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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Asclepio</journal-id>
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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-4466</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			 <article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2016.09</article-id>
			 <article-id pub-id-type="doi">10.3989/asclepio.2016.09</article-id>
			 
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				<subject>ESTUDIOS / RESEARCH STUDIES</subject>
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				 <article-title>An&#x00E1;lisis de la mortalidad exp&#x00F3;sita de la Inclusa de Toledo y sus condicionantes (1900-1930)</article-title>
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					<trans-title>Analysis of the mortality experience among the abandoned children in the Foundling Hospital of Toledo and its determinants (1900-1930)</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">An&#x00E1;lisis de la mortalidad exp&#x00F3;sita de la Inclusa de Toledo y sus condicionantes (1900-1930)</alt-title>
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			  <aff id="U1">EU Enfermer&#x00ED;a y Fisioterapia de Toledo (UCLM)</aff>
			  <aff id="U2">Facultad de Humanidades de Toledo (UCLM)</aff>
			  
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			<author-notes>
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				<day>30</day>
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				<year>2016</year>
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				<year>2016</year>
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			<volume>68</volume>
			<issue>1</issue>
			
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				<copyright-statement>&#x00A9; 2016 CSIC</copyright-statement>
				<copyright-year>2016</copyright-year>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>El objetivo de este trabajo es analizar la mortalidad exp&#x00F3;sita y sus causas en una cohorte de ni&#x00F1;os abandonados en la inclusa toledana, aquellos que nacieron en la Maternidad aneja, como grupo homog&#x00E9;neo que part&#x00ED;a de unas condiciones de alumbramiento similares y fueron institucionalizados al nacer. Ello permite comparar esta mortalidad exp&#x00F3;sita con la de otras inclusas espa&#x00F1;olas y con la mortalidad poblacional, a la vez que explica los distintos factores que pudieron condicionarla.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>The aim of this work is to analyze the mortality and its causes in the abandoned children of the Children’s home of Toledo, who were born in the Maternity House, because it was a homogeneous group which had the same conditions in their delivery and they were abandoned at the moment of their birth. It allows us to compare the mortality of this group of foundlings with the mortality of the general population and with the mortality of those abandoned in other Charity Institutions. This paper explains the different factors which could determine the mortality.</p>
			</trans-abstract>

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				<title>PALABRAS CLAVE</title> 
				<kwd>Mortalidad infantil</kwd>	
				<kwd>Lactancia materna</kwd>
				<kwd>Nodrizas</kwd>
				<kwd>Ni&#x00F1;os exp&#x00F3;sitos</kwd>
				<kwd>Inclusas</kwd>
			</kwd-group>

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				<title>KEYWORDS</title>
				<kwd>Infant mortality</kwd>	
				<kwd>Breastfeeding</kwd>
				<kwd>Wet-nurses</kwd>
				<kwd>Abandoned children</kwd>
				<kwd>Foundlings</kwd>
			</kwd-group>
		
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	</front>		
	
	<body>	
		
		<sec id="S1">
			<title>1. INTRODUCCI&#x00D3;N</title>

			<p>Acercarse a la realidad de cualquier inclusa espa&#x00F1;ola desde el siglo XVI supone dar con unas cifras de mortalidad tan elevadas que resulta casi inveros&#x00ED;mil el objetivo de amparo y protecci&#x00F3;n de los ni&#x00F1;os abandonados que estas instituciones dec&#x00ED;an cumplir. Parece, m&#x00E1;s bien, que se quisiese posponer el momento de una muerte casi segura que suceder&#x00ED;a igual si se dejaba al reci&#x00E9;n nacido abandonado a la intemperie o en el torno de uno de los centros de acogida. La sociedad prefiri&#x00F3; la &#x00FA;ltima modalidad porque al menos se intentaba hacer algo por salvar a esos hijos fruto de la miseria, de las relaciones ileg&#x00ED;timas<xref ref-type="fn" rid="NOTE01">1</xref> o de ambas cosas a la vez; y que, rechazados por sus progenitores, quedaban al cuidado de instituciones en donde rara vez se les podr&#x00ED;a proporcionar un futuro digno. Numerosos estudios de historia social y demogr&#x00E1;fica analizan este fen&#x00F3;meno, centrados mayormente en los siglos XVIII y XIX<xref ref-type="fn" rid="NOTE02">2</xref>, pero no tanto en el XX, cuyas primeras d&#x00E9;cadas analizaremos en las siguientes p&#x00E1;ginas.</p>

			<p>Resulta complicado atribuir esas muertes a una &#x00FA;nica causa y m&#x00E1;s bien debemos pensar en la confluencia de diversos factores: gestaciones complejas por la situaci&#x00F3;n personal de las madres, deficiente situaci&#x00F3;n higi&#x00E9;nico-sanitaria de las inclusas y riesgos asociados a una alimentaci&#x00F3;n inadecuada, debida la escasez de amas y a la propensi&#x00F3;n de cruzar infecciones al compartirlas. Tambi&#x00E9;n habr&#x00ED;a que considerar el tiempo de permanencia en la instituci&#x00F3;n, las condiciones de vida de la familia de acogida o la combinaci&#x00F3;n de esta actividad lactante con otras faenas, como las agrarias que, sin duda, interferir&#x00ED;an en el cuidado del peque&#x00F1;o.</p>

			<p>La lactancia materna fue considerada la &#x00FA;nica forma segura de alimentar a los reci&#x00E9;n nacidos hasta, al menos, el primer tercio del siglo XX, pues aunque se conoc&#x00ED;a y usaba la alimentaci&#x00F3;n artificial desde la segunda mitad del XIX, solo empez&#x00F3; a considerarse una opci&#x00F3;n recomendable para los peque&#x00F1;os d&#x00E9;cadas m&#x00E1;s tarde, dada su alta mortalidad vinculada<xref ref-type="fn" rid="NOTE03">3</xref>.</p>

			<p>Esto obligaba a las inclusas a la contrataci&#x00F3;n de amas internas y externas para procurar alimentar a los reci&#x00E9;n nacidos abandonados con leche materna, aunque no todos los centros lo lograban de forma exclusiva<xref ref-type="fn" rid="NOTE04">4</xref>. El nodrizaje fue muy cuestionado por higienistas, puericultores y pensadores contempor&#x00E1;neos del fen&#x00F3;meno, pues consideraban que las nodrizas rurales ten&#x00ED;an pocos conocimientos sobre cuidar a los peque&#x00F1;os y utilizaban todo tipo de artima&#x00F1;as para obtener un rendimiento econ&#x00F3;mico de esta actividad<xref ref-type="fn" rid="NOTE05">5</xref>.</p>

			<p>En general, las investigaciones nacionales e internacionales<xref ref-type="fn" rid="NOTE06">6</xref> sobre lactancia asalariada le confieren un papel determinante en las altas tasas de mortalidad entre los ni&#x00F1;os criados con este sistema, porque entienden que el cuidado prestado a los peque&#x00F1;os era insuficiente y, simplemente, deven&#x00ED;an en un instrumento para mejorar la econom&#x00ED;a familiar. As&#x00ED; queda reflejado en varios estudios sobre inclusas espa&#x00F1;olas, como el de la granadina (de La Fuente, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2000</xref>), en la que «el ni&#x00F1;o de la Casa-Cuna es para el ama un instrumento con el que puede ganar dinero, un negocio, aunque sea m&#x00ED;sero… La muerte del exp&#x00F3;sito afecta muy poco —mejor nada— al ama […]». Fern&#x00E1;ndez Ugarte apunta en una direcci&#x00F3;n similar para el caso de la inclusa salmantina a comienzos del siglo XVIII, pero atribuye parte de la responsabilidad del fracaso del modelo de crianza a los bajos salarios que recib&#x00ED;an estas mujeres y a la falta de afecto con el ni&#x00F1;o que amamantaban y al que, a fin de cuentas, consideraban un medio para ganar algo de dinero (Fern&#x00E1;ndez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1988</xref>).</p>

			<p>¿Podr&#x00ED;a afirmase que el sistema de alimentaci&#x00F3;n y crianza en las inclusas espa&#x00F1;olas conduc&#x00ED;a a la muerte temprana de los exp&#x00F3;sitos en vez de a su supervivencia? Algo de cierto puede haber en ello, pero es necesario matizar conclusiones de ese calado, puesto que resulta dif&#x00ED;cil calibrar el grado de responsabilidad de las amas en la mortalidad de los peque&#x00F1;os, cuyas trayectorias vitales estaban determinadas por m&#x00FA;ltiples eventos adversos que, relacionados, quiz&#x00E1;s procuren una explicaci&#x00F3;n m&#x00E1;s precisa de los fallecimientos. De hecho, algunas investigaciones sugieren una visi&#x00F3;n hol&#x00ED;stica del nodrizaje. Es el caso del estudio sobre las amas de cr&#x00ED;a en el reino de Murcia —siglos XVII y XVII— en el que se analizan varios de los factores que debieron influir en la alta mortalidad: el transporte desde la localidad de origen hasta la inclusa, la escasez de amas internas, el tiempo de permanencia en la casa-cuna hasta que sal&#x00ED;an con un ama externa y, finalmente, tambi&#x00E9;n el origen del ama de cr&#x00ED;a, que determinar&#x00ED;a en buena medida las condiciones de vida que le esperaban al reci&#x00E9;n nacido<xref ref-type="fn" rid="NOTE07">7</xref> (Chac&#x00F3;n, Elgarrista y Fresneda, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1987</xref>).</p>

			<p>El objetivo de nuestra investigaci&#x00F3;n es estudiar la mortalidad de los ni&#x00F1;os exp&#x00F3;sitos en la inclusa de Toledo, nacidos en la Maternidad aneja porque sus madres hab&#x00ED;an pasado all&#x00ED; alg&#x00FA;n tiempo previo a dar a luz para ocultar su embarazo ileg&#x00ED;timo, con la finalidad de abandonarlos al nacer. Hemos vinculado la mortalidad de los peque&#x00F1;os al &#x00E1;mbito en el que fueron lactados, presentando tasas generales de mortalidad y otras espec&#x00ED;ficas como mortalidad por grupos de edad y causas. Con ello pretendemos obtener una visi&#x00F3;n global de los distintos factores externos que pudieron condicionar esa mortalidad temprana.</p>

			<p>El estudio se basa en los libros de lactancias y destetes de los Establecimientos Reunidos de San Pedro M&#x00E1;rtir (centro ben&#x00E9;fico integrado por la Casa de Maternidad, la Casa-Cuna, el Asilo de Hu&#x00E9;rfanos y el de Ancianos Pobres) entre los a&#x00F1;os 1900 y 1930. En ellos se recogen de forma individualizada los registros de cada uno de los ni&#x00F1;os nacidos en la Maternidad hasta cumplir los cinco a&#x00F1;os de vida y cesar su cuidado remunerado. El seguimiento (fecha de nacimiento, fallecimiento, lugar y causa) es posible porque cada ni&#x00F1;o quedaba inscrito en el citado libro con un n&#x00FA;mero de registro que se manten&#x00ED;a invariable durante los cinco a&#x00F1;os mencionados. En total, 924 exp&#x00F3;sitos durante los treinta a&#x00F1;os de an&#x00E1;lisis. Tanto los libros, como otra documentaci&#x00F3;n relativa al r&#x00E9;gimen interno y funcionamiento del centro asistencial, se conservan en el Archivo de la Diputaci&#x00F3;n Provincial de Toledo, secci&#x00F3;n Beneficencia, en donde los hemos consultado.</p>

		</sec>

		
		<sec id="S2">	
			<title>2. EL NODRIZAJE O DE C&#x00D3;MO ALIMENTAR A LOS NI&#x00D1;OS</title>

			<p>La mayor parte de las inclusas europeas y americanas usaban la lactancia materna para alimentar a los reci&#x00E9;n nacidos abandonados en ellas hasta que su edad les permit&#x00ED;a tolerar otros alimentos. Este sistema supon&#x00ED;a la contrataci&#x00F3;n de nodrizas, mujeres con leche materna suficiente que alimentaban a los residentes a cambio de una retribuci&#x00F3;n mensual previamente pactada. Unas pocas amas resid&#x00ED;an en la propia instituci&#x00F3;n y eran las encargadas de lactar a los peque&#x00F1;os desde el momento del abandono hasta que se les alojaba en el hogar de una nodriza externa en alguna localidad, a veces muy alejada de la inclusa. Cuando las nodrizas escaseaban, recurr&#x00ED;an a otras formas de alimentaci&#x00F3;n entre las que destacaba el uso de leche de vaca o cabra y las papillas de harina y agua, aunque raramente resultaron exitosas y, m&#x00E1;s bien, eran las responsables de la mortalidad prematura de ni&#x00F1;os cuyo organismo no estaba adaptado para digerir este tipo de sustancias. En efecto, era el modelo seguido en la inclusa de Toledo, seg&#x00FA;n consta en un informe emitido a petici&#x00F3;n de la Diputaci&#x00F3;n de Zaragoza y en el que se justifica el uso de lactancia artificial —parece que con malos resultados en el pasado— solo en casos extremos de ac&#x00FA;mulo de ni&#x00F1;os o falta de amas<xref ref-type="fn" rid="NOTE08">8</xref>.</p>

			<p>El mercado de nodrizas externas se nutr&#x00ED;a de mujeres campesinas, residentes en zonas rurales y cuya pobreza les abocaba a aceptar los exiguos salarios que les ofrec&#x00ED;a la instituci&#x00F3;n. Los riesgos eran muchos, incluso la posibilidad de contraer enfermedades como la s&#x00ED;filis, pero la necesidad era mayor y ese salario pod&#x00ED;a constituir un aporte fundamental para las menguadas econom&#x00ED;as familiares<xref ref-type="fn" rid="NOTE09">9</xref>.</p>

			<p>En torno a la lactancia asalariada se fue gestando una cierta preocupaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica al responsabilizarla, en parte, de las altas tasas de mortalidad infantil que asolaban la infancia. Dicha percepci&#x00F3;n qued&#x00F3; plasmada en la Ley del 12 de agosto de 1904<xref ref-type="fn" rid="NOTE10">10</xref>, cuyo art&#x00ED;culo tercero estableci&#x00F3; un Consejo Superior de Protecci&#x00F3;n a la Infancia, con funciones como las siguientes:</p>
						
					<list list-type="bullet">
						<list-item>
							<p>Vigilar peri&#x00F3;dicamente a los ni&#x00F1;os sometidos a lactancia mercenaria, procedieran de inclusas o de sus propios hogares,</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Controlar a las nodrizas a trav&#x00E9;s de documentos,</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Promover la salud de &#x00E9;stas y los pagos por su trabajo,</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Recompensar a aquellas nodrizas que lo mereciesen,</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Observar las disposiciones sanitarias y el orden interior de los establecimientos dedicados a la recogida de ni&#x00F1;os<xref ref-type="fn" rid="NOTE11">11</xref>.</p>
						</list-item>
					</list>

		</sec>

		
		<sec id="S3">	
			<title>3. REGULACI&#x00D3;N DE LA LACTANCIA EN LA INCLUSA DE TOLEDO A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX</title>

			<p>La realidad de la inclusa toledana es similar a la de otras casas cuna de la geograf&#x00ED;a espa&#x00F1;ola, aunque se observa a comienzos del siglo XX un endurecimiento de la normativa respecto a los requisitos exigidos a quienes solicitaban ser nodrizas. Con ello no solo se persegu&#x00ED;a evitar los probables abusos de a&#x00F1;os precedentes, mas tambi&#x00E9;n reforzar el control social al restringir deliberadamente el acceso a la remuneraci&#x00F3;n econ&#x00F3;mica por lactancia a las mujeres m&#x00E1;s estigmatizadas socialmente como madres solteras, prostitutas y viudas con hijos de relaciones ileg&#x00ED;timas<xref ref-type="fn" rid="NOTE12">12</xref>. Una herramienta de poder cultural, pues, muy potente.</p>

			<p>Cualquier ni&#x00F1;o que llegaba a la inclusa, independientemente de la modalidad utilizada para su abandono (torno, Casa de Maternidad o abandono callejero), era registrado y si era menor de dieciocho meses quedaba consignado a la secci&#x00F3;n de lactancia, donde, en principio, era amamantado por las amas de cr&#x00ED;a del establecimiento<xref ref-type="fn" rid="NOTE13">13</xref>. Seg&#x00FA;n el propio reglamento contemplaba, su n&#x00FA;mero no pod&#x00ED;a ser menor al necesario, bas&#x00E1;ndose esta necesidad en la media de ingresos del quinquenio anterior.</p>

			<p>Tambi&#x00E9;n se reconoc&#x00ED;a el compromiso de la Diputaci&#x00F3;n a la hora de garantizarles su estipendio y alimentaci&#x00F3;n, a cambio, claro est&#x00E1;, del correcto desempe&#x00F1;o de su tarea<xref ref-type="fn" rid="NOTE14">14</xref>. Antes de su ingreso, las nodrizas del establecimiento toledano eran reconocidas por el director m&#x00E9;dico, quien volv&#x00ED;a a verificar su estado de salud cada quince d&#x00ED;as. Quedaban al cuidado de una religiosa, hermana de la Caridad, encargada de distribuir a los lactantes de forma equitativa, as&#x00ED; como de vigilar el desempe&#x00F1;o correcto de su trabajo y hacer cumplir las estrictas normas de conducta que reg&#x00ED;an el establecimiento<xref ref-type="fn" rid="NOTE15">15</xref>.</p>

			<p>La frecuente carencia de nodrizas internas hac&#x00ED;a necesario buscar fuera de la instituci&#x00F3;n alternativas para los reci&#x00E9;n nacidos, a quienes se procuraba integrar, de este modo, en un medio familiar encargado de su alimentaci&#x00F3;n y cuidado general<xref ref-type="fn" rid="NOTE16">16</xref>. La Diputaci&#x00F3;n de Toledo, en el art&#x00ED;culo 28 del Reglamento de los Establecimientos Reunidos, establec&#x00ED;a los requisitos exigidos a las mujeres que quisiesen llevarse un ni&#x00F1;o de la inclusa para amamantarlo<xref ref-type="fn" rid="NOTE17">17</xref>:</p>

			<p>«Las mujeres que soliciten la entrega de alg&#x00FA;n exp&#x00F3;sito para la lactancia, acudir&#x00E1;n con solicitud al director, en la cual se haga constar la licencia de su marido, informada por el alcalde, cura p&#x00E1;rroco, juez municipal y m&#x00E9;dico titular, respecto a la edad, conducta moral y religiosa de los c&#x00F3;nyuges, si padecen o han padecido alguna enfermedad de car&#x00E1;cter cr&#x00F3;nico o infeccioso, nombres y apellidos, profesi&#x00F3;n y se&#x00F1;as del domicilio del marido.</p>

			<p>Acreditar que la leche no tiene m&#x00E1;s tiempo que el de seis meses.</p>

			<p>Que el ni&#x00F1;o que estaba criando la solicitante ha fallecido»<xref ref-type="fn" rid="NOTE18">18</xref>.</p>

			<p>El art&#x00ED;culo 29 recoge que:</p>

			<p>«La direcci&#x00F3;n podr&#x00E1; solicitar informes p&#x00FA;blicos o reservados, y con vista de todo y del reconocimiento facultativo sobre la calidad y cantidad de la leche, entregar&#x00E1; o no al exp&#x00F3;sito»<xref ref-type="fn" rid="NOTE19">19</xref>.</p>

			<p>Con el art&#x00ED;culo 30 se evitaba que las solicitantes eligieran el exp&#x00F3;sito que se llevaban y que este procediera de su mismo lugar de residencia. Finalmente, tambi&#x00E9;n podemos subrayar que el art&#x00ED;culo 31 prohib&#x00ED;a «Entregar ning&#x00FA;n ni&#x00F1;o exp&#x00F3;sito, tanto de lactancia como de destete, a mujeres solteras, aunque renuncien el estipendio»<xref ref-type="fn" rid="NOTE20">20</xref>.</p>

			<p>Como puede verse, se deduce por la normativa la preocupaci&#x00F3;n que los gestores ten&#x00ED;an por minimizar los posibles abusos que se daban en torno al nodrizaje y reforzaron, en esta direcci&#x00F3;n, las exigencias requeridas para ser ama externa<xref ref-type="fn" rid="NOTE21">21</xref>. Tambi&#x00E9;n se ped&#x00ED;a que el ni&#x00F1;o de la solicitante hubiese fallecido, en un intento por evitar que el negocio de la lactancia fuese un est&#x00ED;mulo para el abandono de los hijos leg&#x00ED;timos. Sin embargo, hab&#x00ED;a criterios que se obviaban ante la carencia de amas. Sabemos de madres que ya hab&#x00ED;an lactado a vecinos suyos antes de acudir a la instituci&#x00F3;n o bien a sus propios hijos, aunque el Reglamento indicaba que la leche no deb&#x00ED;a tener m&#x00E1;s de seis meses. El reconocimiento m&#x00E9;dico a la nodriza trataba de impedir la propagaci&#x00F3;n de enfermedades infecciosas como la s&#x00ED;filis, aunque raramente eran rechazadas por la calidad de su secreci&#x00F3;n.</p>

		</sec>

		
		<sec id="S4">	
			<title>4. MORTALIDAD DE LOS EXP&#x00D3;SITOS AMAMANTADOS POR NODRIZAS</title>

			<p>El an&#x00E1;lisis de la mortalidad exp&#x00F3;sita ha sido objeto historiogr&#x00E1;fico en el campo de la infancia abandonada, puesto que se mantuvieron tasas muy elevadas de fallecimientos entre los alojados en este tipo de instituciones, independientemente del lugar y la &#x00E9;poca de estudio. En nuestro caso el inter&#x00E9;s deriva de poder analizar una cohorte de ni&#x00F1;os que nacieron en la inclusa toledana bajo circunstancias homog&#x00E9;neas y, por ello, te&#x00F3;ricamente resguardados de las peores condiciones que se daban en los nacimientos clandestinos y posteriores traslados a la inclusa. Con ese grupo podemos calcular tasas fiables sobre diversos perfiles de su mortalidad: diferencias entre las defunciones producidas en los ni&#x00F1;os que sal&#x00ED;an a lactar con nodrizas externas y los que quedaban en la inclusa, tasas de mortalidad por grupos de edad en ambos entornos, etiolog&#x00ED;a de los &#x00F3;bitos, comparaci&#x00F3;n con lo que ocurr&#x00ED;a con otras inclusas espa&#x00F1;olas y con la mortalidad general de la poblaci&#x00F3;n infantil. A partir de estos detalles podremos mostrar un panorama global de la mortalidad exp&#x00F3;sita en el centro ben&#x00E9;fico de Toledo y compararlo con otros casos de la geograf&#x00ED;a nacional ya conocidos.</p>

			<p>Para estimar la tasa de mortalidad general en este grupo concreto de ni&#x00F1;os se ha utilizado el cociente entre las defunciones en el per&#x00ED;odo de estudio y el total de ni&#x00F1;os nacidos en la Maternidad abandonados en la instituci&#x00F3;n. Se han excluido deliberadamente del c&#x00F3;mputo las muertes perinatales (las producidas al nacer o en las primeras veinticuatro horas de vida), porque muchos de ellos no se pueden contabilizar como nacidos vivos al ser abortos o fetos muertos y porque en el resto, la influencia de los cuidados prestados o del funcionamiento institucional era escasa, pues en gran medida el deceso estaba causado por problemas asociados al embarazo o al parto. Esta tasa es del 549 por mil en el grupo nacido entre 1900 y 1930. De los 857 ni&#x00F1;os nacidos que cumplieron las 24 horas de vida, fallecieron 471 durante los primeros cinco a&#x00F1;os, per&#x00ED;odo de vida del exp&#x00F3;sito en el que se conoce con certeza lo que le sucedi&#x00F3; (desde esa edad cesaba el cuidado remunerado y la instituci&#x00F3;n no registraba de una manera sistematizada las defunciones). Las cifras est&#x00E1;n en consonancia con las que presentaban otras inclusas espa&#x00F1;olas en los primeros a&#x00F1;os del siglo XX, pero la tasa es inferior a la que calcula B. Revuelta en la inclusa de Madrid<xref ref-type="fn" rid="NOTE22">22</xref>.</p>

			<p>Para ser m&#x00E1;s precisos en el estudio de la mortalidad utilizamos la tasa de mortalidad infantil, es decir, el cociente entre los fallecimientos producidos durante el primer a&#x00F1;o de vida (excluidas las muertes perinatales) y el n&#x00FA;mero de nacidos en la Maternidad expuestos a morir en el per&#x00ED;odo analizado. En la cohorte estudiada es un indicador que aporta informaci&#x00F3;n muy precisa, ya que la mayor parte de las muertes se produc&#x00ED;an durante ese primer a&#x00F1;o, al ser un per&#x00ED;odo vital de m&#x00E1;xima vulnerabilidad. En la instituci&#x00F3;n que analizamos fue del 396,7 ‰<xref ref-type="fn" rid="NOTE23">23</xref>, cifra muy superior<xref ref-type="fn" rid="NOTE24">24</xref> a la que ten&#x00ED;a la provincia de Toledo en el quinquenio 1901-1905 (192,39 ‰ seg&#x00FA;n G&#x00F3;mez Redondo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1992</xref>, p. 45) y alejada tambi&#x00E9;n de las pautas de la mortalidad infantil en Espa&#x00F1;a durante la primera d&#x00E9;cada del siglo XX, ya que estas cifras muestran un descenso mantenido a medida que avanzan los a&#x00F1;os, desde 185,9 ‰ en 1901 hasta el 145,3 ‰ en 1910 (G&#x00F3;mez Redondo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1992</xref>, p. 34)<xref ref-type="fn" rid="NOTE25">25</xref>.</p>

			<p>Las tasas generales de mortalidad por grupo de edad se han hallado como el cociente del n&#x00FA;mero de fallecidos en ese grupo de edad entre el total de expuestos a morir en ese mismo grupo, es decir, se han excluido las defunciones y los ni&#x00F1;os que fueron recuperados en el tramo anterior de edad, para no subestimar la mortalidad al poner en el denominador sujetos que no estaban en riesgo de morir en la inclusa (<xref ref-type="fig" rid="F1">gr&#x00E1;fico 1</xref>). Se ha desglosado el n&#x00FA;mero de fallecimientos de la cohorte por tramos de edad, estableciendo varias categor&#x00ED;as frecuentemente usadas en los an&#x00E1;lisis sobre mortalidad infantil:</p>

					
					<list list-type="bullet">
						<list-item>
							<p>Neonatal: n&#x00FA;mero de ni&#x00F1;os fallecidos durante los primeros veintisiete d&#x00ED;as de vida extrauterina, excluyendo los que murieron en las primeras 24 horas. Aunque no se pueden descartar que algunas est&#x00E9;n causadas por enfermedades cong&#x00E9;nitas o por problemas asociados al embarazo y al parto, en ellas tiene influencia los cuidados sanitarios que se prestan al nacer y la disponibilidad de alimentos. Esta tasa es del 72,3 ‰.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Posneonatal: n&#x00FA;mero de ni&#x00F1;os fallecidos entre los 28 y 365 d&#x00ED;as de vida extrauterina. En este periodo, las muertes est&#x00E1;n muy relacionadas con causas ambientales y socioecon&#x00F3;micas, como la falta de salubridad e higiene, la alimentaci&#x00F3;n deficiente, el hacinamiento… En el caso que se estudia, tendr&#x00ED;an una relaci&#x00F3;n directa con los cuidados que recib&#x00ED;a el menor en la instituci&#x00F3;n o en las familias de acogida y estar&#x00ED;a estrechamente vinculado a la alimentaci&#x00F3;n, pues es la fase en la que la lactancia materna era el alimento b&#x00E1;sico que recib&#x00ED;an estos ni&#x00F1;os. Esta tasa es del 361,9 ‰.</p>
						</list-item>
						<list-item>
							<p>Juvenil: entre el primer y el quinto aniversario. Este intervalo se considera un indicador de las condiciones de vida de las poblaciones, ya que los ni&#x00F1;os hab&#x00ED;an abandonado la lactancia materna y estaban sujetos a los condicionantes socioecon&#x00F3;micos del ambiente en el que se criaban, por lo que es muy sensible a las variaciones producidas en ellas. Esta tasa es del 306,07 ‰ para la cohorte analizada.</p>
						</list-item>
					</list>
					
					
					<fig id="F1">
						<label>Gr&#x00E1;fico 1</label>
						<caption>
							<title>Tasas de mortalidad por grupos de edad. Exp&#x00F3;sitos nacidos en la Maternidad, 1900-1930</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F1.jpg"/>
						<p>Las tasas de mortalidad se han hallado poniendo en el numerador las defunciones en cada grupo de edad y en el denominador la poblaci&#x00F3;n expuesta a morir en ese grupo. Fuente: Libros de lactancias y destetes. 1900-1930. A.D.P.T. Elaboraci&#x00F3;n propia.</p>
					</fig>
					

			<p>La distribuci&#x00F3;n de la mortalidad por edades muestra que la m&#x00E1;s elevada se daba en el per&#x00ED;odo posneonatal, antes de cumplir el a&#x00F1;o de vida. La probabilidad de morir disminu&#x00ED;a ligeramente a medida que aumentaba la edad del exp&#x00F3;sito, aunque la tasa de mortalidad juvenil se manten&#x00ED;a muy elevada. Si lo comparamos con las tasas referidas a la poblaci&#x00F3;n espa&#x00F1;ola, vemos que la mortalidad infantil de la inclusa duplicaba a la de la poblaci&#x00F3;n general, estimada en 180,2 ‰ en 1906 y 119,6 ‰ en 1932, manteni&#x00E9;ndose esa misma elevaci&#x00F3;n respecto a la mortalidad juvenil poblacional que era de 172,6 ‰ en 1906 y de 75,6 ‰ en 1932 (Sanz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT39">2001</xref>, p. 137). En este primer tercio del siglo XX, los valores de la mortalidad juvenil eran inferiores a los de la mortalidad infantil, lo que parece indicar que Espa&#x00F1;a estaba en un proceso de transici&#x00F3;n demogr&#x00E1;fica equiparable al de los pa&#x00ED;ses del norte de Europa, que segu&#x00ED;an esta pauta desde finales del siglo XIX. En la instituci&#x00F3;n que analizamos se da la misma relaci&#x00F3;n entre mortalidad infantil y juvenil que en la poblaci&#x00F3;n general, puesto que la juvenil se mantiene en niveles inferiores y es similar a lo que ocurri&#x00F3; en otras inclusas espa&#x00F1;olas en el per&#x00ED;odo de estudio<xref ref-type="fn" rid="NOTE26">26</xref>.</p>

			<p>Debemos mantener cautela en la explicaci&#x00F3;n de estas tasas, puesto que una elevada mortalidad juvenil se puede atribuir a unas deficientes condiciones de alimentaci&#x00F3;n, salubridad y cuidado de las familias de acogida, explicaci&#x00F3;n plausible si tenemos en cuenta que los padres nutrices eran jornaleros pobres que acog&#x00ED;an al exp&#x00F3;sito para completar sus ganancias mensuales y, posiblemente, no ten&#x00ED;an acceso a una alimentaci&#x00F3;n adecuada ni contaban en sus hogares con unas condiciones higi&#x00E9;nico-sanitarias m&#x00ED;nimas. Pero tampoco debemos olvidar que cada exp&#x00F3;sito ten&#x00ED;a una experiencia previa, dentro y fuera de la instituci&#x00F3;n, y esta pod&#x00ED;a condicionar su supervivencia futura<xref ref-type="fn" rid="NOTE27">27</xref>. Otros autores atribuyen un efecto scarring, de debilitamiento o da&#x00F1;o permanente, a la estancia de los peque&#x00F1;os en el ambiente insalubre de la inclusa, que condicionar&#x00ED;a su salud futura (Revuelta, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">2011</xref>, p. 406). De cualquier modo, el acogido estaba expuesto a todas las condiciones ambientales y econ&#x00F3;micas desfavorables que pudieran afectar a su familia nutriz, pero eso no es indicativo de que se le tratase negligentemente de manera intencionada.</p>

			<p>Para tener una panor&#x00E1;mica de las diferencias que hab&#x00ED;a en la mortalidad entre los ni&#x00F1;os que nunca abandonaron la Maternidad y los que salieron a lactar con nodrizas externas, es necesario recurrir al an&#x00E1;lisis de mortalidad por grupos de edad y lugar de lactancia. Esta aproximaci&#x00F3;n tiene serias limitaciones, puesto que no eran dos grupos homog&#x00E9;neos y un sesgo de selecci&#x00F3;n determinaba qu&#x00E9; exp&#x00F3;sitos sal&#x00ED;an a lactar y cu&#x00E1;les se quedaban en la instituci&#x00F3;n. Los nacidos con patolog&#x00ED;as cong&#x00E9;nitas o con bajo peso eran amamantados por nodrizas internas y mor&#x00ED;an en pocos d&#x00ED;as. Aquellos que superaban el mes de vida y permanec&#x00ED;an en el centro ben&#x00E9;fico sufr&#x00ED;an el ambiente patol&#x00F3;gico de la inclusa, con nodrizas compartidas por varios ni&#x00F1;os, convirti&#x00E9;ndose en vector de transmisi&#x00F3;n de enfermedades y expuestos al hacinamiento ocasionado por los nuevos ingresos que se sumaban a los retrasos en la incorporaci&#x00F3;n a las familias de acogida<xref ref-type="fn" rid="NOTE28">28</xref>. Por su parte, la mayor&#x00ED;a de supervivientes que no salieron de la instituci&#x00F3;n fueron reconocidos por sus familias biol&#x00F3;gicas en los primeros d&#x00ED;as o meses de vida, lo que les permiti&#x00F3; sobrevivir.</p>

			<p>Para realizar este an&#x00E1;lisis se han considerado dos grupos de ni&#x00F1;os: los que no salieron nunca a lactar fuera de la instituci&#x00F3;n y aquellos que fueron acogidos por nodrizas externas al centro ben&#x00E9;fico. Hemos excluido del an&#x00E1;lisis a 71 ni&#x00F1;os que salieron a lactar, pero finalmente fueron devueltos a la instituci&#x00F3;n y fallecieron en ella, debido a que no disponemos de informaci&#x00F3;n con la que determinar el tiempo de permanencia en el centro ben&#x00E9;fico antes de fallecer, ni podemos precisar si las causas del fallecimiento estaban relacionadas con la experiencia en la familia de acogida, con condicionamientos intr&#x00ED;nsecos o con la influencia del periodo de institucionalizaci&#x00F3;n. Adem&#x00E1;s, tambi&#x00E9;n descartamos los 6 casos de los que no se han conservado datos. Hechas las precisiones metodol&#x00F3;gicas, podemos afirmar que la tasa de mortalidad bruta de los ni&#x00F1;os que no salieron a lactar fue del 647,05 ‰ y la de los que s&#x00ED; salieron del 458,62 ‰. Estas diferencias posiblemente se deban al sesgo de selecci&#x00F3;n anteriormente descrito, que indudablemente aumentaba la mortalidad en la inclusa. Es dif&#x00ED;cil calibrar qu&#x00E9; influencia tuvo el trabajo de las nodrizas internas en estas tasas de mortalidad tan elevadas, pues resulta imposible desagregar la contribuci&#x00F3;n de otras causas relevantes como patolog&#x00ED;a presente al nacer, bajo peso o debilidad cong&#x00E9;nita. Aun suponiendo que amamantasen adecuadamente a los ni&#x00F1;os, hay factores que pod&#x00ED;an influir negativamente en la lactancia, como un estado de salud deficiente o la calidad de la leche. Incluso, no podemos dejar de insistir en el n&#x00FA;mero insuficiente de nodrizas que la instituci&#x00F3;n tuvo constantemente.</p>

			<p>Las tasas por grupo de edad y lugar de lactancia se han hallado poniendo en el numerador los ni&#x00F1;os fallecidos en ese grupo de edad en un lugar determinado y en el denominador los susceptibles de morir en ese lugar y grupo de edad (<xref ref-type="fig" rid="F2">gr&#x00E1;fico 2</xref>).</p>
			
			
					<fig id="F2">
						<label>Gr&#x00E1;fico 2</label>
						<caption>
							<title>Tasas de mortalidad por grupos de edad y lugar de lactancia. Exp&#x00F3;sitos nacidos en la Maternidad, 1900-1930</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F2.jpg"/>
						<p>Las tasas de mortalidad se han hallado poniendo en el numerador las defunciones en cada grupo de edad y lugar de lactancia y en el denominador la poblaci&#x00F3;n expuesta a morir en ese grupo y lugar. Fuente: Libros de lactancias y destetes. 1900-1930. A.D.P.T. Elaboraci&#x00F3;n propia.</p>
					</fig>
						

			<p>Observamos que la mortalidad neonatal ocurre en la casa-cuna, debido a que los ni&#x00F1;os que nac&#x00ED;an debilitados o con patolog&#x00ED;as cong&#x00E9;nitas no sal&#x00ED;an a lactar y mor&#x00ED;an los primeros d&#x00ED;as de vida. La mortalidad posneonatal era m&#x00E1;s elevada en la inclusa que en las familias de acogida, porque los ni&#x00F1;os con problemas de salud tampoco sal&#x00ED;an a lactar y si no se lograba alojarlos con nodrizas externas en un corto periodo de tiempo, el propio ambiente patol&#x00F3;gico de la instituci&#x00F3;n —en el que los lactantes compart&#x00ED;an las amas y espacios— propiciaba la transmisi&#x00F3;n de enfermedades. La mortalidad juvenil ocurr&#x00ED;a exclusivamente con las familias de acogida, porque de los 204 ni&#x00F1;os que no abandonaron la inclusa, tan solo 9 ten&#x00ED;an entre 1 y 4 a&#x00F1;os, y fueron reconocidos en ese tramo de edad. Esta tasa se mantiene muy elevada, pero es algo inferior a la de mortalidad posneonatal para los acogidos por familias, probablemente porque los ni&#x00F1;os que hab&#x00ED;an sobrevivido eran los m&#x00E1;s fuertes y ya no necesitaban exclusivamente la lactancia materna para su alimentaci&#x00F3;n, por lo que no depend&#x00ED;an de que la nodriza tuviese una cantidad y calidad adecuada de secreci&#x00F3;n l&#x00E1;ctea, aun cuando siguieran expuestos a las condiciones materiales e higi&#x00E9;nico-sanitarias que les rodeaban.</p>

			<p>Podemos completar el an&#x00E1;lisis refiri&#x00E9;ndonos a los diagn&#x00F3;sticos sobre la causalidad de la muerte que permitir&#x00ED;an la comparaci&#x00F3;n con el conjunto de la poblaci&#x00F3;n espa&#x00F1;ola en esos tramos de edad. Es una tarea compleja en la medida que est&#x00E1; influida por factores de muy dif&#x00ED;cil control como la aplicaci&#x00F3;n de criterios diagn&#x00F3;sticos distintos (m&#x00E9;dicos o populares), los cambios en la nomenclatura y clasificaci&#x00F3;n de muerte del momento, o la ocultaci&#x00F3;n de enfermedades por estigmatizaci&#x00F3;n social<xref ref-type="fn" rid="NOTE29">29</xref>. En este sentido, algunos autores han se&#x00F1;alado la problem&#x00E1;tica del diagn&#x00F3;stico retrospectivo y han formulado nuevas tablas de expresiones diagn&#x00F3;sticas que aglutinen las que se utilizaban y permitan la comparabilidad de los resultados (Bernabeu, Ramiro, Sanz y Robles, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2003</xref>). En nuestro caso, hemos procedido a una clasificaci&#x00F3;n reducida de esta propuesta que nos permita la comparabilidad de resultados (<xref ref-type="table" rid="T1">Tabla 1</xref>).</p>
			
			
					<fig id="T1">
						<label>Tabla 1</label>
						<caption>
							<title>Clasificaci&#x00F3;n de diagn&#x00F3;sticos simplificada</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/T1.jpg"/>
						<p>Fuente: simplificaci&#x00F3;n de la clasificaci&#x00F3;n propuesta por Bernabeu et al. (<xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2003</xref>). “El an&#x00E1;lisis hist&#x00F3;rico de la mortalidad por causas. Problemas y soluciones”. Revista de Demograf&#x00ED;a Hist&#x00F3;rica, 21 (1), pp. 176-183. Elaboraci&#x00F3;n propia.</p>
					</fig>
						

			<p>A nivel general, es posible relacionar los tramos de edad de los fallecimientos con las patolog&#x00ED;as consignadas como causas de las defunciones, para comprobar en qu&#x00E9; medida a cada grupo de edad le afectaban unas enfermedades asociadas a la herencia y al desarrollo del embarazo u otras, m&#x00E1;s ligadas a los contextos socioecon&#x00F3;micos en los que se desarrollaba la crianza de los exp&#x00F3;sitos<xref ref-type="fn" rid="NOTE30">30</xref> (<xref ref-type="fig" rid="F3">gr&#x00E1;fico 3</xref>).</p>
			
			
					<fig id="F3">
						<label>Gr&#x00E1;fico 3</label>
						<caption>
							<title>Tasas de mortalidad por causas seg&#x00FA;n grupos de edad. Exp&#x00F3;sitos nacidos en la Maternidad, 1900-1930</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F3.jpg"/>
						<p>Las tasas de mortalidad por causas se han hallado poniendo en el numerador las defunciones por cada causa en cada grupo de edad y en el denominador la poblaci&#x00F3;n expuesta a morir en ese grupo de edad. Un 15,5% de las defunciones no consignaba la causa de muerte. Fuente: Libros de lactancias y destetes. 1900-1930. A.D.P.T. Elaboraci&#x00F3;n propia.</p>
					</fig>
						

			<p>Las tasas de mortalidad por causas y grupos de edad se han hallado poniendo en el numerador las defunciones por esa causa en ese grupo de edad y en el denominador los ni&#x00F1;os expuestos a morir en ese grupo.</p>

			<p>En la mortalidad neonatal vemos que la patolog&#x00ED;a que prevalece sobre las dem&#x00E1;s es el raquitismo (a veces denominada falta de desarrollo f&#x00ED;sico), seguida de la atrepsia y la eclampsia, cuyo origen es cong&#x00E9;nito si est&#x00E1; diagnosticada con precisi&#x00F3;n. Se evidencia, pues, que hasta el d&#x00ED;a 28 de vida segu&#x00ED;an teniendo mucha influencia las dolencias hereditarias o las asociadas a complicaciones gestacionales, es decir, aquellas con un fuerte componente end&#x00F3;geno<xref ref-type="fn" rid="NOTE31">31</xref>. El raquitismo se asociaba a partos prematuros o a ni&#x00F1;os que nac&#x00ED;an con bajo peso, lo que resultaba un factor determinante para su grado de supervivencia. Aparecen en menor medida las infecciones y otras de etiolog&#x00ED;a no infecciosa, lo que evidencia que el entorno no ten&#x00ED;a a&#x00FA;n una influencia determinante en la explicaci&#x00F3;n de parte de la mortalidad que afectaba a este grupo de edad.</p>

			<p>En el periodo posneonatal destacan las infecciones como causa principal de la mortalidad, seguida de la atrepsia, que a veces enmascaraba trastornos digestivos relacionados con procesos infecciosos<xref ref-type="fn" rid="NOTE32">32</xref>. La patolog&#x00ED;a denominada raquitismo o falta de desarrollo f&#x00ED;sico permanece estable respecto al grupo de edad anterior, lo que indicar&#x00ED;a que hasta el a&#x00F1;o de vida la lactancia ten&#x00ED;a un papel determinante en la supervivencia de los peque&#x00F1;os, muy sensibles a la escasez de amas, a la calidad y calidad de la leche suministrada y a la ratio ni&#x00F1;os/nodriza por inclusa.</p>

			<p>En el grupo de 1-4 a&#x00F1;os la mayor parte de la mortalidad es atribuible a patolog&#x00ED;as infecciosas, algo indicativo de las deficientes condiciones higi&#x00E9;nicos-sanitarias del entorno en el que se criaban los exp&#x00F3;sitos; en este caso, todos ellos con familias rurales. Disminuyen considerablemente las muertes atribuidas al raquitismo o a una alimentaci&#x00F3;n deficiente. Es decir, se alimentaba mejor a los exp&#x00F3;sitos, pero quedaban expuestos a otros riesgos ambientales igualmente letales como la contaminaci&#x00F3;n de alimentos perecederos por el calor, la carencia de agua potable y de una red de alcantarillado, el hacinamiento o la convivencia con animales dom&#x00E9;sticos; factores todos ellos que propiciaban la diseminaci&#x00F3;n de enfermedades infecciosas.</p>

			<p>Para tener una visi&#x00F3;n m&#x00E1;s completa de lo que sucedi&#x00F3; con los ni&#x00F1;os fallecidos en la instituci&#x00F3;n, dependientes de los cuidados de las nodrizas internas, y aquellos que lo hicieron con amas externas, hemos analizado la mortalidad y sus causas atendiendo a la pertenencia a uno u otro grupo. En este sentido nos hemos fijado en la mortalidad por causas en el per&#x00ED;odo posneonatal, ya que en esta etapa se produc&#x00ED;a la mayor parte de los fallecimientos, el n&#x00FA;mero de decesos es similar y, adem&#x00E1;s, se trata del per&#x00ED;odo infantil en el que la alimentaci&#x00F3;n materna y los cuidados recibidos por el lactante son determinantes para su supervivencia (<xref ref-type="fig" rid="F4">gr&#x00E1;fico 4</xref>). La tasa representada en el gr&#x00E1;fico resulta del cociente entre el n&#x00FA;mero de defunciones por una causa determinada en ese lugar, en el per&#x00ED;odo posneonatal, y los ni&#x00F1;os en riesgo de morir en ese mismo per&#x00ED;odo y lugar.</p>
			
			
					<fig id="F4">
						<label>Gr&#x00E1;fico 4</label>
						<caption>
							<title>Tasas de mortalidad por causas seg&#x00FA;n lugar de lactancia. Periodo posneonatal. Exp&#x00F3;sitos nacidos en la Maternidad, 1900-1930</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F4.jpg"/>
						<p>Las tasas de mortalidad por causas seg&#x00FA;n lugar de lactancia se han hallado poniendo en el numerador las defunciones por cada causa en el periodo posneonatal en ese lugar de lactancia y en el denominador la poblaci&#x00F3;n expuesta a morir en ese determinado lugar y grupo de edad. Fuente: Libros de lactancias y destetes. 1900-1930. A.D.P.T. Elaboraci&#x00F3;n propia.</p>
					</fig>
						

			<p>Entre los fallecidos en la instituci&#x00F3;n, las causas de muerte que m&#x00E1;s aparecen son la atrepsia, el raquitismo y las infecciones digestivas. El raquitismo pod&#x00ED;a deberse a problemas cong&#x00E9;nitos como el bajo peso, a veces originado por embarazos poco saludables, en los que las cargas de trabajo, la escasa alimentaci&#x00F3;n y la falta de cuidados apropiados originaban partos prematuros o ni&#x00F1;os nacidos con un peso insuficiente. En otros casos, ser&#x00ED;a posible relacionarlo con la deficiente alimentaci&#x00F3;n que recib&#x00ED;an los peque&#x00F1;os en la inclusa y que les conduc&#x00ED;a a unas situaciones de desnutrici&#x00F3;n tan severa como para provocarles la muerte.</p>

			<p>La atrepsia es una enfermedad propia de los reci&#x00E9;n nacidos y ni&#x00F1;os de corta edad que se caracteriza por la desnutrici&#x00F3;n lenta y progresiva a consecuencia de la imposibilidad de digerir los alimentos (Sanz y Ramiro, <xref ref-type="bibr" rid="CIT40">2002</xref>). Puede deberse a m&#x00FA;ltiples causas como una alimentaci&#x00F3;n insuficiente, procesos digestivos agudos o cr&#x00F3;nicos, infecciones, defectos o anomal&#x00ED;as del aparato digestivo… Es una patolog&#x00ED;a que presenta en las fuentes manejadas un fuerte componente estacional, concentr&#x00E1;ndose en los meses de m&#x00E1;s calor, entre mayo y agosto un 56,4 % de los casos etiquetados como tal. Ello sugiere que posiblemente la expresi&#x00F3;n enmascarase infecciones digestivas diversas, que cursaban con una sintomatolog&#x00ED;a similar, confundiendo ambos diagn&#x00F3;sticos, ya que es improbable que la estacionalidad afecte a una patolog&#x00ED;a cong&#x00E9;nita<xref ref-type="fn" rid="NOTE33">33</xref>. Habitualmente se desplaza esta mortalidad a las infecciones digestivas, pues era frecuente intercambiar el diagn&#x00F3;stico de enteritis con el de atrepsia<xref ref-type="fn" rid="NOTE34">34</xref>. Si tenemos en cuenta esta suposici&#x00F3;n, en los ni&#x00F1;os que no salieron de la inclusa, la tasa de mortalidad relacionada con procesos digestivos, de origen infeccioso o no, estar&#x00ED;a en torno al 40 %, lo que apuntar&#x00ED;a, m&#x00E1;s que a la deficiente alimentaci&#x00F3;n, a la precaria higiene del establecimiento como responsable determinante en la explicaci&#x00F3;n de la mortalidad. En ese escenario caben f&#x00F3;mites infectados, utensilios en general manipulados incorrectamente y nodrizas compartidas sin asepsia<xref ref-type="fn" rid="NOTE35">35</xref>. En total, aproximadamente un 50 % del grupo de ni&#x00F1;os que permaneci&#x00F3; en la inclusa mor&#x00ED;a de patolog&#x00ED;a infecciosa en el per&#x00ED;odo de estudio, cifra bastante coincidente con la que aporta B. Revuelta para la inclusa de Madrid en el mismo grupo de edad y periodo (Revuelta, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">2011</xref>).</p>

			<p>En el caso de los exp&#x00F3;sitos criados por amas externas, la atrepsia y el raquitismo tienen una representaci&#x00F3;n limitada, mientras que a las infecciones digestivas, respiratorias y otras sin definir se les atribuyen la mayor parte de los fallecimientos. Si volcamos los datos de la atrepsia en el cap&#x00ED;tulo de enfermedades infecciosas digestivas —pues al igual que en el caso anterior el 40 % de los diagn&#x00F3;sticos de atrepsia ocurr&#x00ED;an en los meses de m&#x00E1;s calor— tendr&#x00ED;amos que el 12 % de los ni&#x00F1;os que salieron a lactar con nodrizas externas, murieron por esta causa. En estos ni&#x00F1;os, la etiolog&#x00ED;a principal por la que fallec&#x00ED;an ten&#x00ED;a un origen infeccioso en el 19% de los acogidos, frente a un 3 % debida a etiolog&#x00ED;a no infecciosa. Esto puede ser indicativo de que la lactancia se realizaba generalmente de modo correcto, aunque exist&#x00ED;an importantes deficiencias en materia de sanidad e higiene p&#x00FA;blicas y en los cuidados referidos a la alimentaci&#x00F3;n infantil, pues se desconoc&#x00ED;an las normas de manipulaci&#x00F3;n de alimentos que hoy consideramos elementales y las pr&#x00E1;cticas higi&#x00E9;nicas eran, por lo general, bastante precarias en aquel entonces. Es interesante comparar estas tasas con lo que ocurr&#x00ED;a con la poblaci&#x00F3;n infantil espa&#x00F1;ola en ese grupo de edad. Sanz Gimeno estima en 1906 una tasa de mortalidad por enfermedades digestivas del 54,2 ‰, por enfermedades respiratorias del 35,5 ‰ y, finalmente, por enfermedades cong&#x00E9;nitas del 26,6 ‰. Para 1932, 41,2 ‰ por enfermedades digestivas, 27,7 ‰ respiratorias y 26,2 ‰ cong&#x00E9;nitas. En los ni&#x00F1;os lactados con familias de acogida estas tasas alcanzaron para la patolog&#x00ED;a digestiva el 88,5 ‰ (118 ‰ si incluimos la atrepsia), la respiratoria llega al 40 ‰ y la cong&#x00E9;nita se queda en el 15 ‰<xref ref-type="fn" rid="NOTE36">36</xref>. Son &#x00ED;ndices ligeramente superiores a los de la poblaci&#x00F3;n general, pero mantienen la proporcionalidad en cuanto a la representaci&#x00F3;n etiol&#x00F3;gica. Este paralelismo se explica porque los ni&#x00F1;os lactados viv&#x00ED;an en entornos similares a los del resto de poblaci&#x00F3;n rural y estaban, pues, afectados por los mismos factores. Quiz&#x00E1;s la elevaci&#x00F3;n de tasas se deba a que las familias que criaban exp&#x00F3;sitos proced&#x00ED;an de los grupos m&#x00E1;s empobrecidos, en los que el cabeza de familia era jornalero o pastor, y, por lo tanto, sus condiciones econ&#x00F3;micas de supervivencia eran inferiores a la media poblacional.</p>

			<p>Para comprobar con mayor precisi&#x00F3;n esta asimilaci&#x00F3;n entre las causas de mortalidad de la poblaci&#x00F3;n exp&#x00F3;sita que lactaba en zonas rurales y las de la poblaci&#x00F3;n infantil general en la fecha de estudio, hemos estimado la contribuci&#x00F3;n porcentual de las patolog&#x00ED;as m&#x00E1;s relevantes respecto al total de fallecimientos en ni&#x00F1;os de 0-5 a&#x00F1;os criados por familias nutrices. El resultado obtenido es que las infecciones digestivas causaban el 16,8 % de los fallecimientos, la atrepsia el 4 % y las infecciones respiratorias el 6,6 %. Si adem&#x00E1;s unimos la atrepsia a la patolog&#x00ED;a digestiva nos encontramos con un 20,8 % de los fallecimientos. Comparados los datos con los porcentajes que ofrece Sanz Gimeno para la provincia de Toledo en la poblaci&#x00F3;n infantil general, observamos coincidencias: las enfermedades del aparato digestivo en 1906 representaban entre el 24 y el 33 % del total de causas de muerte y entre el 34 y el 42 % en 1932. Las enfermedades del aparato respiratorio representaban del 11 al 18 % en 1906 y del 17 al 24 % en 1932. Esta comparaci&#x00F3;n refuerza la tesis de que los exp&#x00F3;sitos lactados en zonas rurales ten&#x00ED;an causas de mortalidad semejantes al resto de la poblaci&#x00F3;n infantil, ya que eran las condiciones de vida de las clases populares las que las determinaban en gran medida y no el cuidado negligente de las familias que los cuidaban.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S5">	
			<title>5. EP&#x00CD;LOGO</title>

			<p>El estudio de los ni&#x00F1;os abandonados y nacidos en la Casa de Maternidad de Toledo pone de manifiesto que sus altas tasas de mortalidad no ten&#x00ED;an una explicaci&#x00F3;n un&#x00ED;voca, sino que se deb&#x00ED;an a varios factores imbricados. En el caso de los fallecimientos durante las primeras horas o d&#x00ED;as de vida se deben relacionar con la gestaci&#x00F3;n y si hablamos de una muerte m&#x00E1;s tard&#x00ED;a, habr&#x00E1; que rastrear al exp&#x00F3;sito desde la inclusa hasta la lactancia externa en zonas rurales. All&#x00ED; quedaba expuesto a las condiciones de su familia nutriz, generalmente pobre y que recurr&#x00ED;a a la lactancia asalariada para completar sus ingresos b&#x00E1;sicos. Como hemos visto, las tasas de mortalidad de los exp&#x00F3;sitos criados con nodrizas externas eran superiores a las de la poblaci&#x00F3;n rural general, posiblemente por la influencia del efecto scarring institucional y por la dura experiencia vital acumulada. Si existen diferencias en las tasas de ambos grupos, las causas de la mortalidad son similares; es decir, el papel fundamental en el mantenimiento de una mortalidad elevada corresponde a las penosas condiciones de vida, tanto de la poblaci&#x00F3;n infantil exp&#x00F3;sita como de la que no lo era. Aun cuando carezcamos de informaci&#x00F3;n sobre el modo en el que las amas externas desarrollaban su trabajo, dif&#x00ED;cilmente podr&#x00ED;amos sostener la imagen de un nodrizaje negligente cuando m&#x00E1;s de la mitad de los lactantes (el 54 %) consegu&#x00ED;a sobrevivir.</p>
		</sec>
		
	</body>

	
	
	<back>
	
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE01"><label>1</label>
				<p>Varias investigaciones europeas sobre ni&#x00F1;os ileg&#x00ED;timos se&#x00F1;alan que las tasas de mortalidad de estos eran superiores a la de los leg&#x00ED;timos y que en ocasiones la quintuplicaban. Alojar al ni&#x00F1;o en una instituci&#x00F3;n no significaba su supervivencia, pues la mortalidad superaba el 500 ‰ (Luddy, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">2001</xref>). En Escocia se constata este mismo hecho, las tasas de mortalidad infantil eran m&#x00E1;s altas en las zonas urbanas escocesas, pero la situaci&#x00F3;n se invert&#x00ED;a cuando se trataba de ileg&#x00ED;timos, que mor&#x00ED;an con m&#x00E1;s frecuencia en las zonas rurales (Blaikie, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1998</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE02"><label>2</label>
				<p>La mortalidad en las inclusas espa&#x00F1;olas en el siglo XVIII ha sido estudiada en varias zonas geogr&#x00E1;ficas: Almer&#x00ED;a (G&#x00F3;mez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1997</xref>); Granada (de la Fuente, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2000</xref>); Salamanca (Fern&#x00E1;ndez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1988</xref>); Sevilla (&#x00C1;lvarez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1980</xref>); &#x00DA;beda (Tarifa, <xref ref-type="bibr" rid="CIT44">1994</xref>). Varios trabajos recogen el mismo tema para el siglo XIX: Guip&#x00FA;zcoa y Navarra (Valverde, <xref ref-type="bibr" rid="CIT48">1994</xref>); Madrid (Vidal, <xref ref-type="bibr" rid="CIT50">1995</xref>); Salamanca (Torrubia, <xref ref-type="bibr" rid="CIT46">2004</xref>); Zamora (Galicia, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1985</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE03"><label>3</label>
				<p>Los puericultores espa&#x00F1;oles de principios del siglo XX defendieron la lactancia materna frente a la artificial, que solo justificaron en casos de padecimiento de s&#x00ED;filis o tuberculosis o por inexistencia de secreci&#x00F3;n l&#x00E1;ctea. El caso de Palma ha sido documentado por Joana Pujades (Pujades, <xref ref-type="bibr" rid="CIT33">2008</xref>). En Espa&#x00F1;a (desde 1902) y en Europa, las Gotas de Leche vigilaban la lactancia materna, decid&#x00ED;an qu&#x00E9; ni&#x00F1;os precisaban de lactancia mixta y se encargaban del reparto diario gratuito o semigratuito de leche esterilizada, cuando la lactancia materna era inviable (Rodr&#x00ED;guez Oca&#x00F1;a, <xref ref-type="bibr" rid="CIT37">1985</xref>; 2001).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE04"><label>4</label>
				<p>B. Revuelta documenta en su tesis que la lactancia artificial y la mixta eran una realidad en la mayor parte de las inclusas nacionales, aunque al principio tuvo tr&#x00E1;gicos resultados en Zaragoza, Huesca o L&#x00E9;rida, y fue mejorando poco a poco en los a&#x00F1;os posteriores, cuando se establec&#x00ED;an controles como las Gotas de Leche, como ocurri&#x00F3; en Navarra (Revuelta, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">2011</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE05"><label>5</label>
				<p>Concepci&#x00F3;n Arenal las defin&#x00ED;a como “mujeres mal alimentadas que dan al exp&#x00F3;sito el alimento necesario para que arrastre l&#x00E1;nguidamente una vida que no tarda en extinguirse” (Arenal, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1861</xref>; 35). En el mismo sentido, un art&#x00ED;culo de Jos&#x00E9; Ortega Munilla titulado “La nodriza-ogro” (Ortega, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">1883</xref>; 140-141).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE06"><label>6</label>
				<p>El impacto de la pr&#x00E1;ctica del nodrizaje en la mortalidad infantil se ha abordado en varios trabajos (Bardet, Dufour y Renard, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1997</xref>; Sussman, <xref ref-type="bibr" rid="CIT43">1975</xref>). Otro tema tratado por la historiograf&#x00ED;a ha sido el de la imagen social de la nodriza (Morel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT30">2010</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE07"><label>7</label>
				<p>En esta l&#x00ED;nea el art&#x00ED;culo de Test&#x00F3;n y otros sobre el trabajo de las amas de cr&#x00ED;a en Puebla de Guadalupe en los siglos XVIII y XIX (Test&#x00F3;n, S&#x00E1;nchez y Blanco, <xref ref-type="bibr" rid="CIT45">2004</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE08"><label>8</label>
				<p>Comunicaci&#x00F3;n del a&#x00F1;o 1925 que se encuentra en el legajo 180. A.D.P.T.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE09"><label>9</label>
				<p>El perfil social de las nodrizas internas y externas de la inclusa de Toledo en la tesis doctoral in&#x00E9;dita de Mart&#x00ED;n Espinosa (<xref ref-type="bibr" rid="CIT28">2012</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE10"><label>10</label>
				<p>La importancia de esta ley para la protecci&#x00F3;n de la infancia se ha recogido en varios estudios (Barona, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2004</xref>; Perdiguero y Robles, <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">2004</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE11"><label>11</label>
				<p>Para conocer los art&#x00ED;culos de la Ley de 12 de agosto de 1904, v&#x00E9;ase <italic>Gaceta de Madrid</italic>, n&#x00FA;m. 230 (17-8-1904).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE12"><label>12</label>
				<p>Para todas las nodrizas, la ley de 12 de agosto de 1904 determinaba en su art&#x00ED;culo octavo que las mujeres que quisieran ejercer de nodrizas ten&#x00ED;an que presentar ante la Junta local un documento que especificase: su estado civil, salud, conducta y condiciones f&#x00ED;sicas, el permiso del marido si era casada y la partida de nacimiento del hijo para acreditar que &#x00E9;ste ten&#x00ED;a entre seis y diez meses o certificado de que estaba siendo criado por otra mujer.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE13"><label>13</label>
				<p>Solo se tienen datos del n&#x00FA;mero de nodrizas internas que hab&#x00ED;a en la Casa-Cuna toledana en el per&#x00ED;odo 1900-1910. En esas fechas fueron abandonados una media 90 ni&#x00F1;os por a&#x00F1;o, y hubo un promedio de 9 nodrizas anuales, aunque estas cifras hay que tomarlas con cautela, puesto que gran parte de los ni&#x00F1;os lactaban en la instituci&#x00F3;n unos d&#x00ED;as antes de ser alojados con nodrizas externas, por lo que nunca permanec&#x00ED;an a la vez el n&#x00FA;mero total de ingresados. A modo de ejemplo, en 1900 se abandonaron 109 ni&#x00F1;os y trabajaron en la instituci&#x00F3;n 15 nodrizas, aunque no todas estuvieron el a&#x00F1;o completo. Libro n&#x00F3;minas amas internas (1903-1910). A.D.P.T.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE14"><label>14</label>
				<p>Normativa recogida en el cap&#x00ED;tulo III del t&#x00ED;tulo II del Reglamento de los Establecimientos Reunidos de Toledo, Toledo, 1902, p. 7.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE15"><label>15</label>
				<p>En las inclusas italianas se refleja una situaci&#x00F3;n similar, ya que las nodrizas internas siempre eran escasas debido a las dif&#x00ED;ciles condiciones de vida de las inclusas, pues ten&#x00ED;an que alimentar a varios ni&#x00F1;os a la vez, los salarios eran bajos y les obligaban a vivir en la instituci&#x00F3;n, alejadas de sus familias. Esta imposibilidad para reclutar amas internas hizo que se recurriese a las madres solteras que hab&#x00ED;an dado a luz en la maternidad y hab&#x00ED;an dejado a su hijo en la inclusa, aunque no se les permit&#x00ED;a lactar a su hijo para evitar que su preferencia hacia &#x00E9;l fomentase la mala alimentaci&#x00F3;n de los otros. La vida de estas mujeres como empleadas de la inclusa segu&#x00ED;a un r&#x00E9;gimen carcelario: s&#x00F3;lo hablaban con su familia una vez a la semana, pod&#x00ED;an salir del centro en grupos y escoltadas y no se les permit&#x00ED;a hablar con extra&#x00F1;os (Kertzer, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1991</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE16"><label>16</label>
				<p>No era la &#x00FA;nica raz&#x00F3;n, ya que las instituciones sab&#x00ED;an que las posibilidades de supervivencia para los ni&#x00F1;os aumentaban si se les alojaba cuanto antes con una nodriza externa, puesto que las &#x00E9;pocas en las que estas escaseaban se caracterizaban por una sobreocupaci&#x00F3;n de la inclusa y de las nodrizas internas, que conllevaba el uso de forma complementaria de la lactancia artificial, casi siempre letal. Ocurri&#x00F3; en la inclusa de Florencia, en el que la falta de amas externas produc&#x00ED;a unos incrementos significativos en las tasas de mortalidad de los exp&#x00F3;sitos (Viazzo, Bortolotto y Zanotto, <xref ref-type="bibr" rid="CIT49">1994</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE17"><label>17</label>
				<p>En Italia se prefer&#x00ED;a a mujeres de zonas rurales ya que se consideraba que eran lugares m&#x00E1;s sanos para los ni&#x00F1;os. Las mujeres que solicitaban ser nodrizas eran examinadas para comprobar su aptitud para la lactancia y aportaban documentaci&#x00F3;n, un certificado de buena conducta suscrito por el p&#x00E1;rroco, partida de defunci&#x00F3;n del hijo biol&#x00F3;gico o destete a una edad adecuada y reconocimiento m&#x00E9;dico que acreditara el estado de salud general y la situaci&#x00F3;n nutricional (Kertzer, Single y White, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">1999</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE18"><label>18</label>
				<p>Reglamento de r&#x00E9;gimen interior de los Establecimientos Reunidos de Toledo. Cap&#x00ED;tulo III. Toledo; 1902, p. 7.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE19"><label>19</label>
				<p>Reglamento de r&#x00E9;gimen interior de los Establecimientos Reunidos de Toledo. Cap&#x00ED;tulo III. Toledo; 1902, p. 7.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE20"><label>20</label>
				<p>Reglamento de r&#x00E9;gimen interior de los Establecimientos Reunidos de Toledo. Cap&#x00ED;tulo III. Toledo; 1902, p. 7.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE21"><label>21</label>
				<p>Disposiciones similares se establecieron en otras inclusas espa&#x00F1;olas como la de Madrid (Vidal, <xref ref-type="bibr" rid="CIT50">1995</xref>; p. 99) y la de Guip&#x00FA;zcoa (Valverde, <xref ref-type="bibr" rid="CIT48">1994</xref>, pp. 169-173).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE22"><label>22</label>
				<p>Aunque los datos no son estrictamente comparables, porque los trabajos mencionados analizan la mortalidad en la inclusa teniendo en cuenta todas las modalidades de ingreso, pueden ser una referencia para nuestro estudio. L. Valverde ofrece cifras de mortalidad en la inclusa de Pamplona del 47,5 % para el per&#x00ED;odo 1890-1894 y del 47,1 % en la de Guip&#x00FA;zcoa en 1900 (Valverde, <xref ref-type="bibr" rid="CIT48">1994</xref>). En el estudio de A. Uribe sobre la inclusa de Navarra en el periodo 1900-1904 la mortalidad infantil se eleva al 62,2 %, resultando este aumento porque incluye la mortalidad perinatal (Uribe-Etxebarr&#x00ED;a, <xref ref-type="bibr" rid="CIT47">1996</xref>). M. Esteban presenta una mortalidad del 433 ‰ para la inclusa de Salamanca en 1898, elev&#x00E1;ndose hasta el 622 ‰ en la hijuela de Ciudad Rodrigo (Esteban, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1991</xref>). A. Rodr&#x00ED;guez da cifras de la inclusa de Pontevedra, Oviedo y Barcelona entre 1900-1903, aunque nos centraremos en la de 1903: 385 ‰ para Pontevedra, 406 ‰ para Oviedo y 515 ‰ en Barcelona (Rodr&#x00ED;guez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">2008</xref>). B&#x00E1;rbara Revuelta estima que en la inclusa de Madrid esta tasa se situaba en torno al 800 ‰ entre 1900-1920 para descender hasta el 600 ‰ en el decenio posterior (Revuelta, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">2011</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE23"><label>23</label>
				<p>B&#x00E1;rbara Revuelta en su tesis doctoral sobre la inclusa de Madrid en los primeros treinta a&#x00F1;os del siglo XX, estima que la mortalidad infantil para el periodo se aproximaba al 700 ‰, aunque hab&#x00ED;a inclusas espa&#x00F1;olas con un n&#x00FA;mero modesto de ingresos anuales (inferior a 100) que manten&#x00ED;an tasas superiores al 500 ‰ (Revuelta, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">2011</xref>, p. 395). Igualmente, la inclusa de Barcelona a principios de siglo manten&#x00ED;a unas cifras cercanas al 400 ‰.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE24"><label>24</label>
				<p>Esta situaci&#x00F3;n se repet&#x00ED;a en pa&#x00ED;ses como Gran Breta&#x00F1;a, pues en 1907 la mortalidad posneonatal de la poblaci&#x00F3;n general era del 132 ‰, mientras que en las <italic>workhouses</italic> (instituciones asilares que acog&#x00ED;an ni&#x00F1;os) aumentaba hasta el 286-392 ‰ (Marks, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">1993</xref>). En Italia, la mortalidad en las inclusas era elevada pero estaba sometida a oscilaciones relacionadas con el mayor n&#x00FA;mero de abandonos de unos a&#x00F1;os a otros y en la accesibilidad para reclutar y pagar a las amas externas (Kertzer, Single y White, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">1999</xref>). Entre 1897 y 1904 se estima que la inclusa de Florencia ten&#x00ED;a una mortalidad entre el 280-340 ‰, sufriendo un repunte durante los a&#x00F1;os de la Primera Guerra Mundial (Viazzo, Bortolotto y Zanotto, <xref ref-type="bibr" rid="CIT49">1994</xref>). Sin embargo, Fuchs cifra la mortalidad infantil en la inclusa de Par&#x00ED;s en torno al 100 ‰ a principios del siglo XX (Fuchs, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1984</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE25"><label>25</label>
				<p>Datos similares aporta Sanz Gimeno sobre la tasa de mortalidad infantil en la poblaci&#x00F3;n espa&#x00F1;ola. 180,2 ‰ en 1906 que se reduce a 119,6 ‰ en 1932 (Sanz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT39">2001</xref>, p. 137). Otros autores presentan cifras coincidentes para el per&#x00ED;odo de estudio: 186,6 ‰ en 1906 y 124 ‰ en 1930 (Dopico y Reher, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1998</xref>, pp.32-36).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE26"><label>26</label>
				<p>En la inclusa de Mallorca hay diferencia real entre la mortalidad infantil y la juvenil, pues la segunda es inferior a la primera, mientras que en la Madrid ambos indicadores ofrecen cifras similares. (Pujades, <xref ref-type="bibr" rid="CIT33">2008</xref>, pp. 442-43; Revuelta, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">2011</xref>, p. 404).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE27"><label>27</label>
				<p>Dada la dureza del r&#x00E9;gimen patol&#x00F3;gico al que se ve&#x00ED;an expuestos al principio de su vida, ser&#x00ED;a esperable la presencia de efectos selectivos (que habr&#x00ED;an acabado con los m&#x00E1;s d&#x00E9;biles) o de un efecto de acumulaci&#x00F3;n de da&#x00F1;os que los har&#x00ED;a m&#x00E1;s sensibles a nuevas enfermedades. La perspectiva del curso de la vida y de los efectos selectivos o de da&#x00F1;o permanente a causa de enfermedades o experiencias desfavorables tempranas a la salud en el contexto de la vida de una persona, ha sido estudiada por varios autores en contextos contempor&#x00E1;neos e hist&#x00F3;ricos (Bengtsson y Mineau, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2009</xref>; Gagnon y Mazan, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2009</xref>; Kuh y Ben-Shlomo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1997</xref>; Smith, Mineau, Garibotti, Kerber, <xref ref-type="bibr" rid="CIT42">2009</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE28"><label>28</label>
				<p>En el per&#x00ED;odo analizado, los exp&#x00F3;sitos alojados en la inclusa de Toledo tardaron un promedio de 40 d&#x00ED;as en salir a lactar con nodrizas externas, aunque esta cifra se debe tomar con cautela al englobar los valores extremos de estancia en la instituci&#x00F3;n, cuyo l&#x00ED;mite inferior fue de 1 d&#x00ED;a y el superior de 320 d&#x00ED;as. La estancia en la instituci&#x00F3;n era muy variable y depend&#x00ED;a esencialmente de las peticiones para lactar ni&#x00F1;os que realizaban las amas. Libros de Lactancias y Destetes. A.D.P.T.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE29"><label>29</label>
				<p>Varios historiadores de la medicina se&#x00F1;alan que el significado de la terminolog&#x00ED;a m&#x00E9;dica hist&#x00F3;rica no puede ser capturada por t&#x00E9;rminos cient&#x00ED;ficos actuales y cuestionan la posibilidad de realizar diagn&#x00F3;sticos retrospectivos. (Arrizabalaga, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1993</xref>; Kunitz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1999</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE30"><label>30</label>
				<p>Era com&#x00FA;n para gran parte del continente europeo que la mortalidad que afectaba a cada tramo de edad estuviese causada por las mismas enfermedades. En un estudio sobre la mortalidad infantil en la Escocia rural (1845-1945) se sostiene que durante el primes mes de vida muchos ni&#x00F1;os mor&#x00ED;an de debilidad cong&#x00E9;nita, mientras que eran las infecciones atribuidas a malas condiciones ambientales las causantes de gran parte de las muertes hasta el a&#x00F1;o de vida (Blaikie, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1998</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE31"><label>31</label>
				<p>El mismo patr&#x00F3;n se daba en la mortalidad para este grupo de edad en el conjunto de la poblaci&#x00F3;n espa&#x00F1;ola (Sanz y Ramiro, <xref ref-type="bibr" rid="CIT40">2002</xref>, p.167).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE32"><label>32</label>
				<p>La mortalidad infantil en Espa&#x00F1;a se atribuye en gran medida a causas infecciosas para el conjunto de la poblaci&#x00F3;n y se caracterizaba por la fuerte incidencia de enfermedades de transmisi&#x00F3;n a&#x00E9;rea y por agua y alimentos (Sanz y Ramiro, <xref ref-type="bibr" rid="CIT40">2002</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE33"><label>33</label>
				<p>Estudios sobre mortalidad en el campo de la demograf&#x00ED;a hist&#x00F3;rica muestran la dificultad de conocer con precisi&#x00F3;n los procesos patol&#x00F3;gicos reales que se hab&#x00ED;an dado bajo esa etiqueta diagn&#x00F3;stica. Se ha comprobado que el diagn&#x00F3;stico “eclampsia” no solo representaba patolog&#x00ED;as como la epilepsia sino otras enfermedades infeccionas que pod&#x00ED;an provocar convulsiones febriles. Igualmente se puso de moda utilizar el t&#x00E9;rmino “atrepsia” en vez de otros como “enteritis”, aunque por el comportamiento estacional de la enfermedad se refer&#x00ED;a a esta &#x00FA;ltima (Bernabeu, Ramiro, Sanz y Robles, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2003</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE34"><label>34</label>
				<p>B&#x00E1;rbara Revuelta en su tesis decide incorporar la atrepsia, la toxicosis y la atrofia a una categor&#x00ED;a que denomina “causas de muerte relacionadas con la alimentaci&#x00F3;n” en las que no distingue si el proceso es infeccioso o no (Revuelta, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">2011</xref>, p.432).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE35"><label>35</label>
				<p>Resultados similares muestra el trabajo de B&#x00E1;rbara Revuelta sobre la inclusa de Madrid para el periodo citado, ya que estima que la probabilidad de morir m&#x00E1;s elevada para el per&#x00ED;odo posneonatal se relacionaba con el agua, los alimentos y la nutrici&#x00F3;n (Revuelta, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">2011</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE36"><label>36</label>
				<p>Tasas similares estima B&#x00E1;rbara Revuelta para la inclusa de Madrid (Revuelta, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">2011</xref>, p. 443).</p>
			</fn>
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