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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Asclepio</journal-id>
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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-4466</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2016.p144</article-id>
				 
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				<subject>RESE&#x00D1;AS / BOOK REVIEWS</subject>
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				<article-title>Rese&#x00F1;a del libro "Pol&#x00ED;ticas sociales. Entre demandas y resistencias. Argentina 1930-1970"</article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en"><trans-title>Book review</trans-title></trans-title-group>
				<alt-title alt-title-type="running-head">Rese&#x00F1;a</alt-title>
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				 <surname>Grassi</surname>
				 <given-names>Estela</given-names>
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			  <aff id="U1">Prof. Titular FCS-UBA</aff>
			 
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				<day>30</day>
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				<year>2016</year>
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				<year>2016</year>
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			<volume>68</volume>
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				<copyright-statement>&#x00A9; 2016 CSIC</copyright-statement>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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				<p><bold>Biernat, Carolina y Ramacciotti, Karina (ed.).</bold> <italic>Pol&#x00ED;ticas sociales. Entre demandas y resistencias. Argentina 1930-1970</italic>. Editorial Biblos, Buenos Aires, 2012, 208 p&#x00E1;ginas. [ISBN 978-987-691-052-1]</p>
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		<sec id="S1">
				
			<p>El libro organizado por Carolina Biernat y Karina Ramacciotti se ocupa de hacer la historia de diversos sectores de pol&#x00ED;tica social en Argentina, entre 1930 y 1970. Pero m&#x00E1;s all&#x00E1; de “hacer historia”, el libro aporta a comprender el papel que le cabe a las intervenciones sociales del Estado en el proceso hist&#x00F3;rico de configuraci&#x00F3;n de las tramas de relaciones sociales, no porque del Estado emane un poder ajeno a la voluntad, sino porque las pol&#x00ED;ticas (esas intervenciones) son las formas de institucionalizaci&#x00F3;n de lo que las autoras que organizan el libro definen ya en las primeras p&#x00E1;ginas. Esto es, institucionalizaci&#x00F3;n de las concepciones y disputas expresadas y actuadas por agentes diversos; agentes, a su vez, interesados y con intereses en hacer frente, de alg&#x00FA;n modo, a las consecuencias que se derivan de la mera organizaci&#x00F3;n de la vida social por el mercado. Como ellas recuerdan, el poder pol&#x00ED;tico mismo depende de cuan eficaces sean estos recursos, en la definici&#x00F3;n, determinaci&#x00F3;n y delimitaci&#x00F3;n de “problemas sociales” y, eventualmente, en su soluci&#x00F3;n. En ese sentido, coincidimos en que lo que las pol&#x00ED;ticas sociales hacen por la legitimidad del poder, depende principalmente de lo primero, (es decir, de la definici&#x00F3;n, determinaci&#x00F3;n y delimitaci&#x00F3;n de los problemas), pues eso incluye el &#x00E1;mbito de responsabilidad de la “soluci&#x00F3;n” y atenci&#x00F3;n de los mismos: los hogares y las familias; las sociedades ben&#x00E9;ficas y dem&#x00E1;s organizaciones civiles, religiosas, sindicales; o las agencias estatales.</p>

			<p>Como bien dicen Biernat y Ramacciotti, en las pol&#x00ED;ticas sociales se juegan las demandas y presiones de grupos diversos (y debe agregarse, adem&#x00E1;s, sus intereses y resistencias), por medio de las proposiciones, los diagn&#x00F3;sticos, las problematizaciones que producen tambi&#x00E9;n los cuerpos de profesionales implicados en las cuestiones que ser&#x00E1;n objeto de intervenciones del Estado (economistas, soci&#x00F3;logos, trabajadores sociales y, cada vez m&#x00E1;s, todos ellos “especialistas en pol&#x00ED;ticas sociales”).</p>

			<p>Estas disputas por las que se configuran “pol&#x00ED;ticas” (y se hace la sociedad; es decir, relaciones y sujetos en relaci&#x00F3;n) son tratadas en cada uno de los cap&#x00ED;tulos del libro, que tienen en com&#x00FA;n partir de problemas o cuestiones contempor&#x00E1;neas o que cobran actualidad, para escarbar en el pasado (en un tramo de su hacer), interrog&#x00E1;ndose por el modo como se manifestaba, trataba o emerg&#x00ED;a el problema en ese entonces. Ese tramo de la historia corresponde a un per&#x00ED;odo que va de 1930 a 1970. Es decir, desde la d&#x00E9;cada que antecedi&#x00F3; a la conformaci&#x00F3;n del movimiento pol&#x00ED;tico liderado por Juan Per&#x00F3;n, pero cuando ya se vislumbraban transformaciones en la sociedad -entre otras cuestiones, las migraciones internas volv&#x00ED;an a modificar la composici&#x00F3;n social y cultural de las principales ciudades-; se expresan problematizaciones –como los reiterados se&#x00F1;alamientos acerca de la limitada capacidad e ineficiencia de las sociedades ben&#x00E9;ficas en la gesti&#x00F3;n y prestaciones de asistencias varias-; y, en consecuencia, presiones e intentos de mayor control e intervenci&#x00F3;n por parte de agencias del Estado. Cuestiones todas que luego ser&#x00E1;n politizadas o resueltas en la forma del Estado peronista, que en lo que tiene que ver con las instituciones de pol&#x00ED;tica social y la centralidad del sujeto trabajador, se prolongar&#x00E1;n bajo los gobiernos de orientaci&#x00F3;n desarrollista y hasta los primeros 70 (aunque entonces no ser&#x00E1;n iguales los fundamentos discursivos que sosten&#x00ED;an las apuestas a la integraci&#x00F3;n).</p>

			<p>Las y los autores de los cap&#x00ED;tulos del libro abordan las pol&#x00ED;ticas sociales desde la historia, como ya fue dicho. Sin embargo, sus preocupaciones se acercan bastante a las que nos planteamos los “no historiadores”, que gracias a lo que ellos/as hacen podemos comprender lo que llamamos el car&#x00E1;cter precario o siempre inacabado de las instituciones, advertir cu&#x00E1;les son las novedades (si es que las hay) que traen los debates y las propuestas contempor&#x00E1;neas y, sobre todo, en qu&#x00E9; configuraciones ideol&#x00F3;gicas ya normalizadas se sostienen estas propuestas.</p>

			<p>Este abordaje de diversas pol&#x00ED;ticas desarrolladas en distintos momentos de la historia del Estado argentino es particularmente atrayente de las investigaciones del equipo que dirigen las coordinadoras y que se manifiesta en el libro, aunque difiera la profundidad que cada autor logra sobre esta dimensi&#x00F3;n del an&#x00E1;lisis.</p>

			<p>As&#x00ED;, en el cap&#x00ED;tulo “Juventud, g&#x00E9;nero y educaci&#x00F3;n en la mira del primer peronismo” escrito por Adrian Camarotta, se puede advertir el paulatino desarrollo de un nuevo “sujeto” (la juventud) dotado de ciertos atributos y “cultura” propia, que se va configurando como sujeto de pol&#x00ED;ticas espec&#x00ED;ficas durante el peronismo de mediados del siglo XX. Probablemente tambi&#x00E9;n, aunque el autor no lo dice directamente, como sujeto-actor pol&#x00ED;tico del peronismo en “la resistencia” (luego del golpe militar de 1955 y durante el exilio de su l&#x00ED;der en Espa&#x00F1;a), “juventud maravillosa” que buscaba su regreso y sujeto de la revoluci&#x00F3;n, en los 70. Dice Camarotta que el proyecto pedag&#x00F3;gico de aquel peronismo continuaba la l&#x00ED;nea de los valores de la nacionalidad y la moral cristiana, y que la escuela media (y la Uni&#x00F3;n de Estudiantes Secundarios), fueron el medio disciplinador de la nueva juventud, formada en la doctrina que respecto de la naci&#x00F3;n, la moral y la hombr&#x00ED;a, inspiraba o dictaba Per&#x00F3;n. Quiz&#x00E1;s all&#x00ED; haya que buscar las fuentes del lugar y el papel de “la juventud” en la historia posterior del peronismo (y del pa&#x00ED;s). Una duda deja este cap&#x00ED;tulo, respecto de la hip&#x00F3;tesis que afirma que “el peronismo habr&#x00ED;a tardado en reconocer a la juventud como sujeto pol&#x00ED;tico”, en comparaci&#x00F3;n con los procesos de posguerra en los pa&#x00ED;ses desarrollados. Si es cierto que inicialmente “los &#x00FA;nicos privilegiados eran los ni&#x00F1;os”, tambi&#x00E9;n la formaci&#x00F3;n de la UES es contempor&#x00E1;nea de la emergencia de “la juventud” en el mundo triunfante de la posguerra.</p>

			<p>En el mismo sentido indicado hasta ac&#x00E1; –el de la construcci&#x00F3;n de categor&#x00ED;as sociales– Claudia Daniel, en el cap&#x00ED;tulo sobre “Las estad&#x00ED;sticas en la construcci&#x00F3;n del Estado nacional (1930-1943)”, muestra el lugar que le cabe a este campo de conocimiento en ese proceso, aunque “parece” dedicarse a organizar y recolectar datos sobre los sujetos y sus condiciones, sin otra conexi&#x00F3;n con la pol&#x00ED;tica que la de ofrecer informaci&#x00F3;n fidedigna. Como no pod&#x00ED;a ser de otra manera, el problema disparador del cap&#x00ED;tulo es la controversia desatada en los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os en torno al Instituto Nacional de Estad&#x00ED;sticas y Censos y a la credibilidad de sus datos. Pero lo que principalmente se muestra en este texto –contrariamente a aquel parecer– es el modo como el lenguaje de la estad&#x00ED;stica va constituy&#x00E9;ndose en lenguaje de la pol&#x00ED;tica, as&#x00ED; como sus datos y procedimientos metodol&#x00F3;gicos, se van convirtiendo en las armas del conflicto de intereses capital / trabajo, para la normalizaci&#x00F3;n y delimitaci&#x00F3;n de la cuesti&#x00F3;n social. Las estad&#x00ED;sticas ofrecer&#x00E1;n el lenguaje en el que esta cuesti&#x00F3;n se expresa, siendo el “costo de vista” el meollo de la misma durante el per&#x00ED;odo que estudia Daniel. Y si la incorporaci&#x00F3;n de los obreros a ese lenguaje y al modo de representaci&#x00F3;n estatal de la cuesti&#x00F3;n social era relevante para su gobierno, puede agregarse tambi&#x00E9;n, parafraseando a E. P. Thompson cuando se refiere a la medici&#x00F3;n del tiempo<xref ref-type="fn" rid="NOTE01">1</xref>, que los representantes obreros, las organizaciones sindicales y los trabajadores en general, “aprendieron” a luchar con la medici&#x00F3;n de sus condiciones de vida. Y as&#x00ED; como las estad&#x00ED;sticas sociales se constituyeron en el fundamento sobre el que se va proponer y justificar la pol&#x00ED;tica social (las decisiones en la materia, los planes y sus alcances), tambi&#x00E9;n ellas ser&#x00E1;n el fundamento de las reivindicaciones planteadas por los trabajadores y sus organizaciones. La relevancia de este cap&#x00ED;tulo radica en que permite ampliar as&#x00ED; la perspectiva acerca de la lucha social, sus actores y herramientas. Y tambi&#x00E9;n porque pone en escena el papel de los especialistas: las controversias metodol&#x00F3;gicas son, indefectiblemente, controversias pol&#x00ED;ticas, lo que no le resta validez te&#x00F3;rica y metodol&#x00F3;gica a las mediciones t&#x00E9;cnicas que se impongan o acuerden en cada campo de especialidad (dando por descontado la veracidad de los datos que se construyan).</p>

			<p>Este tipo de abordaje caracteriza una parte del libro. En tanto que otros cap&#x00ED;tulos traen otra cuesti&#x00F3;n interesante: contra la tendencia a generalizar a partir del Estado nacional, se ocupan de mirar pol&#x00ED;ticas sociales desde y en algunas provincias.</p>

			<p>De C&#x00F3;rdoba, lo hace Mar&#x00ED;a Jos&#x00E9; Ortiz Bergia, haciendo foco en la “Asistencia ben&#x00E9;fica y gobiernos peronistas en C&#x00F3;rdoba”, en la coyuntura de los a&#x00F1;os 40. Y lo que muestra, es la paulatina configuraci&#x00F3;n de la nueva pol&#x00ED;tica social en la que lo propiamente asistencial ser&#x00E1; el espacio de acci&#x00F3;n recortado para estas organizaciones, en tanto que la intervenci&#x00F3;n en campos que adquir&#x00ED;an una mayor envergadura por sus alcances y tambi&#x00E9;n por la profesionalizaci&#x00F3;n y dominio de un saber –como es la cuesti&#x00F3;n de la salud y su definici&#x00F3;n y control por los m&#x00E9;dicos– se van a convertir en &#x00E1;mbitos de gesti&#x00F3;n directa del Estado. En este caso, cuando los hospitales pasan a su &#x00F3;rbita. Asistencia social y voluntariado ser&#x00E1;n en adelante, &#x00E1;mbitos subordinados de la pol&#x00ED;tica social, a&#x00FA;n cuando emergen entonces nuevos actores de la sociedad civil (las unidades b&#x00E1;sicas peronistas, las mujeres militantes de la Uni&#x00F3;n C&#x00ED;vica Radical, las esposas de gobernadores y presidentes en su funci&#x00F3;n de “primeras damas”), que tambi&#x00E9;n contribuyeron a limitar el poder de la beneficencia cl&#x00E1;sica. En cuanto a la Fundaci&#x00F3;n Eva Per&#x00F3;n, que fue expresi&#x00F3;n y el verdadero &#x00F3;rgano de la pol&#x00ED;tica social del peronismo de entonces, ten&#x00ED;a alcance nacional y tambi&#x00E9;n, por lo tanto, actividad en las provincias. Tambi&#x00E9;n es posible reconocer en este cap&#x00ED;tulo, el modo como se metamorfosea el lenguaje, al un&#x00ED;sono del sujeto que se nombra y los atributos que se le asignan. As&#x00ED;, paulatinamente desaparecen “los mendigos” y los “pobres vergonzantes” como sujetos de pol&#x00ED;ticas; y sus “asilos” devienen “hogares” (de ancianos, de ni&#x00F1;os), etc. Estos hallazgos, que corresponden a lo ocurrido en el estado cordob&#x00E9;s, deber&#x00ED;an permitir una hip&#x00F3;tesis de mayor alcance acerca de cambios que se imbrican en procesos de transformaci&#x00F3;n cultural.</p>

			<p>Otro Estado provincial puesto en foco es Jujuy, en este caso por Marcelo Jerez, que en el cap&#x00ED;tulo sobre “Pol&#x00ED;tica de vivienda en Jujuy durante el primer peronismo”, se ocupa de la reiterada insuficiencia habitacional en la provincia, problema que eclosiona en una toma de tierras del ingenio azucarero Ledesma y posterior represi&#x00F3;n policial, en 2011. Por cierto, este acontecimiento es un analizador que cruza el poder econ&#x00F3;mico y pol&#x00ED;tico en la regi&#x00F3;n: sin considerar la presencia del Ingenio Ledesma no puede comprenderse realmente a los Estados de las provincias del noroeste argentino, de modo que la elecci&#x00F3;n de ese hecho es ya destacable en este cap&#x00ED;tulo. Trae, adem&#x00E1;s, informaci&#x00F3;n interesante sobre la generalizaci&#x00F3;n de ciertos estilos y concepciones de la vivienda en los a&#x00F1;os 50, que se manifiesta en las ciudades jard&#x00ED;n que construy&#x00F3; el peronismo, como Ciudad Evita, en el Partido de la Matanza, en las cercan&#x00ED;as de la ciudad de Buenos Aires.</p>

			<p>Por su parte, otros dos cap&#x00ED;tulos se caracterizan por centrarse en el desarrollo de algunas pol&#x00ED;ticas sociales puntuales. Daniela Testa, en “¡SOS vacunas” Tensiones entre Estado y sociedad civil (1957-1971)”, se ocupa de los avatares de las campa&#x00F1;as de vacunaci&#x00F3;n antipoliomiel&#x00ED;ticas, desde la primera campa&#x00F1;a nacional masiva, en 1957, hasta el operativo de 1971, pasando por el de 1963. Lo que dejan en claro estos avatares, es que en esta materia de prevenci&#x00F3;n de la salud, la intervenci&#x00F3;n del Estado fue, ante todo, como “reacci&#x00F3;n”. Es decir, estos operativos se suceden a epidemias, con secuelas de un importante n&#x00FA;mero de poblaci&#x00F3;n afectada que sufrir&#x00E1; par&#x00E1;lisis. Particularmente, la &#x00FA;ltima y a partir de la cual efectivamente se reducir&#x00E1;n los casos de esta enfermedad, se sucede a un esc&#x00E1;ndalo, en la provincia de Tucum&#x00E1;n, que deja en claro la ineficiente actuaci&#x00F3;n de los agentes de salud, con consecuencias para las poblaciones m&#x00E1;s pobres. Muestra, asimismo, una constante: la atribuci&#x00F3;n de la responsabilidad a las familias.</p>

			<p>Finalmente, el cap&#x00ED;tulo (que no es el &#x00FA;ltimo) que escribe Jerem&#x00ED;as Silva, sobre “Formaci&#x00F3;n de los agentes penitenciarios durante el peronismo”, advierte acerca de un &#x00E1;mbito de acci&#x00F3;n estatal (la aplicaci&#x00F3;n del castigo) que parece fuertemente resistente a su humanizaci&#x00F3;n: si el autor no especificara el per&#x00ED;odo de estudio, los problemas que se planteaban en los a&#x00F1;os de 1940 (falta de capacitaci&#x00F3;n de estos agentes, superpoblaci&#x00F3;n de las c&#x00E1;rceles, deshumanizaci&#x00F3;n de los presos), no tienen t&#x00E9;rminos muy diferentes a los diagn&#x00F3;sticos actuales, a pesar de la reforma penal que &#x00E9;l estudia y la creaci&#x00F3;n de la Escuela penitenciaria, dos medidas tomadas durante ese per&#x00ED;odo. Tambi&#x00E9;n los t&#x00E9;rminos en los que Roberto Petinato, Director General de Institutos Penales de la Naci&#x00F3;n e impulsor de las mismas, denunciaba esas condiciones y fundamentaba sus propuestas. En ese sentido, Petinato podr&#x00ED;a inscribirse hoy en las filas de los letrados “garantistas”. La duda que deja planteada este cap&#x00ED;tulo es conceptual, al tratar “dentro de las pol&#x00ED;ticas sociales” a las de “control social”. No porque la relaci&#x00F3;n que puede establecerse entre sentidos y efectos que adquieren algunas medidas en cada campo no sean pertinentes de ser problematizadas, sino porque cierta l&#x00ED;nea de estudio de las pol&#x00ED;ticas sociales las trata llanamente como pol&#x00ED;ticas de control social, ignorando la complejidad de los procesos hist&#x00F3;ricos, la naturaleza de las instituciones y el problema del orden y la acci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica y social en los Estados capitalistas modernos.</p>

			<p>Como puede advertirse, el libro re&#x00FA;ne la producci&#x00F3;n de un equipo que conjuga el inter&#x00E9;s por reconstruir la historia de las pol&#x00ED;ticas sociales, reconstruyendo “historias” de &#x00E1;mbitos o de eventos particulares. Hay distintos modos de abordar esos objetos. La manera como se presenta esta rese&#x00F1;a no corresponde al orden en que las organizadoras dispusieron los cap&#x00ED;tulos, sino a una lectura tambi&#x00E9;n anal&#x00ED;tica del libro, cruzado por abordajes y, en alg&#x00FA;n sentido, tambi&#x00E9;n diferencias en la construcci&#x00F3;n del objeto. No obstante, una lectura transversal permite, en s&#x00ED;ntesis, destacar los aportes m&#x00E1;s sustantivos de estas investigaciones acerca de (1) lo que las pol&#x00ED;ticas (y la producci&#x00F3;n de las pol&#x00ED;ticas y problemas) aportan a la configuraci&#x00F3;n de la sociedad y, de manera correspondiente, a la constituci&#x00F3;n de sujetos sociales; (2) respecto de la estrecha relaci&#x00F3;n entre la producci&#x00F3;n de categor&#x00ED;as de an&#x00E1;lisis y las pol&#x00ED;ticas (por lo tanto, de la producci&#x00F3;n de los campos de especialistas y el campo pol&#x00ED;tico); (3) asimismo, a la problematizaci&#x00F3;n de la relaci&#x00F3;n entre espacios distintos de la acci&#x00F3;n estatal; y (4) a la particularidad de las tramas de relaciones locales que redefinen las pol&#x00ED;ticas sociales nacionales.</p>

					<p>Estela Grassi</p>
					<p><italic>Prof. Titular FCS-UBA</italic></p>

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		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
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				<fn id="NOTE01"><label>1</label>
					<p>“Tiempo, disciplina de trabajo y capitalismo industrial”, en <italic>Tradici&#x00F3;n, revuelta y conciencia de clase. Estudios sobre la crisis de la sociedad preindustrial</italic>, Ed. Cr&#x00ED;tica, Barcelona, 1984.</p>
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