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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Asclepio</journal-id>
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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-4466</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2016.p167</article-id>
				 
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				<subject>RESE&#x00D1;AS / BOOK REVIEWS</subject>
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				<article-title>Rese&#x00F1;a del libro "Las voces de la locura"</article-title>
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				 <surname>Carrasco Palomares</surname>
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			  <aff id="U1">Psiquiatra en la Red Asistencial del Pa&#x00ED;s Vasco (Osakidetza)</aff>
			 
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				<day>31</day>
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				<year>2016</year>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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				<p><bold>&#x00C1;lvarez, Jos&#x00E9; Mar&#x00ED;a; Colina, Fernando.</bold> <italic>Las voces de la locura</italic>. Barcelona, Xoroi Edicions (colecci&#x00F3;n Schreber), 2016, 220 p&#x00E1;ginas [ISBN: 978-84-944421-8-6].</p>
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			<p><italic>Las voces de la locura</italic>, el &#x00FA;ltimo libro de Jos&#x00E9; Mar&#x00ED;a &#x00C1;lvarez y Fernando Colina, pretende dar respuesta a preguntas que los estudiosos de la condici&#x00F3;n humana y la psicopatolog&#x00ED;a siempre se han hecho. Con dos estilos claramente diferenciados, aunque se acoplan a la perfecci&#x00F3;n, los autores se centran especialmente en la relaci&#x00F3;n del lenguaje con la locura. Y es precisamente este binomio lenguaje-locura, el que da pie a este libro. Si falla el lenguaje (esencia del hombre), la locura se hace presente.</p>

			<p>Los autores se desmarcan del modelo biom&#x00E9;dico, hegem&#x00F3;nico en la actualidad y se vuelven hacia el sujeto. De una forma atrevida e ingeniosa, consideran que la respuesta al porqu&#x00E9; de las voces propiamente psic&#x00F3;ticas, las voces de la locura, se encuentra en la historia de la subjetividad. Analizan psicopatol&#x00F3;gicamente las alucinaciones verbales (tambi&#x00E9;n conocidas como <italic>voces</italic>), propias del polo m&#x00E1;s esquizofr&#x00E9;nico de la locura, desde esta perspectiva. Y desde ella llegan a la conclusi&#x00F3;n de que las voces no est&#x00E1;n presentes desde siempre, sino que son una manifestaci&#x00F3;n exclusiva de la Modernidad, el precio a pagar por un cambio en la subjetividad del hombre que se produce por la entrada en crisis del lenguaje que lo constituye.</p>

			<p>El libro consta de un pr&#x00F3;logo y siete estudios (<italic>El automatismo mental. Del lenguaje como sustancia del alma</italic>, <italic>Las voces y sus historia: sobre el nacimiento de la esquizofrenia</italic>, <italic>Origen hist&#x00F3;rico de la esquizofrenia e historia de la subjetividad</italic>, <italic>Entre voces</italic>, <italic>El hombre hablado. A prop&#x00F3;sito del automatismo mental y la subjetividad moderna</italic>, <italic>Sustancia y fronteras de la enfermedad mental</italic> y <italic>El sujeto de la melancol&#x00ED;a).</italic> Los cap&#x00ED;tulos pueden ser le&#x00ED;dos por separado y, de hecho, conviene pararse y recrearse en las p&#x00E1;ginas del libro para poder extraer bien el jugo a cada palabra escrita. Es un libro para leer poco a poco, un libro para reflexionar y para abrir la mente a planteamientos antinaturalistas de la esquizofrenia, aunque estos no est&#x00E9;n de moda.</p>

			<p>Las atrevidas conclusiones a las que llegan se anuncian en el pr&#x00F3;logo del libro, lo que incita a seguir con atenci&#x00F3;n el hilo expositivo y a examinar con todo detalle los argumentos que dan pie a tan original an&#x00E1;lisis de las voces. Los autores tienen claro, y as&#x00ED; lo hacen constar desde las primeras p&#x00E1;ginas, que la esquizofrenia tiene un origen hist&#x00F3;rico, es decir, que la psicosis esquizofr&#x00E9;nica es producto de la historia, una enfermedad hist&#x00F3;rica, una enfermedad nueva. Y no s&#x00F3;lo nos hablan de su origen, sino que sit&#x00FA;an el periodo en el que aparece esta forma de locura. En su opini&#x00F3;n, la esquizofrenia surge en un mundo terrible y mudo, descoyuntado entre la ciencia y el Romanticismo, en ese momento de la historia en el que el mundo se queda sin Dios y sin nada que pueda hacer su funci&#x00F3;n. La ciencia y su discurso no puede reemplazar al Dios que los hombres han matado. Las voces aparecen como el &#x00FA;nico medio que el hombre encuentra para llenar el vac&#x00ED;o existencial y para dar sentido al sinsentido y al caos reinante; para dar respuesta a lo imposible, a lo no simbolizable, a <italic>lo real</italic>. Se convierten en el escudo verbal del psic&#x00F3;tico.</p>

			<p>Tras este pr&#x00F3;logo que parece decirlo ya todo, los cap&#x00ED;tulos que lo siguen est&#x00E1;n dedicados a desarrollar ampliamente y con coherencia los argumentos en los que se basan y que culminan en las conclusiones ya mencionadas. &#x00C1;lvarez y Colina hilan paulatinamente ideas y reflexiones hasta crear un entramado envolvente que nos permite entender el armaz&#x00F3;n de su teor&#x00ED;a sobre la g&#x00E9;nesis hist&#x00F3;rica de la esquizofrenia. El &#x00FA;ltimo cap&#x00ED;tulo, al que volver&#x00E9; al final de esta rese&#x00F1;a, <italic>El sujeto de la melancol&#x00ED;a</italic>, es, a mi parecer, un cap&#x00ED;tulo muy especial aunque molesto para muchos. Est&#x00E1; dedicado a la melancol&#x00ED;a, a Saturno, a esa condici&#x00F3;n intr&#x00ED;nseca y nuclear del hombre. Y es que la melancol&#x00ED;a, al contrario que la esquizofrenia, ha acompa&#x00F1;ado y acompa&#x00F1;ar&#x00E1; siempre al hombre.</p>

			<p>Frente a referencias mod&#x00E9;licas e intemporales como la melancol&#x00ED;a, la paranoia y la histeria se encuentra el automatismo mental, objeto de estudio del primer y quinto cap&#x00ED;tulo del libro, s&#x00ED;ndrome ampliamente descrito en su tiempo por Cl&#x00E9;rambault. El automatismo mental, la expresi&#x00F3;n m&#x00E1;s depurada del <italic>pathos</italic> moderno, lo m&#x00E1;s caracter&#x00ED;stico de las formas esquizofr&#x00E9;nicas de la psicosis, pr&#x00E1;cticamente no tiene historia. Es el hermano peque&#x00F1;o de la locura nacido a destiempo. El estandarte de un nuevo reino, el mundo esquizofr&#x00E9;nico. Profundizar en su estudio nos lleva a entender el origen de las alucinaciones verbales como una alteraci&#x00F3;n del lenguaje interior, tal como puso de manifiesto S&#x00E9;glas, y tambi&#x00E9;n a comprender el concepto del <italic>xen&#x00F3;pata</italic>, es decir, del sujeto hablado por el lenguaje. El visionario de Esquirol y Kant da paso al ventr&#x00ED;locuo de Baillarger, y &#x00E9;ste al xen&#x00F3;pata de S&#x00E9;glas y Cl&#x00E9;rambault. El sujeto se ve parasitado por un lenguaje que le es extra&#x00F1;o, que se le impone y que lo utiliza a su antojo. Lacan ir&#x00E1; m&#x00E1;s lejos y generalizar&#x00E1; la xenopat&#x00ED;a al considerar al lenguaje constitutivo del ser, con lo que se ver&#x00E1; en la obligaci&#x00F3;n de explicar qu&#x00E9; mecanismos permiten al hombre zafarse de una locura que parece constitucional.</p>

			<p>En el segundo cap&#x00ED;tulo, <italic>Las voces y su historia: sobre el nacimiento de la esquizofrenia</italic>, los autores se hacen la siguiente pregunta: ¿Las voces de los esquizofr&#x00E9;nicos han estado siempre presentes en las manifestaciones de la locura o son de reciente aparici&#x00F3;n? La respuesta la sabemos: la esquizofrenia es una enfermedad moderna y, por la tanto, las voces psic&#x00F3;ticas <italic>stricto sensu</italic> tambi&#x00E9;n lo son. De forma original, &#x00C1;lvarez y Colina se preguntan sobre la esencia de las voces y la funci&#x00F3;n que ellas tienen para el sujeto. La explicaci&#x00F3;n que dan los autores es que las voces psic&#x00F3;ticas son el racionalismo m&#x00F3;rbido del esquizofr&#x00E9;nico, su principal recurso para paliar la angustia psic&#x00F3;tica resultante de la fragmentaci&#x00F3;n del lenguaje. El psic&#x00F3;tico prefiere crear un lenguaje nuevo y seguir siendo, aunque se convierta en otro, antes que dejar de ser.</p>

			<p>En <italic>Entre voces</italic> y tambi&#x00E9;n en <italic>El hombre hablado</italic> pondr&#x00E1;n de manifiesto las diferencias entre las voces de la Antig&#x00FC;edad y las voces de la Modernidad, es decir, las voces propiamente psic&#x00F3;ticas. Las primeras eran voces morales o celestiales, con contenidos prof&#x00E9;ticos, reveladores y correctores de la conducta. Por el contrario, las voces esquizofr&#x00E9;nicas son mudas, inefables, atem&#x00E1;ticas, anid&#x00E9;icas, de dif&#x00ED;cil descripci&#x00F3;n, reiterativas, invasoras e injuriosas. Son voces animadas a gritar en silencio su omnipotencia y su potestad; voces que se atreven a decir lo que uno a s&#x00ED; mismo no puede decirse y, a pesar de todo, ser anheladas por el psic&#x00F3;tico en su necesidad de buscar compa&#x00F1;&#x00ED;a en medio de la extrema desolaci&#x00F3;n que caracteriza al &#x00E1;rido terreno esquizofr&#x00E9;nico.</p>
			
			<p><italic>Origen hist&#x00F3;rico de la esquizofrenia e historia de la subjetividad</italic> traza un recorrido por la historia de la subjetividad y nos conduce al encuentro con el embri&#x00F3;n esquizofr&#x00E9;nico y a su gestaci&#x00F3;n. La esquizofrenia es el resultado de un cambio en lo m&#x00E1;s profundo del sujeto, cambio determinado por la historia. La cultura, como explican los autores, justifica cambios en la presentaci&#x00F3;n de los s&#x00ED;ntomas, en la evoluci&#x00F3;n de los tratamientos o en la influencia que la sociedad ejerce sobre su apariencia pero ser&#x00E1; la historia la responsable del nacimiento de un nuevo sujeto. La abrupta e irreconciliable divisi&#x00F3;n entre positivismo y Romanticismo, rompe, divide y fragmenta a su vez al hombre. El esquizofr&#x00E9;nico irrumpe en este momento de la historia como s&#x00ED;ntoma nuclear de la ciencia moderna.</p>

			<p>La dial&#x00E9;ctica entre los modelos continuistas y discontinuistas, as&#x00ED; como el di&#x00E1;logo entre lo uno y lo m&#x00FA;ltiple, parece a juicio de los autores la mejor estrategia para aproximarnos con cierta garant&#x00ED;a, aunque con humildad, a la sustancia, esencia o naturaleza de la enfermedad mental. Esa dial&#x00E9;ctica invita asimismo a concebir el <italic>pathos</italic> como una construcci&#x00F3;n discursiva y no como un hecho de la naturaleza. Este tema &#x00FA;nicamente esbozado en este libro ha sido ampliamente tratado por Jos&#x00E9; Mar&#x00ED;a &#x00C1;lvarez en su libro <italic>La invenci&#x00F3;n de las enfermedades mentales</italic> (Gredos, 2008).</p>

			<p>El &#x00FA;ltimo cap&#x00ED;tulo del libro, <italic>El sujeto de la melancol&#x00ED;a</italic>, como ya mencion&#x00E9; previamente, es un cap&#x00ED;tulo muy especial. Profundo, po&#x00E9;tico, aut&#x00E9;ntico y sobre todo humano, porque si algo es la melancol&#x00ED;a es humana. La historia de la humanidad es la historia de la melancol&#x00ED;a, seg&#x00FA;n propone Rafael Huertas en <italic>La locura</italic> (La Catarata, 2014). La primera parte de este cap&#x00ED;tulo est&#x00E1; escrita por Jos&#x00E9; Mar&#x00ED;a &#x00C1;lvarez y la segunda por Fernando Colina. Cada uno con su estilo y sus referentes, trazan una semblanza del sujeto melanc&#x00F3;lico que se convierte en reivindicaci&#x00F3;n de otra manera de entender la psicopatolog&#x00ED;a. Empieza el cap&#x00ED;tulo hablando de los enemigos de la melancol&#x00ED;a, del intento de algunos de exterminarla y hacerla desaparecer sin entender que la melancol&#x00ED;a est&#x00E1; por todas partes aunque no se la quiera ver y que su exterminio no es posible. El dolor del alma (Griesinger), la frenalgia (J. Guislain), la neuralgia ps&#x00ED;quica (Krafft-Ebing) o como se quiera llamar a la melancol&#x00ED;a, s&#x00F3;lo se puede destruir si se destruye al hombre, porque la melancol&#x00ED;a forma parte del hombre, porque no hay uno sin la otra. Es lo mejor y lo peor del hombre, el anudamiento del odio y del sadismo con la genialidad, la creatividad y el arte. El <italic>saturnino</italic> es fr&#x00ED;o, ego&#x00ED;sta, indigno, oscuro, indiferente al otro, de una &#x00E9;poca pasada, culpable y deudor de por vida. Pero tambi&#x00E9;n es el hombre al que nada le falta, el prodigioso, el hombre de conocimientos profundos y portadores de un don especial para las artes, la ciencia, la creaci&#x00F3;n, la ontolog&#x00ED;a, la metaf&#x00ED;sica, la filosof&#x00ED;a y la teolog&#x00ED;a. De manera extrema, es todo lo que el hombre tiene de bueno y de malo, de creador y de est&#x00E9;ril, de elevado y de zafio.</p>

			<p>Cuando uno llega al final del libro se da cuenta de que hay otra forma de entender la locura m&#x00E1;s all&#x00E1; del modelo biol&#x00F3;gico, hegem&#x00F3;nico en la actualidad. Entiende que abrir la mente a este enfoque enriquece al estudioso de la condici&#x00F3;n humana y de la psicopatolog&#x00ED;a, y que adem&#x00E1;s su conocimiento contribuye a hacernos mejores cl&#x00ED;nicos. Para acercarse al sufrimiento humano hay que profundizar en sus entra&#x00F1;as. Queda claro que la historia construye al sujeto y al <italic>pathos</italic>, no s&#x00F3;lo en el caso de la esquizofrenia, aunque &#x00E9;sta haya sido la protagonista del libro.</p>

			<p>A pesar de todo, con humildad y valent&#x00ED;a, conviene manifestar en p&#x00FA;blico y sin rubor aquello que, en privado, bisbiseara Nancy Andreasen: «Sea lo que sea [la esquizofrenia] no sabemos qu&#x00E9; es». De estas palabras se hacen eco los autores y tambi&#x00E9;n la que suscribe este texto.</p>

			<p>La esquizofrenia reta al conocimiento. Y, aunque nos pese, ella siempre gana. Pues, por definici&#x00F3;n, la esquizofrenia siempre se sit&#x00FA;a del otro lado del conocimiento.</p>


					<p>Beatriz Carrasco Palomares</p>
					<p>Psiquiatra en la Red Asistencial del Pa&#x00ED;s Vasco (Osakidetza)</p>


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