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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Asclepio</journal-id>
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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-4466</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2016.p161</article-id>
				 
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				<subject>RESE&#x00D1;AS / BOOK REVIEWS</subject>
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				<article-title>Rese&#x00F1;a del libro "Pelear con el ingenio. Iron&#x00ED;a y des&#x00E1;nimo en el siglo XVI"</article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en"><trans-title>Book review</trans-title></trans-title-group>
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				 <surname>Peset</surname>
				 <given-names>Jos&#x00E9; Luis</given-names>
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			  <aff id="U1">Instituto de Historia, CSIC</aff>
			 
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				<day>31</day>
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				<year>2016</year>
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				<year>2016</year>
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			<volume>68</volume>
			<issue>2</issue>
			
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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		<sec id="S0">
				<p><bold>Lando, Ortensio; Cardano, Girolamo; Mercado, Pedro de.</bold> <italic>Pelear con el ingenio. Iron&#x00ED;a y des&#x00E1;nimo en el siglo XVI</italic>, textos y notas de Mauricio Jal&#x00F3;n, traducci&#x00F3;n de Marciano Villanueva, Mar&#x00ED;a Jos&#x00E9; Pozo y Rosario Iba&#x00F1;es, Valladolid, Cuatro ediciones, 2016, 171 p&#x00E1;ginas [ISBN: 978-84-938566-7-0].</p>
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		<sec id="S1">
		
				
			<p>La tristeza es un estado normal y frecuente en todos los seres humanos, incluso tambi&#x00E9;n en animales. Tristeza que alterna con alegr&#x00ED;as, siendo formas de sentir y actuar ante el exterior, motivadas por causas internas (alma y cuerpo) y del medio en que nos movemos, f&#x00ED;sico, biol&#x00F3;gico o social. Es adem&#x00E1;s un sistema de adaptaci&#x00F3;n —respuesta y actuaci&#x00F3;n— ante lo que nos rodea. La moda actual neorrom&#x00E1;ntica que se preocupa por las emociones, se ha interesado mucho por estos sentimientos, desde puntos de vista cient&#x00ED;ficos, humanistas, culturales... Pero la melancol&#x00ED;a se ha convertido —como en la obsesi&#x00F3;n continua de Robert Burton— en un prisma que nos permite ver y colorear muy diversos campos culturales, filosof&#x00ED;a, historia, antropolog&#x00ED;a, psicolog&#x00ED;a, etc. Tambi&#x00E9;n en el pret&#x00E9;rito la teolog&#x00ED;a y sus vertientes filos&#x00F3;ficas. Es tema com&#x00FA;n en religi&#x00F3;n, por el dolor y el pecado, muchas veces ocasionados por el atrevimiento del ser humano de acceder al conocimiento, tal como se&#x00F1;ala el <italic>Eclesiast&#x00E9;s</italic>. Prometeo sigue estando encadenado.</p>

			<p>Pero sin duda, el uso de la reflexi&#x00F3;n melanc&#x00F3;lica en la esfera cultural supon&#x00ED;a un esfuerzo por la modernizaci&#x00F3;n y la secularizaci&#x00F3;n del saber. Si como se&#x00F1;ala Mauricio Jal&#x00F3;n en el mundo tardorenacentista est&#x00E1;n presentes el concilio de Trento y la Inquisici&#x00F3;n, las guerras, las enfermedades, las crisis y las migraciones, tambi&#x00E9;n est&#x00E1; Erasmo y la interpretaci&#x00F3;n moderna de los cl&#x00E1;sicos y en <italic>El elogio de la locura</italic>, la broma y las insanias como facilitadoras de la comunicaci&#x00F3;n. Tambi&#x00E9;n la v&#x00ED;a paulina y agustiniana de llegar a la divinidad y el poder a trav&#x00E9;s de la emoci&#x00F3;n y el sentimiento. Estos tres autores ahora traducidos y recopilados, sab&#x00ED;an de medicina, tambi&#x00E9;n del mundo y el alma, la cosmolog&#x00ED;a, las ciencias naturales, la diet&#x00E9;tica y la moral. Si la f&#x00ED;sica antigua pod&#x00ED;a pensarse arm&#x00F3;nica con la moral, la historia natural con el buen comportamiento personal, se viv&#x00ED;a ahora en la moderna Europa las roturas de naciones y de religiones, tambi&#x00E9;n de los saberes. As&#x00ED; se muestra en los textos, notas y biograf&#x00ED;as de esta muy cuidada edici&#x00F3;n, como siempre, de Mauricio Jal&#x00F3;n.</p>

			<p>En esa modernidad entraban nuevas formas de escritura, si bien algunas eran reelaboraciones de estilos cl&#x00E1;sicos. Y se produc&#x00ED;a el paso del lat&#x00ED;n a las lenguas modernas. Se&#x00F1;ala Jal&#x00F3;n los di&#x00E1;logos, las cartas, la autobiograf&#x00ED;a (relacionada con la picaresca entre nosotros), el ensayo, los compendios, etc. Tambi&#x00E9;n est&#x00E1;n los extremos, los no lugares (las Utop&#x00ED;as de Moro a Lando), y las cuidadas relaciones, como las que estudiaron Raquel &#x00C1;lvarez y Francisco Solano para Am&#x00E9;rica. A las certezas en la teolog&#x00ED;a, suceden las dudas en el pensamiento, la filosof&#x00ED;a, la ciencia y la medicina. Esos nuevos estilos permiten terminar con la globalidad heredada, en beneficio del individuo, de lo particular, y con ello el surgir de las emociones, los sentimientos, las dudas y las equivocaciones, los miedos y las alegr&#x00ED;as.</p>

			<p>Tenemos as&#x00ED; las paradojas de Ortensio Lando, en que se mezclan la iron&#x00ED;a, la irrisi&#x00F3;n, la parodia, alternando los estilos elevado y llano. Es este un truco que emplear&#x00E1; con cuidado Cervantes con Alonso y Sancho, como ha mostrado Juan Guti&#x00E9;rrez Cuadrado. Tambi&#x00E9;n es frecuente el uso de animales dotados de cualidades buenas y malas para ense&#x00F1;anza de los humanos, antigua y valiosa tradici&#x00F3;n. Abundan en su texto los variados sentidos, la reinterpretaci&#x00F3;n de los cl&#x00E1;sicos, la inversi&#x00F3;n del parecer com&#x00FA;n, en fin las paradojas. No solo est&#x00E1; presente Erasmo, tambi&#x00E9;n Cicer&#x00F3;n, o bien Petrarca. El escritor y su obra cambian en relaci&#x00F3;n con el mundo, as&#x00ED; la &#x00E9;tica tanto como las creencias.</p>

			<p>En su paradoja inicial, pelea entre pobreza y fortuna, nos dice que los virtuosos son pobres. Anacreonte renunci&#x00F3; a la riqueza, prefiri&#x00F3; vivir en la naturaleza. Tambi&#x00E9;n en la pobreza se han fundado la iglesia, las ciudades y las artes, el imperio romano. No tiene miedo a la muerte el pobre, pues en la penuria nada hay que perder, y se consigue amistad, amor, sabidur&#x00ED;a, humildad, castidad…; no permite la pereza, la prodigalidad ni la lujuria, la envidia, el orgullo ni el enga&#x00F1;o, ni el mal de gota, pues poco se come. No hay que desear ni oro ni dinero, tampoco seg&#x00FA;n S&#x00E9;neca la plata. Si se consiguen caballos son malos; las piedras preciosas gustan a los ricos y comerciantes malos, cambia su valor y su estima, el carbunclo del rey Juan no evit&#x00F3; su prisi&#x00F3;n y muerte (tampoco a Cardano sus tretas para escapar de los hados); las telas y los tapices son destrozados por animales o robados. Los vinos son considerados por Plat&#x00F3;n enga&#x00F1;oso regalo de los dioses para vengarse de los hombres, pues estando ebrios son criminales. Sin duda el fruto de la uva tiene que ver con el humor melanc&#x00F3;lico. Fue un gran pecado en Alejandro, estaba mal considerado en pueblos fuertes, en los cartagineses y los espartanos. Al parecer, los romanos prohib&#x00ED;an la bebida a las mujeres dignas, era muy mal considerada<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref>.</p>

			<p>Los animales preciados atraen a lobos, zorros y rapaces, o tambi&#x00E9;n robos. Las t&#x00F3;rtolas facilitan la concupiscencia<xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref> y tienen mal canto, asimismo son molestos los pavos y palomas. Recordemos a palomas y t&#x00F3;rtolas en las tradiciones cl&#x00E1;sica, hebrea y &#x00E1;rabe. La m&#x00FA;sica puede aliviar la aflicci&#x00F3;n y el agotamiento (como Mercado mostrar&#x00E1;), pero seg&#x00FA;n Atanasio (autor recomendado por san Jer&#x00F3;nimo) debilita los &#x00E1;nimos, y procura placeres vanos, la lascivia en primer t&#x00E9;rmino. Cita variados testimonios, desde los egipcios, hasta Arist&#x00F3;teles y Aurelio Agust&#x00ED;n, tambi&#x00E9;n las cr&#x00ED;ticas de Filipo contra Alejandro. La caza es crueldad, un ejercicio de desesperados, fren&#x00E9;ticos y locos. Era practicada por Ca&#x00ED;n y no por los santos o patriarcas, alg&#x00FA;n viejo concilio sin &#x00E9;xito la proh&#x00ED;be a los sacerdotes. Acte&#x00F3;n es convertido en ciervo, los maridos lo son en cornudos, afirma aunando clasicismo y comedia de costumbres, estilo alto y bajo bien diversos.</p>

			<p>Es el amor un veneno mortal, un verdugo por los celos que origina: “nos hace ausentarnos cuando estamos presentes, y estar ausentes cuando estamos presentes”. (p. 26) Recurre a relatos b&#x00ED;blicos o cl&#x00E1;sicos para lamentar los resultados del amor, que incluso llegan al bestialismo. Igual peligro encierran los pl&#x00E1;cidos jardines, que disponen al ocio y la lascivia. Las riquezas son rechazadas por los cl&#x00E1;sicos, Plinio, Zen&#x00F3;n, Crates, Plat&#x00F3;n, Posidonio, el mismo S&#x00E9;neca una vez m&#x00E1;s. Recuerda a Jes&#x00FA;s y su ejemplo de la soga de nave que no pasa por el ojo de una aguja, como tampoco los ricos por la puerta celeste. Sin embargo, en la Ilustraci&#x00F3;n Nipho reprender&#x00E1; a Crates, por el desvar&#x00ED;o de arrojar al mar su rico patrimonio<xref ref-type="fn" rid="NOTE3">3</xref>. En fin, el astuto J&#x00FA;piter en oro se convirti&#x00F3; para poseer a D&#x00E1;nae.</p>

			<p>Girolamo Cardano es un personaje con gran atractivo, bien conocido por Mauricio Jal&#x00F3;n. Un esp&#x00ED;ritu libre, que combina el estudio de la medicina y las matem&#x00E1;ticas, con un exhibicionismo soberbio de la esfera privada. Dotado de gran escepticismo, cultiv&#x00F3; la cr&#x00ED;tica, la libertad de pensamiento, admitiendo visiones neoplat&#x00F3;nicas y pitag&#x00F3;ricas. El Yo siempre presente en <italic>Mi Vida</italic>, muestra constantemente sus escr&#x00FA;pulos y aprensiones, las discordancias entre cabeza y coraz&#x00F3;n. Recuerda en cierto sentido al matem&#x00E1;tico y astr&#x00F3;logo Torres Villaroel, quien tambi&#x00E9;n pretend&#x00ED;a prodigios. No es extra&#x00F1;o que Lombroso lo incluyera entre sus genios enfermos<xref ref-type="fn" rid="NOTE4">4</xref>. En su di&#x00E1;logo con el progenitor muerto no teme castigos por delitos no cometidos, ni al poder, ni a los enemigos, pero s&#x00ED; la incomprensi&#x00F3;n ante el fantasma del padre, el desvar&#x00ED;o de su raz&#x00F3;n.</p>

			<p>En ese di&#x00E1;logo nos dice que se encuentra solo, con prohibici&#x00F3;n de cargos y de trabajo, incluso de publicar, est&#x00E1; con mala salud, pobre y abandonado, va a Roma perseguido por demonios. Su padre, su mejor amigo, le explica la dificultad del conocimiento, y tranquiliza al hijo ante presagios o avisos, sus enigm&#x00E1;ticos sue&#x00F1;os. Cardano se lamenta: “nunca he podido descubrir una causa veros&#x00ED;mil de aquellos prodigios ni nunca ha habido nadie capaz de interpret&#x00E1;rmelos”. (p. 117) Llega el consuelo del padre, nada hay estable, seguro, permanente, que no consuma el tiempo, ni las riquezas, se dice en cr&#x00ED;tica semejante a Lando. Llegan la vejez, las guerras y muerte (<italic>sic transit gloria mundi</italic>). Ha vivido mucho, prosigue el padre, los sabios viven menos, al fin se llega a la vejez y la miseria. Muchos reyes, muchos hombres y mujeres ha habido desgraciados; los seres humanos no son buenos, solo es posible la bondad por la divina gracia. Tal como se&#x00F1;alan los cirenaicos se siente el placer en el cuerpo y la aflicci&#x00F3;n en el alma.</p>

			<p>Recuerda el padre cuantas cosas buenas tiene conseguidas, la sabidur&#x00ED;a, el amor y la piedad, el patrimonio (ha de procurar que sus hijos sepan ganarlo), los cargos (que suponen fama y ganancia) y los libros (una vez m&#x00E1;s la gloria). “Lo pasado est&#x00E1; en lugar seguro, lo que se espera en desesperanza ni existe ni puede existir”. (p. 120) Desv&#x00ED;a y alivia la interpretaci&#x00F3;n de las se&#x00F1;ales y sue&#x00F1;os de prisi&#x00F3;n, suicidio, muerte, o juicio amenazantes, siempre est&#x00E1; el consuelo en el pasado y en los libros. Como Hamlet —tambi&#x00E9;n buen lector y estudioso— es tranquilizado, pero con recomendaciones bien distintas. As&#x00ED; se dirigi&#x00F3; su vida hacia la interpretaci&#x00F3;n de los sue&#x00F1;os, buscando mediadores, con preocupaci&#x00F3;n por conseguir dinero, educar —y salvar- a sus descendientes, mejorar sus obras. Siempre preocupado por la protecci&#x00F3;n de su salud y vida, fue esta sin embargo cruel, por las muertes de la mujer y el hijo, la persecuci&#x00F3;n de la inquisici&#x00F3;n, la prohibici&#x00F3;n de escribir o ejercer.</p>

			<p>Si Felice Gambin se&#x00F1;ala en Furi&#x00F3; Ceriol la condena del melanc&#x00F3;lico, que por su posible cercan&#x00ED;a con el diablo, es apartado como si fuese un apestado, es muy diferente la posici&#x00F3;n de Pedro de Mercado<xref ref-type="fn" rid="NOTE5">5</xref>. Es muy moderno, pues busca la raz&#x00F3;n de la melancol&#x00ED;a en el pensamiento (y su fracaso como raz&#x00F3;n), en la facultad imaginativa y tambi&#x00E9;n en el sentimiento de culpa. Sigue a Arist&#x00F3;teles encontrando en los melanc&#x00F3;licos hombres agudos, capaces de esmerarse en una tarea, sirviendo de forma adecuada y honesta, por tanto en la pol&#x00ED;tica, o bien siendo artistas, fil&#x00F3;sofos o escritores. Ante el dolor, hay consuelo y hay sabidur&#x00ED;a que pueden aliviar. Con Arist&#x00F3;teles acerca la tristeza a la embriaguez, con Marsilio Ficino nos habla de astros que nos influyen. Pero tambi&#x00E9;n nos habla el m&#x00E9;dico recordando los dos remedios principales de los hipocr&#x00E1;ticos, es decir el r&#x00E9;gimen o dieta y las drogas o medicamentos. Y no menos el remedio del alma, pues siglos despu&#x00E9;s Philippe Pinel nos dir&#x00E1; que siglos antes los egipcios trataban los trastornos de la mente en lugares apacibles, con bellas visiones y m&#x00FA;sicas encantadoras. Y como Pedro La&#x00ED;n se&#x00F1;ala en los griegos cl&#x00E1;sicos y Vicente Peset en el divino Valles, siempre est&#x00E1; la palabra, pues conversaciones y libros sabios y piadosos pueden colaborar en la curaci&#x00F3;n. El cl&#x00ED;nico Pinel har&#x00E1; leer a sus enfermos a los estoicos, al menos a los distinguidos.</p>

			<p>Sin duda, si los prados pastoriles se mantienen, como remedio hipocr&#x00E1;tico en la naturaleza, tambi&#x00E9;n aparece el raciocinio con el alma, el de esos fil&#x00F3;sofos griegos de los que La&#x00ED;n hablaba. Pero el m&#x00E9;dico sigue viendo los delirios que ven&#x00ED;an de lejos, creerse cosas o personas distintas, o bien persecuciones por el demonio. Felice Gambin en su magn&#x00ED;fico libro mostr&#x00F3; el di&#x00E1;logo entre la religi&#x00F3;n y los saberes m&#x00E9;dicos que se encuentra en los <italic>Di&#x00E1;logos</italic> de Mercado, sin duda queriendo fortalecer la medicina. De todas formas, las tradiciones de la iglesia contin&#x00FA;an, la confesi&#x00F3;n dar&#x00E1; lugar al an&#x00E1;lisis del alma seg&#x00FA;n Michel Foucault, y Teresa de &#x00C1;vila sigue escuchando a sus monjas, hablando y escribiendo en contra del maligno. El humanista habla entre el alma y la naturaleza, la divinidad y el &#x00E1;ngel perdido<xref ref-type="fn" rid="NOTE6">6</xref>. Los conflictos del mundo moderno estaban servidos.</p>



					<p>Jos&#x00E9; Luis Peset</p>
					<p>Instituto de Historia, CSIC</p>

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		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>Alberto Angela, <italic>Amor y sexo en la antigua Roma</italic>, trad. Alejandro Pradera, Madrid, La esfera de los libros, 2015.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE2"><label>2</label>
					<p>Jos&#x00E9; Luis Peset, “¿Alimento, f&#x00E1;rmaco o veneno? Nota sobre el origen de la bromatolog&#x00ED;a espa&#x00F1;ola”, en A. Albarrac&#x00ED;n et al. (eds.), <italic>Medicina e Historia</italic>, Madrid. Universidad Complutense, 1980, pp. 151-161.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE3"><label>3</label>
					<p>Francisco Mariano Nipho, <italic>Assunto septimo. Crates tebano, y filosofo insensato, es reprehendido de necio, por haver sumergido en el mar su ventajoso patrimonio, y contra quien se pretende manifestar, que las riquezas, y todas las cosas naturales no passan la linea de indiferentes, y que solo en el bueno, &#x00F2; mal uso est&#x00E0; el provecho, &#x00F2; el da&#x00F1;o</italic>, Madrid, Oficina de D. Gabriel Ram&#x00ED;rez, 1755.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE4"><label>4</label>
					<p>Cesare Lombroso, <italic>Genio e follia</italic>, 4ª ed., Roma, Torino, Firenze, Fratelli Bocca, 1882, pp. 63-66.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE5"><label>5</label>
					<p>Felice Gambin, <italic>Azabache. Il dibatitto sulla malinconia nella Spagna dei Secoli d’Oro</italic>, Pisa, Edizioni ETS, 2005, sobre Ceriol pp. 21-34, sobre Mercado pp. 35-54.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE6"><label>6</label>
					<p>Vicente Peset, “Las maravillosas facultades de los melanc&#x00F3;licos (un tema de la psiquiatr&#x00ED;a renacentista)”, <italic>Archivos de Neurobiolog&#x00ED;a</italic>, 18, 1955, 980-1002.</p>
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