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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Asclepio</journal-id>
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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-4466</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2016.p138</article-id>
				 
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				<subject>RESE&#x00D1;AS / BOOK REVIEWS</subject>
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				<article-title>Rese&#x00F1;a del libro "Arte y ciencia en el scriptorium de Alfonso X el Sabio"</article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en"><trans-title>Book review "Arte y ciencia en el scriptorium de Alfonso X el Sabio"</trans-title></trans-title-group>
				<alt-title alt-title-type="running-head">Rese&#x00F1;a</alt-title>
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			<pub-date pub-type="epub">
				<day>30</day>
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				<year>2016</year>
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				<year>2016</year>
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			<volume>68</volume>
			<issue>1</issue>
			
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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		<sec id="S0">
				<p><bold>Fern&#x00E1;ndez Fern&#x00E1;ndez, Laura</bold>. <italic>Arte y ciencia en el scriptorium de Alfonso X el Sabio</italic>. Universidad de Sevilla y C&#x00E1;tedra Alfonso X el Sabio, El Puerto de Santa Mar&#x00ED;a, 2013, 429 p&#x00E1;ginas. [ISBN: 9788447215065]</p>
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		<sec id="S1">
				
			<p>El libro que presento aqu&#x00ED; constituye una obra de consulta de primera importancia para todos los interesados en la obra astron&#x00F3;mica, astrol&#x00F3;gica y m&#x00E1;gica generada por los intereses del rey Alfonso X. Este monarca es, seg&#x00FA;n parece, el primer caso conocido de rey promotor y mecenas de una labor de transmisi&#x00F3;n e investigaci&#x00F3;n en el campo de la ciencia, algo que, hasta su tiempo, s&#x00F3;lo parece haber tenido el apoyo de las autoridades eclesi&#x00E1;sticas. El trabajo de Laura Fern&#x00E1;ndez no constituye s&#x00F3;lo en un estudio minucioso de la obra cient&#x00ED;fica alfons&#x00ED; a trav&#x00E9;s de los manuscritos conservados procedentes del <italic>scriptorium</italic> regio, sino que incluye un an&#x00E1;lisis de todas las copias de los originales. De cada uno de los manuscritos encontramos un estudio codicol&#x00F3;gico, una descripci&#x00F3;n detallada de los materiales iconogr&#x00E1;ficos, y una historia de los avatares del c&#x00F3;dice desde sus or&#x00ED;genes hasta su llegada a su ubicaci&#x00F3;n actual. Todo ello ha requerido de su autora una larga peregrinaci&#x00F3;n por las bibliotecas europeas que conservan los manuscritos alfons&#x00ED;es o sus copias y una acumulaci&#x00F3;n de informaciones del m&#x00E1;ximo inter&#x00E9;s para un erudito, como el que firma estas l&#x00ED;neas, que se ha pasado buena parte de su vida intentando recabar informaci&#x00F3;n partiendo de la edici&#x00F3;n de Rico y Sinobas de los <italic>Libros del saber de astronom&#x00ED;a</italic> – citados aqu&#x00ED;, con raz&#x00F3;n, como <italic>Libro del saber de astrolog&#x00ED;a</italic> (cf. p&#x00E1;g. 215) – o de la edici&#x00F3;n de Gerold Hilty del <italic>Libro conplido en los iudizios de las estrellas</italic>. Uno de los resultados sorprendentes de todo este estudio ha sido la identificaci&#x00F3;n del manuscrito, escrito de pu&#x00F1;o y letra de Manuel Rico y Sinobas, de los <italic>Libros del saber</italic>, en tres vol&#x00FA;menes conservados en la Biblioteca L&#x00E1;zaro Galdiano de Madrid (p&#x00E1;gs. 275-279).</p>

			<p>La lectura del libro de Laura Fern&#x00E1;ndez me ha sorprendido muy agradablemente por la riqueza de la bibliograf&#x00ED;a que maneja (cf. p&#x00E1;gs. 387-429) que incluye, de manera sorprendente, las publicaciones de los historiadores de la astronom&#x00ED;a medieval aparecidas en monograf&#x00ED;as, revistas y vol&#x00FA;menes colectivos que, muchas veces, no son de acceso f&#x00E1;cil ni forman parte de las lecturas habituales de una historiadora del arte como la autora. Al leerlo he encontrado poqu&#x00ED;simos fallos que detallar&#x00E9; en esta recensi&#x00F3;n. De hecho, lo importante para m&#x00ED; de este libro es que contiene una enorme cantidad de informaci&#x00F3;n que yo desconoc&#x00ED;a, a pesar de mi inter&#x00E9;s por la obra astron&#x00F3;mica alfons&#x00ED;.</p>

			<p>El libro comienza con un an&#x00E1;lisis de “Taller cient&#x00ED;fico alfons&#x00ED;” (p&#x00E1;gs. 25-72) en el que se estudia el inter&#x00E9;s del monarca por la astronom&#x00ED;a y la astrolog&#x00ED;a as&#x00ED; como por la magia talism&#x00E1;nica. Aqu&#x00ED; hay que subrayar que Alfonso X era partidario de la astrolog&#x00ED;a propiamente dicha, que tiene un claro componente cient&#x00ED;fico ya que requiere el uso de conocimientos matem&#x00E1;ticos y astron&#x00F3;micos para ciertas t&#x00E9;cnicas como la divisi&#x00F3;n de las casas del hor&#x00F3;scopo, el <italic>atacyr</italic> o progresi&#x00F3;n (<italic>tasyīr</italic>) y la proyecci&#x00F3;n de rayos, as&#x00ED; como para el c&#x00E1;lculo de las posiciones de los planetas en longitud. En cambio, el rey rechaza otras formas de predicci&#x00F3;n del futuro en las que no hay ninguna componente cient&#x00ED;fica (p&#x00E1;gs. 29-30). Lo mismo sucede con la magia talism&#x00E1;nica que exige asimismo un cierto conocimiento, menos preciso, de las posiciones planetarias para elaborar un talism&#x00E1;n que permita no s&#x00F3;lo conocer sino tambi&#x00E9;n alterar el futuro. El estudio de los pr&#x00F3;logos de las obras alfons&#x00ED;es le lleva a un an&#x00E1;lisis pormenorizado de las intitulaciones como <italic>rey de Castilla..., rey de Espa&#x00F1;a</italic> (cf. tambi&#x00E9;n p&#x00E1;gs. 279, 291, 322)<italic>, romanorum rex</italic> (p&#x00E1;gs. 46-50) que enlazan bien con los datos conocidos de la cronolog&#x00ED;a de las obras alfons&#x00ED;es (p&#x00E1;gs. 40-42). La s&#x00ED;ntesis de los datos conocidos acerca de los colaboradores cient&#x00ED;ficos del monarca (p&#x00E1;gs. 59-72) es impecable y sirve para descartar definitivamente algunas informaciones fant&#x00E1;sticas, derivadas de la <italic>Historia eclesi&#x00E1;stica de la imperial ciudad de Toledo</italic> del P. Rom&#x00E1;n de la Higuera (p. 35), que a&#x00FA;n se repet&#x00ED;an en publicaciones de la segunda mitad del siglo XX.</p>

			<p>Las fuentes b&#x00E1;sicas traducidas o utilizadas por el equipo alfons&#x00ED; son &#x00E1;rabes y sabemos que en el <italic>scriptorium</italic> (o bien en Toledo durante el reinado de Alfonso) se segu&#x00ED;an copiando manuscritos &#x00E1;rabes (p&#x00E1;gs. 52-53). Por otra parte existen indicios de una traducci&#x00F3;n del hebreo en el <italic>Liber Razielis</italic> (s&#x00F3;lo conservado en la retraducci&#x00F3;n latina), sorprendentemente debida a Juan d’Aspa (p&#x00E1;gs. 319-321) y tenemos el problema del uso de fuentes “caldeas” que Laura Fern&#x00E1;ndez interpreta como “arameas”, algo que no tengo del todo claro.</p>

			<p>El resto del libro es, como he adelantado, un estudio detallado de los manuscritos conservados de la obra alfons&#x00ED;, ordenados de acuerdo con la cronolog&#x00ED;a de las copias originales: <italic>Libro de las cruzes, Libro conplido en los iudizios de las estrellas, Lapidario, Libro del saber de astrolog&#x00ED;a</italic>, <italic>Libro de las formas et las ym&#x00E1;genes, Libro de astromagia</italic> y manuscrito tabular 8322 de la Biblioteca del Arsenal de Par&#x00ED;s. El an&#x00E1;lisis de la iconograf&#x00ED;a presente en estos manuscritos est&#x00E1; acompa&#x00F1;ado de un n&#x00FA;mero reducido de l&#x00E1;minas en color (p&#x00E1;gs. 349-364), que resulta algo insuficiente para el lector interesado, aunque esto se ve compensado, afortunadamente, con una lista de sitios <italic>on-line</italic> de los centros vinculados con los manuscritos en cuesti&#x00F3;n, en los que pueden obtenerse buenas reproducciones de los mismos (p&#x00E1;gs. 347-348). El libro termina con un ap&#x00E9;ndice de “Esquemas para el estudio codicol&#x00F3;gico: pautado y estructura” (p&#x00E1;gs. 365-384).</p>

			<p>Presentado el libro de esta manera, perm&#x00ED;taseme una digresi&#x00F3;n sobre un problema dif&#x00ED;cil que me ha interesado particularmente, sobre el cual el libro de Laura Fern&#x00E1;ndez aporta nuevas evidencias. Me refiero al de las <italic>Tablas Alfons&#x00ED;es</italic> (p&#x00E1;gs. 335-344). Aqu&#x00ED; hay que empezar por se&#x00F1;alar que, con este t&#x00ED;tulo, se conocen dos series de tablas distintas y, en buena parte, incompatibles entre s&#x00ED;:</p>
						
				<list list-type="order">
					<list-item>
						<p>Los c&#x00E1;nones castellanos, conservados en el ms. 3306 de la BNE y editados por Chab&#x00E1;s y Goldstein. Estos c&#x00E1;nones describen unas tablas que parecen perdidas y con las cuales se calculaban las posiciones sid&#x00E9;reas de los planetas. Las mencionadas tablas ser&#x00ED;an aplicables al c&#x00E1;lculo de posiciones planetarias de los hor&#x00F3;scopos, dado que. en la tradici&#x00F3;n andalus&#x00ED; y magrib&#x00ED;, predomina la astrolog&#x00ED;a sid&#x00E9;rea. En este sentido, estas tablas se encontrar&#x00ED;an en el marco de las tablas de Azarquiel, mencionadas en el pre&#x00E1;mbulo. Estas tablas parece que deban identificarse con las <italic>Tablas de Toledo</italic>, editadas por Fritz Pedersen (<italic>The Toledan Tables. A review of the manuscripts and the textual versions with an edition</italic>. Historisk-filosofiske Skrifter 24:1-4. Det Kongelige Danske Videnskabernes Selskab. Copenhaguen, 2002. 4 vols.) y, desde luego, no con el almanaque perpetuo del mismo Azarquiel, cuya traducci&#x00F3;n castellana se conserva en el manuscrito de la Biblioteca del Arsenal tal como sugiere Laura Fern&#x00E1;ndez (p&#x00E1;gs. 40, 327). Unas tablas astron&#x00F3;micas (como las <italic>Alfons&#x00ED;es</italic>) calculan las longitudes planetarias utilizando, fundamentalmente, unas tablas de movimientos medios y otras tablas de ecuaciones y calcular la longitud verdadera de un solo planeta requiere una media hora de trabajo para un calculador experto. En cambio, un almanaque perpetuo, como el de Azarquiel, da, directamente, las posiciones verdaderas para un ciclo, espec&#x00ED;fico para cada planeta, de un n&#x00FA;mero determinado de a&#x00F1;os. Esto tiene poco que ver con las <italic>Tablas Alfons&#x00ED;es</italic>.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Las tablas latinas, documentadas entre 1320 y 1330, en Par&#x00ED;s y que son las que han dado origen a la hip&#x00F3;tesis de Poulle (p&#x00E1;g. 329, n. 972). Estas tablas calculan posiciones tr&#x00F3;picas y corresponden, por tanto, a una tradici&#x00F3;n diferente de la de los c&#x00E1;nones castellanos, pero que est&#x00E1; emparentada directamente con las tablas de al-Battānī, cuya traducci&#x00F3;n castellana se conserva en el manuscrito de la Biblioteca del Arsenal. No se conocen c&#x00E1;nones alfons&#x00ED;es que expliquen c&#x00F3;mo utilizar estas tablas, que se difundieron por toda Europa acompa&#x00F1;adas por los c&#x00E1;nones, redactados en Par&#x00ED;s, por Juan de Sajonia, Juan de Murs y Juan de Lign&#x00E8;res.</p>
					</list-item>
				</list>

			<p>Tenemos, por consiguiente, unos c&#x00E1;nones castellanos sin tablas y unas tablas latinas sin c&#x00E1;nones. Hace ya tiempo que suger&#x00ED;, como hip&#x00F3;tesis desesperada, que las tablas sid&#x00E9;reas no llegaron nunca a elaborarse, ya que predomin&#x00F3; la influencia de las tablas de al-Battānī que dieron lugar a las tablas latinas. A todo esto, Laura Fern&#x00E1;ndez a&#x00F1;ade nuevas evidencias interesant&#x00ED;simas. En un inventario de libros que pertenecieron a Gonzalo Argote de Molina (1548-1596) aparece una entrada que reza lo siguiente: “Las Tablas Alfons&#x00ED;es originales que mando escreuir el Rey don Alfonso el sabio escriptas en pergamino yluminadas” (p&#x00E1;g. 334). Por otra parte (p&#x00E1;gs. 341-344) tambi&#x00E9;n ha descubierto que un inventario de la biblioteca de Carlos V de Francia, fechado en 1373, registra una traducci&#x00F3;n francesa de las Tablas Alfons&#x00ED;es conservada en un manuscrito iluminado.</p>

			<p>Est&#x00E1; claro, por tanto, que existieron unas <italic>Tablas Alfons&#x00ED;es</italic> redactadas en castellano y que deb&#x00ED;an incluir c&#x00E1;nones y tablas num&#x00E9;ricas. Ahora bien: ¿de qu&#x00E9; tablas se trata?. ¿Son las tablas sid&#x00E9;reas descritas en los c&#x00E1;nones castellanos conservados? o ¿se trata de las tablas tr&#x00F3;picas de las versiones latinas?. En este &#x00FA;ltimo caso, habr&#x00ED;an existido unos c&#x00E1;nones castellanos distintos de los editados por Chab&#x00E1;s y Goldstein.</p>

			<p>Finalmente har&#x00E9; algunas observaciones sobre cuestiones de detalle en los que no estoy de acuerdo o a&#x00F1;ado bibliograf&#x00ED;a no citada por la autora. Todo esto no tiene la menor importancia dada la evidente categor&#x00ED;a del libro: tal como he se&#x00F1;alado al principio, no me escandaliza la bibliograf&#x00ED;a que omite sino que me asombra la que ha incluido.</p>

						
					<list list-type="bullet">
						<list-item>
							<p>En la p&#x00E1;gina 213 y en otros lugares la autora considera que el <italic>Libro del saber de astrolog&#x00ED;a</italic> tiene una unidad tem&#x00E1;tica: “disponer de las herramientas imprescindibles para la observaci&#x00F3;n y el estudio de los astros...”. Con la &#x00FA;nica excepci&#x00F3;n del <italic>Libro de las armellas</italic> (esfera armilar), que es un instrumento h&#x00ED;brido del <italic>astrolabon</italic> y el <italic>meteoroscopio</italic> ptolemaicos, y es el &#x00FA;nico que puede ser utilizado en observaciones astron&#x00F3;micas, el resto de los instrumentos descritos (esfera celeste, astrolabios esf&#x00E9;rico y llano, l&#x00E1;mina universal y azafea, ecuatorios) son computadores anal&#x00F3;gicos o relojes (reloj de sol, Palacio de las horas, clepsidra, reloj de mercurio). El cuadrante <italic>para rectificar</italic> es otro reloj y la producci&#x00F3;n alfons&#x00ED; s&#x00F3;lo contiene una referencia a otro instrumento de observaci&#x00F3;n en el cuadrante <italic>sennero</italic> del manuscrito de la Biblioteca del Arsenal.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Sobre el tema de la presunta “blasfemia de Alfonso X” (p&#x00E1;gs. 214-215, n. 615) convendr&#x00ED;a tener en cuenta el trabajo de B.R. Goldstein, “The blasphemy of Alfonso X: history or myth?” en Peter Barker y Roger Ariew, <italic>Revolution and continuity. Essays in the history and philosophy of early modern science</italic>, Washington, 1991, p&#x00E1;gs. 143-153.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>En la p&#x00E1;gina 224, al ocuparse de las ruedas de cada constelaci&#x00F3;n en los libros de la <italic>Ochaua espera</italic> se&#x00F1;ala que “se incorpora la informaci&#x00F3;n de la longitud y latitud de la constelaci&#x00F3;n siguiendo los datos del <italic>Almagesto</italic>”. Esto es parcialmente cierto: las latitudes de las estrellas son ptolemaicas pero las longitudes est&#x00E1;n incrementadas en 17º 8’ debido a la precesi&#x00F3;n. Sobre el posible origen de esta constante cf. Julio Sams&#x00F3; y Francisco Castell&#x00F3;, “An Hypothesis on the epoch of Ptolemy’s star catalogue according to the authors of the Alfonsine Tables” en <italic>Journal for the history of astronomy</italic> 19 (1988), 115-120.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Sobre el <italic>Libro de la alcora</italic> (p&#x00E1;gs. 225-227) puede verse Sams&#x00F3;, “Qusṭā ibn Lūqā and Alfonso X on the Celestial Globe”. <italic>Suhayl</italic> 5 (2005), 63-79.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Sobre el <italic>Libro de las armellas</italic> debe tenerse en cuenta el trabajo p&#x00F3;stumo de Merc&#x00E8; Comes, “Alfonso X’s Armillary Sphere” en Comes, <italic>Coordenadas del Cielo y de la Tierra. Homenaje a Merc&#x00E8; Comes.</italic> Barcelona, 2013, pp. 361-375</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>El libro del <italic>Palacio de las horas</italic> (p&#x00E1;g. 234) ha sido editado y estudiado por Juan David Morales en “El libro del Relogio del Palacio de las Horas de los Libros del saber de Astronom&#x00ED;a de Alfonso X. Edici&#x00F3;n del texto y descripci&#x00F3;n de su funci&#x00F3;n astron&#x00F3;mica”. <italic>Archives Internationales d’Histoire des Sciences</italic> 60 (2010), 329-367.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Sobre el reloj de mercurio cf. A.A. Mills, “The Mercury Clock of the <italic>Libros del Saber</italic>”. <italic>Annals of Science</italic> 45 (1988), 329-344.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Sobre la cronolog&#x00ED;a de la <italic>Gāyat al-ḥakīm/ Picatrix</italic> (p&#x00E1;g. 289), la hip&#x00F3;tesis planteada por Maribel Fierro, quien identifica al autor del original &#x00E1;rabe con Maslama b. Qāsim, un autor de mediados del siglo X, parece tener hoy una aceptaci&#x00F3;n general tal como se&#x00F1;al&#x00E9; en mi libro <italic>Las ciencias de los antiguos en al-Andalus</italic>. 2ª edici&#x00F3;n, Almer&#x00ED;a, 2011, p&#x00E1;gs. 498-499.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Sobre los conocimientos trigonom&#x00E9;tricos de que hace gala el autor del tratado sobre el <italic>cuadrante sennero</italic> (p&#x00E1;gs 327-328) debe tenerse en cuenta Elena Ausejo, “Trigonometr&#x00ED;a y astronom&#x00ED;a en el <italic>Tratado del cuadrante sennero</italic> (c. 1280)”. <italic>Dynamis</italic> 4 (1984), 7-22.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>En la p&#x00E1;g. 336, y en relaci&#x00F3;n con las observaciones astron&#x00F3;micas alfons&#x00ED;es, Laura Fern&#x00E1;ndez sugiere la existencia de un observatorio. Esto me parece dif&#x00ED;cil de aceptar y no creo que exista evidencia alguna. Un observatorio implica una instalaci&#x00F3;n permanente, con instrumentos fijos, y esto no est&#x00E1; documentado en Espa&#x00F1;a durante toda la Edad Media. La existencia de observaciones no implica la de un observatorio.</p>
						</list-item>
					</list>


			<p><bold>Julio Sams&#x00F3;</bold></p>

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