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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Asclepio</journal-id>
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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-4466</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			 <article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2016.08</article-id>
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				<subject>ESTUDIOS / RESEARCH STUDIES</subject>
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				 <article-title>Morbilidad y mortalidad de los soldados del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol, 1886-1933<xref ref-type="fn" rid="NOTE01">1</xref></article-title>
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					<trans-title>Morbidity and mortality of the soldiers of the Spanish army, 1886-1933</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Morbilidad y mortalidad de los soldados del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol, 1886-1933</alt-title>
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				<corresp id="cor2"><email xlink:href="pedro.fatjo@uab.cat">pedro.fatjo@uab.cat</email></corresp>
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				<year>2016</year>
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				<year>2016</year>
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			<issue>1</issue>
			
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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				<title>RESUMEN</title>
				<p>Este art&#x00ED;culo presenta los primeros resultados de un proyecto de investigaci&#x00F3;n sobre la salud de los soldados del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol, en &#x00E9;poca de paz, entre 1860 y 1936, con especial atenci&#x00F3;n a la mortalidad y la morbilidad y a la tipolog&#x00ED;a de las enfermedades con mayor incidencia en este colectivo. Aqu&#x00ED; se abordan dos objetivos de naturaleza metodol&#x00F3;gica: en primer lugar, una introducci&#x00F3;n a las posibilidades y limitaciones de las fuentes hist&#x00F3;ricas sanitarias militares para el estudio de la salud del colectivo militar; y, en segundo lugar, un an&#x00E1;lisis de la evoluci&#x00F3;n de los efectivos y las caracter&#x00ED;sticas del colectivo masculino en edad de recluta y su grado de representatividad respecto a toda la poblaci&#x00F3;n masculina del mismo grupo de edad. As&#x00ED; mismo, se avanzan unos primeros resultados provisionales sobre algunos indicadores de mortalidad y morbilidad de los soldados y de la poblaci&#x00F3;n civil que pueden estimarse a partir de las fuentes sanitarias militares.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>This article presents the first results of a research project aimed at studying the state of health of Spanish army troops in peacetime between 1860 and 1936. Special attention is paid to mortality, morbidity, and the typology of the diseases which had the greatest impact on this group. Two methodological objectives are pursued: first, an introduction to the possibilities and limitations of historical sanitary records for the study of the state of health of the military class is carried out; second, the number of military recruits and their collective features as a group, and to what degree this group is representative of their age and gender group as a whole, are examined. Similarly, the initial results on some indicators of mortality and morbidity among both the drafted troops and the civilian population, as reflected in sanitary records, are also set forth.</p>
			</trans-abstract>

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				<title>PALABRAS CLAVE</title> 
				<kwd>Morbilidad</kwd>	
				<kwd>Mortalidad</kwd>
				<kwd>Ej&#x00E9;rcito</kwd>
				<kwd>Poblaci&#x00F3;n</kwd>
				<kwd>Espa&#x00F1;a</kwd>
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				<title>KEYWORDS</title>
				<kwd>Morbidity</kwd>	
				<kwd>Mortality</kwd>
				<kwd>Army</kwd>
				<kwd>Population</kwd>
				<kwd>Spain</kwd>
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	<body>	
				
		<sec id="S1">
			
			<p>El estudio de la salud de los soldados en los ej&#x00E9;rcitos en &#x00E9;poca de paz ofrece particular inter&#x00E9;s, puesto que se centra en un colectivo humano bien delimitado en cuanto a sexo y edad, y que requiere la consideraci&#x00F3;n de m&#x00FA;ltiples variables: el sistema de selecci&#x00F3;n y reclutamiento y su relaci&#x00F3;n con la salud de los reclutas antes de entrar en filas; las condiciones de alojamiento e higiene colectiva en que vivir&#x00E1;n durante el servicio activo y la incidencia de enfermedades infecciosas; la alimentaci&#x00F3;n y su relaci&#x00F3;n con la salud; el papel de los servicios sanitarios militares; la entidad de los recursos presupuestarios que determinaban las condiciones de vida durante la duraci&#x00F3;n del servicio, etc. En el presente trabajo abordaremos algunos aspectos espec&#x00ED;ficos que forman parte de una investigaci&#x00F3;n m&#x00E1;s amplia sobre la salud de los soldados del ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol a lo largo del periodo 1860-1936.</p>
		</sec>

		
		<sec id="S2">	
			<title>INTRODUCCI&#x00D3;N A LAS FUENTES SANITARIAS MILITARES</title>

			<p>Las estad&#x00ED;sticas militares de naturaleza sanitaria, pueden proporcionar informaci&#x00F3;n sobre la evoluci&#x00F3;n de la salud de la poblaci&#x00F3;n; una informaci&#x00F3;n distinta y, en ocasiones, m&#x00E1;s completa que la que se encuentra en las estad&#x00ED;sticas de mortalidad y morbilidad del conjunto de la poblaci&#x00F3;n. Su principal limitaci&#x00F3;n es que la informaci&#x00F3;n afecta s&#x00F3;lo a un grupo en particular de este colectivo masculino, el de edad de reclutamiento (alrededor de los 21 a&#x00F1;os para el per&#x00ED;odo estudiado), si bien permite conocer con notable precisi&#x00F3;n las cifras de mortalidad y de morbilidad del grupo, as&#x00ED; como el papel de determinadas enfermedades y su evoluci&#x00F3;n a lo largo del tiempo.</p>

			<p>La estad&#x00ED;stica militar fue pionera en Espa&#x00F1;a en la elaboraci&#x00F3;n de series estad&#x00ED;sticas de naturaleza sanitaria, yendo por delante de la estad&#x00ED;stica civil durante buena parte del siglo XIX. Aunque no hemos podido establecer con total precisi&#x00F3;n el inicio de la publicaci&#x00F3;n de series regulares de estad&#x00ED;sticas sanitarias del Ej&#x00E9;rcito o de la Marina, las primeras que hemos podido consultar datan de la segunda mitad de la d&#x00E9;cada de 1860 y estaban incluidas en los dos Anuarios Estad&#x00ED;sticos de Espa&#x00F1;a publicados en esos a&#x00F1;os;<xref ref-type="fn" rid="NOTE02">2</xref> entonces se centraban en cuantificar el movimiento de enfermos en los hospitales militares y c&#x00ED;vico-militares, si bien la clasificaci&#x00F3;n por enfermedades era muy gen&#x00E9;rica y poco depurada. Estos primeros datos estad&#x00ED;sticos abarcaban a todo el personal atendido en hospitales militares o dependientes del Ministerio de la Guerra, lo que inclu&#x00ED;a no s&#x00F3;lo al Ej&#x00E9;rcito sino a otros cuerpos armados como la Guardia Civil y los Carabineros, adem&#x00E1;s de agregar en los c&#x00F3;mputos a civiles, sin que la presentaci&#x00F3;n de los datos permita diferenciar entre unas u otras procedencias.<xref ref-type="fn" rid="NOTE03">3</xref></p>

			<p>Es a partir de 1886 cuando se inicia la publicaci&#x00F3;n regular de series sanitarias anuales dotadas de un contenido m&#x00E1;s homog&#x00E9;neo: son las denominadas Memorias-Res&#x00FA;menes o Res&#x00FA;menes de la Estad&#x00ED;stica Sanitaria del Ej&#x00E9;rcito. Hemos podido localizar an&#x00E1;lisis comentados de las mismas en la Revista de Sanidad Militar desde dicho a&#x00F1;o de 1886 y desde 1896 hemos podido utilizar las publicaciones originales. Tambi&#x00E9;n se encuentran estad&#x00ED;sticas sanitarias militares en los Anuarios Estad&#x00ED;sticos de Espa&#x00F1;a publicados en el primer tercio del siglo XX, entre 1914 y 1935, cuyo contenido proced&#x00ED;a de las series militares, pero en ocasiones es incompleto y no siempre homog&#x00E9;neo, de forma que lo mejor es consultar y contrastar ambas fuentes a fin de cubrir las lagunas temporales o de complementar los datos de una o de otra.<xref ref-type="fn" rid="NOTE04">4</xref></p>

			<p>Aunque los esfuerzos por elaborar una estad&#x00ED;stica sanitaria en el Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol obedecieron a necesidades propias, no cabe duda que el impulso proporcionado por la Comisi&#x00F3;n Internacional para la Unificaci&#x00F3;n de la Estad&#x00ED;stica Sanitaria de los Ej&#x00E9;rcitos a trav&#x00E9;s de congresos peri&#x00F3;dicos, fue decisivo. En la conferencia de Budapest de 1894 se acord&#x00F3; por primera vez la adopci&#x00F3;n de un formulario com&#x00FA;n a todos los ej&#x00E9;rcitos de los estados participantes. Sucesivas conferencias celebradas en Mosc&#x00FA; (1897), Par&#x00ED;s (1900), Madrid (1903) y Berl&#x00ED;n (1907) introdujeron diversas modificaciones en el formulario. En el caso espa&#x00F1;ol, un primer modelo se puso en marcha en 1903, seguido por el de 1907, que se mantuvo vigente hasta 1936 (Rodr&#x00ED;guez-Oca&#x00F1;a, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">1992</xref>, p. 48).</p>

			<p>Las variables cuantificadas en estas publicaciones se expresaban tanto en valores absolutos como proporcionales (‰) y hac&#x00ED;an referencia a la mortalidad y a la morbilidad: total de ingresados y muertos por las calificadas como “enfermedades principales”, los d&#x00ED;as totales de estancia de todos los ingresados de cada enfermedad y la duraci&#x00F3;n media de los d&#x00ED;as de hospitalizaci&#x00F3;n por enfermo ingresado. La mortalidad hac&#x00ED;a referencia a los fallecimientos que hab&#x00ED;an tenido lugar en hospitales y enfermer&#x00ED;as militares, excluy&#x00E9;ndose del c&#x00F3;mputo los suicidios, los accidentes y los muertos o heridos en combate. Por morbilidad (morbosidad en las fuentes del siglo XIX), se contabilizaban los enfermos ingresados en hospitales militares, excluyendo a los ingresados en las enfermer&#x00ED;as de los acuartelamientos; tampoco se inclu&#x00ED;an a los accidentados o heridos en combate.</p>

			<p>En cuanto al &#x00E1;rea geogr&#x00E1;fica que cubr&#x00ED;an las estad&#x00ED;sticas sanitarias militares, hasta finales del siglo XIX diferenciaban entre Pen&#x00ED;nsula e Islas Adyacentes, por un lado y Ultramar (Cuba, Puerto Rico y Filipinas), por otro; con la p&#x00E9;rdida de las colonias el marco geogr&#x00E1;fico ser&#x00E1; el de la Pen&#x00ED;nsula e Islas Adyacentes y desde 1909 se individualizar&#x00E1;n las guarniciones africanas. En este &#x00FA;ltimo periodo, de 1909 a 1936, las memorias-resumen no permiten diferenciar entre las cifras peninsulares y las del Protectorado. Si bien es cierto que la lectura de diversos art&#x00ED;culos de la Revista de Sanidad Militar hace posible la identificaci&#x00F3;n de las enfermedades que ten&#x00ED;an una mayor incidencia entre las tropas destinadas en &#x00C1;frica, como suced&#x00ED;a con el paludismo por ejemplo, no podemos saber la incidencia en cada uno de ambos escenarios geogr&#x00E1;ficos.</p>

			<p>La relaci&#x00F3;n de las enfermedades registradas en las series estad&#x00ED;sticas castrenses experiment&#x00F3; variaciones a lo largo del tiempo, dirigidas hacia una mayor precisi&#x00F3;n en su identificaci&#x00F3;n. En los a&#x00F1;os de 1860 la ordenaci&#x00F3;n era muy simple, vertebrada en dos bloques: enfermedades de cirug&#x00ED;a y enfermedades de medicina; registr&#x00E1;ndose en el primer grupo una decena de “afecciones” y una veintena en el segundo. La clasificaci&#x00F3;n de las enfermedades de cirug&#x00ED;a era muy gen&#x00E9;rica: “tumores”, “h&#x00E9;rnicas” y “&#x00FA;lceras”; las lesiones fruto de accidentes (“heridas”, “fracturas” y “dislocaciones”) eran registradas como si se tratase de enfermedades. La tipolog&#x00ED;a en el caso de la medicina era m&#x00E1;s extensa pero poco precisa: sirva de ejemplo el caso de las “calenturas”, subdivididas en inflamatorias, gastro-biliosas, exantem&#x00E1;ticas, catarrales, tifoideas, intermitentes simples e intermitentes malignas.<xref ref-type="fn" rid="NOTE05">5</xref> En la d&#x00E9;cada de 1880 se altera el cat&#x00E1;logo de enfermedades, que se agrupar&#x00E1;n en once categor&#x00ED;as: las de medicina y cirug&#x00ED;a, que ya no se detallan, y viruela, sarampi&#x00F3;n, tuberculosis, oftalmol&#x00F3;gicas, ven&#x00E9;reo, sarna, dermatosis, entre otras (An&#x00F3;nimo, 1888, pp. 372-373). De forma progresiva a lo largo de la segunda mitad de la d&#x00E9;cada de 1890 se adoptar&#x00E1; la nomenclatura acordada en los sucesivos congresos internacionales de sanidad militar, culminado con la de 1903 que con puntuales modificaciones se mantendr&#x00E1; en vigencia hasta 1936<xref ref-type="fn" rid="NOTE06">6</xref>. Se trataba de un listado de 38 enfermedades, desde las que estaban mejor definidas en esa &#x00E9;poca (tuberculosis pulmonar, s&#x00ED;filis, gonorrea, escarlatina, tifus abdominal, viruela, disenter&#x00ED;a, meningitis, etc.), hasta dolencias muy variadas y poco precisas (enfermedades mentales, oculares, dermatol&#x00F3;gicas, urinarias, auditivas, etc.)<xref ref-type="fn" rid="NOTE07">7</xref>.</p>

			<p>De todas formas, pese a esta clase de limitaciones es posible hacer un seguimiento de la incidencia de algunas enfermedades en t&#x00E9;rminos de mortalidad y de morbilidad, incluyendo los d&#x00ED;as totales de hospitalizaci&#x00F3;n que provocaron cada una de ellas. Aunque no es el objeto espec&#x00ED;fico de este art&#x00ED;culo, hemos recopilado informaci&#x00F3;n sobre la incidencia de enfermedades respiratorios especialmente virulentas (tuberculosis pulmonar, bronquitis aguda, gripe, neumon&#x00ED;a y pleuritis), y tambi&#x00E9;n sobre la fiebre tifoidea (llamado en las fuentes como tifus abdominal)<xref ref-type="fn" rid="NOTE08">8</xref>, la viruela, el paludismo y la meningitis.</p>

			<p>Pero junto a los datos de mortalidad y de morbilidad que hemos visto, las estad&#x00ED;sticas sanitarias militares tambi&#x00E9;n proporcionan informaci&#x00F3;n sobre los j&#x00F3;venes declarados in&#x00FA;tiles por motivos de enfermedad o por defectos f&#x00ED;sicos, excluyendo los clasificados como cortos de talla, de los que no nos ocuparemos. El seguimiento de esta informaci&#x00F3;n no est&#x00E1; exento de complicaciones, puesto que las sucesivas leyes de reclutamiento y reemplazo fueron introduciendo modificaciones en los cuadros de causas de exenci&#x00F3;n por inutilidad f&#x00ED;sica, por lo que es necesario enmarcar siempre las cifras en el contexto de esos cambios. Pero una vez tenida en cuenta dicha prevenci&#x00F3;n son una fuente destacada sobre el estado de salud de la poblaci&#x00F3;n masculina en edad militar antes de ingresar en el ej&#x00E9;rcito.</p>

			<p>Adem&#x00E1;s de las estad&#x00ED;sticas sanitarias militares, una fuente imprescindible para el estudio de la morbilidad y la mortalidad en el ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol es la constituida por las revistas especializadas en sanidad militar. Esta clase de publicaciones proporcionan abundante informaci&#x00F3;n, en su mayor parte de naturaleza cualitativa pero tambi&#x00E9;n ofrecen datos cuantitativos que pueden complementar los obtenidos en las estad&#x00ED;sticas o cubrir lagunas de dichas series. La informaci&#x00F3;n que definimos como cualitativa es de alcance desigual, pero con frecuencia muy &#x00FA;til para contextualizar y matizar los datos estad&#x00ED;sticos y permitir una interpretaci&#x00F3;n m&#x00E1;s precisa de la evoluci&#x00F3;n de los indicadores demogr&#x00E1;ficos militares. En la d&#x00E9;cada de 1860 surgieron las primeras revistas, aunque todas fueron de corta vida, y a partir de 1875 hay una casi total continuidad en las sucesivas publicaciones que se prolongar&#x00E1; hasta 1936.</p>

			<p>La revista m&#x00E1;s antigua es la Revista de Sanidad Militar Espa&#x00F1;ola y Extranjera, que inici&#x00F3; su andadura en 1864 y desapareci&#x00F3; a finales de 1865. Fue seguida por la Revista de Sanidad Militar y General de Ciencias M&#x00E9;dicas, que s&#x00F3;lo se public&#x00F3; a lo largo del a&#x00F1;o 1866. Al a&#x00F1;o siguiente y tambi&#x00E9;n con una duraci&#x00F3;n limitada a un a&#x00F1;o, apareci&#x00F3; la Revista General de Ciencias M&#x00E9;dicas y de Sanidad Militar. No ser&#x00E1; hasta entrada la d&#x00E9;cada de 1870 cuando se reemprenda la edici&#x00F3;n de una revista especializada con la Gaceta de Sanidad Militar, que se publicar&#x00E1; quincenalmente hasta noviembre de 1885. Despu&#x00E9;s de un a&#x00F1;o sin ninguna revista, en Enero de 1887 ver&#x00E1; la luz la Revista de Sanidad Militar, que se mantuvo hasta 1906 y fue reemplazada por la Revista de Sanidad Militar y la Medicina Militar Espa&#x00F1;ola, que permanecer&#x00E1; hasta 1910, siendo a su vez substituida por la segunda &#x00E9;poca de la Revista de Sanidad Militar, la de m&#x00E1;s larga vida de toda esta clase de publicaciones, pues se edit&#x00F3; sin interrupciones desde Enero de 1911 hasta el estallido de la Guerra Civil en 1936<xref ref-type="fn" rid="NOTE09">9</xref>.</p>

			<p>No hemos entrado en una explotaci&#x00F3;n sistem&#x00E1;tica de estas fuentes bibliogr&#x00E1;ficas contempor&#x00E1;neas, ya que la gran variedad de temas abordados las hacen de gran inter&#x00E9;s para muy distintas l&#x00ED;neas de investigaci&#x00F3;n, por ejemplo, para la historia de la medicina (tratamientos de heridas de armas de fuego o de fracturas, t&#x00E9;cnicas quir&#x00FA;rgicas, profilaxis, equipamiento hospitalario, instrumental quir&#x00FA;rgico, etc.), pero s&#x00ED; lo hemos hecho con los art&#x00ED;culos m&#x00E1;s directamente relacionados con la mortalidad y morbilidad generales o con alguna de las enfermedades m&#x00E1;s extendidas entre la tropa, como la viruela o la tuberculosis. La opini&#x00F3;n de los m&#x00E9;dicos militares es muy relevante para aproximarse a la problem&#x00E1;tica sanitaria que rodeaba la vida de los soldados durante la prestaci&#x00F3;n del servicio, y con frecuencia, expresa una mirada muy cr&#x00ED;tica con las condiciones higi&#x00E9;nico-sanitarias que envolv&#x00ED;an la vida de los soldados espa&#x00F1;oles: las deficiencias higi&#x00E9;nicas de muchos acuartelamientos que estaban en directa relaci&#x00F3;n con la amplia difusi&#x00F3;n de las fiebres tifoideas entre las tropas (S&#x00E1;nchez Fern&#x00E1;ndez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1907</xref>, pp. 42-50); la baja extracci&#x00F3;n social de la mayor&#x00ED;a de los reclutas como una variable destacada para explicar los estragos ocasionados por muchas enfermedades a finales del siglo XIX (Deleito, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1902</xref>, pp. 109-114); la mortalidad provocada por la viruela era escandalosamente alta en comparaci&#x00F3;n con otros ej&#x00E9;rcitos europeos (Mart&#x00ED;nez Pacheco, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1890</xref>, pp. 3-24), eran temas abordados en estas revistas, con una claridad y contundencia que sorprende en publicaciones militares oficiales y de difusi&#x00F3;n p&#x00FA;blica.</p>
		</sec>

		
		<sec id="S3">	
			<title>CARACTER&#x00CD;STICAS Y REPRESENTATIVIDAD DEL COLECTIVO</title>

			<p>El prop&#x00F3;sito es examinar la representatividad de la poblaci&#x00F3;n sobre la que se establecieron anualmente las estad&#x00ED;sticas sanitarias militares. Para ello vamos a partir de la serie anual de los nacimientos que disponemos en Espa&#x00F1;a desde 1858 y que permite conocer los efectivos iniciales de las sucesivas generaciones masculinas. A partir de estos efectivos iniciales vamos a estimar que proporci&#x00F3;n de los varones alcanzaba la edad de reclutamiento y que proporci&#x00F3;n de ellos era finalmente observada y sus datos recogidos por las estad&#x00ED;sticas militares.</p>

			<p>Como muestra el <xref ref-type="fig" rid="F1">gr&#x00E1;fico 1</xref>, el n&#x00FA;mero de nacimientos masculinos aument&#x00F3; entre las d&#x00E9;cadas de 1850 y 1880 y desde entonces oscil&#x00F3; alrededor de los 335.000, hasta la d&#x00E9;cada de 1970. A partir de dicho a&#x00F1;o se inici&#x00F3; un fuerte descenso que se prolong&#x00F3; hasta fines de siglo. Antes de este descenso, los nacimientos masculinos estuvieron por debajo de los 315.000 anuales en 1919, en 1937-39 y en casi todos los a&#x00F1;os comprendidos entre 1940 y 1957. Las fluctuaciones de la natalidad dejan una huella m&#x00E1;s duradera en las series porque repercuten en el n&#x00FA;mero de j&#x00F3;venes adultos y potenciales padres alrededor de treinta a&#x00F1;os m&#x00E1;s tarde. La primera ca&#x00ED;da de los nacimientos, que se produce a lo largo de la d&#x00E9;cada de 1910 y que se agudiz&#x00F3; con la epidemia de gripe de 1918, explica sin embargo solo una parte de la ca&#x00ED;da de los nacimientos despu&#x00E9;s de la guerra. Las generaciones de la d&#x00E9;cada de 1910, mas vac&#x00ED;as, padecieron especialmente la mortalidad durante la Guerra Civil, lo que repercuti&#x00F3; sin duda en la ca&#x00ED;da de los nacimientos despu&#x00E9;s de la guerra, pero a este factor se sum&#x00F3; tambi&#x00E9;n otro muy importante que fue el descenso muy significativo de la fecundidad durante los a&#x00F1;os cuarenta y hasta finales de los a&#x00F1;os cincuenta, en que se inici&#x00F3; un peque&#x00F1;o baby boom.</p>
			
			
					<fig id="F1">
						<label>Gr&#x00E1;fico 1</label>
						<caption>
							<title>Nacimientos de sexo masculino en Espa&#x00F1;a, 1858-2010</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F1.jpg"/>
						<p>Fuente: a partir de las Estad&#x00ED;sticas del Movimiento Natural (EMN).</p>
					</fig>
						

			<p>Los varones no eran objeto de inter&#x00E9;s militar hasta que cumpl&#x00ED;an una determinada edad que para la mayor parte de las generaciones del siglo XX fue los 21 a&#x00F1;os. Evidentemente, la proporci&#x00F3;n de nacidos que alcanzaron aquella edad vari&#x00F3; de forma muy significativa en el transcurso del tiempo debido al descenso y a las fluctuaciones de la mortalidad. Las estad&#x00ED;sticas del movimiento natural nos han permitido estimar para todas las generaciones del siglo XX y solo para algunas de la segunda mitad del XIX —las de 1858-70 y 1878-82 y representadas todas en el <xref ref-type="fig" rid="F2">gr&#x00E1;fico 2</xref>— sus respectivos niveles de la mortalidad antes de los 2 a&#x00F1;os de edad y estimar as&#x00ED; la proporci&#x00F3;n de sobrevivientes sobre 1000 nacidos que alcanzaron aquella edad y que sobrevivieron por tanto al segundo aniversario. La tesis doctoral de A. Blanes (<xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2007</xref>), que ha reconstruido las tablas de mortalidad de las generaciones nacidas a partir de 1911, y a quien agradecemos que nos haya permitido hacer uso de sus resultados antes de ser publicados, ampl&#x00ED;a y enriquece de forma muy importante el conocimiento que ten&#x00ED;amos hasta ahora de la evoluci&#x00F3;n de la mortalidad espa&#x00F1;ola. Sus tablas de mortalidad nos permiten conocer la proporci&#x00F3;n de sobrevivientes a los 2 a&#x00F1;os, pero tambi&#x00E9;n a los 21 a&#x00F1;os de las generaciones masculinas nacidas entre 1911 y 1984. A partir de la relaci&#x00F3;n observada entre los sobrevivientes a los 2 y los 21 a&#x00F1;os de las generaciones 1911-1984, hemos ajustado una funci&#x00F3;n con un coeficiente de determinaci&#x00F3;n muy elevado (R2= 0,995) que indica que el ajuste es bueno, lo que no es de extra&#x00F1;ar porque la mortalidad antes de los 2 a&#x00F1;os es un componente importante de la mortalidad antes de los 21 a&#x00F1;os y porque est&#x00E1; muy relacionada tambi&#x00E9;n con la mortalidad de 2 a 21 a&#x00F1;os. Con esta funci&#x00F3;n, representada en el <xref ref-type="fig" rid="F2">gr&#x00E1;fico 2</xref>, hemos estimado la proporci&#x00F3;n de sobrevivientes a los 21 a&#x00F1;os para las generaciones nacidas antes de 1911, de 1858-70, 1878-82 y 1900-10—, para las que solo conoc&#x00ED;amos las proporciones de sobrevivientes a los 2 a&#x00F1;os de edad. El <xref ref-type="fig" rid="F3">gr&#x00E1;fico 3</xref> muestra la evoluci&#x00F3;n de estos dos indicadores de la mortalidad de las generaciones.</p>
			
			
					<fig id="F2">
						<label>Gr&#x00E1;fico 2</label>
						<caption>
							<title>Relaci&#x00F3;n entre las proporciones de sobrevivientes a los 2 y a los 21 a&#x00F1;os de las generaciones masculinas espa&#x00F1;olas, 1911-1984</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F2.jpg"/>
						<p>Fuente: elaboraci&#x00F3;n propia a partir de las tablas de mortalidad de las generaciones.</p>
					</fig>
					
					<fig id="F3">
						<label>Gr&#x00E1;fico 3</label>
						<caption>
							<title>Proporci&#x00F3;n de sobrevivientes a los 2 y a los 21 a&#x00F1;os de edad (sobre 1000 nacidos) de las generaciones masculinas espa&#x00F1;olas, 1858-2009</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F3.jpg"/>
						<p>Fuente: Sobrevivientes a los 2 a&#x00F1;os: elaboraci&#x00F3;n propia a partir de las EMN. Sobrevivientes a los 21 a&#x00F1;os para las generaciones posteriores a 1910: Blanes 2007 y para las generaciones de 1910 y anteriores: estimaci&#x00F3;n propia a partir de la funci&#x00F3;n ajustada con los datos de Blanes y expresada en la nota 4. La serie de sobrevivientes a los 2 a&#x00F1;os se refiere a la poblaci&#x00F3;n de ambos sexos e incluye una estimaci&#x00F3;n de los muertos del primer d&#x00ED;a para el periodo anterior a 1919.</p>
					</fig>
						
						

			<p>Los datos disponibles para las generaciones de 1858-70 y 1878-82 no muestran un descenso de la mortalidad y, por tanto, un aumento de la proporci&#x00F3;n de sobrevivientes. La interrupci&#x00F3;n de los datos de 1883 a 1899 no permite valorar el bajo nivel observado para la generaci&#x00F3;n de 1900, distinguiendo si es un valor representativo tambi&#x00E9;n de algunas de las generaciones que la precedieron o si por el contrario fue el resultado de un aumento coyuntural de la mortalidad de la generaci&#x00F3;n de 1900. Dos razones para decantarse por la segunda posibilidad son que los indicadores de la mortalidad por ahora disponibles para aquel periodo y en particular la tasa bruta de mortalidad muestra un descenso a partir de finales de la d&#x00E9;cada de 1880 o principios de la d&#x00E9;cada de 1890 y la segunda raz&#x00F3;n, es que las series continuas de otros pa&#x00ED;ses pr&#x00F3;ximos, como por ejemplo Italia, muestran un aumento coyuntural de la mortalidad de 0 a 2 a&#x00F1;os para la generaci&#x00F3;n de 1900 (P&#x00E9;rez-Moreda, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2015</xref>)<xref ref-type="fn" rid="NOTE10">10</xref>. En cualquier caso, para bastantes generaciones de la segunda mitad del XIX, la mortalidad antes de los 2 a&#x00F1;os alcanzaba a 300‰ nacidos y antes de los 21 a&#x00F1;os hab&#x00ED;a eliminado a la mitad de sus efectivos. Las series contin&#x00FA;as para las generaciones del siglo XX revelan en primer lugar el progresivo aumento de la proporci&#x00F3;n de sobrevivientes a los dos a&#x00F1;os de edad, que de 700‰ en muchas generaciones del siglo XIX y en la de 1900, alcanza la proporci&#x00F3;n de 800‰ en la generaci&#x00F3;n de 1912, 900‰ en la de 1947 y 995‰ en la de 1997.</p>

			<p>Hay dos grupos de generaciones en el siglo XX que no registran una mejora en sus proporciones de sobrevivientes a los 2 a&#x00F1;os de edad y algunas de ellas un significativo descenso: el primer grupo es el de las generaciones de 1913 a 1921 y el segundo, las generaciones de 1936 a 1941. El aumento de la mortalidad infecciosa en la segunda d&#x00E9;cada del siglo XX y durante la Guerra Civil e inmediata posguerra explica en gran medida aquellos retrocesos. La sobremortalidad de aquellos dos periodos, y en el segundo no solo por enfermedades infecciosas, afectaron tambi&#x00E9;n a los mayores de 2 a&#x00F1;os de manera que todas las generaciones nacidas entre 1900 y 1942 padecieron en alg&#x00FA;n momento antes de los 21 a&#x00F1;os, una u otra de aquellas dos crisis de mortalidad o ambas crisis. La serie de sobrevivientes a los 21 refleja como veremos a continuaci&#x00F3;n el fuerte impacto de aquellas dos crisis.</p>

			<p>Las dos series del grafico 3 muestran, como era de esperar, las mismas fluctuaciones, reflejando el elevado peso de la mortalidad en los primeros dos a&#x00F1;os de vida y su importancia relativa sobre la mortalidad antes de los 21 a&#x00F1;os. No obstante, la distancia entre ambas series se reduce progresivamente, sobre todo a partir de la generaci&#x00F3;n de 1941. Este proceso de convergencia refleja que las generaciones nacidas despu&#x00E9;s de 1941 vivieron en condiciones de salud relativamente mejores a medida que avanzaba su edad. Dicha experiencia no la vivieron siempre las generaciones anteriores del siglo XX porque tuvieron que hacer frente antes de los 21 a&#x00F1;os a una o dos crisis de mortalidad. La generaci&#x00F3;n de 1900, por ejemplo, padeci&#x00F3; una elevada mortalidad en su primera infancia y tambi&#x00E9;n en su adolescencia, disminuyendo la proporci&#x00F3;n de efectivos de aquella generaci&#x00F3;n a 700‰ y a 530‰ respectivamente a los 2 y 21 a&#x00F1;os de edad. Las generaciones de 1916 a 1921 padecieron el aumento de la mortalidad infecciosa en su primera infancia e infecciosa y tambi&#x00E9;n traum&#x00E1;tica durante la Guerra Civil y sus proporciones de sobrevivientes a los 2 y 21 a&#x00F1;os bajaron hasta 750‰ y 625‰, respectivamente. Las generaciones nacidas a partir de 1942, a diferencia de las anteriores, s&#x00ED; que pudieron conocer mejores condiciones de salud a medida que avanza su edad y por esto la proporci&#x00F3;n de sobrevivientes a los 21 a&#x00F1;os de estas generaciones aument&#x00F3; m&#x00E1;s r&#x00E1;pido que la proporci&#x00F3;n de sobrevivientes a los 2 a&#x00F1;os y ambas cifras tendieron a converger.</p>

			<p>Con la serie de nacimientos y la serie de la proporci&#x00F3;n de sobrevivientes a los 21 a&#x00F1;os de edad, hemos estimado los efectivos absolutos que alcanzaron aquella edad de las generaciones masculinas nacidas desde 1858. Esta serie junto con la de los nacimientos est&#x00E1;n representadas en el <xref ref-type="fig" rid="F4">gr&#x00E1;fico 4</xref>. Los espacios vac&#x00ED;os en el siglo XIX se deben a la falta de datos de nacimientos (en muy pocos a&#x00F1;os) y de las defunciones clasificadas por edades (en un mayor n&#x00FA;mero de a&#x00F1;os).</p>
			
			
					<fig id="F4">
						<label>Gr&#x00E1;fico 4</label>
						<caption>
							<title>Nacimientos y sobrevivientes a los 21 a&#x00F1;os de las generaciones masculinas espa&#x00F1;olas, 1858-2010</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F4.jpg"/>
						<p>Fuente: elaboraci&#x00F3;n propia a partir de las series de datos de los gr&#x00E1;ficos 1 y 3.</p>
					</fig>
						

			<p>La serie de efectivos sobrevivientes a los 21 a&#x00F1;os muestra, como era de esperar, las fluctuaciones de la natalidad que ya hemos comentado antes. Sin embargo, mientras los nacimientos alcanzaron en muchos a&#x00F1;os cifras pr&#x00F3;ximas a los 335.000, los efectivos sobrevivientes a los 21 a&#x00F1;os no superaron la cifra de 185.000 hasta las primeras generaciones del siglo XX, 285.000 hasta 1957 y la cifra de 335.000 hasta las generaciones &#x00FA;ltimas del baby boom, nacidas a principios de los a&#x00F1;os 1970. Nuestro prop&#x00F3;sito ahora es contrastar esta serie establecida a partir de los datos de las estad&#x00ED;sticas del movimiento natural con las series anuales de j&#x00F3;venes alistados, reclutados y que formaban el contingente del ej&#x00E9;rcito. De estas tres series de datos del ej&#x00E9;rcito, la m&#x00E1;s pr&#x00F3;xima a la nuestra de sobrevivientes a los 21 a&#x00F1;os es la de los efectivos en el momento del alistamiento y a partir de la cual el ej&#x00E9;rcito establec&#x00ED;a las otras dos.</p>

			<p>En febrero de cada a&#x00F1;o los &#x00F3;rganos de reclutamiento, ayuntamientos y oficinas consulares, establec&#x00ED;an una lista nominal de los mozos que a lo largo del a&#x00F1;o cumpl&#x00ED;an la edad requerida para el alistamiento. Esta edad se estableci&#x00F3; en 21 a&#x00F1;os a partir de la generaci&#x00F3;n de 1886 y hasta la de 1966. Para las generaciones posteriores, de 1967 a 1980, esta edad se avanz&#x00F3; hasta los 19 a&#x00F1;os, pero entonces la mortalidad era ya muy reducida y las diferencias en los n&#x00FA;meros de efectivos sobrevivientes a los 19 o 21 a&#x00F1;os eran muy peque&#x00F1;as. En las generaciones nacidas antes de 1886, los cambios en la edad del alistamiento (20 a&#x00F1;os para las generaciones de 1837-1866 y de 1881-85 y 19 a&#x00F1;os para las de 1867-80) pudieron afectar en mayor medida al n&#x00FA;mero de efectivos, porque la mortalidad era entonces mucho m&#x00E1;s elevada. Pero la serie de alistados que hemos reconstruido a partir de los anuarios estad&#x00ED;sticos militares y de los anuarios estad&#x00ED;sticos del INE, empieza en la generaci&#x00F3;n de 1879 y hemos preferido no modificar la edad de referencia de 21 a&#x00F1;os de la serie de sobrevivientes, hasta disponer de m&#x00E1;s datos demogr&#x00E1;ficos de las generaciones m&#x00E1;s antiguas y determinar mejor otros factores que pudieran afectar la cobertura del alistamiento<xref ref-type="fn" rid="NOTE11">11</xref>.</p>

			<p>El <xref ref-type="fig" rid="F5">gr&#x00E1;fico 5</xref> compara la serie de efectivos sobrevivientes a los 21 a&#x00F1;os (del <xref ref-type="fig" rid="F4">gr&#x00E1;fico 4</xref>) con la serie de efectivos alistados y como esta &#x00FA;ltima empieza m&#x00E1;s tarde para completarla hemos a&#x00F1;adido al gr&#x00E1;fico una tercera serie m&#x00E1;s larga: la de los efectivos al reemplazo, referida como las otras dos al a&#x00F1;o de nacimiento de cada generaci&#x00F3;n. Esta tercera serie comprende a los alistados de cada generaci&#x00F3;n pero comprende una parte variable de los alistados de a&#x00F1;os anteriores. Esta parte era relativamente peque&#x00F1;a excepto en algunos a&#x00F1;os, por ejemplo en a&#x00F1;os de guerra o expectativas de conflicto cuando se extend&#x00ED;a el reclutamiento mediante el recurso de incorporar a efectivos de alistamientos anteriores. Las diferencias entre efectivos del reemplazo y del alistamiento son m&#x00E1;ximas por ejemplo, en las generaciones nacidas a finales de los a&#x00F1;os 1870, que fueron movilizadas en 1898. La concordancia entre las series de sobrevivientes y la de alistados, que empieza con la generaci&#x00F3;n de 1878, es bastante significativa, lo que indica que el alistamiento era tambi&#x00E9;n bastante universal entonces.</p>
			
			
					<fig id="F5">
						<label>Gr&#x00E1;fico 5</label>
						<caption>
							<title>Efectivos sobrevivientes a los 21 a&#x00F1;os, al alistamiento y al reemplazo de las generaciones masculinas espa&#x00F1;olas, 1837-1954</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F5.jpg"/>
						<p>Fuente: serie de sobrevivientes del gr&#x00E1;fico 4 y series de efectivos alistados y del reemplazo: Rese&#x00F1;a Estad&#x00ED;stica de 1888, Anuarios Estadisticos de Espa&#x00F1;a anteriores a 1937 del INE, Estad&#x00ED;sticas de Reclutamiento y Reemplazo de 1912-14, 1915-17, 1918-20 del Instituto Geogr&#x00E1;fico y Estad&#x00ED;stico y Anuario Estad&#x00ED;stico Militar de 1954 del Ministerio de Defensa.</p>
					</fig>
						

			<p>Para el siglo XIX, son m&#x00E1;s largas las series de estad&#x00ED;sticas militares que las de sobrevivientes establecidas a partir de las estad&#x00ED;sticas m&#x00E1;s tard&#x00ED;as e interrumpidas del movimiento natural de la poblaci&#x00F3;n. En cambio en el siglo XX, mientras se dispone de estas &#x00FA;ltimas de forma regular, existe un vac&#x00ED;o importante en la publicaci&#x00F3;n de las estad&#x00ED;sticas militares, que se alarga de 1936 a 1953 y corresponde a las generaciones de 1915 a 1932. En los a&#x00F1;os que se pueden cubrir con ambas series, las concordancias en los niveles y las fluctuaciones anuales de ambas son muy significativas, lo que demuestra que la cobertura del alistamiento era muy satisfactoria. El hecho de que el n&#x00FA;mero de alistados sobrepase de manera significativa a los sobrevivientes de algunas generaciones —las nacidas alrededor de 1910 y de 1950— podr&#x00ED;a deberse a que los alistamientos registraban hijos de espa&#x00F1;oles que hab&#x00ED;an nacido en el extranjero, y sobre todo en los a&#x00F1;os que se produjeron m&#x00E1;s retornos de emigrantes debido a las crisis econ&#x00F3;micas de las d&#x00E9;cadas de 1930 y 1970, que correspond&#x00ED;an a alistados de las generaciones nacidas en torno a 1910 y 1950 respectivamente. Sin embargo la discrepancia en este &#x00FA;ltimo periodo de la serie tambi&#x00E9;n se debe a que se avanz&#x00F3; entonces la edad de alistamiento y se distribuyeron los efectivos de una generaci&#x00F3;n entre varios reemplazos. En este caso este factor de discrepancia podr&#x00E1; corregirse cuando dispongamos de m&#x00E1;s datos.</p>

			<p>Es significativo que la serie de alistamiento de las dos &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas del siglo XIX ajuste bastante bien con las estimaciones de sobrevivientes de las generaciones nacidas hacia 1880, de forma que la serie de alistamiento de 1880 a 1900 sea muy interesante para reconstruir la evoluci&#x00F3;n de la mortalidad de ni&#x00F1;os y j&#x00F3;venes durante aquellos a&#x00F1;os. As&#x00ED; mismo, cabe destacar que el servicio militar no fue efectivamente obligatorio para las generaciones anteriores a 1891, alistadas antes de 1912, por lo que se supon&#x00ED;a que la cobertura del alistamiento pudiera ser para las generaciones anteriores muy incompleta. Ciertamente las generaciones anteriores a 1891 pod&#x00ED;an evitar el servicio militar mediante la redenci&#x00F3;n en met&#x00E1;lico o la contrataci&#x00F3;n de un substituto y escoger esta opci&#x00F3;n antes del alistamiento. La cobertura del alistamiento para las generaciones nacidas alrededor de 1880 nos parece comparada con las estimaciones de sobrevivientes muy buena, lo que indicar&#x00ED;a que los que se aprovechaban de esta posibilidad de evitar el servicio militar lo hac&#x00ED;an generalmente despu&#x00E9;s del alistamiento y probablemente despu&#x00E9;s de saber si iban a formar parte o no del reemplazo y con posterioridad a conocer su destino. Desde la generaci&#x00F3;n de 1891 el alistamiento era obligatorio y universal y los mozos que dispon&#x00ED;an de recursos suficientes y otras caracter&#x00ED;sticas, como un determinado nivel de educaci&#x00F3;n, vieron sus ventajas limitadas a la posibilidad de reducir su tiempo de servicio.</p>

			<p>Una vez realizado el alistamiento, los mozos alistados deb&#x00ED;an presentarse para ser examinados y clasificados en las cuatro grandes categor&#x00ED;as siguientes: &#x00FA;tiles; excluidos de forma definitiva o temporal por motivos de salud o insuficiente desarrollo f&#x00ED;sico; exceptuados por determinadas situaciones familiares y por ejercer determinadas actividades; y finalmente, los que no se presentaban para ser examinados y eran declarados pr&#x00F3;fugos.</p>

			<p>Al primer grupo de mozos &#x00FA;tiles, se a&#x00F1;ad&#x00ED;a un n&#x00FA;mero generalmente peque&#x00F1;o de alistados de a&#x00F1;os anteriores y la suma de ambos constitu&#x00ED;a el contingente anual de mozos que se incorporaban al servicio militar. El contingente m&#x00E1;s los excluidos, los exceptuados y los pr&#x00F3;fugos sumaban el total de los efectivos del reemplazo. El <xref ref-type="fig" rid="F6">gr&#x00E1;fico 6</xref>, muestra la evoluci&#x00F3;n de las proporciones que representaron estos cuatro grupos sobre los reemplazos del periodo 1895-1933.</p>
			
			
					<fig id="F6">
						<label>Gr&#x00E1;fico 6</label>
						<caption>
							<title>Distribuci&#x00F3;n (en %) de los efectivos de los reemplazos de 1895 a 1933 en tres categor&#x00ED;as: contingente, excluidos y exceptuados y pr&#x00F3;fugos</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F6.jpg"/>
						<p>Fuente: a partir de las fuentes del gr&#x00E1;fico 5.</p>
					</fig>
						

			<p>La proporci&#x00F3;n de excluidos por motivos de salud y desarrollo f&#x00ED;sico cambi&#x00F3; a veces de forma brusca debido a alteraciones en los criterios de clasificaci&#x00F3;n: en 1912 por ejemplo, se aplicaron criterios m&#x00E1;s restrictivos para identificar a los mozos &#x00FA;tiles en funci&#x00F3;n de su desarrollo f&#x00ED;sico y estado de salud y en 1914 y 1924 estos criterios se relajaron. No es extra&#x00F1;o por tanto que a partir de aquellos a&#x00F1;os se observen primero un aumento y despu&#x00E9;s dos descensos respectivamente en la proporci&#x00F3;n de mozos excluidos por razones de salud. La proporci&#x00F3;n de pr&#x00F3;fugos por el contrario sigui&#x00F3; una evoluci&#x00F3;n m&#x00E1;s regular. Aument&#x00F3; progresivamente del 3% hasta el 22% entre 1895 y 1914, y tendi&#x00F3; a disminuir posteriormente y sobre todo entre 1929 y 1933, hasta alcanzar un 12% del reemplazo en este &#x00FA;ltimo a&#x00F1;o. La elevada emigraci&#x00F3;n exterior de finales del siglo XIX y principios del XX facilit&#x00F3; el incremento de la proporci&#x00F3;n de pr&#x00F3;fugos, de la misma forma que la fuerte reducci&#x00F3;n del saldo migratorio exterior en los a&#x00F1;os 1920 y primeros 1930 contribuy&#x00F3; entonces a su disminuci&#x00F3;n.</p>
		</sec>

		
		<sec id="S4">	
			<title>MORBILIDAD Y MORTALIDAD EN LAS ESTAD&#x00CD;STICAS SANITARIAS MILITARES</title>

			<p>Estimar la morbilidad de las generaciones del pasado es mucho m&#x00E1;s dif&#x00ED;cil que estimar su mortalidad. Las fuentes antropom&#x00E9;tricas, que informan por ejemplo de la estatura, pueden proporcionar indicadores indirectos del impacto de la enfermedad en el crecimiento de los ni&#x00F1;os y de los adolescentes<xref ref-type="fn" rid="NOTE12">12</xref>. Otras fuentes que han utilizado los historiadores para evaluar la morbilidad son las estad&#x00ED;sticas de las compa&#x00F1;&#x00ED;as de seguros, de sociedades de ayuda mutua, etc. Dos de las principales limitaciones de estas fuentes son su representatividad y la ausencia muchas veces de datos sobre la edad de los afiliados lo que no permite estimar la morbilidad en funci&#x00F3;n de la edad. Este segundo problema no lo presentan las estad&#x00ED;sticas de morbilidad de los soldados —un colectivo de edad uniforme— y el primer problema es mucho menor en este caso ya que &#x00E9;stas cubren un colectivo de la poblaci&#x00F3;n, aunque solo la masculina, muy amplio aunque como veremos a continuaci&#x00F3;n no la totalidad de los j&#x00F3;venes en edad militar. Las observaciones de mortalidad y morbilidad que hemos reunido se establecieron sobre los efectivos del contingente, y la proporci&#x00F3;n que &#x00E9;stos representaban sobre el total de efectivos del reemplazo, oscil&#x00F3; entre el 50% y el 70% a lo largo del periodo analizado. Las variaciones en la proporci&#x00F3;n de exceptuados s&#x00F3;lo son importantes entre 1895 y 1897 y no podemos precisar qu&#x00E9; efectos pudieron tener sobre los indicadores de salud del contingente. Los cambios en la proporci&#x00F3;n de excluidos por razones de desarrollo f&#x00ED;sico y salud es previsible que afectaran aquellos indicadores. De la misma forma que el incremento de las proporciones de excluidos en 1912 pudo contribuir a mejorar las condiciones de salud del contingente, su reducci&#x00F3;n a partir de entonces y sobre todo a partir de 1924 pudo por el contrario tener un impacto negativo. No se puede sin embargo olvidar que la paulatina reducci&#x00F3;n de la proporci&#x00F3;n de excluidos refleja tambi&#x00E9;n una mejora de las condiciones generales de salud de la poblaci&#x00F3;n masculina. Finalmente, las variaciones en la proporci&#x00F3;n de pr&#x00F3;fugos creemos que pueden producir un sesgo en nuestros indicadores de salud por el motivo que argumentamos a continuaci&#x00F3;n. No presentarse al examen y clasificaci&#x00F3;n despu&#x00E9;s del alistamiento era un comportamiento perseguido y penalizado y por esto cabe suponer que la gran mayor&#x00ED;a de los mozos que no se presentaron es porque ten&#x00ED;an elevadas probabilidades de no pertenecer a ninguna de las categor&#x00ED;as que les hubieran permitido ser excluidos o exceptuados del servicio militar. Por esta raz&#x00F3;n creemos que la elevada proporci&#x00F3;n de pr&#x00F3;fugos, que se registr&#x00F3; entre el 15% y el 22% en los reemplazos de 1912 a 1929, sesg&#x00F3;, en un sentido negativo, las observaciones sobre el estado de salud de los alistados que establecieron los militares, lo que puede explicar, junto con el cambio de criterio de clasificaci&#x00F3;n al que hemos aludido antes, el aumento de la proporci&#x00F3;n de excluidos a partir de 1912 y una parte tambi&#x00E9;n del aumento de la morbilidad y mortalidad de los efectivos que cumplieron el servicio militar en los a&#x00F1;os siguientes que examinaremos a continuaci&#x00F3;n.</p>

			<p>La estad&#x00ED;stica sanitaria del ej&#x00E9;rcito, como se ha explicado al principio del art&#x00ED;culo, proporciona datos de los soldados en filas muertos y hospitalizados desde mediados del siglo XIX. Para estimar la mortalidad y morbilidad de este colectivo, los datos de muertos y hospitalizados se refirieron a partir de la d&#x00E9;cada de 1880 al promedio anual del efectivo de soldados en filas. En el <xref ref-type="table" rid="T1">Ap&#x00E9;ndice 1</xref> se presenta una tabla con los datos disponibles de morbilidad, mortalidad y d&#x00ED;as de hospitalizaci&#x00F3;n por enfermo para los a&#x00F1;os comprendidos entre 1880 y 1933. La construcci&#x00F3;n de la serie se ha realizado, en primer lugar, a partir del seguimiento de las series estad&#x00ED;sticas sanitarias militares disponibles<xref ref-type="fn" rid="NOTE13">13</xref> y de los anuarios estad&#x00ED;sticos de Espa&#x00F1;a<xref ref-type="fn" rid="NOTE14">14</xref>, y despu&#x00E9;s a trav&#x00E9;s de la contrastaci&#x00F3;n y complementaci&#x00F3;n, cuando ha sido necesario, con los proporcionados por diversos art&#x00ED;culos aparecidos en las revistas de sanidad militar publicadas durante esos a&#x00F1;os<xref ref-type="fn" rid="NOTE15">15</xref>.</p>

			<p>El <xref ref-type="fig" rid="F7">gr&#x00E1;fico 7</xref> muestra la evoluci&#x00F3;n del promedio anual de soldados que cumpl&#x00ED;an el servicio militar en la pen&#x00ED;nsula e islas adyacentes de 1886 a 1933. Junto a esta serie se ha representado la serie anual de los efectivos del contingente, que hemos podido reconstruir solo a partir de 1895. Para facilitar la comparaci&#x00F3;n, la serie de los efectivos del contingente la hemos desplazado un a&#x00F1;o, ya que el contingente de 1895 cumple el primer a&#x00F1;o completo de servicio militar en 1896. Las diferencias entre ambas series se explican porque no todos los efectivos del contingente se incorporaban a filas y porque la duraci&#x00F3;n media del servicio militar no era igual a un a&#x00F1;o. La principal discrepancia entre ambas series que se produce a partir de 1912 se debe fundamentalmente al aumento primero, y a la posterior reducci&#x00F3;n despu&#x00E9;s de la duraci&#x00F3;n media del servicio militar. En los primeros a&#x00F1;os de la d&#x00E9;cada de 1920 los efectivos en filas alcanzaron un valor m&#x00E1;ximo de 250.000, mientras que antes de 1912, la mayor parte de los a&#x00F1;os no alcanzaron la cifra de los 100.000. La estimaci&#x00F3;n realizada por el ej&#x00E9;rcito de los efectivos en filas es imprescindible para estimar la mortalidad y la morbilidad de aquel colectivo.</p>
			
			
					<fig id="F7">
						<label>Gr&#x00E1;fico 7</label>
						<caption>
							<title>Evoluci&#x00F3;n del promedio anual de los efectivos en filas y del contingente, Espa&#x00F1;a 1886-1933</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F7.jpg"/>
						<p>Fuente: a partir de la fuentes del gr&#x00E1;fico 5.</p>
					</fig>
						

			<p>El <xref ref-type="fig" rid="F8">gr&#x00E1;fico 8</xref> muestra la evoluci&#x00F3;n de la tasa de mortalidad de los soldados en filas causada por todas las enfermedades, excepto las calificadas como externas (traumatismos, homicidios y suicidios), que normalmente eran m&#x00E1;s elevadas entre los soldados que entre los civiles. Esta tasa de mortalidad de los soldados puede compararse para los mismos a&#x00F1;os con la tasa bruta de mortalidad de la poblaci&#x00F3;n espa&#x00F1;ola y, a partir de 1911, con la tasa espec&#x00ED;fica de mortalidad por todas las causas de los hombres espa&#x00F1;oles de 20-24 a&#x00F1;os, calculada anualmente por Blanes en su tesis doctoral. Aunque la selecci&#x00F3;n de los soldados se establec&#x00ED;a en gran medida en funci&#x00F3;n de su estado de salud y nuestro indicador no comprende las muertes por causas externas, la mortalidad de los soldados no fue, en muchos de los a&#x00F1;os contemplados, significativamente inferior a la mortalidad del conjunto de la poblaci&#x00F3;n masculina de 20-24 a&#x00F1;os. Adem&#x00E1;s, otra diferencia que se observa entre ambos colectivos es la mayor fluctuaci&#x00F3;n de las tasas de mortalidad de los soldados en filas, que sugiere que el peso relativo de las enfermedades infecciosas en este colectivo era mayor debido probablemente a sus particulares condiciones de vida y concretamente, a su mayor densidad habitacional y hacinamiento con respecto al resto de la poblaci&#x00F3;n<xref ref-type="fn" rid="NOTE16">16</xref>. Gracias de nuevo a la tesis de Blanes, disponemos de la tasa de mortalidad por enfermedades infecciosas de la poblaci&#x00F3;n masculina de 20-24 a&#x00F1;os, que muestra la misma tendencia que la tasa de mortalidad general pero el aumento del peso relativo de la mortalidad infecciosa en 1918. En este a&#x00F1;o la tasa de mortalidad de los soldados fue inferior y no olvidemos que esta tasa contiene las enfermedades infecciosas y no infecciosas, lo que podr&#x00ED;a deberse al efecto de selecci&#x00F3;n por el criterio de mejor salud de los soldados, y que durante aquel a&#x00F1;o se rechazar&#x00E1; la incorporaci&#x00F3;n a filas de los infectados por gripe. No podemos descartar, por ahora, otras razones como una mayor capacidad de los servicios sanitarios del ej&#x00E9;rcito para hacer frente a la epidemia de gripe o un ocultamiento de los efectos de &#x00E9;sta sobre el contingente. No obstante, antes y despu&#x00E9;s de 1918 son muy frecuentes y acusadas las fluctuaciones de la mortalidad lo que nos conduce a pensar que se debieron a causas infecciosas que afectaban en mayor medida a la poblaci&#x00F3;n hacinada en los cuarteles. Las exploraciones que hemos hecho sobre las enfermedades que explicar&#x00ED;an aquellos picos de la sobremortalidad de los soldados se&#x00F1;alan que la tuberculosis tuvo el mayor protagonismo durante todo el periodo, si bien empez&#x00F3; a disminuir paulatinamente desde el cambio de siglo, aunque con puntas ocasionales; la viruela mantuvo una incidencia destacada hasta finales de la d&#x00E9;cada de 1880; la fiebre tifoidea, el paludismo y varias enfermedades respiratorias (bronquitis y neumon&#x00ED;as) seguir&#x00ED;an en importancia.</p>
			
			
					<fig id="F8">
						<label>Gr&#x00E1;fico 8</label>
						<caption>
							<title>Tasa de mortalidad por enfermedades no externas de los soldados en filas, comparada con las tasas indicadas de la poblaci&#x00F3;n espa&#x00F1;ola, 1886-1933</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F8.jpg"/>
						<p>Fuente: la TBM de Espa&#x00F1;a: Nicolau <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2005</xref>, pp.124-125 ; las tasas de mortalidad de la poblaci&#x00F3;n masculina de 20-24 a&#x00F1;os: Blanes 2007; la de los soldados elaboraci&#x00F3;n propia a partir de las fuentes del gr&#x00E1;fico 5 y del Ap&#x00E9;ndice 1.</p>
					</fig>
						

			<p>Dadas las caracter&#x00ED;sticas de la vida en los cuarteles, las estad&#x00ED;sticas hospitalarias militares tienen una cobertura de los efectivos enfermos, sus causas y la duraci&#x00F3;n de sus dolencias que no disponemos para la poblaci&#x00F3;n civil. Para la misma poblaci&#x00F3;n de soldados en filas la estad&#x00ED;stica del ej&#x00E9;rcito proporciona el n&#x00FA;mero anual de soldados hospitalizados y la duraci&#x00F3;n media de su estancia en el hospital, haciendo factible calcular, gracias a que conocemos el efectivo de soldados, el n&#x00FA;mero medio de d&#x00ED;as al a&#x00F1;o que pasaba hospitalizado un soldado. El <xref ref-type="fig" rid="F9">gr&#x00E1;fico 9</xref> muestra para el periodo 1886-1933 la evoluci&#x00F3;n de este indicador y de la tasa de mortalidad representada en el gr&#x00E1;fico anterior. Las fluctuaciones anuales de ambos indicadores coinciden significativamente, pero mientras el n&#x00FA;mero anual de d&#x00ED;as de hospitalizaci&#x00F3;n por soldado se redujo de 12 a 9 d&#x00ED;as entre 1886 y 1912, la frecuencia de defunciones se redujo mucho m&#x00E1;s, de 13 a 3 muertos al a&#x00F1;o (sobre 1000 soldados) en el mismo periodo. En los a&#x00F1;os siguientes, entre 1912 y 1927, se produjo un aumento de la morbilidad que alcanz&#x00F3; niveles muy parecidos a los de los peores a&#x00F1;os del siglo XIX. La mortalidad tambi&#x00E9;n aumento en estos a&#x00F1;os pero no alcanzo sin embargo, incluso en 1918, los niveles de los a&#x00F1;os m&#x00E1;s cr&#x00ED;ticos del siglo XIX. En definitiva, lo que se&#x00F1;alan estas series es que la morbilidad no sigui&#x00F3; una evoluci&#x00F3;n paralela a la de la mortalidad, y que por lo tanto no debiera utilizarse el indicador de una de estas variables en substituci&#x00F3;n del otro o inferir la evoluci&#x00F3;n de una de las dos variables a partir de la otra.</p>
			
			
					<fig id="F9">
						<label>Gr&#x00E1;fico 9</label>
						<caption>
							<title>Evoluci&#x00F3;n de la prevalencia de la morbilidad y la mortalidad de los soldados en filas, 1886-1933</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F9.jpg"/>
						<p>Fuente: a partir de las fuentes del gr&#x00E1;fico 5 y de las columnas (2) y (4) (c&#x00E1;lculo: (2)*(4)/1000) del Ap&#x00E9;ndice 1.</p>
					</fig>
						

			<p>Existen bastantes evidencias de otras poblaciones y pa&#x00ED;ses que muestran que la morbilidad y la mortalidad no siguen evoluciones paralelas, y que muestran que la morbilidad aument&#x00F3; durante el descenso o transici&#x00F3;n de la mortalidad (ver por ejemplo Riley, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1990</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1989</xref>). La explicaci&#x00F3;n de este hecho es compleja y controvertida (ver por ejemplo Johansson, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1991</xref>; Harris, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1999</xref> y Floud y otros, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2011</xref>) y una de las razones es porque la definici&#x00F3;n y delimitaci&#x00F3;n de la enfermedad es mucho m&#x00E1;s imprecisa y variable que la de la mortalidad lo que dificulta su estimaci&#x00F3;n y finalmente su interpretaci&#x00F3;n. Una explicaci&#x00F3;n por ejemplo que se ha dado del aumento de la prevalencia de la morbilidad, es el aumento de la proporci&#x00F3;n de los efectivos de la poblaci&#x00F3;n m&#x00E1;s vulnerables y con afecciones cr&#x00F3;nicas que se habr&#x00ED;a producido con el descenso de la mortalidad y la ampliaci&#x00F3;n de las probabilidades de sobrevivencia. Otra explicaci&#x00F3;n, muy plausible tambi&#x00E9;n, es que el descenso de la mortalidad y los factores que lo producen aumentan la percepci&#x00F3;n de la enfermedad y la atenci&#x00F3;n a los enfermos, lo que en definitiva elevar&#x00ED;a tambi&#x00E9;n la prevalencia de la morbilidad. Estas dos argumentaciones no son excluyentes pero el aumento de la morbilidad es interpretado de forma mucho m&#x00E1;s optimista en la segunda explicaci&#x00F3;n que en la primera. En la segunda, el aumento sostenido de los indicadores de morbilidad reflejar&#x00ED;a una mayor prevenci&#x00F3;n sanitaria y atenci&#x00F3;n a los enfermos, mientras que en la primera explicaci&#x00F3;n aquel aumento reflejar&#x00ED;a una mayor carga de la enfermedad entre la poblaci&#x00F3;n y en definitiva que una parte significativa de los a&#x00F1;os ganados de vida o del aumento de la esperanza de vida se sacrifican con una mayor prevalencia de la enfermedad.</p>
		</sec>

		
		<sec id="S5">	
			<title>CONCLUSIONES</title>

			<p>Esperamos poder prolongar las series que hemos reconstruido en este trabajo, para unos a&#x00F1;os anteriores del siglo XIX y varias d&#x00E9;cadas del siglo XX, para responder a las preguntas de la presentaci&#x00F3;n. Creemos que una perspectiva temporal m&#x00E1;s larga nos permitir&#x00ED;a distinguir si el aumento de la morbilidad que hemos observado durante la segunda y tercera d&#x00E9;cadas del siglo XX fue un hecho excepcional y acotado en el tiempo, o una constante del proceso de la transici&#x00F3;n y descenso de la mortalidad. Las evidencias de otros pa&#x00ED;ses, como hemos visto, coinciden y se&#x00F1;alan la segunda posibilidad: que la prevalencia de la morbilidad aument&#x00F3; durante el descenso secular de la mortalidad. Independientemente de cual sea la respuesta a la pregunta anterior, las series que hemos presentado en este trabajo se&#x00F1;alan dos factores a considerar tambi&#x00E9;n en el aumento de la morbilidad de los soldados espa&#x00F1;oles durante los a&#x00F1;os siguientes a la implantaci&#x00F3;n del servicio militar obligatorio en 1912: el incremento del promedio anual de los efectivos en filas, de 120.000 en 1912 a m&#x00E1;s de 250.000 en 1922; y, la reducci&#x00F3;n entre los mismos a&#x00F1;os de la proporci&#x00F3;n de excluidos por motivos de salud (ver gr&#x00E1;ficos 7 y 8). Los responsables de la sanidad militar aludieron frecuentemente al segundo factor, al que atribuyeron aquel aumento en la morbilidad, no consideraron sin embargo el primer factor —el fuerte incremento del n&#x00FA;mero de soldados— y sus posibles consecuencias en las condiciones sanitarias de los cuarteles y en la difusi&#x00F3;n y prevalencia de la morbilidad infecciosa.</p>

			<p>La preocupaci&#x00F3;n y perspectiva de an&#x00E1;lisis de los responsables de la sanidad militar espa&#x00F1;ola estuvo muy focalizada en las variaciones de la morbilidad y la mortalidad en el muy corto plazo y una prueba de ello es que entre sus publicaciones no hemos encontrado ning&#x00FA;n trabajo que reconstruya las series temporales de los indicadores de aquellas variables y que realice un an&#x00E1;lisis comparativo de su evoluci&#x00F3;n. Uno de los motivos que, en nuestra opini&#x00F3;n y durante el periodo analizado en esta comunicaci&#x00F3;n, justificar&#x00ED;a esta falta de perspectiva en sus an&#x00E1;lisis, es la importancia relativa que ten&#x00ED;an las enfermedades infecciosas entre la tropa, que causaban importantes fluctuaciones en su mortalidad y que ocultaban demasiado a menudo la tendencia de fondo y el descenso de la mortalidad que se estaba produciendo desde las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas del siglo XIX. Las series de los indicadores de mortalidad de los soldados y de la poblaci&#x00F3;n espa&#x00F1;ola que hemos reunido en los gr&#x00E1;ficos 3 y 8 muestran que la transici&#x00F3;n de la mortalidad se interrumpi&#x00F3; durante una secuencia de varios a&#x00F1;os, anteriores y posteriores a la epidemia de gripe de 1918, por lo que la explicaci&#x00F3;n del aumento de la morbilidad y la mortalidad de los soldados en aquel periodo debe enmarcarse tambi&#x00E9;n en la evoluci&#x00F3;n de las condiciones de salud del conjunto de la poblaci&#x00F3;n espa&#x00F1;ola. Creemos en definitiva que para conocer mejor las relaciones entre la morbilidad y la mortalidad es necesario disponer de una perspectiva temporal larga y a la vez mantener en la medida de lo posible, como hemos intentado hacer en este trabajo, una perspectiva comparativa que muestra las particularidades y similitudes de la evoluci&#x00F3;n de la salud de los soldados y del resto de la poblaci&#x00F3;n. Ambas cosas no pudieron hacerlas los responsables de elaborar las estad&#x00ED;sticas de sanidad militar pero lo que s&#x00ED; hicieron y creemos que bastante bien es recoger la informaci&#x00F3;n necesaria para realizar aquella tarea. La realizaci&#x00F3;n de este trabajo nos ha convencido de que existe a&#x00FA;n una importante riqueza por explotar en las estad&#x00ED;sticas sanitarias del ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol. Estas estad&#x00ED;sticas pueden contrastarse con las procedentes de otras fuentes, como las estad&#x00ED;sticas del movimiento natural, los censos y las sanitarias. Y cuando estas &#x00FA;ltimas fuentes no existen como sucede en gran parte del siglo XIX o son muy incompletas, como en el caso de las estad&#x00ED;sticas de morbilidad de la poblaci&#x00F3;n, las fuentes militares ofrecen al menos observaciones regulares de un sector concreto de la poblaci&#x00F3;n. Un sector limitado, claro est&#x00E1;, del sexo masculino y de un grupo espec&#x00ED;fico de edad, pero que fue observado de forma sistem&#x00E1;tica, a lo largo de un lapso de tiempo muy prolongado.</p>
			
		</sec>
		
	</body>

	
	
	<back>
	
		
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE01"><label>1</label>
				<p>La investigaci&#x00F3;n se ha realizado en el marco de los proyectos <italic>Poblaci&#x00F3;n, alimentaci&#x00F3;n y niveles de vida, Espa&#x00F1;a siglos XIX y XX</italic>, HAR2013-47182-C02-1-P y <italic>Dynamic Multidimensional Well-Being Assessment</italic>, 2014 SGR 591. Agradecemos a los evaluadores an&#x00F3;nimos los comentarios y sugerencias que han hecho a nuestro trabajo, y que han contribuido a mejorar el contenido del presente art&#x00ED;culo.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE02"><label>2</label>
				<p>Instituto Nacional de Estad&#x00ED;stica, <italic>Anuario Estad&#x00ED;stico de Espa&#x00F1;a 1862-1865</italic>, pp. 121-134 y <italic>Anuario Estad&#x00ED;stico de Espa&#x00F1;a 1866-1867</italic>, pp. 286-307.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE03"><label>3</label>
				<p>Por ejemplo, An&#x00F3;nimo (1887), “Cuadros estad&#x00ED;sticos referentes a la asistencia prestada en los hospitales y enfermer&#x00ED;as militares durante el a&#x00F1;o 1886”, <italic>Revista de Sanidad Militar</italic>, I (12), pp. 197-198.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE04"><label>4</label>
				<p>Por ejemplo, las <italic>Memorias-Res&#x00FA;menes de la Estad&#x00ED;stica Sanitaria del Ej&#x00E9;rcito</italic> no ofrecen la cifra absoluta de muertos, sino la proporcional, mientras que en algunos a&#x00F1;os los <italic>Anuarios Estad&#x00ED;sticos de Espa&#x00F1;a</italic> s&#x00ED; facilitan ese dato.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE05"><label>5</label>
				<p>Instituto Nacional de Estad&#x00ED;stica, <italic>Anuario Estad&#x00ED;stico de Espa&#x00F1;a 1862-1865</italic>, pp. 126-127.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE06"><label>6</label>
				<p>Desconocemos por que raz&#x00F3;n las estad&#x00ED;sticas sanitarias militares no siguieron la clasificaci&#x00F3;n de enfermedades de la estad&#x00ED;sticas sanitarias civiles, pero as&#x00ED; fue al menos hasta 1936, S&#x00E1;nchez Oca&#x00F1;a (<xref ref-type="bibr" rid="CIT24">1992</xref>, 59).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE07"><label>7</label>
				<p>Sobre las dificultades de identificaci&#x00F3;n y ordenaci&#x00F3;n de enfermedades en series hist&#x00F3;ricas es imprescindible el estudio y las propuestas de homogeneizaci&#x00F3;n en Bernabeu-Mestre (<xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2003</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE08"><label>8</label>
				<p>En las series m&#x00E1;s antiguas no se diferenciaba entre tifus y fiebre tifoidea; es desde principios del siglo XX cuando empieza la distinci&#x00F3;n entre “tifus abdominal” (fiebre tifoidea) y tifus exantem&#x00E1;tico.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE09"><label>9</label>
				<p>Las biograf&#x00ED;as de estas publicaciones son consultables en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de Espa&#x00F1;a: <uri>http://hemerotecadigital.bne.es/index.vm</uri></p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE10"><label>10</label>
				<p>Adem&#x00E1;s v&#x00E9;anse las series anuales de Italia en <uri>http://www.mortality.org</uri></p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE11"><label>11</label>
				<p>	La legislaci&#x00F3;n sobre el reclutamiento fue abundante y compleja, dada la reiteraci&#x00F3;n de modificaciones sucesivas a lo largo de estos a&#x00F1;os. Las fuentes primarias son: Ministerio de la Guerra, <italic>Nov&#x00ED;sima ley de reemplazos de 10 de Enero de 1877, publicada en la Gaceta del mismo mes, reformando las de 30 de Enero de 1856, 29 de Marzo de 1870 y 17 de Febrero de 1873</italic>; <italic>Ley de Reclutamiento y Reemplazo del Ej&#x00E9;rcito de 11 de Julio de 1885</italic>; <italic>Ley de Reclutamiento y Reemplazo del Ej&#x00E9;rcito de 11 de Julio de 1885, modificada por la de 21 de Agosto de 1896</italic>; <italic>Ley de Reclutamiento y Reemplazo del Ej&#x00E9;rcito de 27 de Febrero de 1912, conforme a la Ley de Bases del 29 de Junio de 1911</italic>.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE12"><label>12</label>
				<p>En Espa&#x00F1;a son numerosos y de gran calidad los estudios antropom&#x00E9;tricos, sobre todo sobre la estatura como indicador de la evoluci&#x00F3;n intergeneracional de la salud y el bienestar biol&#x00F3;gico: (G&#x00F3;mez-Mendoza y P&#x00E9;rez-Moreda, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1995</xref>; Mart&#x00ED;nez-Carri&#x00F3;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2014</xref>; Quiroga Valle, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2001</xref>, Spijker, Jeroen, C&#x00E1;mara, Antonio D. y Blanes, Amand, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">2012</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE13"><label>13</label>
				<p>Ministerio de la Guerra (1903-1910), <italic>Resumen de la estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol</italic>, A&#x00F1;os 1903, 1904, 1905, 1906, 1907, 1908, 1909, Madrid, Imprenta del Patronato de Hu&#x00E9;rfanos de Administraci&#x00F3;n Militar; (1912), <italic>Resumen de la estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol</italic>, A&#x00F1;o 1910, Madrid, Imprenta del Cuerpo de Intendencia Militar; (1913-1916): <italic>Resumen de la estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol,</italic> A&#x00F1;os 1911, 1912, 1914, 1915, Madrid, Imprenta del Patronato de Hu&#x00E9;rfanos de Intendencia e Intervenci&#x00F3;n Militar; (1919-1920), <italic>Resumen de la estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol,</italic> A&#x00F1;os 1917, 1918. Madrid, Talleres Tipogr&#x00E1;ficos “Editorial Reus” S.A.; (1921), <italic>Resumen de la estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol</italic>, A&#x00F1;o 1920, Madrid, Imprenta del Ministerio de Marina; (1929), <italic>Resumen de la estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol</italic>, A&#x00F1;o 1926, Madrid, Establecimiento Tipogr&#x00E1;fico Huelves y Compa&#x00F1;&#x00ED;a; (1931, 1934, 1935), <italic>Resumen de la estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol</italic>, A&#x00F1;os 1929, 1931, 1932, 1933; Madrid, Sucesores de Rivadeneyra (S.A.)-Artes Gr&#x00E1;ficas; (1932), <italic>Resumen de la estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol</italic>, A&#x00F1;o 1930, Madrid, Triunfo. Direcci&#x00F3;n General del Instituto Geogr&#x00E1;fico y Estad&#x00ED;stico, (1915-1920), Estado de reclutamiento y reemplazo del Ej&#x00E9;rcito, A&#x00F1;os 1912-1914, 1915-1917, 1918-1920, Madrid.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE14"><label>14</label>
				<p>Instituto Nacional de Estad&#x00ED;stica<italic>, Anuario Estad&#x00ED;stico de Espa&#x00F1;a</italic>, A&#x00F1;os 1888, 1915, 1916, 1917, 1918, 1919, 1920, 1921-1922, 1922-1923, 1923-1924, 1924-1925, 1925-1926, 1927, 1928, 1929, 1930, 1931, 1932-1933, 1934, 1936, Madrid.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE15"><label>15</label>
				<p>An&#x00F3;nimo, (1887, 1888, 1890), “Cuadros estad&#x00ED;sticos referentes a la asistencia prestada en los hospitales y enfermer&#x00ED;as militares durante el a&#x00F1;o 1886”, <italic>Revista de Sanidad Militar</italic>, I (12), pp. 197-198; “Cuadros estad&#x00ED;sticos referentes a la asistencia prestada en los hospitales y enfermer&#x00ED;as militares durante el a&#x00F1;o 1887”, II (36), pp. 372-373; “Cuadros estad&#x00ED;sticos referentes a la asistencia prestada en los hospitales y enfermer&#x00ED;as militares durante el a&#x00F1;o 1888”, IV (78), pp. 290-291. An&#x00F3;nimo, (1894), “Resumen de la Estad&#x00ED;stica Sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol correspondiente al a&#x00F1;o 1892”, <italic>Revista de Sanidad Militar</italic>, VIII (158), pp. 25-31; (159), pp. 42-45; (160), pp. 60-64; (161), pp. 77-79, (163), pp. 108-112, (164), pp. 125-127. Larra, &#x00C1;ngel de (1910), “La estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol en 1907”, <italic>Revista de sanidad militar y la medicina militar espa&#x00F1;ola</italic>, IV, (10), pp. 292-297. Mart&#x00ED;nez Pacheco, Modesto (<xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1890</xref>), “Resumen de la Estad&#x00ED;stica Sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol. A&#x00F1;o de 1887”, <italic>Revista de Sanidad Militar</italic>, V (87), pp.48-52; (88), pp. 64-68; (89), pp. 74-84. (1891), “Resumen de la Estad&#x00ED;stica Sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol. A&#x00F1;o de 1888”, <italic>Revista de Sanidad Militar</italic>, V, (90), pp. 92-97; (91), pp. 109-116; (92), pp. 126-131; (93), pp. 140-142. Potous, J. (1911), “La estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol (a&#x00F1;o 1909)”, <italic>Revista de Sanidad Militar</italic>, I, (21), pp. 669-672; (1912), “La estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol (a&#x00F1;o 1910)”, II, (28), pp. 733-736; (1913): “La estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol (a&#x00F1;o 1911)”, III, (24), pp. 778-781; (1914): “La estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol (a&#x00F1;o 1912)”, IV, (22), pp. 685-687; (1915), “La estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol (a&#x00F1;o 1914)”, V, (24), pp. 753-756; (1918), “La estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol (a&#x00F1;o 1916)”, VIII, (10), pp. 288-291; (1919), “La estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol (a&#x00F1;o 1917)”, IX, (12), pp. 357-359; (1920), “La estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol (a&#x00F1;o 1918)”, X, (14), pp. 426-428; (1921), “La estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol (a&#x00F1;o 1919)”, XI, (14), pp. 418-420; (1922), “La estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol (a&#x00F1;o 1920)”, XII, (8) pp. 219-221; (1923), “La estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol (a&#x00F1;o 1921)”, XIII, (10), pp. 276-278; (1928), “La estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol (a&#x00F1;o 1925)”, XVIII, (9), pp. 258-260; (1932), “La estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol (a&#x00F1;o 1929)”, XXII, (4), pp. 99-101. S&#x00E1;nchez Fern&#x00E1;ndez, L. (1906), “Resumen de la estad&#x00ED;stica sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol. A&#x00F1;o 1904”, <italic>Revista de Sanidad Militar</italic>, XX, (457), pp. 312-319. Torrecilla, Carlos de (1892, 1893): “Resumen de la Estad&#x00ED;stica Sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol. A&#x00F1;o de 1889”, <italic>Revista de Sanidad Militar</italic>, VI, (111), pp. 33-37; (112), pp. 59-62; (113), pp. 75-78; (114), pp. 86-90; (115), pp. 106-111; (118), pp. 156-160. “Resumen de la Estad&#x00ED;stica Sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol correspondiente al a&#x00F1;o 1890”, VI, (119), pp. 173-174; (120), pp. 189-192; (121), pp. 201-207; (122), pp. 221-223; (123), pp. 235-239; (125), pp. 268-272. “Resumen de la Estad&#x00ED;stica Sanitaria del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol correspondiente al a&#x00F1;o 1891”, VII, (133), pp. 10-15; (134), pp. 27-31; (135), pp. 44-47; (136), pp. 60-62; (137), pp. 80-84.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE16"><label>16</label>
				<p>Ya en la d&#x00E9;cada de 1880 se establec&#x00ED;a una relaci&#x00F3;n directa entre la incidencia de la tuberculosis y las condiciones higi&#x00E9;nicas de los acuartelamientos, entre los que predominaban “…viejos edificios edificados con fines diametralmente opuestos al que ahora tienen, no re&#x00FA;nen ninguna condici&#x00F3;n higi&#x00E9;nica…” Planter (<xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1892</xref>: 309). Hubo que esperar a entrado el siglo XX para que las condiciones de salubridad en los cuarteles mejorases de manera significativa, Potous (1914: 685).</p>
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				<title>AP&#x00C9;NDICE 1</title>
				
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						<label>AP&#x00C9;NDICE 1</label>
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							<title>Tabla de morbilidad y mortalidad del Ej&#x00E9;rcito espa&#x00F1;ol (1880-1933). (Pen&#x00ED;nsula, Baleares y Canarias) (Exceptuando muertos y heridos en combate, en accidentes y en suicidios)</title>
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