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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Asclepio</journal-id>
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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-4466</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			 <article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2015.19</article-id>
			 <article-id pub-id-type="doi">10.3989/asclepio.2015.19</article-id>
			 
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				<subject>DOSSIER: GEOLOG&#x00CD;A, HISTORIA Y CULTURA. LAS CIENCIAS DE LA TIERRA Y LA HISTORIA DE LA GEOLOG&#x00CD;A EN M&#x00C9;XICO / GEOLOGY, HISTORY AND CULTURE. THE EARTH SCIENCE AND THE HISTORY OF THE GEOLOGY IN MEXICO</subject>
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				 <article-title>LA INVESTIGACI&#x00D3;N GEOL&#x00D3;GICA EN LA COMISI&#x00D3;N CIENT&#x00CD;FICA DE M&#x00C9;XICO</article-title>
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					<trans-title>THE GEOLOGICAL RESEARCH IN THE SCIENTIFIC COMMISSION OF M&#x00C9;XICO</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">LA INVESTIGACI&#x00D3;N GEOL&#x00D3;GICA EN LA COMISI&#x00D3;N CIENT&#x00CD;FICA DE M&#x00C9;XICO</alt-title>
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			  <aff id="U1">Instituto de Geograf&#x00ED;a. Universidad Nacional Aut&#x00F3;noma de M&#x00E9;xico</aff>
			  			  
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				<corresp id="cor1"><email xlink:href="lazuelab@yahoo.com.mx">lazuelab@yahoo.com.mx</email></corresp>
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				<day>31</day>
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				<year>2015</year>
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				<year>2015</year>
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			<volume>67</volume>
			<issue>2</issue>
			
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				<title>RESUMEN</title>
				<p>Durante el Imperio de Maximiliano (1864-1867) la ciencia mexicana experiment&#x00F3; cambios significativos en sus perspectivas generales y su enfoque metodol&#x00F3;gico, gracias a la participaci&#x00F3;n de la comunidad cient&#x00ED;fica local en los diferentes proyectos de investigaci&#x00F3;n que se organizaron. Por un lado destacaron las propuestas del propio Emperador, quien impuls&#x00F3; la pr&#x00E1;ctica cient&#x00ED;fica local mediante el apoyo a los proyectos en curso, al tiempo que promov&#x00ED;a nuevas empresas de investigaci&#x00F3;n. Simult&#x00E1;neamente, Napole&#x00F3;n III orden&#x00F3; al Instituto de Francia la organizaci&#x00F3;n de una expedici&#x00F3;n cient&#x00ED;fica con el objeto de estudiar diferentes aspectos del pa&#x00ED;s. Entre los objetivos de la expedici&#x00F3;n francesa destac&#x00F3; la investigaci&#x00F3;n geol&#x00F3;gica, que se abord&#x00F3; tomando como antecedentes los estudios efectuados por numerosos viajeros europeos en los a&#x00F1;os precedentes. Este trabajo expondr&#x00E1; los principales rasgos de estos estudios y analizar&#x00E1; los objetivos y alcances de la expedici&#x00F3;n durante su breve estancia en territorio mexicano.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>During Maximilian’s Empire, Mexican science experimented changes both in its general perspectives and its methodological outlook, due to scientific interaction among the local scientific community and foreign scientists. Maximilian encouraged local scientists to continue working in their ongoing projects, and invited others to participate in new scientific endeavors. Simultaneously, Napoleon III instructed the French Institute to organize a scientific expedition in order to study different aspects of the new Empire. Geological research stood out among the goals of the French expedition, and it was initiated taking into consideration several geological studies made by European travelers during the first half of the century. This paper will describe the main features of such investigations and will analyze the expedition’s goals and accomplishments during its brief sojourn in Mexico.</p>
			</trans-abstract>
			
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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Geolog&#x00ED;a</kwd>	
				<kwd>M&#x00E9;xico</kwd>
				<kwd>Viajeros</kwd>
				<kwd>Segundo Imperio</kwd>
				<kwd>Francia</kwd>
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				<title>KEYWORDS</title>
				<kwd>Geology</kwd>
				<kwd>Mexico</kwd>
				<kwd>Foreign travelers</kwd>
				<kwd>Second Empire</kwd>
				<kwd>France</kwd>
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		<sec id="S1">
			<title>LA INVESTIGACI&#x00D3;N GEOL&#x00D3;GICA EN M&#x00C9;XICO COMO OBJETIVO LOCAL Y FOR&#x00C1;NEO </title>
			
			<p>La primera mitad del siglo XIX mexicano fue un per&#x00ED;odo de inestabilidad continua debido a las pugnas entre los diversos grupos pol&#x00ED;ticos, que frecuentemente condujeron a la guerra civil, as&#x00ED; como al asedio de las potencias intervencionistas. La fragilidad del estado nacional facilit&#x00F3; la p&#x00E9;rdida de casi la mitad del territorio durante la guerra con los Estados Unidos (1847-1848) y desemboc&#x00F3; a&#x00F1;os despu&#x00E9;s en la intervenci&#x00F3;n francesa, que culmin&#x00F3; con la imposici&#x00F3;n del imperio de Maximiliano de Habsburgo (1864-1867). Durante su breve gesti&#x00F3;n, Napole&#x00F3;n III orden&#x00F3; al Instituto de Francia la organizaci&#x00F3;n de una expedici&#x00F3;n cient&#x00ED;fica con el objeto de estudiar diferentes aspectos del pa&#x00ED;s, entre los que destac&#x00F3; la investigaci&#x00F3;n geol&#x00F3;gica, objeto de este ensayo. </p>

			<p>Pese a las dificultades pol&#x00ED;ticas y econ&#x00F3;micas que agobiaron al pa&#x00ED;s en los a&#x00F1;os precedentes, los intelectuales mexicanos hab&#x00ED;an encontrado el espacio para desarrollar investigaciones cient&#x00ED;ficas, que para el caso de la geolog&#x00ED;a se explican en el art&#x00ED;culo de Lucero Morelos de este mismo volumen. Baste aqu&#x00ED; se&#x00F1;alar, que estuvieron vinculadas con el reconocimiento territorial y la industria minera, y que fueron promovidas por el gobierno y los particulares con diversos fines. Simult&#x00E1;neamente, un numeroso contingente de viajeros europeos y norteamericanos hab&#x00ED;an recorrido el pa&#x00ED;s con objetivos relacionados con las empresas mineras y colonizadoras que se establecieron despu&#x00E9;s de la independencia, dejando testimonio de sus investigaciones en numerosos libros y art&#x00ED;culos cient&#x00ED;ficos, que fueron objeto de traducciones y reimpresiones en diferentes pa&#x00ED;ses. De esta manera se dieron a conocer en el extranjero algunas caracter&#x00ED;sticas de la constituci&#x00F3;n geol&#x00F3;gica y la riqueza natural de M&#x00E9;xico, que contribuyeron a suscitar el inter&#x00E9;s de las naciones extranjeras en el potencial extractivo del pa&#x00ED;s. </p>

			<p>Fue as&#x00ED; que durante el Imperio de Maximiliano se valoraran los estudios realizados por «un peque&#x00F1;o n&#x00FA;mero de observadores [extranjeros], entre los que [citaron] en primera l&#x00ED;nea, despu&#x00E9;s de Alexandre von Humboldt, a Burkart, von Gerolt y Berghes» (Sainte-Claire Deville, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1865-1867</xref>, p. 37), como la base cient&#x00ED;fica para el desarrollo de las investigaciones que se proyectaron en esos a&#x00F1;os. La importancia que se confiri&#x00F3; a dichas investigaciones en detrimento de la que se hab&#x00ED;a efectuado localmente, implicaba desconfianza respecto a su «precisi&#x00F3;n cient&#x00ED;fica» y su car&#x00E1;cter «positivo», que no dejaron de manifestar. Pero tambi&#x00E9;n es cierto que desconoc&#x00ED;an la calidad y extensi&#x00F3;n de los trabajos locales, en virtud de su restringida difusi&#x00F3;n en publicaciones exclusivamente nacionales, en contraste con la amplia circulaci&#x00F3;n de los estudios europeos, que mencion&#x00E9;. En este sentido, el conocimiento del territorio mexicano del que dispon&#x00ED;an era escaso y se limitaba a las regiones descritas en las obras de los viajeros, entre los cuales destacaba como fuente primigenia la del bar&#x00F3;n Alexander von Humboldt. </p>

			<p>Esta apreciaci&#x00F3;n obliga a una breve referencia a los trabajos realizados por los viajeros europeos, tomado como punto de partida la expedici&#x00F3;n de Humboldt y su estancia en la capital de la Nueva Espa&#x00F1;a, que otros estudiosos han analizado a profundidad, por lo que me limitar&#x00E9; a exponer sus principales logros en relaci&#x00F3;n con las ciencias de la Tierra: </p>

			<p>Despu&#x00E9;s de sus experiencias en el cono sur, Alejandro de Humboldt lleg&#x00F3; al puerto de Acapulco el 23 de marzo de 1803. Se estableci&#x00F3; en la Ciudad de M&#x00E9;xico, en donde como menciona Moncada «el virrey Iturrigaray lo recibi&#x00F3; y le abri&#x00F3; las puertas de oficinas y archivos, cerradas no s&#x00F3;lo a otros extranjeros sino a&#x00FA;n a los cient&#x00ED;ficos novohispanos y peninsulares, y le facilit&#x00F3; un pasaporte que le permiti&#x00F3; viajar por el reino sin ning&#x00FA;n inconveniente» (Moncada, 2000, p. 34). Sus viejos compa&#x00F1;eros de estudios de Frieberg, Andr&#x00E9;s Manuel del R&#x00ED;o, catedr&#x00E1;tico de Miner&#x00ED;a, y el propio Director del Seminario, Fausto de Elh&#x00FA;yar, pusieron a su disposici&#x00F3;n las instalaciones del Colegio para que realizara sus estudios.</p>

			<p>Humboldt cont&#x00F3; as&#x00ED; con extraordinarias facilidades: informaci&#x00F3;n oficial privilegiada y colaboradores del m&#x00E1;s alto nivel, que le acompa&#x00F1;aron en sus expediciones y le proporcionaron estudios, datos, colecciones naturalistas y mapas, con los que integr&#x00F3; su <italic>Ensayo Pol&#x00ED;tico sobre el reino de la Nueva Espa&#x00F1;a</italic> (1807-1811) y su <italic>Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente</italic> (1807-1834). </p>

			<p>En ambas obras aparecen las coordenadas geogr&#x00E1;ficas de los lugares que visit&#x00F3;; se registran observaciones astron&#x00F3;micas y meteorol&#x00F3;gicas; se presentan mapas y secciones de los sistemas monta&#x00F1;osos que recorri&#x00F3;, con informaci&#x00F3;n geol&#x00F3;gica in&#x00E9;dita; y se hacen descripciones de fauna y flora, correlacionadas con el espacio geogr&#x00E1;fico en el que se ubican. El <italic>Ensayo Pol&#x00ED;tico </italic>incluye adem&#x00E1;s, un estudio detallado sobre las minas mexicanas, apoyado en abundantes datos estad&#x00ED;sticos y pormenores sobre la explotaci&#x00F3;n minera. </p>

			<p>En relaci&#x00F3;n con las ciencias de la Tierra, el viaje americano le proporcion&#x00F3; datos sobre las componentes del campo magn&#x00E9;tico terrestre, que posteriormente elaborar&#x00ED;a; descubri&#x00F3; la corriente marina en la costa occidental de Sudam&#x00E9;rica —llamada originalmente de Humboldt y hoy conocida como corriente del Per&#x00FA;—; fue pionero en los estudios que relacionan las regiones geogr&#x00E1;ficas con la flora y fauna locales e hizo importantes contribuciones al desarrollo de la geolog&#x00ED;a a partir de sus estudios sobre los temblores de tierra y los volcanes americanos, que aparecieron publicados en sus «Volcanes y cordilleras de Quito y M&#x00E9;xico». </p>

			<p>Respecto al &#x00FA;ltimo punto, fue invaluable su experiencia en M&#x00E9;xico en donde presenci&#x00F3; la actividad del Volc&#x00E1;n Jorullo, de donde deriv&#x00F3; sus conclusiones sobre el papel desempe&#x00F1;ado por las fuerzas eruptivas en la historia y desarrollo de la corteza terrestre, que se consideraron decisivas para descartar definitivamente la hip&#x00F3;tesis de los neptunistas. </p>

			<p>Tambi&#x00E9;n hizo contribuciones a la ense&#x00F1;anza de la geolog&#x00ED;a en el Real Seminario de Miner&#x00ED;a, a trav&#x00E9;s de su «Pasigraf&#x00ED;a o Ensayo Geogn&#x00F3;stico sobre el yacimiento de las rocas en los dos hemisferios», que incluy&#x00F3; Andr&#x00E9;s Manuel del R&#x00ED;o en su <italic>Tratado de Orictognosia </italic>(R&#x00ED;o, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1832</xref>).</p>

			<p>En lo que toca a la mineralog&#x00ED;a, Humboldt dedic&#x00F3; todo un tomo de su <italic>Ensayo Pol&#x00ED;tico</italic> al estudio de los minerales mexicanos, tanto en lo que concierne a descripci&#x00F3;n f&#x00ED;sica como en cuanto a los m&#x00E9;todos de prospecci&#x00F3;n, explotaci&#x00F3;n, beneficio y amalgamaci&#x00F3;n, as&#x00ED; como a la organizaci&#x00F3;n del trabajo, la tecnolog&#x00ED;a y los rendimientos de cada una de las minas. </p>

			<p>Adem&#x00E1;s del valor intr&#x00ED;nseco de sus estudios, las obras de Humboldt promovieron el inter&#x00E9;s de cient&#x00ED;ficos, exploradores e inversionistas, que viajaron a M&#x00E9;xico despu&#x00E9;s de la independencia y realizaron estudios de varias disciplinas cient&#x00ED;ficas. En particular, la d&#x00E9;cada de 1824-1834 vio desembarcar viajeros vinculados con compa&#x00F1;&#x00ED;as mineras que pretend&#x00ED;an establecerse en nuestro pa&#x00ED;s, especialmente ingleses, seguidos por los alemanes y los norteamericanos. </p>

			<p>La explotaci&#x00F3;n minera en la variada y poco conocida topograf&#x00ED;a mexicana, exig&#x00ED;a la atenci&#x00F3;n de t&#x00E9;cnicos y cient&#x00ED;ficos que efectuaran estudios sobre la geolog&#x00ED;a de las diversas localidades mineras y de la potencialidad econ&#x00F3;mica de los yacimientos, que financiaron los propios empresarios. </p>

			<p>Una vez en M&#x00E9;xico, los empresarios y exploradores enfrentaron las peculiaridades naturales y sociales del pa&#x00ED;s, que les prodigaron materiales para escribir art&#x00ED;culos y libros sobre sus experiencias, que acompa&#x00F1;aron de registros y descripciones naturalistas, as&#x00ED; como de mapas regionales, que con el tiempo conformaron un c&#x00FA;mulo significativo de datos cient&#x00ED;ficos sobre la naturaleza y la constituci&#x00F3;n geol&#x00F3;gica de M&#x00E9;xico.</p>

			<p>Entre las empresas que se establecieron en esos a&#x00F1;os destaca la Compa&#x00F1;&#x00ED;a Alemana-Americana de Minas (CAAM), en la que participaba la propia «familia real prusiana» y sus directivos, Wilhelm Stein y Friedrich von Gerolt, se eligieron entre los secretarios del Ministerio de Miner&#x00ED;a de Prusia. Stein fue nombrado «agente director de la compa&#x00F1;&#x00ED;a minera en M&#x00E9;xico para que adquiriera minas y las explotara con la ayuda de otros alemanes», mientras que el ingeniero de minas Friedrich von Gerolt se integr&#x00F3; al consejo directivo (Ward, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">1981</xref>, p. 353). Todos los directivos de la empresa fueron individuos altamente capacitados en disciplinas relacionadas con la explotaci&#x00F3;n minera, que realizaron investigaciones sobre el entorno natural en el que se establecieron y dejaron escritos de diversa &#x00ED;ndole y calidad cient&#x00ED;fica: Stein, public&#x00F3; en Heidelberg un art&#x00ED;culo en el que se refiere a la «Mina de San Guillermo cerca de Perote» y se interes&#x00F3; por los meteoritos mexicanos, de los cuales habr&#x00ED;a tomado muestras que se analizaron en Europa (Enciso y Enciso, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1995</xref>, p. 51). J. C. Schmidt, quien sucedi&#x00F3; a Stein, mantuvo una abundante correspondencia con sus compatriotas en la que coment&#x00F3; y corrigi&#x00F3; los escritos de Humboldt, que calific&#x00F3; de «exageradamente positivos». Y Carl Koppe, escribi&#x00F3; una obra que «intenta dar una visi&#x00F3;n global del pa&#x00ED;s siguiendo el modelo de Humboldt», con el apoyo de fuentes mexicanas y extranjeras contempor&#x00E1;neas. Su valor parece haber radicado en su actualizaci&#x00F3;n de los datos estad&#x00ED;sticos y pol&#x00ED;ticos de M&#x00E9;xico y la inclusi&#x00F3;n de parajes que Humboldt no visit&#x00F3; (Mentz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1982</xref>, p. 73). Asimismo, algunos de ellos establecieron relaciones con la comunidad cient&#x00ED;fica local y comenzaron a publicar en ambos lados del Atl&#x00E1;ntico los estudios cient&#x00ED;ficos que emanaban de sus investigaciones. </p>

			<p>En cuanto a las obras de mayor valor cient&#x00ED;fico, la historiograf&#x00ED;a mexicana del XIX distingue las de Carl von Berghes y Friedrich von Gerolt<xref ref-type="fn" rid="NOTE02">2</xref>, como las primeras investigaciones post-humboldianas que contribuyeron al conocimiento de la geolog&#x00ED;a de M&#x00E9;xico. Destacan aqu&#x00ED; las primicias de la cartograf&#x00ED;a geol&#x00F3;gica mexicana, por su <italic>Carta geogn&#x00F3;stica del Estado de M&#x00E9;xico,</italic> en donde se ubicaron y caracterizaron los principales distritos mineros del antiguo estado de M&#x00E9;xico (Crespo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1903</xref>, p. 54; Ord&#x00F3;&#x00F1;ez, 1946, p. 6; Cserna, 1990, p. 6)<xref ref-type="fn" rid="NOTE03">3</xref>. De acuerdo con de Cserna, «la versi&#x00F3;n original de este mapa con secciones fue publicada a colores en 1827, mientras que su texto explicativo apareci&#x00F3; en los <italic>Erdmann’s Annalen der Erd V&#x00F6;lker-und Staatenkunde</italic>, en Berl&#x00ED;n, en 1835» (Cserna, 1990, p.6).</p>

			<p>Von Gerolt fue m&#x00E1;s prol&#x00ED;fico que su coautor de la <italic>Carta geogn&#x00F3;stica</italic>, pues entre 1825 y 1834 public&#x00F3; 8 art&#x00ED;culos sobre M&#x00E9;xico de temas como yacimientos de litargio, metalurgia, perfiles geogn&#x00F3;sticos, volcanes y estudios geol&#x00F3;gicos de los distritos mineros —que inclu&#x00ED;an registros astron&#x00F3;micos, barom&#x00E9;tricos y mineral&#x00F3;gicos (Aguilar y Santill&#x00E1;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1898</xref>, pp. 92-93). Su impacto fue considerable, ya que con excepci&#x00F3;n del que public&#x00F3; en el <italic>Registro Trimestre</italic> de M&#x00E9;xico, sus art&#x00ED;culos, cartas y perfiles, aparecieron en dos o m&#x00E1;s revistas de editoriales europeas y americanas (Berl&#x00ED;n, Par&#x00ED;s, Heidelberg, Sttutgart, D&#x00FC;sseldorf, Bonn, Nueva York y M&#x00E9;xico).</p>

			<p>En lo que concierne a las relaciones de los alemanes con la comunidad cient&#x00ED;fica local, von Gerolt figura entre los miembros correspondientes de la Sociedad Mexicana de Geograf&#x00ED;a y Estad&#x00ED;stica desde 1838 (Alam&#x00E1;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1947</xref>, pp. 104-106). Carl von Berghes, por su parte, mantuvo una colaboraci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica importante con el mineralogista mexicano Jos&#x00E9; Ma. de Bustamante (m. 1834), de la que da testimonio la <italic>Descripci&#x00F3;n de la Serran&#x00ED;a de Zacatecas</italic>, que Bergues complet&#x00F3; con observaciones y comentarios, as&#x00ED; como con «planos, perfiles y vistas» que traz&#x00F3; &#x00E9;l mismo, para publicarla en 1834 bajo la r&#x00FA;brica de Bustamante y su propia colaboraci&#x00F3;n (Bustamante, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1834</xref>). </p>

			<p>Otro beneficiario de los trabajos de Bustamante fue el mineralogista Joseph Burkart (1798-1874), a quien se debe la obra de mayor trascendencia cient&#x00ED;fica sobre el tema que nos ocupa, escrita luego de una d&#x00E9;cada de investigaciones en el pa&#x00ED;s —que efectu&#x00F3; mientras dirig&#x00ED;a la mina de Tlalpujahua—. Se trata del libro <italic>Estancia y viajes en M&#x00E9;xico en los a&#x00F1;os 1825 hasta 1834...,</italic> publicado en alem&#x00E1;n en dos vol&#x00FA;menes (Burkart, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1836</xref>), con una dedicatoria al Bar&#x00F3;n de Humboldt y el prop&#x00F3;sito expl&#x00ED;cito de ampliar sus investigaciones de acuerdo con el programa que dejara delineado en el <italic>Ensayo Pol&#x00ED;tico del Reino de la Nueva Espa&#x00F1;a.</italic>  </p>

			<p>El trabajo refiere el intrincado y penos&#x00ED;simo viaje que emprendi&#x00F3; Burkart entre San Blas y Tampico (Burkart, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1836</xref>, vol. 2, pp. 169-170), cuya minuciosa descripci&#x00F3;n introdujo a la literatura cient&#x00ED;fica el paisaje de la franja comprendida entre los paralelos 22º y 23º. Adem&#x00E1;s ascendi&#x00F3; al Nevado de Toluca y reconoci&#x00F3; el Jorullo; visit&#x00F3; los basaltos de la Hacienda de Santa Mar&#x00ED;a Regla<xref ref-type="fn" rid="NOTE04">4</xref> y busc&#x00F3; tenaz pero infructuosamente «la masa [mete&#x00F3;rica] de Durango» mencionada por Humboldt. Todas sus descripciones incluyen tablas, mapas, cortes, mediciones, registros y estad&#x00ED;sticas, que corrigieron y completaron la visi&#x00F3;n de Humboldt sobre la geograf&#x00ED;a y la naturaleza mexicanas. Y en lo que concierne a la geolog&#x00ED;a, sus observaciones incluyen discusiones te&#x00F3;ricas relacionadas con los caracteres mineral&#x00F3;gicos y las condiciones estratigr&#x00E1;ficas de las rocas principales. </p>

			<p>Pero la obra est&#x00E1; lejos de limitarse a los campos de la mineralog&#x00ED;a o la geolog&#x00ED;a, ya que abarca estudios sobre los volcanes, los meteoritos, las fuentes termales, las ciudades, los distritos mineros y la arquitectura precolombina. En relaci&#x00F3;n con las localidades que visit&#x00F3;, Burkart incluye comentarios de orden sociol&#x00F3;gico y etnogr&#x00E1;fico, a la vez que atiende las condiciones orogr&#x00E1;ficas, hidrogr&#x00E1;ficas y climatol&#x00F3;gicas. As&#x00ED;, la descripci&#x00F3;n naturalista de Burkart admite tambi&#x00E9;n al hombre: su aspecto f&#x00ED;sico, sus actividades, sus costumbres, sus relaciones sociales, sus enfermedades, sus «vicios» y sus talentos particulares. An&#x00E1;logamente, su examen de las ciudades y poblaciones; de la desigualdad social y el orden pol&#x00ED;tico, conlleva la alusi&#x00F3;n al medio f&#x00ED;sico. </p>

			<p>Estas caracter&#x00ED;sticas hicieron que la obra de Burkart tuviera un impacto de consideraci&#x00F3;n en los c&#x00ED;rculos intelectuales, empresariales y pol&#x00ED;ticos. Sus investigaciones fueron ampliamente difundidas en M&#x00E9;xico y en Europa fue le&#x00ED;do y discutido por naturalistas, ge&#x00F3;grafos, ge&#x00F3;logos y mineralogistas. En particular, durante la Intervenci&#x00F3;n Francesa su libro fue evaluado por el ge&#x00F3;grafo Louis Vivien de Saint Mart&#x00ED;n (1802-1897), quien lo equipar&#x00F3; con la obra de Humboldt y atribuy&#x00F3; a Burkart «los m&#x00E1;s grandes servicios para el estudio cient&#x00ED;fico de los territorios mexicanos y el perfeccionamiento de su carta» (Vivien de Saint Mart&#x00ED;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT30">1865</xref>, p. 250).</p>

			<p>Esta apreciaci&#x00F3;n resume de alguna manera la opini&#x00F3;n que se ten&#x00ED;a en Europa sobre el estado de la investigaci&#x00F3;n geol&#x00F3;gica en M&#x00E9;xico, en la que se valoraban especialmente los estudios de los viajeros, mismos que recibieron una buena acogida a nivel local por sus contribuciones al estudio del territorio mexicano<xref ref-type="fn" rid="NOTE05">5</xref>. </p>

		</sec>
		
		<sec id="S2">
			<title>EL PROGRESO DE LA GEOLOG&#x00CD;A EN EL FRAGOR DE LAS GUERRAS </title>

			<p>Mientras los peritos y viajeros ultramarinos exploraban nuestro pa&#x00ED;s, el gobierno mexicano puso en marcha varios proyectos que involucraron estudios geogr&#x00E1;ficos, geol&#x00F3;gicos y mineral&#x00F3;gicos. Destacan los trabajos del Istmo de Tehuantepec (1823-1826), de los alrededores de la Ciudad de M&#x00E9;xico (1825) y de la frontera noreste de M&#x00E9;xico y los Estados Unidos (1827-1831), que tuvieron por objeto «observar los rasgos naturales [de cada regi&#x00F3;n]; obtener informaci&#x00F3;n geogr&#x00E1;fica y apuntar datos exactos para los mapas» (Mendoza, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2000</xref>, p. 92). De las tres, la del Istmo de Tehuantepec se convertir&#x00ED;a con el paso de los a&#x00F1;os, en una de las regiones mejor estudiadas del pa&#x00ED;s, por su presumible potencial para la comunicaci&#x00F3;n interoce&#x00E1;nica. De la misma manera que el problema del desag&#x00FC;e en la Ciudad de M&#x00E9;xico dio lugar al &#x00E9;nfasis en el estudio de la Cuenca. </p>

			<p>Entretanto, algunos gobiernos del interior efectuaron estudios regionales sobre la configuraci&#x00F3;n del territorio y sus recursos naturales. Pero cada vez se hac&#x00ED;a m&#x00E1;s evidente la necesidad de contar con investigaciones de car&#x00E1;cter general que sirvieran como fundamento para la planeaci&#x00F3;n a largo plazo y la organizaci&#x00F3;n de la Rep&#x00FA;blica. As&#x00ED; surgi&#x00F3; el proyecto de fundar una instituci&#x00F3;n con los objetivos de construir la Carta de la Rep&#x00FA;blica y levantar la Estad&#x00ED;stica Nacional y en 1833 se cre&#x00F3; Instituto Nacional de Geograf&#x00ED;a y Estad&#x00ED;stica —actual Sociedad Mexicana de Geograf&#x00ED;a y Estad&#x00ED;stica (SMGE)<xref ref-type="fn" rid="NOTE06">6</xref>—, en donde se agrup&#x00F3; la comunidad cient&#x00ED;fica e intelectual del pa&#x00ED;s. De ah&#x00ED; que desde los primeros n&#x00FA;meros de su <italic>Bolet&#x00ED;n</italic> aparecieran art&#x00ED;culos relacionados con el estudio de los diferentes t&#x00F3;picos que iban constituyendo el saber geol&#x00F3;gico, como disciplina cient&#x00ED;fica. </p>

			<p>Las actividades de la SMGE fueron afectadas por la inestabilidad pol&#x00ED;tica, aunque nunca se suspendieron, ni siquiera durante la guerra con los Estados Unidos (1846-1848), que contra todo pron&#x00F3;stico, supuso grandes adelantos en la geolog&#x00ED;a. Durante esos a&#x00F1;os se transform&#x00F3; en una Comisi&#x00F3;n de Estad&#x00ED;stica Militar, que continu&#x00F3; con las tareas de reconocimiento y cartograf&#x00ED;a, en las que se incluyeron algunos estudios geol&#x00F3;gicos. </p>

			<p>Como es sabido, el conflicto b&#x00E9;lico desemboc&#x00F3; en una considerable p&#x00E9;rdida territorial, que inclu&#x00ED;a Nuevo M&#x00E9;xico y California, que sumado al de Texas —recientemente independizado y anexado a los Estados Unidos—, constitu&#x00ED;an m&#x00E1;s de la mitad del territorio mexicano<xref ref-type="fn" rid="NOTE07">7</xref>.</p>

			<p>La guerra concluy&#x00F3; con la firma del <italic>Tratado de paz</italic> de Guadalupe-Hidalgo, el 2 de febrero de 1848, que orden&#x00F3; la conformaci&#x00F3;n de sendas <italic>Comisiones de L&#x00ED;mites</italic> para efectuar los trabajos de delimitaci&#x00F3;n en el campo (1849-1855). Las tareas se llevaron a cabo en condiciones adversas para los mexicanos, ya que sus ingenieros contaban con un pobre instrumental, con frecuencia en malas condiciones, que contrastaba notablemente con el equipamiento cient&#x00ED;fico de los estadounidenses (Tamayo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">2000</xref>, pp. 69-70). De ah&#x00ED; que la <italic>Comisi&#x00F3;n</italic> mexicana se limitara a realizar trabajos cartogr&#x00E1;ficos y topogr&#x00E1;ficos, que aparecieron en sus informes y cartas. Tambi&#x00E9;n se apuntaron ah&#x00ED; algunas notas sobre la configuraci&#x00F3;n del terreno, como «los cursos de los r&#x00ED;os, los arroyos y pantanos notables, as&#x00ED; como de la direcci&#x00F3;n general de [los] lomer&#x00ED;os y los cerros aislados...» (Tamayo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">2001</xref>, p. 105). Un c&#x00FA;mulo valioso de informaci&#x00F3;n, que permaneci&#x00F3; in&#x00E9;dito debido a las prioridades del Estado en aquellos a&#x00F1;os de inestabilidad y desgobierno. </p>

			<p>En contraste, los comisionados estadounidenses acopiaran suficiente material para publicar una amplia bibliograf&#x00ED;a sobre sus observaciones f&#x00ED;sicas de la regi&#x00F3;n fronteriza, que s&#x00F3;lo en relaci&#x00F3;n con Nuevo M&#x00E9;xico sumaron un total de 19 obras publicadas que contienen descripciones y estudios geol&#x00F3;gicos de la regi&#x00F3;n fronteriza (<xref ref-type="bibr" rid="CIT04">ACSM-1</xref>, pp. 266-275). </p>

			<p>Los trabajos m&#x00E1;s valiosos se concentraron en el <italic>Levantamiento Emory</italic> (1857), que incluy&#x00F3; el estudio geol&#x00F3;gico de una amplia regi&#x00F3;n situada, al norte y al sur de la nueva l&#x00ED;nea divisoria. A juicio de Cserna este estudio hizo «contribuciones importantes al conocimiento de la estratigraf&#x00ED;a, la paleontolog&#x00ED;a y la petrograf&#x00ED;a de las partes septentrionales de M&#x00E9;xico» y constituye el primer estudio geol&#x00F3;gico realizado en el pa&#x00ED;s estadounidense que representa una aportaci&#x00F3;n al patrimonio cient&#x00ED;fico del mundo (De Cserna, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1990</xref>, pp. 8-9). </p>

			<p>En el nivel local, incluso en los peores a&#x00F1;os el inter&#x00E9;s en el desarrollo cient&#x00ED;fico de M&#x00E9;xico se mantuvo a contracorriente. En el terreno de la pr&#x00E1;ctica destaca la formaci&#x00F3;n de una Comisi&#x00F3;n para levantar la Carta Geogr&#x00E1;fica y Topogr&#x00E1;fica del Valle de M&#x00E9;xico (1857), con el objetivo de alcanzar un conocimiento m&#x00E1;s completo sobre la ciudad de M&#x00E9;xico y sus alrededores. Las dificultades pol&#x00ED;ticas impidieron que los trabajos alcanzaran la totalidad de los objetivos, pero se publicaron varios trabajos parciales, entre los que destaca la <italic>Memoria para la carta hidrogr&#x00E1;fica del Valle de M&#x00E9;xico</italic>, que consigna algunos datos geol&#x00F3;gicos del &#x00E1;rea (Orozco y Berra, 1862, pp. 337-512). </p>

			<p>Hubo tambi&#x00E9;n en estos a&#x00F1;os viajeros que realizaron investigaciones cient&#x00ED;ficas en nuestro pa&#x00ED;s, entre los que destaca el prol&#x00ED;fico naturalista suizo Henri de Saussure, quien examin&#x00F3; las solfataras de la Sierra de San Andr&#x00E9;s en el Estado de Michoac&#x00E1;n y construy&#x00F3; la <italic>Carta de M&#x00E9;xico representando el Valle de An&#x00E1;huac y su vertiente oriental</italic> (De Cserna, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1990</xref>, p. 10; Orozco y Berra, 1881). Public&#x00F3; sus datos y observaciones en los libros <italic>M&#x00E9;moires pour servir a l’histoire naturelle du Mexique, des Antilles et des &#x00C9;tats-Unis </italic>—1858— y <italic>Coup d’oeil sur l’hydrologie du Mexique</italic> (1862). </p>

			<p>Otro viajero que hizo contribuciones a la geolog&#x00ED;a mexicana, fue William M. Gabb, quien incursion&#x00F3; en territorio mexicano como miembro de la California Geological Survey, en los a&#x00F1;os sesenta del siglo XIX, publicando un trabajo sobre los recursos minerales de Baja California, que titul&#x00F3; «Lower California» (1868). Tambi&#x00E9;n escribi&#x00F3; sobre sus f&#x00F3;siles cret&#x00E1;cicos y terciarios (1869), que luego complet&#x00F3; con los de Sonora y Chihuahua (1872), que aparecieron por separado, en la serie de la <italic>Geological Survey</italic>, bajo los subt&#x00ED;tulos de «Geology» y «Paleontology.» Los dem&#x00E1;s se publicaron en los <italic>Proceedings of the Academy of Natural Sciences of Philadelphia</italic>. (Aguilar y Santill&#x00E1;n, 1898, p. 86; Torres, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">2012</xref>, pp. 115-125)<xref ref-type="fn" rid="NOTE08">8</xref>. </p>

			<p>Entretanto, el gobierno liberal bajo el liderazgo del Presidente Ju&#x00E1;rez (1861-1863), trataba de impulsar diversos proyectos que impulsar&#x00ED;an el desarrollo cient&#x00ED;fico del pa&#x00ED;s<xref ref-type="fn" rid="NOTE09">9</xref>, que se vieron truncados por la invasi&#x00F3;n de las tropas francesas que apoyaron el ascenso de Maximiliano de Habsburgo como Emperador y la subsecuente guerra anti-intervencionista.</p>		

		</sec>
		
		<sec id="S3">
			<title>LA GEOLOG&#x00CD;A DURANTE EL SEGUNDO IMPERIO </title>

			<p>Cuando Maximiliano asumi&#x00F3; el poder reconoci&#x00F3; la necesidad de contar con una comunidad cient&#x00ED;fica activa, como elemento indispensable para impulsar la modernizaci&#x00F3;n de su nueva patria. En consecuencia, el Imperio recurri&#x00F3; a la plataforma de las escuelas locales de Medicina y Miner&#x00ED;a, as&#x00ED; como en la <italic>Sociedad Mexicana de Geograf&#x00ED;a y Estad&#x00ED;stica</italic>, a las que brind&#x00F3; su incondicional apoyo a cambio de su participaci&#x00F3;n en sus proyectos. La respuesta de los intelectuales fue de asentimiento casi un&#x00E1;nime, con la excepci&#x00F3;n de aquellos que tomaron las armas contra los franceses. En cambio algunos consideraron el establecimiento del Imperio como <italic>fait accompli </italic>–cuyo futuro o duraci&#x00F3;n era dif&#x00ED;cil de prever– y acataron el nuevo orden sin mayor resistencia. Otros lo hicieron con entusiasmo debido al clima progresista que dominaba en la capital del pa&#x00ED;s por el inesperado liberalismo de Maximiliano, que provoc&#x00F3; la simpat&#x00ED;a de los intelectuales moderados con las avanzadas propuestas del Emperador. As&#x00ED;, los que estuvieron en una posici&#x00F3;n directiva —como el ge&#x00F3;grafo e historiador liberal Manuel Orozco y Berra en el Ministerio de Fomento—, aprovecharon la disposici&#x00F3;n del monarca para mantener y promover los proyectos republicanos de modernizaci&#x00F3;n del pa&#x00ED;s. Como consecuencia, Maximiliano promovi&#x00F3; con relativo &#x00E9;xito una serie de acciones de car&#x00E1;cter cient&#x00ED;fico, en las que se manifestaron los intereses de diferentes redes: </p>

			<p>Unas de estas acciones consistieron en la revitalizaci&#x00F3;n de viejos proyectos locales como la <italic>Comisi&#x00F3;n del Valle de M&#x00E9;xico</italic> y el proyecto del desag&#x00FC;e (Espinosa, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1902</xref>, p. 309), la <italic>Academia de Medicina</italic> y el <italic>Observatorio Astron&#x00F3;mico y Meteorol&#x00F3;gico</italic>; otras, fueron propuestas novedosas como la formaci&#x00F3;n de la Carta Geol&#x00F3;gica de los distritos minerales, o la localizaci&#x00F3;n geogr&#x00E1;fica y la descripci&#x00F3;n de monumentos arqueol&#x00F3;gicos. Adem&#x00E1;s hubo lugar para las aficiones personales del monarca, cuyo proyecto personal fue la habilitaci&#x00F3;n del Museo P&#x00FA;blico de Historia Natural, Arqueolog&#x00ED;a e Historia<xref ref-type="fn" rid="NOTE10">10</xref>, que encarg&#x00F3; al entom&#x00F3;logo Dominich Billimeck (Azuela y Vega y Ortega, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2011</xref>).</p>

			<p>Al mismo tiempo que se delinearon los proyectos cient&#x00ED;ficos de Maximiliano, el Mariscal Bazaine, que encabezaba el ej&#x00E9;rcito intervencionista, quiso aprovechar los talentos cient&#x00ED;ficos bajo su mando para recabar informaci&#x00F3;n y desarrollar estudios sobre M&#x00E9;xico. Simult&#x00E1;neamente, Napole&#x00F3;n III —que no quer&#x00ED;a ser menos que Carlos X en Grecia y Luis Felipe en Argelia— orden&#x00F3; la conformaci&#x00F3;n de la <italic>Commission Scientifique du Mexique </italic>(1864-1867) bajo la direcci&#x00F3;n del Instituto de Francia, que se abordar&#x00E1; en las siguientes p&#x00E1;ginas<xref ref-type="fn" rid="NOTE11">11</xref>. </p>

			<p>El proyecto de la expedici&#x00F3;n francesa ten&#x00ED;a claros objetivos expansionistas, que el emperador franc&#x00E9;s no se cuid&#x00F3; de ocultar, como puede observarse en la transcripci&#x00F3;n que hizo el ministro Victor Duruy de sus intenciones, en una carta dirigida al Presidente de la Sociedad Mexicana de Geograf&#x00ED;a y Estad&#x00ED;stica:  </p>

					<p>El Emperador, que nunca dese&#x00F3; llevar a cabo una conquista por las armas, tiene la noble ambici&#x00F3;n de conquistar su grandioso pa&#x00ED;s para la ciencia. Nuestros sabios van a marchar una vez m&#x00E1;s sobre las huellas de nuestros soldados, pero con mayor fortuna que sus predecesores del Instituto de Egipto. Pues ahora encontrar&#x00E1;n a su llegada, numerosos trabajos ya desarrollados y sociedades de sabios que est&#x00E1;n organizadas desde hace tiempo<xref ref-type="fn" rid="NOTE12">12</xref>.</p>

			<p>Se trataba, como es claro, de analizar cient&#x00ED;ficamente las condiciones del pa&#x00ED;s en todos sus aspectos para lograr un eficiente control pol&#x00ED;tico y promover la efectiva explotaci&#x00F3;n de los recursos naturales. Por ello, el decreto de conformaci&#x00F3;n de la <italic>CSM</italic> estableci&#x00F3; como prioridad los estudios «sobre la geograf&#x00ED;a; la constituci&#x00F3;n geol&#x00F3;gica y mineral&#x00F3;gica del pa&#x00ED;s; la descripci&#x00F3;n de las especies animales y vegetales; el estudio de los fen&#x00F3;menos atmosf&#x00E9;ricos y de la constituci&#x00F3;n m&#x00E9;dica; el de las diversas razas, sus monumentos [y] su historia» (<xref ref-type="bibr" rid="CIT04">ACSM-1</xref>, p. 16). Temas, que se hab&#x00ED;an mantenido en la agenda de todos los gobiernos del pa&#x00ED;s, por lo que abundaban los estudios locales desde el siglo XVI y exist&#x00ED;an avances sustantivos para las tareas que se emprender&#x00ED;an. Los franceses lo reconocieron cabalmente, aunque como se&#x00F1;al&#x00E9;, no se guardaron de expresar desconfianza respecto a su «precisi&#x00F3;n cient&#x00ED;fica» y su car&#x00E1;cter «positivo».</p>

			<p>La<italic> Commission </italic>se dividi&#x00F3; en cuatro Comit&#x00E9;s de acuerdo con la especialidad de los estudios e inscribi&#x00F3; la geolog&#x00ED;a en el de Ciencias <italic>Naturales</italic> y M&#x00E9;dicas. El Comit&#x00E9; qued&#x00F3; integrado por 5 miembros del Instituto de Francia: el naturalista Henri Milne Edwards (1800-1885)<xref ref-type="fn" rid="NOTE13">13</xref>; el bot&#x00E1;nico Joseph Decaisne (1807-1882)<xref ref-type="fn" rid="NOTE14">14</xref>; el naturalista y antrop&#x00F3;logo Jean-Louis-Armand de Quatrefages (1810-1892)<xref ref-type="fn" rid="NOTE15">15</xref>; el ge&#x00F3;logo Charles Sainte-Claire Deville (1814-1876)<xref ref-type="fn" rid="NOTE16">16</xref>; y el Bar&#x00F3;n F&#x00E9;lix Hippolyte Larrey (1808-1895), cirujano militar y hombre pol&#x00ED;tico<xref ref-type="fn" rid="NOTE17">17</xref>.</p>

			<p>En las «Instrucciones Sumarias» que redact&#x00F3;, el Comit&#x00E9; defini&#x00F3; su objeto de estudio en los siguientes t&#x00E9;rminos: </p>

					<p>Desde el punto de vista de las ciencias naturales, la exploraci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica de una regi&#x00F3;n cualquiera comprende el estudio de las razas humanas que la han habitado desde el pasado hasta la actualidad; la descripci&#x00F3;n de las especies animales y vegetales actualmente vivas [y] de las extintas; la b&#x00FA;squeda de los elementos de la constituci&#x00F3;n del suelo; [y] la observaci&#x00F3;n de los fen&#x00F3;menos geol&#x00F3;gicos que puede a&#x00FA;n escenificar (Comit&#x00E9; des Sciences Naturelles et M&#x00E9;dicales, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1865</xref>, p. 19). </p>

			<p>Aunque el Comit&#x00E9; reconoci&#x00F3; la posibilidad de estudiar simult&#x00E1;neamente los aspectos «pr&#x00E1;cticos» de la naturaleza mexicana, advirti&#x00F3; que «los viajeros y los corresponsales de [la <italic>Commission</italic>] deber&#x00ED;an [mantener como prioridad] el estudio puramente ‘cient&#x00ED;fico’ del pa&#x00ED;s». (Comit&#x00E9; des Sciences Naturelles et M&#x00E9;dicales, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1865</xref>, p. 20) El texto prosigue con los lineamientos generales que orientar&#x00ED;an las expediciones y enseguida aparecen los instructivos de cada disciplina, que redact&#x00F3; por separado el especialista.</p>

			<p>El instructivo de geolog&#x00ED;a y mineralog&#x00ED;a fue elaborado por Charles Saint-Claire Deville, quien inici&#x00F3; sus disposiciones indicando que su meta ser&#x00ED;a la construcci&#x00F3;n de la carta geol&#x00F3;gica de M&#x00E9;xico. Aunque advirti&#x00F3; que como &#x00E9;sta representaba «el resumen gr&#x00E1;fico» de la minuciosa exploraci&#x00F3;n geol&#x00F3;gica del territorio, «la carta [...], ser&#x00ED;a el resultado de largos y perseverantes esfuerzos». Sobre todo, porque depender&#x00ED;a del «conocimiento suficientemente exacto de la topograf&#x00ED;a local» (Sainte-Claire Deville, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1865-1867</xref>, p. 37)<xref ref-type="fn" rid="NOTE18">18</xref>. Es decir, se trataba de un proyecto para el mediano plazo.</p>

			<p>Entretanto, era preciso recoger «los datos generales sobre la constituci&#x00F3;n geogn&#x00F3;stica del nuevo imperio mexicano, o si se quiere, ampliar y completar los que se deben a un peque&#x00F1;o n&#x00FA;mero de observadores, entre los que habr&#x00ED;a que citar en primera l&#x00ED;nea, despu&#x00E9;s de Alexandre von Humboldt, a Burkart, de Gerolt y de Berghes»<xref ref-type="fn" rid="NOTE19">19</xref>. Y orden&#x00F3; que s&#x00F3;lo «en los casos particulares y para las regiones que presentaran un inter&#x00E9;s capital, ya fuera desde el punto de vista de los fen&#x00F3;menos eruptivos, o desde el punto de vista de la geolog&#x00ED;a estratigr&#x00E1;fica o palentol&#x00F3;gica», los expedicionarios podr&#x00ED;an recurrir «al apoyo de los trabajos locales». En estos casos, «convenientemente elegidos, agreg&#x00F3;, se dar&#x00ED;a un gran servicio a la ciencia con la elaboraci&#x00F3;n de monograf&#x00ED;as sobre las semejanzas y anomal&#x00ED;as que se puedan observar entre las formaciones eruptivas o sedimentarias de Am&#x00E9;rica Central (sic) y aqu&#x00E9;llas de Europa o de Norteam&#x00E9;rica».</p>

			<p>El ge&#x00F3;logo franc&#x00E9;s manifest&#x00F3; su inter&#x00E9;s en «el estudio qu&#x00ED;mico de las emanaciones volc&#x00E1;nicas y la descripci&#x00F3;n de los restos org&#x00E1;nicos de los terrenos estratificados». Y «en el mismo sentido, se&#x00F1;al&#x00F3;, debe concederse mucha atenci&#x00F3;n a una mina igualmente fecunda, pues ambas cosas juntas s&#x00F3;lo han aflorado hasta hoy, en [el territorio de] M&#x00E9;xico»<xref ref-type="fn" rid="NOTE20">20</xref>. </p>

			<p>El «Instructivo» prosigue con la descripci&#x00F3;n de los diferentes tipos de terreno, que se hab&#x00ED;an identificado y la enumeraci&#x00F3;n de los objetos de estudio que deb&#x00ED;an atender los expedicionarios. Destac&#x00F3; aqu&#x00ED; la identificaci&#x00F3;n y estudio de las vetas metal&#x00ED;feras, «sin ninguna duda, la mayor riqueza natural de M&#x00E9;xico»; de los veneros de aguas minerales y las «chimeneas volc&#x00E1;nicas que forman los puntos culminantes del Nuevo Mundo»; demand&#x00F3; la formaci&#x00F3;n de colecciones de minerales, como paso previo e indispensable para el estudio litol&#x00F3;gico; y enfatiz&#x00F3; el inter&#x00E9;s en «recoger» meteoritos, o «por lo menos muestras» para su an&#x00E1;lisis en el laboratorio. En todos los casos los reportes se deb&#x00ED;an acompa&#x00F1;ar de dibujos y fotograf&#x00ED;as cuando fuera posible. </p>

			<p>A continuaci&#x00F3;n Sainte-Claire expone las «recomendaciones generales», no sin antes aconsejar la «colecta de todos los datos existentes en el pa&#x00ED;s, impresos o manuscritos [...] sobre la geograf&#x00ED;a, la topograf&#x00ED;a, la geolog&#x00ED;a y la mineralog&#x00ED;a de M&#x00E9;xico». (Comentario que indica la ineludible validaci&#x00F3;n de las capacidades cient&#x00ED;ficas locales, que previamente hab&#x00ED;a despreciado). </p>

			<p>Entre las recomendaciones destaca el dibujo preciso de las formaciones exploradas; la elaboraci&#x00F3;n de esbozos de los cortes geol&#x00F3;gicos; el registro de observaciones barom&#x00E9;tricas y altim&#x00E9;tricas con instrumentos espec&#x00ED;ficos; la identificaci&#x00F3;n <italic>in situ</italic> de las muestras minerales y paleontol&#x00F3;gicas, si fuera posible; y su etiquetaci&#x00F3;n con todos los datos del lugar donde se encontraron.</p>

			<p>En lo que toca a las minas, el ge&#x00F3;logo aconsej&#x00F3; el acopio de los levantamientos de las minas ya explotadas, que efectuar&#x00ED;an «los ingenieros locales». Encomend&#x00F3; el examen minucioso del orden y la sucesi&#x00F3;n de las substancias de la veta y la colecci&#x00F3;n de muestras, «especialmente de las especies cristalizadas»<xref ref-type="fn" rid="NOTE21">21</xref>. De las aguas minerales pidi&#x00F3; su localizaci&#x00F3;n y an&#x00E1;lisis qu&#x00ED;mico, igual que respecto a los volcanes, cuyas emanaciones hab&#x00ED;a que determinar, lo mismo que sus temperaturas. Y reiter&#x00F3; su inter&#x00E9;s en los meteoritos. </p>

			<p>El «Instructivo» incluye detalles sobre el uso de los instrumentos adecuados y consejos para situaciones espec&#x00ED;ficas, que no cabe enumerar. Aunque s&#x00ED; vale la pena extenderse en el comentario sobre la trascendencia de la expedici&#x00F3;n sobre el desarrollo ulterior de la geolog&#x00ED;a en M&#x00E9;xico, pues el «Instructivo» simbolizaba la difusi&#x00F3;n de la metodolog&#x00ED;a de frontera para la investigaci&#x00F3;n geol&#x00F3;gica. </p>

			<p>De hecho, la geolog&#x00ED;a fue justamente el &#x00E1;rea de investigaci&#x00F3;n en la que se efectuaron «los mejores y m&#x00E1;s amplios trabajos» de la <italic>CSM </italic>(Maldonado-Koerdell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1965</xref>, p. 172). Desde luego, el cr&#x00E9;dito corresponde a los expedicionarios: los mineralogistas y ge&#x00F3;logos E. Guillemin-Tarayre, Auguste Dollfus, E. de Montserrat y P. Pavie, quienes exploraron una amplia regi&#x00F3;n del pa&#x00ED;s e hicieron contribuciones significativas al conocimiento de la conformaci&#x00F3;n geol&#x00F3;gica de los distritos mineros y a la determinaci&#x00F3;n de la edad de algunas formaciones mexicanas. </p>		
		
		</sec>
		
		<sec id="S4">
			<title>ALGUNOS RESULTADOS DE LA COMMISSION SCIENTIFIQUE DU MEXIQUE </title>

			<p>Tal vez el resultado m&#x00E1;s importante de los ge&#x00F3;logos franceses fue su desempe&#x00F1;o como instructores de los cient&#x00ED;ficos locales que se sumaron a la expedici&#x00F3;n para llevar a cabo trabajos de campo y de gabinete. Algunos fueron nombrados corresponsales en M&#x00E9;xico por el Ministerio de la Instrucci&#x00F3;n P&#x00FA;blica franc&#x00E9;s (Antonio del Castillo, Antonio Garc&#x00ED;a y Cubas, Francisco Jim&#x00E9;nez, Manuel Orozco y Berra) y otros como Leopoldo R&#x00ED;o de la Loza o Ram&#x00F3;n Almaraz, simplemente figuraron entre los colaboradores. </p>

			<p>En lo que concierne al alcance geogr&#x00E1;fico de sus investigaciones geol&#x00F3;gicas, &#x00E9;stas s&#x00F3;lo pudieron efectuarse en &#x00E1;reas restringidas en virtud de la extensi&#x00F3;n de la guerra entre los ej&#x00E9;rcitos imperiales y republicanos. Sin embargo, las regiones que alcanzaron a explorar incrementaron el reconocimiento territorial y los estudios geol&#x00F3;gicos del pa&#x00ED;s, dando lugar a numerosos trabajos cient&#x00ED;ficos. Entre los m&#x00E1;s valorados por los ge&#x00F3;logos mexicanos se puede mencionar el <italic>Coup d’Oeil sur la Topographie et la G&#x00E9;ologie du Mexique et de l’Am&#x00E9;rique Centrale</italic> de Virlet d’Aoust, que Aguilera destaca por la descripci&#x00F3;n y fechamiento del «sistema de An&#x00E1;huac»; la identificaci&#x00F3;n de los distintos tipos de terreno y de minerales del pa&#x00ED;s. Pone en relevancia sus aportaciones al estudio del metamorfismo y sus trabajos sobre los terrenos de origen mete&#x00F3;rico (Aguilera, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1896</xref>, pp. 59-60). Carron de Fleury public&#x00F3; unas «Notas geol&#x00F3;gicas y estad&#x00ED;sticas de Sonora y la Baja California...» (Carron de Fleury, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1869</xref>, pp. 44-52 y 112-118.); Antonio del Castillo hizo un «Cuadro de la mineralog&#x00ED;a mexicana», en donde orden&#x00F3; las especies minerales de acuerdo con su composici&#x00F3;n qu&#x00ED;mica y cristalizaci&#x00F3;n, «con el arreglo al sistema del profesor Dana» y efectu&#x00F3; un estudio sobre el fierro mete&#x00F3;rico de Yanhuitl&#x00E1;n (Castillo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1864a</xref>, pp. 564-571 y <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1864b</xref>, pp. 661-665). Y Pierre Laur escribi&#x00F3; un tratado de 300 p&#x00E1;ginas sobre la metalurgia de la plata mexicana, que apareci&#x00F3; en los <italic>Annales des Mines</italic> de Par&#x00ED;s en 1871.<xref ref-type="fn" rid="NOTE22">22 </xref></p>

			<p>Los expedicionarios de la <italic>Commission</italic>, por su parte, dieron a la imprenta numerosas memorias geol&#x00F3;gicas, de acuerdo con los lineamientos del Instructivo:  </p>

			<p>Sobre los volcanes, Auguste Dollfus y Eug&#x00E8;ne de Montserrat firmaron un estudio sobre el Nevado de Toluca y construyeron los cortes geol&#x00F3;gicos y el plano del cr&#x00E1;ter, mismo que acompa&#x00F1;aron con un croquis geol&#x00F3;gico y topogr&#x00E1;fico de los alrededores de Toluca; y tambi&#x00E9;n fueron coautores de un trabajo sobre el Volc&#x00E1;n de Colima. En colaboraci&#x00F3;n con P. Pavie, ambos autores efectuaron el estudio del Popocat&#x00E9;petl y trazaron el corte geol&#x00F3;gico de la cima (<xref ref-type="bibr" rid="CIT06">ACSM-3</xref>, pp. 29-35, 43-55 y <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">ACSM-2</xref>, pp. 187-201). Posteriormente los dos primeros hicieron un «Viaje geol&#x00F3;gico a las rep&#x00FA;blicas de Guatemala y El Salvador», en cuyo reporte se refirieron brevemente al volc&#x00E1;n de Tacan&#x00E1;, Chiapas e hicieron algunas anotaciones «sobre temblores y erupciones volc&#x00E1;nicas»<xref ref-type="fn" rid="NOTE23">23</xref>. </p>

			<p>La regi&#x00F3;n que exploraron incluye los estados de M&#x00E9;xico, Puebla y Veracruz, desde donde se desplazaron al sureste para la expedici&#x00F3;n a Centroam&#x00E9;rica. De acuerdo con las instrucciones de Sainte-Claire, tuvieron el cuidado de anotar minuciosamente sus observaciones y trazar los cortes de sus traves&#x00ED;as. De ah&#x00ED; resultaron art&#x00ED;culos sobre el trayecto de Veracruz a M&#x00E9;xico, del que trazaron un corte que «sigue el desarrollo de la l&#x00ED;nea quebrada que pasa por M&#x00E9;xico, Puebla, Orizaba y Veracruz» (<xref ref-type="bibr" rid="CIT05">ACSM-2</xref>, pp. 124-127). Tambi&#x00E9;n publicaron un estudio geol&#x00F3;gico a partir de los cortes de Naolinco a Huatusco, de Perote a Tehuac&#x00E1;n y de ah&#x00ED; a Puebla, a los que se sumaron los cortes paralelos y transversales de la cordillera. Este trabajo incluye la carta geol&#x00F3;gica del distrito de Zomelahuacan y el plano de las aguas minerales de los alrededores de Puebla (<xref ref-type="bibr" rid="CIT05">ACSM-2</xref>, pp. 363-403). </p>

			<p>Respecto a los distritos mineros, Dollfus y Monserrat publicaron un estudio sobre el de Sultepec, que contiene tres apartados. El primero se dedica a la geograf&#x00ED;a f&#x00ED;sica (monta&#x00F1;as, hidrograf&#x00ED;a y clima); en el segundo, titulado «Geolog&#x00ED;a», se ocupa de la identificaci&#x00F3;n de las formaciones geol&#x00F3;gicas, volcanes, aguas minerales «y emanaciones gaseosas». Y bajo la r&#x00FA;brica de «Mineralog&#x00ED;a y f&#x00E1;bricas metal&#x00FA;rgicas», el &#x00FA;ltimo se refiere a los filones metal&#x00ED;feros y las haciendas de beneficio. El trabajo incluye 3 cortes geol&#x00F3;gicos de los derroteros de la expedici&#x00F3;n (<xref ref-type="bibr" rid="CIT06">ACSM-3</xref>, pp. 471-496). </p>

			<p>El mineralogista Guillemin Tarayre, por su parte explor&#x00F3; el noroeste de M&#x00E9;xico (Baja California y Sonora) y despu&#x00E9;s de la ca&#x00ED;da del Imperio, parece haberse desplazado hacia los Estados Unidos, para integrar aquella regi&#x00F3;n con los estudios geol&#x00F3;gicos y mineral&#x00F3;gicos de la Alta California y Nevada. Entretanto, viaj&#x00F3; a Sinaloa, Chihuahua, Durango, Zacatecas, San Luis Potos&#x00ED;, Guanajuato, Jalisco, Hidalgo y M&#x00E9;xico.</p>

			<p>Fue el m&#x00E1;s prol&#x00ED;fico de los expedicionarios, ya que entre los reportes que envi&#x00F3; al Instituto de Francia —que se publicaron en los <italic>Archives</italic>—, destaca uno de 300 p&#x00E1;ginas sobre «la exploraci&#x00F3;n mineral&#x00F3;gica de las regiones mexicanas», en el que adem&#x00E1;s de anotar los usuales datos sobre los distritos mineros, se ocupa de la temperatura comparativa de las aguas del Atl&#x00E1;ntico en las costas de Am&#x00E9;rica y Francia; incluye observaciones de asteroides y se refiere al meteorito de Casas Grandes<xref ref-type="fn" rid="NOTE24">24</xref>. </p>

			<p>En 1870 public&#x00F3; un libro sobre «La producci&#x00F3;n de metales preciosos en la Am&#x00E9;rica Septentrional», que completa con el mapa de «las dos Californias, Nevada y los territorios circunvecinos» y los cortes geol&#x00F3;gicos de California y Nevada, as&#x00ED; como el de Baja California. Contiene asimismo, un perfil geol&#x00F3;gico del pa&#x00ED;s entre los dos oc&#x00E9;anos», que traz&#x00F3; durante su traves&#x00ED;a de San Blas a Veracruz.</p>

			<p>En todos los casos, Guillemin tuvo el cuidado de proporcionar una visi&#x00F3;n de conjunto que no dej&#x00F3; fuera los datos hist&#x00F3;ricos ni las descripciones del paisaje y los pobladores. Pero adem&#x00E1;s, proporcion&#x00F3; informaci&#x00F3;n paleontol&#x00F3;gica, arqueol&#x00F3;gica y etnogr&#x00E1;fica de zonas que hab&#x00ED;an permanecido en el olvido —Casas Grandes, por ejemplo. Todo ello complementado con las indispensables estad&#x00ED;sticas econ&#x00F3;micas de las minas y de la regi&#x00F3;n circundante (v&#x00E9;ase <xref ref-type="fig" rid="F1">figura 1</xref>).</p>
			
			
						<fig id="F1">
							<label>Figura 1</label>
							<caption>
								<title>Exploraci&#x00F3;n geol&#x00F3;gica de la Commission Scientifique du Mexique</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F1.jpg"/>
						</fig>
						
						

			<p>Los estudios geol&#x00F3;gicos de los Archives... se completan con los trabajos de otros estudiosos como Laur, al que me refer&#x00ED; anteriormente<xref ref-type="fn" rid="NOTE25">25</xref>; y con los que discuten los reportes de los expedicionarios, que firmaron Sainte-Claire Deville y Combes<xref ref-type="fn" rid="NOTE26">26</xref>. </p>

			<p>En total, los trabajos de la <italic>CSM</italic> llegaron a completar 3 gruesos vol&#x00FA;menes en los que se incluyen las actas de las sesiones de trabajo; los reportes de los viajeros y estudios extensos como los que he mencionado. Otras investigaciones se dieron a la imprenta en la serie de la <italic>Mission Scient&#x00ED;fique au Mexique et dans l’Am&#x00E9;rique Centrale</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1968</xref>), una elegante colecci&#x00F3;n de grandes tomos en folio, profusamente ilustrada. Mientras que los militares publicaron sus estudios en una serie por separado, <italic>L’Exp&#x00E9;dition au Mexique</italic>, donde apareci&#x00F3; la Carta del Imperio Mexicano del General Gustave Niox (Niox, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">1873</xref>). </p>

			<p>A la productividad bibliogr&#x00E1;fica habr&#x00ED;a que a&#x00F1;adir las colecciones y espec&#x00ED;menes que fueron a dar a Par&#x00ED;s para enriquecer el patrimonio cultural de Francia. Tal vez el mejor indicador del volumen que acopiaron, fue el traslado del meteorito de Charcas —de 780 kg— que condujo Bazaine hasta el Museo de Par&#x00ED;s. Una met&#x00E1;fora material de las transferencias cient&#x00ED;ficas y culturales que se verificaron durante el malogrado imperio.</p>
		
		</sec>
		
	</body>

	
	<back>
	
	
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE01"><label>1</label>
					<p>Esta investigaci&#x00F3;n es parte del proyecto PAPIIT n&#x00FA;m. IN 301113-RN 301113: “La Geograf&#x00ED;a y las ciencias naturales en algunas ciudades y regiones mexicanas, 1787-1940”. Responsable Dra. Luz Fernanda Azuela, Instituto de Geograf&#x00ED;a-UNAM.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE02"><label>2</label>
					<p>Friedrich von Gerolt naci&#x00F3; en Linz, cerca del Rhin (c. 1800). Estudi&#x00F3; en el Polit&#x00E9;cnico de Par&#x00ED;s y luego defendi&#x00F3; su patria en la guerra franco-prusiana. Emigr&#x00F3; a Inglaterra (1824) y se incorpor&#x00F3; a la CAAM. Fue consejero de la C&#x00ED;a. inglesa de Real del Monte. Regres&#x00F3; a Alemania en 1836, pero volvi&#x00F3; a M&#x00E9;xico un a&#x00F1;o despu&#x00E9;s como C&#x00F3;nsul Plenipotenciario de Prusia, puesto en el que permaneci&#x00F3; hasta 1846, cuando parti&#x00F3; con el mismo cargo a los Estados Unidos. (<italic>Diccionario Porr&#x00FA;a de Historia, Biograf&#x00ED;a y Geograf&#x00ED;a de M&#x00E9;xico</italic>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1995</xref>, p. 1437)</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE03"><label>3</label>
					<p>El territorio del estado de M&#x00E9;xico comprend&#x00ED;a entonces partes de los estados de M&#x00E9;xico, Guerrero, Hidalgo, Tlaxcala y Morelos. </p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE04"><label>4</label>
					<p>Estos sitios aparecen reiteradamente en la literatura de viajes debido a la influencia de Humboldt, quien no s&#x00F3;lo los describi&#x00F3; maravillado, sino que enfatiz&#x00F3; la importancia de efectuar otras investigaciones. De Santa Mar&#x00ED;a Regla realiz&#x00F3; incluso dibujos, que otros repitieron despu&#x00E9;s con la misma perspectiva. (Burkart, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1836</xref>, pp. 182-188 y p. 66)</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE05"><label>5</label>
					<p>Otro viajero que contribuy&#x00F3; al estudio de la geolog&#x00ED;a mexicana fue el ge&#x00F3;grafo y naturalista belga Henri Galeotti (Azuela, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2012</xref>). </p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE06"><label>6</label>
					<p>El <italic>Instituto</italic> cambi&#x00F3; dos veces de denominaci&#x00F3;n y adquiri&#x00F3; su nombre actual en 1850.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE07"><label>7</label>
					<p>En 1853 el <italic>Tratado de la Mesilla</italic> modific&#x00F3; parte de los l&#x00ED;mites establecidos en el anterior. </p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE08"><label>8</label>
					<p>Sobre los pormenores de la expedici&#x00F3;n v&#x00E9;ase Torres, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">2012</xref>.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE09"><label>9</label>
					<p>Durante su gesti&#x00F3;n, el ingeniero ge&#x00F3;grafo Francisco D&#x00ED;az Covarrubias propuso la creaci&#x00F3;n de un <italic>Observatorio Astron&#x00F3;mico</italic> en la ciudad de M&#x00E9;xico y el establecimiento de una red de observatorios meteorol&#x00F3;gicos en la Rep&#x00FA;blica, con el fin de ampliar y sistematizar las observaciones en todo el pa&#x00ED;s.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE10"><label>10</label>
					<p>El <italic>Museo Nacional</italic> de M&#x00E9;xico se inaugur&#x00F3; durante el gobierno de Guadalupe Victoria en 1825 y se mantuvo hasta el Segundo Imperio. </p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE11"><label>11</label>
					<p>El decreto indica que el Ministerio de Instrucci&#x00F3;n P&#x00FA;blica de Francia supervisar&#x00ED;a la organizaci&#x00F3;n de los trabajos. (<xref ref-type="bibr" rid="CIT04">ACSM-1</xref>, p. 8).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE12"><label>12</label>
					<p>La carta, fechada el 8 de febrero de 1864, est&#x00E1; firmada por el Ministro de Instrucci&#x00F3;n P&#x00FA;blica Victor Duruy (1811-1894), historiador y reformador de la ense&#x00F1;anza francesa (<xref ref-type="bibr" rid="CIT04">ACSM-1</xref>, p. 14). </p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE13"><label>13</label>
					<p>El naturalista Milne Edwards fue director del Museo de Historia Natural y autor de las <italic>Le&#x00E7;ons d’anatomie et de physiologie compar&#x00E9;es</italic>. </p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE14"><label>14</label>
					<p>Decaisne era miembro de <italic>l’Academie des Sciences</italic> (1847), a la que presidi&#x00F3; en 1865.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE15"><label>15</label>
					<p>Quatrefages, miembro de <italic>l’Academie des Sciences </italic>(1852), defendi&#x00F3; la teor&#x00ED;a de la unidad de origen del hombre. </p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE16"><label>16</label>
					<p>Sainte-Claire Deville, miembro de <italic>l’Academie des Sciences </italic>(1857) y director fundador del O<italic>bservatoire de Montsouris</italic>. Estudi&#x00F3; las propiedades del azufre y cre&#x00F3; una teor&#x00ED;a sobre los volcanes.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE17"><label>17</label>
					<p>Larrey, profesor de <italic>Val de Gr&#x00E2;ce</italic>, Paris; miembro de la <italic>Academie Imp&#x00E9;riale de Medicine</italic> y del Consejo de Guerra.</p>
				</fn>

				<fn id="NOTE18"><label>18</label>
					<p>Las siguientes citas est&#x00E1;n tomadas del mismo texto (pp. 37-48) por lo que omitir&#x00E9; la referencia. </p>
				</fn>		

				<fn id="NOTE19"><label>19</label>
					<p>Curiosamente, durante el Imperio se reeditaron en Nueva York los trabajos geol&#x00F3;gico-cartogr&#x00E1;ficos de Berghes y von Gerolt, que se publicaran en Alemania en 1827. Fue el bar&#x00F3;n Friedrich von Egloffstein, quien se dio a la tarea de darlas a la imprenta, a trav&#x00E9;s de la casa editorial Appleton y C&#x00ED;a. (Nueva York, 1864). Con ello, comenta de Cserna, fueron m&#x00E1;s f&#x00E1;cilmente accesibles “al p&#x00FA;blico interesado en este lado del Atl&#x00E1;ntico” (De Cserna, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1990</xref>, pp. 5-6).</p>
				</fn>

				<fn id="NOTE20"><label>20</label>
					<p>Aqu&#x00ED; el especialista se refiere a la riqueza del territorio tanto para la explotaci&#x00F3;n de las minas como para el adelanto de la investigaci&#x00F3;n geol&#x00F3;gica.</p>
				</fn>

				<fn id="NOTE21"><label>21</label>
					<p>Para las minas hubo adem&#x00E1;s un instructivo espec&#x00ED;fico en el que se encareci&#x00F3; la necesidad de formar una carta de las minas del pa&#x00ED;s.</p>
				</fn>

				<fn id="NOTE22"><label>22</label>
					<p>Esta obra, dice Aguilar, se convirti&#x00F3; en uno de los trabajos m&#x00E1;s importantes de su tiempo (Aguilar, 1898, pp. 133-134).</p>
				</fn>

				<fn id="NOTE23"><label>23</label>
					<p>Este viaje se public&#x00F3; en las memorias de la <italic>Mission Scient&#x00ED;fique au Mexique et dans l’Am&#x00E9;rique </italic>Centrale (<xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1968</xref>).</p>
				</fn>

				<fn id="NOTE24"><label>24</label>
					<p>Guillemin envi&#x00F3; un total de 6 trabajos, el &#x00FA;ltimo fue el “Rapport &#x00E0; son Exc. M. Le Ministre de l’Instruction Publique sur l’exploration min&#x00E9;ralogique des r&#x00E9;gions mexicaines”, reeditado como “Exploration min&#x00E9;ralogique des R&#x00E9;gions Mexicaines suivie des Notes Arch&#x00E9;ologiques et &#x00C9;tnographiques” (<xref ref-type="bibr" rid="CIT04">ACSM-1</xref>, pp. 173-470). </p>
				</fn>

				<fn id="NOTE25"><label>25</label>
					<p>Entre muchos otros est&#x00E1;n los estudios geol&#x00F3;gicos de la frontera norte de Jules Marcou (<xref ref-type="bibr" rid="CIT05">ACSM-2</xref>, pp. 74-80).</p>
				</fn>

				<fn id="NOTE26"><label>26</label>
					<p>Sainte-Claire firm&#x00F3; 6 trabajos relativos a los reportes de los exploradores y Combes, public&#x00F3; 3 (<xref ref-type="bibr" rid="CIT04">ACSM-1</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">ACSM-2</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">ACSM-3</xref>).</p>
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			  <chapter-title>El Museo P&#x00FA;blico de Historia Natural, Arqueolog&#x00ED;a e Historia (1865-1867)</chapter-title>
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					  <surname>Azuela</surname>
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			  <source>La geograf&#x00ED;a y las ciencias naturales en el siglo XIX mexicano</source>
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			  <chapter-title>El territorio mexicano en los estudios algunos viajeros del siglo XIX</chapter-title>
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					  <surname>Azuela</surname>
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			  <source>Bolet&#x00ED;n de la Sociedad Mexicana de Geograf&#x00ED;a y Estad&#x00ED;stica</source>
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			  <source>Naturaleza y territorio en la ciencia mexicana del siglo XIX</source>
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			  <chapter-title>Rapport sur l'&#x00E9;tat actuel de la G&#x00E9;ographie du Mexique et sur les &#x00E9;tudes propres &#x00E0; perfectionner la carte du pays, par...</chapter-title>
			  <source>Archives de la Commission Scientifique du Mexique, vol. I</source>
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