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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Asclepio</journal-id>
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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-4466</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			 <article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2017.08</article-id>
			 <article-id pub-id-type="doi">10.3989/asclepio.2017.08</article-id>
			 
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				<subject>ESTUDIOS / RESEARCH STUDIES</subject>
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				 <article-title>Legitimar psiquiatras antes que curar pacientes. Las terapias de shock en Buenos Aires, Argentina (1930-1970)</article-title>
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					<trans-title>Legitiming psychiatrists rather than curing patients. The shock therapy in Buenos Aires, Argentina (1930-1970)</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Legitimar psiquiatras antes que curar pacientes. Las terapias de shock en Buenos Aires, Argentina (1930-1970)</alt-title>
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				 <surname>Golcman</surname>
				 <given-names>Alejandra</given-names>
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			<aff id="U1">CONICET-Universidad Nacional de Tucum&#x00E1;n</aff>
			
			<author-notes>
				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="alejandragolcman@gmail.com">alejandragolcman@gmail.com</email>
					ORCID iD: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://orcid.org/0000-0002-6609-5749">http://orcid.org/0000-0002-6609-5749</ext-link>
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			<pub-date pub-type="epub">		
				<day>30</day>
				<month>06</month>
				<year>2017</year>
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				<year>2017</year>
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			<volume>69</volume>
			<issue>1</issue>
			
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>Esta investigaci&#x00F3;n pretende explicar el uso te&#x00F3;rico y cl&#x00ED;nico que se hizo de las terapias de shock en el campo psiqui&#x00E1;trico argentino, particularmente en la provincia de Buenos Aires entre las d&#x00E9;cadas de 1930 y 1970.</p>
				
				<p>Se sostiene que es preciso estudiar el trabajo psiqui&#x00E1;trico te&#x00F3;rico y cl&#x00ED;nico para conocer c&#x00F3;mo los psiquiatras interpretaron la patolog&#x00ED;a mental en el encuentro con sus pacientes. De este modo se analizan dos escenarios bien diferenciados: por un lado, el conformado por el &#x00E1;mbito acad&#x00E9;mico, haciendo hincapi&#x00E9; en textos m&#x00E9;dicos que plasmaron debates que tuvieron lugar en congresos, jornadas, c&#x00E1;tedras universitarias, y por otro lado en &#x00E1;mbitos hospitalarios, representado por una poblaci&#x00F3;n de pacientes cr&#x00F3;nicas, en un hospital de las afueras de la Capital Federal, el Hospital Esteves de Lomas de Zamora.</p>
				
				<p>El uso de las terapias de shock en manos de m&#x00E9;dicos psiquiatras, modific&#x00F3; el modo de entender la locura y transform&#x00F3; el derrotero cotidiano de las instituciones hospitalarias. Por lo tanto, la presencia de dichas terapias signific&#x00F3; un hecho relevante para legitimar la disciplina, independientemente de la “eficacia” de las mismas en el tratamiento concreto con pacientes.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>This research aims to explain the theoretical and clinical use of shock therapies in Argentine psychiatric field, particularly in the province of Buenos Aires between 1930 and 1970.</p>
				
				<p>It is argued that it is necessary to study the theoretical and clinical psychiatric work, in order to learn how psychiatrists interpreted mental pathology. Thus two distinct scenarios are analyzed: first academia, emphasizing on medical texts expressing discussions held at congresses, conferences, university chairs, and secondly in hospital settings, represented by a population of chronic patients in a hospital on the outskirts of the Capital Federal, the Esteves Hospital of Lomas de Zamora.</p>
				
				<p>The use of shock therapy in the hands of psychiatrists, changed the way of understanding madness and transformed the daily course of hospitals. Therefore, the presence of such therapies was relevant to legitimize the discipline, regardless of the “effectiveness” with patients.</p>
			</trans-abstract>
			
			<kwd-group xml:lang="es">
				<title>PALABRAS CLAVE</title> 
				<kwd>Terapias de Shock</kwd>	
				<kwd>Pr&#x00E1;cticas Psiqui&#x00E1;tricas</kwd>
				<kwd>Textos M&#x00E9;dicos</kwd>
				<kwd>Legitimaci&#x00F3;n Disciplinar</kwd>
				<kwd>Argentina</kwd>
			</kwd-group>
			
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				<title>KEYWORDS</title>
				<kwd>Shock Therapies</kwd>	
				<kwd>Psychiatric Practices</kwd>
				<kwd>Medical Texts</kwd>
				<kwd>Disciplinary Legitimation</kwd>
				<kwd>Argentina</kwd>
			</kwd-group>
		
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	<body>	
			
		<sec id="S1">
		
			<title>INTRODUCCI&#x00D3;N</title>

			<p>El uso de las terapias de shock por parte de m&#x00E9;dicos psiquiatras modific&#x00F3; el modo de entender la locura y la manera de proceder ante ella a nivel mundial. Asimismo, esta pr&#x00E1;ctica transform&#x00F3; el derrotero cotidiano de las instituciones hospitalarias, al brindar una nueva herramienta para “contener” y organizar a sus poblaciones. Como es sabido, con el uso de ciertas terapias de choque primero, y de medicamentos desde la d&#x00E9;cada del cincuenta, la pr&#x00E1;ctica psiqui&#x00E1;trica comenz&#x00F3; a equipararse con las restantes especialidades m&#x00E9;dicas. Por lo tanto, su utilizaci&#x00F3;n signific&#x00F3; un hecho relevante para la disciplina, independientemente de su eficacia en el tratamiento concreto brindado a los pacientes. Es en este sentido que esta investigaci&#x00F3;n pretende explicar el uso te&#x00F3;rico y cl&#x00ED;nico que se hizo de las terapias de shock en el campo psiqui&#x00E1;trico argentino, particularmente en la provincia de Buenos Aires entre las d&#x00E9;cadas de 1930 y 1970.</p>

			<p>En este art&#x00ED;culo se pone la lupa en textos m&#x00E9;dicos publicados, como dispositivo para comprender las ideas de los psiquiatras sobre dichos tratamientos y su interpretaci&#x00F3;n de las lecturas extranjeras sobre la tem&#x00E1;tica; es decir, en los debates que tuvieron lugar a lo largo de distintos congresos, jornadas, c&#x00E1;tedras universitarias y en &#x00E1;mbitos hospitalarios, y que se plasmaron en dichos art&#x00ED;culos. Luego de una lectura exhaustiva, se seleccionaron algunos trabajos para destacar aquellos autores que lograron sistematizar ideas, mostraron cu&#x00E1;l ser&#x00ED;a la aplicaci&#x00F3;n ideal y la posible de estas terap&#x00E9;uticas, o que se posicionaron con alg&#x00FA;n argumento fuerte al respecto. En el &#x00E1;mbito cl&#x00ED;nico, se toma para esta investigaci&#x00F3;n una poblaci&#x00F3;n de pacientes cr&#x00F3;nicas, en un hospital de las afueras de la Capital Federal. Espec&#x00ED;ficamente, se pretende explicar el uso de terapias de shock, c&#x00F3;mo se utilizaron las nuevas tecnolog&#x00ED;as que llegaban a la instituci&#x00F3;n y qu&#x00E9; vinculaciones hubo entre los tratamientos y los diagn&#x00F3;sticos psiqui&#x00E1;tricos.<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref></p>

			<p>Para el abordaje de esta problem&#x00E1;tica se eligi&#x00F3; el hospital J.A. Esteves de Lomas de Zamora –instituci&#x00F3;n para mujeres que fue, hasta la d&#x00E9;cada de 1940, un Anexo del Hospital Nacional de Alienadas (HNA), el hospital psiqui&#x00E1;trico para mujeres m&#x00E1;s importante del pa&#x00ED;s-. Su carta fundacional revela haber sido un espacio creado para trasladar pacientes que no pod&#x00ED;an ocupar un lugar en el asilo de la capital, el HNA. El objetivo primero fue entonces trasladar a aquellas mujeres que se consideraban intratables, para liberar el espacio del hospital capitalino. De este modo fue creado sin pretensi&#x00F3;n de practicar terap&#x00E9;utica alguna, pero a ra&#x00ED;z de ciertas coyunturas administrativas, m&#x00E1;s la acci&#x00F3;n de los m&#x00E9;dicos, se convirti&#x00F3; en una especie de <italic>banco de pruebas</italic> donde se llevaron a cabo los tratamientos que fueron llegando al pa&#x00ED;s, desde la laborterapia hasta la aplicaci&#x00F3;n de psicof&#x00E1;rmacos y psicoterapias.<xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref></p>

			<p>Se sostiene que las formulaciones te&#x00F3;ricas y conceptuales sobre dichas terapias, as&#x00ED; como el uso cl&#x00ED;nico de los tratamientos, son muestras de c&#x00F3;mo era la mirada m&#x00E9;dica de la &#x00E9;poca; por lo tanto, es preciso estudiar ambos campos del trabajo psiqui&#x00E1;trico para conocer c&#x00F3;mo los psiquiatras interpretaron la patolog&#x00ED;a mental en el encuentro con sus pacientes. De este modo, se analizan dos escenarios bien diferenciados: el conformado por el &#x00E1;mbito acad&#x00E9;mico, representado por estos art&#x00ED;culos que circulaban por el “centro”, y el del hospital, que conformar&#x00ED;a la “periferia”, encarnado por los expedientes m&#x00E9;dicos de las pacientes cr&#x00F3;nicas. Adem&#x00E1;s, se hace hincapi&#x00E9; en el trato de dichas terapias en cuadros de demencia precoz y de esquizofrenia, ya que el inter&#x00E9;s por &#x00E9;stos coloniz&#x00F3; a la psiquiatr&#x00ED;a del siglo XX, tanto en su puesta en pr&#x00E1;ctica en los &#x00E1;mbitos hospitalarios, como en las teorizaciones al respecto (a modo de ejemplo v&#x00E9;ase Novella y Huertas (<xref ref-type="bibr" rid="CIT29">2010</xref>).</p>

		</sec>
		
		<sec id="S2">
		
			<title>LAS TERAPIAS DE SHOCK, SUS PIONEROS Y SU ESTUDIO COMO OBJETO HIST&#x00D3;RICO</title>

			<p>Con este conjunto de terapias se busc&#x00F3; obtener mejor&#x00ED;as en el cuadro mental del paciente a partir de la provocaci&#x00F3;n de convulsiones, que pod&#x00ED;an derivar de la aplicaci&#x00F3;n de una sustancia (insulina o cardiozol) o de una descarga el&#x00E9;ctrica. A continuaci&#x00F3;n, se formar&#x00E1; un recorrido por el desarrollo de estas terapias, y se har&#x00E1; referencia tanto a los primeros en aplicarlas, como a su propagaci&#x00F3;n en EEUU (principal polo de su desarrollo), y a algunas l&#x00ED;neas de investigaci&#x00F3;n trazadas al respecto. </p>

			<p>Un rasgo que se repite en la literatura especializada sobre las terapias convulsivas es el valor que tuvieron como pr&#x00E1;ctica para los psiquiatras. El cl&#x00E1;sico autor norteamericano Edward Shorter sostiene que, en la primera mitad del siglo XX en Estados Unidos, los psiquiatras se enfrentaban a un dilema: o dejaban a los pacientes en los hospicios a la espera de una cura espont&#x00E1;nea o acud&#x00ED;an al psicoan&#x00E1;lisis, que no respond&#x00ED;a a las necesidades de las enfermedades psiqui&#x00E1;tricas. La posibilidad de recurrir a las terapias de shock desde la d&#x00E9;cada de 1930 les permiti&#x00F3; correrse del lugar de desesperanza en el que se encontraban, a pesar de las duras cr&#x00ED;ticas que dichos tratamientos generaban (Shorter, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">1997</xref>; Shorter y Healy, <xref ref-type="bibr" rid="CIT37">2007</xref>). Adem&#x00E1;s, representaron un hito para el campo de la psiquiatr&#x00ED;a, al romper el tutelaje de la neurolog&#x00ED;a y sacar a la disciplina del lugar de “cenicienta” en los asilos. As&#x00ED; se subraya que se pod&#x00ED;a cuestionar si estas terapias hac&#x00ED;an bien a los pacientes, pero con certeza fueron beneficiosas para la psiquiatr&#x00ED;a (Shorter, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">1997</xref>, p. 224).</p>

			<p>Deborah Doroshow, por su parte, retoma una de ellas en particular, el coma insul&#x00ED;nico, y manifiesta que la mayor&#x00ED;a de los historiadores de la psiquiatr&#x00ED;a entendieron su aplicaci&#x00F3;n de dos modos: como un momento vergonzoso en el proceso de la psiquiatr&#x00ED;a biol&#x00F3;gica, o como un tratamiento som&#x00E1;tico m&#x00E1;s entre los usados para tratar la enfermedad mental a mediados del siglo XX, sin otorgarles demasiada relevancia. Para dicha autora, esta terapia supuso un momento clave en el desarrollo de la psiquiatr&#x00ED;a norteamericana, que les permiti&#x00F3; a los psiquiatras, por un lado, acercarse al <italic>mainstream</italic> m&#x00E9;dico –y en especial a la neurolog&#x00ED;a– y, por otro lado, encontrar una pr&#x00E1;ctica eficaz. Desde la d&#x00E9;cada de 1930 y durante veinte a&#x00F1;os, fue utilizada por todo Estados Unidos, y se confiaba en su eficacia cl&#x00ED;nica a pesar de la incertidumbre que se manifestaba en la literatura especializada. Su “capacidad curativa” para los casos de esquizofrenia les daba a m&#x00E9;dicos y enfermeras la confianza en su posibilidad de manipular el curso natural de una enfermedad de la que conoc&#x00ED;an muy poco. A pesar de sus riesgos, el coma insul&#x00ED;nico permiti&#x00F3; a los profesionales pensar que pod&#x00ED;an hacer algo por sus pacientes esquizofr&#x00E9;nicos, lo cual los posicionaba como leg&#x00ED;timos m&#x00E9;dicos (Doroshow, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2007</xref>, pp. 213-243).<xref ref-type="fn" rid="NOTE3">3</xref></p>

			<p>El personaje m&#x00E1;s destacado en la historia de la insulinoterapia fue el austr&#x00ED;aco Manfred Sakel (1900-1957). Graduado en Medicina por la Universidad de Viena, debido al antisemitismo que se viv&#x00ED;a en dicha ciudad, se exili&#x00F3; en Berl&#x00ED;n en 1925, para trabajar en la cl&#x00ED;nica privada de Kurt Mendel, <italic>Lichterfelde Sanatorium</italic>. En 1933 retorn&#x00F3; a Viena, y consigui&#x00F3; –bajo el tutelaje Otto Poetzl– un cargo en la cl&#x00ED;nica psiqui&#x00E1;trica de la universidad, donde empez&#x00F3; a probar el shock insul&#x00ED;nico como cura de la esquizofrenia (Shorter, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">1997</xref>, p. 209). Los primeros resultados de esta experiencia fueron expuestos en 1934 y, aunque Sakel sufri&#x00F3; el descr&#x00E9;dito de sus colegas y la t&#x00E9;cnica no fue adoptada en Europa central, s&#x00ED; lo fue en el mundo anglosaj&#x00F3;n, particularmente en Suiza, bajo la figura de Max M&#x00FC;ller (Shorter, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">1997</xref>, pp. 211-214). En 1936, Sakel viaj&#x00F3; a Estados Unidos, donde otro m&#x00E9;dico, Joseph Wortis (1906-1995), ya hab&#x00ED;a introducido esta terapia luego de observar el trabajo de aquel en Viena un par de a&#x00F1;os antes. Una vez en el nuevo continente, Sakel trabaj&#x00F3; primero en el New York State Psychiatric Hospital y luego en una pr&#x00E1;ctica privada en Manhattan. Para la d&#x00E9;cada de 1960, hab&#x00ED;a m&#x00E1;s de cien unidades de insulinoterapia en todo Estados Unidos (Shorter, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">1997</xref>, p. 210). M&#x00E1;s all&#x00E1; de este derrotero, Shorter considera que las convulsiones con insulinoterapia no hab&#x00ED;an sido buscadas, y que la convulsiterapia empez&#x00F3; realmente con el cardiozol –denominado Metrazol en Estados Unidos– introducido por Ladislao Von Meduna (Shorter, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">1997</xref>, pp. 211-214).<xref ref-type="fn" rid="NOTE4">4</xref></p>

			<p>El m&#x00E9;dico h&#x00FA;ngaro Ladislao Von Meduna (1896-1964) se form&#x00F3; como neuropat&#x00F3;logo en el Interacademic Institute for Brain Research de Budapest. Luego sigui&#x00F3; a su profesor Karl Schaffer al departamento de Psiquiatr&#x00ED;a de la Universidad de Budapest. As&#x00ED; como otros psiquiatras durante las d&#x00E9;cadas de 1920 y 1930, consideraba que exist&#x00ED;a un antagonismo entre la esquizofrenia y la epilepsia. Sosten&#x00ED;a que, si los epil&#x00E9;pticos estaban protegidos de la esquizofrenia, entonces inducir s&#x00ED;ntomas epil&#x00E9;pticos podr&#x00ED;a servir de terap&#x00E9;utica para los esquizofr&#x00E9;nicos. Desde esta presunci&#x00F3;n, desarroll&#x00F3; una terapia convulsiva a partir de un qu&#x00ED;mico, el cardiozol, que fue calificada por los cl&#x00ED;nicos como peligrosa, por lo que poco a poco fue reemplazada por el electroshock, de la que fue su precursora. Con el electroshock se buscaba generar en los pacientes el mismo efecto convulsivo, pero con un riesgo menor. En 1939, von Meduna migr&#x00F3; a Chicago, donde trabaj&#x00F3; como profesor en Universidad Loyola en primer t&#x00E9;rmino, y luego en la Escuela de Medicina de la Universidad de Illinois (Shorter, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">1997</xref>, p. 217).</p>

			<p>Para 1938, mientras ya se aplicaban las otras terapias de shock en EEUU, el shock el&#x00E9;ctrico a&#x00FA;n estaba en proceso de desarrollo. Los italianos Ugo Cerletti (1877-1963) y Lucio Bini fueron los pioneros en la terapia de electroshock durante la d&#x00E9;cada de 1930. El primero hab&#x00ED;a estudiado histolog&#x00ED;a cerebral en Heidelberg, luego, hasta la Primera Guerra Mundial trabaj&#x00F3; en la Cl&#x00ED;nica Psiqui&#x00E1;trica de Roma e hizo estudios de posgrado en diversos pa&#x00ED;ses, como Francia e Italia (Shorter, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">1997</xref>, pp. 218-219). Lucio Bini trabajaba en la Universidad La Sapienza de Roma. Cerletti hab&#x00ED;a estudiado con animales, a los que generaba convulsiones mediante electricidad, pero ninguno sobrevivi&#x00F3; a sus estudios. Bini le sugiri&#x00F3; entonces cambiar la ubicaci&#x00F3;n de los electrodos, y as&#x00ED; logr&#x00F3; que los animales sobrevivieron a las siguientes pruebas. Para 1938 se hizo la primera prueba en humanos (en un hombre psic&#x00F3;tico). Poco tiempo despu&#x00E9;s, esta terapia se hab&#x00ED;a propagado por todo Estados Unidos y algunos pa&#x00ED;ses de Europa (como Gran Breta&#x00F1;a, Alemania, Francia y Espa&#x00F1;a). No se la consideraba novedosa, sino que m&#x00E1;s bien era entendida como una mejora en el grupo de las convulsoterapias. Uno de los motivos por los que se populariz&#x00F3; fue porque, a pesar de haber sido pensada para tratar la esquizofrenia, al poco tiempo se la utiliz&#x00F3; para diversos diagn&#x00F3;sticos, como man&#x00ED;a y depresi&#x00F3;n. Adem&#x00E1;s, se cre&#x00ED;a que su utilizaci&#x00F3;n (como todas las terapias de choque) hab&#x00ED;a permitido manejar mejor las instituciones hospitalarias (Tourney, <xref ref-type="bibr" rid="CIT39">1967</xref>; Grob, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1991</xref>; Kingsley, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">2000</xref>; Sadowsky, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">2006</xref>; Doroshow, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2007</xref>, entre otros).</p>

		</sec>
		
		
		<sec id="S3">
		
			<title>TERAPIAS DE SHOCK EN EL &#x00C1;MBITO LOCAL: SUS TEORIZACIONES </title>

			<p>El tema de las terapias de shock fue incluido en las discusiones del campo de la psiquiatr&#x00ED;a argentina desde mediados de la d&#x00E9;cada de 1930. Todos los art&#x00ED;culos en revistas m&#x00E9;dicas y las tesis lo abordaban de manera similar: hac&#x00ED;an una breve descripci&#x00F3;n de sus caracter&#x00ED;sticas, tiempo necesario de tratamiento y complicaciones que tra&#x00ED;a aparejadas para los pacientes; posibles combinaciones entre ellas y con la psicoterapia; indicaban las investigaciones que se realizaban a partir de su aplicaci&#x00F3;n, los eventos cient&#x00ED;ficos en los que eran objeto de debate y qu&#x00E9; m&#x00E9;dicos e instituciones destacadas del &#x00E1;mbito local e internacional –principalmente europeos– las pon&#x00ED;an en pr&#x00E1;ctica (como ejemplos locales aparec&#x00ED;an el Hospital de Alienados de Rosario y el HNA). Adem&#x00E1;s, se indicaban los cuadros cl&#x00ED;nicos que presentaban los pacientes que las recib&#x00ED;an, y se subrayaba su aplicaci&#x00F3;n en casos de esquizofrenia. Para esta investigaci&#x00F3;n se utilizaron principalmente tesis doctorales escritas para obtener el t&#x00ED;tulo de Doctor en Medicina, de la Universidad Nacional de Buenos Aires; tambi&#x00E9;n se encontraron art&#x00ED;culos que se ocuparon de estas tem&#x00E1;ticas en boletines de diversos hospitales. El haber abordado el tema en tesis, implica que se trat&#x00F3; de asuntos innovadores y en auge dentro de la disciplina. La publicaci&#x00F3;n en boletines manifiesta la b&#x00FA;squeda de los psiquiatras en articular su trabajo cl&#x00ED;nico con el desarrollo te&#x00F3;rico. </p>

			<p>Todas las terapias que provocaban convulsiones aparec&#x00ED;an caracterizadas en los textos como convulsoterapia.<xref ref-type="fn" rid="NOTE5">5</xref> Luego, se hac&#x00ED;a una distinci&#x00F3;n entre insulinoterapia, cardiozolterapia y electroshock. Se sosten&#x00ED;a la necesidad de realizar psicoterapia (no se defin&#x00ED;a de qu&#x00E9; tipo) en forma paralela a estos tratamientos ya que, a pesar del esfuerzo que implicaba para los m&#x00E9;dicos, se indicaba que eran notorias las diferencias entre pacientes que la recib&#x00ED;an y los que no. Un art&#x00ED;culo de 1939 sosten&#x00ED;a que una vez que el cardiozol o la insulina hac&#x00ED;an efecto, la psicoterapia pod&#x00ED;a reconstruir la personalidad del paciente para una mejor adaptaci&#x00F3;n al medio ambiente. (Bula y Vita, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1939</xref>, p. 87-101). </p>

			<p>A partir de la lectura de los textos cient&#x00ED;ficos es claro que, en Argentina, primero se hab&#x00ED;a pensado la terapia de electroshock s&#x00F3;lo para la esquizofrenia (tomando como base las ideas del antagonismo entre esquizofrenia y epilepsia, que se describir&#x00E1; en profundidad en el apartado siguiente) y, debido a que los textos describ&#x00ED;an un supuesto &#x00E9;xito con esta patolog&#x00ED;a, el tratamiento luego se extendi&#x00F3; a las psicosis man&#x00ED;aco-depresivas, psicosis reactivas, episodios agudos de frenastenias, psicosis confusionales del climaterio, etc. (Bula y Vita, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1939</xref>, p.87-101). Para el caso de la insulinoterapia, se destacaba el uso en cuadros con psicosis melanc&#x00F3;lica, las formas ansiosas, estuporosas, cr&#x00F3;nicas, las formas delirantes hipocondr&#x00ED;acas algunas psicopat&#x00ED;as, y en el tratamiento de la esquizofrenia.</p>

			<p>Las terapias de shock pon&#x00ED;an en discusi&#x00F3;n la prognosis de la esquizofrenia por su curabilidad en un alto porcentaje de casos (Lertora, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1941</xref>, p. 29-34). A continuaci&#x00F3;n, se cita un p&#x00E1;rrafo que manifiesta esta nueva situaci&#x00F3;n cl&#x00ED;nica que se generaba con el uso de estos tratamientos y la postura que consideraban los psiquiatras que deb&#x00ED;an tomar al respecto:</p>

							<p>“[...] la curabilidad de los dementes precoces ampl&#x00ED;a enormemente nuestro horizonte psiqui&#x00E1;trico-terap&#x00E9;utico y al obligarnos al tratamiento de los casos en las primeras fases de su evoluci&#x00F3;n nos debe llevar fuera del manicomio para poner r&#x00E1;pidamente los enfermos en nuestras manos. En este terreno debemos romper preconceptos de nuestro ambiente social y aun del ambiente m&#x00E9;dico: es absolutamente falso que la locura sea incurable puesto que la revalidaci&#x00F3;n social de un alto porcentaje de casos, pronta y debidamente asistidos, es un hecho innegable”. (Lertora, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1941</xref>, p.34) </p>

			<p>Claramente se pensaba que hab&#x00ED;a una nueva posibilidad para los psiquiatras de tomar medidas terap&#x00E9;uticas ante el sufrimiento de los pacientes. De este modo se justificaba su uso, m&#x00E1;s all&#x00E1; de las complicaciones y los riesgos que significaban para los pacientes, porque se razonaba que era mejor correrlos o enfrentar estas consecuencias, antes que dejarlos sufrir y morir. As&#x00ED; se manifestaba, por ejemplo, en un art&#x00ED;culo de la d&#x00E9;cada de 1930, donde se se&#x00F1;alaba que la esquizofrenia, m&#x00E1;s que una enfermedad, era un estado que acompa&#x00F1;aba la vida del enfermo y que no era compatible con la convivencia social: </p>

							<p>“El n&#x00FA;mero de esquizofr&#x00E9;nicos pues, que pueblan los establecimientos psiqui&#x00E1;tricos es crecido y resulta mortificante para el m&#x00E9;dico la acci&#x00F3;n pasiva de ser testigo diario de una decadencia ps&#x00ED;quica y tambi&#x00E9;n f&#x00ED;sica, lenta aunque fatal, de un buen n&#x00FA;mero de sus enfermos”. (Foz, Vita, Ansaldi y Ordo&#x00F1;ez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1937</xref>, p. 40-76). </p>

			<p>Se explicaba adem&#x00E1;s que se trataba pacientes precoces y que albergaban “la peor de las locuras”. Ante esta situaci&#x00F3;n, no se pod&#x00ED;a pensar en esto como un tratamiento cruel, ya que peor era dejarlos sufrir su dolor moral y el peligro de que terminaran en suicidio (Bula y Vita, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1939</xref>, p.87-101). </p>

			<p>En este recorrido se destaca que los trabajos cient&#x00ED;ficos se basaban en las experiencias cl&#x00ED;nicas con terapias de shock en diversas instituciones hospitalarias nacionales, adem&#x00E1;s de lo que la literatura cient&#x00ED;fica internacional comentaba sobre su aplicaci&#x00F3;n. Tambi&#x00E9;n se evidencia que fueron entendidas como la posibilidad concreta para los psiquiatras de tratar los cuadros mentales con tratamientos espec&#x00ED;ficos y una tecnolog&#x00ED;a particular, que les permit&#x00ED;a ubicarse como pares con otras disciplinas m&#x00E9;dicas. Asimismo, la urgencia de tratar los cuadros dentro del primer a&#x00F1;o del curso de la enfermedad −tal como se expresa en una de las citas transcriptas− obligaba a los m&#x00E9;dicos a intervenir por fuera de los hospitales y de la atenci&#x00F3;n de pacientes cr&#x00F3;nicos. </p>

			<p>Por &#x00FA;ltimo, se enfatiza c&#x00F3;mo a partir de la aplicaci&#x00F3;n de estas terapias cambi&#x00F3; la concepci&#x00F3;n sobre el paciente esquizofr&#x00E9;nico, ya que se pens&#x00F3; en la posibilidad de cura, o al menos en tratar sus s&#x00ED;ntomas y lograr una remisi&#x00F3;n moment&#x00E1;nea. Desde lo manifestado en las producciones te&#x00F3;ricas, el uso de estas terapias implic&#x00F3; un momento clave de cambio en la mirada m&#x00E9;dica: quiz&#x00E1;s la <italic>condena de muerte y aislamiento</italic> que implicaban ciertos cuadros mentales hab&#x00ED;a quedado atr&#x00E1;s. Como se desarrollar&#x00E1; m&#x00E1;s adelante, para las pacientes del Esteves que se estudian en esta oportunidad –que murieron en la instituci&#x00F3;n– esto no aplic&#x00F3;. </p>

			<p>Las terapias de choque dejaron poco a poco de estar en el centro de la escena de la disciplina psiqui&#x00E1;trica, y ese lugar fue ocupado por los psicof&#x00E1;rmacos, cuya aparici&#x00F3;n fue una bisagra en los tratamientos psiqui&#x00E1;tricos a nivel mundial. En Argentina se utilizaron desde finales de los a&#x00F1;os cincuenta, pero la producci&#x00F3;n te&#x00F3;rica al respecto cobr&#x00F3; relevancia desde los sesenta y, con el transcurso del tiempo se convirtieron en protagonistas indiscutibles en la terap&#x00E9;utica hospitalaria. Los art&#x00ED;culos sobre la tem&#x00E1;tica fueron escritos en muchas oportunidades por psiquiatras cercanos al psicoan&#x00E1;lisis, en un momento en que &#x00E9;ste y la psicolog&#x00ED;a impregnaban cada vez m&#x00E1;s el campo de la salud mental. La historiograf&#x00ED;a sostiene que su llegada al pa&#x00ED;s influy&#x00F3; en el uso de psicoterapias por parte de los psiquiatras, ya que permit&#x00ED;an tratar el problema desde &#x00E1;ngulos diferentes: la psicoterapia buscaba escuchar a los pacientes y los psicof&#x00E1;rmacos permit&#x00ED;an generar las condiciones en ellos para poder ser escuchados (Plotkin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT33">2001</xref>, p. 125). A su vez, la combinaci&#x00F3;n de tratamientos medicamentosos con psicoterapias ecl&#x00E9;cticas permit&#x00ED;a un ejercicio profesional como lo hac&#x00ED;an otros m&#x00E9;dicos. Pero esto tambi&#x00E9;n quitaba valor a las competencias de los psiquiatras, pues para la aplicaci&#x00F3;n de esta terapia ya no se necesitaba la mirada especialista que se le adjudicaba al alienista de otros tiempos (Dagfal, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2009</xref>, p. 486).</p>

			<p>Esta incorporaci&#x00F3;n tuvo lugar dentro de un per&#x00ED;odo de cambios en la disciplina psiqui&#x00E1;trica, y en las instituciones hospitalarias hubo una convivencia de viejos y nuevos paradigmas. La aparici&#x00F3;n de los psicof&#x00E1;rmacos era vista como una nueva revoluci&#x00F3;n en la terap&#x00E9;utica psiqui&#x00E1;trica, ya que supon&#x00ED;a la idea innovadora de que una sustancia qu&#x00ED;mica pudiera influir sobre un proceso ps&#x00ED;quico (Caparr&#x00F3;s, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1962</xref>, p.153).<xref ref-type="fn" rid="NOTE6">6</xref> As&#x00ED;, los textos sobres estas tem&#x00E1;ticas daban fecha de inicio a la “era de la psicofarmacolog&#x00ED;a” desde principios de la d&#x00E9;cada de 1950 (Goldemberg, Barenblit y Sluzki, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1964</xref>, p. 126), y durante un per&#x00ED;odo convivieron con las terapias de choque, tanto en el &#x00E1;mbito te&#x00F3;rico como en el cl&#x00ED;nico.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S4">
		
			<title>PSICOAN&#x00C1;LISIS Y TERAPIAS DE SHOCK: UN RASGO CLARAMENTE ARGENTINO</title>

			<p>A partir de la d&#x00E9;cada de 1940, la mayor producci&#x00F3;n te&#x00F3;rica acerca de las patolog&#x00ED;as de demencia precoz y esquizofrenia se ocup&#x00F3; de las terapias que se practicaban para tratarlas: las terapias de choque (cardiozol, insulinoterapia y shock el&#x00E9;ctrico) y la psicoterapia psicoanal&#x00ED;tica. </p>

			<p>En Argentina, el psicoan&#x00E1;lisis empez&#x00F3; a ser apropiado por el campo de la psiquiatr&#x00ED;a a partir de 1920-1930 como consecuencia, entre otras cosas, de la crisis general del positivismo (Plotkin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1997</xref>, pp. 52-53), por lo que antes de la creaci&#x00F3;n de la Asociaci&#x00F3;n Psicoanal&#x00ED;tica Argentina (APA) en 1942, ya pose&#x00ED;a un impacto sobre los c&#x00ED;rculos m&#x00E9;dicos y culturales (Plotkin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1997</xref>, p. 47). Para comentar los aportes psicoanal&#x00ED;ticos a ciertas cuestiones referidas al tratamiento de la psicosis, se toma a Enrique Pichon Rivi&#x00E8;re, personaje destacado que particip&#x00F3; de la fundaci&#x00F3;n de la APA y que fue un referente en el campo psicoanal&#x00ED;tico argentino. </p>

			<p>Pichon Rivi&#x00E8;re (1907-1977) naci&#x00F3; en Suiza y se estableci&#x00F3; junto a su familia en el noreste argentino. Luego de afincarse ya de adulto en Buenos Aires se insert&#x00F3; en c&#x00ED;rculos bohemios, se interes&#x00F3; por el movimiento surrealista y realiz&#x00F3; investigaciones sobre Isidore Ducasse, conde de Lautre&#x00E1;mont. Al incorporarse a los c&#x00ED;rculos psicoanal&#x00ED;ticos porte&#x00F1;os ya era un psiquiatra reconocido y disc&#x00ED;pulo del director del Hospicio de las Mercedes (donde trabajaba y dictaba seminarios) (Plotkin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT33">2001</xref>, p. 45; Dagfal, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2015</xref>, pp. 25-26).</p>

			<p>Hugo Vezzetti explica parte de la obra de Pichon Rivi&#x00E8;re hasta la d&#x00E9;cada de 1950, sin adentrarse en su desarrollo te&#x00F3;rico en los sesenta, ni en su teor&#x00ED;a sobre psicolog&#x00ED;a social. Se retoma su estudio, ya que all&#x00ED; se documentan los aportes de este m&#x00E9;dico suizo acerca de las psicosis. De acuerdo con Vezzetti, Pichon Rivi&#x00E8;re consideraba al psicoan&#x00E1;lisis como una disciplina cient&#x00ED;fica a partir de la cual se pod&#x00ED;a fundar una nueva psiquiatr&#x00ED;a (Vezzetti, <xref ref-type="bibr" rid="CIT40">1996</xref>, p. 248). Adem&#x00E1;s, indica que, para sus primeros trabajos sobre psicopatolog&#x00ED;a psicoanal&#x00ED;tica hab&#x00ED;a partido de sus observaciones sobre la epilepsia. Sosten&#x00ED;a que esta patolog&#x00ED;a era un cuadro unificado, similar a una psicosis, que se separaba de la histeria por el grado de regresi&#x00F3;n y el punto de fijaci&#x00F3;n en que el ataque epil&#x00E9;ptico quedaba asociado a una situaci&#x00F3;n de muerte. Vezzetti considera que, para el psiquiatra suizo, el epil&#x00E9;ptico encarnaba la figura de lo primitivo, que no pod&#x00ED;a frenar lo instintivo. Esta concepci&#x00F3;n se acercaba a lo que para Cesare Lombroso fue el prototipo de delincuente por atavismo, y que para Sigmund Freud era la introyecci&#x00F3;n de un supery&#x00F3; s&#x00E1;dico que castigaba a un yo sometido. Retoma Hugo Vezzetti que, en cierto sentido, Pichon Rivi&#x00E9;re invirti&#x00F3; el planteo freudiano, pues no parti&#x00F3; de la neurosis sino de la psicosis para desarrollar sus ideas de psicopatolog&#x00ED;a (Vezzetti, <xref ref-type="bibr" rid="CIT40">1996</xref>, pp. 255-256). </p>

			<p>Del desarrollo te&#x00F3;rico de Pichon Rivi&#x00E8;re sobre la epilepsia se abordan dos puntos. Por un lado, manifest&#x00F3; que fue a mediados de la d&#x00E9;cada de 1940 cuando comenz&#x00F3; a mostrar su voluntad de construir una nosolog&#x00ED;a de las psicosis dirigida a lo que llam&#x00F3; “enfermedad &#x00FA;nica”. Consideraba que en las psicosis y neurosis hab&#x00ED;a rechazo a la vida instintiva, pero que la diferencia entre las dos era cuantitativa.<xref ref-type="fn" rid="NOTE7">7</xref> Toda psicosis, a su entender, se desarrollaba en dos tiempos, el primero de los cuales condicionaba la aparici&#x00F3;n de una perversi&#x00F3;n latente como mecanismo de defensa para evitar la castraci&#x00F3;n o negarla. En el segundo tiempo se presentaba la psicosis propiamente dicha como tentativa de parte del yo para negar la perversi&#x00F3;n y para calmar, ligada al conflicto neur&#x00F3;tico desencadenado entre dichas tendencias y el yo que se opone a su realizaci&#x00F3;n (Pichon, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">1946</xref>, p.1-22). A partir de esta primera versi&#x00F3;n nosogr&#x00E1;fica surgieron la melancol&#x00ED;a (con fantasmas de aniquilamiento sobre el yo) y la esquizofrenia con la presencia de la disgregaci&#x00F3;n. </p>

			<p>Por otro lado, la epilepsia le gener&#x00F3; al autor una matriz de tratamiento a partir del shock convulsivo. La explicaci&#x00F3;n sobre la necesidad de provocar una convulsi&#x00F3;n epil&#x00E9;ptica era que con ella se resolver&#x00ED;a la tensi&#x00F3;n que exist&#x00ED;a entre el yo y el supery&#x00F3;, ya que de esta forma el paciente descargar&#x00ED;a energ&#x00ED;as relacionadas con el instinto de muerte y la libido homosexual, de acuerdo con un mecanismo que el psic&#x00F3;tico no epil&#x00E9;ptico no pod&#x00ED;a realizar. Como conclusi&#x00F3;n, dec&#x00ED;a que era necesario provocar una epilepsia artificial en estos enfermos a partir del shock convulsivo. Vezzetti explica que para Pichon Rivi&#x00E8;re la terap&#x00E9;utica convulsivante no ten&#x00ED;a una propiedad curativa, sino que hac&#x00ED;a posible una operaci&#x00F3;n sobre el yo (Vezzetti, <xref ref-type="bibr" rid="CIT40">1996</xref>, pp. 258-259). </p>

			<p>El m&#x00E9;dico suizo consideraba que el psic&#x00F3;tico, a trav&#x00E9;s del tratamiento de shock, modificaba el aspecto cuantitativo de sus tensiones instintivas, al descargar su agresividad por medio de la convulsi&#x00F3;n y el coma, denominados “mecanismos de muerte”. Aclaraba que las condiciones psicodin&#x00E1;micas que hab&#x00ED;an motivado la esquizofrenia no se modificaban. Los contenidos patol&#x00F3;gicos solamente se reprim&#x00ED;an al disminuir sus cargas, y permanec&#x00ED;an m&#x00E1;s o menos inactivos en el inconsciente durante cierto tiempo hasta que hac&#x00ED;an su nueva aparici&#x00F3;n. Sosten&#x00ED;a que con la insulinoterapia en cierto momento se lograba que disminuyera la intensidad de las represiones y que se desbloquearan los contenidos reprimidos. As&#x00ED; el paciente pasaba a ser neur&#x00F3;tico y a generar transferencia con el m&#x00E9;dico moment&#x00E1;neamente. El tratamiento deb&#x00ED;a comenzar con shock hipogluc&#x00E9;mico y, en el caso de fracasar &#x00E9;ste o de haberse reducido totalmente la sintomatolog&#x00ED;a psic&#x00F3;tica del enfermo, se deb&#x00ED;a recurrir al cardiozol o al electroshock (Pichon, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">1946</xref>, p.1-22). </p>

			<p>Por &#x00FA;ltimo, en relaci&#x00F3;n con el procedimiento, Pichon Rivi&#x00E8;re sosten&#x00ED;a que el m&#x00E9;dico que realizaba la psicoterapia no deb&#x00ED;a ser el mismo que aplicara los tratamientos biol&#x00F3;gicos, porque esto pod&#x00ED;a generar un aumento de ansiedad en el enfermo y provocar que se retirase a posiciones m&#x00E1;s lejanas a la realidad. Indicaba que el tratamiento psicoanal&#x00ED;tico para la esquizofrenia difer&#x00ED;a del tratamiento con el neur&#x00F3;tico en relaci&#x00F3;n con la conducta del analista, pero no desde su din&#x00E1;mica. En ambos casos se giraba alrededor de la transferorresistencia. La psicoterapia en la esquizofrenia depend&#x00ED;a del hecho de que el analista comprendiera la importancia de estos fen&#x00F3;menos de transferencia y de que lograra enfrentarlos de manera apropiada. </p>

			<p>Estos trabajos demuestran los cruces epistemol&#x00F3;gicos de la psiquiatr&#x00ED;a en busca de respuestas sobre la patolog&#x00ED;a mental y el inter&#x00E9;s de diferentes ramas de la disciplina por los tratamientos para la psicosis. De este modo, m&#x00E1;s all&#x00E1; de la singular y atrapante figura de Pichon Rivi&#x00E8;re, su producci&#x00F3;n te&#x00F3;rica acerca de las terapias de shock abre un nuevo escenario donde, por un lado, se describen nuevas hip&#x00F3;tesis sobre la presencia de cuadros psic&#x00F3;ticos, y por otro se justifica el uso de tratamientos de choque a partir de nociones psicoanal&#x00ED;ticas, como un modo de propiciar las condiciones necesarias para practicar psicoterapia. </p>

		</sec>
		
		<sec id="S5">
		
			<title>EL ESTEVES COMO UN CASO CONCRETO DEL TRABAJO CL&#x00CD;NICO CON LAS TERAPIAS DE SHOCK</title>

			<p>En este art&#x00ED;culo se trabaja en el &#x00E1;mbito cl&#x00ED;nico con una poblaci&#x00F3;n muy particular: pacientes del Hospital Jos&#x00E9; A. Esteves. Ellas eran, por lo general, de bajos recursos, la mitad eran extranjeras, muchas de las cuales no hablaban espa&#x00F1;ol, y en todos los casos presentaron al momento de su ingreso un cuadro psiqui&#x00E1;trico m&#x00E1;s o menos agudo que gener&#x00F3; la preocupaci&#x00F3;n de su pareja, un familiar o alguna instituci&#x00F3;n p&#x00FA;blica, quien decidi&#x00F3; internarla en un hospital psiqui&#x00E1;trico considerando que no se encontraba en condiciones de vivir una vida <italic>normal</italic>. Una vez internadas, estas mujeres sufrieron un proceso de cronificaci&#x00F3;n hasta su muerte, y s&#x00F3;lo un n&#x00FA;mero acotado de ellas recibieron alg&#x00FA;n tratamiento, el cual no implic&#x00F3; la cura. </p>

			<p>Las terapias de choque en el Esteves aparecieron dentro de un marco institucional que ya se hab&#x00ED;a mostrado desde un principio como un lugar donde se utilizaban diversas herramientas y tratamientos de la psiquiatr&#x00ED;a en la primera mitad del siglo XX. As&#x00ED;, desde la apertura del hospital, se us&#x00F3; el trabajo entendido en el marco del tratamiento moral, y como un hecho natural para el desarrollo de las instituciones hospitalarias en el pa&#x00ED;s. Adem&#x00E1;s, el trabajo de las pacientes se destinaba espec&#x00ED;ficamente al autoabastecimiento del hospital, pues no aparecen registros que permitan interpretar que su producci&#x00F3;n haya generado un ingreso econ&#x00F3;mico para la instituci&#x00F3;n, o para ellas mismas. </p>

			<p>En el hospital Esteves, al igual que en otras instituciones p&#x00FA;blicas de Argentina, se mezcl&#x00F3; el uso del trabajo como modo de mantener ocupadas a las pacientes, con la falta de personal para conservar principalmente la limpieza del lugar. Claramente la cuesti&#x00F3;n presupuestaria en una instituci&#x00F3;n de estas caracter&#x00ED;sticas fue siempre un problema, y la participaci&#x00F3;n de pacientes en el mantenimiento fue imprescindible.<xref ref-type="fn" rid="NOTE8">8</xref></p>

			<p>Luego, a partir de la d&#x00E9;cada de 1930, hubo algunos (pocos) casos de pr&#x00E1;ctica del tratamiento de piretoterapias.<xref ref-type="fn" rid="NOTE9">9</xref> &#x00C9;stos consist&#x00ED;an en inocular diversas sustancias en enfermos mentales, con la idea de que los procesos infecciosos pod&#x00ED;an mejorar sus cuadros. Entre estas sustancias se utiliz&#x00F3; la sangre de pacientes que padec&#x00ED;an paludismo –malarioterapia–, un tratamiento considerado seguro y eficaz. Supuestamente, luego de las altas fiebres que produc&#x00ED;a la inoculaci&#x00F3;n de par&#x00E1;sitos de la enfermedad, los pacientes mejoraban.<xref ref-type="fn" rid="NOTE10">10</xref> Tambi&#x00E9;n fueron comunes el uso de ampollas de leche, <italic>restraint</italic> y chalecos de fuerza, como modos de contener a las mujeres, en especial previamente a la llegada de los psicof&#x00E1;rmacos. </p>

			<p>Las historias cl&#x00ED;nicas de las pacientes que eran sometidas a los tratamientos de shock en el Hospital Esteves muestran mejoras en el corto plazo, pero en todos los casos se describe que los s&#x00ED;ntomas retornaron, aunque fuera de un modo m&#x00E1;s moderado; es decir, no manifestaron cambios profundos en los cuadros psiqui&#x00E1;tricos. Por ejemplo, en la historia cl&#x00ED;nica de Teresa se registr&#x00F3;, en junio de 1941: </p>

							<p>“Termin&#x00F3; el tratamiento instituido con un total de 16 ‘shocks el&#x00E9;ctricos’ de los cuales 4 fueron frustros y los 12 restantes de mediana intensidad. Comenz&#x00F3; el electroshock con la dosis de 95 voltios durante 0,15 segundos y lleg&#x00F3; a la dosis de 115 voltios durante 0,175 segundos”.<xref ref-type="fn" rid="NOTE11">11</xref></p>

			<p>Cinco d&#x00ED;as despu&#x00E9;s escribieron: </p>

							<p>“Durante el tratamiento [...] se hab&#x00ED;a esbozado una ligera mejor&#x00ED;a, se alimentaba, sol&#x00ED;a levantarse [...] sue&#x00F1;o normal. En la actualidad vuelve a retrogradar a su estado anterior. Hay que alimentarla [...] gritos, llantos, precisa hipn&#x00F3;ticos para dormir”.<xref ref-type="fn" rid="NOTE12">12</xref></p>

			<p>Esta &#x00FA;ltima terapia se aplicaba, por lo general, con una frecuencia de d&#x00ED;a por medio durante un periodo de tiempo que variaba entre los 45 y los 90 d&#x00ED;as, con diferentes voltajes seg&#x00FA;n la paciente. A algunas se les aplicaba en varias ocasiones a lo largo de su internaci&#x00F3;n. Por su parte, los comas insul&#x00ED;nicos aparecen de forma aislada en las historias cl&#x00ED;nicas. El uso del cardiozol se registraba en los expedientes m&#x00E9;dicos, pero no aparecen descripciones al respecto. Las terapias de choque eran aplicadas sin una explicaci&#x00F3;n terap&#x00E9;utica concreta en las historias cl&#x00ED;nicas, y los tratamientos no eran excluyentes para algunos cuadros psiqui&#x00E1;tricos, sino que se utilizaban para una gran variedad de diagn&#x00F3;sticos e incluso para pacientes sin uno definido.</p>

			<p>Estos tratamientos se combinaban, y en los expedientes m&#x00E9;dicos se registraban per&#x00ED;odos de alternancia entre ellos. &#x00C9;sta, por lo general, no muestra una justificaci&#x00F3;n cl&#x00ED;nica o terap&#x00E9;utica, por lo que no es posible saber si se trataba de decisiones relativas al cuadro mental o basadas en cierta lectura te&#x00F3;rica, o si respond&#x00ED;an a la llegada de alguna tecnolog&#x00ED;a nueva, o si el criterio se cambiaba por alg&#x00FA;n otro motivo. </p>

			<p>Se pudieron detectar casos como el de Esther −diagnosticada con esquizofrenia simple e ingresada en 1952−, en que el cambio de una terapia de shock a otra parece haber respondido a la falta de resultados de la primera. As&#x00ED; se describe que se le realizaron electroshocks cada tres d&#x00ED;as durante tres meses, y luego se aplic&#x00F3; insulinoterapia. En una nota se registr&#x00F3;: “m&#x00E1;s comunicativa, se alimenta mejor [...].” Pero a continuaci&#x00F3;n se manifest&#x00F3;: “mutismo absoluto, esteriotipia de movimientos, soliloquios [...] se indica insulinoterapia”. Se siguieron describiendo s&#x00ED;ntomas como autismo y sonrisa estereotipada al entrevistarla y aparecen otros tratamientos de electroshock en los a&#x00F1;os 1957 y entre 1964 y 1966.<xref ref-type="fn" rid="NOTE13">13</xref> Se sospecha que la repetici&#x00F3;n de los tratamientos puede haber respondido al uso de cada uno de ellos como un modo de aplacar moment&#x00E1;neamente ciertos s&#x00ED;ntomas, o que por coyunturas hospitalarias era el turno de una paciente para recibirlo. La realidad es que no se encuentran explicaciones cl&#x00ED;nicas en los expedientes m&#x00E9;dicos que justifiquen la aplicaci&#x00F3;n de cada una de las terapias. </p>

			<p>Continuando con esta &#x00FA;ltima idea, en una historia cl&#x00ED;nica de la d&#x00E9;cada de 1940, se presenta una planilla para el seguimiento del electroshock. En ella se buscaba registrar los siguientes datos: d&#x00ED;a de ingreso, nombre, edad, diagn&#x00F3;stico, fecha que se aplicaba la terapia, resistencia cef&#x00E1;lica, voltaje, tiempo, caracter&#x00ED;sticas de la convulsi&#x00F3;n, accidentes, reacci&#x00F3;n posparoxismal, n&#x00FA;mero de orden, modificaciones del cuadro cl&#x00ED;nico, y figura un espacio para registrar las observaciones. En este caso, se hab&#x00ED;an llenado los datos de fecha, voltaje, tiempo y n&#x00FA;mero de orden.<xref ref-type="fn" rid="NOTE14">14</xref> Se interpreta estos vac&#x00ED;os en las fichas como indicios de aquella informaci&#x00F3;n que en la pr&#x00E1;ctica se consideraba relevante registrar para entender la aplicaci&#x00F3;n terap&#x00E9;utica y la que no; aunque tambi&#x00E9;n pueden responder a falencias burocr&#x00E1;ticas del trabajo cotidiano en el hospital.</p>

			<p>Con estas terapias se trataba el psiquismo de las pacientes, pero al mismo tiempo se hac&#x00ED;a una intervenci&#x00F3;n en su cuerpo. Todos los tratamientos implicaban una combinaci&#x00F3;n de b&#x00FA;squeda de <italic>cura</italic> o mejor&#x00ED;a de s&#x00ED;ntomas y una forma de control, ya que eran intervenciones que, dado su fuerte impacto f&#x00ED;sico, las calmaban (Garc&#x00ED;a, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1975</xref>). Es por esto que, a partir de la presencia de terapias de shock en el hospital, los m&#x00E9;dicos y el personal tuvieron nuevos mecanismos de contenci&#x00F3;n de las mujeres que padec&#x00ED;an alg&#x00FA;n ataque, y realizaron un control general del comportamiento de las pacientes en los pabellones. Se encontraron tambi&#x00E9;n expedientes m&#x00E9;dicos con descripciones sobre el uso de algunas de estas terapias combinadas con ampollas de leche o <italic>restraint</italic> para tranquilizarlas.<xref ref-type="fn" rid="NOTE15">15</xref></p>

			<p>Adem&#x00E1;s, en algunos expedientes m&#x00E9;dicos figura el consentimiento de las familias para realizar cada una de las terapias. De hecho, aparecen casos de pacientes que se escapaban de la instituci&#x00F3;n durante los tratamientos, y eran las mismas familias las que las llevaban de regreso al hospital.<xref ref-type="fn" rid="NOTE16">16</xref> Esto presenta un escenario donde, si exist&#x00ED;a la presencia familiar, ellos conoc&#x00ED;an los tratamientos que las mujeres recib&#x00ED;an. </p>

			<p>Una referencia te&#x00F3;rica obligada para entender el uso de los tratamientos en un escenario cl&#x00ED;nico como &#x00E9;ste es la teor&#x00ED;a de control social planteada como trasfondo en el trabajo de Irving Goffman,<xref ref-type="fn" rid="NOTE17">17</xref> de acuerdo con la cual existe una normatividad impl&#x00ED;cita en la pr&#x00E1;ctica, aunque no se encontrara objetivada, que se narraba a partir de diversas coyunturas del proceso de internaci&#x00F3;n. As&#x00ED;, describe la normatividad generada al tratar a todos los internados del mismo modo, aplicando la “doctrina psiqui&#x00E1;trica” m&#x00E1;s all&#x00E1; de las diferencias personales que hubiera entre ellos. El autor describe tambi&#x00E9;n c&#x00F3;mo a partir de las desfiguraciones en los cuerpos de los que llama internados –como consecuencia de las terapias de shock, por ejemplo–, se generaba la p&#x00E9;rdida de seguridad personal. Adem&#x00E1;s, los individuos participaban de diversos actos indignos en su cotidianeidad en la instituci&#x00F3;n, que generaban consecuencias simb&#x00F3;licas incompatibles con la concepci&#x00F3;n de su propio yo (Goffman, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2001</xref>).<xref ref-type="fn" rid="NOTE18">18</xref> </p>

			<p>Por otra parte, Pierre Bourdieu explica que la violencia simb&#x00F3;lica es la coerci&#x00F3;n que se instituye a trav&#x00E9;s de la adhesi&#x00F3;n, en que el dominado no puede evitar al dominante y, por lo tanto, a la dominaci&#x00F3;n. Los instrumentos de conocimiento que tiene el dominado –que forman parte de la misma estructura de dominaci&#x00F3;n incorporada– hacen aparecer a esta relaci&#x00F3;n como natural. La violencia simb&#x00F3;lica es una violencia ignorada, que, gracias a la adaptaci&#x00F3;n inconsciente de las estructuras subjetivas y objetivas, hace posible la incorporaci&#x00F3;n de creencias que parecen dotadas de legitimidad, de lo que est&#x00E1; en el orden de las cosas (Chevallier, Chauvir&#x00E9; y Consigle, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2011</xref>, pp. 176-177; Bourdieu, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1999</xref>, p. 190). Mediante el concepto de violencia simb&#x00F3;lica busca hacer visible una forma imperceptible de violencia cotidiana. El autor considera que a dicho tipo de violencia es complejo resistirse, ya que est&#x00E1; al mismo tiempo en todas partes y en ninguna (Bourdieu y Eagleton, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2000</xref>). El aporte de Bourdieu se toma para este caso particularmente en lo vinculado con el rasgo de invisibilidad de la violencia simb&#x00F3;lica. A partir de esta noci&#x00F3;n, se considera que, en la cotidianeidad hospitalaria, las relaciones de poder que se generaron, y que reg&#x00ED;an las din&#x00E1;micas dentro de la instituci&#x00F3;n, funcionaban en un plano impl&#x00ED;cito e inconsciente. Bourdieu sostiene que, a partir de los mecanismos de violencia simb&#x00F3;lica, la opresi&#x00F3;n es m&#x00E1;s eficaz y por lo tanto m&#x00E1;s brutal; al <italic>absorberse como el aire</italic>, como dice el autor, los dominados se adaptan a la situaci&#x00F3;n. Su cuadro mental las posicionaba como “dominadas” frente a sus familiares, al personal hospitalario y a los m&#x00E9;dicos. Esto se reflej&#x00F3; en la p&#x00E9;rdida de sus pertenencias, de su singularidad, de su autonom&#x00ED;a, del control sobre su futuro, y en los cambios en su situaci&#x00F3;n legal. </p>

			<p>Estos mecanismos de dominaci&#x00F3;n se pueden ubicar adem&#x00E1;s en los cuerpos de las pacientes, los cuales se encontraban completamente en manos de los m&#x00E9;dicos y del personal de la instituci&#x00F3;n (excepto momentos en los que reaccionaban e intentaban resistirse a alg&#x00FA;n tratamiento, cuando pretend&#x00ED;an escaparse o produc&#x00ED;an alg&#x00FA;n acto de violencia f&#x00ED;sica contra ellas mismas o un tercero). Las decisiones sobre su terap&#x00E9;utica –entre ellas, la exposici&#x00F3;n a terapias de choque– eran tomadas por los m&#x00E9;dicos, una situaci&#x00F3;n en la cual por lo general las mujeres ni siquiera pensaban en la posibilidad de negarse. En el marco de esta estructura hospitalaria, la naturalizaci&#x00F3;n e invisibilidad de este proceso estaba dado por el “saber psiqui&#x00E1;trico” que dominaba la relaci&#x00F3;n con las pacientes. </p>

			<p>Por &#x00FA;ltimo, en el plano institucional, entre los documentos de la Sociedad de Beneficencia de la Capital Federal (instituci&#x00F3;n a cargo del hospital hasta aquel momento), se encontr&#x00F3; una nota del mes de enero de 1948, donde se solicitaba a la administraci&#x00F3;n del hospital la compra de cuatro aparatos de electroshock y se expresaba que, con una poblaci&#x00F3;n de 3200 enfermas, la instituci&#x00F3;n no contaba con ese “[...] imprescindible elemento para el tratamiento de enfermas mentales”. Adem&#x00E1;s, se manifestaba que en realidad se necesitaban 13 aparatos, uno por pabell&#x00F3;n. Luego del estudio de tres marcas diferentes, se decidi&#x00F3; comprar cuatro aparatos que fueron descriptos como</p>

							<p>“Aparatos electro shock marca ‘IDE’, modelo D. IMP., construidos con material s&#x00F3;lido, resistente a movimientos bruscos, a presi&#x00F3;n de golpes, para medir tensiones regulables desde 20 a 135 voltios corriente alternada y peri&#x00F3;dica de 50 ciclos [...]”.<xref ref-type="fn" rid="NOTE19">19</xref></p>

			<p>De este modo, las terapias de choque parecen haber sido una pr&#x00E1;ctica com&#x00FA;n del hospital, de la que se encuentran indicios en el registro de su aplicaci&#x00F3;n, el consentimiento de las familias para realizarlas y en los documentos que refieren a la adquisici&#x00F3;n de la tecnolog&#x00ED;a necesaria. De igual modo, en el hospital existieron muchas terapias, para pocas pacientes, ya que –como analizaremos a continuaci&#x00F3;n– dentro del grupo de mujeres que estudiamos, hasta la d&#x00E9;cada de 1960, la mayor&#x00ED;a no recibi&#x00F3; terapia alguna durante sus a&#x00F1;os de internaci&#x00F3;n.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S6">
		
			<title>AN&#x00C1;LISIS CUANTITATIVO DE LOS TRATAMIENTOS EN PACIENTES CR&#x00D3;NICAS: LAS TERAPIAS DE SHOCK Y SUS COMBINACIONES EN EL ESTEVES </title>

			<p>Con el objetivo de comprender la representatividad de la aplicaci&#x00F3;n de dichas terapias en un espacio hospitalario y su combinaci&#x00F3;n con otros tratamientos, se pretende realizar en este apartado un an&#x00E1;lisis cuantitativo de su aplicaci&#x00F3;n en el Hospital Esteves. Se decidi&#x00F3; considerar espec&#x00ED;ficamente aquellos tratamientos que m&#x00E1;s se repiten en las historias cl&#x00ED;nicas, entre los que se encuentran la aplicaci&#x00F3;n de terapias de shock (insul&#x00ED;nico, cardioz&#x00F3;lico y el&#x00E9;ctrico), junto con psicof&#x00E1;rmacos y entrevistas psicol&#x00F3;gicas.<xref ref-type="fn" rid="NOTE20">20</xref> En relaci&#x00F3;n con la aplicaci&#x00F3;n de estas terapias, como primer dato cuantitativo se observa que el 35% de los casos analizados recibieron alguna de &#x00E9;stas o la combinaci&#x00F3;n de varias de ellas. La categor&#x00ED;a que se denomina “combinadas” podr&#x00ED;a aplicarse en casi la totalidad de los casos, y consisti&#x00F3; en el uso de terapias farmacol&#x00F3;gicas con alg&#x00FA;n otro tratamiento (v&#x00E9;ase <xref ref-type="table" rid="T1">cuadro 1</xref>).</p>

									<fig id="T1">
										<label>Cuadro 1</label>
										<caption>
											<title>Pacientes con “terapias combinadas”: frecuencia y desglose</title>
										</caption>
										<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/T1.jpg"/>
									</fig>
			
			
			<p>Pero fue reci&#x00E9;n en la d&#x00E9;cada de 1960 cuando el n&#x00FA;mero de pacientes que recibieron terapias fue mayor que el de aquellas que no recibieron ninguna. Es decir que, desde la aparici&#x00F3;n de estos tratamientos hasta la &#x00FA;ltima d&#x00E9;cada del estudio, se present&#x00F3; una doble realidad en el hospital: por un lado, una instituci&#x00F3;n en la que se practicaban las terapias en boga a nivel mundial –a un n&#x00FA;mero reducido de la poblaci&#x00F3;n– y, por otro lado, una mayor&#x00ED;a de pacientes cr&#x00F3;nicas que no recib&#x00ED;an ning&#x00FA;n procedimiento. </p>

			<p>El tratamiento que m&#x00E1;s recibieron todos los cuadros de psicosis fue farmacol&#x00F3;gico; en segundo lugar, la combinaci&#x00F3;n de diversas terapias; y en tercer lugar se aplic&#x00F3; shock (<xref ref-type="table" rid="T1">cuadro 1</xref>).</p>
			
			
									<fig id="F1">
										<label>Gr&#x00E1;fico 1</label>
										<caption>
											<title>Aplicaci&#x00F3;n de terapia de shock seg&#x00FA;n diagn&#x00F3;stico</title>
										</caption>
										<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F1.jpg"/>
									</fig>
			

			<p>La psicoterapia y el examen psicol&#x00F3;gico fueron pr&#x00E1;cticamente nulos desde el aspecto cuantitativo, y figura en historias de pacientes ingresadas desde la d&#x00E9;cada de 1960.<xref ref-type="fn" rid="NOTE22">22</xref> El cuadro Nº 2 grafica las terapias recibidas seg&#x00FA;n los distintos diagn&#x00F3;sticos, que se definieron de la siguiente manera: primero se nombr&#x00F3; “sin diagn&#x00F3;stico” a aquellos casos que no contaban con este dato; luego se separ&#x00F3; las “no psicosis”, es decir, todas las patolog&#x00ED;as psiqui&#x00E1;tricas que no eran cuadros de psicosis. Entre &#x00E9;stos se hizo un corte cuantitativo y se destacaron los m&#x00E1;s representativos: demencia precoz, esquizofrenia, demencia, delirio, paranoia. Luego, a una cantidad importante de diagn&#x00F3;sticos variados que no ten&#x00ED;an entidad cuantitativa para ser considerados de manera particular se los agrup&#x00F3; con el nombre de “otras psicosis”. Por &#x00FA;ltimo, se gener&#x00F3; un grupo de “m&#x00FA;ltiple”, que fueron aquellos casos que presentaron varios cuadros patol&#x00F3;gicos. El <xref ref-type="table" rid="T2">cuadro 2</xref> destaca los tratamientos que recibieron las mujeres seg&#x00FA;n su diagn&#x00F3;stico de psicosis.</p>
			
			
									<fig id="T2">
										<label>Cuadro 2</label>
										<caption>
											<title>Aplicaci&#x00F3;n de tratamiento seg&#x00FA;n diagn&#x00F3;sticos</title>
										</caption>
										<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/T2.jpg"/>
									</fig>
			

			<p>El cuadro presenta dos extremos: las pacientes con delirio, que pr&#x00E1;cticamente no recibieron terapia, y las mujeres diagnosticadas con paranoia, que recibieron terapia casi en su totalidad.<xref ref-type="fn" rid="NOTE23">23</xref> El principal motivo que explicar&#x00ED;a los tratamientos de pr&#x00E1;cticamente todas las paranoicas fue que la paranoia fue la &#x00FA;ltima de estas patolog&#x00ED;as en aparecer entre los diagn&#x00F3;sticos del Esteves y, como ya se mencion&#x00F3;, cuanto m&#x00E1;s se avanza en el tiempo del arco temporal en estudio, m&#x00E1;s terapias recibieron las pacientes. </p>

			<p>El segundo grupo que m&#x00E1;s terapias recibi&#x00F3; fue el de “otras psicosis”, m&#x00E1;s de la mitad de las que las recibieron, como muestra el <xref ref-type="table" rid="T3">cuadro 3</xref>. En este grupo se destacan las pacientes con cuadros que refieren a la epilepsia y diagn&#x00F3;sticos vinculados a la senilidad. Por &#x00FA;ltimo, se puede notar que los cuadros cl&#x00ED;nicos que recibieron m&#x00E1;s cantidad de tratamientos fueron la demencia precoz y la esquizofrenia (si se trabaja con los totales), pues no se debe olvidar que tambi&#x00E9;n fueron los diagn&#x00F3;sticos m&#x00E1;s numerosos (v&#x00E9;ase <xref ref-type="table" rid="T3">cuadro 3</xref>).</p>

			
									<fig id="T3">
										<label>Cuadro 3</label>
										<caption>
											<title>Aplicaci&#x00F3;n de tratamiento seg&#x00FA;n diagn&#x00F3;sticos en pacientes con “otras psicosis”</title>
										</caption>
										<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/T3.jpg"/>
									</fig>
			
			
			<p>Las terapias que m&#x00E1;s se practicaron fueron las psicofarmacol&#x00F3;gicas, junto con las combinadas Y las de shock como se muestra en el <xref ref-type="table" rid="T4">cuadro 4</xref>. A partir de su llegada en la d&#x00E9;cada de 1950, los psicof&#x00E1;rmacos fueron utilizados en un mayor n&#x00FA;mero de casos y poco a poco desplazaron a las terapias de shock. Se considera que este hecho puede responder principalmente a que su aplicaci&#x00F3;n era m&#x00E1;s f&#x00E1;cil y requer&#x00ED;a de menos personal que las terapias de choque, y tambi&#x00E9;n a su practicidad, pues a partir de las descripciones de algunos expedientes m&#x00E9;dicos se sabe que su uso permiti&#x00F3; mantener bajo control a las mujeres en los pabellones. De este modo, la mayor eficacia de esta terap&#x00E9;utica implic&#x00F3; en primer lugar permitir el control de la poblaci&#x00F3;n psiqui&#x00E1;trica, al modo de <italic>amansamiento</italic> por efectos qu&#x00ED;micos (v&#x00E9;ase <xref ref-type="table" rid="T4">cuadro 4</xref>).</p>
			
			
									<fig id="T4">
										<label>Cuadro 4</label>
										<caption>
											<title>Terapias practicadas en el Hospital Esteves</title>
										</caption>
										<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/T4.jpg"/>
									</fig>
			

			<p>En el caso del Hospital Esteves, los psicof&#x00E1;rmacos fueron utilizados en mayor proporci&#x00F3;n desde la d&#x00E9;cada de 1960 y desde este momento el 30% de las pacientes recibieron dicha terapia. No se encuentra una fundamentaci&#x00F3;n sobre la decisi&#x00F3;n de medicar, o la elecci&#x00F3;n entre el uso de una droga u otra, que m&#x00E1;s bien parece responder a la disponibilidad de los diversos psicof&#x00E1;rmacos. De igual modo, fueron casi nulos los casos en que haya existido un cambio en la medicaci&#x00F3;n a lo largo de toda la internaci&#x00F3;n. Por &#x00FA;ltimo, se destaca que los psicof&#x00E1;rmacos fueron utilizados para diversos cuadros diagn&#x00F3;sticos y que el 11% de quienes recibieron esta terapia no tuvieron un diagn&#x00F3;stico registrado.</p>

			<p>A partir del an&#x00E1;lisis realizado, se sostiene que el perfil <italic>del hospital para cr&#x00F3;nicas</italic> habr&#x00ED;a comenzado a cambiar con la llegada de terapias de choque, y por lo tanto el modo de entender los cuadros padecidos por estas mujeres tambi&#x00E9;n; pero al mismo tiempo segu&#x00ED;a existiendo una mayor&#x00ED;a de pacientes no tratadas que habitaban la instituci&#x00F3;n y que murieron en ella. Es decir, la presencia de estas terapias fue un avance importante para los psiquiatras del Esteves, pues posicion&#x00F3; a este hospital a la par de otros nosocomios de la Capital Federal en materia de tratamientos, y probablemente (como se analiz&#x00F3; en relaci&#x00F3;n a la producci&#x00F3;n te&#x00F3;rica de los psiquiatras) cambi&#x00F3; la manera de entender a las mujeres, pero no implic&#x00F3; una modificaci&#x00F3;n profunda en el tratamiento de pacientes cr&#x00F3;nicas. </p>

		</sec>
		
		<sec id="S7">
		
			<title>CONCLUSIONES</title>

			<p>El desarrollo te&#x00F3;rico sobre las terapias de shock permite observar la presencia de las terap&#x00E9;uticas para la psicosis desde distintas posiciones te&#x00F3;ricas. Adem&#x00E1;s, la idea de cura era diferente seg&#x00FA;n la postura te&#x00F3;rica que se segu&#x00ED;a: mientras que &#x00E9;sta era el ut&#x00F3;pico punto de llegada en las terapias biol&#x00F3;gicas, los psicoanalistas con sus tratamientos buscaban manejar s&#x00ED;ntomas. En el campo cl&#x00ED;nico, la idea unificada fue el uso combinado de las terapias de shock y farmacol&#x00F3;gicas con las psicoterapias: algo as&#x00ED; como “paquetes” terap&#x00E9;uticos posibles de aplicar ante las patolog&#x00ED;as.</p>

			<p>Al mismo tiempo, la llegada de estas terapias gener&#x00F3; cambios en la concepci&#x00F3;n de los m&#x00E9;dicos sobre la enfermedad mental (al menos as&#x00ED; lo manifestaron en sus textos), y ubic&#x00F3; a la esquizofrenia como un cuadro tratable –al menos en su etapa inicial–. Este cambio indefectiblemente debi&#x00F3; modificar la imagen del enfermo mental, ya que su destino pod&#x00ED;a llegar a ser otro adem&#x00E1;s de transitar el resto de su vida como paciente de una instituci&#x00F3;n psiqui&#x00E1;trica.</p>

			<p>A pesar de estos aportes te&#x00F3;ricos, en los casos cl&#x00ED;nicos que se analizan, las terapias de choque parecen haber cumplido una funci&#x00F3;n de respuesta ante la presencia de ciertos s&#x00ED;ntomas y momentos crisis de las pacientes, y no lograron modificar sus cuadros. Este contrapunto cl&#x00ED;nico no pretende desdecir aquello que se sosten&#x00ED;a en la teor&#x00ED;a, m&#x00E1;s bien busca mostrar otras realidades –las hospitalarias– que tambi&#x00E9;n sucedieron en el campo psiqui&#x00E1;trico local. Se destaca que las pacientes cr&#x00F3;nicas tambi&#x00E9;n fueron parte del escenario social, y que es preciso darles presencia como receptoras de estos tratamientos, por ejemplo, a partir de contar c&#x00F3;mo fueron sus derroteros hospitalarios. Aunque la voz directa de las mujeres no aparezca en las descripciones realizadas de las historias cl&#x00ED;nicas, se considera que hay otros modos de darles visibilidad, por ejemplo, como se hizo en este trabajo, mediante el relato a partir de datos cuantitativos sobre tratamientos recibidos, el modo en que fueron diagnosticadas, y algunos rasgos personales (como su nacionalidad y el idioma que hablaban). </p>

			<p>De este modo, se sostiene que los psiquiatras ensayaron modos de dar respuestas a las patolog&#x00ED;as mentales, particularmente a la esquizofrenia, a pesar de no entender demasiado sobre ella. Este hecho los ubica como personajes hist&#x00F3;ricos que pretendieron paliar el sufrimiento de los enfermos, y que fueron construy&#x00E9;ndose una identidad dentro de una disciplina particular inserta en el campo de la salud. Pero al mismo tiempo, es preciso destacar que estos tratamientos generaron din&#x00E1;micas de poder particulares en el v&#x00ED;nculo m&#x00E9;dico-paciente, y que tuvieron consecuencias f&#x00ED;sicas, ps&#x00ED;quicas y emocionales en los pacientes.</p>

		</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>
	
		<ack>
			<title>AGRADECIMIENTOS</title>

				<p>Quiero agradecer la lectura y valiosos comentarios del Dr. Rafael Huertas, y de los evaluadores an&#x00F3;nimos.</p>
		</ack>
		
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
	
			<fn id="NOTE1"><label>1</label>
				<p>No todas las pacientes del Hospital Esteves fueron cr&#x00F3;nicas, pero para esta investigaci&#x00F3;n se trabaja con aquellas mujeres que fallecieron en la instituci&#x00F3;n.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE2"><label>2</label>
				<p>Este hospital fue escenario de una de las experiencias psiqui&#x00E1;tricas m&#x00E1;s innovadoras del pa&#x00ED;s en la d&#x00E9;cada del sesenta, el Proyecto Piloto de Comunidades Terap&#x00E9;uticas (1969-1971). V&#x00E9;ase (Golcman, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2012</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE3"><label>3</label>
				<p>Otros autores que abordaron estas terapias como objeto de estudio fueron (Scull, <xref ref-type="bibr" rid="CIT35">1994</xref>) y (Braslow, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1997</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE4"><label>4</label>
				<p>V&#x00E9;ase (Berrios, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1997</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE5"><label>5</label>
				<p>Acusse, Domingo (<xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1945</xref>), “Cardiozolterapia en Psiquiatr&#x00ED;a”, Tesis de Doctorado, Buenos Aires, Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias M&#x00E9;dicas, Escuela de Medicina.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE6"><label>6</label>
				<p>V&#x00E9;ase tambi&#x00E9;n Luna, J. A., Fern&#x00E1;ndez Amallo, Cacliotti, C. y Bucich, G. (<xref ref-type="bibr" rid="CIT28">1969</xref>), “La trifluorperacina en la esquizofrenia. Su uso intratecal”, <italic>Acta Psiqui&#x00E1;trica y Psicol&#x00F3;gica de Am&#x00E9;rica Latina</italic>, XV (1), pp. 91-95; Melgar, Ram&#x00F3;n; Rodr&#x00ED;guez Villegas, Ra&#x00FA;l; Weledniger, Lola y Luna, H&#x00E9;ctor M&#x00E1;ximo (<xref ref-type="bibr" rid="CIT30">1960</xref>) “La trifluoperacina en el tratamiento de las esquizofrenias cr&#x00F3;nicas”, <italic>Psiquiatr&#x00ED;a</italic>, 3. (1), p. 51-62; Goldemberg, Mauricio, Bar, Liliana, Caparr&#x00F3;s, Antonio, Casarino, Marcelo, Germano, Carlos, Hammond, Harold, Kesselman, Hern&#x00E1;n y Sluzki, Carlos (<xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1961</xref>), “Nuestra experiencia en psicofarmacolog&#x00ED;a cl&#x00ED;nica. Segundo Congreso Argentino de Psiquiatr&#x00ED;a”. Tema II: Psicofarmacolog&#x00ED;a cl&#x00ED;nica, <italic>Acta Neuropsiqui&#x00E1;trica Argentina</italic>, 7, pp. 83-84; Fischer, Edmundo (<xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1961a</xref>), “Algunos Aspectos Psicofisiol&#x00F3;gicos de la Psicofarmacolog&#x00ED;a”, <italic>Psiquiatr&#x00ED;a</italic>, 1 (4), pp. 61-66; (<xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1961b</xref>), “Algunos enfoques cl&#x00ED;nicos de la psicofarmacolog&#x00ED;a”, <italic>Psiquiatr&#x00ED;a</italic>, 3 (1), p. 67.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE7"><label>7</label>
				<p>Pichon Rivi&#x00E8;re, Enrique (<xref ref-type="bibr" rid="CIT31">1946</xref>), “Contribuci&#x00F3;n a la teor&#x00ED;a psicoanal&#x00ED;tica de la esquizofrenia”, <italic>Revista de Psicoan&#x00E1;lisis</italic>, 4 (1), pp. 1-22.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE8"><label>8</label>
				<p>Entrevistas realizadas por la autora a L. V. y A. M., psic&#x00F3;loga y enfermera de la instituci&#x00F3;n respectivamente, 19 de mayo de 2013.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE9"><label>9</label>
				<p>En su origen, la malarioterapia fue propuesta por el m&#x00E9;dico austr&#x00ED;aco Julius von Wagner-Jauregg (1857-1940). Su primer uso fue en 1917 para tratar la par&#x00E1;lisis general progresiva. V&#x00E9;ase (Brown, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2000</xref>) y (Villasante, <xref ref-type="bibr" rid="CIT41">2003</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE10"><label>10</label>
				<p>Desde 1918 se lo utiliz&#x00F3; tambi&#x00E9;n para la demencia precoz. V&#x00E9;ase (Conseglieri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2008</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE11"><label>11</label>
				<p>Historia cl&#x00ED;nica 5052, Legajo 21. Archivo General de la Naci&#x00F3;n, Departamento Intermedio. Hospital Neuropsiqui&#x00E1;trico Esteves de Lomas de Zamora. Para otros casos con descripciones similares v&#x00E9;ase Historia cl&#x00ED;nica 8574, Legajo 8. Archivo General de la Naci&#x00F3;n, Departamento Intermedio. Hospital Neuropsiqui&#x00E1;trico Esteves de Lomas de Zamora.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE12"><label>12</label>
				<p>Historia cl&#x00ED;nica 5052, Legajo 21. Archivo General de la Naci&#x00F3;n, Departamento Intermedio. Hospital Neuropsiqui&#x00E1;trico Esteves de Lomas de Zamora. Para otros casos con descripciones similares v&#x00E9;ase Historia cl&#x00ED;nica 8574, Legajo 8. Archivo General de la Naci&#x00F3;n, Departamento Intermedio. Hospital Neuropsiqui&#x00E1;trico Esteves de Lomas de Zamora.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE13"><label>13</label>
				<p>Historia cl&#x00ED;nica 8574, Legajo 8. Archivo General de la Naci&#x00F3;n, Departamento Intermedio. Hospital Neuropsiqui&#x00E1;trico Esteves de Lomas de Zamora.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE14"><label>14</label>
				<p>Historia cl&#x00ED;nica 37.752, Legajo 9. Archivo General de la Naci&#x00F3;n, Departamento Intermedio. Hospital Neuropsiqui&#x00E1;trico Esteves de Lomas de Zamora.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE15"><label>15</label>
				<p>A modo de ejemplo v&#x00E9;ase Historia cl&#x00ED;nica 39.944, Legajo 46. Archivo General de la Naci&#x00F3;n, Departamento Intermedio. Hospital Neuropsiqui&#x00E1;trico Esteves de Lomas de Zamora. Las ampollas de leche eran inyecciones que se les aplicaban generalmente en las piernas. Estas ampollas generaban fiebre, edemas e incapacidad para moverse, lo que las obligaba a mantenerse en reposo.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE16"><label>16</label>
				<p>Historia cl&#x00ED;nica 8081, Legajo 11; Historia cl&#x00ED;nica 50.680, Legajo 25. Archivo General de la Naci&#x00F3;n, Departamento Intermedio. Hospital Neuropsiqui&#x00E1;trico Esteves de Lomas de Zamora.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE17"><label>17</label>
				<p>Erving Goffman desarrolla su teor&#x00ED;a sobre las instituciones totales, a las que explica como lugares de residencia y de trabajo donde gran n&#x00FA;mero de individuos en igual situaci&#x00F3;n, aislados de la sociedad por un per&#x00ED;odo apreciable de tiempo, comparten en su encierro una rutina diaria, administrada formalmente. Su desarrollo hace especial hincapi&#x00E9; en los internos de los hospitales psiqui&#x00E1;tricos, y se propone exponer una versi&#x00F3;n sociol&#x00F3;gica de la estructura del yo, en una normatividad que estaba impl&#x00ED;cita en la pr&#x00E1;ctica, aunque no se encontrara objetivada, y en una relaci&#x00F3;n en la que uno mandaba y el otro obedec&#x00ED;a, ya que la voz del psiquiatra era indiscutible. V&#x00E9;ase (Goffman, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2001</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE18"><label>18</label>
				<p>Otros trabajos cl&#x00E1;sicos que fueron contempor&#x00E1;neos a &#x00E9;ste fueron (Szasz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT38">1961</xref>) y (Foucault, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2005</xref>). V&#x00E9;ase tambi&#x00E9;n (Leonardis, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1992</xref>), (Huertas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2009</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE19"><label>19</label>
				<p>Sociedad de Beneficencia, Expediente 29.332 Legajo 196. Actas de la Sociedad de Beneficencia de la Capital Federal. Archivo General de la Naci&#x00F3;n.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE20"><label>20</label>
				<p>El per&#x00ED;odo completo del an&#x00E1;lisis cuantitativo de pacientes cr&#x00F3;nicas fue entre 1895 y 1987, es decir, el arco temporal completo de las fuentes que contiene el archivo de Historias Cl&#x00ED;nicas de dicho Hospital en el Archivo General de la Naci&#x00F3;n, Departamento Intermedio. Sin embargo, como la aparici&#x00F3;n de las terapias de choque no fue hasta la d&#x00E9;cada de 1930 en el hospital, este trabajo acota su periodizaci&#x00F3;n entre 1930 y la primera mitad de la d&#x00E9;cada de 1970, momento en que se encuentra el &#x00FA;ltimo caso que recibi&#x00F3; este tipo de terap&#x00E9;utica. El total de historias cl&#x00ED;nicas del acervo documental es de 4058. Se trabaj&#x00F3; con alrededor de la tercera parte de los casos.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE21"><label>21</label>
				<p>En el an&#x00E1;lisis cuantitativo de las pacientes que recibieron terapias no se cuenta con la fecha exacta de su aplicaci&#x00F3;n, ya que no en todas las historias cl&#x00ED;nicas estaba registrada; por lo que se trata de entender esta periodizaci&#x00F3;n en el cruce entre la fecha de admisi&#x00F3;n de las pacientes y las d&#x00E9;cadas en las cuales surgieron estas terapias. Para los casos que se desarrollan en profundidad, est&#x00E1;n contempladas las fechas exactas de aplicaci&#x00F3;n de los tratamientos.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE22"><label>22</label>
				<p>No se debe perder de vista que la poblaci&#x00F3;n que se analiza es s&#x00F3;lo de aquellas pacientes que fallecieron en la instituci&#x00F3;n, y este puede ser uno de los motivos posibles para entender la falta de casos que hayan recibido psicoterapias.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE23"><label>23</label>
				<p>No se debe olvidar que dichos casos representan s&#x00F3;lo el 1% de las psicosis.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE24"><label>24</label>
				<p>Si se suman las pacientes que recibieron terapia de shock como &#x00FA;nica terapia, con los casos que se aplicaron shock combinada con otras (132 casos), se destaca que esta terapia fue la m&#x00E1;s utilizada luego de los psicof&#x00E1;rmacos.</p>
			</fn>
			
		</fn-group>
		
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			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
				
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			  <comment>Tesis de Doctorado</comment>
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			 <comment>p. 190</comment>
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