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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Asclepio</journal-id>
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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-4466</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			 <article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2016.24</article-id>
			 <article-id pub-id-type="doi">10.3989/asclepio.2016.24</article-id>
			 
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				<subject>ESTUDIOS / RESEARCH STUDIES</subject>
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				 <article-title>Territorio y saber en disputa. La controversia lim&#x00ED;trofe chileno-argentina sobre los Andes<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref></article-title>
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					<trans-title>Territory and knowledge in conflict. The border dispute of Chile and Argentina in the Andes</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Territorio y saber en disputa. La controversia lim&#x00ED;trofe chileno-argentina sobre los Andes</alt-title>
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				 <surname>Sagredo Baeza</surname>
				 <given-names>Rafael</given-names>
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				<corresp id="cor1"><email xlink:href="rsagredo@uc.cl">rsagredo@uc.cl</email></corresp>
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				<year>2016</year>
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				<year>2016</year>
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			<volume>68</volume>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>Utilizando las alternativas de la disputa fronteriza entre Argentina y Chile en la Patagonia, se ofrece una reflexi&#x00F3;n y ejemplo del uso del saber geogr&#x00E1;fico para la reivindicaci&#x00F3;n de soberan&#x00ED;as territoriales. Con los presupuestos de la historia social de la ciencia y de la historia cultural, se muestran los condicionamientos que influyeron en los argumentos de las partes, como en la resoluci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de una querella territorial que hace m&#x00E1;s de cien a&#x00F1;os, como en la actualidad, oblig&#x00F3; a Chile a recurrir a instancias internacionales para determinar sus l&#x00ED;mites y asegurar derechos. Una situaci&#x00F3;n que primero implic&#x00F3; resolver sobre el conocimiento geogr&#x00E1;fico de la naturaleza disputada, tarea que sin embargo no garantiz&#x00F3; asegurar la pretensi&#x00F3;n nacional pues, en definitiva, el &#x00E1;rbitro llamado a decidir no fall&#x00F3; bas&#x00E1;ndose solo en el conocimiento adquirido.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>Through the study of the border dispute between Argentina and Chile in Patagonia, the article offers a reflection and an example of the use of geographical knowledge in claiming territorial sovereignty. Based on the social history of science and cultural history, it presents the conditionings that influenced the arguments of both countries, and the political resolution of a territorial quarrel that over a hundred years ago, and also nowadays, forced Chile to resort to international bodies to determine its limits and ensure its rights. This situation implied a decision on the geographical knowledge of the disputed nature. This argument, however, did not bolster the Chilean position, since the referee called upon to decide the dispute, after revised several sources and not only the geographical knowledge claimed by Chile.</p>
			</trans-abstract>
			
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				<title>PALABRAS CLAVE</title> 
				<kwd>Demarcaci&#x00F3;n de l&#x00ED;mites</kwd>	
				<kwd>Andes Patag&#x00F3;nicos</kwd>
				<kwd>Chile</kwd>
				<kwd>Argentina</kwd>
				<kwd>Conocimiento cient&#x00ED;fico</kwd>
			</kwd-group>
			
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				<title>KEYWORDS</title>
				<kwd>Boundary Demarcation</kwd>	
				<kwd>Patagonic Andes</kwd>
				<kwd>Chile</kwd>
				<kwd>Argentina</kwd>
				<kwd>Scientific Knowledge</kwd>
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		<sec id="S1">
		
		<title>PRESENTACI&#x00D3;N</title>

		<p>La conclusi&#x00F3;n del reconocido ge&#x00F3;grafo Thomas H. Holdich, asentada en el texto que escribi&#x00F3; luego de su participaci&#x00F3;n como &#x00E1;rbitro en la disputa lim&#x00ED;trofe que enfrent&#x00F3; a Argentina y Chile a fines del siglo XIX, resulta una elocuente expresi&#x00F3;n del problema que abordaremos. En su obra <italic>The Countries of the King`s Award</italic>, publicada en 1904 y traducida en 1958 como ¿Territorio en disputa?, se lee: «Dif&#x00ED;cilmente un t&#x00E9;rmino geogr&#x00E1;fico que define una configuraci&#x00F3;n de la naturaleza presenta bajo todas las condiciones una sola e inalterable interpretaci&#x00F3;n» (Holdich, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1958</xref>, p. 43)<xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref>.</p>

		<p>La constataci&#x00F3;n del ingl&#x00E9;s, cuya experiencia como ge&#x00F3;grafo y perito de l&#x00ED;mites est&#x00E1; acreditada tanto por sus numerosos escritos, libros y comisiones, como por los honores que recibi&#x00F3;, entre ellos presidente de la Royal Geographical Society, refleja de manera muy elocuente la situaci&#x00F3;n y dificultades que enfrentaron Argentina y Chile luego de 1881, cuando emprendieron la demarcaci&#x00F3;n de una frontera que el Tratado de l&#x00ED;mites del a&#x00F1;o 1881 hab&#x00ED;a establecido en la cordillera de los Andes con la siguiente redacci&#x00F3;n: «La l&#x00ED;nea fronteriza correr&#x00E1; por las cumbres m&#x00E1;s elevadas de dicha Cordillera que dividan las aguas y pasar&#x00E1; por entre las vertientes que se desprenden a un lado y otro».</p>

		<p>Con el referido acuerdo, Chile y Argentina pretendieron resolver de una vez las querellas territoriales que los enfrentaban desde la d&#x00E9;cada de 1840, recurriendo no solo a un principio del derecho internacional entonces aceptado por la comunidad de las naciones, sobre todo, a un fen&#x00F3;meno natural que tambi&#x00E9;n se apreciaba como una barrera entre las dos rep&#x00FA;blicas; una realidad geogr&#x00E1;fica imposible de manipular, inconmovible, obvia, evidente, identificable por cualquiera; s&#x00ED;mbolo de la solidez y muy f&#x00E1;cil de reconocer por los encargados de trazar sobre su superficie la demarcaci&#x00F3;n que separar&#x00ED;a los respectivos espacios nacionales. </p>

		<p>Sin embargo, la tarea de los peritos de l&#x00ED;mites experiment&#x00F3; numerosas dificultades derivadas de las diferencias respecto de lo que argentinos y chilenos entend&#x00ED;an por cordillera de los Andes, y con ellas, de los espacios que cada uno reivindicaba como propios. En rigor, fue imposible delimitar la l&#x00ED;nea fronteriza debido a los desacuerdos entre los cient&#x00ED;ficos y pol&#x00ED;ticos al servicio de uno y otro Estado, hecho que los llev&#x00F3; a recurrir a un tercero, el &#x00E1;rbitro ingl&#x00E9;s, que fue quien en definitiva resolvi&#x00F3; el curso de la frontera luego de estudiar el caso, atender a los argumentos de las partes y visitar la principal regi&#x00F3;n objeto de la controversia, los Andes Patag&#x00F3;nicos, en el extremo sur de Am&#x00E9;rica del Sur. Una zona, a partir aproximadamente del paralelo 47º de latitud sur, en que las imponentes y monol&#x00ED;ticas formas de los Andes se fragmentan por efecto de la erosi&#x00F3;n, la acci&#x00F3;n de los hielos y los movimientos de la corteza terrestre, dando lugar a m&#x00FA;ltiples formas del relieve, algunas inundadas por el agua, donde, si hay algo seguro, es que las m&#x00E1;s altas cumbres no dividen las aguas. </p>

		<p>Realidad natural que Holdich tambi&#x00E9;n constat&#x00F3; y transform&#x00F3; en m&#x00E1;xima cuando escribi&#x00F3;: «Ni siquiera un r&#x00ED;o, una monta&#x00F1;a, una l&#x00ED;nea de la costa, o aquella un tanto ilusoria forma geogr&#x00E1;fica que es el <italic>divortium aquarum</italic> son siempre y en todas partes inequ&#x00ED;vocamente reconocibles» (Holdich, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1958</xref>, p. 44). Proyectando as&#x00ED; una de las particularidades de los Andes como principio geogr&#x00E1;fico; pasando de la naturaleza, de la geograf&#x00ED;a material que apreci&#x00F3;, a los preceptos geogr&#x00E1;ficos, a lo abstracto.</p>

		<p>Todo el proceso de discusi&#x00F3;n y fijaci&#x00F3;n de la frontera entre Argentina y Chile, iniciado ya en 1847 con el reclamo argentino por el establecimiento del chileno Fuerte Bulnes en una de las orillas del estrecho de Magallanes, y culminado en lo que a nuestro trabajo se refiere con el fallo del &#x00E1;rbitro en 1902, dio lugar a una muy abundante y heterog&#x00E9;nea documentaci&#x00F3;n compuesta por los m&#x00E1;s diversos tipos de escritos, textos, cartograf&#x00ED;a, im&#x00E1;genes, ilustraciones y fotograf&#x00ED;as, entre otros muchos testimonios de los estudios, exploraciones, argumentos, contra argumentos, antecedentes, viajes, opiniones, palabras y conceptos relacionados con el objeto principal de la disputa, esto es, la orograf&#x00ED;a de la cordillera de los Andes, cuya determinaci&#x00F3;n definir&#x00ED;a soberan&#x00ED;as. Todos vestigios, testimonios, fuentes, expresiones, representaciones de un hecho, suceso hist&#x00F3;rico concreto, la delimitaci&#x00F3;n fronteriza entre Chile y Argentina; pero tambi&#x00E9;n de una realidad pol&#x00ED;tica y cient&#x00ED;fica, incluso epistemol&#x00F3;gica, que trasciende &#x00E9;pocas y contextos particulares, y que dice relaci&#x00F3;n con las condiciones y condicionamientos de generaci&#x00F3;n del conocimiento pretendidamente cient&#x00ED;fico, y por tanto universal, que, como el ejemplo que ofrecemos, y como todo saber, depende estrechamente del contexto, en este caso representado por los intereses nacionales de los estados en conflicto; situaci&#x00F3;n que limita, cuando no condiciona, su pretensi&#x00F3;n de «objetividad» y, por lo tanto, uno de los atributos que lo hace cient&#x00ED;fico.</p>

		<p>En el contexto de la historia cultural y de la historia social de la ciencia lo se&#x00F1;alado no resulta novedoso. Hace rato que los estudiosos saben que pr&#x00E1;cticamente todo conocimiento es una construcci&#x00F3;n cultural; una mediaci&#x00F3;n, una interpretaci&#x00F3;n, una verdadera traducci&#x00F3;n cultural, condicionada por el medio, el contexto del que forman parte los sujetos. Pero otra cosa es que apliquemos estas nociones para explicar y comprender la realidad hist&#x00F3;rica latinoamericana en general o, en particular, a uno de los &#x00E1;mbitos en que las necesidades del Estado y la naci&#x00F3;n m&#x00E1;s han contribuido a naturalizar, a transformar en verdad absoluta, dogma, hito indispensable de la formaci&#x00F3;n nacional, como lo es todo lo relacionado con la soberan&#x00ED;a territorial.</p>

		<p>Nuestro ejercicio, se produce en tiempos en que las pol&#x00E9;micas entre estados sobre reclamos soberanos se materializan en numerosas demandas ante la Corte Internacional de La Haya para reivindicar territorios, en las que los argumentos, pol&#x00ED;ticos, jur&#x00ED;dicos, hist&#x00F3;ricos, geogr&#x00E1;ficos y cient&#x00ED;ficos se suceden y esgrimen como «verdades» definitivas. Naturalmente fruto de investigaciones serias, con la aspiraci&#x00F3;n, como expres&#x00F3; recientemente el coordinador hist&#x00F3;rico de la defensa de Chile en La Haya ante la demanda de Bolivia, «que cuando Chile use el argumento hist&#x00F3;rico, no lo use en t&#x00E9;rminos apolog&#x00E9;ticos, de un chovinismo radical, sino maduros, que se puedan sostener entre historiadores profesionales»<xref ref-type="fn" rid="NOTE3">3</xref>. </p>

		<p>Una intenci&#x00F3;n loable que la experiencia hist&#x00F3;rica, a prop&#x00F3;sito de las controversias lim&#x00ED;trofes chileno-argentinas, muestra pr&#x00E1;cticamente imposible, en este caso por las polis&#x00E9;micas formas que presentan y se atribuyeron a los Andes; aunque tambi&#x00E9;n porque los intereses pol&#x00ED;ticos nacionales modifican la «realidad», sea esta hist&#x00F3;rica, geogr&#x00E1;fica o jur&#x00ED;dica, adapt&#x00E1;ndola a sus necesidades, disputando no solo un territorio, sino que en definitiva un saber, pues, en este caso, lo que se entendiera por «Andes», ser&#x00ED;a lo que definir&#x00ED;a m&#x00E1;s o menos espacios soberanos<xref ref-type="fn" rid="NOTE4">4</xref>. Constataci&#x00F3;n imprescindible de atender para identificar y comprender las alternativas y la prolongaci&#x00F3;n de las querellas lim&#x00ED;trofes chileno-argentinas, pero tambi&#x00E9;n como requisito epistemol&#x00F3;gico b&#x00E1;sico de una pr&#x00E1;ctica anal&#x00ED;tica de la Historia de la Ciencia.</p>

		<p>Tal vez una perspectiva como la se&#x00F1;alada explique que en la actualidad, 2016, todav&#x00ED;a existan espacios no delimitados en los Andes Patag&#x00F3;nicos. As&#x00ED; ocurre en los llamados Campos de Hielo Sur o hielo continental patag&#x00F3;nico, seg&#x00FA;n si lo nombran Chile o Argentina, donde todav&#x00ED;a hay 60 kil&#x00F3;metros aproximadamente en que la frontera chileno-argentina permanece indefinida<xref ref-type="fn" rid="NOTE5">5</xref>. Reflejo de una regi&#x00F3;n que por sus caracter&#x00ED;sticas naturales, desde tiempos inmemoriales, se resiste a ser reducida solo a unos trazos en un mapa o a unas l&#x00ED;neas en un tratado, dando lugar por el contrario a una larga disputa por el territorio y por el saber que lo determina como tal y lo caracteriza.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S2">
		
		<title>ANDES AMBIGUOS Y POLIS&#x00C9;MICOS</title>

		<p>Cuando el Tratado de L&#x00ED;mites firmado entre Chile y Argentina el 23 de julio de 1881 asienta que el «l&#x00ED;mite entre Chile y la Rep&#x00FA;blica Argentina es, de Norte a Sur, hasta el paralelo cincuenta y dos de latitud, la Cordillera de los Andes»; y que «la l&#x00ED;nea fronteriza correr&#x00E1; en esa extensi&#x00F3;n por las cumbres m&#x00E1;s elevadas de dicha Cordillera que dividan las aguas y pasar&#x00E1; por entre las vertientes que se desprenden a un lado y otro», no s&#x00F3;lo esta dando origen a una fuente de controversias que se mantiene hasta la actualidad; tambi&#x00E9;n est&#x00E1; recogiendo una historia de exploraciones y reconocimientos geogr&#x00E1;ficos terrestres y mar&#x00ED;timos que tuvieron como preocupaci&#x00F3;n principal el macizo cordillerano. S&#x00F3;lo as&#x00ED; se explica que el documento concebido para establecer una frontera un&#x00ED;voca, en realidad nombre cuatro posibles l&#x00ED;mites: la cordillera de los Andes, una l&#x00ED;nea que puede correr por las m&#x00E1;s altas cumbres, por la divisoria de las aguas, o por la formada por las vertientes que se desprenden a un lado y otro.</p>

		<p>Aunque los protagonistas de las pol&#x00E9;micas fronterizas en el cambio de siglo entre el XIX y el XX justificaron sus diferencias en las dis&#x00ED;miles interpretaciones sobre cu&#x00E1;l era la verdadera l&#x00ED;nea fronteriza, el curso u orientaci&#x00F3;n real de los llamados Andes, o la ignorancia geogr&#x00E1;fica respecto de la zona controvertida, todo lo cual efectivamente fue discutido, lo cierto es que para los naturalistas y aventureros que exploraron los Andes a lo largo del siglo XIX era evidente que los Andes no s&#x00F3;lo ten&#x00ED;an m&#x00FA;ltiples formas, tambi&#x00E9;n que sus m&#x00E1;s altas cumbres no siempre divid&#x00ED;an las aguas, y as&#x00ED; lo asentaron en las descripciones, informes, estudios e ilustraciones en que dieron cuenta de sus experiencias y observaciones.</p>

		<p>Las palabras y t&#x00E9;rminos utilizados para aludir al multiforme fen&#x00F3;meno natural que exploraron son elocuentes: «cordillera», «Andes», «cordillera de los Andes», «cumbres m&#x00E1;s elevadas», «divisoria de las aguas», «vertientes que se desprenden a los lados», «cordilleras horizontales», «cordillera continua», «hileras de cordilleras», «monta&#x00F1;as inferiores», «terrenos elevados», «cordillera exterior», «cordilleras distantes», «cordillera principal», «cordillera central», «gran l&#x00ED;nea central», «espina dorsal de Am&#x00E9;rica», «contrafuertes de la cordillera», «desfiladeros», «macizo monol&#x00ED;tico», «eje central dominante», «masa central», «encadenamiento principal», «divisoria principal», «estribaciones de las monta&#x00F1;as», «ramificaciones», «estructura de la cordillera», «encadenamiento principal orog&#x00E9;nico», «confusi&#x00F3;n de rocas», «sistemas de cordilleras», «eslabones occidentales», «l&#x00ED;nea central de solevantamiento» y «lomo de los Andes»<xref ref-type="fn" rid="NOTE6">6</xref>. Y todav&#x00ED;a podr&#x00ED;a seguir citando t&#x00E9;rminos utilizados en el siglo XIX para aludir al fen&#x00F3;meno natural y caracterizarlo, pasando de la orograf&#x00ED;a a la geolog&#x00ED;a a medida que la controversia sobre el fen&#x00F3;meno natural oblig&#x00F3; a los contradictores a extremar y profundizar en los recursos y argumentos para fundar sus posiciones.</p>

		<p>Antes, cuando lo que terminar&#x00ED;a siendo una &#x00E1;lgida discusi&#x00F3;n todav&#x00ED;a no se vislumbraba, aunque se ten&#x00ED;a conciencia de la importancia del tema, los testimonios de quienes alcanzaron hasta las cumbre de los Andes, por ejemplo el reconocido naturalista Ignacio Domeyko, reflejan el saber que la exploraci&#x00F3;n de la cordillera permit&#x00ED;a ir acumulando. Domeyko, quien no s&#x00F3;lo desarroll&#x00F3; su trayectoria como cient&#x00ED;fico estudiando Chile y publicando sobre su naturaleza y minerales, adem&#x00E1;s fue un valorado e influyente integrante de las elites nacionales, ascendi&#x00F3; el volc&#x00E1;n Antuco en 1845, con la «intenci&#x00F3;n de averiguar aqu&#x00ED; la verdadera frontera de Chile y llegar al otro lado de los Andes». El registro de su experiencia no da lugar a interpretaciones: «En el lugar llamado La Cueva se unen dos arroyos; uno viene del Sur, de Sierra Velluda, y el otro desciende desde la l&#x00ED;nea divisoria de aguas en la cresta de los Andes, los que, seg&#x00FA;n veo, est&#x00E1;n bastante lejos al este de Antuco». Una constataci&#x00F3;n importante, como lo refleja el p&#x00E1;rrafo con que continu&#x00F3; su relaci&#x00F3;n, ahora conclusi&#x00F3;n: «Esta cresta y la l&#x00ED;nea de divisi&#x00F3;n de las aguas, es decir la frontera oriental de la rep&#x00FA;blica chilena con la vecina de Argentina, no pasan, como se cree com&#x00FA;nmente por las m&#x00E1;s elevadas cumbres andinas como Antuco, Sierra Velluda o Chill&#x00E1;n, sino que est&#x00E1;n situadas bastante lejos de &#x00E9;stas, hacia el este» (Domeyko, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1978</xref>, pp. 757-758)<xref ref-type="fn" rid="NOTE7">7</xref>.</p>

		<p>Lo comprobado emp&#x00ED;ricamente por Domeyko a mediados del siglo XIX se transform&#x00F3; en conocimiento adquirido. Incluso por cient&#x00ED;ficos de otras latitudes, como J.M. Gilliss, el teniente que encabez&#x00F3; la expedici&#x00F3;n astron&#x00F3;mica naval estadounidense al hemisferio sur entre 1849 y 1852, quien en Chile no s&#x00F3;lo apreci&#x00F3; los Andes como una «frontera natural»; tambi&#x00E9;n, y prop&#x00F3;sito de otra cumbre andina, El Descabezado en el centro del pa&#x00ED;s, escribi&#x00F3;: «Aqu&#x00ED;, as&#x00ED; como en muchos otros puntos de los Andes, los cerros que separan las aguas son invariablemente menos elevados que la l&#x00ED;nea que conectar&#x00ED;a los grandes conos o picos» (Gilliss, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1855</xref>, p.23). M&#x00E1;s todav&#x00ED;a, aludiendo y corrigiendo a uno de sus antecesores, pudo asegurar que algunas de las m&#x00E1;s altas cumbres de las que Darwin consider&#x00F3; «cadena principal» de los Andes, «se encontraban al oeste de lo que ex&#x00E1;menes m&#x00E1;s recientes demuestran que son s&#x00F3;lo un espol&#x00F3;n de la real l&#x00ED;nea divisoria de las aguas» (Gilliss, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1855</xref>, p. 19). </p>

		</sec>
		
		<sec id="S3">
		
		<title>PROYECCI&#x00D3;N CIENT&#x00CD;FICA DE UNA CONTROVERSIA LIM&#x00CD;TROFE</title>

		<p>La ambig&#x00FC;edad y polisemia de los Andes que a lo largo del siglo XIX qued&#x00F3; asentada fue la base sobre la cual obraron los legisladores chilenos y argentinos para redactar el texto del Tratado de L&#x00ED;mites de 1881. Tanto la incertidumbre que la orograf&#x00ED;a de los Andes proyectaba, como el desconocimiento geogr&#x00E1;fico de algunas de sus secciones, como los Andes Patag&#x00F3;nicos, explican una enunciaci&#x00F3;n con tantas posibilidades de interpretaci&#x00F3;n como la que ofreci&#x00F3; el art&#x00ED;culo 1º del acuerdo lim&#x00ED;trofe. Desde entonces, los estados no s&#x00F3;lo disputaron kil&#x00F3;metros cuadrados m&#x00E1;s al oeste o m&#x00E1;s al este de la cordillera, seg&#x00FA;n si segu&#x00ED;an la tesis argentina de las m&#x00E1;s altas cumbres, o la chilena de la divisoria de la aguas; primero tuvieron que definir el «verdadero curso» de la cadena monta&#x00F1;osa, para lo cual precisaron conocer y determinar su orograf&#x00ED;a en base a lo que observaron en terreno, y cuando eso no bast&#x00F3;, recurrir a la geolog&#x00ED;a, a la composici&#x00F3;n y estructura interna del macizo, en una disputa cient&#x00ED;fica, por el saber, que sin embargo no sald&#x00F3; la ciencia sino que la pol&#x00ED;tica a trav&#x00E9;s de un &#x00E1;rbitro, un ge&#x00F3;grafo ingl&#x00E9;s. </p>

		<p>Los pol&#x00ED;ticos en 1881 tuvieron clara conciencia de las consecuencias que tendr&#x00ED;a la redacci&#x00F3;n del Tratado, por eso es que en el texto del acuerdo, en el art&#x00ED;culo primero, tambi&#x00E9;n asentaron: «Las dificultades que pudieran suscitarse por la existencia de ciertos valles formados por la bifurcaci&#x00F3;n de la Cordillera y en que no sea clara la l&#x00ED;nea divisoria de las aguas, ser&#x00E1;n resueltas amistosamente por dos peritos nombrados uno de cada parte». Confiando de este modo las superficies reivindicadas al quehacer de los expertos, los peritos; a un sabio, experimentado y h&#x00E1;bil, a un sujeto pr&#x00E1;ctico en una ciencia o arte, capaz de informar y juzgar sobre puntos litigiosos; en definitiva a un cient&#x00ED;fico. Previendo, tal vez porque estaban conscientes de las m&#x00FA;ltiples «formas» cordilleranas existentes, como del desconocimiento sobre algunas secciones de los Andes, a&#x00F1;adieron que «en caso de no arribar &#x00E9;stos a un acuerdo, ser&#x00E1; llamado a decidirlas un tercer perito designado por ambos gobiernos», se&#x00F1;alando incluso el procedimiento: «de las operaciones que practiquen se levantar&#x00E1; un acta en doble ejemplar, firmada por los dos peritos, en los puntos en que hubieren estado de acuerdo y adem&#x00E1;s por el tercer perito en los puntos resueltos por &#x00E9;ste». Todo, sostenemos, demostraci&#x00F3;n de que el poder pol&#x00ED;tico anticip&#x00F3; que la controversia pasar&#x00ED;a de la disputa territorial a una discusi&#x00F3;n sobre el conocimiento que, conscientes que la ciencia tiene nacionalidad, s&#x00F3;lo podr&#x00ED;a ser resuelta por un cient&#x00ED;fico ajeno a las partes. As&#x00ED;, el Tratado de 1881, junto con delimitar Chile y Argentina en la cordillera de los Andes, asignando territorios hasta entonces disputados como la Patagonia, estableci&#x00F3; el mecanismo de resoluci&#x00F3;n de las controversias, que siendo fronteriza y por lo tanto atribuyendo soberan&#x00ED;as territoriales, tambi&#x00E9;n ser&#x00ED;a cient&#x00ED;fica. La confianza en el saber, en los expertos, se expresa en que el tratado tambi&#x00E9;n estipul&#x00F3; que «esta acta –la de los peritos— producir&#x00E1; pleno efecto desde que estuviere suscrita por ellos y se considerar&#x00E1; firme y valedera sin necesidad de otras formalidades o tr&#x00E1;mites. Un ejemplar del acta ser&#x00E1; elevado a cada uno de los gobiernos».</p>

		<p>Desde otra perspectiva que tambi&#x00E9;n resalta la consideraci&#x00F3;n que los estadistas en 1881 parecieron mostrar hacia el saber, no hay que olvidar que hab&#x00ED;an sido principios del derecho internacional, establecidos a partir de la experiencia concreta dada a conocer por exploradores y naturalistas y transformada en conocimiento, los que tambi&#x00E9;n ilustraron a los pol&#x00ED;ticos chilenos y argentinos. Ellos determinaron el l&#x00ED;mite entre ambas rep&#x00FA;blicas teniendo en consideraci&#x00F3;n la «teor&#x00ED;a de las cuencas hidrogr&#x00E1;ficas», un concepto ampliamente sustentado desde el siglo XVIII en adelante por el ge&#x00F3;grafo franc&#x00E9;s Phillippe Bauche, seg&#x00FA;n la cual las divisorias continentales de las aguas siempre estaban ligadas a las cumbres m&#x00E1;s elevadas, en una suerte de columna vertebral de las cadenas monta&#x00F1;osas que circundan la tierra. El problema es que en los Andes, y en particular en los Andes Patag&#x00F3;nicos, la divisoria continental de las aguas no coincide con la l&#x00ED;nea de las cumbres m&#x00E1;s altas; resultando que el sistema natural local no calz&#x00F3; con la teor&#x00ED;a cient&#x00ED;fica vigente entonces y que los estadistas aplicaron en tanto conocimiento aceptado. Creando una situaci&#x00F3;n que provocada por la «ignorancia/conocimiento» de la realidad geogr&#x00E1;fica de los Andes en la Patagonia, dio origen a los problemas para fijar la frontera com&#x00FA;n en ese sistema natural, pero que tambi&#x00E9;n proyect&#x00F3; el problema en t&#x00E9;rminos acad&#x00E9;micos como caso de estudio para los especialistas. </p>

		<p>Hecho interesante pues signific&#x00F3; devolver al plano te&#x00F3;rico, jur&#x00ED;dico y pol&#x00ED;tico, la realidad natural, geogr&#x00E1;fica y material que era objeto de una de las controversias: los Andes Patag&#x00F3;nicos. De este modo se complet&#x00F3; un periplo circular que se plante&#x00F3; cuando la ciencia fue aplicada a la realidad geogr&#x00E1;fica al utilizarse en la delimitaci&#x00F3;n de la frontera entre ambos pa&#x00ED;ses la «teor&#x00ED;a de las cuencas hidrogr&#x00E1;ficas». Esta fundamental cuesti&#x00F3;n en t&#x00E9;rminos de la circulaci&#x00F3;n y aplicaci&#x00F3;n del conocimiento, muy propia por lo dem&#x00E1;s de las perspectivas que hace suya la historia cultural de la ciencia, puede estudiarse a partir, por ejemplo, de los textos, fuentes para nosotros, publicados en <italic>The Geographical Journal</italic> y en el <italic>Bulletin of the American Geographical Society of New York </italic>a comienzos del siglo XX. Ah&#x00ED; est&#x00E1;n los art&#x00ED;culos del perito ingl&#x00E9;s Thomas H. Holdich y del ge&#x00F3;logo estadounidense Israel C. Russell en los cuales se deduce c&#x00F3;mo la exploraci&#x00F3;n de la Patagonia a ra&#x00ED;z de la controversia lim&#x00ED;trofe termin&#x00F3; cambiando, no solo el conocimiento cient&#x00ED;fico sobre la zona, sino tambi&#x00E9;n principios del derecho internacional, pues el caso demostr&#x00F3; lo inconveniente que era que los estados firmaran tratados de l&#x00ED;mites ignorando la geograf&#x00ED;a. As&#x00ED;, la definici&#x00F3;n de las fronteras chileno-argentina pas&#x00F3; a ser tambi&#x00E9;n un asunto de inter&#x00E9;s geogr&#x00E1;fico central, dejando de ser s&#x00F3;lo un problema pol&#x00ED;tico y jur&#x00ED;dico entre estados perif&#x00E9;ricos. Otro reflejo de la forma en que se constituye el conocimiento a escala mundial.</p>

		<p>Otro &#x00E1;ngulo del problema es el relacionado con la situaci&#x00F3;n, condici&#x00F3;n o estatus, del conocimiento cient&#x00ED;fico que en esta tarea de fijar el l&#x00ED;mite se resume en el problema de si prim&#x00F3; m&#x00E1;s la ciencia o la nacionalidad de los peritos en la posici&#x00F3;n que adoptaron ante las cuestiones en litigio. Asuntos que hasta antes de la pol&#x00E9;mica fronteriza resultaban evidentes, como el qu&#x00E9; era una cordillera o qu&#x00E9; se entend&#x00ED;a por valle, r&#x00ED;o o divisoria de las aguas, pasaron a ser controvertibles. Y se puede concluir que la nacionalidad de los peritos s&#x00ED; subordin&#x00F3; sus posturas e «impresiones» como las llam&#x00F3; uno. Expresi&#x00F3;n elocuente de los condicionamientos sociales, culturales, econ&#x00F3;micos y pol&#x00ED;ticos en los que se desenvuelve la ciencia, y que en este caso, adem&#x00E1;s, transformaron en fundamental la opini&#x00F3;n del &#x00E1;rbitro ingl&#x00E9;s convocado por las partes, no ya s&#x00F3;lo para efectos de definir la soberan&#x00ED;a de los territorios, sino tambi&#x00E9;n como una opini&#x00F3;n especializada sobre un determinado fen&#x00F3;meno natural.</p>

		<p>El recurso al fallo de una potencia amiga o arbitraje para toda cuesti&#x00F3;n suscitada por la aplicaci&#x00F3;n del tratado de 1881 por la que optaron Chile y Argentina debe comprenderse tambi&#x00E9;n en un contexto internacional que para estos estados resultaba una referencia permanente. A lo largo del siglo XIX se hab&#x00ED;a tomado conciencia en Europa que «la guerra resultaba ineficiente y demasiado costosa para la resoluci&#x00F3;n de las disputas», lo que explica el cada vez m&#x00E1;s frecuente uso del arbitraje como mecanismo de resoluci&#x00F3;n de los conflictos nacionales (MacMillan, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2014</xref>, p. 361)<xref ref-type="fn" rid="NOTE8">8</xref>. Situaci&#x00F3;n que con el tiempo, y los enfrentamientos, dar&#x00ED;a origen a un conjunto de normas e instituciones de car&#x00E1;cter internacional, hoy materializadas en la Corte Internacional de La Haya, frente a la cual Chile ha sido convocado a litigar por cuestiones de l&#x00ED;mites por Per&#x00FA; y Bolivia en el siglo XXI. </p>

		<p>A fines del siglo XIX Su Majestad Brit&#x00E1;nica fue la designada por los estados para arbitrar sus querellas, y a ella se recurri&#x00F3; en 1898 cuando los gobiernos constataron que los peritos encargados de delimitar y demarcar la frontera com&#x00FA;n no se pon&#x00ED;an de acuerdo. En el tribunal constituido por la reina Victoria, formado por un jurista, un militar y un ge&#x00F3;grafo, corresponder&#x00ED;a a este &#x00FA;ltimo, Tomas H. Holdich, la participaci&#x00F3;n m&#x00E1;s activa, no s&#x00F3;lo por las materias objeto de la controversia, sobre todo porque visit&#x00F3; la zona disputada y escribi&#x00F3; sobre sus experiencias como &#x00E1;rbitro.</p>

		<p>Ge&#x00F3;grafo de nota, prol&#x00ED;fico, documentado y vers&#x00E1;til autor, era una autoridad en su materia y en su &#x00E9;poca. Citado, ponderado, comentado y objeto de honores, Holdich era un ge&#x00F3;grafo con una dilatada experiencia al momento de ser convocado para arbitrar la pol&#x00E9;mica chileno-argentina. Conocedor de numerosos pa&#x00ED;ses, pueblos y problemas, fue encargado de temas lim&#x00ED;trofes en la India, integr&#x00F3; varias comisiones en Asia central, conoci&#x00F3; el sistema de los Himalayas, escribi&#x00F3; libros, art&#x00ED;culos, rese&#x00F1;as e informes sobre Asia, problemas lim&#x00ED;trofes y fronteras. Experto en la India, supo valorar otras culturas y apreciar las diferencias entre ellas, como sus textos lo muestran, aunque siempre estuvo atento a los intereses del Imperio Brit&#x00E1;nico. Merecedor de la Medalla de Oro de la Royal Geographical Society y Doctor Honoris Causa<italic> </italic>en Cambridge, fue una personalidad de su &#x00E9;poca que firmaba sus libros como Col. Sir y Vicepresidente de la Royal Geographical Society, pero tambi&#x00E9;n con t&#x00ED;tulos o condiciones como K.C.I.E. (Knight Commander of the Indian Empire).</p>

		<p>Fruto de su experiencia en el caso que lo llev&#x00F3; a visitar el Cono Sur sudamericano, en su libro <italic>The Countries of the King`s Award</italic> publicado dos a&#x00F1;os despu&#x00E9;s del fallo arbitral, Holdich ofreci&#x00F3; la visi&#x00F3;n que se form&#x00F3; del asunto sometido a su consideraci&#x00F3;n, su idea sobre las posturas de los contendientes, su apreciaci&#x00F3;n de la geograf&#x00ED;a que explor&#x00F3;, su ponderaci&#x00F3;n de los argumentos de las partes y de los actores involucrados, y su caracterizaci&#x00F3;n de las sociedades chilena y argentina pues, si algo distingue sus textos es que siempre consider&#x00F3; las culturas y las realidades pol&#x00ED;tico sociales de los estados involucrados en los casos que tuvo la oportunidad de conocer.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S4">
		
		<title>LA CONTROVERSIA REPRESENTADA</title>

		<p>En sus remembranzas de <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1929</xref> con la descripci&#x00F3;n del conflicto entre Chile y Argentina por la demarcaci&#x00F3;n de los l&#x00ED;mites entre ambos pa&#x00ED;ses en la Patagonia, aparecido originalmente en alem&#x00E1;n y reeditado en 2015 como <italic>Problemas lim&#x00ED;trofes y viajes de exploraci&#x00F3;n en la Patagonia. Recuerdos de la &#x00E9;poca del conflicto fronterizo entre Chile y Argentina</italic>, Hans Steffen, el ge&#x00F3;grafo alem&#x00E1;n desde 1892 al servicio de Chile como perito y «asesor cient&#x00ED;fico», ofreci&#x00F3; la posici&#x00F3;n de ambos pa&#x00ED;ses y las determinaciones del &#x00E1;rbitro, pero sobre todo una representaci&#x00F3;n de las posturas enfrentadas que muestra gr&#x00E1;fica y eficientemente las querellas por lo que en esencia consider&#x00F3; «un conflicto por la divisoria continental de las aguas en la cordillera patag&#x00F3;nica» (Steffen, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2015</xref>,pp. 16 y 18)<xref ref-type="fn" rid="NOTE9">9</xref>. Es decir un problema geogr&#x00E1;fico cuya resoluci&#x00F3;n definir&#x00ED;a una disputa pol&#x00ED;tica por territorios.</p>

		<p>Antes de sus memorias Steffen hab&#x00ED;a publicado <italic>Viajes de exploraci&#x00F3;n y estudio en la Patagonia Occidental</italic> en 1909-1910, un compendio con el resultado de sus comisiones para el Estado chileno en la Patagonia como encargado de estudiar el sistema andino y allegar argumentos para defender la posici&#x00F3;n chilena en la controversia con Argentina. Hecho que condicion&#x00F3; sus trabajos y resultados, a pesar de la pretensi&#x00F3;n de empirismo que lo anim&#x00F3;. En su <italic>Patagonia Occidental. Las cordilleras patag&#x00F3;nicas y sus regiones circundantes</italic>, aparecido en 1919, profundiza en sus exploraciones y ofrece referencias, antecedentes, reflexiones, notas y conclusiones respecto de la regi&#x00F3;n estudiada, mostrando su profundo conocimiento sobre el &#x00E1;rea geogr&#x00E1;fica disputada.</p>

		<p>Adem&#x00E1;s de sus libros, Steffen entreg&#x00F3; numerosos trabajos a revistas cient&#x00ED;ficas sobre las regiones que explor&#x00F3; y sobre la posici&#x00F3;n chilena en el litigio. Un ejemplo es «La cuesti&#x00F3;n de l&#x00ED;mites chileno-argentina con especial consideraci&#x00F3;n de la Patagonia», art&#x00ED;culo publicado en 1897 en el volumen 32 del <italic>Bolet&#x00ED;n de la Sociedad de Geograf&#x00ED;a de Berl&#x00ED;n</italic>, y que mereci&#x00F3; un «examen cr&#x00ED;tico» a cargo de Enrique S. Delachaux, Director de la Secci&#x00F3;n Cartogr&#x00E1;fica del Museo de la Plata en la <italic>Revista</italic> de aquella instituci&#x00F3;n en 1898 con el reivindicativo t&#x00ED;tulo de «L&#x00ED;mites occidentales de la Rep&#x00FA;blica Argentina. El art&#x00ED;culo del Dr. Juan Steffen. Examen cr&#x00ED;tico»<xref ref-type="fn" rid="NOTE10">10</xref>. Entre otras razones, y demostraci&#x00F3;n que la pol&#x00E9;mica que ilustramos era fronteriza pero tambi&#x00E9;n cient&#x00ED;fica, por la opini&#x00F3;n p&#x00FA;blica y, ante la posibilidad de un arbitraje, para «neutralizar los efectos de una propaganda», «llevar la discusi&#x00F3;n cient&#x00ED;fica en el mismo terreno lejano elegido por el adversario» y hacer o&#x00ED;r la voz de la Argentina «all&#x00E1; donde hasta ahora se ha acostumbrado a escuchar razones y explicaciones chilenas que, poco a poco, iban transform&#x00E1;ndose en verdades geogr&#x00E1;ficas» (Delachaux, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1898</xref>, pp. 3-4).</p>

		<p>Con la perspectiva del tiempo, radicado en Suiza, siete a&#x00F1;os antes de su fallecimiento y con la pretensi&#x00F3;n de tratar el tema con «altura de miras y cierta distancia», Steffen evoc&#x00F3; en sus recuerdos el conflicto que se desat&#x00F3; luego de la firma del Tratado de 1881 al agravarse las diferencias de conceptos sobre los principios b&#x00E1;sicos de la fijaci&#x00F3;n de los l&#x00ED;mites ya mencionados.</p>

		<p>Ejemplo b&#x00E1;sico de las diferencias es lo ocurrido a prop&#x00F3;sito de la fijaci&#x00F3;n de un hito en la cordillera a la altura de los 34º 53’ de latitud sur en el paso de las Damas en marzo de 1894. Mientras el perito chileno propuso indicar en el protocolo que el lugar se consideraba como «un punto de la l&#x00ED;nea divisoria de las aguas», el argentino «exigi&#x00F3; reemplazarlo como un punto del encadenamiento principal de los Andes», debiendo adoptarse la siguiente f&#x00F3;rmula: que «el hito hab&#x00ED;a sido erigido en el encadenamiento principal de los Andes que divide la aguas» (Steffen, 2015, p. 31). As&#x00ED;, y con mayor raz&#x00F3;n en una zona como la Patagonia donde los Andes no tienen una «estructura regular» y por lo tanto la l&#x00ED;nea tangible de las cumbres m&#x00E1;s altas no coincide con la divisoria continental de las aguas, las diferencias se hicieron permanentes.</p>

		<p>Las cuestiones en debate fueron sobre el principio que cada parte consideraba deb&#x00ED;a aplicarse para la demarcaci&#x00F3;n de l&#x00ED;mites, y que para Steffen y Chile era el de la divisoria de las aguas, contra la pretensi&#x00F3;n de Argentina del encadenamiento principal de la cordillera; y la existencia o no de una condici&#x00F3;n orogr&#x00E1;fica, el llamado «encadenamiento principal» por donde, sosten&#x00ED;a el perito argentino Francisco Moreno, deb&#x00ED;a correr la l&#x00ED;nea demarcatoria. A partir de ellas, y de los significados que las partes les atribuyeron a estos fen&#x00F3;menos se desencadenaron una sucesi&#x00F3;n de problemas para trazar una l&#x00ED;nea lim&#x00ED;trofe desde los 26° 53’ hasta los 52º Sur. Todo con el a&#x00F1;adido de que a partir de los 40º Sur aproximadamente, el conocimiento de los Andes era escaso, pr&#x00E1;cticamente inexistente, tanto respecto de las formas principales de su relieve, como respecto de su topograf&#x00ED;a y estructura geol&#x00F3;gica. </p>

		<p>Hans Steffen a lo largo de sus memorias ofrece numerosos ejemplos de desacuerdos entre Chile y Argentina por el trazado lim&#x00ED;trofe en diferentes zonas de los Andes Patag&#x00F3;nicos, los llama «problemas»: en el Tronador, en los r&#x00ED;os Palena, Puelo, Manso, Ays&#x00E9;n, Fr&#x00ED;as, Baker, Chico; en las cordilleras del Puelo, Manso, Futaleuf&#x00FA; y Palena; en el lago Cochrane-Pueyrred&#x00F3;n; en fin, en la cordillera Norpatag&#x00F3;nica y en la Patagonia Occidental. Los que expuso en sucesivos cap&#x00ED;tulos cuyos t&#x00ED;tulos, a trav&#x00E9;s de las palabras, muestran tambi&#x00E9;n las posiciones enfrentadas y la acci&#x00F3;n mediadora del &#x00E1;rbitro. As&#x00ED;, y seg&#x00FA;n el caso que evoc&#x00F3;, habl&#x00F3; de «trazado», «fijaci&#x00F3;n», «problemas geogr&#x00E1;ficos», «estudios geomorfol&#x00F3;gicos» o «la frontera pol&#x00ED;tica».</p>

		<p>Toda la evidencia expuesta llev&#x00F3; al &#x00E1;rbitro Holdich a recordar que «la base fundamental de casi todas las disputas por l&#x00ED;mites en la Historia ha sido la ignorancia geogr&#x00E1;fica», que los pol&#x00ED;ticos que suscribieron el Tratado de 1881 no sab&#x00ED;an nada de geograf&#x00ED;a y no hab&#x00ED;an examinado sus pa&#x00ED;ses, que hab&#x00ED;a «unos 1.000 kil&#x00F3;metros de monta&#x00F1;a inexplorada» y que a pesar de que los Andes variaban mucho en su conformaci&#x00F3;n, en particular en el extremo sur de Am&#x00E9;rica, se hab&#x00ED;a trazado toda la frontera a lo largo de la «cadena principal de los Andes» en la l&#x00ED;nea que divide los r&#x00ED;os de la Argentina de los de Chile, la que por supuesto no exist&#x00ED;a, dando motivo para la querella que debi&#x00F3; resolver<xref ref-type="fn" rid="NOTE11">11</xref>. </p>

		<p>La Patagonia, una regi&#x00F3;n desconocida e inexplorada, donde la geograf&#x00ED;a seg&#x00FA;n Holdich se «basaba en suposiciones», ofreci&#x00F3; un escenario propicio para los desencuentros por su «serie de configuraciones», las que «estudiadas con diligencia y habilidad por ge&#x00F3;grafos eminentes de ambos bandos», concluy&#x00F3;, «solo probaron hasta qu&#x00E9; extremo era posible interpretar las estipulaciones del Tratado en sentidos absolutamente divergentes y con muy distintos resultados».</p>

		<p>Ya en su segundo viaje a la cordillera Norpatag&#x00F3;nica a la altura de los 41º Sur, realizado en el verano de 1893 entre los lagos Todos los Santos en Chile y Nahuelhuapi en Argentina, Steffen asent&#x00F3; que «la divisoria interoce&#x00E1;nica de las aguas cuyo curso est&#x00E1;bamos sondeando, no se conecta a ninguna de las cumbres que pudimos vislumbrar» (Steffen, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2015</xref>, p. 34). Concluyendo, despu&#x00E9;s de explorar la zona, incluido el macizo del Tronador, que «la l&#x00ED;nea divisoria de las aguas deb&#x00ED;a correr en una amplia curva hacia el oriente partiendo desde el portezuelo Barros Arana; muy al contrario de la opini&#x00F3;n generalizada de los ge&#x00F3;grafos y en especial de los chilenos, que presum&#x00ED;a la coincidencia de la l&#x00ED;nea de las cumbres m&#x00E1;s elevadas con la l&#x00ED;nea de la divisoria continental de las aguas» (Steffen, 2015, p. 44)<xref ref-type="fn" rid="NOTE12">12</xref>. </p>

		<p>Reflejo de sus trabajos en la regi&#x00F3;n, que como advirti&#x00F3; correg&#x00ED;a el saber geogr&#x00E1;fico precedente, fue su «Esquicio de la cordillera del Tronador», el que junto con representar la divisoria principal de las aguas, ofrece tambi&#x00E9;n el l&#x00ED;mite fijado por el &#x00E1;rbitro Holdich en la zona, y por eso tambi&#x00E9;n las diferencias territoriales que la adopci&#x00F3;n de la postura argentina, de la chilena o la del &#x00E1;rbitro implicaban. Ilustrando las consecuencias que la disputa por el territorio y el saber ten&#x00ED;an en el terreno.</p>
		
		
					<fig id="F1">
						<label>Mapa 1</label>
						<caption>
							<title>H. Steffen: Esquicio de la cordillera del Tronador</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F1.jpg"/>
					</fig>
					
					

		<p>La pertenencia de algunos valles en el borde oriental de la cordillera entre los 43º y 44º sur, en particular en la zona del r&#x00ED;o Palena, explic&#x00F3; Steffen en sus memorias, implic&#x00F3; resolver cuestiones previas dif&#x00ED;ciles de abordar por el desconocimiento de la regi&#x00F3;n. Sobre todo el rumbo de la divisoria principal de la aguas.</p>
		
		
					<fig id="F2">
						<label>Mapa 2</label>
						<caption>
							<title>H. Steffen: Esquicio de las cuencas subandinas de las zonas del Futaleuf&#x00FA; y Carrenleuf&#x00FA; (Palena)</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F2.jpg"/>
					</fig>
					
					

		<p>Valles precordilleranos, como el 16 de Octubre y el Corinto, cuyo r&#x00ED;o no se sab&#x00ED;a a cual sistema fluvial pertenec&#x00ED;a, aunque se cre&#x00ED;a que a uno de la zona costera chilena, eran temas de discusi&#x00F3;n a la vez que s&#x00ED;ntomas de la incertidumbre geogr&#x00E1;fica e hidrogr&#x00E1;fica sobre ese tramo de la cordillera. Cuesti&#x00F3;n agravada por las diferencias que exploradores chilenos y argentinos de la regi&#x00F3;n adyacente al paralelo 43º sur mostraban en sus textos al describir la regi&#x00F3;n. Steffen explor&#x00F3; la cordillera del Palena en su af&#x00E1;n por confirmar la conexi&#x00F3;n hidrogr&#x00E1;fica entre los cursos de agua situados al oriente de los Andes y aquellos que finalmente desembocaban en el Pac&#x00ED;fico. Objetivo principal fue buscar la concordancia o identidad entre los r&#x00ED;os Carrenleuf&#x00FA; y Palena, realidad que se confirm&#x00F3; en febrero de 1894, y que sirvi&#x00F3; para sustentar la posici&#x00F3;n de Chile en orden a seguir la l&#x00ED;nea de la divisoria principal de las aguas para fijar el l&#x00ED;mite. </p>
		
		
					<fig id="F3">
						<label>Mapa 3</label>
						<caption>
							<title>H. Steffen: Fijaci&#x00F3;n de l&#x00ED;mites en el r&#x00ED;o Palena</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F3.jpg"/>
					</fig>
					
					

		<p>Constataci&#x00F3;n, sobre todo en lo relativo a la situaci&#x00F3;n del <italic>divortium aquarum</italic>, que fue cuestionada por Francisco P. Moreno, seg&#x00FA;n Steffen a causa de las deficientes descripciones y representaciones cartogr&#x00E1;ficas en que se expusieron y representaron los hallazgos chilenos. El perito argentino, sin embargo, en sus <italic>Apuntes preliminares sobre una excursi&#x00F3;n a los territorios de Neuqu&#x00E9;n, R&#x00ED;o Negro, Chubut y Santa Cruz</italic>, editados por El Museo de la Plata en octubre de 1896, y en los que describi&#x00F3; su «reconocimiento de la regi&#x00F3;n andina de la Rep&#x00FA;blica Argentina» entre los 36º y 46º 30’ de latitud sur, al oeste del 70º 30`de longitud oeste, concluy&#x00F3; que con ellos «modificaba casi completamente las ideas emitidas por los se&#x00F1;ores Serrano, Montaner, Steffen, Fischer y Stange, en sus diversas publicaciones respecto a la topograf&#x00ED;a de esas regiones» (Moreno, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1999</xref>, p. 187).</p>

		<p>El llamado problema del r&#x00ED;o Fr&#x00ED;as refleja que la cartograf&#x00ED;a elaborada por uno y otro Estado jug&#x00F3; tambi&#x00E9;n un papel fundamental para sostener sus posiciones, sobre todo si en ella se representaban zonas desconocidas, parcialmente exploradas o respecto de las cuales no exist&#x00ED;an mapas que sirvieran de referencia. Sin perjuicio del uso y abuso de los argumentos geogr&#x00E1;ficos y topogr&#x00E1;ficos que entonces tambi&#x00E9;n fueron una estrategia para las reivindicaciones soberanas.</p>

		<p>Seg&#x00FA;n Steffen este «problema hidrogr&#x00E1;fico» se relacionaba con un r&#x00ED;o mayor que formando parte del sistema fluvial del r&#x00ED;o Palena, correr&#x00ED;a en direcci&#x00F3;n occidente. Explorado por los argentinos aproximadamente a los 44 ½º de latitud sur, en 1895 se lo nombra «r&#x00ED;o F&#x00E9;lix Fr&#x00ED;as, se sustrae de la zona del Palena y se insin&#x00FA;a su vinculaci&#x00F3;n con el complejo lacustre de lagunas de Elizalde, dibuj&#x00E1;ndolo, sobre la base de meras suposiciones, como que desagua en el r&#x00ED;o Ays&#x00E9;n» (Steffen, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2015</xref>, p. 129). </p>
		
		
					<fig id="F4">
						<label>Mapa 4</label>
						<caption>
							<title>H. Steffen: El r&#x00ED;o Fr&#x00ED;as y el lago La Plata seg&#x00FA;n Argentina</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F4.jpg"/>
					</fig>
					
					

		<p>Para el perito chileno la representaci&#x00F3;n de Moreno, que incluy&#x00F3; el lago La Plata, no solo cre&#x00F3; confusi&#x00F3;n en la topograf&#x00ED;a de la cordillera entre los 44 ½º y los 45º de latitud sur, sobre todo implic&#x00F3; «el traslado de la divisoria de las aguas hacia un cord&#x00F3;n cordillerano cercano a la costa». Un hecho alarmante para Chile pues record&#x00F3;, explicando las consecuencias, «si las indicaciones de Francisco Moreno se confirmaban, se estaba ante un acercamiento extremo de una regi&#x00F3;n que estaba innegablemente bajo soberan&#x00ED;a argentina hacia la costa del Pac&#x00ED;fico, lo que sin lugar a dudas tendr&#x00ED;a que llevar a negociaciones complicadas para preservar la soberan&#x00ED;a de Chile sobre la costa del Pac&#x00ED;fico, como hab&#x00ED;a sido garantizado en el protocolo de 1893» (Steffen, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2015</xref>, pp. 130-133).</p>

		<p>Las descripciones y representaciones argentinas provocaron, relat&#x00F3; Steffen, que ante la «escasa informaci&#x00F3;n que en Chile exist&#x00ED;a sobre la orogenia de la cordillera y la hidrograf&#x00ED;a del interior de la zona de los fiordos entre Palena y Ays&#x00E9;n», se organizara una expedici&#x00F3;n para «determinar la ubicaci&#x00F3;n del r&#x00ED;o Fr&#x00ED;as y buscar una soluci&#x00F3;n a los problemas suscitados en relaci&#x00F3;n con la divisoria principal de las aguas al oeste del lago La Plata», confirmando que la controversia territorial estaba acompa&#x00F1;ada de una disputa por el saber sobre los Andes Patag&#x00F3;nicos entre Chile y Argentina (Steffen, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2015</xref>, pp. 133-134). </p>

		<p>La comisi&#x00F3;n estatal que encabez&#x00F3; Hans Steffen el verano de 1897/1898 tuvo dos objetivos, record&#x00F3; el cient&#x00ED;fico, reflejando de paso los esfuerzos oficiales por adelantar en los reconocimientos geogr&#x00E1;ficos para fundar las reivindicaciones soberanas. Primero, determinar el curso que tomaba la l&#x00ED;nea divisoria de las aguas entre los lagos La Plata y Fontana, como las respectivas zonas fluviales contiguas de la costa del Pac&#x00ED;fico; segundo, resolver el tema de la pertenencia hidrogr&#x00E1;fica del r&#x00ED;o Fr&#x00ED;as, asunto que entonces permanec&#x00ED;a confuso a pesar de la expediciones argentinas. </p>
		
		
					<fig id="F5">
						<label>Mapa 5</label>
						<caption>
							<title>H. Steffen: Esquicio del r&#x00ED;o Cisnes (Fr&#x00ED;as) y de la ubicaci&#x00F3;n corregida del lago La Plata</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F5.jpg"/>
					</fig>
					
					

		<p>El mapa elaborado por Steffen resume las conclusiones de su exploraci&#x00F3;n. Comprob&#x00F3; que el r&#x00ED;o Fr&#x00ED;as no era parte de la cuenca hidrogr&#x00E1;fica del Aysen y aclar&#x00F3; la estructura hidrogr&#x00E1;fica de la zona cordillerana entre las latitudes 44½º y 45º sur, refutando las representaciones de Francisco Moreno.</p>

		<p>Sin perjuicio de demostrar que la ciencia en el conflicto de l&#x00ED;mites chileno-argentino s&#x00ED; tuvo nacionalidad, el caso de la delimitaci&#x00F3;n del &#x00E1;rea adyacente al grado que va entre los 44 y 45 de latitud sur en la Patagonia ofrece tambi&#x00E9;n la oportunidad de explicar la forma en que el &#x00E1;rbitro Thomas Holdich evalu&#x00F3; el conocimiento geogr&#x00E1;fico sobre la regi&#x00F3;n producido por las comisiones de peritos de Argentina y Chile, y terminar ofreciendo una «frontera pol&#x00ED;tica» que no coincid&#x00ED;a exactamente con el «principio geogr&#x00E1;fico de demarcaci&#x00F3;n», ya sea que este fuera el propuesto por Argentina, altas cumbres, o el chileno, divisoria de las aguas».</p>

		</sec>
		
		<sec id="S5">
		
		<title>UN &#x00C1;RBITRO ENTRE TERRITORIOS Y SABERES </title>

		<p>Como Steffen reconoci&#x00F3;, hab&#x00ED;a sido la incompatibilidad de ambas propuestas lo que llev&#x00F3; a recurrir al tribunal ingl&#x00E9;s, el que, como asent&#x00F3; Holdich, siempre estuvo consciente de que la controversia de l&#x00ED;mites tuvo en los necesarios reconocimientos geogr&#x00E1;ficos de las zonas en disputa un factor determinante. Es decir la soberan&#x00ED;a condicionada al saber sobre la territorialidad reivindicada.</p>

		<p>Para la zona del r&#x00ED;o Fr&#x00ED;as hacia el sur, entre los 44º 2’ y los 46º S, el ge&#x00F3;grafo de la Royal Geographical Society reconoci&#x00F3; que «la divisi&#x00F3;n continental que rodea su nacimiento se aleja de los picachos andinos, no obstante que la divisi&#x00F3;n de la aguas sigue siendo clara», reconociendo en su fallo las pretensiones chilenas con una m&#x00ED;nima excepci&#x00F3;n. Justificando su determinaci&#x00F3;n escribi&#x00F3;: «La l&#x00ED;nea propuesta por Argentina atravesaba los afluentes unidos del Ays&#x00E9;n a poca distancia de la costa del Pac&#x00ED;fico y segu&#x00ED;a cordones cordilleranos, cuya conformaci&#x00F3;n era m&#x00E1;s o menos incierta. Sin duda, aunque la divisoria continental de las aguas sea imprecisa para que sea considerada como base para un buen l&#x00ED;mite desde el aspecto topogr&#x00E1;fico en este tramo, empero es en efecto esta la mejor l&#x00ED;nea lim&#x00ED;trofe ofrecida por la naturaleza y por cierto la &#x00FA;nica l&#x00ED;nea aplicable y natural, que no se acerca en demas&#x00ED;a al litoral del Pac&#x00ED;fico» (Holdich, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1958</xref>, p. 236). </p>

		<p>Las palabras del &#x00E1;rbitro reflejan muy bien la declaraci&#x00F3;n general que precedi&#x00F3; al fallo, donde, en la fundamentaci&#x00F3;n se asent&#x00F3;: «En presencia de estas contenciones divergentes, despu&#x00E9;s de la m&#x00E1;s cuidadosa consideraci&#x00F3;n, hemos llegado a la conclusi&#x00F3;n de que la cuesti&#x00F3;n que nos est&#x00E1; sometida no es simplemente la de decidir cu&#x00E1;l de las dos l&#x00ED;neas alternativas es correcta o err&#x00F3;nea, sino m&#x00E1;s bien la de determinar —dentro de los l&#x00ED;mites definidos por las pretensiones extremas de ambas partes— la l&#x00ED;nea fronteriza precisa que, en nuestra opini&#x00F3;n, interprete mejor la intenci&#x00F3;n de los documentos diplom&#x00E1;ticos sometidos a nuestra consideraci&#x00F3;n (Steffen, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2015</xref>, p. 54).</p>

		<p>Declaraci&#x00F3;n reafirmada por Holdich en el libro que public&#x00F3; en 1904 con su experiencia como &#x00E1;rbitro en la disputa chileno-argentina, donde escribi&#x00F3; que luego de su visita a los Andes Patag&#x00F3;nicos, el conocimiento pr&#x00E1;ctico le hizo ver «la futilidad de contemplar la infinita variedad de manifestaciones de la naturaleza como base geogr&#x00E1;fica de un acuerdo pol&#x00ED;tico»; concluyendo entonces que el trabajo del tribunal consisti&#x00F3; en «pronunciar una decisi&#x00F3;n arbitral basada m&#x00E1;s bien en el esp&#x00ED;ritu del Tratado chileno-argentino que en el texto mismo» (Holdich, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1904</xref>, pp. 43 y 67). </p>
		
		
					<fig id="F6">
						<label>Mapa 6</label>
						<caption>
							<title>H. Steffen: Fijaci&#x00F3;n de l&#x00ED;mites al norte y sur del 45º S</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F6.jpg"/>
						<p>Para el tramo entre Steinfeld y Koslowsky, el &#x00E1;rbitro consider&#x00F3; que «ninguna otra parte de la divisoria de las aguas es más dif&#x00ED;cil de determinar, pero era precisamente aquí en donde el interior del terreno en cuesti&#x00F3;n era de suyo inapropiado para un l&#x00ED;mite cordillerano» (Holdich <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1958</xref>, p. 235).</p>
					</fig>
					
					

		<p>La controversia chileno-argentina no qued&#x00F3; para Holdich s&#x00F3;lo circunscrita a estos pa&#x00ED;ses, fue un caso que despu&#x00E9;s el ge&#x00F3;grafo utiliz&#x00F3; para ilustrar problemas relativos a las fronteras y tambi&#x00E9;n establecer principios generales. Por ejemplo en su libro <italic>Political Frontiers and Boundary Making</italic>, en el que afirm&#x00F3; que en la muy escasa literatura existente sobre fronteras internacionales, no ha podido encontrar una opini&#x00F3;n autorizada basada en experiencia pr&#x00E1;ctica; agregando que el primero y gran objetivo de una frontera nacional es asegurar la paz y la buena voluntad entre los pueblos vecinos. Por eso es que en el cap&#x00ED;tulo sobre las fronteras naturales, alude a los Andes para ejemplificar el que llama efectivo uso de importantes cadenas monta&#x00F1;osas como frontera en el mundo civilizado. Concluyendo que adem&#x00E1;s de la ignorancia sobre las condiciones geogr&#x00E1;ficas de la zona fronteriza, quiz&#x00E1;s lo peor sea una geograf&#x00ED;a imprecisa, y que indudablemente, en la historia reciente, el ejemplo m&#x00E1;s notable de esta forma err&#x00F3;nea de delimitaci&#x00F3;n, alentada por un antagonismo peligroso, es el que aflor&#x00F3; entre dos grandes rep&#x00FA;blicas sudamericanas, Argentina y Chile a prop&#x00F3;sito de la partici&#x00F3;n de la Patagonia (Holdich, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1916</xref>, pp. 148-150 y 186-190).</p>

		</sec>
		
		<sec id="S6">
		
		<title>COLOF&#x00D3;N</title>

		<p>El art&#x00ED;culo primero del tratado chileno-argentino de 1881 ofrece un potencial ilimitado para la pr&#x00E1;ctica de la historia cultural de la ciencia, aquella que adem&#x00E1;s se ocupa del contexto social en el que se practica, produce y aplica el conocimiento; pero tambi&#x00E9;n de la geograf&#x00ED;a hist&#x00F3;rica pues, en definitiva, todo lo obrado por los peritos y las comisiones que constituyeron, signific&#x00F3; abordar y resolver un problema geogr&#x00E1;fico, intelectual, que tuvo repercusiones en la sociedad y termin&#x00F3; siendo objeto de representaciones cartogr&#x00E1;ficas que evolucionaron en el tiempo, cambiando as&#x00ED; el espacio. En este caso de una y otra rep&#x00FA;blica.</p>

		<p>Si en una primera instancia se puede creer que una monta&#x00F1;a resulta ser el s&#x00ED;mbolo mismo de lo cierto, lo definitivo e inamovible, pues una cordillera es una cordillera y no admite discusi&#x00F3;n sobre sus caracter&#x00ED;sticas y contornos, menos en una &#x00E9;poca como el siglo XIX en la que el positivismo descriptivo dominaba la ciencia geogr&#x00E1;fica con sus definiciones contundentes y ajenas a todas especulaci&#x00F3;n cr&#x00ED;tica, la realidad es que para el caso de los Andes los firmantes del tratado pensaron, creyeron o supusieron otra cosa, tal vez por el desconocimiento existente entonces sobre las caracter&#x00ED;sticas del macizo andino. De otra manera no se entender&#x00ED;a que, inmediatamente a continuaci&#x00F3;n de se&#x00F1;alar la cordillera como frontera, un «l&#x00ED;mite inconmovible» y a «perpetuidad», como se lee en el art&#x00ED;culo sexto del convenio, se asentase que «las dificultades que pudieran suscitarse», precisamente por establecer la monta&#x00F1;a como lindero, «ser&#x00E1;n resueltas amistosamente por dos peritos». Apareciendo as&#x00ED; la figura del perito al que el poder pol&#x00ED;tico le entreg&#x00F3; el trabajo de establecer/proponer los espacios nacionales. Es la ciencia concebida al servicio de la soberan&#x00ED;a territorial y por lo tanto del poder y su af&#x00E1;n por conocer y dominar.</p>

		<p>La prevenci&#x00F3;n realmente anticipatoria de las controversias que vendr&#x00ED;an y que se prolongan hasta hoy, se origina en que el tratado estipul&#x00F3; que «la l&#x00ED;nea fronteriza correr&#x00E1; por las cumbres m&#x00E1;s elevadas de dicha cordillera que dividan las aguas y pasar&#x00E1; por entre las vertientes que se desprenden a un lado y otro». Una breve frase de dos l&#x00ED;neas que no s&#x00F3;lo reconoc&#x00ED;a diversos fen&#x00F3;menos naturales para establecer el lindero, sino que dio pie a posibles interpretaciones sobre lo que se entender&#x00ED;a por «la l&#x00ED;nea fronteriza», que s&#x00F3;lo el conocimiento, la ciencia, los peritos, podr&#x00ED;an determinar. Aunque finalmente ser&#x00ED;an los pol&#x00ED;ticos quienes decidir&#x00ED;an.</p>

		<p>Que ya entonces las posibles formas de establecer el l&#x00ED;mite chileno-argentino se conciben incompatibles y s&#x00F3;lo capaces de resolver gracias a la pr&#x00E1;ctica cient&#x00ED;fica, lo demuestra el hecho que en el Tratado de 1881 se identifique con claridad las dificultades que surgir&#x00E1;n de la aplicaci&#x00F3;n de la convenci&#x00F3;n por «la existencia de ciertos valles formados por la bifurcaci&#x00F3;n de la cordillera y en que no sea clara la l&#x00ED;nea divisoria de las aguas». As&#x00ED; queda en evidencia que los representantes de los gobiernos al menos preve&#x00ED;an las complejas caracter&#x00ED;sticas de los Andes por el conocimiento acumulado sobre la cordillera.</p>

		<p>En una redacci&#x00F3;n que resulta esencial para justificar nuestro texto, el art&#x00ED;culo primero del convenio chileno-argentino alude a «las operaciones que practiquen» los peritos encargados de dirimir las controversias. Una labor que no estuvo ajena a las controversias, y no ya s&#x00F3;lo lim&#x00ED;trofes, sino que tambi&#x00E9;n cient&#x00ED;ficas pues, en definitiva, tras cada una de las posturas hubo concepciones sobre los fen&#x00F3;menos naturales, modos de practicar la ciencia, m&#x00E9;todos y medios, as&#x00ED; como experiencias nacionales en relaci&#x00F3;n con el conocimiento, que determinaron el resultado final de la tarea prevista en el tratado. La que a su vez s&#x00F3;lo pudo ser concluida, o adelantada, gracias a la participaci&#x00F3;n de un tercero, el &#x00E1;rbitro, que introdujo otra tradici&#x00F3;n cultural, pol&#x00ED;tica y cient&#x00ED;fica, la inglesa que, en este caso, debi&#x00F3; mediar en lo que para Holdich era «el aspecto m&#x00E1;s interesante del problema lim&#x00ED;trofe en estos tiempos, esto es, la conexi&#x00F3;n inseparable que existe entre los convenios fronterizos y el conocimiento geogr&#x00E1;fico pr&#x00E1;ctico» (Holdich, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1904</xref>, p. 69). Es decir, la relaci&#x00F3;n entre ciencia y pol&#x00ED;tica, entre territorio y saber en disputa, que la zigzagueante frontera trazada por el &#x00E1;rbitro entre Chile y Argentina en los Andes Patag&#x00F3;nicos refleja elocuentemente. </p>
		
		
					<fig id="F7">
						<label>Mapa 7</label>
						<caption>
							<title>H. Steffen: Mapa sin&#x00F3;ptico de la Patagonia Occidental</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F7.jpg"/>
					</fig>
			
		</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>
		
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
	
			<fn id="NOTE1"><label>1</label>
				<p>Preparado en el contexto de los proyectos FONDECYT Nº 1130515 (Chile), “Los hombres de los l&#x00ED;mites. La delimitaci&#x00F3;n y demarcaci&#x00F3;n de la frontera chileno-argentina. 1881-1908”, y HAR2013-48065-C2-2-P (Espa&#x00F1;a), “Ciencia y espect&#x00E1;culo de la naturaleza. Viajes cient&#x00ED;ficos y museos de historia natural.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE2"><label>2</label>
				<p>Citamos de la traducci&#x00F3;n del libro de Holdich, publicada como <italic>¿Territorio en disputa?</italic> Ensayo, p. 43.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE3"><label>3</label>
				<p>Entrevista a Joaqu&#x00ED;n Fermandois, en <italic>El Mercurio</italic>, “Reportajes”, Santiago, 25 de octubre de <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2015</xref>, p. 8. A prop&#x00F3;sito de las querellas por derechos de soberan&#x00ED;as territoriales de los estados, la mayor parte de las cuales se fundan en el principio “como pose&#x00ED;as, seguir&#x00E1;s poseyendo”, elocuente resulta la conclusi&#x00F3;n de Marta Lorente en la frase final de su agudo texto “<italic>Uti possidetis, ita dominis eritis</italic>. Derecho internacional e historiograf&#x00ED;a sobre el territorio”, donde asienta que cada vez que se invoca el <italic>uti possidetis</italic>, “este no remite a la historia del territorio para solucionar las disputas, sino que, por el contrario, la crea”.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE4"><label>4</label>
				<p>En junio de 2016 Chile demand&#x00F3; a Bolivia ante la Corte Internacional de La Haya buscando que esta reconozca que el Silala es un r&#x00ED;o de curso internacional y que por lo tanto Chile tiene derechos sobre ese curso de aguas que, naciendo en Bolivia, se desplaza hacia el oeste, corriendo por territorio chileno. Se adelant&#x00F3; as&#x00ED; a una demanda boliviana ante la misma Corte para que esta reconociera que es un manantial que fue desviado artificialmente hacia Chile. Ahora Bolivia presentar&#x00E1; una contrademanda con su reivindicaci&#x00F3;n. En este caso, como en el que tratamos, la discusi&#x00F3;n por el derecho al uso del agua del Silala, un tema de soberan&#x00ED;a, estar&#x00E1; supeditada a una cuesti&#x00F3;n geogr&#x00E1;fica y geol&#x00F3;gica: ¿el Silala es r&#x00ED;o o manantial?</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE5"><label>5</label>
				<p>El &#x00E1;rea sin demarcaci&#x00F3;n de l&#x00ED;mites est&#x00E1; ubicada entre los paralelos 49° 10’ 00” y 49° 47’ 30” de latitud sur y los meridianos 73° 38’ 00” y 72° 59’ 00” de longitud oeste, es un territorio rectangular que va desde pocos kil&#x00F3;metros al norte de la cumbre del monte Fitz-Roy hasta el cerro Murall&#x00F3;n.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE6"><label>6</label>
				<p>Todos las palabras citadas est&#x00E1;n en los escritos producidos por los siguientes exploradores, naturalistas, hidr&#x00F3;grafos y aventureros que a lo largo del siglo XIX se aventuraron a recorrer, cruzar, estudiar y visitar los Andes: (Fitz-Roy, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2013</xref>; Charles Darwin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2009</xref>; Domeyko, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1843</xref>; Domeyko, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1875</xref>; Domeyko, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1978</xref>; Philippi, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2008</xref>; J.M. Gilliss, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1855</xref>; Simpson, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2011</xref>; Steffen, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2009</xref>; Holdich, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1904</xref>; Holdich, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1916</xref>; Holdich <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1958</xref>). Por eso est&#x00E1;n entre comillas. Los utilizados est&#x00E1;n identificados en la bibliograf&#x00ED;a.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE7"><label>7</label>
				<p>Los recuerdos de Domeyko aparecieron el a&#x00F1;o 1978 como <italic>Mis viajes. Memorias de un exiliado</italic>.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE8"><label>8</label>
				<p>El recurso del arbitraje fue el utilizado por Argentina y Chile para resolver sus controversias de l&#x00ED;mites en el cambio de siglo entre el XIX y el XX. Esta determinaci&#x00F3;n mereci&#x00F3; elogios del &#x00E1;rbitro ingl&#x00E9;s que medi&#x00F3; entre las partes: “El recurrir al arbitraje y no a las armas marca una nueva era en la historia de las rep&#x00FA;blicas de Sudam&#x00E9;rica. Este acto coloc&#x00F3; a ambos pa&#x00ED;ses en una posici&#x00F3;n moral m&#x00E1;s elevada dentro de todas las naciones que la m&#x00E1;s ventajosa de las guerras. Argentina y Chile han dado una lecci&#x00F3;n al resto del mundo”. Los conceptos del reconocido ge&#x00F3;grafo Thomas H. Holdich datan de <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1904</xref>.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE9"><label>9</label>
				<p>Para una aproximaci&#x00F3;n a las tareas de Steffen, v&#x00E9;ase Carlos Sanhueza (<xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2014</xref>), <italic>Geograf&#x00ED;a en acci&#x00F3;n. Pr&#x00E1;ctica disciplinaria de Hans Steffen en Chile (1889-1913)</italic>.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE10"><label>10</label>
				<p>El texto de Steffen fue reproducido por Delachaux y publicado tambi&#x00E9;n en los <italic>Anales de la Universidad de Chile</italic>, volumen 94, Nº 22-23, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1936</xref>.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE11"><label>11</label>
				<p>Sir T.H. Holdich, “My Life Story”, en el sitio web The Holdiches. The Holdich Family History Society, <uri>http://www.holdiches.com/sir-thomas-hungerford-holdich-1843-1929/my-life-story-part-6/</uri>, visitado el 9 de junio de 2016. Se trata de unas memorias que como su autor advierte fueron escritas para el beneficio de sus nietos, y en las que se explaya con toda confianza en lo que describe como un breve esbozo de su vida.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE12"><label>12</label>
				<p>En diversas publicaciones, como <italic>L&#x00ED;mites con la Rep&#x00FA;blica Argentina</italic> (1895) y <italic>Memoria e informe, relativo a la Expedici&#x00F3;n Exploradora del r&#x00ED;o Palena</italic> (1895), Steffen y otros hab&#x00ED;an dado a conocer los resultados de sus comisiones.</p>
			</fn>
			
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			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
				
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					  <surname>Darwin</surname>
					  <given-names>Charles</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2009</year>
			  <source>Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Espasa Calpe</publisher-name>
			</element-citation>
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			<ref id="CIT02"> 
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Delachaux</surname>
					  <given-names>Enrique S.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1898</year>
			  <source>L&#x00ED;mites occidentales de la Rep&#x00FA;blica Argentina. El art&#x00ED;culo del Dr. Juan Steffen. Ex&#x00E1;men cr&#x00ED;tico</source>
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					  <surname>Domeyko</surname>
					  <given-names>Ignacio</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1843</year>
			  <source>Excursi&#x00F3;n a las cordilleras de Copiap&#x00F3;. Con una breve exposici&#x00F3;n de los principios fundamentales de la jeolog&#x00ED;a de Chile</source>
			  <publisher-loc>Santiago</publisher-loc>
			  <publisher-name>Imprenta del Estado</publisher-name>
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				  <name>
					  <surname>Domeyko</surname>
					  <given-names>Ignacio</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1875</year>
			  <source>Jeograf&#x00ED;a jeol&#x00F3;gica. Estudio del relieve o configuraci&#x00F3;n exterior del territorio chileno con relaci&#x00F3;n a la naturaleza jeol&#x00F3;gica de los terrenos que entran en su composici&#x00F3;n, en Estudios jeogr&#x00E1;ficos sobre Chile. Memorias relativas a varias cuestiones sometidas al congreso internacional de ciencias jeogr&#x00E1;ficas de Par&#x00ED;s de 1875</source>
			  <publisher-loc>Santiago</publisher-loc>
			  <publisher-name>Imprenta Nacional</publisher-name>
			  <fpage>47</fpage>
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					  <surname>Domeyko</surname>
					  <given-names>Ignacio</given-names>	  
				  </name>
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			  <article-title>Reportajes</article-title>
			  <source>El Mercurio</source>
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			  <article-title>My Life Story</article-title>
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			  <comment>[en l&#x00ED;nea], disponible en: <uri>http://www.holdiches.com/sir-thomas-hungerford-holdich-1843-1929/my-life-story-part-6/</uri> [consultado el 09/06/2016]</comment>
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