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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
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				<subject>RESE&#x00D1;AS / BOOK REVIEWS</subject>
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				<article-title>Rese&#x00F1;a del libro "La conquista de la salud. Mortalidad y modernizaci&#x00F3;n en la Espa&#x00F1;a contempor&#x00E1;nea"</article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en"><trans-title>Book review "La conquista de la salud. Mortalidad y modernizaci&#x00F3;n en la Espa&#x00F1;a contempor&#x00E1;nea"</trans-title></trans-title-group>
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			<volume>68</volume>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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				<p><bold>P&#x00E9;rez Moreda, Vicente; Reher, David-Sven; Sanz Gimeno, Alberto con la colaboraci&#x00F3;n de Diego Ramiro Fari&#x00F1;as.</bold> <italic>La conquista de la salud. Mortalidad y modernizaci&#x00F3;n en la Espa&#x00F1;a contempor&#x00E1;nea</italic>. Madrid, Marcial Pons Historia, 2015, 475 p&#x00E1;ginas. [ISBN: 978-84-15963-57-8]</p>
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			<p>Sin duda, estas palabras ser&#x00E1;n ingenuas dentro de cien a&#x00F1;os, si alguien las lee. Pero hemos sido testigos de un gigantesco paso de la humanidad, en pocas d&#x00E9;cadas la esperanza de vida se ha duplicado. A mediados del siglo XIX era de unos 30 a&#x00F1;os, hoy de m&#x00E1;s de 80 y pensamos que seguir&#x00E1; aumentando. Al menos, hay que reconocerlo, esto sucede aqu&#x00ED;, en las partes favorecidas del mundo. Y de esto, los dem&#x00F3;grafos han sido testigos privilegiados. La historia de la demograf&#x00ED;a goza hoy de muy buena salud, acompa&#x00F1;ando a la de la poblaci&#x00F3;n, en Espa&#x00F1;a y en pa&#x00ED;ses desarrollados. Los excelentes y poblados congresos internacionales que sobre esta especialidad se celebran as&#x00ED; lo demuestran. De ello he podido ser testigo desde el Comit&#x00E9; Internacional de Ciencias Hist&#x00F3;ricas, a cuyas reuniones generosamente acuden con extraordinarias sesiones. Nos proporcionan magn&#x00ED;ficas informaciones sobre el desarrollo de la poblaci&#x00F3;n, la natalidad y la mortalidad. En fin, sobre la herc&#x00FA;lea lucha contra la enfermedad y la muerte en que ha proseguido el ser humano a lo largo de muchos siglos.</p>

			<p>Por eso, los historiadores de la medicina –y de la ciencia, tambi&#x00E9;n sin duda- comparten en general con los dedicados a la demograf&#x00ED;a hist&#x00F3;rica su creencia en el progreso. Juntos remamos a contracorriente en el mar que engulle el mundo de la historiograf&#x00ED;a en este momento, el oc&#x00E9;ano de la postmodernidad. La raz&#x00F3;n es desde luego que somos hijos del siglo XVIII, hijos de la Ilustraci&#x00F3;n. Esa &#x00E9;poca en la que las matem&#x00E1;ticas –la estad&#x00ED;stica y el c&#x00E1;lculo de probabilidades- comienzan a preocuparse de los problemas sociales. Es el momento de Condorcet y su <italic>Esquisse</italic>, desde luego, pero tambi&#x00E9;n de Maupertuis y su <italic>Lettre sur le progr&#x00E8;s des sciences</italic>, o de Vicq d’Azyr y la fundaci&#x00F3;n de la Soci&#x00E9;t&#x00E9; Royale de M&#x00E9;d&#x00E9;cine. No se puede olvidar a pol&#x00ED;ticos como Ensenada y Floridablanca con sus recuentos. Pero tampoco que es el momento en que se mejoran los hospitales, la ense&#x00F1;anza de las profesiones sanitarias, el cuidado materno del lactante y del ni&#x00F1;o.</p>

			<p>Un buen ejemplo he encontrado en mis lecturas actuales. Un autor como Pierre Ambroise Choderlos de Laclos –militar y sabio- no solo escribi&#x00F3; <italic>Les liaisons dangereuses</italic>, supuesta novela libertina, en que nos narra las maldades de la marquesa de Merteuil, corruptora de inocentes j&#x00F3;venes. Tambi&#x00E9;n escribe sobre la educaci&#x00F3;n de la mujer, subrayando el papel de la mujer roussoniana y la adecuada protecci&#x00F3;n, el cuidado y la alimentaci&#x00F3;n del ni&#x00F1;o. Era desde luego el momento en que las ideas de progreso, de utilidad, felicidad y bienestar social, de servicio a la sociedad se ponen en primer lugar. Ocurri&#x00F3; as&#x00ED; que en el siglo de las luces, descubiertas la inoculaci&#x00F3;n y la vacunaci&#x00F3;n, se empieza el triunfo sobre la enfermedad y la muerte. Una carrera que llevar&#x00ED;a a la erradicaci&#x00F3;n de la viruela y casi de la poliomielitis, pero que todav&#x00ED;a fracasa con la tosferina, el Ebola o los mosquitos que se multiplican en el Mediterr&#x00E1;neo.</p>

			<p>Sin duda los m&#x00E9;dicos y los historiadores de la enfermedad, junto a los dem&#x00F3;grafos, somos unos enamorados de esta, pues la vida es la resistencia a la muerte, como afirmaba Bichat, y es por tanto la resistencia del ser vivo ante la enfermedad. Los padres de nuestra disciplina -la historia de la medicina-, Henry Sigerist y Owsei Temkin, se&#x00F1;alaban que en nuestra tarea debemos considerar tanto los aspectos m&#x00E9;dicos como los sociales. Influy&#x00F3; el primero con sus di&#x00E1;logos en el inteligente Hans Zinsser, estudioso de bacterias, par&#x00E1;sitos y la inmunidad frente a ellos. Surgi&#x00F3; as&#x00ED; a mitad de los a&#x00F1;os treinta del siglo pasado el libro <italic>Rats, Lice and History. The biography of a Bacillus</italic>. (Gerald Weissmann, “Rats, Lice, and Zinsser”, <italic>Emerging Infectious Diseases</italic>, Vol. 11, No. 3, March 2005, <uri>www.cdc.gov/eid</uri>). All&#x00ED; el investigador nos invitaba a tratar la enfermedad, su historia y avatares, como una biograf&#x00ED;a. Sin duda, en un proceso morboso hay seres vivos en pelea, ganando en el juego de la naturaleza unos u otros, a veces quedando en tablas. La enfermedad aguda o cr&#x00F3;nica, la salud y la curaci&#x00F3;n dependen muchas veces de esos seres vivos que siempre nos acompa&#x00F1;an.</p>

			<p>Es as&#x00ED; apasionante la historia de la enfermedad y estas opiniones todav&#x00ED;a la enriquecen aun m&#x00E1;s. Sin duda, esos diminutos seres que tanto da&#x00F1;o nos han hecho –y tanto beneficio proporcionado- son dif&#x00ED;ciles de perseguir en el pasado. Tan dif&#x00ED;cil es que hay que volver una y otra vez sobre su historia, incluso en padeceres de gran importancia por su malignidad, o por su frecuencia. As&#x00ED; todav&#x00ED;a tenemos enormes dudas sobre la gripe, la malaria, la s&#x00ED;filis, incluso sobre la que se constituy&#x00F3; como modelo de enfermedades epid&#x00E9;micas, la peste bub&#x00F3;nica. En estas investigaciones, los datos de archivos e impresos, son ahora completados por los datos biol&#x00F3;gicos, as&#x00ED; los restos que puedan quedar en momias o en huesos. Adem&#x00E1;s hoy con los estudios del material gen&#x00E9;tico, se a&#x00F1;ade una valiosa tecnolog&#x00ED;a que permite conocer mejor los peligros de la patolog&#x00ED;a, pasados, presentes y futuros.</p>

			<p>As&#x00ED; lo podemos ver en las pol&#x00E9;micas sobre el origen y expansi&#x00F3;n de la malaria, desde el coraz&#x00F3;n de &#x00C1;frica, en las que interviene Francisco Ayala. Tal vez los an&#x00E1;lisis gen&#x00F3;micos puedan determinar con mayor precisi&#x00F3;n cu&#x00E1;ndo pasa el germen al ser humano y cu&#x00E1;ndo se dispersa hacia Eurasia. Muy antiguas son las disputas sobre el origen de la s&#x00ED;filis, azote renacentista que se atribuy&#x00F3; al descubrimiento de Am&#x00E9;rica. Afirmaba as&#x00ED; Nicol&#x00E1;s Monardes que Dios proporcion&#x00F3; el remedio en el mismo lugar en que se encontr&#x00F3; la enfermedad, refiri&#x00E9;ndose al guayaco americano. M&#x00E1;s recientes son las dudas sobre las epidemias de peste negra, en las que se duda en reconocer a la enfermedad causada por el vibri&#x00F3;n col&#x00E9;rico. (Susan Scott &amp; Christopher J. Duncan, <italic>Biology of Plagues. Evidence from Historical Populations</italic>, Cambridge University Press, 2001) Si las pestes del siglo XIX –en que se descubre el germen productor- fueron las que establecieron el patr&#x00F3;n epidemiol&#x00F3;gico, ser&#x00ED;an quiz&#x00E1; tambi&#x00E9;n las &#x00FA;nicas aut&#x00E9;nticas. En fin, ¿qu&#x00E9; decir del origen de la gripe espa&#x00F1;ola? ¿O del inicio y el camino del SIDA?</p>

			<p>Comento con entusiasmo el nuevo libro de Marcial Pons Historia, sobre <italic>La conquista de la salud</italic> en la Espa&#x00F1;a contempor&#x00E1;nea. Se plantean los autores en sus p&#x00E1;ginas la evoluci&#x00F3;n de la mortalidad, sus posibles fuentes de estudio y sus variables, seg&#x00FA;n sexo y edad (infancia y mayores), por sus causas (ahondando en suicidio, parto, debilidad cong&#x00E9;nita y senil) y las diferencias entre campo y ciudad. Luego analizan con gran cuidado los factores de su descenso, tales como la econom&#x00ED;a, la nutrici&#x00F3;n y la higiene, la medicina y la educaci&#x00F3;n. No se olvidan de las caracter&#x00ED;sticas geoclim&#x00E1;ticas, o bien de se&#x00F1;alar el aumento de la estatura en la poblaci&#x00F3;n. Sin duda, el papel de la medicina y de los profesionales sanitarios fue muy importante, m&#x00E1;s incluso de lo que se se&#x00F1;ala en este libro. Y desde luego, el nacimiento de la sanidad p&#x00FA;blica.</p>

			<p>La lucha contra la enfermedad fue primero un combate contra la patolog&#x00ED;a epid&#x00E9;mica, a la que se enfrentaron –aparte de los individuos, las familias y los gremios, la iglesia y los poderosos- los ayuntamientos –luego adem&#x00E1;s las diputaciones-, coincidiendo con el desarrollo de las ciudades. Con el tiempo, las monarqu&#x00ED;as y los gobiernos tomaron cartas en el asunto, organizando la sanidad. Los ej&#x00E9;rcitos siempre tuvieron un papel importante, por ejemplo aislando la ciudad de Marsella en la &#x00FA;ltima peste del Occidente europeo, o bien gracias a campa&#x00F1;as de vacunaci&#x00F3;n. La salud p&#x00FA;blica se convirti&#x00F3; en &#x00E9;poca contempor&#x00E1;nea en cuesti&#x00F3;n de estado y, m&#x00E1;s tarde, en internacional, con conferencias, acuerdos e instituciones. Se puede se&#x00F1;alar en Espa&#x00F1;a el papel de los gobiernos de Alfonso XIII –recordemos el Instituto de Reformas Sociales y el Instituto de Higiene Alfonso XIII- incluida la dictadura de Primo de Rivera, el de los gobiernos de la Rep&#x00FA;blica, los del dictador Franco y, en fin, el mandato del ministro socialista Ernest Lluch. La presencia internacional fue importante, desde la Fundaci&#x00F3;n Rockefeller, hasta la Sociedad de Naciones o la OMS.</p>

			<p>Se&#x00F1;alan los autores en el camino hacia la transici&#x00F3;n demogr&#x00E1;fica, la importancia de la modernizaci&#x00F3;n institucional, econ&#x00F3;mica y social, as&#x00ED; el crecimiento econ&#x00F3;mico, la eficacia del estado y los cambios a nivel social. Se traducir&#x00ED;an en los logros en educaci&#x00F3;n, sistema sanitario y salud p&#x00FA;blica y privada, en las mejoras del personal y de las instituciones sanitarias, de los hospitales, escuelas y facultades. Se mejor&#x00F3; la atenci&#x00F3;n materno-infantil, y para grupos marginales, con los asilos e inclusas, y la dedicada a pobres, ancianos e inmigrantes. Hay grandes avances en los sistemas sanitarios, se&#x00F1;aladamente la aparici&#x00F3;n de la seguridad social, asimismo en la aparici&#x00F3;n de nuevos medicamentos y tecnolog&#x00ED;as de prevenci&#x00F3;n, diagn&#x00F3;stico y tratamiento, como las vacunas, la detecci&#x00F3;n por imagen o en el laboratorio, la radioterapia, los antibi&#x00F3;ticos, o el tratamiento hormonal. Los cambios a nivel social se advierten en el tejido y las estructuras sociales, los recursos y alimentos, y adem&#x00E1;s en los cambios culturales, en los valores y en la familia. Veremos a qu&#x00E9; conclusiones se llega, cuando dentro de algunos a&#x00F1;os se analice el proceso actual de privatizaci&#x00F3;n de la sanidad y de restricciones en la calidad de vida.</p>

			<p>Al se&#x00F1;alar las etapas de descenso de la mortalidad, curiosamente donde m&#x00E1;s cae esta es en el segundo tercio del siglo XX, tan conflictivo, pues confluyen la pol&#x00ED;tica sanitaria republicana y la poblacionista franquista con el fin de algunas enfermedades, la expansi&#x00F3;n de la vacunaci&#x00F3;n y el uso de los antibi&#x00F3;ticos, tambi&#x00E9;n con la modernizaci&#x00F3;n, la educaci&#x00F3;n sanitaria y la ayuda norteamericana. Es algo que tambi&#x00E9;n sucede en otros pa&#x00ED;ses del entorno, lo que favorece a la sanidad espa&#x00F1;ola. La evoluci&#x00F3;n de la tuberculosis, a partir de la aparici&#x00F3;n de los antibi&#x00F3;ticos, muestra bien los cambios. Se extendi&#x00F3; el uso del DDT contra los mosquitos, culpables de la transmisi&#x00F3;n de muchas enfermedades, como el terrible paludismo mediterr&#x00E1;neo. Se venci&#x00F3; a muchos de los microorganismos que se&#x00F1;alaran Pasteur y Koch, por medio de vacunas y sueros, sulfamidas y antibi&#x00F3;ticos. (Antonio Gonz&#x00E1;lez Bueno, Alfredo Baratas D&#x00ED;az (eds.), <italic>La tutela imperfecta. Biolog&#x00ED;a y Farmacia en la Espa&#x00F1;a del primer franquismo</italic>, Madrid, CSIC, 2013) Se pudo controlar as&#x00ED; la malaria y enfermedades como la tuberculosis, el tifus o la neumon&#x00ED;a, siendo muy eficaces la penicilina, la estreptomicina y la cloromicetina. Un reciente y atractivo libro sobre cartelismo sanitario muestra esta persistencia de la lucha contra la enfermedad y en la defensa de la vida, si bien en cada &#x00E9;poca con trasfondos sociales y &#x00E9;ticos bien distintos. (<italic>Las im&#x00E1;genes de la salud:</italic> <italic>cartelismo sanitario en Espa&#x00F1;a (1910-1950)</italic>, coord. por Ram&#x00F3;n Castej&#x00F3;n Bolea, Enrique Perdiguero Gil, Jos&#x00E9; Luis Piqueras Fern&#x00E1;ndez, Alicante, Madrid, Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, CSIC, 2012) Se implant&#x00F3; tambi&#x00E9;n el Seguro Obligatorio de Enfermedad por el r&#x00E9;gimen franquista, que dio lugar con el tiempo a novedades hospitalarias, asistenciales y cl&#x00ED;nicas de muy alta relevancia.</p>

			<p>La transici&#x00F3;n demogr&#x00E1;fica conllev&#x00F3;, junto al descenso de la mortalidad -as&#x00ED; la infantil-, la consecuente limitaci&#x00F3;n en la fecundidad. Se prest&#x00F3; a los reci&#x00E9;n nacidos mayor atenci&#x00F3;n por los padres, en especial por parte de la madre. Se contaba con posibilidades mayores, desde las Gotas de Leche y la Secci&#x00F3;n Femenina hasta los hospitales y las maternidades, suponiendo m&#x00E1;s alimento y mejores cuidados, con aumento de la supervivencia y de la estatura. Influyen sobremanera los m&#x00E9;dicos y los medicamentos, las enfermeras y las comadronas, tambi&#x00E9;n las Escuelas Nacionales de Puericultura y Sanidad. Sin duda, los historiadores de la medicina apostamos por el papel que tuvieron las instituciones y los profesionales de la sanidad y los m&#x00FA;ltiples recursos terap&#x00E9;uticos, quir&#x00FA;rgicos e higi&#x00E9;nicos que se fueron descubriendo e incluyendo en el arsenal de la lucha contra la enfermedad.</p>

			<p>En los cap&#x00ED;tulos dedicados a la comparaci&#x00F3;n entre la mortalidad entre ciudades grandes y peque&#x00F1;as, medio urbano y medio rural, recuerdan la ciudad –esa herida en la naturaleza- como un medio peligroso en los siglos pasados. Sin embargo, con el tiempo fueron pioneras en el adelanto cient&#x00ED;fico y sanitario, convirti&#x00E9;ndose en punteras del cambio en la mortalidad. Sin duda los fen&#x00F3;menos de aparici&#x00F3;n y crecimiento de las ciudades son esenciales en el mundo moderno. Este fen&#x00F3;meno se estudiaba muy bien en las antiguas <italic>Topograf&#x00ED;as m&#x00E9;dicas</italic>, que respond&#x00ED;an al inter&#x00E9;s de la heredada medicina hipocr&#x00E1;tica por conocer la habitaci&#x00F3;n humana. Este g&#x00E9;nero m&#x00E9;dico que tiene su origen en el escrito hipocr&#x00E1;tico <italic>Sobre aires, aguas y lugares</italic>, se hizo importante en los momentos de crisis, de grandes cambios, como pudieron ser la expansi&#x00F3;n del mundo cl&#x00E1;sico, la colonizaci&#x00F3;n europea o la terrible revoluci&#x00F3;n industrial. No es extra&#x00F1;o que pueda considerarse un segundo origen en el escrito de Diego Cisneros, un autor con estudios alcala&#x00ED;nos, con su libro <italic>Sitio, Naturaleza y Propiedades de la Ciudad de M&#x00E9;xico</italic> de 1618.<italic></italic> </p>

			<p>Luego en el XVIII franc&#x00E9;s se ponen de moda –recordemos otra vez la Soci&#x00E9;t&#x00E9; mencionada (J.-P. Desaive <italic>et al</italic>, <italic>M&#x00E9;decins, climat et &#x00E9;pid&#x00E9;mies &#x00E0; la fin du XVIIIe si&#x00E8;cle</italic>, Par&#x00ED;s, Editions de l’EHESS, 1972)- y en Espa&#x00F1;a son muy frecuentes, cada vez m&#x00E1;s orientadas hacia las ciudades. Estas se estudian en forma cuidada, tanto sus barrios como sus edificios, calle y plazas, clima, aire, aguas, la alimentaci&#x00F3;n y la cultura, la moral y las costumbres de los habitantes, las medidas pluviom&#x00E9;tricas o las instalaciones ben&#x00E9;ficas y sanitarias. Se se&#x00F1;alan las diferencias sociales, si bien con ingenuidad rousseauniana piensa el autor de la <italic>Topograf&#x00ED;a de Valencia y su zona</italic> (1878) en la feliz pobreza (y en el campo feliz). Tampoco se pueden olvidar los estudios de Philip Hauser sobre algunas de nuestras grandes urbes. Esas ciudades que en su megal&#x00F3;mano aumento se han convertido otra vez en lugares peligrosos, con grandes diferencias y riesgos. Esas heridas en la naturaleza, igual que siglos atr&#x00E1;s, hoy con frecuencia supuran, en grandes ciudades africanas o asi&#x00E1;ticas. Si esto es evidente, tambi&#x00E9;n en las grandes ciudades de nuestro continente, as&#x00ED; Madrid, Par&#x00ED;s o Londres pueden se&#x00F1;alarse notables diferencias de calidad y esperanza de vida.</p>

			<p>La mortalidad por enfermedades infecciosas fue cediendo hacia otras, fueran cr&#x00F3;nicas o degenerativas, vasculares o tumorales, accidentes y violencia… siempre son muchas, tanto nuevas como antiguas. Si al mediar el siglo XX desciende mucho la registrada en adultos, yendo en paralelo con el aumento de los gastos, en la mejora de la prevenci&#x00F3;n y los servicios sanitarios, tras 1980 se enlentece esta disminuci&#x00F3;n y la infantil es residual debido a la mejora del estatus nutritivo, de la econom&#x00ED;a y de la salud del ni&#x00F1;o. (Rosa G&#x00F3;mez Redondo, <italic>La mortalidad infantil espa&#x00F1;ola en el siglo XX,</italic> Madrid, Centro de Investigaciones Sociol&#x00F3;gicas, Siglo XXI de Espa&#x00F1;a Editores, 1992) Recordando a Thomas McKeown pueden se&#x00F1;alar los autores la reducci&#x00F3;n de la mortalidad de las enfermedades infecciosas digestivas por la prevenci&#x00F3;n (agua y alimentos, y su higiene) y los cuidados que disminuyen su letalidad, as&#x00ED; los maternos (como la rehidrataci&#x00F3;n oral); en las enfermedades de transmisi&#x00F3;n a&#x00E9;rea, solo estos cuidados son &#x00FA;tiles. La nutrici&#x00F3;n (que mejora la resistencia del ni&#x00F1;o) es ayuda b&#x00E1;sica en las enfermedades transmitidas por el aire, mientras su papel es compartido con la prevenci&#x00F3;n en las digestivas. Se subraya la importancia de sulfamidas y antibi&#x00F3;ticos (y las campa&#x00F1;as de vacunaci&#x00F3;n), tambi&#x00E9;n la de las madres en las transiciones del ni&#x00F1;o en sus primeros a&#x00F1;os, per&#x00ED;odos muy importantes para su salud y desarrollo, si bien no hay que olvidar a los profesionales sanitarios. Desde luego, insisten en que la importancia de las madres (y sus conocimientos y cuidados) aumenta con el tiempo, sobre todo en las dolencias infecciosas por agua y alimentos. Adem&#x00E1;s, sin duda, en las mejoras en salud al bajar la mortalidad en el parto.</p>

			<p>Se termina as&#x00ED; el debate entre el papel de la nutrici&#x00F3;n y la salud p&#x00FA;blica, pues ambas se complementan. Al plantearse los autores, cortando el nudo gordiano, la discusi&#x00F3;n sobre la dicotom&#x00ED;a entre el papel del progreso de la econom&#x00ED;a y de la salud p&#x00FA;blica, responden presentando tres importantes sinergias que actuaron: en primer t&#x00E9;rmino la transici&#x00F3;n demogr&#x00E1;fica, con mortalidad y fecundidad menores, con implicaciones en el n&#x00FA;mero real de hijos y su salud. En segundo, los logros en la prevenci&#x00F3;n con mejora del estatus nutritivo, consiguiendo mayor resistencia a la enfermedad y por tanto menor letalidad. En tercero, la evidencia de que las madres saben criar mejor, tras un largo y fructuoso proceso sanitario de difusi&#x00F3;n. Se consigui&#x00F3; un c&#x00ED;rculo virtuoso que combina salud p&#x00FA;blica, econom&#x00ED;a, estado y familia.</p>

			<p>Luego el descenso es m&#x00E1;s lento, siendo conseguido gracias a la mejora de la medicina asistencial, la tecnolog&#x00ED;a y los gastos sanitarios. Intervienen siempre con eficacia las vacunas y los antibi&#x00F3;ticos, el personal sanitario, los hospitales y la implantaci&#x00F3;n del sistema de salud universal. No hay que olvidar tampoco los cuidados prenatales y la costumbre de los partos en hospitales en la segunda mitad del siglo XX. Una importante ense&#x00F1;anza de este libro es la necesidad del mantenimiento de la sanidad en cualquier contexto, as&#x00ED; se aprende que si son important&#x00ED;simos los antibi&#x00F3;ticos y el establecimiento de la seguridad social, no lo son menos los peque&#x00F1;os y persistentes cambios que se producen a lo largo de estas d&#x00E9;cadas. En el momento actual, el descuido ante enfermedades infecciosas que se consideran lejanas –como los nuevos virus- ha conducido a peligrosas situaciones. El cambio clim&#x00E1;tico, la globalizaci&#x00F3;n, las desigualdades sociales, las emigraciones y el turismo est&#x00E1;n creando hoy un mundo distinto.</p>

			<p>En el camino hacia la segunda transici&#x00F3;n demogr&#x00E1;fica mejoran tambi&#x00E9;n sin duda las pautas de vida y la realizaci&#x00F3;n personal. Ha surgido una gran preocupaci&#x00F3;n por la salud, una difundida medicalizaci&#x00F3;n con el control de h&#x00E1;bitos de vida invade hoy el d&#x00ED;a a d&#x00ED;a del ciudadano, recordando aquellos griegos cl&#x00E1;sicos que cuidaban en exceso su salud. Vest&#x00ED;an de forma absurda con gorritos y siempre ten&#x00ED;an a su lado al m&#x00E9;dico, tal como Plat&#x00F3;n ridiculizaba. (Pedro La&#x00ED;n Entralgo, <italic>La medicina hipocr&#x00E1;tica</italic>, Madrid, Revista de Occidente, 1970) Se aprecia ahora mayor reducci&#x00F3;n en la fertilidad, con m&#x00E1;s libertad y trabajo de la mujer, y el aumento del valor y la educaci&#x00F3;n de los hijos. Los costes sanitarios se incrementan, junto a los familiares. Desde luego mejora mucho la nutrici&#x00F3;n y la salud y estatura de los hijos y los adultos, quienes tienen una vida laboral larga. Se desprende de la mayor riqueza y el crecimiento econ&#x00F3;mico, con mejor tecnolog&#x00ED;a y m&#x00E1;s recursos. Se conoce una mayor esperanza de vida y surgen &#x00F3;ptimas posibilidades econ&#x00F3;micas, sociales, culturales…, con los consecuentes cambios en las estrategias de vida. As&#x00ED; en el matrimonio, el embarazo y los divorcios, en los estudios, el trabajo, la jubilaci&#x00F3;n, en esa larga vejez… Esperemos que as&#x00ED; en el futuro seamos todos m&#x00E1;s ricos, comamos mejor e incluso luzcamos con mejor talla.</p>

			
						<p>Jos&#x00E9; Luis Peset Reig</p>
						<p><italic>IH – CCHS - CSIC</italic></p>

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