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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Asclepio</journal-id>
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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-4466</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			 <article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2016.11</article-id>
			 <article-id pub-id-type="doi">10.3989/asclepio.2016.11</article-id>
			 
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				<subj-group subj-group-type="heading">
				<subject>ESTUDIOS / RESEARCH STUDIES</subject>
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				 <article-title>La socializaci&#x00F3;n de los practicantes a trav&#x00E9;s de los manuales del Dr. Felipe S&#x00E1;enz de Cenzano 1907-1942</article-title>
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					<trans-title>Socialization of “practicantes” through the manuals of the Dr. Felipe S&#x00E1;enz de Cenzano 1907-1942</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">La socializaci&#x00F3;n de los practicantes a trav&#x00E9;s de los manuales del Dr. Felipe S&#x00E1;enz de Cenzano 1907-1942</alt-title>
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				 <surname>Bl&#x00E1;zquez Ornat</surname>
				 <given-names>Isabel</given-names>
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			  <aff id="U1">Departamento de Ciencias de la Documentaci&#x00F3;n e Historia de la Ciencia. Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza</aff>
			 
			  
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				<corresp id="cor1"><email xlink:href="iblazque@unizar.es">iblazque@unizar.es</email></corresp>
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			<pub-date pub-type="epub">		
				<day>30</day>
				<month>06</month>
				<year>2016</year>
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				<year>2016</year>
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			<volume>68</volume>
			<issue>1</issue>
			
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>Desde la creaci&#x00F3;n en Espa&#x00F1;a del t&#x00ED;tulo de practicante en 1857, su ense&#x00F1;anza fue regulada por varios planes de estudio hasta la unificaci&#x00F3;n en 1953 de las tres titulaciones auxiliares de la medicina (practicante, matrona y enfermera), en la de Ayudante T&#x00E9;cnico Sanitario (ATS). Este trabajo analiza la socializaci&#x00F3;n de los practicantes a trav&#x00E9;s de las distintas ediciones de <italic>El Manual del Practicante</italic> (1907, 1922, 1934 y 1942), elaborado por el m&#x00E9;dico encargado de su ense&#x00F1;anza oficial en Zaragoza,  Felipe S&#x00E1;enz de Cenzano. Tras el an&#x00E1;lisis de su estructura y su contenido, en especial los fundamentos de su saber y las competencias t&#x00E9;cnicas o de cuidados al enfermo, resaltamos las diferencias que se observan en los manuales y las legalmente establecidas, que fueron siempre m&#x00E1;s restrictivas. En conjunto se perfila la configuraci&#x00F3;n de dos escenarios laborales distintos para el practicante, la ciudad y la zona rural, que proyectaron dos im&#x00E1;genes profesionales distintas.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>Since the creation of the qualification of Spanish practitioner “<italic>practicante</italic>” in 1857 in Spain, its teaching was regulated by several curriculums until the unification in 1953 of the three auxiliary degrees in medicine (<italic>practicante</italic>, midwife and nurse), in the technical health assistant (ATS). This paper analyzes the socialization of “<italic>practicantes</italic>” through the various editions of <italic>"El Manual del Practicante"</italic> (1907, 1922, 1934 and 1942), prepared by the physician in charge of their formal education in Zaragoza, Felipe S&#x00E1;enz de Cenzano. After analyzing its structure and content, especially the basis of their knowledge and technical skills or nursing care, we highlight the differences observed in the manuals and the legally established, which were always more restrictive. In summary, it be outlined the configuration of two different work settings, the city and the rural area, that projected two different professional images.</p>
			</trans-abstract>

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				<title>PALABRAS CLAVE</title> 
				<kwd>Practicante</kwd>	
				<kwd>socializaci&#x00F3;n</kwd>
				<kwd><italic>El Manual del Practicante</italic></kwd>
				<kwd>Manuales de Enfermer&#x00ED;a</kwd>
				<kwd>Historia de la Enfermer&#x00ED;a</kwd>
			</kwd-group>

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				<title>KEYWORDS</title>
				<kwd>Assistant in medicine and surgery</kwd>	
				<kwd>Socialization</kwd>
				<kwd><italic>El Manual del Practicante</italic></kwd>
				<kwd>Manual of Nursing</kwd>
				<kwd>History of Nursing</kwd>
			</kwd-group>
		
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		<sec id="S1">
			<title>INTRODUCCI&#x00D3;N</title>

		
		<sec id="S1.1">	
			<title>El practicante: fundamentos legales de la titulaci&#x00F3;n</title>

			<p>Desde final del siglo XVIII y principios del XIX, las revoluciones burguesas en Europa precipitaron cambios muy importantes en las profesiones sanitarias. El ejemplo paradigm&#x00E1;tico de estos cambios que rompieron con el modelo anterior fue Francia. Las profundas transformaciones de su Revoluci&#x00F3;n alcanzaron a las titulaciones sanitarias destruyendo todas sus formas de organizaci&#x00F3;n gremial y abriendo las puertas del ejercicio m&#x00E9;dico a cualquier persona sin ning&#x00FA;n tipo de control. Posteriormente la Ley Ventôse de 1803, reorganiz&#x00F3; la ense&#x00F1;anza y pr&#x00E1;ctica de la medicina terminando con la separaci&#x00F3;n entre m&#x00E9;dicos y cirujanos, cuyo origen se retra&#x00ED;a a tiempos de la Baja Edad Media cuando se reglament&#x00F3; por primera vez, la ense&#x00F1;anza de la medicina dentro de la universidad (Gelfand, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1993</xref>). Una unificaci&#x00F3;n que se produjo por la revalorizaci&#x00F3;n de los cirujanos durante el siglo XVIII gracias a la buena fama de los hospitales militares como buenos centros de ense&#x00F1;anza y a la necesidad de disponer de personal sanitario formado para las diferentes guerras europeas (Garc&#x00ED;a Ballester, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1995</xref>).</p>

			<p>La uni&#x00F3;n de las dos titulaciones no solo se produjo en Francia sino que durante el siglo XIX se materializ&#x00F3; en la mayor parte de los pa&#x00ED;ses bajo el t&#x00ED;tulo de licenciado en Medicina y Cirug&#x00ED;a. Este proceso propici&#x00F3; la aparici&#x00F3;n en las zonas rurales de un hueco asistencial que durante los siglos anteriores, hab&#x00ED;an ocupado los cirujanos por la escasez de m&#x00E9;dicos en Europa. Por ello, para dar respuesta al problema asistencial m&#x00E9;dico del medio rural europeo, se crearon una serie de profesionales m&#x00E9;dicos de segunda clase como fueron los officier en Francia, los landwundartz en Austria o los landartz de Baviera (Fern&#x00E1;ndez Doctor, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1999</xref>).</p>

			<p>El m&#x00E9;dico alcanz&#x00F3; un gran estatus dentro de la sociedad post-revolucionaria como estandarte del prototipo profesional y los valores liberales promovidos por la Revoluci&#x00F3;n Francesa (Guillaume, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1996</xref>). Su perfil t&#x00E9;cnico favoreci&#x00F3; el comienzo de la medicalizaci&#x00F3;n de las sociedades desarrolladas de la Europa decimon&#x00F3;nica y la transformaci&#x00F3;n del hospital en una instituci&#x00F3;n secularizada y medicalizada<xref ref-type="fn" rid="NOTE01">1</xref>. Dentro de esta organizaci&#x00F3;n, el papel del m&#x00E9;dico se configur&#x00F3; como el eje central, con presencia permanente en el centro, y se puso de manifiesto la necesidad de que contara con ayudantes que supieran ejecutar sus &#x00F3;rdenes de un modo fiable (Havelange, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1990</xref>).</p>

			<p>En Espa&#x00F1;a la situaci&#x00F3;n de las titulaciones sanitarias durante el siglo XIX, se encuentra claramente definida por el t&#x00E9;rmino «vor&#x00E1;gine» utilizado por Agust&#x00ED;n Albarrac&#x00ED;n Teul&#x00F3;n. El pa&#x00ED;s contaba con una multitud de titulaciones sanitarias a consecuencia de otros tantos planes de estudios puestos en marcha por los distintos gobiernos del siglo decimon&#x00F3;nico, que crearon nuevas titulaciones sin suprimir las existentes. En las inmediaciones de la segunda mitad de este siglo, se produjeron las reformas m&#x00E1;s importantes con el objeto de conseguir su ordenaci&#x00F3;n. Entre ellas cabe destacar la reforma de la ense&#x00F1;anza de la Medicina que sobre el Plan de 1843, tuvo lugar en 1845.</p>

			<p>El Plan Pidal ampli&#x00F3; las Facultades de Medicina a C&#x00E1;diz, Santiago y Valencia, y dio un paso importante hacia la centralizaci&#x00F3;n, uniformismo y nivelaci&#x00F3;n facultativa con la puesta en marcha de la titulaci&#x00F3;n de m&#x00E9;dico-cirujano. Adem&#x00E1;s suprimi&#x00F3; los colegios de pr&#x00E1;cticos y adelant&#x00F3; en su art&#x00ED;culo 27, la publicaci&#x00F3;n de un futuro reglamento que regular&#x00ED;a el ejercicio de la cirug&#x00ED;a menor para los que desempe&#x00F1;aban o hubiesen desempe&#x00F1;ado el cargo de practicantes en un hospital. Por ello al a&#x00F1;o siguiente, se public&#x00F3; la R.O. del 29/6/1846 que cre&#x00F3; y regul&#x00F3; la titulaci&#x00F3;n de ministrante.</p>

			<p>En 1857 la Ley Moyano fij&#x00F3; la estructura b&#x00E1;sica de la ense&#x00F1;anza universitaria y la de la Medicina en los grados de bachiller, licenciado y doctor en las Facultades de Madrid, Barcelona, C&#x00E1;diz, Valencia, Valladolid, Granada y Santiago. Se mantuvo la unificaci&#x00F3;n de las titulaciones de m&#x00E9;dico y cirujano pero se cre&#x00F3; la de «m&#x00E9;dico-cirujano habilitado» tras alcanzar el grado de bachiller. Un sanitario con legitimidad para poder ejercer en poblaciones con menos de 5.000 habitantes que vio como su existencia resultaba ef&#x00ED;mera, ya que al a&#x00F1;o siguiente se suprimir&#x00ED;a por decreto (Albarrac&#x00ED;n Teul&#x00F3;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1973</xref>). Tambi&#x00E9;n, se eliminaron las titulaciones de ministrante y facultativo de segunda clase, y se cre&#x00F3; la de practicante<xref ref-type="fn" rid="NOTE02">2</xref>.</p>

			<p>Tras la creaci&#x00F3;n de la titulaci&#x00F3;n de este sanitario subalterno, en 1860 se recogieron con car&#x00E1;cter provisional, los estudios pr&#x00E1;cticos que se exigir&#x00ED;an a los aspirantes mientras se formaba su reglamento espec&#x00ED;fico<xref ref-type="fn" rid="NOTE03">3</xref>. Definitivamente, el Reglamento de 1861 estableci&#x00F3; la ense&#x00F1;anza de los practicantes en cuatro semestres en aquellos hospitales p&#x00FA;blicos que no bajasen de 60 camas habitualmente ocupadas por m&#x00E1;s de 40 enfermos. Las materias de estos estudios te&#x00F3;rico-pr&#x00E1;cticos fueron nociones de la anatom&#x00ED;a exterior del cuerpo humano, especialmente, la de las extremidades y de las mand&#x00ED;bulas; el arte de los vendajes y ap&#x00F3;sitos m&#x00E1;s sencillos y comunes en las operaciones menores, medios de contener los flujos de sangre y precaver los accidentes que en &#x00E9;stas pudieran ocurrir; las curas mediante la aplicaci&#x00F3;n de sustancias blandas, l&#x00ED;quidas y gaseosas; el modo de aplicar al cutis t&#x00F3;picos irritantes, exutorios y cauterios; vacunaci&#x00F3;n, perforaci&#x00F3;n de las orejas, escarificaciones, ventosas y manera de sajarlas; sangr&#x00ED;as generales y locales; y el arte del dentista y del callista. Los futuros practicantes deb&#x00ED;an superar el examen de los semestres y el final de la rev&#x00E1;lida en las Facultades de Medicina para conseguir el t&#x00ED;tulo que les autorizaba solamente para ejercer la parte meramente mec&#x00E1;nica y subalterna de la cirug&#x00ED;a<xref ref-type="fn" rid="NOTE04">4</xref>.</p>

			<p>La consolidaci&#x00F3;n de los estudios y su ejercicio profesional present&#x00F3; serias dificultades. En 1866, la titulaci&#x00F3;n de practicante fue suprimida por el plan del ministro Orovio<xref ref-type="fn" rid="NOTE05">5</xref>. Tan solo dos a&#x00F1;os despu&#x00E9;s, en el contexto del levantamiento revolucionario espa&#x00F1;ol que supuso el destronamiento de la reina Isabel II y el inicio del Sexenio Democr&#x00E1;tico, se recuper&#x00F3; la titulaci&#x00F3;n y ense&#x00F1;anza del practicante de acuerdo al Reglamento de 1861, puntualizando que sus alumnos disfrutar&#x00ED;an de las ventajas que les conced&#x00ED;a la reci&#x00E9;n estrenada libertad de ense&#x00F1;anza en cuanto al modo de hacer los estudios<xref ref-type="fn" rid="NOTE06">6</xref>. En 1874 la creaci&#x00F3;n de la titulaci&#x00F3;n de cirujano-dentista y la publicaci&#x00F3;n de varios textos legislativos que fueron conformando su plena autonom&#x00ED;a, supusieron la restricci&#x00F3;n de competencias para los practicantes que hasta ese momento hab&#x00ED;an desempe&#x00F1;ado el arte del dentista. Definitivamente en 1877, se inhabilit&#x00F3; para su ejercicio a todos los futuros titulados de practicante<xref ref-type="fn" rid="NOTE07">7</xref>.</p>

			<p>Desde la recuperaci&#x00F3;n de la titulaci&#x00F3;n en 1868, las reivindicaciones de los practicantes giraron en torno a la necesidad de una reglamentaci&#x00F3;n clara de sus estudios que evitara el intrusismo. Por ello en 1888 se public&#x00F3; un nuevo Reglamento para la ense&#x00F1;anza de los practicantes que la declar&#x00F3; libre y actualiz&#x00F3; la Ley de 1857 y el anterior Reglamento de 1861. Se mantuvieron las mismas materias b&#x00E1;sicas respecto al anterior, sin incluir el arte del dentista, y la habilitaci&#x00F3;n del t&#x00ED;tulo de Practicante para el ejercicio de las peque&#x00F1;as operaciones comprendidas bajo el nombre de cirug&#x00ED;a menor, tras la orden de un licenciado o doctor. Tambi&#x00E9;n podr&#x00ED;an servir de ayudantes en las grandes operaciones que ejecutasen aquellos profesores, en las curas de los operados, y en el uso y aplicaci&#x00F3;n de los remedios que dispusieran para los enfermos que dejasen a su cuidado en el tiempo intermedio de sus visitas, pero en ning&#x00FA;n caso desempe&#x00F1;ar las funciones propias de los doctores o licenciados<xref ref-type="fn" rid="NOTE08">8</xref>.</p>

			<p>Los cambios m&#x00E1;s sustanciales para la titulaci&#x00F3;n se produjeron en el siglo XX con la incorporaci&#x00F3;n de contenidos obst&#x00E9;tricos en su <italic>curr&#x00ED;culum</italic>, la autorizaci&#x00F3;n para la asistencia a los partos normales en poblaciones de menos de 10.000 habitantes (1901-1902)<xref ref-type="fn" rid="NOTE09">9</xref>, y la efectiva institucionalizaci&#x00F3;n universitaria de los estudios al adscribirse, por primera vez su docencia, a un profesor de la Facultad de Medicina hasta entonces en manos de un m&#x00E9;dico de la Beneficencia (1904)<xref ref-type="fn" rid="NOTE10">10</xref>. Sin embargo con respecto a la primera de estas novedades, en 1921 el Estado no recogi&#x00F3; entre las materias m&#x00ED;nimas que se deb&#x00ED;an impartir a los practicantes la Obstetricia y s&#x00ED; las relativas a Anatom&#x00ED;a y Fisiolog&#x00ED;a Elemental, la antisepsia y asepsia, los ap&#x00F3;sitos y vendajes, y la cirug&#x00ED;a menor<xref ref-type="fn" rid="NOTE11">11</xref>.</p>

			<p>Este cambio, seg&#x00FA;n Carmen Gonz&#x00E1;lez Canalejo, fue fruto de las protestas que desde 1902 llevaron a cabo las matronas y que finalmente, canalizadas a trav&#x00E9;s de la Federaci&#x00F3;n «La Uni&#x00F3;n Matronal», fueron reconocidas por el gobierno de la Restauraci&#x00F3;n. A pesar de ello, esta disposici&#x00F3;n no se cumpli&#x00F3; ya que en las Facultades de Medicina, al amparo de la autonom&#x00ED;a universitaria, se exigi&#x00F3; este tipo de conocimientos en los ex&#x00E1;menes de los practicantes (Gonz&#x00E1;lez Canalejo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2006</xref>, pp. 38-39), se siguieron recogiendo en los manuales que se publicaban para su ense&#x00F1;anza y manteniendo en las propuestas de planes de estudios de los m&#x00E9;dicos encargados de su docencia<xref ref-type="fn" rid="NOTE12">12</xref>.</p>

			<p>A partir de esta fecha no se produjeron modificaciones sustanciales en el contenido de los planes de formaci&#x00F3;n de los practicantes hasta su unificaci&#x00F3;n con las enfermeras y matronas en 1953, en la titulaci&#x00F3;n de ayudante t&#x00E9;cnico sanitario (A.T.S.).</p>
			
		</sec>

		
		<sec id="S1.2">	
			<title>El estudio de los manuales de los practicantes en Espa&#x00F1;a</title>
			
			<p>En general para los historiadores e historiadoras de la profesi&#x00F3;n enfermera, el estudio de la construcci&#x00F3;n de la profesi&#x00F3;n del practicante ha tenido un inter&#x00E9;s relativo. La historiograf&#x00ED;a sobre el practicante revela, sin duda, que los manuales y las revistas han sido las fuentes m&#x00E1;s utilizadas por los investigadores del practicante y su antecesor, el ministrante. Los estudios sobre los textos de ense&#x00F1;anza de los ministrantes y practicantes convergen en que existi&#x00F3; una gran similitud entre sus planes de estudio, contenidos y funciones asistenciales, con la salvedad del arte del dentista suprimido desde 1877. De hecho tras la puesta en marcha de la titulaci&#x00F3;n de practicante, no fue dif&#x00ED;cil encontrar que alguno de los publicados para los ministrantes, se reeditaran para este sanitario.</p>

			<p>Estas investigaciones han centrado su inter&#x00E9;s en la descripci&#x00F3;n estructural y del contenido de las materias que comprend&#x00ED;an los manuales, fundamentalmente del siglo XIX, con el objetivo de mostrar el territorio del saber adjudicado a los practicantes recogiendo aspectos transversales y constantes de la imagen historiogr&#x00E1;fica de los textos de ense&#x00F1;anza de este sanitario. La autor&#x00ED;a m&#x00E9;dica, el &#x00E9;nfasis en la subordinaci&#x00F3;n a su figura recogidas en las caracter&#x00ED;sticas f&#x00ED;sicas y morales que deb&#x00ED;an reunir, y su funci&#x00F3;n quir&#x00FA;rgica auxiliar fueron desde los primeros publicados para los practicantes, e incluso anteriormente desde 1846 para los ministrantes, los elementos clave en la socializaci&#x00F3;n de ambos sanitarios (Garc&#x00ED;a Mart&#x00ED;nez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1998-99</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2000a</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2000b</xref>, 2004d; Exp&#x00F3;sito Gonz&#x00E1;lez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2004</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2006</xref>; Jim&#x00E9;nez Rodr&#x00ED;guez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">2007</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2013</xref>)<xref ref-type="fn" rid="NOTE13">13</xref>.</p>

			<p>Aunque tradicionalmente el an&#x00E1;lisis de los manuales de otras profesiones como la Medicina se ha centrado en la determinaci&#x00F3;n de las fundamentaciones te&#x00F3;ricas y cient&#x00ED;ficas sobre los que se asentaban, sabemos que este tipo de fuente posee tambi&#x00E9;n, un especial inter&#x00E9;s para explorar la socializaci&#x00F3;n de los miembros de una profesi&#x00F3;n por su funci&#x00F3;n social y cultural, por su aprendizaje dogm&#x00E1;tico y fijaci&#x00F3;n de esquemas. Por tanto, los manuales para la ense&#x00F1;anza de los practicantes nos aportan una informaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fico-profesional esencial para la elaboraci&#x00F3;n del retrato acad&#x00E9;mico y laboral de este sanitario.</p>

			<p>No ha sido habitual que los trabajos sobre los manuales para la formaci&#x00F3;n de los practicantes abarcase un periodo considerable a trav&#x00E9;s del estudio de varias ediciones de un mismo manual. En este sentido, creemos justificado realizar el an&#x00E1;lisis de la obra completa de un autor o lo que es lo mismo de varias ediciones de un mismo texto, que permita observar la evoluci&#x00F3;n de este proceso en relaci&#x00F3;n con los paradigmas cient&#x00ED;fico-m&#x00E9;dicos vigentes en cada momento, su monopolio ocupacional (Weber, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">1985</xref>)<xref ref-type="fn" rid="NOTE14">14</xref> e identidad profesional otorgada por parte de los m&#x00E9;dicos. Tambi&#x00E9;n consideramos preciso seguir trabajando sobre esta producci&#x00F3;n historiogr&#x00E1;fica tanto para cubrir aspectos hasta ahora poco estudiados como el contenido cient&#x00ED;fico de los manuales, como para profundizar en otros que habiendo sido tratados, requieren de un an&#x00E1;lisis m&#x00E1;s exhaustivo o incluso una nueva interpretaci&#x00F3;n desde los fundamentos historiogr&#x00E1;ficos aportados por la sociolog&#x00ED;a de las profesiones, los estudios culturales y de g&#x00E9;nero<xref ref-type="fn" rid="NOTE15">15</xref>.</p>

			<p>El objetivo del presente trabajo es determinar las discordancias entre la norma legal, la pr&#x00E1;ctica profesional y los valores, conocimientos y t&#x00E9;cnicas en los que se socializaban los practicantes. En otras palabras, realizar una aproximaci&#x00F3;n cr&#x00ED;tica que ponga de manifiesto las discrepancias existentes entre la imagen profesional del practicante a trav&#x00E9;s de este tipo de fuente y la que institucionalmente se proyectaba<xref ref-type="fn" rid="NOTE16">16</xref>. Para ello, realizaremos el an&#x00E1;lisis estructural (can&#x00F3;nico) y de contenido, en especial de los fundamentos de su saber y las competencias t&#x00E9;cnicas o de cuidados al enfermo, de las cuatro ediciones del <italic>El Manual del Practicante</italic> (1907, 1922, 1934 y 1942)<xref ref-type="fn" rid="NOTE17">17</xref>, escritas por el Dr. Felipe S&#x00E1;enz de Cenzano, profesor encargado de la ense&#x00F1;anza oficial de practicantes en Zaragoza desde 1904<xref ref-type="fn" rid="NOTE18">18</xref>. Las cuatro ediciones que conforman un total de 14 tomos, lo convierten en uno de los manuales de mayor vigencia entre los publicados para la ense&#x00F1;anza y ejercicio de practicantes, e incluso de las matronas y enfermeras<xref ref-type="fn" rid="NOTE19">19</xref>.</p>

			<p>El procedimiento de an&#x00E1;lisis y orden que ha permitido obtener una serie de datos y caracter&#x00ED;sticas estructurales, funcionales y espec&#x00ED;ficas importantes de este manual ha sido el siguiente: an&#x00E1;lisis de las &#x00E1;reas cient&#x00ED;ficas y pr&#x00E1;cticas en las que fueron clasificadas cada una de las partes en que las que se dividieron los manuales; selecci&#x00F3;n y an&#x00E1;lisis de las partes m&#x00E1;s extensas de los manuales considerando que su extensi&#x00F3;n es un indicador objetivo de la importancia otorgada al &#x00E1;rea de conocimientos; an&#x00E1;lisis de contenido comparado entre las distintas ediciones atendiendo a la incorporaci&#x00F3;n de nuevos territorios —nuevos t&#x00E9;rminos de conocimiento entre las ediciones, t&#x00E9;cnicas, enfermedades y procesos que incorporan novedades al marco organizativo de la asistencia del practicante—; campos desaparecidos y no modificados, y problemas re-conceptualizados, si los hubiere.</p>
			
		</sec>

		
		<sec id="S1.3">	
			<title>Caracter&#x00ED;sticas generales del manual: autor, redacci&#x00F3;n, estructura y funciones</title>

			<p>Tres a&#x00F1;os despu&#x00E9;s de tomar las riendas de la ense&#x00F1;anza oficial de practicantes en la Facultad de Medicina de Zaragoza, el Dr. Felipe S&#x00E1;enz de Cenzano<xref ref-type="fn" rid="NOTE20">20</xref> public&#x00F3; la primera de las que ser&#x00ED;an las cuatro ediciones del <italic>Manual del Practicante</italic>. Sin embargo, su vinculaci&#x00F3;n con este tipo de docencia comenz&#x00F3; antes ya que el mismo a&#x00F1;o que se incorpor&#x00F3; al Claustro de profesores de la Facultad, se le autoriz&#x00F3; para su ense&#x00F1;anza privada (1902)<xref ref-type="fn" rid="NOTE21">21</xref>.</p>

			<p>Todas las ediciones fueron de su &#x00FA;nica autor&#x00ED;a a excepci&#x00F3;n de la &#x00FA;ltima en la que colabor&#x00F3; como revisor su hijo Ladislao, profesor auxiliar al menos desde 1942 de la Facultad de Medicina y Subdelegado de Medicina del Dispensario Oficial Antiven&#x00E9;reo de Zaragoza<xref ref-type="fn" rid="NOTE22">22</xref>. Su texto fue alabado por ilustres colegas como Ricardo Lozano Monz&#x00F3;n, Catedr&#x00E1;tico de Patolog&#x00ED;a Quir&#x00FA;rgica de la Facultad de Medicina de Zaragoza, y Ricardo Royo Villanova, Catedr&#x00E1;tico de Patolog&#x00ED;a M&#x00E9;dica desde 1894 y Rector de la Universidad de Zaragoza entre 1913-1924 (Fern&#x00E1;ndez Clemente, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1980-1987</xref>, tomo XI, pp. 2.936-2.937), que como prologuistas de su obra, no escatimaron en elogios al autor y su obra.</p>

			<p>Las distintas ediciones fueron impresas en Zaragoza, todas ellas con el mismo t&#x00ED;tulo a excepci&#x00F3;n de la tercera que lo hizo bajo el de <italic>El</italic> <italic>Manual del Auxiliar de Medicina y Cirug&#x00ED;a</italic>. Una nueva denominaci&#x00F3;n que se ajustaba, como deseaban los propios practicantes, a los cambios sufridos en su ejercicio profesional y que resolv&#x00ED;a el problema de su identificaci&#x00F3;n con titulaciones previas.La primera edici&#x00F3;n que comprende 1.128 p&#x00E1;ginas y 429 figuras, fue la m&#x00E1;s corta con dos tomos de poco m&#x00E1;s de un tama&#x00F1;o de cuarta. La segunda edici&#x00F3;n de 1.847 p&#x00E1;ginas y 572 figuras fue ampliada a cuatro tomos, tres con contenido did&#x00E1;ctico y el &#x00FA;ltimo como ap&#x00E9;ndice al manual donde se recogieron los programas que se ped&#x00ED;an en las distintas oposiciones de practicantes y enfermeras. La tercera edici&#x00F3;n que consta de 2.152 p&#x00E1;ginas y 631 figuras, y la cuarta de 2.183 p&#x00E1;ginas y 611 figuras, est&#x00E1;n organizadas en cuatro vol&#x00FA;menes. (Los contenidos de las distintas ediciones se detallan en la <xref ref-type="table" rid="T1">Tabla 1</xref>).</p>
			
			
					<fig id="T1">
						<label>Tabla 1</label>
						<caption>
							<title>Contenido de las distintas ediciones de El Manual del Practicante. 1907-1942</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/T1.jpg"/>
					</fig>
						

			<p>El objetivo de la obra fue proporcionar a los practicantes un manual no solo de formaci&#x00F3;n de acuerdo al programa oficial de la carrera de 1902, sino tambi&#x00E9;n una gu&#x00ED;a para el ejercicio profesional y para la preparaci&#x00F3;n de las oposiciones a los diferentes cuerpos e instituciones municipales, provinciales y nacionales. Como el propio t&#x00ED;tulo de la obra indica, los manuales se dedicaron principalmente a los practicantes pero desde la edici&#x00F3;n de 1922, se incluy&#x00F3; la figura de la enfermera que desde la creaci&#x00F3;n de su t&#x00ED;tulo oficial en 1915, emerg&#x00ED;a y se consolidaba como la auxiliar femenina del m&#x00E9;dico<xref ref-type="fn" rid="NOTE23">23</xref>.</p>

			<p>Para conseguir con el objeto propuesto, el autor se sirvi&#x00F3; de un lenguaje cient&#x00ED;fico sencillo utilizando como m&#x00E9;todo did&#x00E1;ctico el anal&#x00ED;tico-sint&#x00E9;tico complementado solo en la edici&#x00F3;n de 1907, con un esquema-resumen al final de cada lecci&#x00F3;n. Por tanto, no trataba de ser una obra erudita si no un tratado general para la formaci&#x00F3;n y consulta espor&#x00E1;dica y actualizada para el ejercicio profesional de los practicantes. Los contenidos eran claros, concisos y ordenados, evitando la repetici&#x00F3;n de la informaci&#x00F3;n y utilizando un notable n&#x00FA;mero de figuras para facilitar la comprensi&#x00F3;n de las materias.</p>

			<p>Las fuentes para la elaboraci&#x00F3;n de los manuales fueron los trabajos de los m&#x00E9;dicos y cient&#x00ED;ficos contempor&#x00E1;neos m&#x00E1;s relevantes en el descubrimiento y evoluci&#x00F3;n de los m&#x00E9;todos y t&#x00E9;cnicas de tratamiento y diagn&#x00F3;stico. Aun cuando apenas hizo referencia expl&#x00ED;cita a obras concretas, proporcion&#x00F3; a sus alumnos conocimientos historiogr&#x00E1;ficos de la ciencia m&#x00E9;dica y una cultura m&#x00E9;dica elemental<xref ref-type="fn" rid="NOTE24">24</xref>.</p>

			<p>El recibimiento y valoraci&#x00F3;n de la obra fue realmente excelente en el &#x00E1;mbito de la Medicina. La Real Academia de Medicina de Madrid resalt&#x00F3; la actualizaci&#x00F3;n de los conocimientos recogidos en todo lo concerniente a la cirug&#x00ED;a menor y Obstetricia, y la brillantez de la obra que superaba los fines propuestos por el autor. Para su prologuista Ricardo Lozano, el autor encontr&#x00F3; el punto justo, el equilibrio, en los conocimientos que deb&#x00ED;an darse a los practicantes y les suministraba un libro de consulta apropiado para ellos, lejos de los de Medicina que les llevaba a la confusi&#x00F3;n. Unos sanitarios a los que no pod&#x00ED;a ense&#x00F1;arse las mismas cosas que a un m&#x00E9;dico o un cirujano ya que en sus palabras «el practicante carece de preparaci&#x00F3;n suficiente para comprender ciertos problemas m&#x00E9;dicos y en ocasiones no posee ni aun esa prenoci&#x00F3;n vulgar que es requisito indispensable para enterarse de lo que se lee o escucha»<xref ref-type="fn" rid="NOTE25">25</xref>.</p>
			
		</sec>

		
		<sec id="S1.4">	
			<title>Evoluci&#x00F3;n del contenido de las distintas ediciones del manual: el punto de inflexi&#x00F3;n de 1922</title>
			
			<p>Las materias con mayor peso espec&#x00ED;fico dentro de las cuatro ediciones de los manuales fueron, en este orden, las relacionadas con la Obstetricia, cirug&#x00ED;a menor y Anatom&#x00ED;a (y Fisiolog&#x00ED;a). La primera de ellas, territorio tradicional de las matronas, conform&#x00F3; una parte esencial de la formaci&#x00F3;n de los practicantes desde su autorizaci&#x00F3;n para la asistencia a los partos normales, ya que en su plan de estudios estos conocimientos representaron m&#x00E1;s de un tercio de su ense&#x00F1;anza. La significativa extensi&#x00F3;n de las otras dos restantes era esperable, la cirug&#x00ED;a menor como nicho tradicional de los cirujanos de menor categor&#x00ED;a, y la Anatom&#x00ED;a como materia de conocimientos te&#x00F3;ricos b&#x00E1;sicos para la formaci&#x00F3;n de un sanitario eminentemente t&#x00E9;cnico y quir&#x00FA;rgico.</p>

			<p>En general si comparamos los conocimientos anat&#x00F3;micos, obst&#x00E9;tricos y los pr&#x00E1;cticos de la cirug&#x00ED;a menor junto con los relativos a la aplicaci&#x00F3;n de ap&#x00F3;sitos, vendajes y la medicaci&#x00F3;n t&#x00F3;pica, apreciamos que difirieron muy poco en las distintas ediciones del manual. Centr&#x00E1;ndonos en el nicho cl&#x00E1;sico del practicante, la cirug&#x00ED;a menor, en todas sus t&#x00E9;cnicas se sol&#x00ED;an exponer sistem&#x00E1;ticamente los recursos y procedimientos tradicionales, avisar de sus inconvenientes, posibles complicaciones y recomendar el uso de los m&#x00E1;s novedosos, inform&#x00E1;ndoles, principalmente, de su fundamento en la ciencia f&#x00ED;sica (<xref ref-type="fig" rid="F1">Ilustraci&#x00F3;n 1</xref>). Esto sugiere que la l&#x00ED;nea aportada por Isabel Callejas y Consuelo Miqueo sobre la doble tradici&#x00F3;n masculina de la profesi&#x00F3;n de practicante de fines del siglo XIX, la emp&#x00ED;rica del cirujano y la m&#x00E9;dica docta de los cirujanos franceses, se siga percibiendo en los conocimientos que a este respecto se recogieron en este manual (Callejas y Miqueo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2014</xref>).</p>
			
			
					<fig id="F1">
						<label>Ilustraci&#x00F3;n 1</label>
						<caption>
							<title>Posiciones del bistur&#x00ED; quir&#x00FA;rgico</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F1.jpg"/>
						<p>Fuente: S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1922), Manual…, tomo II, p. 84, y siguientes eds.</p>
					</fig>
						


			<p>Para la realizaci&#x00F3;n de estas t&#x00E9;cnicas de cirug&#x00ED;a y de las curas, el practicante deb&#x00ED;a proveerse de sus instrumentos principales de trabajo. El contenido de su «bolsa quir&#x00FA;rgica», habitualmente de cuero, no se modificar&#x00ED;a con el paso de los a&#x00F1;os, de instrumentos cortantes como bistur&#x00ED;s, escalpelos, tijeras rectas y curvas, y cucharillas; instrumentos punzantes como agujas de sutura con mango y sin mango, agujas de ligadura, alfileres, lancetas de sangr&#x00ED;a, y tr&#x00F3;cares; instrumentos de presi&#x00F3;n como pinzas de disecci&#x00F3;n, curaci&#x00F3;n, hemost&#x00E1;ticas, de garfios…, y ten&#x00E1;culos; instrumentos de reconocimiento como sondas, estiletes rectos, de espiral, de Nelaton y sonda acanalada; instrumentos para cumplir con las prescripciones m&#x00E9;dicas como ventosas, cauterios, jeringa de curaci&#x00F3;n, de Pravat, de Roux…, e instrumentos auxiliares como portaca&#x00FA;sticos, portalechinos, portaagujas, esp&#x00E1;tulas, separadores y navaja de rasurar (<xref ref-type="fig" rid="F2">Ilustraci&#x00F3;n 2</xref>). Para la asistencia a domicilio de los partos, el autor les recomend&#x00F3; portar siempre una bolsa distinta, la «obst&#x00E9;trica» que contuviera un tubo de pastillas de un gramo de sublimado y ergotina Ivon, un gramo de cornezuelo, una pastilla de jab&#x00F3;n de sublimado, tubos de vaselina boricada al 3%, tubo de seda esterilizada, gasas antis&#x00E9;pticas, tijeras rectas y curvas, jeringuilla de Pravaz, dos pinzas de forcipresi&#x00F3;n, una sonda de mujer, dos agujas de sutura, un cepillo de u&#x00F1;as, un limpiau&#x00F1;as y un  term&#x00F3;metro<xref ref-type="fn" rid="NOTE26">26</xref>.</p>
			
			
					<fig id="F2">
						<label>Ilustraci&#x00F3;n 2</label>
						<caption>
							<title>La bolsa quir&#x00FA;rgica del practicante</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F2.jpg"/>
						<p>Fuente: S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1907), El Manual del practicante, tomo II, pp. 5-30, y siguientes eds.</p>
					</fig>
						

			<p>En el conjunto de la obra de S&#x00E1;enz de Cenzano, los cambios m&#x00E1;s significativos se presentaron entre la primera y la segunda edici&#x00F3;n. La edici&#x00F3;n de 1907 se ajust&#x00F3; fundamentalmente al contenido del plan de ense&#x00F1;anza de los practicantes de 1902 de perfil eminentemente t&#x00E9;cnico y la de 1922 destac&#x00F3; por incorporar importantes novedades que la dotaron de un perfil m&#x00E1;s cl&#x00ED;nico. La edici&#x00F3;n posterior de 1934, se ampli&#x00F3; esencialmente en lo referente al diagn&#x00F3;stico y tratamiento de enfermedades en que el auxiliar interven&#x00ED;a de manera frecuente, y la de 1942 result&#x00F3; ser un «calco» pr&#x00E1;cticamente id&#x00E9;ntico a su predecesora.</p>

			<p>Las modificaciones de la edici&#x00F3;n de 1922 supusieron un punto de inflexi&#x00F3;n en la ense&#x00F1;anza de los practicantes en Zaragoza gracias a la incorporaci&#x00F3;n fundamental de temas relacionados con la Patolog&#x00ED;a General, M&#x00E9;dica y Quir&#x00FA;rgica, y la Terap&#x00E9;utica. Unas materias que no se encontraban entre las legalmente establecidas en el plan de estudios de los practicantes y que intentaron acercarse a la realidad de su pr&#x00E1;ctica asistencial que comprend&#x00ED;a m&#x00E1;s territorios que el meramente quir&#x00FA;rgico, difundido a finales del XIX por <italic>El Practicante</italic>, producto intermedio entre manual y revista cient&#x00ED;fica (Callejas y Miqueo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2014</xref>). Estas ense&#x00F1;anzas que se asemejaban abreviadas a las establecidas para los cuatro a&#x00F1;os de los pr&#x00E1;cticos<xref ref-type="fn" rid="NOTE27">27</xref>, actualizaron el programa de ense&#x00F1;anza de los practicantes calificado por m&#x00E1;s de uno, como deficiente de acuerdo a las situaciones que deb&#x00ED;an abordar en su pr&#x00E1;ctica profesional que superaban su formaci&#x00F3;n fundamentalmente t&#x00E9;cnica.</p>

			<p>En nuestra revisi&#x00F3;n de los &#x00ED;ndices de los textos publicados para la ense&#x00F1;anza de los practicantes en Espa&#x00F1;a entre 1915 y 1930<xref ref-type="fn" rid="NOTE28">28</xref>, tan solo hemos encontrado uno que hiciera incorporaciones similares en lo relativo a este tipo de conocimientos cl&#x00ED;nicos<xref ref-type="fn" rid="NOTE29">29</xref>. <italic>El Manual del Practicante y de Partos</italic> del Dr. Emilio Alonso Garc&#x00ED;a-Sierra en su tercera edici&#x00F3;n de 1915 incluy&#x00F3; conocimientos relativos a la Patolog&#x00ED;a General y Quir&#x00FA;rgica, y en su ampliaci&#x00F3;n de 1923, recogi&#x00F3; unos conocimientos muy similares a los expuestos en los de S&#x00E1;enz de Cenzano<xref ref-type="fn" rid="NOTE30">30</xref>. Por eso, la evoluci&#x00F3;n de los conocimientos eminentemente t&#x00E9;cnicos en los que se socializaban los practicantes hacia otros m&#x00E1;s te&#x00F3;ricos y cl&#x00ED;nicos, fue una necesidad a la que parece que s&#x00F3;lo fueron sensibles dos profesores de la &#x00E9;poca, y que legislativamente tampoco se lleg&#x00F3; a reflejar en un cambio significativo en su programa de docencia.</p>

			<p>Dentro del contexto internacional, consideramos que la figura europea m&#x00E1;s similar al practicante fue el <italic>officier de sant&#x00E9;.</italic> Sin embargo, a pesar de la influencia que Francia tuvo en el modelo de organizaci&#x00F3;n sanitaria y universitaria en Espa&#x00F1;a, particularmente de la ense&#x00F1;anza de la Medicina, y ser aquella titulaci&#x00F3;n de segunda clase a la cual se asemejaron las puestas en marcha en nuestro pa&#x00ED;s, que finalizaron en la definitiva del practicante, una comparaci&#x00F3;n de los manuales franceses con el que nos ocupa no resulta posible. Desde mediados del siglo XIX, el n&#x00FA;mero de estos <italic>m&#x00E9;decins de deuxi&#x00E8;me</italic> disminuy&#x00F3; y pr&#x00E1;cticamente desapareci&#x00F3; tras la Ley del 30/11/1892 que unific&#x00F3; a todos los m&#x00E9;dicos y suprimi&#x00F3; la titulaci&#x00F3;n de o<italic>fficier</italic> y doctor en Cirug&#x00ED;a (Neville Bonner, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1995</xref>, pp. 283-289).</p>

			<p>En el manual del profesor de Zaragoza, el aprendizaje sobre las enfermedades se bas&#x00F3; en la conceptualizaci&#x00F3;n de salud, etiolog&#x00ED;a y las diferencias entre s&#x00ED;ntoma y signo. Se les instruy&#x00F3; en las partes del acto m&#x00E9;dico y sus medios exploratorios a trav&#x00E9;s del interrogatorio, inspecci&#x00F3;n, mensuraci&#x00F3;n, palpaci&#x00F3;n, percusi&#x00F3;n y auscultaci&#x00F3;n, y de determinados aparatos y t&#x00E9;cnicas como el term&#x00F3;metro o el microscopio explicando las diferencias entre lo normal y lo patol&#x00F3;gico (<xref ref-type="fig" rid="F3">Ilustraci&#x00F3;n 3</xref>). Para facilitar la comprensi&#x00F3;n de los diferentes s&#x00ED;ntomas o enfermedades diagnosticadas por el m&#x00E9;dico, en la edici&#x00F3;n de 1934 se les familiariz&#x00F3; con la construcci&#x00F3;n organop&#x00E1;tica de sus denominaciones con dos part&#x00ED;culas: el &#x00F3;rgano afectado m&#x00E1;s la suma de distintos prefijos y sufijos (itis, -algia o hidro-, hiper-...)<xref ref-type="fn" rid="NOTE31">31</xref>.</p>
			
			
					<fig id="F3">
						<label>Ilustraci&#x00F3;n 3</label>
						<caption>
							<title>Auscultaci&#x00F3;n y sonidos pulmonares en el Manual del Practicante</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F3.jpg"/>
						<p>Fuente: S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1922), Manual…, tomo I, pp. 514-515.</p>
					</fig>
						
			

			<p>Para cada medio exploratorio el autor glos&#x00F3; la historia de su descubridor, sus t&#x00E9;cnicas y los significados de algunas de sus modificaciones m&#x00E1;s importantes como anormalidades patol&#x00F3;gicas de diferente orden y afectaci&#x00F3;n org&#x00E1;nica. Para el term&#x00F3;metro se les ense&#x00F1;aba su utilidad, los tipos existentes (cent&#x00ED;grado, Reaumur, Fahrenheit), los valores compatibles con la vida, los movimientos fisiol&#x00F3;gicos de la temperatura seg&#x00FA;n las horas del d&#x00ED;a, la conversi&#x00F3;n de unas unidades a otras seg&#x00FA;n el term&#x00F3;metro utilizado, las zonas y horas d&#x00F3;nde tomarlas y sus diferencias, y el modo de proceder en su registro. Para servir como ayudante del m&#x00E9;dico, se les form&#x00F3; en la t&#x00E9;cnica y funcionamiento del aparato de RX y del microscopio mediante una descripci&#x00F3;n detallada. Para este &#x00FA;ltimo se les explicaba sus partes, lentes, objetivos…, ligeramente la t&#x00E9;cnica de enfoque y con mayor detenimiento, los colorantes m&#x00E1;s usados (violeta de genciana, azul de metileno...) y la buena y correcta limpieza del aparato<xref ref-type="fn" rid="NOTE32">32</xref>.</p>

			<p>El auge en nuestro pa&#x00ED;s de la medicina de laboratorio y la progresiva institucionalizaci&#x00F3;n de la Higiene P&#x00FA;blica que se materializ&#x00F3; en la creaci&#x00F3;n de la Brigada Central en 1920, y en posteriores instituciones como Institutos Provinciales de Higiene o Laboratorios Bacteriol&#x00F3;gicos (Barona Vilar, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2006</xref>, pp. 95-120), propicio la incorporaci&#x00F3;n de nuevos espacios de trabajo para el practicante. Este nuevo paradigma de la interpretaci&#x00F3;n del proceso de enfermar que modificaba la profilaxis y terap&#x00E9;utica de determinadas enfermedades, aument&#x00F3; la necesidad de auxiliares doctos en la recogida de los diferentes tipos de muestras y f&#x00F3;mites, el manejo b&#x00E1;sico del microscopio y su mantenimiento, as&#x00ED; como en el uso y manejo de la t&#x00E9;cnica de la desinfecci&#x00F3;n como medida preventiva contra la propagaci&#x00F3;n de enfermedades infecciosas (estufas, cubas de inmersi&#x00F3;n, estaciones de desratizaci&#x00F3;n y despiojamiento…). Para ello desde 1922, la instrucci&#x00F3;n del practicante se complement&#x00F3; con nociones generales sobre este tipo de enfermedades, que aun siendo de tratamiento m&#x00E9;dico, era necesario que conociera los cuidados y precauciones generales que deb&#x00ED;a adoptar (aislamiento, dietas,…)<xref ref-type="fn" rid="NOTE33">33</xref>.</p>

			<p>La importancia de la prevenci&#x00F3;n de las enfermedades con h&#x00E1;bitos higi&#x00E9;nicos individuales y familiares, produjo la incorporaci&#x00F3;n en esta segunda edici&#x00F3;n de algunos conocimientos relativos a la rama de la Higiene de la Medicina. Se sintetizaron h&#x00E1;bitos higi&#x00E9;nicos para la prevenci&#x00F3;n de las enfermedades y conservaci&#x00F3;n de la salud siguiendo el patr&#x00F3;n utilizado por la generalidad de los autores del momento que atend&#x00ED;a a los agentes externos al organismo o circunfusa (atm&#x00F3;sfera-habitaciones), aplicata (vestido), ingesta (alimentos y bebidas), excreta, y los sentidos (percepta)<xref ref-type="fn" rid="NOTE34">34</xref>. En las ediciones de 1934 y 1942, estos conocimientos fueron ampliados ligeramente incorporando medidas higi&#x00E9;nicas para los hospitales y los cementerios<xref ref-type="fn" rid="NOTE35">35</xref>.</p>
			
			<p>La novedad de incorporar en 1922 conocimientos relativos a la Patolog&#x00ED;a M&#x00E9;dica y Quir&#x00FA;rgica tuvo el objetivo fundamental, sin duda, de que el practicante dispusiera de una gu&#x00ED;a con nociones nosogr&#x00E1;ficas y semiol&#x00F3;gicas b&#x00E1;sicas para el diagn&#x00F3;stico y tratamiento, solo o mientras el m&#x00E9;dico llegase, de enfermedades de poca importancia o infecciosas de escasa contagiosidad, as&#x00ED; como para la asistencia de procesos urgentes como c&#x00F3;licos intestinales, laringitis catarral aguda, asma, cistitis, panadizos, quistes, for&#x00FA;nculos o anginas de pecho, delirios y catalepsias. En este sentido, se le instruy&#x00F3; en un cierto n&#x00FA;mero de t&#x00E9;cnicas exploratorias que se concretaron por aparatos y enfermedades espec&#x00ED;ficas (examen de las heces, recto, de los reflejos, del jugo g&#x00E1;strico, o el examen ocular de los esputos). De esta manera en las localidades donde no hubiera m&#x00E9;dico y se presentaran enfermedades de escasa importancia, contagiosidad o que requiriesen de un tratamiento urgente, el practicante estar&#x00ED;a capacitado o dispondr&#x00ED;a de los conocimientos necesarios, para actuar sin avisarle o mientras llegaba. Sin embargo cuando se complicaran o sus procesos se escaparan a los conocimientos y habilidades de los practicantes, deb&#x00ED;an pasar a manos de los m&#x00E9;dicos<xref ref-type="fn" rid="NOTE36">36</xref>.</p>
			
			<p>Evidentemente estos conocimientos sobre Patolog&#x00ED;a M&#x00E9;dica distaron tremendamente de los exigidos a los alumnos de Medicina en los tres cursos del programa de Patolog&#x00ED;a y Cl&#x00ED;nica M&#x00E9;dicas, que el Catedr&#x00E1;tico Ricardo Royo Villanova impart&#x00ED;a en 1924 en la Facultad de Medicina de Zaragoza. El programa m&#x00E9;dico constaba de 274 lecciones de las que tomaremos como muestra las dedicadas a las enfermedades del sistema nervioso para significar las diferencias entre los conocimientos recogidos en &#x00E9;l y los dados a los practicantes. Para estos &#x00FA;ltimos, la patolog&#x00ED;a referente a estas enfermedades comprend&#x00ED;a un total de 21 procesos cuyo desarrollo comprend&#x00ED;a fundamentalmente la descripci&#x00F3;n y signos y s&#x00ED;ntomas de cada enfermedad con una extensi&#x00F3;n media de una a dos p&#x00E1;ginas (total, 25 p&#x00E1;ginas). Para los estudiantes de Medicina, estas enfermedades representaban la totalidad de su tercer curso de Patolog&#x00ED;a con 81 lecciones que abarcaban las afecciones cerebrales, del istmo del enc&#x00E9;falo, del cerebelo, bulbo, m&#x00E9;dula espinal, sistema simp&#x00E1;tico, nervios perif&#x00E9;ricos, y neuropat&#x00ED;as globales neuromiopat&#x00ED;as y neurosteofibroartropat&#x00ED;as<xref ref-type="fn" rid="NOTE37">37</xref>.</p>

			<p>En <italic>El Manual del Practicante</italic>, los conocimientos en torno a la Patolog&#x00ED;a M&#x00E9;dica y Quir&#x00FA;rgica se complementaron con los referentes a su terap&#x00E9;utica. Las ense&#x00F1;anzas se basaron en el conocimiento b&#x00E1;sico de los medios que los practicantes (y enfermeras) pod&#x00ED;an poner en pr&#x00E1;ctica para la atenci&#x00F3;n de casos urgentes, aliviar al enfermo mientras llegase el m&#x00E9;dico y para aqu&#x00E9;llos que no precisasen de su presencia<xref ref-type="fn" rid="NOTE38">38</xref>. Las primeras p&#x00E1;ginas de la parte de la Terap&#x00E9;utica se dedicaron a la explicaci&#x00F3;n de nociones relativas a la farmacoterapia como las partes de una receta, formas medicamentosas, posolog&#x00ED;a, pesas y medidas. Aunque el practicante no estaba autorizado para formular, el autor puntualiz&#x00F3; que deb&#x00ED;a poseer estos conocimientos porque en los casos excepcionales de enfermedad o ausencia del farmac&#x00E9;utico, tendr&#x00ED;a que hacerse cargo del despacho de la farmacia. Los practicantes deb&#x00ED;an aprender la determinaci&#x00F3;n de la posolog&#x00ED;a o dosis normal de un medicamento mediante la utilizaci&#x00F3;n de la tabla de Gaubins o las f&#x00F3;rmulas de Troitzky o Bolognini, que atienden a la edad del enfermo.<xref ref-type="fn" rid="NOTE39">39</xref> Desde la edici&#x00F3;n de 1934, incluso se ampli&#x00F3; de manera importante la parte dedicada a las formas medicamentosas y los ingredientes, t&#x00E9;cnicas y m&#x00E9;todos para la preparaci&#x00F3;n de algunas f&#x00F3;rmulas magistrales<xref ref-type="fn" rid="NOTE40">40</xref>.</p>

			<p>Otra de las incorporaciones m&#x00E1;s novedosas fue la de la medicaci&#x00F3;n farmacol&#x00F3;gica con efectos generales y de administraci&#x00F3;n por v&#x00ED;a oral. Los practicantes recibieron conocimientos sobre los medicamentos de uso m&#x00E1;s frecuente para que conocieran sus efectos ya bien porque ellos mismos los administrasen o para observarlos si la prescripci&#x00F3;n del f&#x00E1;rmaco hab&#x00ED;a sido realizada por el m&#x00E9;dico. Se les explicaban las indicaciones de medicamentos como diur&#x00E9;ticos, calmantes, hipn&#x00F3;ticos o purgantes, sus efectos, dosis habituales, modo de administraci&#x00F3;n, y efectos colaterales, si es que los hab&#x00ED;a<xref ref-type="fn" rid="NOTE41">41</xref>. En la edici&#x00F3;n de 1934, se ampli&#x00F3; el arsenal terap&#x00E9;utico del practicante (y la enfermera) con vasodilatadores, f&#x00E1;rmacos que actuaban sobre la nutrici&#x00F3;n y el aparato genital, antit&#x00E9;rmicos, antis&#x00E9;pticos, medicaci&#x00F3;n opoter&#x00E1;pica y quimioter&#x00E1;picos<xref ref-type="fn" rid="NOTE42">42</xref>.</p>

			<p>Tal vez, una de las aportaciones m&#x00E1;s pr&#x00E1;cticas y &#x00FA;tiles para el manejo del manual como gu&#x00ED;a para el ejercicio profesional del practicante fue la de un formulario que recog&#x00ED;a las consideradas mejores «recetas» para el tratamiento de un buen n&#x00FA;mero de las enfermedades y procesos tratados en la patolog&#x00ED;a m&#x00E9;dica, infecciosa, atenci&#x00F3;n urgente a los accidentados, a las embarazadas y al reci&#x00E9;n nacido<xref ref-type="fn" rid="NOTE43">43</xref>. Una relaci&#x00F3;n por orden alfab&#x00E9;tico al estilo de la realizada en el <italic>Compendio M&#x00E9;dico</italic> de 1867 para los facultativos de segunda clase<xref ref-type="fn" rid="NOTE44">44</xref>, que nos permite dibujar con mayor nitidez cu&#x00E1;les fueron los casos que con m&#x00E1;s frecuencia los practicantes (y las enfermeras) deb&#x00ED;an atender estando solos, o mientras se personaba el m&#x00E9;dico.</p>

			<p>Este anexo al manual puede indicar que el practicante llegara a recetar en esos procesos y en los urgentes, al menos en las ocasiones en las que se encontrara solo para la asistencia sanitaria en un pueblo. Adem&#x00E1;s en las p&#x00E1;ginas de la revista <italic>El Practicante Aragon&#x00E9;s</italic>, se recogieron las reivindicaciones que los practicantes rurales de Arag&#x00F3;n manifestaron por conseguir la legalizaci&#x00F3;n de una pr&#x00E1;ctica que desempe&#x00F1;aban en la periferia legal. Sus solicitudes sobre la ampliaci&#x00F3;n de sus atribuciones se circunscribieron a la facultad de aplicar f&#x00F3;rmulas de medicina y cirug&#x00ED;a menor en casos banales, ya que adem&#x00E1;s en los pueblos donde no hab&#x00ED;a medico, ten&#x00ED;a que encargarse de la asistencia al enfermo fuera cual fuese su enfermedad (interna-externa) y se ve&#x00ED;an obligados a recetar «por caridad»<xref ref-type="fn" rid="NOTE45">45</xref>.</p>
			
		</sec>
		</sec>

		
		<sec id="S2">	
			<title>CONCLUSI&#x00D3;N</title>

			<p>El gobierno de la ense&#x00F1;anza y la autor&#x00ED;a de los manuales por parte de los m&#x00E9;dicos eran esperables en una ocupaci&#x00F3;n con un rol de apoyo, auxiliar y de cumplimiento t&#x00E9;cnico de las prescripciones m&#x00E9;dicas. Por ello, los conocimientos y t&#x00E9;cnicas en los que se socializaron los practicantes fueron deudores de los avances de la disciplina m&#x00E9;dica de la &#x00E9;poca<xref ref-type="fn" rid="NOTE46">46</xref>.</p>

			<p>El monopolio tecnol&#x00F3;gico del practicante se estructur&#x00F3; fundamentalmente sobre las actividades o pr&#x00E1;cticas sanitarias que se derivaban de su formaci&#x00F3;n en cirug&#x00ED;a menor, ap&#x00F3;sitos, vendajes, y posteriormente de la Obstetricia y la asepsia/antisepsia (t&#x00E9;cnicas de laboratorio y desinfecci&#x00F3;n). Este &#x00FA;ltimo fue un campo de conocimientos que legitim&#x00F3; al practicante desde 1921 para el desempe&#x00F1;o de su rol como auxiliar de laboratorio y del Inspector m&#x00E9;dico municipal. El territorio de la Obstetricia present&#x00F3; variaciones a lo largo del tiempo, existieron periodos en los que se les form&#x00F3; oficialmente quedando su ejercicio laboral restringido a localidades concretas, y periodos en los que esta formaci&#x00F3;n no se recogi&#x00F3; entre las m&#x00ED;nimas que deb&#x00ED;a recibir el practicante. A pesar de ello, su ense&#x00F1;anza continu&#x00F3; por iniciativa de profesores como S&#x00E1;enz de Cenzano al igual que ocurri&#x00F3; con el arte del dentista, a pesar de ser una titulaci&#x00F3;n independiente del practicante desde 1877.</p>

			<p>Tras la revisi&#x00F3;n de los textos del profesor de Zaragoza y siguiendo los supuestos de la perspectiva interaccionista de la sociolog&#x00ED;a que teorizan que los marcos concretos de trabajo determinan las pr&#x00E1;cticas de sus individuos, estas divergencias se ponen de manifiesto configurando dos im&#x00E1;genes distintas del practicante seg&#x00FA;n el &#x00E1;mbito de su asistencia urbana y rural. De tal manera que podemos hablar de una profesi&#x00F3;n y dos escenarios laborales distintos, la ciudad y el pueblo.</p>

			<p>En la ciudad, en el medio hospitalario y ambulatorio organizado alrededor de la figura del m&#x00E9;dico, su rol se puede sintetizar en el de ser el «brazo ejecutor» de las prescripciones facultativas y en el tradicional de un cirujano menor, en cuanto a ayudante para las curas y operaciones de mayor envergadura. Con el avance de las t&#x00E9;cnicas de diagn&#x00F3;stico y tratamiento, sus competencias se fueron ampliando a las de ayudante de laboratorio y perito en la administraci&#x00F3;n de nuevas terapias.</p>

			<p>En el &#x00E1;mbito rural, la dif&#x00ED;cil situaci&#x00F3;n econ&#x00F3;mica de muchos municipios condicion&#x00F3; que peque&#x00F1;as localidades se proveyeran solo de un practicante. Este sanitario aunque bajo la direcci&#x00F3;n del m&#x00E9;dico del partido deb&#x00ED;a asistir, en solitario, un amplio abanico de procesos y enfermedades internas m&#x00E1;s o menos banales, adem&#x00E1;s de las quir&#x00FA;rgicas y auxiliares propias. Por tanto, nuestra hip&#x00F3;tesis es que el papel del practicante se asemej&#x00F3; al desempe&#x00F1;ado por los cirujanos del siglo XVIII y posteriormente, por los m&#x00E9;dicos de segunda clase en la Europa decimon&#x00F3;nica.</p>

			<p>En Espa&#x00F1;a, como apuntaba Agust&#x00ED;n Albarrac&#x00ED;n Teul&#x00F3;n, la aparici&#x00F3;n del t&#x00ED;tulo de Cirujano-Sangrador en 1827 y el posterior en 1843 de Pr&#x00E1;ctico en el arte de curar, fueron los primeros remedios que al estilo franc&#x00E9;s se intentaron poner en marcha para cubrir las necesidades de medicalizaci&#x00F3;n de los pueblos y de las clases pobres de la sociedad (Albarrac&#x00ED;n Teul&#x00F3;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1985</xref>). En comparaci&#x00F3;n con ellos, la titulaci&#x00F3;n definitiva del practicante parece ser una s&#x00ED;ntesis de ambos roles profesionales en el <italic>desider&#x00E1;tum</italic> del profesor S&#x00E1;enz de Cenzano. Un rol que en este &#x00E1;mbito pudo estar ejerciendo desde su creaci&#x00F3;n ya que la falta de m&#x00E9;dicos-cirujanos habilitados o cirujanos puros, favoreci&#x00F3; que en medio rural desempe&#x00F1;aran todo «g&#x00E9;nero de medicina y cirug&#x00ED;a».</p>

			<p>En general, los conocimientos, valores y t&#x00E9;cnicas en los que se socializaban los practicantes presentaron divergencias entre las competencias que les atribu&#x00ED;an y las legalmente establecidas, que fueron siempre m&#x00E1;s restrictivas. Desde edici&#x00F3;n de 1922 el <italic>Manual del Practicante</italic> de S&#x00E1;enz de Cenzano, ampli&#x00F3; «extra-oficialmente» los conocimientos recogidos en el programa de ense&#x00F1;anza de los practicantes de 1902 y el R. D. de 1921, con el objeto de acercarse a la realidad de la pr&#x00E1;ctica asistencial de estos sanitarios que comprend&#x00ED;a m&#x00E1;s territorios que el meramente quir&#x00FA;rgico.</p>

			<p>De manera particular, se significan estas divergencias en el ejercicio del practicante en el medio rural, al presentarse dos marcos bien distintos, el «aut&#x00F3;nomo» y el auxiliar del m&#x00E9;dico, cuestionando la normativa legal. El practicante tuvo que «moverse» con cautela entre el cumplimiento moral de la asistencia al enfermo y la virtud de no sobrepasar unos l&#x00ED;mites que a trav&#x00E9;s de manuales como el Dr. S&#x00E1;enz de Cenzano, establec&#x00ED;a el propio m&#x00E9;dico basados en el respeto, la prudencia y la precauci&#x00F3;n.</p>
			
		</sec>
		
	</body>

	
	<back>
		
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE01"><label>1</label>
					<p>El modelo franc&#x00E9;s es com&#x00FA;nmente aceptado por la comunidad cient&#x00ED;fica para explicar el proceso de medicalizaci&#x00F3;n de la vida y sociedad europea contempor&#x00E1;nea. Goubert, Jean-Pierre (<xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1982</xref>), <italic>La M&#x00E9;dicalisation de la soci&#x00E9;t&#x00E9; fran&#x00E7;aise, 1770-1830</italic>, Waterloo, Historical Reflections Press.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE02"><label>2</label>
					<p>La suspensi&#x00F3;n de la titulaci&#x00F3;n de ministrante dio respuesta al Proyecto de Ley de Instrucci&#x00F3;n P&#x00FA;blica de 1855 que plante&#x00F3; la necesidad de suprimirla en su T&#x00ED;tulo II, cap&#x00ED;tulo II, art. 24. (Siles Gonz&#x00E1;lez,<xref ref-type="bibr" rid="CIT28">1999</xref>, p. 243).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE03"><label>3</label>
					<p>R.O. del 26/6/1860. <italic>Gaceta de Madrid</italic> 1860, 4 de julio; 186: 1.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE04"><label>4</label>
					<p>Reglamento para la ense&#x00F1;anza de practicantes y matronas del 21/11/1861. <italic>Gaceta de Madrid</italic> 1861, 28 de noviembre; 332:1.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE05"><label>5</label>
					<p>R.D. del 7/11/1866. <italic>Gaceta de Madrid</italic> 1866, 8 de noviembre; 312: 1-2.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE06"><label>6</label>
					<p>Decreto del 27/10/1868. <italic>Gaceta de Madrid</italic> 1868, 29 de octubre; 303: 7.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE07"><label>7</label>
					<p>R.O. del 6/10/1877. <italic>Gaceta de Madrid</italic> 1877, 7 de octubre; 280: 75.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE08"><label>8</label>
					<p>Reglamento para la ense&#x00F1;anza de practicantes y matronas del 16/11/1888. <italic>Gaceta de Madrid</italic> 1888, 18 de noviembre; 323: 516.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE09"><label>9</label>
					<p>R.D. del 26/4/1901. <italic>Gaceta de Madrid</italic> 1901, 27 de abril; 117: 393 (posteriormente se public&#x00F3; la R.O. del 27/5/1901, por la que se dispuso que el R.D. de abril fuera aplicado desde el curso acad&#x00E9;mico 1901-1902) y R.O. del 13/5/1902. <italic>Gaceta de Madrid</italic> 1902, 3 de junio; 154: 977-978.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE10"><label>10</label>
					<p>R.D. del 10/8/1904. <italic>Gaceta de Madrid</italic> 1904, 12 de agosto; 225: 529.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE11"><label>11</label>
					<p>R.D. del 7/10/1921. <italic>Gaceta de Madrid</italic> 1921, 8 de noviembre; 281: 68.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE12"><label>12</label>
					<p>En la revista profesional <italic>El Practicante Aragon&#x00E9;s</italic>, se public&#x00F3; una propuesta de plan de estudios de tres cursos elaborado por el profesor de los practicantes en la Facultad de Medicina de Zaragoza, Felipe S&#x00E1;enz de Cenzano. El &#x00FA;ltimo de ellos se dedicaba &#x00ED;ntegro a los conocimientos sobre anatom&#x00ED;a femenina y gestaci&#x00F3;n. S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1933), “Proyecto de Programa para la ense&#x00F1;anza de la carrera de auxiliares de medicina y cirug&#x00ED;a”, <italic>El Practicante Aragon&#x00E9;s</italic>, 414, pp. 22-26; 415, pp. 15-20; 417, pp. 16-17.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE13"><label>13</label>
					<p>Al respecto v&#x00E9;ase tambi&#x00E9;n: “Ficha nº 1: Compendio de Flebotom&#x00ED;a y operaciones propias de la Cirug&#x00ED;a Menor o Ministrante”,  1994 1, pp. 37-43.; “Ficha nº 3: Vadem&#x00E9;cum del practicante”, <italic>H&#x00ED;ades</italic> 1994, 1, pp. 53-60.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE14"><label>14</label>
					<p>En esta investigaci&#x00F3;n se aborda el concepto de la clausura profesional de acuerdo al estudio que Max Weber public&#x00F3; en 1905 sobre la noci&#x00F3;n de profesi&#x00F3;n (<italic>beruf</italic>) y que posteriormente fue absorbido por distintas corrientes de la sociolog&#x00ED;a de las profesiones.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE15"><label>15</label>
					<p>Hasta el momento, solo existe una investigaci&#x00F3;n que se haya centrado en el an&#x00E1;lisis de la producci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica del &#x00E1;rea de la cirug&#x00ED;a para la formaci&#x00F3;n de los practicantes. (Callejas y Miqueo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2014</xref>).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE16"><label>16</label>
					<p>De este trabajo se present&#x00F3; un avance en el XVI Congreso de la Sociedad Espa&#x00F1;ola de Historia de la Medicina en junio del 2014 y forma parte de una tesis doctoral sobre la construcci&#x00F3;n de la profesi&#x00F3;n de practicante en Arag&#x00F3;n: 1857-1936. Agradezco la lectura cr&#x00ED;tica y la colaboraci&#x00F3;n inestimable de la profesora Asunci&#x00F3;n Fern&#x00E1;ndez Doctor, directora de mi tesis doctoral, en la realizaci&#x00F3;n de este trabajo. (Bl&#x00E1;zquez Ornat, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2014</xref>, pp. 53-57; y 2015b).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE17"><label>17</label>
					<p>S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1907), <italic>Manual del practicante</italic> (tomos I y II), Zaragoza, Tip. de Emilio Casa&#x00F1;al; (1922), <italic>Manual del practicante. Gu&#x00ED;a para el ejercicio profesional y contestaci&#x00F3;n a los programas de la carrera y de oposiciones</italic> (tomos I-III y Ap&#x00E9;ndice), 2ª edici&#x00F3;n, Zaragoza: Imp. del Hospicio Provincial; (1934), <italic>Manual del Auxiliar de Medicina y Cirug&#x00ED;a (ampliaci&#x00F3;n de la 2ª edici&#x00F3;n del Manual del practicante). Gu&#x00ED;a para el ejercicio profesional y contestaci&#x00F3;n a los programas de la carrera y de oposiciones</italic> (tomos I-IV), 3ª edici&#x00F3;n, Zaragoza, Tip. La Acad&#x00E9;mica; (1942), <italic>Manual del practicante. Gu&#x00ED;a pr&#x00E1;ctica para el ejercicio profesional y contestaci&#x00F3;n a los programas de ense&#x00F1;anza y de oposiciones</italic> (tomos I-IV), 4ª edici&#x00F3;n, Zaragoza, Tip. Octavio y F&#x00E9;lez.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE18"><label>18</label>
					<p>Actas del Claustro de la Facultad de Medicina de Zaragoza 1896-1920, 4 de octubre de 1904, p. 109.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE19"><label>19</label>
					<p>Siguiendo la recopilaci&#x00F3;n de Carlos &#x00C1;lvarez Nebreda hasta 1954, se observa que la mayor&#x00ED;a de los manuales para la formaci&#x00F3;n de las llamadas profesiones auxiliares de la Medicina tuvieron dos o tres ediciones destacando por sus nueve entre 1934 y 1970, <italic>El Manual de la Enfermera</italic> del Dr. Manuel Usandizaga. (&#x00C1;lvarez Nebreda, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2008</xref>).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE20"><label>20</label>
					<p>Aunque estamos elaborando la biograf&#x00ED;a de este profesor, sabemos que desde principios del siglo XX desempe&#x00F1;&#x00F3; cargos sanitarios de responsabilidad como Inspector Provincial de Sanidad de Huesca y Zaragoza. Fue director del peri&#x00F3;dico m&#x00E9;dico <italic>La Cl&#x00ED;nica Moderna</italic> y recibi&#x00F3; la cruz de Beneficencia de primera clase con distintivo morado y negro. <italic>El Siglo Futuro</italic> 1907, 29 de enero; 9.636: 4; <italic>Gu&#x00ED;a Oficial de Espa&#x00F1;a</italic> 1917, p. 606; Portadas de los tomos de las distintas ediciones; S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1907), <italic>Manual</italic>…, tomo I, pr&#x00F3;logo de Ricardo Lozano Monz&#x00F3;n, pp. I-IV.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE21"><label>21</label>
					<p>Archivo Hist&#x00F3;rico Universitario de Zaragoza, Leg. 16-C-5-2, <italic>Medicina, comunicaciones,</italic> 1900-1903; Actas del Claustro de la Facultad de Medicina de Zaragoza 1896-1920, 20 de enero de 1902, p. 70.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE22"><label>22</label>
					<p>S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1942), <italic>Manual</italic>….., tomos I-IV, portadas de cada uno de los tomos</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE23"><label>23</label>
					<p>R.O. del 7/5/1915. <italic>Gaceta de Madrid</italic> 1915, 21 de mayo; 141: 484-486.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE24"><label>24</label>
					<p>S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1922), <italic>Manual</italic>…, tomo I, p. X y tambi&#x00E9;n, en la 3ª y 4ª eds.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE25"><label>25</label>
					<p>S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1907), <italic>Manual</italic>…, tomo I, pr&#x00F3;logo de Ricardo Lozano Monz&#x00F3;n, p. II, y siguientes eds.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE26"><label>26</label>
					<p>S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1907), <italic>Manual</italic>…, tomo II, pp. 5-30 y 523-528.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE27"><label>27</label>
					<p>La formaci&#x00F3;n de los pr&#x00E1;cticos en al arte de curar comprendi&#x00F3; Anatom&#x00ED;a, Fisiolog&#x00ED;a, Higiene, Terap&#x00E9;utica, Materia M&#x00E9;dica y Arte de recetar, Patolog&#x00ED;a General, Medicina Legal y Cl&#x00ED;nica M&#x00E9;dica, Anatom&#x00ED;a Quir&#x00FA;rgica, Patolog&#x00ED;a Quir&#x00FA;rgica con su cl&#x00ED;nica y vendajes, Patolog&#x00ED;a M&#x00E9;dica, Obstetricia y Cl&#x00ED;nica Tocol&#x00F3;gica. (L&#x00F3;pez Pi&#x00F1;ero, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1998</xref>, pp. 26-27).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE28"><label>28</label>
					<p>Se ha realizado la b&#x00FA;squeda de los manuales publicados en este periodo en el cat&#x00E1;logo de la Biblioteca Nacional, del Patrimonio Bibliogr&#x00E1;fico Espa&#x00F1;ol y Colegio de Enfermer&#x00ED;a de Madrid. Consultado el 26/2/2014.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE29"><label>29</label>
					<p>En Espa&#x00F1;a, el estudio de los manuales utilizados por los practicantes en Espa&#x00F1;a durante el siglo XX requiere de una investigaci&#x00F3;n en profundidad todav&#x00ED;a pendiente.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE30"><label>30</label>
					<p>Garc&#x00ED;a-Sierra, Emilio Alonso (<xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1923</xref>), <italic>Las carreras auxiliares m&#x00E9;dicas: reformada ampliaci&#x00F3;n del Manual del practicante y de partos</italic>, Madrid, Librer&#x00ED;a Internacional de Romo.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE31"><label>31</label>
					<p>S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1934), <italic>Manual</italic>…, tomo I, pp. 263-265 y tambi&#x00E9;n, en la 4ª ed.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE32"><label>32</label>
					<p>S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1922), <italic>Manual…</italic>, tomo I, pp. 256-263 y tambi&#x00E9;n, en la 3ª y 4ª eds.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE33"><label>33</label>
					<p>S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1922), <italic>Manual…</italic>, tomo III, pp. 1-214 y tambi&#x00E9;n, en la 3ª y 4ª eds.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE34"><label>34</label>
					<p>S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1922), <italic>Manual…</italic>, tomo I, pp. 279-298 y tambi&#x00E9;n, en la 3ª y 4ª eds.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE35"><label>35</label>
					<p>S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1934), <italic>Manual…</italic>, tomo I, pp. 317-349 y tambi&#x00E9;n, en la 4ª ed.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE36"><label>36</label>
					<p>S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1922), <italic>Manual…</italic>, tomo I, pp. 459-614 y tomo II, 398-484 y tambi&#x00E9;n, en la 3ª y 4ª eds.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE37"><label>37</label>
					<p>Royo Villanova, Ricardo (1924), <italic>Programa de los tres cursos de Patolog&#x00ED;a y Cl&#x00ED;nica M&#x00E9;dicas</italic>, Zaragoza, Tip. Octavio y F&#x00E9;lez.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE38"><label>38</label>
					<p>S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1922), <italic>Manual…</italic>, tomo I, p. 301 y tambi&#x00E9;n, en la 3ª y 4ª eds.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE39"><label>39</label>
					<p>S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1922), <italic>Manual…</italic>, tomo I, pp. 301-314 y tambi&#x00E9;n, en la 3ª y 4ª eds.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE40"><label>40</label>
					<p>S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1934), <italic>Manual…</italic>, tomo I, pp. 367-377 y 380-388 y tambi&#x00E9;n, la 4ª ed.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE41"><label>41</label>
					<p>S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1922), <italic>Manual…</italic>, tomo I, pp. 381- 415 y tambi&#x00E9;n, en la 3ª y 4ª eds.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE42"><label>42</label>
					<p>S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1934), <italic>Manual…</italic>, tomo I, pp. 397-440 y tambi&#x00E9;n, en la 4ª ed.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE43"><label>43</label>
					<p>S&#x00E1;enz de Cenzano, Felipe (1922), <italic>Manual…</italic>, tomo III, pp. 649-680 y tambi&#x00E9;n, en 3ª y 4ª eds.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE44"><label>44</label>
					<p>Tejada y Espa&#x00F1;a, F&#x00E9;lix (1867), <italic>Compendio M&#x00E9;dico o Resumen de las asignaturas que se exigen a los cirujanos para convertirse en Facultativos de segunda clase, seg&#x00FA;n lo disponen el real decreto y Reglamento de 20 de febrero de 1867</italic>, Madrid, Imp. m&#x00E9;dica de Manuel &#x00C1;lvarez, pp. 579-633.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE45"><label>45</label>
					<p>Arag&#x00FC;es, Clemente (1932), “Sobre el Concurso de <italic>El Practicante Toledano</italic>”, <italic>El Practicante Aragon&#x00E9;s</italic>, 412, pp. 15-19; Piquer Lafuente, Alfonso (1932), “Desde Borja. Llamada o toque de atenci&#x00F3;n al Practicante rural. Una importante reuni&#x00F3;n de Practicantes rurales del partido y un comentario con respecto a posibles derivaciones”. <italic>El Practicante Aragon&#x00E9;s</italic>, 408, pp. 4-8.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE46"><label>46</label>
					<p>Aunque hubiera resultado muy interesante comparar la rapidez con que en los manuales del Dr. Felipe S&#x00E1;enz de Cenzano se incorporaron las novedades m&#x00E9;dicas, la dificultad a la hora de localizar fuentes oportunas como los textos utilizados por los m&#x00E9;dicos en la segunda d&#x00E9;cada del siglo XX en Zaragoza, no nos han permitido cumplir con tal prop&#x00F3;sito.</p>
				</fn>
			</fn-group>
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			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
				
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					  <surname>Albarrac&#x00ED;n Teul&#x00F3;n</surname>
					  <given-names>Agust&#x00ED;n</given-names>	  
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			  <source>Cuadernos de historia de la medicina espa&#x00F1;ola</source>
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			  <lpage>79</lpage>
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					  <surname>Albarrac&#x00ED;n Teul&#x00F3;n</surname>
					  <given-names>Agust&#x00ED;n</given-names>	  
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					  <surname>&#x00C1;lvarez Nebreda</surname>
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					  <surname>Bl&#x00E1;zquez Ornat</surname>
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					  <given-names>Isabel</given-names>	  
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			  <article-title>Ficha nº 17. Blanco y Torres, B. Instrucci&#x00F3;n del practicante o resumen de los conocimientos &#x00FA;tiles para la buena asistencia inmediata a los enfermos; y compendio de las operaciones de cirug&#x00ED;a menor, arte del dentista y del callista (1870)</article-title>
			  <source>H&#x00ED;ades</source>
			  <volume>9</volume>
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					  <surname>Garc&#x00ED;a-Sierra</surname>
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			  <year>1923</year>
			  <source>Las carreras auxiliares m&#x00E9;dicas: reformada ampliaci&#x00F3;n del Manual del practicante y de partos</source>
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			  <year>1993</year>
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					  <surname>Jim&#x00E9;nez Rodr&#x00ED;guez</surname>
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			  <chapter-title>Algunas consideraciones sobre el origen y evoluci&#x00F3;n de los practicantes</chapter-title>
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			  <year>1998</year>
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			  <year>1985</year>
			  <source>La &#x00E9;tica protestante y el esp&#x00ED;ritu del capitalismo, 6ª (ed.)</source>
			  <publisher-loc>Barcelona</publisher-loc>
			  <publisher-name>Ediciones Pen&#x00ED;nsula</publisher-name>
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