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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Asclepio</journal-id>
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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-4466</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			 <article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2016.31</article-id>
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				<subject>ESTUDIOS / RESEARCH STUDIES</subject>
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				 <article-title>Matronas v&#x00ED;ctimas de la Guerra Civil espa&#x00F1;ola</article-title>
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					<trans-title>Midwives victims of the Spanish Civil War</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Matronas v&#x00ED;ctimas de la Guerra Civil espa&#x00F1;ola</alt-title>
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			  <aff id="U1">Profesora Ayudante Doctora de Historia de la Ciencia. Departamento de Cirug&#x00ED;a y Ciencias M&#x00E9;dicas y Sociales Facultad de Medicina de la Universidad de Alcal&#x00E1;</aff>
			  <aff id="U2">Catedr&#x00E1;tico de Historia de la Ciencia. Departamento de Cirug&#x00ED;a y Ciencias M&#x00E9;dicas y Sociales Facultad de Medicina de la Universidad de Alcal&#x00E1;</aff>
			  
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			<author-notes>
				<corresp id="cor1"><email xlink:href="lola.ruizberdun@uah.es">lola.ruizberdun@uah.es</email></corresp>
				<corresp id="cor2"><email xlink:href="alberto.gomis@uah.es">alberto.gomis@uah.es</email></corresp>
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				<year>2016</year>
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			<issue>2</issue>
			
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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				<title>RESUMEN</title>
				<p>El objetivo de este trabajo es analizar las consecuencias m&#x00E1;s graves que tuvo la Guerra Civil espa&#x00F1;ola de 1936 sobre el colectivo profesional de las matronas, exclusivamente femenino en esos momentos. A pesar de las dificultades que supone filiar y cuantificar las v&#x00ED;ctimas mortales de este conflicto b&#x00E9;lico, se han identificado a varias matronas que fueron asesinadas durante la contienda por ambos bandos, debido a su afiliaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica. Por otro lado, dada la independencia profesional y la relevancia social que estas profesionales sanitarias hab&#x00ED;an adquirido durante la Segunda Rep&#x00FA;blica, se puede observar una represi&#x00F3;n claramente diferenciada, compar&#x00E1;ndola con la sufrida por otros colectivos femeninos, en la Espa&#x00F1;a franquista de la postguerra. Para ello se ha condensado parte de la abundante documentaci&#x00F3;n localizada en diferentes archivos. Se recogen los cargos de los que fueron acusadas, las condenas que les fueron impuestas y los datos obtenidos de su paso por las c&#x00E1;rceles franquistas y hasta su puesta en libertad.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>The objective of this work is to examine the serious consequences the Spanish Civil War of 1936 had on the professional midwifery collective, exclusively made up of women in these historic times. In spite of the difficulties faced upon identifying and quantifying the mortal victims of this conflict, various midwives were murdered during the battle by both sides due to their political believes. On the other hand, given the professional independence and the social relevance that these healthcare professionals had acquired during the Spanish Second Republic, a clearly different repression can be seen when we compare it to the suffering experienced by other female collectives in Franco’s postwar Spain. For this, part of the abundant documentation found in different archives has been condensed. A table reflecting the changes of which they were accused, the sentences which were imposed and the data obtained from their time spent in francoistic prisons until they were set free was created.</p>
			</trans-abstract>
			
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				<title>PALABRAS CLAVE</title> 
				<kwd>Historia de las matronas</kwd>	
				<kwd>Guerra Civil espa&#x00F1;ola</kwd>
				<kwd>Represi&#x00F3;n</kwd>
				<kwd>Franquismo</kwd>
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				<title>KEYWORDS</title>
				<kwd>History of Midwifery</kwd>	
				<kwd>Spanish Civil War</kwd>
				<kwd>Repression</kwd>
				<kwd>Francoism</kwd>
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		<sec id="S1">
		
			<title>INTRODUCCI&#x00D3;N</title>

			<p>Resulta incuestionable que la Guerra Civil (1936-1939) alter&#x00F3; el devenir ordinario de la historia de Espa&#x00F1;a y condicion&#x00F3; de manera dr&#x00E1;stica su futuro. De ah&#x00ED; que los estudios hist&#x00F3;ricos dedicados a la misma, se hayan efectuado y se sigan realizando desde las m&#x00E1;s diversas perspectivas. Uno de los aspectos que ha despertado mayor inter&#x00E9;s en los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os es el estudio del papel que tuvieron las mujeres en el conflicto. Este trabajo quiere ser una contribuci&#x00F3;n al conocimiento de un colectivo exclusivamente femenino durante la Guerra Civil y la postguerra, para recuperar a las mujeres que formaron parte del mismo como sujetos hist&#x00F3;ricos (Scott, <xref ref-type="bibr" rid="CIT37">1990</xref>).</p>

			<p>A los autores del presente trabajo les interes&#x00F3; profundizar en el conocimiento de las repercusiones que tuvo la guerra en la actividad profesional del colectivo sanitario de las matronas, exclusivamente femenino en aquellos momentos, as&#x00ED; como la repercusi&#x00F3;n particular que la contienda tuvo sobre muchas de ellas, an&#x00E1;lisis al que se han dedicado con bastante intensidad durante los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os y resultado del cual se han publicado una serie de trabajos. El primero de ellos, titulado «La depuraci&#x00F3;n de las matronas de Madrid tras la guerra civil» (Ruiz-Berd&#x00FA;n y Gomis, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">2012a</xref>), puso de manifiesto c&#x00F3;mo la depuraci&#x00F3;n de estas profesionales sanitarias se llev&#x00F3; a cabo por diferentes instancias, entre ellas, la que asumi&#x00F3; el mayor n&#x00FA;mero de expedientes de depuraci&#x00F3;n fue el Colegio de M&#x00E9;dicos de Madrid. En el segundo, se dej&#x00F3; constancia de veinticinco matronas que, finalizada la contienda, marcharon al exilio (Ruiz-Berd&#x00FA;n y Gomis, <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">2012b</xref>). Si bien result&#x00F3; dif&#x00ED;cil determinar el n&#x00FA;mero total de ellas que fueron acogidas por cada uno de los pa&#x00ED;ses donde encontr&#x00F3; acomodo «el exilio republicano», de lo que no hay duda es que M&#x00E9;xico fue el pa&#x00ED;s que acogi&#x00F3; al mayor n&#x00FA;mero de matronas. Profesionales que, en no pocas ocasiones, no volvieron a ejercer su profesi&#x00F3;n.</p>

			<p>El presente y &#x00FA;ltimo de los trabajos, que completa el estudio de las consecuencias de la Guerra Civil sobre las matronas, se centra en aquellas profesionales que corrieron peor suerte. Se trata de las que fueron privadas de libertad, pasando hacinadas un tiempo m&#x00E1;s o menos prolongado en las c&#x00E1;rceles franquistas, y aquellas a las que, incluso, se las priv&#x00F3; de la vida, ya fuese durante la contienda o en la postguerra.</p>

			<p>La realizaci&#x00F3;n de este trabajo se ha prolongado en el tiempo m&#x00E1;s de lo proyectado inicialmente. Esto se debe a la abundancia de documentaci&#x00F3;n localizada y a su dispersi&#x00F3;n. Adem&#x00E1;s de la revisi&#x00F3;n exhaustiva de la amplia bibliograf&#x00ED;a que se ha publicado en los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os sobre la represi&#x00F3;n franquista<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref>, se han consultado algunas bases de datos<xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref> y estudios biogr&#x00E1;ficos que se han publicado y que incluyen datos de algunas de las protagonistas de este estudio (<italic>Huellas, </italic><xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2004</xref>; Mart&#x00ED; Bosc&#x00E0;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2009</xref>). Pero el n&#x00FA;cleo fundamental para la elaboraci&#x00F3;n de este trabajo est&#x00E1; formado por los documentos localizados en diversos archivos: El Archivo de la Real Chanciller&#x00ED;a de Valladolid (en adelante ARCHV), el Archivo General e Hist&#x00F3;rico de Defensa (AGHD), el Centro Documental de la Memoria Hist&#x00F3;rica (CDMH), el Archivo General de la Administraci&#x00F3;n (AGA) y el Archivo General Militar de Guadalajara (AGMG), cuyos fondos se han podido contrastar con una base de datos, que actualmente cuenta con m&#x00E1;s de tres mil registros de matronas espa&#x00F1;olas de todos los tiempos.</p>

			</sec>
			
			<sec id="S2">
			
			<title>LOS ESTUDIOS SOBRE LAS MUJERES DURANTE LA GUERRA CIVIL Y LA REPRESI&#x00D3;N DE LA POSTGUERRA</title>

			<p>Es cierto que usando una escala cuantitativa, las v&#x00ED;ctimas de la Guerra Civil espa&#x00F1;ola fueron mayoritariamente masculinas. En las obras generales que tratan de la represi&#x00F3;n durante el conflicto y en la postguerra, la presencia femenina queda diluida en la avalancha de nombres masculinos, de mayor o menor relevancia, que nos hacen darnos cuenta de la magnitud que alcanz&#x00F3; el horror en este periodo, m&#x00E1;s largo de lo que en principio pudiera parecer, de la historia de Espa&#x00F1;a. Las mujeres que vivieron y sufrieron en sus cuerpos y en sus mentes las consecuencias de la Guerra Civil se han visto sometidas a un doble anonimato: el anonimato que caracteriz&#x00F3; al propio conflicto y que produjo miles de muertos enterrados en fosas comunes, a los que todav&#x00ED;a hoy se intenta poner nombre y apellidos, y el anonimato que secularmente han sufrido las mujeres en la historia de la mayor&#x00ED;a de las sociedades occidentales en general, y en la historia de Espa&#x00F1;a en particular. </p>

			<p>La Segunda Rep&#x00FA;blica supuso la apertura de una nueva etapa para la historia de las mujeres en Espa&#x00F1;a (Nash, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">2009</xref>, p. 16), si bien su corta duraci&#x00F3;n impidi&#x00F3; que un n&#x00FA;mero significativo de ellas alcanzase niveles de relevancia pol&#x00ED;tica o social. Esto supone la imposibilidad de un reconocimiento inmediato entre las listas de personas fusiladas o encarceladas en las prisiones franquistas. De hecho, hasta hace poco, casi todos los estudios realizados sobre la represi&#x00F3;n durante la Guerra Civil y la postguerra situaban a las mujeres en una posici&#x00F3;n de v&#x00ED;ctimas pasivas del conflicto. Se afirma que la mayor&#x00ED;a de ellas fueron represaliadas por los lazos de parentesco que les un&#x00ED;an a la parte masculina de su familia, potencialmente m&#x00E1;s peligrosa para el bando enemigo<xref ref-type="fn" rid="NOTE3">3</xref>. Es aqu&#x00ED; donde adquieren mayor relevancia los estudios espec&#x00ED;ficos centrados en la represi&#x00F3;n contra las mujeres que han contribuido, en los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os, a sacar del anonimato a algunas de sus protagonistas femeninas, as&#x00ED; como las organizaciones de las que formaron parte<xref ref-type="fn" rid="NOTE4">4</xref>.</p>

			<p>Otro de los problemas a la hora de realizar estudios que, como este, analizan la represi&#x00F3;n sobre un grupo profesional, es la concepci&#x00F3;n que el bando franquista ten&#x00ED;a sobre el papel de la mujer en la sociedad. El ideal de domesticidad caracter&#x00ED;stico del franquismo pudo motivar que en algunas ocasiones no se tuviera en cuenta la actividad profesional femenina, al igual que tampoco se hac&#x00ED;a distinci&#x00F3;n entre las presas pol&#x00ED;ticas y comunes. Seg&#x00FA;n Jos&#x00E9; Manuel Sab&#x00ED;n (Sab&#x00ED;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT35">1996</xref>, p. 261), la profesi&#x00F3;n consignada para todas las mujeres fusiladas en las c&#x00E1;rceles de la provincia de Toledo fue «sus labores». Durante la presente investigaci&#x00F3;n, al contrastar documentos pertenecientes a una misma encausada, en algunas de ellos aparece como profesi&#x00F3;n matrona y en otros «sus labores»<xref ref-type="fn" rid="NOTE5">5</xref>. De ah&#x00ED; la importancia que tiene, en estudios como el presente, la necesidad de contrastar el mayor n&#x00FA;mero de fuentes posible.</p>

			</sec>
			
			<sec id="S3">
			
			<title>LAS CONSECUENCIAS DE LA GUERRA SOBRE LAS MATRONAS</title>

			<p>Las guerras cambian a las personas. Incluso, las personas m&#x00E1;s pac&#x00ED;ficas se ven involucradas en situaciones violentas que nunca hubieran imaginado en &#x00E9;pocas de paz. Muchas personas sin ning&#x00FA;n tipo de inter&#x00E9;s pol&#x00ED;tico se ven abocadas a tomar partido por uno de los bandos contendientes, si no quieren terminar siendo sospechosas de traici&#x00F3;n. As&#x00ED;, miles de espa&#x00F1;oles, de ambos bandos, murieron en los primeros meses del conflicto b&#x00E9;lico v&#x00ED;ctimas de los denominados «paseos» y «sacas». La violencia provocada tanto por la guerra, como por la radicalizaci&#x00F3;n de la sociedad espa&#x00F1;ola en la &#x00FA;ltima etapa de la Rep&#x00FA;blica, desencaden&#x00F3; una oleada de asesinatos cuyo fin &#x00FA;ltimo era destruir al enemigo, tanto f&#x00ED;sica como moralmente. Algunos investigadores dividen el terror de la guerra en dos etapas diferenciadas: la denominada de terror «caliente» donde fueron asesinadas el mayor n&#x00FA;mero de personas y que se corresponde con los primeros meses de la Guerra Civil, y la etapa de violencia «legal», que se inici&#x00F3; a principios de 1937 (Santos Juli&#x00E1;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">1999</xref>, pp. 159-163). Efectivamente los datos de esta investigaci&#x00F3;n concuerdan, ya que se han localizado un mayor n&#x00FA;mero de matronas asesinadas durante la primera etapa que durante la segunda. Con respecto al bando que las asesin&#x00F3;, al menos seis lo fueron por el ej&#x00E9;rcito sublevado y una por el ej&#x00E9;rcito republicano.</p>

			<p>Pr&#x00E1;cticamente todos los libros que hablan sobre la represi&#x00F3;n durante la guerra y la postguerra se&#x00F1;alan que hubo muchas menos v&#x00ED;ctimas fallecidas de sexo femenino que masculino<xref ref-type="fn" rid="NOTE6">6</xref>. Por ello es significativo el dato de que, en algunas listas de asesinados, la &#x00FA;nica mujer que aparezca sea una matrona. Ese es el caso de Constantina Alcoceba Chicharro. Constantina era matrona municipal en Soria y, aunque no se conoce la fecha exacta de su muerte, se piensa que esta sucedi&#x00F3; antes del 5 de agosto de 1936. Es la &#x00FA;nica mujer de un conjunto de 53 personas asesinadas de la ciudad de Soria durante los primeros meses de la guerra. Constantina era una activa militante de la Federaci&#x00F3;n Comarcal de la CNT y colaboraba en las sesiones literarias del Ateneo de Divulgaci&#x00F3;n Social (Fern&#x00E1;ndez de Mendiola, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2007</xref>, p. 121). Considerada como buena oradora, hab&#x00ED;a participado en diversos actos de propaganda anarcosindicalista en la provincia de Soria durante la primavera y verano del fat&#x00ED;dico a&#x00F1;o de 1936 (Mart&#x00ED; Bosc&#x00E0;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2009</xref>, pp. 459-460). Con posterioridad a su fallecimiento, las autoridades sorianas, actuando como si ignorasen su triste final, procedieron a destituirla y separarla definitivamente de su puesto, quedando este vacante<xref ref-type="fn" rid="NOTE7">7</xref>.</p>

			<p>En la provincia de C&#x00F3;rdoba fueron asesinadas al menos dos matronas por el ej&#x00E9;rcito sublevado: Mar&#x00ED;a V&#x00E1;zquez Molina y Concepci&#x00F3;n C&#x00E1;ceres Jurado. Seg&#x00FA;n Francisco Moreno, Mar&#x00ED;a V&#x00E1;zquez Molina<xref ref-type="fn" rid="NOTE8">8</xref>, de 41 a&#x00F1;os y natural de Huelva, era tesorera del Colegio de Matronas de la provincia de C&#x00F3;rdoba y fue fusilada el 28 de agosto de 1936 en la prisi&#x00F3;n provincial de C&#x00F3;rdoba (Moreno G&#x00F3;mez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1985</xref>, p.769). Sin embargo, en esta investigaci&#x00F3;n, no se han encontrado evidencias sobre su cargo dentro del Colegio de Matronas de C&#x00F3;rdoba. De hecho no aparece en la relaci&#x00F3;n de cargos de dicha Junta que tuvo lugar poco antes del estallido de la guerra<xref ref-type="fn" rid="NOTE9">9</xref>.</p>

			<p>Concepci&#x00F3;n C&#x00E1;ceres Jurado, una matrona apodada «la princesa» seg&#x00FA;n unos, o «la pasionaria de Puente Genil» seg&#x00FA;n otros, es el ejemplo de la simplificaci&#x00F3;n que, en ocasiones, se ha hecho del papel de v&#x00ED;ctimas pasivas de las mujeres en la Guerra Civil. Como en otros muchos casos, las informaciones sobre su fallecimiento no est&#x00E1;n claras, pero se cree que, tras ser arrestada en su propia casa, fue asesinada en agosto de 1936 en Puente Genil (C&#x00F3;rdoba). Seg&#x00FA;n los datos que ciertos estudios han recogido sobre ella, hubo dos motivos que influyeron en su muerte. Uno fue el de estar casada en segundas nupcias con Marcos Deza Montero, un hombre once a&#x00F1;os m&#x00E1;s joven que ella y concejal de la villa durante la Rep&#x00FA;blica. El otro motivo, su significaci&#x00F3;n izquierdista, &#x00FA;nicamente se ha documentado por hacerla responsable de bordar la bandera con la que desfilaba el Gremio de Alba&#x00F1;iles el d&#x00ED;a del Trabajo, y un famoso suceso que protagoniz&#x00F3; ella misma, cuando sali&#x00F3; a desfilar por todo el pueblo vestida &#x00FA;nicamente con una bandera republicana para celebrar el advenimiento de la II Rep&#x00FA;blica (<italic>Huellas</italic>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2004</xref>). Sin embargo, en el transcurso de esta investigaci&#x00F3;n se han encontrado otros datos que ayudan a comprender mejor el perfil de esta mujer. En 1930 hab&#x00ED;a sido expedientada por el alcalde de Puente Genil, Antonio Romero Jim&#x00E9;nez. Entre ambos deb&#x00ED;a existir alg&#x00FA;n tipo de animadversi&#x00F3;n seg&#x00FA;n parece desprenderse de los diarios de la &#x00E9;poca. En lugar de permanecer pasiva ante tal situaci&#x00F3;n denunci&#x00F3; el hecho ante el Colegio de Matronas de C&#x00F3;rdoba<xref ref-type="fn" rid="NOTE10">10</xref>, en el que estaba colegiada y que tom&#x00F3; cartas en el asunto<xref ref-type="fn" rid="NOTE11">11</xref>. En 1933 fue acusada de ser la cabecilla de un grupo de mujeres izquierdistas que apedrearon a otras dos mujeres miembros de la agrupaci&#x00F3;n «Acci&#x00F3;n femenina». La noticia fue reflejada en el diario cat&#x00F3;lico <italic>El Defensor de C&#x00F3;rdoba</italic><xref ref-type="fn" rid="NOTE12">12</xref>, fuertemente conservador, que se opon&#x00ED;a frontalmente al Gobierno Republicano (Checa Godoy, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2011</xref>, p. 203). La noticia a&#x00F1;ad&#x00ED;a, con un esp&#x00ED;ritu nada conciliador, que dichas se&#x00F1;oras hubieran sido linchadas por Concepci&#x00F3;n y sus secuaces de no haber intervenido unos j&#x00F3;venes que las defendieron. Probablemente fue su propia significaci&#x00F3;n izquierdista y antiguas rencillas personales las que la pusieron en el punto de mira de sus asesinos, y no solo el hecho de haber estado casada con un dirigente socialista.</p>

			<p>En Extremadura el ej&#x00E9;rcito sublevado acab&#x00F3; con la vida de al menos tres matronas mientras que el ej&#x00E9;rcito republicano asesin&#x00F3; al menos a una de estas profesionales. En agosto de 1936 muri&#x00F3; a manos del ej&#x00E9;rcito sublevado la matrona Manuela Anselma Hern&#x00E1;ndez Flores. Se trata de una de las diez mujeres de un total de 90 personas fusiladas en el pueblo de los Santos de Maimona (Badajoz) en los primeros meses de la guerra (Chaves Palacios, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2009</xref>). Como otras muchas matronas, adem&#x00E1;s de contribuir con su trabajo a disminuir las cifras de mortalidad neonatal del pueblo, se comprometi&#x00F3;, como socialista militante, en una lucha por la reforma de las estructuras sociales y pol&#x00ED;ticas. Su capacidad de liderazgo sobre mujeres y hombres fue el motivo que provoc&#x00F3; su fusilamiento (Murillo Tovar, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2012</xref>). </p>

			<p>Los datos sobre el fallecimiento de la matrona Carmen Orellana Alcarazo, alias «La Pasionaria» son algo confusos. Alguna fuente asegura que fue fusilada el 22 de septiembre de 1936. Otra de las fuentes se&#x00F1;ala que Carmen se suicid&#x00F3; cort&#x00E1;ndose las venas. El suceso tuvo lugar cuando iba a ser detenida por un grupo de falangistas en su domicilio de la calle 2 de mayo del barrio de San Roque de Badajoz. Seg&#x00FA;n versi&#x00F3;n de los sublevados, pidi&#x00F3; permiso para cambiarse y aprovech&#x00F3; esos momentos de soledad para quitarse la vida (Pilo Ortiz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">2010</xref>, p. 17). La tercera matrona asesinada en Extremadura por los sublevados fue Polonia Mateos D&#x00ED;az, «La Partera». Estaba casada con Ram&#x00F3;n D&#x00ED;az Agudo, m&#x00E1;ximo dirigente del PSOE del pueblo de Arroyo de Luz (C&#x00E1;ceres). Ingres&#x00F3; en la prisi&#x00F3;n provincial de C&#x00E1;ceres el 13 de noviembre de 1937 y fue fusilada un d&#x00ED;a despu&#x00E9;s de haber pasado por consejo de guerra sumar&#x00ED;simo (Garc&#x00ED;a Carrero, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2007</xref>). Por su parte el ej&#x00E9;rcito republicano estuvo implicado en la muerte de la matrona Juana Ortiz D&#x00E1;vila, que ejerc&#x00ED;a en la ciudad de Don Benito. Seg&#x00FA;n las declaraciones recogidas por Mois&#x00E9;s Dom&#x00ED;nguez (Dom&#x00ED;nguez N&#x00FA;&#x00F1;ez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2011</xref>), Juana form&#x00F3; parte de un grupo de personas, votantes de derechas, que sirvieron de escudo humano a los republicanos que hu&#x00ED;an de la provincia de Badajoz ante el acoso del ej&#x00E9;rcito sublevado. Parece que el lugar donde la asesinaron fue cerca de una finca llamada «El Espol&#x00F3;n», a seis kil&#x00F3;metros del pueblo de Campanario.</p>

			<p>Al igual que pr&#x00E1;cticamente la mayor&#x00ED;a de la poblaci&#x00F3;n, las matronas que no fueron perseguidas o asesinadas, vieron alterada su vida personal y laboral durante la guerra. Muchas matronas ten&#x00ED;an la doble titulaci&#x00F3;n universitaria de matrona y practicanta y, en ocasiones, el t&#x00ED;tulo de enfermera<xref ref-type="fn" rid="NOTE13">13</xref>. Algunas de ellas tuvieron que dejar de atender partos durante la guerra y pasar a desempe&#x00F1;ar el trabajo de practicanta. En esta circunstancia influy&#x00F3;, por un lado, la necesidad de personal en los numerosos hospitales de sangre que proliferaron al iniciarse el enfrentamiento b&#x00E9;lico. Otro de los motivos resid&#x00ED;a en la dificultad y el peligro que supon&#x00ED;a acudir a las casas de las parturientas para atender los partos, especialmente cuando estos se desarrollaban por la noche o en aquellas poblaciones que sufrieron con m&#x00E1;s crudeza la guerra, como Madrid.</p>

			<p>En la causa que se sigui&#x00F3; contra Eufemia Llorente, una de las matronas militarizadas durante el conflicto por el gobierno republicano, se se&#x00F1;ala que:</p>

						<disp-quote><p>(…) sali&#x00F3; del hospital al cerrarse y por su calidad de matrona efectu&#x00F3; diversos particulares hasta que casi en la imposibilidad de prestarlos toda vez que le era muy dif&#x00ED;cil el acceso durante la noche por la v&#x00ED;a p&#x00FA;blica, volvi&#x00F3; a prestar sus servicios como practicante si&#x00E9;ndolo ahora en el hospital de sangre del Pac&#x00ED;fico (…)<xref ref-type="fn" rid="NOTE14">14</xref>.</p></disp-quote>

			</sec>
			
			<sec id="S4">
			
			<title>LA REPRESI&#x00D3;N TRAS LA GUERRA</title>

			<p>A pesar de que los bombardeos finalizaron en 1939, la guerra no hab&#x00ED;a terminado. Entre 1936 y 1943 los tribunales militares que depend&#x00ED;an del Ej&#x00E9;rcito de Franco establecieron en la jurisprudencia que, todos aquellos que se hubieran opuesto al «Alzamiento» con las armas, eran culpables del delito de Rebeli&#x00F3;n Militar y los que, habi&#x00E9;ndose opuesto, no las hubieran empleado, de los delitos de Adhesi&#x00F3;n a la Rebeli&#x00F3;n, Auxilio a la Rebeli&#x00F3;n, Inducci&#x00F3;n a la Rebeli&#x00F3;n, o Apolog&#x00ED;a de la Rebeli&#x00F3;n. Resulta evidente que la mayor&#x00ED;a de la ciudadan&#x00ED;a de la Espa&#x00F1;a Republicana pod&#x00ED;a estar incursa en algunos de estos delitos<xref ref-type="fn" rid="NOTE15">15</xref>. Las matronas no fueron una excepci&#x00F3;n y entre los miles de personas acusadas y juzgadas por los delitos se&#x00F1;alados anteriormente se pueden encontrar un buen n&#x00FA;mero de ellas<xref ref-type="fn" rid="NOTE16">16</xref>. </p>

			<p>Cualquier persona, con af&#x00E1;n revanchista, pod&#x00ED;a presentar una denuncia contra otra que condujese a su detenci&#x00F3;n como «elemento sospechoso» del r&#x00E9;gimen. Por ejemplo, Pelayo Rubio Gonz&#x00E1;lez, practicante del Ayuntamiento de Chamart&#x00ED;n de la Rosa, fue una pieza clave en las denuncias contra varias matronas madrile&#x00F1;as como Josefa Mart&#x00ED;nez L&#x00F3;pez<xref ref-type="fn" rid="NOTE17">17</xref> y &#x00C1;ngeles Mateos L&#x00F3;pez<xref ref-type="fn" rid="NOTE18">18</xref>, denunciando a la primera de ellas y declarando en contra de la segunda. Por su parte, la tambi&#x00E9;n matrona Pilar Montes Villanueva present&#x00F3; una denuncia el 28 de noviembre de 1939 contra dos de sus compa&#x00F1;eras de profesi&#x00F3;n: Lutgarda S&#x00E1;nchez Hermosa y Celestina L&#x00F3;pez Sevilla<xref ref-type="fn" rid="NOTE19">19</xref>. A Pilar Montes no le debi&#x00F3; de gustar demasiado que un grupo de matronas, entre las que se encontraban Lutgarda y Celestina, acompa&#x00F1;adas del abogado Jer&#x00F3;nimo Mayo, se incautasen del Colegio Oficial de Matronas de Madrid en el mes de julio de 1936<xref ref-type="fn" rid="NOTE20">20</xref>, expuls&#x00E1;ndola a ella de la presidencia. Pero el hecho de que s&#x00F3;lo fuesen acusadas dos de las matronas que intervinieron en la incautaci&#x00F3;n indica que exist&#x00ED;a alg&#x00FA;n tipo de rivalidad personal entre ellas<xref ref-type="fn" rid="NOTE21">21</xref>. A pesar de que en su denuncia Pilar Montes hizo acusaciones muy graves relacionadas con su propia seguridad personal, y que era delegada de la Falange, la condena fue de tan solo de tres a&#x00F1;os y un d&#x00ED;a para cada una de sus rivales<xref ref-type="fn" rid="NOTE22">22</xref>. </p>

			<p>Otra de las matronas que se incautaron del Colegio Oficial de Matronas de Madrid, pero que sin embargo fue encausada por motivos m&#x00E1;s graves, fue Dolores M&#x00E1;rquez M&#x00E9;ndez. Estaba afiliada a la CNT desde 1927 y antes de la guerra hab&#x00ED;a conseguido el puesto de matrona en la Facultad de Medicina de la Universidad de Madrid. Soltera y sin hijos, no dud&#x00F3; en enrolarse en el batall&#x00F3;n «&#x00C1;guilas de la Libertad» seg&#x00FA;n consta en su causa<xref ref-type="fn" rid="NOTE23">23</xref>. Fue apresada cuando regres&#x00F3; de Francia, pa&#x00ED;s al que hab&#x00ED;a huido. En este caso, la declaraci&#x00F3;n de Pilar Montes, incluida en el expediente, fue bastante favorable, a pesar de afirmar que era izquierdista de ideas exaltadas. Fue condenada a doce a&#x00F1;os de prisi&#x00F3;n. Sin embargo no se ha localizado su ficha penitenciaria en el AGA ni el expediente de la Comisi&#x00F3;n Central de Examen de Penas, aunque gracias a un familiar informante (Carmen Garc&#x00ED;a Redondo) que nos aport&#x00F3; su certificado de defunci&#x00F3;n, sabemos que falleci&#x00F3; de un c&#x00E1;ncer g&#x00E1;strico en Madrid el 24 de diciembre de 1968. </p>

			<p>Las actas de acusaci&#x00F3;n no se centraban en un solo argumento que demostrase la culpabilidad de las personas encausadas, sino que a trav&#x00E9;s del mayor n&#x00FA;mero de testimonios e investigaciones intentaban acumular todos los «cr&#x00ED;menes» posibles que se les pudiesen imputar. Incluso actos caritativos, como ofrecerse profesora voluntaria en los campamentos republicanos que se organizaron para alejar a la infancia de los bombardeos fue considerado un delito<xref ref-type="fn" rid="NOTE24">24</xref>. Algunos de los argumentos utilizados en las actas de acusaci&#x00F3;n en contra de las matronas estaban relacionados directamente con las peculiaridades de su puesto de trabajo. Al tener acceso al domicilio de las parturientas que iban a atender, eran testigos de ciertos hechos que, de ser denunciados ante la autoridad republicana, pod&#x00ED;an traer consecuencias negativas para los residentes en dicho domicilio. En una de las dos causas que se instruyeron contra la matrona almeriense Isabel Hern&#x00E1;ndez Aguilar, el delito imputado fue, adem&#x00E1;s del de estar casada con el «c&#x00E9;lebre comisario de polic&#x00ED;a rojo Lorenzano del &#x00C1;guila», provocar la detenci&#x00F3;n de algunos clientes de ideolog&#x00ED;as derechistas por «escuchar las Radios Nacionales» en sus casas. A pesar de que no se pudo determinar en el juicio si hubo una intenci&#x00F3;n manifiesta de denunciar o tan solo una simple imprudencia al comentarlo en su casa, fue condenada a seis a&#x00F1;os y un d&#x00ED;a de prisi&#x00F3;n mayor, pena que no le fue conmutada cuando se revis&#x00F3; su condena en 1943<xref ref-type="fn" rid="NOTE25">25</xref>. Seis a&#x00F1;os y un d&#x00ED;a de prisi&#x00F3;n mayor tambi&#x00E9;n fue la condena que recay&#x00F3; sobre la matrona catalana Federaci&#x00F3;n Mart&#x00ED;nez Nadal. En este caso la acusaci&#x00F3;n estaba relacionada con la denuncia presentada por ella en la comisaria sobre el escondite de un sobrino de un militar del ej&#x00E9;rcito rebelde, que posteriormente fue asesinado. La comisi&#x00F3;n de examen de penas tambi&#x00E9;n decidi&#x00F3; en este caso mantener la condena original<xref ref-type="fn" rid="NOTE26">26</xref>.</p>

			<p>Al menos dos matronas fueron condenadas a muerte en los respectivos juicios que se celebraron contra ellas. Una de ellas, la matrona y practicanta madrile&#x00F1;a &#x00C1;ngeles Mateos D&#x00ED;az, fue condenada a la pena capital por haber cometido un supuesto delito de «Auxilio a la rebeli&#x00F3;n». Seg&#x00FA;n la acusaci&#x00F3;n, cuando acud&#x00ED;a a atender un parto se encontr&#x00F3; a un herido v&#x00ED;ctima de «un paseo» y en lugar de auxiliarle fue a buscar a unos milicianos pertenecientes a la checa instalada en la plaza de toros de Tetu&#x00E1;n para que le rematasen. La acusaci&#x00F3;n provino de dos de sus compa&#x00F1;eros de trabajo en la casa de socorro de Chamart&#x00ED;n de la Rosa: la tambi&#x00E9;n matrona Enriqueta Garc&#x00ED;a Fern&#x00E1;ndez y el practicante Pelayo Rubio Gonz&#x00E1;lez<xref ref-type="fn" rid="NOTE27">27</xref>. Probablemente se tuvo en cuenta como agravante el que &#x00C1;ngeles se jactase ante los compa&#x00F1;eros de que, de haber llevado consigo la pistola que sol&#x00ED;a usar, ella misma hubiera rematado al herido. Tras m&#x00E1;s de tres meses de estar «en capilla», la pena de muerte le fue conmutada por la inmediatamente inferior 30 a&#x00F1;os de reclusi&#x00F3;n mayor, sin conseguir la conmutaci&#x00F3;n solicitada en 1943, dada la gravedad de los hechos que se le imputaban. Tras cumplir 7 a&#x00F1;os de condena, sali&#x00F3; de la prisi&#x00F3;n de Valladolid el 21 de julio de 1946 en libertad condicional pero con la imposici&#x00F3;n de pena de destierro<xref ref-type="fn" rid="NOTE28">28</xref>. Aunque intent&#x00F3; que le fuese levantado el destierro para poder volver a Madrid, ya que aduc&#x00ED;a no tener medios de subsistencia, se le deneg&#x00F3; su solicitud. El 2 de diciembre de 1947, tomo posesi&#x00F3;n de una plaza de practicante interino en la localidad de Tordesillas y en 1950, finalmente, volvi&#x00F3; a ejercer como matrona cuando consigui&#x00F3; una plaza de dicha categor&#x00ED;a en la villa de Ar&#x00E9;valo<xref ref-type="fn" rid="NOTE29">29</xref>.</p>

			<p>La otra matrona condenada a muerte fue Soledad Ruiz Hernando<xref ref-type="fn" rid="NOTE30">30</xref>, que ingres&#x00F3; en la prisi&#x00F3;n de Amorebieta, procedente de la de Las Ventas, el 28 de septiembre de 1939. Sus cargos fueron pertenecer a la UGT desde 1934 y a la entidad «Salud y cultura» de la Casa del Pueblo de Madrid desde mayo de 1936. Pero lo que m&#x00E1;s agrav&#x00F3; su sentencia fue el hecho de estar afiliada al partido Comunista de la que fue secretaria del sector oeste, cargo en virtud del cual habr&#x00ED;a solicitado a un portero la filiaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de todos los vecinos de la casa. Todos estos factores, unidos a la intensa propaganda marxista que supuestamente realizaba, la convert&#x00ED;an en una «mujer peligrosa»<xref ref-type="fn" rid="NOTE31">31</xref>. Al igual que &#x00C1;ngeles Mateos, la pena capital le fue conmutada inicialmente por la de prisi&#x00F3;n perpetua, establecida en treinta a&#x00F1;os y un d&#x00ED;a. La comisi&#x00F3;n Central de Examen de Penas dictamin&#x00F3; el 29 de diciembre de 1943 que su condena pasase de treinta a veinte a&#x00F1;os de reclusi&#x00F3;n menor. Fue puesta en libertad condicional el 18 de marzo de 1944<xref ref-type="fn" rid="NOTE32">32</xref>, pero no tard&#x00F3; en ser nuevamente detenida por su actividad pol&#x00ED;tica en la postguerra.</p>

			<p>Josefa Mart&#x00ED;nez L&#x00F3;pez fue una matrona madrile&#x00F1;a que tuvo peor suerte que las compa&#x00F1;eras mencionadas antes y condenadas a muerte. Sin haberse iniciado el juicio contra ella, muri&#x00F3; en la prisi&#x00F3;n de Ventas en 1940. Su detenci&#x00F3;n fue motivada por la denuncia presentada por el m&#x00E9;dico Jes&#x00FA;s Castro Fern&#x00E1;ndez en la direcci&#x00F3;n General de Seguridad el 22 de junio de 1939. La denuncia iba dirigida contra 16 trabajadores de la Sociedad de Asistencia M&#x00E9;dica «La Equitativa», entre los que se encontraban tres matronas, siete practicantes, cuatro m&#x00E9;dicos y dos empleados de la oficina. Seg&#x00FA;n se recoge en la denuncia<xref ref-type="fn" rid="NOTE33">33</xref>, todos ellos formaron parte del comit&#x00E9; de incautaci&#x00F3;n y expulsi&#x00F3;n de personal constituido en 1936. Las matronas que pertenec&#x00ED;an a dicho comit&#x00E9; eran la propia Josefa Mart&#x00ED;nez L&#x00F3;pez y otras dos compa&#x00F1;eras llamadas Consuelo Pastor Ferrer y Rosario Gim&#x00E9;nez Mu&#x00F1;oz. Josefa no neg&#x00F3; en su declaraci&#x00F3;n haber pertenecido al comit&#x00E9;, aunque si expuso que lo hizo obligada por la presidenta del Colegio de Matronas, Celestina L&#x00F3;pez Sevilla, y que como ninguna matrona fue expulsada de la sociedad por su orientaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica, no tuvo que intervenir. </p>

			<p>Josefa estuvo en prisi&#x00F3;n preventiva en la c&#x00E1;rcel de Ventas desde el 28 de junio de 1939 hasta su fallecimiento ocurrido el 16 de febrero de 1940. En su acta de defunci&#x00F3;n consta que la causa de su muerte fue una hemorragia cerebral, eufemismo utilizado habitualmente en los certificados de defunci&#x00F3;n de las personas fusiladas o fallecidas a causa de los violentos interrogatorios que ten&#x00ED;an lugar en las c&#x00E1;rceles (Vinyes, <xref ref-type="bibr" rid="CIT41">2004</xref>, pp. 84-85). Otro detalle significativo es que en su certificado no aparece como ingresada en prisi&#x00F3;n, sino como domiciliada en la calle Marqu&#x00E9;s de Mond&#x00E9;jar n&#x00FA;mero seis, que era donde estaba ubicada la c&#x00E1;rcel, puntualizando dicho certificado que muri&#x00F3; en dicho domicilio. Fue enterrada en el cementerio de la Almudena en una fosa com&#x00FA;n situada en cuartel nº 97, manzana 35, letra A y su cuerpo era el n&#x00FA;mero 7. El m&#x00E1;s que probable asesinato de Josefa Mart&#x00ED;nez L&#x00F3;pez es una demostraci&#x00F3;n de la arbitrariedad que exist&#x00ED;a en las c&#x00E1;rceles y en la administraci&#x00F3;n de justicia de la postguerra. Mientras ella pag&#x00F3; con su vida, otra matrona acusada de los mismos cargos, Consuelo Pastor Ferrer, recibi&#x00F3; una condena de tan s&#x00F3;lo tres a&#x00F1;os de prisi&#x00F3;n menor y las accesorias correspondientes<xref ref-type="fn" rid="NOTE34">34</xref>.</p>

			<p>Tras la pena capital, la condena a prisi&#x00F3;n perpetua, treinta a&#x00F1;os de reclusi&#x00F3;n, era la siguiente en dureza. Purificaci&#x00F3;n de la Aldea y Ruiz de Casta&#x00F1;eda, Carmen Navarro S&#x00E1;nchez y Trinidad Gallego Prieto fueron tres matronas condenadas a prisi&#x00F3;n perpetua en los respectivos juicios que se siguieron contra ellas. Varios eran los delitos que se le imputaban a Purificaci&#x00F3;n de la Aldea y Ruiz de Casta&#x00F1;eda: Haber sido funcionaria en la prisi&#x00F3;n de Ventas<xref ref-type="fn" rid="NOTE35">35</xref> y nombrada jefe de los servicios de la prisi&#x00F3;n «durante la dominaci&#x00F3;n roja», siendo muy dura con la presas que estaban a su cargo; estar afiliada al Partido Comunista; pertenecer a «los amigos de la Uni&#x00F3;n Sovi&#x00E9;tica» y usar pistola, que era una de las acusaciones m&#x00E1;s graves<xref ref-type="fn" rid="NOTE36">36</xref>. Tras serle rebajada la condena a veinte a&#x00F1;os un d&#x00ED;a con las accesorias de interdicci&#x00F3;n civil e inhabilitaci&#x00F3;n total<xref ref-type="fn" rid="NOTE37">37</xref>, fue puesta en libertad condicional el 11 de julio de 1944<xref ref-type="fn" rid="NOTE38">38</xref>. Aunque en su ficha penitenciaria no aparecen m&#x00E1;s datos sobre nuevos ingresos en prisi&#x00F3;n, parece ser que fue nuevamente detenida en 1958 por su trabajo en la resistencia clandestina contra la dictadura (Cuevas Guti&#x00E9;rrez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2004</xref>, p. 507)<xref ref-type="fn" rid="NOTE39">39</xref>. En 1969, Purificaci&#x00F3;n de la Aldea recibi&#x00F3; la siguiente carta escrita por Dolores Ib&#x00E1;rruri, entregada por mediaci&#x00F3;n de Tomasa Cuevas y que fue reproducida en uno de sus libros (Cuevas Guti&#x00E9;rrez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2004</xref>, p. 508):</p>

				<disp-quote>
					<p>A Pura de la Aldea. Barcelona.</p>

					<p>Querida amiga. Hace ya varios a&#x00F1;os que supe de Ud. Y las noticias recibidas me emocionaron profundamente.</p>

					<p>Yo no la he olvidado, como tampoco a algunas de las amigas que yo conoc&#x00ED; y cuyo recuerdo, grato o desagradable, vive en mi memoria de manera imborrable.</p>

					<p>Ud. No sabe que yo la busqu&#x00E9; cuando conoc&#x00ED; la muerte de su Max, y no pude hallar su domicilio. Disc&#x00FA;lpeme Pura, si quiz&#x00E1;s, no hice todo lo posible, por encontrarme con Ud., en aquel periodo tan doloroso para todos nosotros.</p>

					<p>Con nuestra com&#x00FA;n amiga le env&#x00ED;o un peque&#x00F1;o recuerdo deseando que un d&#x00ED;a, quiz&#x00E1;s no lejano, pueda darle un abrazo y mostrarle mi afecto y mi respeto.</p>

					<p>Cordialmente suya, Dolores Ib&#x00E1;rruri.</p>

					<p>Julio de 1969.</p>
				</disp-quote>

			<p>El obsequio era un broche que, a decir de Tomasa Cuevas, Pura de la Aldea bes&#x00F3; como si besase a Dolores mientras lloraba de emoci&#x00F3;n y de alegr&#x00ED;a.</p>

			<p>Por su parte, Trinidad Gallego Prieto, aunque era matrona y estuvo involucrada en los sucesos del Hospital Cl&#x00ED;nico de Madrid, fue juzgada inicialmente por delitos que nada ten&#x00ED;an que ver con su profesi&#x00F3;n. Durante la guerra viv&#x00ED;a con su madre y su abuela, que eran las porteras del n&#x00FA;mero 10 de la calle del Marqu&#x00E9;s de Villamagna. Las tres mujeres fueron acusadas de haber denunciado a uno de los vecinos de su casa que fue posteriormente asesinado<xref ref-type="fn" rid="NOTE40">40</xref>. Su condena inicial de cadena perpetua fue conmutada por la de doce a&#x00F1;os de prisi&#x00F3;n mayor<xref ref-type="fn" rid="NOTE41">41</xref>. Tras realizar el que ha venido a llamarse «turismo penitenciario» por las prisiones de Amorebieta, Las Ventas y San Isidro<xref ref-type="fn" rid="NOTE42">42</xref>, fue puesta en libertad el 18 de mayo de 1943. Sin embargo, volvi&#x00F3; a prisi&#x00F3;n en enero de 1947, siendo excarcelada definitivamente el 23 de julio de 1949<xref ref-type="fn" rid="NOTE43">43</xref>.</p>

			<p>Otra de las matronas funcionaria de prisiones, Catalina Mayoral Arroyo, a la que se le abrieron dos expedientes judiciales, era considerada la «mano derecha» de Dolores Ib&#x00E1;rruri «La Pasionaria»<xref ref-type="fn" rid="NOTE44">44</xref>. Su juicio estuvo lleno de contradicciones, lleg&#x00E1;ndose a dictar tres sentencias diferentes, cada vez m&#x00E1;s duras por la aparici&#x00F3;n de nuevos cargos<xref ref-type="fn" rid="NOTE45">45</xref>. Las acusaciones fueron m&#x00FA;ltiples, adem&#x00E1;s de pertenecer al partido comunista, se la acusaba de haber disfrutado de puestos de responsabilidad durante la guerra, como los de vocal de la Junta del Patronato de Santa Cristina<xref ref-type="fn" rid="NOTE46">46</xref> y ser nombrada inspectora de los dispensarios de salud infantil de Madrid y Castilla La Mancha, donde hab&#x00ED;a puesto esp&#x00ED;as a los profesionales sanitarios «de derechas». Hasta 19 personas testificaron en su contra, en un despliegue inusitado de testigos que demostrasen su culpabilidad. A su favor present&#x00F3; una declaraci&#x00F3;n del marido de una prisionera de derechas llamada Matilde Pompey, a la que don&#x00F3; 500 gramos de sangre para salvarle la vida tras la fuerte hemorragia que sufri&#x00F3; tras su parto en prisi&#x00F3;n. Finalmente, fue condenada a la pena de doce a&#x00F1;os y un d&#x00ED;a de reclusi&#x00F3;n menor. En julio de 1940 se le redujo la pena primitiva por la de tres a&#x00F1;os de prisi&#x00F3;n menor, mientras que, como todos los otros casos de conmutaci&#x00F3;n, las accesorias de la pena primitiva se mantuvieron<xref ref-type="fn" rid="NOTE47">47</xref>.</p>

			<p>Un grupo especial de matronas fue sin duda el de aquellas que fueron juzgadas por el Tribunal de Represi&#x00F3;n contra la Masoner&#x00ED;a y el Comunismo. A pesar de que las logias mas&#x00F3;nicas hab&#x00ED;an sido tradicionalmente vedadas a las mujeres, algunas matronas constan entre las escas&#x00ED;simas mujeres que consiguieron ser aceptadas en alguna de estas organizaciones<xref ref-type="fn" rid="NOTE48">48</xref>. Este dato es fundamental a la hora de comprender que, a pesar de estar dedicadas a una de las profesiones que tradicionalmente se consideraban «aptas para el bello sexo», no se trataba de mujeres convencionales que asum&#x00ED;an el rol que el patriarcado les hab&#x00ED;a asignado. Entre ellas se encontraba Amparo Valor Hern&#x00E1;ndez, que tras superar numerosos obst&#x00E1;culos consigui&#x00F3; ser miembro de las logias «Democracia» y «Ruiz Zorrilla», ambas situadas en Barcelona, donde lleg&#x00F3; a alcanzar el grado segundo y el cargo de «Oradora». Fue condenada de un delito consumado de masoner&#x00ED;a ante el Tribunal para la represi&#x00F3;n de la Masoner&#x00ED;a y el Comunismo el 14 de octubre de 1941. La sentencia fue de 12 a&#x00F1;os y un d&#x00ED;a de reclusi&#x00F3;n menor y las accesorias de inhabilitaci&#x00F3;n absoluta perpetua<xref ref-type="fn" rid="NOTE49">49</xref>.</p>

			<p>Junto a los ideales izquierdistas, con la consecuente afiliaci&#x00F3;n o no a un partido o un sindicato, los motivos que se esgrim&#x00ED;an en las actas de acusaci&#x00F3;n eran variados. Los delitos contra la religi&#x00F3;n eran considerados especialmente graves. La matrona Consuelo Acosta Nogales fue condenada a veinte a&#x00F1;os de reclusi&#x00F3;n menor e inhabilitaci&#x00F3;n a perpetuidad acusada de haber formado parte de la turba que asalt&#x00F3; el convento de Villaverde, destrozando objetos sagrados. Su condena fue mantenida cuando se revis&#x00F3; su pena en julio de 1942<xref ref-type="fn" rid="NOTE50">50</xref>. En varias ocasiones las acusaciones se basaban en supuestas declaraciones en contra de la religi&#x00F3;n: Luisa Planas Vendrell fue acusada de haber aplaudido la destrucci&#x00F3;n de los confesionarios, lo que evitar&#x00ED;a, seg&#x00FA;n ella, que se siguieran cometiendo «disparates en aquellos aparatos»<xref ref-type="fn" rid="NOTE51">51</xref> y Carmen Navarro S&#x00E1;nchez, adem&#x00E1;s de asaltar lugares de culto y apropiarse de objetos religiosos fue acusada de haber asegurado atender a varias monjas en sus partos<xref ref-type="fn" rid="NOTE52">52</xref>. Estos ataques contra el clero eran inadmisibles, teniendo en cuenta de que constitu&#x00ED;an una pieza esencial para la dictadura franquista, en su af&#x00E1;n de reinstaurar en la postguerra la moralidad supuestamente perdida durante la Rep&#x00FA;blica. Por su parte, a Rosario Acosta se la acusaba de hacer propaganda en contra del «Glorioso Movimiento Nacional» en los recitales de poes&#x00ED;a a los que acud&#x00ED;a y de ser la autora de una poes&#x00ED;a titulada «Los criminales de la Sublevaci&#x00F3;n Fascista» publicado en el diario <italic>Lucha</italic>. Su habilidad literaria le cost&#x00F3; una pena de doce a&#x00F1;os y un d&#x00ED;a, que no le fue conmutada cuando solicit&#x00F3; su revisi&#x00F3;n ante la Comisi&#x00F3;n Provincial de Examen de Penas de Almer&#x00ED;a<xref ref-type="fn" rid="NOTE53">53</xref>.</p>

			<p>El caso de Elvira Mart&#x00ED;nez Mu&#x00F1;oz es el ejemplo de lo que el r&#x00E9;gimen franquista pod&#x00ED;a considerar una «mala mujer». Una de las acusaciones fue que «profetiz&#x00F3; los asesinatos de D. Jos&#x00E9; Lluesa Plasencia y de D. Abelardo Fern&#x00E1;ndiz Alonso», como si se tratase de una bruja moderna sometida al poder inquisitorial del r&#x00E9;gimen franquista. En su domicilio, supuestamente, se hab&#x00ED;an decidido las muertes de varios de los vecinos m&#x00E1;s de la localidad de Silla, Valencia. Tambi&#x00E9;n se recog&#x00ED;an en las declaraciones de los testigos los «rumores p&#x00FA;blicos» sobre ella: «Es rumor p&#x00FA;blico tuvo relaciones il&#x00ED;citas con el vecino de &#x00E9;sta llamado Germ&#x00E1;n Sanch&#x00ED;s y es fama que referida Elvira dispuso la muerte de &#x00E9;ste para vengar el abandono de que hab&#x00ED;a sido objeto por parte de aquel»<xref ref-type="fn" rid="NOTE54">54</xref>.</p>

			<p>En la otra causa que se abri&#x00F3; contra ella se a&#x00F1;ad&#x00ED;a: «El rumor p&#x00FA;blico la acusa de dedicarse a hacer abortar a las j&#x00F3;venes»<xref ref-type="fn" rid="NOTE55">55</xref>. Aunque no se aportaban pruebas al respecto, la intenci&#x00F3;n de los acusadores era evidente. Se trataba de ofrecer una imagen de depravaci&#x00F3;n moral de la rea que endureciese su condena. Elvira Mart&#x00ED;nez intent&#x00F3; defenderse explicando que, precisamente, el haber estado en posesi&#x00F3;n durante a&#x00F1;os de un oscuro secreto profesional relativo a Concha Catal&#x00E1;, que era quien la hab&#x00ED;a denunciado, era el motivo de que hubiese «inducido a la Catal&#x00E1; a suscitar contra m&#x00ED; tama&#x00F1;as insidias». Elvira Mart&#x00ED;nez fue condenada a 12 a&#x00F1;os y 1 d&#x00ED;a de reclusi&#x00F3;n menor.</p>

			<p>Las matronas m&#x00E1;s afortunadas de entre todas las procesadas fueron aquellas que obtuvieron el sobreseimiento de su causa. A Enriqueta Pujol Domingo se le instruy&#x00F3; un sumario en el Tribunal de Represi&#x00F3;n Contra la Masoner&#x00ED;a y el Comunismo acusada de ser masona. Sin embargo, al no encontrarse suficientes pruebas que avalaran el dato, su causa fue sobrese&#x00ED;da (Ortiz Albear, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2007</xref>, p. 320). Otras matronas declaradas sin responsabilidad tras las diligencias previas fueron: Ramona Rodr&#x00ED;guez Tora&#x00F1;o<xref ref-type="fn" rid="NOTE56">56</xref>, Rosa Rivas Solano<xref ref-type="fn" rid="NOTE57">57</xref> y Eufemia Llorente de Domingo<xref ref-type="fn" rid="NOTE58">58</xref>. No obstante, hasta conseguir ser puestas en libertad la mayor&#x00ED;a de ellas tuvieron que pasar una larga temporada en prisi&#x00F3;n preventiva. A pesar de haber obtenido la sentencia absolutoria, las condiciones de hacinamiento, falta de higiene y penalidades que debieron sufrir y que han sido documentadas ampliamente en diversos trabajos (Hern&#x00E1;ndez Holgado, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2003</xref>; Vinyes, <xref ref-type="bibr" rid="CIT40">2002</xref>; Rodr&#x00ED;guez Teijeiro, <xref ref-type="bibr" rid="CIT30">2011</xref>) debieron dejarles una profunda huella. Es dif&#x00ED;cil establecer cu&#x00E1;les eran las circunstancias diferenciales que conduc&#x00ED;an a una sentencia condenatoria o a una absoluci&#x00F3;n. Entre las absueltas aparecen varias matronas que durante la guerra fueron asimiladas por el ej&#x00E9;rcito republicano a los grados de alf&#x00E9;rez o teniente.</p>

			<p>Est&#x00E1; claro que muchas matronas fueron presas pol&#x00ED;ticas, lo cual, en nuestra opini&#x00F3;n, contradice algunas generalizaciones anteriores como que una matrona presa en las c&#x00E1;rceles franquistas «lo m&#x00E1;s probable es que no est&#x00E9; encarcelada por delitos pol&#x00ED;ticos, sino por alg&#x00FA;n delito relacionado con pr&#x00E1;cticas abortivas» (Arag&#x00FC;es Estragu&#x00E9;s, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2011</xref>).</p>

			</sec>
			
			<sec id="S5">
			
			<title>EL TRABAJO EN LA C&#x00C1;RCEL</title>

			<p>Como ya se ha se&#x00F1;alado, muchas matronas ten&#x00ED;an adem&#x00E1;s otras titulaciones, como la de practicanta o enfermera. En la mayor&#x00ED;a de los trabajos que hacen referencia a la formaci&#x00F3;n o profesi&#x00F3;n de las reclusas, las matronas est&#x00E1;n incluidas dentro del grupo gen&#x00E9;rico de «enfermeras»<xref ref-type="fn" rid="NOTE59">59</xref>. Esta generalizaci&#x00F3;n no es m&#x00E1;s que una demostraci&#x00F3;n del tratamiento hist&#x00F3;rico que se ha dado, y en algunos casos se sigue dando hoy en d&#x00ED;a, a la figura de la mujer y a sus peculiaridades, una variante de su secular invisibilizaci&#x00F3;n. De hecho, el trabajo de enfermeras y matronas era, y sigue siendo hoy en d&#x00ED;a, muy diferente<xref ref-type="fn" rid="NOTE60">60</xref>. Mientras las enfermeras conviven cada d&#x00ED;a con la enfermedad y la muerte, la materia prima del trabajo de una matrona es la promesa de vida que supone cada nacimiento. Esta distinci&#x00F3;n es importante a la hora de entender el reajuste que debieron sufrir estas profesionales, que durante su condena prestaron sus servicios en las enfermer&#x00ED;as del sistema penitenciario de la postguerra. No solo debieron de ser testigos de la mayor&#x00ED;a de las atrocidades que se comet&#x00ED;an contra las reclusas<xref ref-type="fn" rid="NOTE61">61</xref>. Incluso la alegr&#x00ED;a que la mayor&#x00ED;a de los nacimientos lleva impl&#x00ED;cita en otras circunstancias, se transformaba en dolor dentro de los muros de la prisi&#x00F3;n. La mayor&#x00ED;a de los beb&#x00E9;s que nac&#x00ED;an en las c&#x00E1;rceles mor&#x00ED;an al poco tiempo debido a enfermedades contagiosas (Cuevas Guti&#x00E9;rrez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2006</xref>, p. 179). La malnutrici&#x00F3;n que caracteriz&#x00F3; a la poblaci&#x00F3;n reclusa tambi&#x00E9;n debi&#x00F3; afectar a la producci&#x00F3;n y calidad de leche materna de las madres y sus consecuencias se hicieron sentir en la poblaci&#x00F3;n infantil seg&#x00FA;n se recoge en algunos estudios (Ugarte Lopetegui, <xref ref-type="bibr" rid="CIT39">2011</xref>, pp. 267-280).</p>

			<p>En el testimonio que tom&#x00F3; Tomasa Cuevas a Trinidad Gallego Prieto, y que aparece en dos de sus libros (Cuevas Guti&#x00E9;rrez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2006</xref>, pp. 179-184; Cuevas Guti&#x00E9;rrez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2004</xref>, pp. 757-762), hay diversas referencias al trabajo que desarrollaban las matronas en la c&#x00E1;rcel:</p>

						<disp-quote><p>Me condenaron y pas&#x00E9; a Ventas, trabaj&#x00E9; como comadrona, ten&#x00ED;amos una sala de partos con una mesa, la que me ayudaba era otra reclusa que no era profesional, era muy buena con las mujeres y con los ni&#x00F1;os, Catalina Mayoral se llamaba, trabaj&#x00F3; con nosotras como matrona, era comunista, no s&#x00E9; si vive porque la he perdido de vista.</p></disp-quote>

			<p>En realidad Catalina Mayoral, de la que se ha hablado con anterioridad, si era matrona profesional y de hecho hab&#x00ED;a obtenido su t&#x00ED;tulo de matrona nueve a&#x00F1;os antes que Trinidad Gallego<xref ref-type="fn" rid="NOTE62">62</xref>. Incluso hab&#x00ED;a trabajado como funcionaria de prisiones en la antigua prisi&#x00F3;n de mujeres de la calle Qui&#x00F1;ones, antes de que las presas fuesen trasladadas a la flamante prisi&#x00F3;n de Ventas, cuya construcci&#x00F3;n hab&#x00ED;a sido impulsada por Victoria Kent.</p>

			<p>«La prisi&#x00F3;n de Madres Lactantes», tambi&#x00E9;n denominada «La maternal de San Isidro» fue inaugurada el 17 de octubre de 1940 en un peque&#x00F1;o hotel situado en la Carrera de San Isidro (Yag&#x00FC;e Olmos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT43">2007</xref>, p. 97). Se trataba de dar una soluci&#x00F3;n a la masificaci&#x00F3;n de Ventas, trasladando a aquella prisi&#x00F3;n a todas las reclusas con menores a su cargo. La soluci&#x00F3;n hubiera sido id&#x00F3;nea de no ser porque de su direcci&#x00F3;n se encarg&#x00F3; Mar&#x00ED;a Topete, que aplic&#x00F3; una f&#x00E9;rrea disciplina que inclu&#x00ED;a la separaci&#x00F3;n de madres e hijos durante la mayor parte del d&#x00ED;a. Este hecho, junto a la escasez y mala calidad de los alimentos, hac&#x00ED;a insoportable la vida en este peque&#x00F1;o centro<xref ref-type="fn" rid="NOTE63">63</xref>. Afortunadamente, la prisi&#x00F3;n de San Isidro no permaneci&#x00F3; muchos a&#x00F1;os abierta, siendo clausurada el 3 de septiembre de 1945 (Yag&#x00FC;e Olmos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT43">2007</xref>, p. 102). Ese mismo a&#x00F1;o, para sustituirla, se cre&#x00F3; un departamento especial en Ventas que lleg&#x00F3; a denominarse «Prisi&#x00F3;n Central de Madres Lactantes».</p>

			<p>Otra de las c&#x00E1;rceles donde se habilit&#x00F3; un m&#x00F3;dulo maternal fue en la prisi&#x00F3;n de Saturrar&#x00E1;n. En las fichas penitenciarias conservadas en el AGA aparece, en algunos casos, parte del recorrido penitenciario de las reclusas que inclu&#x00ED;an estas prisiones maternales. Trinidad Gallego aparece como trasladada a San Isidro el 23 de diciembre de 1942, &#x00C1;ngeles Mateos ingres&#x00F3; en Saturrar&#x00E1;n el 25 de noviembre de 1940, muchas otras pasaron por la prisi&#x00F3;n de Ventas. A pesar de que la mayor&#x00ED;a de trabajos que tratan sobre la represi&#x00F3;n femenina abordan la redenci&#x00F3;n de penas por el trabajo, hay pocos datos sobre dicha redenci&#x00F3;n de presas con titulaci&#x00F3;n sanitaria.</p>

			</sec>
			
			<sec id="S6">
			
			<title>LA REVISI&#x00D3;N DE LAS PENAS</title>

			<p>Lo desorbitado de las condenas, que en la mayor&#x00ED;a de los casos no establec&#x00ED;an correspondencia entre los supuestos delitos cometidos y las penas impuestas con arreglo al C&#x00F3;digo de Justicia Militar, hicieron que las c&#x00E1;rceles estuvieran abarrotadas al poco tiempo de finalizar la Guerra Civil. Ante esta situaci&#x00F3;n, las autoridades franquistas, temiendo situaciones de descontrol, amotinamientos o epidemias, fueron creando sistemas de descongesti&#x00F3;n de los centros penitenciarios (Moya Alc&#x00E1;&#x00F1;iz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2009</xref>, p. 9). Se promulga, entonces, la <italic>Orden de 25 de enero de 1940 constituyendo en cada provincia una Comisi&#x00F3;n que se denominar&#x00E1; de «Examen de penas» </italic>(BOE, 26-I-1940).</p>

			<p>La <italic>Orden </italic>obligaba a la constituci&#x00F3;n en la capital de cada provincia, y en un plazo de ocho d&#x00ED;as, de una Comisi&#x00F3;n que se denominar&#x00ED;a de «Examen de penas» que se encargar&#x00ED;a del examen de oficio de los fallos dictados por los Tribunales Militares en los sumarios que se hallasen archivados en la provincia respectiva. Cada una de estas Comisiones deb&#x00ED;a estar formada por un Jefe del Ej&#x00E9;rcito, un funcionario jur&#x00ED;dico militar con categor&#x00ED;a no inferior a capit&#x00E1;n y un funcionario judicial. Sus propuestas deb&#x00ED;an ser elevadas a las Autoridades judiciales militares, quienes, a su vez, elevar&#x00ED;an las propuestas de conmutaci&#x00F3;n al Ministerio de quien dependiera la causa examinada.</p>

			<p>El hecho de que la mayor&#x00ED;a de penas fuesen conmutadas, por otras menores, o incluso por la exenci&#x00F3;n, ser&#x00ED;a un indicio de la arbitrariedad con que se llevaron a cabo los consejos de guerra, imponiendo penas desorbitadas para el delito supuestamente cometido (Egido Le&#x00F3;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2009</xref>, p. 135). Sin embargo, en el caso de las matronas, muchas de las condenas originales fueron mantenidas. Cada comisi&#x00F3;n provincial de examen de penas pod&#x00ED;a proponer una reducci&#x00F3;n de la condena, o ratificar la pena primitiva. As&#x00ED;, la Comisi&#x00F3;n Provincial de Examen de Penas de Almer&#x00ED;a decidi&#x00F3; ratificar la condena de Rosario Acosta N&#x00FA;&#x00F1;ez, de doce a&#x00F1;os y un d&#x00ED;a de reclusi&#x00F3;n temporal y pena accesoria de inhabilitaci&#x00F3;n absoluta, al estimar que no hab&#x00ED;a ning&#x00FA;n art&#x00ED;culo que se le pudiera aplicar para rebajarla<xref ref-type="fn" rid="NOTE64">64</xref>. En algunos casos, tras concederse una reducci&#x00F3;n de pena por dichas comisiones provinciales, la Comisi&#x00F3;n Central de Examen de Penas denegaba la conmutaci&#x00F3;n, por considerar que los delitos eran lo suficientemente graves para mantener la condena inicial. Eso fue lo que pas&#x00F3; a varias matronas como Luisa Planas Vendrell<xref ref-type="fn" rid="NOTE65">65</xref> o Consuelo Acosta Nogales<xref ref-type="fn" rid="NOTE66">66</xref>.</p>

			<p>El 9 de octubre de 1945 se aprob&#x00F3; un decreto concediendo el indulto total de la pena a todas las personas a&#x00FA;n encarceladas por los delitos de rebeli&#x00F3;n militar anteriores al 1 de abril de 1939 (B.O.E. 20/10/1945). La redacci&#x00F3;n del decreto estuvo propiciada tanto por cuestiones de reorganizaci&#x00F3;n econ&#x00F3;mica y administrativa de la dictadura como por la finalizaci&#x00F3;n de la guerra mundial, unos meses antes, con la consiguiente ca&#x00ED;da del fascismo en Europa, lo cual pon&#x00ED;a a Espa&#x00F1;a en una posici&#x00F3;n delicada respecto al bando vencedor (Vinyes, <xref ref-type="bibr" rid="CIT40">2002</xref>, p. 29). Para poder disfrutar de los beneficios del indulto, era condici&#x00F3;n indispensable que en las condenas no concurriesen hechos relacionados con actos de crueldad, muertes, violaciones, profanaciones, latrocinios o cualquier otro hecho que pudiera ser considerado como «repugnante». Gracias a este decreto pudo salir en libertad la matrona Rosario Acosta N&#x00FA;&#x00F1;ez, a la que previamente le hab&#x00ED;a sido denegada la conmutaci&#x00F3;n de su pena por la comisi&#x00F3;n provincial de penas de Almer&#x00ED;a. La denegaci&#x00F3;n de la conmutaci&#x00F3;n est&#x00E1; fechada el 12 de mayo de 1944<xref ref-type="fn" rid="NOTE67">67</xref>. Sin embargo, el hecho de que no le fuera indultada la pena accesoria, que consist&#x00ED;a en la inhabilitaci&#x00F3;n absoluta durante el tiempo que durase la condena principal, probablemente impidi&#x00F3; que la matrona se reincorporase a su actividad laboral al salir de prisi&#x00F3;n, con las correspondientes dificultades econ&#x00F3;micas que ello deb&#x00ED;a implicar para aquellas personas que intentaban rehacer su vida despu&#x00E9;s del horror vivido durante su estancia en prisi&#x00F3;n<xref ref-type="fn" rid="NOTE68">68</xref>.</p>

			<p>En la <xref ref-type="table" rid="T1">tabla anexa</xref> se recogen las condenas que recayeron sobre un buen n&#x00FA;mero de matronas tras la conclusi&#x00F3;n de la Guerra Civil. Adem&#x00E1;s de se&#x00F1;alarse el lugar donde ejerc&#x00ED;an la profesi&#x00F3;n, se apuntan las conmutaciones que se aplicaron a las mismas, si es que las hubo, as&#x00ED; como las principales acusaciones que se vertieron sobre cada una de ellas. </p>
			
			
					<fig id="T1">
						<label></label>
						<caption>
							<title></title>
						</caption>
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					</fig>
						
						

			</sec>
			
			<sec id="S7">
			
			<title>CONCLUSIONES</title>

			<p>Muchas mujeres fueron juzgadas y condenadas tras la guerra civil por ser familiares o amigas de «elementos sospechosos» para el nuevo r&#x00E9;gimen pol&#x00ED;tico. Sin embargo, en el caso de las matronas, la represi&#x00F3;n se ejerci&#x00F3;, en la mayor&#x00ED;a de los casos, porque ellas tomaron parte activa en el conflicto. De hecho en muchas de las acusaciones aparece que el acto de que las culpaba hab&#x00ED;a sucedido en el transcurso de su actividad laboral. La pertenencia a partidos o sindicatos de izquierdas fue otra de las razones que convirti&#x00F3; a algunas matronas en v&#x00ED;ctimas de la represi&#x00F3;n de la postguerra. </p>

			<p>El inter&#x00E9;s por estudiar a la figura de la matrona durante la guerra y la represi&#x00F3;n franquista ha estado motivado por sus caracter&#x00ED;sticas singulares dentro de los grupos femeninos de la sociedad espa&#x00F1;ola. Se trataba del &#x00FA;nico colectivo, exclusivamente femenino, que ten&#x00ED;a mayores niveles de estudio que la poblaci&#x00F3;n general a finales de los a&#x00F1;os 30 del siglo XX. Al igual que maestras y maestros fueron personas consideradas especialmente peligrosas para la dictadura franquista por su posible influencia sobre las mentes infantiles, las matronas tambi&#x00E9;n pod&#x00ED;an encuadrarse dentro de este grupo de personas da&#x00F1;inas para la dictadura. Al ocuparse de la salud reproductiva femenina, su influencia sobre las mujeres era muy importante y pod&#x00ED;a constituir un riesgo para la moralidad de la poblaci&#x00F3;n. Por otro lado, las matronas no eran el ejemplo de mujer sumisa que constitu&#x00ED;a el ideal del patriarcado. Al tener un trabajo independiente que les proporcionaba ingresos, muchas pod&#x00ED;an permitirse no estar sometidas al yugo conyugal. Algunas de las matronas que aparecen en esta investigaci&#x00F3;n estaban solteras o divorciadas. Otras, debido a la posibilidad de estar involucradas en casos de abortos provocados y t&#x00E9;cnicas de control de natalidad, eran consideradas a&#x00FA;n m&#x00E1;s da&#x00F1;inas para la regeneraci&#x00F3;n espa&#x00F1;ola buscada por el nuevo r&#x00E9;gimen que se instaur&#x00F3; en Espa&#x00F1;a tras la guerra.</p>
			
			
		</sec>
		
	</body>


	
	
	<back>
		
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
	
			<fn id="NOTE1"><label>1</label>
				<p>Han resultado &#x00FA;tiles para el trabajo, por contener noticias sobre la suerte de alguna matrona, los trabajos de los autores que se recogen a continuaci&#x00F3;n y que se detallan en la bibliograf&#x00ED;a: Espinosa (<xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2003</xref>); Garc&#x00ED;a Carrero (<xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2007</xref>); Guerra (<xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2003</xref>); Pilo (<xref ref-type="bibr" rid="CIT25">2001</xref>); Rodr&#x00ED;guez Padilla e Hidalgo C&#x00E1;mara (<xref ref-type="bibr" rid="CIT28">2012</xref>) y Subirats (<xref ref-type="bibr" rid="CIT38">2006</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE2"><label>2</label>
				<p>Las bases de datos y blogs en los que se ha encontrado mayor volumen de informaci&#x00F3;n son: [Ahcm] Asociaci&#x00F3;n hist&#x00F3;rico-cultural maimona Los Santos de Maimona en la historia [lossantosdemaimonaysuhistoria.blogspot.com.es], consultada el 3-XI-2014; Cens de manresans privats de llibertat. Noms i cifres de la represi&#x00F3; franquista (1939-1975) [<uri>www.memoria.cat/censpresos</uri>]; Cordobapedia [<uri>http://cordobapedia.wikanda.es/wiki/Portada</uri>], consultada el 20-X-2014; Generaciones de Plata. Recuperaci&#x00F3;n de memoria hist&#x00F3;rica de cient&#x00ED;ficos andaluces represaliados [<uri>http://generacionesdeplata.fundaciondescubre.es/</uri>], consultada el 15-X-2014; La Guerra Civil en C&#x00F3;rdoba [<uri>http://www.laguerracivilencordoba.es/</uri>], consultada el 20-X-2014; La memoria recuperada: represaliados del franquismo en la provincia de Alicante [<uri>memoriarecuperada.ua.es/</uri>], consultada el 15-X-2014;</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE3"><label>3</label>
				<p>As&#x00ED;, por ejemplo se refiere de manera sistem&#x00E1;tica, en la mayor&#x00ED;a de los libros dedicados a la represi&#x00F3;n, el asesinato de Amparo Baray&#x00F3;n, compa&#x00F1;era de Ram&#x00F3;n J. Sender (Juli&#x00E1;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">1999</xref>, p. 107). Otro ejemplo ser&#x00ED;a el asesinato de la mujer y la hija del concejal socialista de Teruel, &#x00C1;ngel S&#x00E1;nchez Batea (Juli&#x00E1;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">1999</xref>, p. 107), (Preston, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">2011</xref>, p. 591).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE4"><label>4</label>
				<p>Para realizar estudios sobre la represi&#x00F3;n femenina durante la Guerra Civil, poco a poco va aumentando el n&#x00FA;mero de obras que nos esclarecen cu&#x00E1;l fue el verdadero papel de las mujeres durante el conflicto as&#x00ED; como las consecuencias que tuvo sobre ellas, entre los que se encuentran: Nash (<xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2006</xref>); Egido de Le&#x00F3;n (<xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2009</xref>); Hern&#x00E1;ndez Holgado (<xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2005</xref>) y Vinyes (<xref ref-type="bibr" rid="CIT40">2002</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE5"><label>5</label>
				<p>Por ejemplo, en la ficha penitenciaria de Rosario Acosta Nogales (AGA_TP_1,1_01126R), la profesi&#x00F3;n consignada es “sus labores”, mientras que en su expediente de examen de pena (AGMG, CCEP, caja 326, exp. 11.385) consta que es matrona.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE6"><label>6</label>
				<p>Santos Juli&#x00E1; destaca c&#x00F3;mo a muchas de las v&#x00ED;ctimas de la Guerra Civil nunca se las registr&#x00F3;, mientras que otras muchas aparec&#x00ED;an como hombre o mujer sin identificar. Da como ejemplo la ciudad de Zaragoza, donde de este modo constan 581 varones y 26 mujeres (Santos Juli&#x00E1;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">1999</xref>, p. 66).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE7"><label>7</label>
				<p><italic>Bolet&#x00ED;n Oficial de la Provincia de Soria</italic>, nº 176, 04/XI/1936, p. 6.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE8"><label>8</label>
				<p>Su nombre completo era Mar&#x00ED;a de la Luz V&#x00E1;zquez Molina seg&#x00FA;n costa en el libro de registro de t&#x00ED;tulos.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE9"><label>9</label>
				<p>“Reuni&#x00F3;n anual del colegio Oficial de Matronas, y en la cual ha sido elegida la Junta directiva para el a&#x00F1;o actual”, <italic>C&#x00F3;rdoba Gr&#x00E1;fica, Revista Popular</italic>, nº 274, 29/II/1936, p. 11.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE10"><label>10</label>
				<p>Al ser una profesi&#x00F3;n exclusivamente femenina, los Colegios de Matronas estaban dirigidos &#x00ED;ntegramente por mujeres. Esta situaci&#x00F3;n permiti&#x00F3; a las matronas introducirse en espacios sociales y de decisi&#x00F3;n tradicionalmente masculinos. La colegiaci&#x00F3;n obligatoria de las matronas era una realidad desde la Real Orden de 7 de mayo de 1930 y publicada en la <italic>Gaceta de Madrid</italic> dos d&#x00ED;as m&#x00E1;s tarde, cumpli&#x00E9;ndose as&#x00ED; una anhelada reivindicaci&#x00F3;n del colectivo. El Colegio de Matronas de C&#x00F3;rdoba, al igual que otros muchos colegios provinciales, se hab&#x00ED;a constituido sin car&#x00E1;cter oficial ni obligatorio en fechas anteriores a 1930, con el objetivo de agrupas a aquellas matronas que deseaban colegiarse voluntariamente (Ruiz-Berd&#x00FA;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT33">2013a</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE11"><label>11</label>
				<p>“El Colegio de Matronas y el alcalde de Puente Genil”, <italic>La Voz: Diario Gr&#x00E1;fico de informaci&#x00F3;n</italic>, a&#x00F1;o XI, nº 4.060, p. 3.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE12"><label>12</label>
				<p>Incluso del t&#x00ED;tulo de la noticia puede desprenderse un claro tono amenazante: “Puente Genil. Un atropello m&#x00E1;s y van…”, <italic>El Defensor de C&#x00F3;rdoba: Diario Cat&#x00F3;lico</italic>, a&#x00F1;o XXXV, nº 11.404, 14/XI/1933, p.2.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE13"><label>13</label>
				<p>La titulaci&#x00F3;n de enfermera tuvo una introducci&#x00F3;n tard&#x00ED;a en Espa&#x00F1;a, ya que no se regul&#x00F3; hasta 1915 y durante mucho tiempo tuvo escaso reconocimiento. Dicha introducci&#x00F3;n no estuvo exenta de pol&#x00E9;mica, ya que el colectivo de practicantes, que ve&#x00ED;an a las enfermeras como intrusas, intentaron evitar a toda costa la creaci&#x00F3;n de la nueva titulaci&#x00F3;n (Calvo-Calvo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2014</xref>). Son multitud las matronas que ten&#x00ED;an otra titulaci&#x00F3;n y que figuran recogidas en nuestra base de datos. Sirvan como ejemplo de las que aparecen en este trabajo: &#x00C1;ngeles Mateos D&#x00ED;az, Purificaci&#x00F3;n de la Aldea, Eufemia Llorente de Domingo, Trinidad Gallego Prieto, Catalina Mayoral Arroyo y Aurea Rubio Villanueva.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE14"><label>14</label>
				<p>Causa contra Eufemia Llorente, AGHD, Fondo Madrid, legajo 15.198, caja 185, nº 5, fol. 9.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE15"><label>15</label>
				<p><italic>Bolet&#x00ED;n Oficial de la Junta de Defensa Nacional de Espa&#x00F1;a</italic>, nº 3. Burgos, 30 de julio de 1936 y Ley de 9 de febrero de 1939 de Responsabilidades Pol&#x00ED;ticas (<italic>BOE</italic>, 13-02-1939).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE16"><label>16</label>
				<p>Uno de los ideales falangistas asumidos por el franquismo era devolver a la mujer al claustrof&#x00F3;bico mundo del hogar y la iglesia, oblig&#x00E1;ndola a asumir la imagen arquet&#x00ED;pica de “&#x00E1;ngel del hogar”. La Secci&#x00F3;n Femenina de la Falange se encarg&#x00F3; de transmitir esa imagen arquet&#x00ED;pica de mujer (Domingo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2007</xref>), (Richmond, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">2004</xref>), que no se adaptaba, en muchas ocasiones, a la imagen de la matrona (Ruiz-Berd&#x00FA;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">2013b</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE17"><label>17</label>
				<p>Causa contra Josefa Mart&#x00ED;nez L&#x00F3;pez, AGHD, Fondo Madrid, causa 67.936, legajo 2.074, fol. 9.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE18"><label>18</label>
				<p>Causa contra &#x00C1;ngeles Mateos L&#x00F3;pez, AGHD, Fondo Madrid, causa 10.362, legajo 5.941, fol. 11.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE19"><label>19</label>
				<p>Causa contra Lutgarda S&#x00E1;nchez Hermosa y Celestina L&#x00F3;pez Sevilla, AGHD, Fondo Madrid, causa 65.583, caja 2.240/4.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE20"><label>20</label>
				<p>“Incautaci&#x00F3;n del Colegio Oficial de Matronas de Madrid”, <italic>ABC</italic>, 31/VII/1936, p. 30.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE21"><label>21</label>
				<p>Corrobora nuestro an&#x00E1;lisis el hecho de que una tercera matrona que particip&#x00F3; en la incautaci&#x00F3;n del Colegio llamada Dolores M&#x00E1;rquez M&#x00E9;ndez mereci&#x00F3; un juicio totalmente distinto por parte de Pilar Montes al se&#x00F1;alar que “Que la consideraba de ideas muy exaltadas pero de buen fondo como lo demuestra el hecho del comportamiento que tuvo con varias compa&#x00F1;eras, mereci&#x00E9;ndole por esto buen concepto”. <italic>Cfr.</italic>Declaraci&#x00F3;n de la testigo Pilar Montes Villanueva ante el juzgado en la causa contra Dolores M&#x00E1;rquez M&#x00E9;ndez, AGHD, Fondo Madrid, causa 68.459, legajo 2.332.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE22"><label>22</label>
				<p>Tanto Lutgarda como Celestina pertenec&#x00ED;an a la secci&#x00F3;n de matronas del sindicato UGT, de la que la propia Celestina era la presidenta. Lutgarda aprovech&#x00F3; su situaci&#x00F3;n de libertad provisional para marchar a Alemania con su marido, Otto Hoehne, que era s&#x00FA;bdito alem&#x00E1;n. Fue puesta en caza y captura y declarada en rebeld&#x00ED;a el 14 de marzo de 1942. A su vuelta a Espa&#x00F1;a, en 1947, fue puesta a disposici&#x00F3;n judicial. Finalmente, fue puesta en libertad condicional y retirada la situaci&#x00F3;n de rebeld&#x00ED;a, dado que los delitos como el suyo estaban en esos momentos indultados: Causa contra Lutgarda S&#x00E1;nchez Hermosa, AGHD, Fondo Madrid, causa 62.768, legajo 7.363.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE23"><label>23</label>
				<p>En alguno de los documentos aparece como perteneciente al batall&#x00F3;n “&#x00C1;guilas de la Libertad” y en otros, batall&#x00F3;n “Tierra y Libertad”. Causa contra Dolores M&#x00E1;rquez M&#x00E9;ndez, AGHD, Fondo Madrid, causa 68.459, legajo 2.332, fol. 1.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE24"><label>24</label>
				<p>En el expediente de revisi&#x00F3;n de pena de Luisa Planas Vendrell, matrona leridana y “esposa de un miembro del comit&#x00E9; rojo”, se inclu&#x00ED;a como delito el haber sido profesora de una colonia infantil que se instal&#x00F3; durante la guerra en el pueblo de Mura: AGMG, CCEP, caja 307, exp. 9650.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE25"><label>25</label>
				<p>Expediente de examen de pena de Isabel Fern&#x00E1;ndez Aguilar, AGMG, caja 674, exp. 44.569.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE26"><label>26</label>
				<p>Expediente de examen de pena de Federaci&#x00F3;n Mart&#x00ED;nez Nadal, AGMG, CCEP, caja 815, exp. 58.167</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE27"><label>27</label>
				<p>Causa contra &#x00C1;ngeles Mateos D&#x00ED;az, AGHD, Fondo Madrid, causa 10.362, legajo 5.941, fols. 11 y 12.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE28"><label>28</label>
				<p>La pol&#x00ED;tica de excarcelaci&#x00F3;n con destierro era una t&#x00E1;ctica que imped&#x00ED;a que las presas pol&#x00ED;ticas pudieran reorganizarse tras su puesta en libertad (Vinyes, <xref ref-type="bibr" rid="CIT42">2011</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE29"><label>29</label>
				<p>Expediente de libertad condicional de &#x00C1;ngeles Mateos D&#x00ED;az, ARCHV, Justicia Contempor&#x00E1;nea, caja 3745, exp. 15.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE30"><label>30</label>
				<p>En su libro <italic>El perd&#x00F3;n de Franco. La represi&#x00F3;n de las mujeres en el Madrid de la posguerra</italic>, &#x00C1;ngeles Egido refleja a estas dos mujeres como de distinta profesi&#x00F3;n ya que en el expediente de &#x00C1;ngeles figura la denominaci&#x00F3;n matrona y en el de Soledad la de comadrona (Egido Le&#x00F3;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2009</xref>, p. 99-100). En realidad ambas denominaciones son sin&#x00F3;nimas y conviven indistintamente en todos los expedientes consultados con una tercera: Profesora en partos. El segundo apellido de Soledad Ruiz aparece con las siguientes variables en los diferentes archivos consultados: Fern&#x00E1;ndez en el AGMG y Hernando en el AGHD. En el AGA existen dos fichas penitenciarias suyas, una en la que aparece como Hern&#x00E1;ndez (AGA_TP_7,9_01590R) y otra en la que el segundo apellido es Hernando (AGA_TP_7,9_01596R). Sin embargo, no hay duda, una vez examinados todos, de que se trata de la misma persona y que con probabilidad el apellido correcto sea Hernando.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE31"><label>31</label>
				<p>Expediente de examen de pena de Soledad Ruiz Hernando, AGMG, CCEP, caja 164, exp. 13.216.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE32"><label>32</label>
				<p>Expediente de la causa contra Soledad Ruiz Hernando, AGHD, Fondo Madrid, causa 132.031, legajo 7.846, fol. 235.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE33"><label>33</label>
				<p>Expediente de la causa contra Josefa Mart&#x00ED;nez L&#x00F3;pez, AGHD, Fondo Madrid, causa 52.047, legajo 3.636, fol. 11.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE34"><label>34</label>
				<p>Causa contra Consuelo Pastor Ferrer, AGHD, Fondo Madrid, causa 52.047, legajo 3.636, sentencia s/f.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE35"><label>35</label>
				<p>Las funcionarias de prisiones que hab&#x00ED;an accedido a sus puestos durante la Segunda Rep&#x00FA;blica sufrieron especialmente la represi&#x00F3;n franquista (Hern&#x00E1;ndez Holgado, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2005</xref>). Algunas de ellas como Purificaci&#x00F3;n de la Aldea, A&#x00FA;rea Rubio Villanueva y Catalina Mayoral Arroyo eran matronas (Ruiz-Berd&#x00FA;n y Gomis, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">2012a</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE36"><label>36</label>
				<p>Expediente de examen de pena de Purificaci&#x00F3;n de la Aldea y Ruiz de Casta&#x00F1;eda, AGMG, CCEP, caja 223, exp. 1.842.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE37"><label>37</label>
				<p>Este dato explica que los datos sobre la duraci&#x00F3;n de la condena de Purificaci&#x00F3;n de la Aldea obtenidos por Fernando Hern&#x00E1;ndez Holgado de la entrevista con Josefina Amalia Villa no concordasen con los aportados por Tomasa Cuevas (Hern&#x00E1;ndez Holgado, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2003</xref>, p. 195). En el fondo, ambas mujeres ten&#x00ED;an su parte de raz&#x00F3;n, pero tambi&#x00E9;n demuestra la importancia de contrastar las fuentes orales con las fuentes escritas y viceversa.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE38"><label>38</label>
				<p>El dato sobre su puesta en libertad se ha obtenido de la ficha penitenciaria de Purificaci&#x00F3;n que est&#x00E1; digitalizada en el AGA. Sin embargo, posiblemente debido a un error inform&#x00E1;tico, existe un decalaje por el que, aunque le corresponder&#x00ED;a la ficha AGA_TP_1,3_01290R, al visualizarla aparece por error la de Abundio Aldeano Calleja. Buscando de manera manual aparece su ficha con la signatura AGA_TP_1,3_01288R, que en realidad le deber&#x00ED;a corresponder a Antol&#x00ED;n Aldea Mu&#x00F1;oz.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE39"><label>39</label>
				<p>Desgraciadamente, el expediente con la causa contra Purificaci&#x00F3;n de la Aldea que existe en el AGHD (Fondo Madrid, Sumario 6342, Legajo 6763) no ha sido posible consultarlo debido al deterioro que sufre por las malas condiciones en las que se conserv&#x00F3; esta documentaci&#x00F3;n durante muchas d&#x00E9;cadas.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE40"><label>40</label>
				<p>Causa contra Trinidad Gallego Prieto, AGHD, Fondo Madrid, causa 2.432, legajo 5.056, fol. 34. Al igual que lo que sucede con Purificaci&#x00F3;n de la Aldea, otro de los expedientes de Trinidad Gallego Prieto en el AGHD no ha podido consultarse debido a su mal estado de conservaci&#x00F3;n (Fondo Madrid, sumario 105.669, legajo 6827).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE41"><label>41</label>
				<p>Expediente de examen de pena de Trinidad Gallego Prieto, AGMG, caja 572, exp. 34.360.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE42"><label>42</label>
				<p>Como se ver&#x00E1; m&#x00E1;s adelante, la prisi&#x00F3;n de San Isidro era una prisi&#x00F3;n maternal y probablemente Purificaci&#x00F3;n de la Aldea fue trasladada all&#x00ED; para prestar sus servicios como matrona.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE43"><label>43</label>
				<p>Ficha penitenciaria de Trinidad Gallego Prieto, AGA_TP_3,8_01005R.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE44"><label>44</label>
				<p>Adem&#x00E1;s de Emilia Garc&#x00ED;a Astig&#x00E1;rraga, que fue la que denunci&#x00F3; a Catalina Mayoral, varios de los testigos afirmaron este hecho durante el juicio: Tom&#x00E1;s Rojas Prohar&#x00E1;n, Concha Oria Gonz&#x00E1;lez, Gumersindo Casas Builla. Algunos de estos testigos inclu&#x00ED;an en su acusaci&#x00F3;n la amistad de Catalina Mayoral con Jes&#x00FA;s Hern&#x00E1;ndez, ministro de Sanidad y Educaci&#x00F3;n durante los mandatos de Negr&#x00ED;n y Largo Caballero.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE45"><label>45</label>
				<p>Desde la primera sentencia absolutoria fechada el 3 de agosto de 1939, hasta la condena de doce a&#x00F1;os y un d&#x00ED;a fechada el 19 de diciembre de 1939, hubo otra sentencia intermedia conden&#x00E1;ndola a un a&#x00F1;o y un d&#x00ED;a de reclusi&#x00F3;n menor: Causa contra Catalina Mayoral Arroyo, AGHD, Fondo Madrid, causa 21.582, exp. 4680.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE46"><label>46</label>
				<p>Su nombramiento como vocal de la Junta del Patronato de Santa Cristina fue publicado junto a la ratificaci&#x00F3;n de la presidencia de dicho patronato en la figura de Dolores Ib&#x00E1;rruri (<italic>Gaceta de la Rep&#x00FA;blica</italic>, 14/IX/1937).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE47"><label>47</label>
				<p>Expediente de examen de pena de Catalina Mayoral Arroyo, AGMG, CCEP, caja 284, exp. 7.514.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE48"><label>48</label>
				<p>En la obra de Natividad Ortiz sobre mujeres matronas en Espa&#x00F1;a (Ortiz Albear, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2007</xref>), aparecen varias matronas: Amparo Valor Hern&#x00E1;ndez, Enriqueta Pujol Domingo y Luisa L&#x00F3;pez Vargas.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE49"><label>49</label>
				<p>Copia de la sentencia del Tribunal para la Represi&#x00F3;n de la Masoner&#x00ED;a y el Comunismo contra Amparo Valor Hern&#x00E1;ndez, AGA (09) 2.03 51/4026.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE50"><label>50</label>
				<p>Expediente de examen de pena de Consuelo Acosta Nogales, AGMG, CCEP, caja 326, exp. 11.385.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE51"><label>51</label>
				<p>Expediente de examen de pena de Luisa Planas Vendrell, AGMG, CCEP, caja 307, exp. 9.650.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE52"><label>52</label>
				<p>Expediente de examen de pena de Carmen Navarro S&#x00E1;nchez, AGMG, CCEP, caja 1.376, exp. 115.858.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE53"><label>53</label>
				<p>Expediente de examen de pena de Rosario Acosta N&#x00FA;&#x00F1;ez, AGMG, CCEP, caja 1.345, exp. 109.891.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE54"><label>54</label>
				<p>Declaraci&#x00F3;n del comandante del puesto de la Guardia Civil de Silla. Causa contra Elvira Mart&#x00ED;nez Mu&#x00F1;oz, AGHD, Fondo Valencia, causa 5.150, caja 20.437, nº 1.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE55"><label>55</label>
				<p>Causa contra Elvira Mart&#x00ED;nez Mu&#x00F1;oz, AGHD, Fondo Valencia, causa 17.328, caja 20.313, nº 4.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE56"><label>56</label>
				<p>Causa contra Ramona Rodr&#x00ED;guez Tora&#x00F1;o, AGHD, Fondo Alicante, causa 1.854, caja 15.673, nº 7.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE57"><label>57</label>
				<p>Causa contra Rosa Rivas Solano, AGHD, Fondo Madrid, causa 47.341, legajo 3.306.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE58"><label>58</label>
				<p>Causa contra Eufemia Llorente de Domingo, Fondo Madrid, causa 15.198, caja 183, nº 5.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE59"><label>59</label>
				<p>Esta generalizaci&#x00F3;n se puede observar en la obra de Jacinta Gil. Hace referencia a una matrona que trabaja como enfermera en prisi&#x00F3;n y que le cuenta haber estado condenada a muerte e incluso delante del pared&#x00F3;n (Gil Roncal&#x00E9;s, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2007</xref>, pp. 69-70). En la misma obra hay un peque&#x00F1;o apartado dedicado a dicha matrona (Gil Roncal&#x00E9;s, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2007</xref>, pp. 129-132).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE60"><label>60</label>
				<p>La similitud la podemos encontrar en el uniforme. Incluso en la c&#x00E1;rcel matronas y enfermeras llevaban bata blanca e incluso a veces eran confundidas con funcionarias (Cuevas Guti&#x00E9;rrez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2006</xref>, p. 179).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE61"><label>61</label>
				<p>Muchas prisioneras fueron violadas e incluso marcadas como si de reses se tratase por sus carceleros (Preston, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">2011</xref>, p. 662).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE62"><label>62</label>
				<p>La fecha de expedici&#x00F3;n del t&#x00ED;tulo de Catalina era el 16 de diciembre de 1926: Expediente de registro de t&#x00ED;tulo de matrona de Catalina Mayoral Arroyo, AGA, (05) 32/14393. Sin embargo, la fecha de expedici&#x00F3;n del t&#x00ED;tulo de matrona de Trinidad Gallego fue el 22 de octubre de 1935, apenas unos meses antes de que estallase la Guerra Civil: AGA (05) 32/15297. Este dato confirma una vez m&#x00E1;s la importancia de contrastar las fuentes dentro de lo posible.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE63"><label>63</label>
				<p>Por este motivo las reclusas de otras prisiones disimulaban sus embarazos todo lo posible para retrasar su traslado a San Isidro (Vinyes, <xref ref-type="bibr" rid="CIT40">2002</xref>, p.76).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE64"><label>64</label>
				<p>Expediente de examen de pena de Rosario Acosta N&#x00FA;&#x00F1;ez, AGMG, CCEP, caja 1.345, exp. 109.891.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE65"><label>65</label>
				<p>La matrona leridana Luisa Planas Vendrell fue condenada a seis a&#x00F1;os y un d&#x00ED;a de prisi&#x00F3;n mayor el 31 de mayo de 1939 y su condena inicial fue mantenida por la Comisi&#x00F3;n Central de Examen de Penas, a pesar de que la Comisi&#x00F3;n Provincial de Examen de Penas de L&#x00E9;rida hab&#x00ED;a propuesto rebajarla a tres a&#x00F1;os y un d&#x00ED;a: Expediente de examen de pena de Luisa Planas Vendrell, AGMG, CCEP, caja 307, exp. 9.650.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE66"><label>66</label>
				<p>La Comisi&#x00F3;n Provincial de Examen de Penas de Madrid propuso la conmutaci&#x00F3;n de la pena de veinte a&#x00F1;os impuesta a Consuelo Acosta por la de seis a&#x00F1;os y un d&#x00ED;a, pero la propuesta fue desestimada por la Comisi&#x00F3;n Central el trece de julio de 1942, manteni&#x00E9;ndose la pena inicial: Expediente de examen de pena de Consuelo Acosta Nogales, AGMG, CCEP, caja 326, exp. 11.385. Sin embargo su ficha penitenciaria refleja que hab&#x00ED;a sido puesta en libertad condicional el doce de julio de 1941, antes de que se revisase su pena, y que falleci&#x00F3; el 25 de octubre de 1945: Ficha penitenciaria de Consuelo Acosta Nogales, AGA_TP_1,1_01126R.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE67"><label>67</label>
				<p>Expediente de revisi&#x00F3;n de pena de Rosario Acosta N&#x00FA;&#x00F1;ez: AGMG, CCEP, caja 1345, exp. 109.891. En el mismo fondo existe otro expediente suyo en el que el Servicio Central de Examen de Penas (antes Comisi&#x00F3;n Central de Examen de Penas), que hasta la fecha no hab&#x00ED;a examinado el expediente, informa de su indulto de la pena principal, con excepci&#x00F3;n de las accesorias, por aplicaci&#x00F3;n del Decreto de 9 de octubre de 1945: AGMG, CCEP, caja 1420, exp. 121.870. Estos datos no concuerdan por los recogidos en el libro <italic>600 Mujeres. La represi&#x00F3;n franquista de la mujer almeriense</italic> (Rodr&#x00ED;guez Padilla e Hidalgo C&#x00E1;mara, <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">2012</xref>, p. 377) que afirman fue indultada el 29 de abril de 1947.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE68"><label>68</label>
				<p>Segundo expediente de examen de pena de Rosario Acosta N&#x00FA;&#x00F1;ez solicitando que le fueran conmutadas las penas accesorias, AGMG, CCEP, caja 1420, exp. 121.870.</p>
			</fn>
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