#x00E1;s ventajas: la materia prima podr&#x00ED;a ser extra&#x00ED;da del combustible irradiado en un reactor pluton&#x00ED;geno, el 7% directamente y el resto previo tratamiento en una planta (extranjera) de reprocesado. </p>

			<p>En 1964 el gobierno espa&#x00F1;ol aprob&#x00F3; la construcci&#x00F3;n del &#x00FA;nico reactor pluton&#x00ED;geno no experimental instalado nunca en Espa&#x00F1;a, la central nuclear de Vandell&#x00F3;s 1 (Tarragona), que utiliz&#x00F3; una tecnolog&#x00ED;a francesa basada en el uso combinado de uranio natural (combustible), grafito (moderador) y gas carb&#x00F3;nico (refrigerante). Fue la tercera central nuclear ubicada en Espa&#x00F1;a, despu&#x00E9;s de Zorita (Guadalajara) y Santa Mar&#x00ED;a de Garo&#x00F1;a (Burgos), ambas de tecnolog&#x00ED;a americana de uranio enriquecido y agua ligera. Seg&#x00FA;n Velarde, Vandell&#x00F3;s 1, al contrario que sus predecesoras, fue desde el principio concebida como una planta de doble uso civil y militar. El combustible irradiado directamente en el reactor servir&#x00ED;a para fabricar unas 5 bombas de plutonio al a&#x00F1;o, “unas 32 hasta que se hiciera patente la presi&#x00F3;n de Estados Unidos” (p. 80), pudi&#x00E9;ndose emplear algunas de ellas, adem&#x00E1;s, para la obtenci&#x00F3;n de bombas termonucleares. El resto del combustible gastado se enviar&#x00ED;a a Francia para su tratamiento en las f&#x00E1;bricas de Marcoule y La Hague, qued&#x00E1;ndose una parte en el norte y regresando la otra al sur de los Pirineos. Al ser de propiedad franco-espa&#x00F1;ola, Vandell&#x00F3;s 1 quedaba fuera de la supervisi&#x00F3;n de Estados Unidos y del Organismo Internacional de la Energ&#x00ED;a At&#x00F3;mica (OIEA). Incluso Francia promet&#x00ED;a relajar los controles siempre que la tecnolog&#x00ED;a no fuese cedida a terceros pa&#x00ED;ses. De acuerdo con Velarde, De Gaulle deseaba que Espa&#x00F1;a (como Israel) dispusiese de una peque&#x00F1;a fuerza de disuasi&#x00F3;n nuclear, capaz de asegurar la defensa de intereses no cubiertos por la OTAN (en el Mediterr&#x00E1;neo y el norte de &#x00C1;frica) y apta para sostener los esfuerzos franceses de crear una tercera v&#x00ED;a alternativa a las dos superpotencias.</p>

			<p>Pero la dimensi&#x00F3;n militar perdi&#x00F3; importancia tras la entrada en Vandell&#x00F3;s 1 de las empresas privadas FECSA y HECSA, que junto al capital p&#x00FA;blico espa&#x00F1;ol (ENHER) y franc&#x00E9;s (EDF) formaron la sociedad Hispano-Francesa de Energ&#x00ED;a Nuclear SA (HIFRENSA). La presencia de la iniciativa privada, un gran error —seg&#x00FA;n Velarde— del entonces ministro de Industria Gregorio L&#x00F3;pez Bravo, comprometi&#x00F3; la confidencialidad del Proyecto Islero y retras&#x00F3; <italic>sine die</italic> su materializaci&#x00F3;n. Se renunci&#x00F3; a la obtenci&#x00F3;n directa de plutonio en el reactor. No al reprocesado en Francia del combustible irradiado, y al reenv&#x00ED;o a Espa&#x00F1;a de parte del plutonio obtenido. La documentaci&#x00F3;n interna de los dos grandes representantes del sector nuclear en Francia, EDF y el CEA, confirma que el plutonio de propiedad espa&#x00F1;ola podr&#x00ED;a ser destinado, con el benepl&#x00E1;cito franc&#x00E9;s, a fines civiles (reactores r&#x00E1;pidos o supergeneradores) o militares (armamento nuclear). Mientras se edificaba Vandell&#x00F3;s 1, se produjo otro hito en la trayectoria nuclear de Espa&#x00F1;a: Velarde consigui&#x00F3; descubrir, a partir de los restos de las bombas norteamericanas ca&#x00ED;das en Palomares (1966), el m&#x00E9;todo Ulam-Teller para la fabricaci&#x00F3;n de bombas de hidr&#x00F3;geno o termonucleares.</p>

			<p>No obstante, el entusiasmo de Velarde y sus mentores dur&#x00F3; muy poco. L&#x00F3;pez Bravo logr&#x00F3; convencer a Franco de los alt&#x00ED;simos costes financieros (60.000 millones de pesetas) y pol&#x00ED;ticos (ruptura de la amistad Espa&#x00F1;a-USA) del Proyecto Islero (y de cualquier proyecto futuro para la fabricaci&#x00F3;n de bombas termonucleares). El intento de ingresar en el selecto club de los poseedores del arma at&#x00F3;mica (USA, URSS, Gran Breta&#x00F1;a, Francia y China) fue varias veces retomado durante los a&#x00F1;os que precedieron y siguieron a la muerte de Franco. Primero por Carrero Blanco, que habr&#x00ED;a entregado a Kissinger un informe del Proyecto Islero un d&#x00ED;a antes de su asesinato. Despu&#x00E9;s por los gobiernos de Arias Navarro y Su&#x00E1;rez, que aprobaron la construcci&#x00F3;n del Centro de Investigaciones Nucleares de Soria, el cual albergar&#x00ED;a, entre otras instalaciones, un reactor pluton&#x00ED;geno y una planta para la reelaboraci&#x00F3;n del combustible gastado en Vandell&#x00F3;s 1. Durante esta etapa, Velarde continu&#x00F3; siendo el m&#x00E1;ximo asesor de las altas instancias militares en temas nucleares. Pero las presiones de Estados Unidos para conseguir el compromiso antiat&#x00F3;mico de Espa&#x00F1;a se volvieron insostenibles. El gobierno de Jimmy Carter, preocupado por la proliferaci&#x00F3;n mundial del plutonio, amenaz&#x00F3; incluso con boicotear la exportaci&#x00F3;n a Espa&#x00F1;a de algunos de los componentes esenciales de los reactores PWR en construcci&#x00F3;n. A principios de los a&#x00F1;os ochenta, tras la firma de las salvaguardias (controles) del OIEA (1981) y del Tratado de No Proliferaci&#x00F3;n Nuclear (1986), se dio carpetazo definitivo al Proyecto Islero, como tambi&#x00E9;n se paraliz&#x00F3; la construcci&#x00F3;n de nuevas centrales nucleares. Espa&#x00F1;a renunciaba as&#x00ED; a la fabricaci&#x00F3;n del arma at&#x00F3;mica, un proyecto que sus gobernantes hab&#x00ED;an sucesivamente pospuesto por motivos de oportunidad pol&#x00ED;tica; dicho de otra forma, porque no quer&#x00ED;an ni pod&#x00ED;an prescindir de la alianza con Estados Unidos.</p>

			<p>Se&#x00F1;ala el autor que esta es una historia triste, la historia de una Espa&#x00F1;a que pudo haber sido y no fue por los errores y prudencia excesiva de sus gobernantes ¿Habr&#x00ED;a incrementado la bomba at&#x00F3;mica el prestigio internacional de Espa&#x00F1;a y reforzado sus niveles de I+D con beneficios exportables al sector civil? ¿O habr&#x00ED;a, por el contrario, disparado los gastos en armamento y multiplicado los riesgos de contaminaci&#x00F3;n radiactiva? Sin entrar en contrafactuales y limit&#x00E1;ndonos al libro que se rese&#x00F1;a, parece que el Proyecto Islero no respondi&#x00F3; tanto a un plan de estado, dotado de la envergadura y los recursos necesarios, como a la investigaci&#x00F3;n particular de un reducido grupo de cient&#x00ED;ficos, incapaces por s&#x00ED; solos de culminar todas las fases del desarrollo tecnol&#x00F3;gico y abordar la secuencia de infraestructuras m&#x00ED;nimas. Sorprende el empecinamiento de Velarde y sus colaboradores, que conoc&#x00ED;an muy bien los programas at&#x00F3;micos de las grandes potencias, por bregar con un proyecto que sin una decisi&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de estado (y por tanto sin los recursos y apoyos institucionales suficientes) estaba claramente abocado al fracaso<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref>.</p>

			<p>El libro ha gozado de una buena acogida, sobre todo medi&#x00E1;tica. El tema es atractivo y el contenido asequible. No en vano es un libro de memorias, que mezcla cuestiones t&#x00E9;cnicas de f&#x00ED;sica nuclear con gratas an&#x00E9;cdotas personales, como el relato a la vez duro y entra&#x00F1;able de la infancia de Velarde en los a&#x00F1;os de posguerra; su paso por prestigiosos centros de investigaci&#x00F3;n y docencia dentro y fuera de Espa&#x00F1;a; o su acceso a las desavenencias surgidas entre las diversas fuerzas del r&#x00E9;gimen franquista. El autor reivindica el papel de instituciones como la JEN y de cient&#x00ED;ficos como Otero Navascu&#x00E9;s, que fueron capaces de alcanzar los resultados m&#x00E1;s extraordinarios con los medios m&#x00E1;s modestos. Ilustra la aportaci&#x00F3;n de las Fuerzas Armadas a la investigaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica en Espa&#x00F1;a y la estrecha cooperaci&#x00F3;n entre el sector civil y el militar. Defiende las virtudes de la energ&#x00ED;a nuclear y de la instituci&#x00F3;n militar, y se lamenta de las dificultades que la ciencia y los cient&#x00ED;ficos han encontrado siempre en Espa&#x00F1;a, fruto de veleidades pol&#x00ED;ticas o f&#x00F3;rmulas mal entendidas de coste-beneficio a corto plazo. El texto se acompa&#x00F1;a de fotograf&#x00ED;as procedentes del archivo personal del autor y se cierra con anexos biogr&#x00E1;ficos de los protagonistas m&#x00E1;s destacados. </p>

			<p>Esta obra nos presenta, en definitiva, los sucesivos intentos espa&#x00F1;oles de acceder al armamento nuclear, a trav&#x00E9;s del relato personal de un actor decisivo y testigo privilegiado de aquel proceso. La narraci&#x00F3;n se basa en recuerdos y argumentos personales, que se repiten una y otra vez, obviando, lamentablemente, trabajos acad&#x00E9;micos fundamentales de historiadores de la ciencia y la tecnolog&#x00ED;a y de historiadores econ&#x00F3;micos. Habr&#x00E1; que creerse que lo que cuenta Velarde se corresponde con la realidad. En principio, el autor merece toda nuestra confianza. Es m&#x00E1;s, sus afirmaciones se ajustan a los indicios encontrados en archivos hist&#x00F3;ricos extranjeros, como los de EDF y el CEA. Pero no tenemos forma de comprobarlo. Por tratarse de memorias, el libro no aporta evidencia documental. Y tampoco la encontramos fuera: el Archivo General de la Administraci&#x00F3;n ha clasificado como materia reservada o secreta todo lo relativo al sector nuclear; los archivos de Presidencia del Gobierno, Defensa y la Fundaci&#x00F3;n Francisco Franco no recogen m&#x00E1;s que escasas y vagas referencias a la bomba at&#x00F3;mica; y los conservadores del Arxiu Municipal de Vandell&#x00F3;s i L’Hospitalet de L’Infant son incapaces de encontrar (sic) la documentaci&#x00F3;n que HIFRENSA les cedi&#x00F3; en su d&#x00ED;a y que consta en sus inventarios. Ya va siendo hora de que Espa&#x00F1;a act&#x00FA;e como la mayor&#x00ED;a de pa&#x00ED;ses democr&#x00E1;ticos: cuide m&#x00E1;s y mejor sus documentos hist&#x00F3;ricos, sancione la destrucci&#x00F3;n y apropiaci&#x00F3;n privada de fondos p&#x00FA;blicos, respete los plazos de consulta previstos en la legislaci&#x00F3;n, y ampl&#x00ED;e las facilidades de acceso a los investigadores. Tambi&#x00E9;n para periodos hist&#x00F3;ricos oscuros o materias sensibles como la posesi&#x00F3;n, o los intentos de posesi&#x00F3;n, del arma at&#x00F3;mica.</p>
		
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		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
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				<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>Agradezco los comentarios y sugerencias del profesor Albert Presas i Puig, con quien siempre es un placer discutir.</p>
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