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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Asclepio</journal-id>
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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-4466</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			 <article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2015.18</article-id>
			 <article-id pub-id-type="doi">10.3989/asclepio.2015.18</article-id>
			 
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				<subject>DOSSIER: GEOLOG&#x00CD;A, HISTORIA Y CULTURA. LAS CIENCIAS DE LA TIERRA Y LA HISTORIA DE LA GEOLOG&#x00CD;A EN M&#x00C9;XICO / GEOLOGY, HISTORY AND CULTURE. THE EARTH SCIENCE AND THE HISTORY OF THE GEOLOGY IN MEXICO</subject>
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				 <article-title>HISTORIA, LITERATURA Y CIENCIA EN LA EXPLORACI&#x00D3;N DE LAS CAVERNAS DE CACAHUAMILPA EN EL SIGLO XIX<xref ref-type="fn" rid="NOTE01">1</xref></article-title>
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					<trans-title>HISTORY, LITERATURE AND SCIENCE IN THE EXPLORATION TO THE CACAHUAMILPA CAVERNS IN THE XIX CENTURY</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">HISTORIA, LITERATURA Y CIENCIA EN LA EXPLORACI&#x00D3;N DE LAS CAVERNAS DE CACAHUAMILPA EN EL SIGLO XIX</alt-title>
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				<day>31</day>
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				<year>2015</year>
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				<year>2015</year>
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			<volume>67</volume>
			<issue>2</issue>
			
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>En el presente art&#x00ED;culo se realiza un inventario de los textos sobre las cavernas de Cacahuamilpa escritos en el siglo XIX, desde las vertientes literaria y cient&#x00ED;fica, con el objetivo de dar a conocer los enfoques con que fueron abordadas y observar la contribuci&#x00F3;n de dichos documentos a la propuesta de imaginario sobre la riqueza natural de la geograf&#x00ED;a mexicana. En el aspecto literario, se observa la expresi&#x00F3;n del romanticismo mexicano y las reminiscencias de esta corriente en los viajeros enciclop&#x00E9;dicos. En cuanto al discurso cient&#x00ED;fico, es notorio el esfuerzo por estudiar el territorio, encontrar materiales explotables y discutir temas m&#x00E1;s profundos, como la edad de la Tierra o la antig&#x00FC;edad del hombre en Am&#x00E9;rica.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>In this article an inventory of texts about Caverns Cacahuamilpa written in the nineteenth century is made from the literary and scientific aspects, in order to raise awareness of the approaches that were addressed and monitor the contribution of these documents at the imaginary proposal on the natural richness of Mexican geography. On the literary side, expression of Mexican romanticism and the reminiscences of this in the encyclopedic travelers are observed. As scientific discourse, it is clear the effort to study the territory, find exploitable materials and discuss deeper issues such as the age of the Earth or the antiquity of the man in America.</p>
			</trans-abstract>
			
			<kwd-group xml:lang="es">
				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>M&#x00E9;xico</kwd>	
				<kwd>siglo XIX</kwd>
				<kwd>cavernas de Cacahuamilpa</kwd>
				<kwd>representaci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica</kwd>
				<kwd>literatura</kwd>
				<kwd>ciencia</kwd>
			</kwd-group>
			
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				<title>KEYWORDS</title> 
				<kwd>Mexico</kwd>	
				<kwd>nineteenth century</kwd>
				<kwd>Cacahuamilpa caves</kwd>
				<kwd>historical representation</kwd>
				<kwd>literature</kwd>
				<kwd>science</kwd>
			</kwd-group>
		
		</article-meta>
	</front>		
	
	<body>	
			
		<sec id="S1">
			<title>INTRODUCCI&#x00D3;N</title>
			
			<p>En M&#x00E9;xico varios lugares han despertado el inter&#x00E9;s de viajeros nacionales y extranjeros, pero el que posiblemente aviv&#x00F3; m&#x00E1;s la imaginaci&#x00F3;n en el siglo XIX e ingres&#x00F3; al imaginario colectivo como s&#x00ED;mbolo de las riquezas de este territorio fue la caverna de Cacahuamilpa, en el estado de Guerrero. Su fama se extendi&#x00F3; a Europa y los Estados Unidos, y pese al dif&#x00ED;cil acceso y el arduo camino para llegar, arribaron presidentes, gobernadores, pol&#x00ED;ticos, c&#x00F3;nsules extranjeros, hombres de ciencia, artistas, empresarios, mujeres distinguidas, decididos a recorrer en mulas o a pie el camino plagado de dificultades, con peligro de toparse con los forajidos que abundaban en la regi&#x00F3;n.</p>
	  
			<p>De las excursiones realizadas existen constancias que los viajeros dejaron por medio de la pintura, la escritura y posteriormente la fotograf&#x00ED;a. De estas formas de representaci&#x00F3;n, en este art&#x00ED;culo nos interesa estudiar la documentaci&#x00F3;n publicada en el siglo XIX con referencia a las cavernas de Cacahuamilpa, con la intenci&#x00F3;n de abrir un espacio para reflexionar, a partir de los actores y las publicaciones realizadas, sobre la forma como fueron percibidas en el imaginario colectivo y las contribuciones que gracias a su estudio se hicieron para la Historia Natural del pa&#x00ED;s.</p>
			
			<p>Para ello, realizamos una recopilaci&#x00F3;n de los textos que se refieren directamente a las cavernas de Cacahuamilpa desde dos vertientes: la literaria y la cient&#x00ED;fica; rescatamos documentaci&#x00F3;n publicada en peri&#x00F3;dicos, revistas, monograf&#x00ED;as y memorias. Como un apoyo imprescindible, revisamos las publicaciones del periodo en el acervo de la Hemeroteca Nacional de la Universidad Nacional Aut&#x00F3;noma de M&#x00E9;xico a partir del a&#x00F1;o de 1845, cuando aparece el primer registro sobre Cacahuamilpa, y hasta el a&#x00F1;o 1900.</p>
			
			<p>Consideramos que el material contenido en esta base de datos es una muestra representativa de lo publicado a lo largo del siglo decimon&#x00F3;nico en M&#x00E9;xico. Se contabilizaron un total de 161 referencias<xref ref-type="fn" rid="NOTE02">2</xref> en el periodo se&#x00F1;alado, en los cuales es posible observar que si bien se mantuvo la descripci&#x00F3;n de las cavernas a lo largo de esos 55 a&#x00F1;os, los discursos literario y cient&#x00ED;fico variaron conforme se hizo m&#x00E1;s profunda la exploraci&#x00F3;n.</p>
			
			<p>En el aspecto literario, adicionalmente revisamos obras tanto independientes como de publicaciones en revistas o en peri&#x00F3;dicos, escritos en prosa o en verso sobre las grutas durante el periodo se&#x00F1;alado, bajo la visi&#x00F3;n de que el imaginario puede entenderse como resultado de una compleja red de relaciones entre discursos y pr&#x00E1;cticas sociales; se trata de una producci&#x00F3;n colectiva en la cual las sociedades esbozan sus identidades y objetivos, y se expresa «por medio de s&#x00ED;mbolos, alegor&#x00ED;as, rituales y mitos. Estos elementos plasman visiones de mundo, modelan conductas y estilos de vida” (Baczko, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1994</xref>, p. 26).</p>
			
			<p>En el discurso cient&#x00ED;fico observamos un notorio esfuerzo por estudiar el territorio, encontrar materiales &#x00FA;tiles para la econom&#x00ED;a y discutir temas m&#x00E1;s profundos, como la edad de la Tierra o la antig&#x00FC;edad del hombre en Am&#x00E9;rica. Tambi&#x00E9;n se realizaron aportes al estudio de la Historia Natural en M&#x00E9;xico, particularmente sobre la flora y fauna de las cavernas y de la regi&#x00F3;n, su geograf&#x00ED;a, geolog&#x00ED;a, paleontolog&#x00ED;a y arqueolog&#x00ED;a, sin olvidar que en otras latitudes el estudio temprano de esta caverna por parte de Dominik Bilimek es considerado uno de los primeros de tipo bioespeleol&#x00F3;gico, no solamente en M&#x00E9;xico sino tambi&#x00E9;n en el mundo (Gunn, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">2004</xref>, p. 307).</p>
			
			<p>Por otra parte, nos percatamos de que las cavernas de Cacahuamilpa pueden ser consideradas un microcosmos de lo que acontec&#x00ED;a en el pa&#x00ED;s, puesto que en la historia larga del siglo XIX se hace referencia a ellas en distintos acontecimientos de la vida pol&#x00ED;tica, cultural, econ&#x00F3;mica, social y tur&#x00ED;stica del mismo. Sin embargo, en este art&#x00ED;culo se profundiza en las dos vertientes se&#x00F1;aladas, y se da una breve rese&#x00F1;a de esto &#x00FA;ltimo.</p>
						
		</sec>
		
		<sec id="S2">
			<title>CACAHUAMILPA. UBICACI&#x00D3;N Y DESCRIPCI&#x00D3;N</title>		
			<p>La regi&#x00F3;n norte del actual estado mexicano de Guerrero, que colinda con Morelos, est&#x00E1; conformada por cerros calc&#x00E1;reos, en su mayor&#x00ED;a de origen marino. Geol&#x00F3;gicamente, se distinguen tres sistemas independientes de grutas y r&#x00ED;os subterr&#x00E1;neos: el del cerro de la Estrella, situado en el centro del valle; el del cerro de Acuitlapan o del Tepozonal, ubicado pr&#x00F3;ximo al extremo sur del valle; y el Sistema de Cacahuamilpa, que comprende «los cerros Gigante, Jumil y Cerro Grande o de la Corona, constituidos por calizas cret&#x00E1;cicas (Formaci&#x00F3;n Morelos) y lutitas calc&#x00E1;reas del Cret&#x00E1;cico Superior” (Bonet, 1965, p. 26).</p>
			
			<p>La gruta denominada Cacahuamilpa, la de Carlos Pacheco y los cursos subterr&#x00E1;neos de los r&#x00ED;os Chontalcoatl&#x00E1;n y San Jer&#x00F3;nimo se encuentran en el cerro La Corona, como si estuvieran divididos en dos pisos: en el inferior los cursos de los r&#x00ED;os y en el superior, las dos grutas (Bonet, 1965, p. 26, 28).</p>
			
			<p>La caverna de Cacahuamilpa est&#x00E1; ubicada al oeste del meridiano 99° 30’ y al norte del paralelo 18° 39’, a 2000 msnm. Se trata de una sola galer&#x00ED;a pero, debido a estalagmitas y trozos desprendidos de la b&#x00F3;veda, da la impresi&#x00F3;n de estar dividida en varias salas, que los visitantes han nombrado de acuerdo con sus caracter&#x00ED;sticas y cuyos nombres han variado con el paso de los a&#x00F1;os: 1. El Chivo o del P&#x00F3;rtico; 2. De los Confites; 3. Del beso o de los enamorados; 4. La Aurora; 5. La trompa de elefante; 6. Del Negrito; 7. De las cortinas; 8. De los tronos; 9. Los querubines; 10. Los panteones; 11. Plaza de armas; 12. Del pedregal del muerto; 13. Puerto del aire; 14. De Dante; 15. De la mujer dormida; 16. De los cirios; 17. De la pila bautismal; 18. De las palmeras; y, 19. De la gloria y el infierno.</p>			
		</sec>
		
		<sec id="S3">
			<title>BREVE HISTORIA DEL LUGAR</title>	
			
			<p>El pueblo de Cacahuamilpa, cuyo nombre significa en n&#x00E1;huatl «sementera de cacahuate” (Orozco y Berra, <xref ref-type="bibr" rid="CIT43">1855</xref>, p. 415) se encuentra en el actual municipio de Pilcaya, Guerrero. En 1533, los frailes agustinos reci&#x00E9;n llegados a la Nueva Espa&#x00F1;a buscaban aquellos espacios en que franciscanos y dominicos todav&#x00ED;a no hab&#x00ED;an instalado misiones, para realizar su labor evangelizadora, de modo que arribaron a esta regi&#x00F3;n (Piho, <xref ref-type="bibr" rid="CIT46">1991</xref>, p. 14). Se tiene registro de que el padre fray Agust&#x00ED;n de la Coru&#x00F1;a y el P. S. Esteban llegaron a la provincia de Chilapa el 5 de octubre de 1533, por &#x00F3;rdenes del padre fray Francisco de la Cruz, para continuar la propagaci&#x00F3;n de la religi&#x00F3;n cat&#x00F3;lica. Una vez ah&#x00ED;, fundaron y cuidaron m&#x00E1;s de 20 parroquias, entre ellas la de Cacahuamilpa, ubicada en la entonces provincia de M&#x00E9;xico (Orozco y Berra, <xref ref-type="bibr" rid="CIT43">1855</xref>, p. 115).</p>
			
			<p>En 1823 dieron inicio los esfuerzos de los ex insurgentes Nicol&#x00E1;s Bravo y Juan N. &#x00C1;lvarez para crear una nueva entidad en la zona sudoccidental del pa&#x00ED;s, pero fue hasta el 27 de octubre de 1849 cuando mediante Acta Constitutiva se conform&#x00F3; el nuevo estado —denominado Guerrero—, con municipios que hab&#x00ED;an pertenecido al Estado de M&#x00E9;xico, Puebla y Michoac&#x00E1;n. El gobernador interino fue Juan N. &#x00C1;lvarez, quien despu&#x00E9;s ser&#x00ED;a ratificado en su puesto, v&#x00ED;a elecciones. La zona donde se encuentra Cacahuamilpa pas&#x00F3; entonces a formar parte de la nueva entidad (INEGI, <xref ref-type="bibr" rid="CIT30">1997</xref>, p. 50; Uribe Salas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT51">2008</xref>).</p>
			
			<p>Se atribuye el descubrimiento de la primera caverna de Cacahuamilpa a Manuel Sainz de la Pe&#x00F1;a Miranda, rico propietario de Tetecala, quien la conoci&#x00F3; cuando los ind&#x00ED;genas de la regi&#x00F3;n lo ocultaron en ella durante una persecuci&#x00F3;n (Garc&#x00ED;a Cubas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1874</xref>, p. 147). Cabe mencionar que al decir descubrir, hacemos referencia al momento en el cual comenz&#x00F3; a difundirse su existencia, pues como se ha dicho, los ind&#x00ED;genas de la regi&#x00F3;n ten&#x00ED;an conocimiento de ellas y, al parecer, Vicente Guerrero tambi&#x00E9;n las hab&#x00ED;a utilizado durante la Independencia.</p>
			
			<p>Lo cierto es que una vez develada su existencia, acudieron a conocerlas personalidades como: la marquesa Calder&#x00F3;n de la Barca, la emperatriz Carlota, pintores nacionales y extranjeros, presidentes de M&#x00E9;xico —como Ignacio Comonfort, Sebasti&#x00E1;n Lerdo de Tejada y Porfirio D&#x00ED;az—; gobernadores de Morelos y Guerrero; diplom&#x00E1;ticos, pol&#x00ED;ticos, militares y, por supuesto, naturalistas que trataron de estudiarlas, clasificarlas, explicar su origen y definir su antig&#x00FC;edad. Gran parte de los viajeros dej&#x00F3; constancia de su visita ya fuera por medio de una descripci&#x00F3;n del lugar o tallando su nombre en el interior de la gruta. El ge&#x00F3;grafo Antonio Garc&#x00ED;a Cubas relata que cuando acompa&#x00F1;&#x00F3; al presidente Sebasti&#x00E1;n Lerdo de Tejada en 1874, este &#x00FA;ltimo encontr&#x00F3; la inscripci&#x00F3;n de do&#x00F1;a Carlota, que dec&#x00ED;a: «Carlota lleg&#x00F3; hasta aqu&#x00ED;”, y tall&#x00F3; &#x00E9;l mismo: «Sebasti&#x00E1;n Lerdo sigui&#x00F3; adelante” (Garc&#x00ED;a Cubas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">1904</xref>, p. 626).</p>
			
			<p>Otro de estos viajeros fue el periodista y escritor Cecilio Robelo, cuyas descripciones de la caverna se publicaron tanto en Espa&#x00F1;a como en M&#x00E9;xico, contribuyendo de manera decidida a su internacionalizaci&#x00F3;n. Para &#x00E9;l, las expediciones m&#x00E1;s notables realizadas en Cacahuamilpa hasta el a&#x00F1;o de 1886, en que las explor&#x00F3;, son las siguientes:</p>
			
					<list list-type="bullet">
						<list-item>
							<p>1835: La expedici&#x00F3;n exploradora compuesta por el bar&#x00F3;n de Gros, secretario de la Legaci&#x00F3;n Francesa en M&#x00E9;xico, don Manuel Vel&#x00E1;zquez de la Cadena, el bar&#x00F3;n Ren&#x00E9; Pedreuville y don Ignacio Serrano, dibujante de la expedici&#x00F3;n.</p>
						</list-item>
						
						<list-item>
							<p>1837: Mariano Galv&#x00E1;n, autor de los calendarios<xref ref-type="fn" rid="NOTE03">3</xref>.</p>
						</list-item>
						
						<list-item>
							<p>1850: Los profesores de la Academia de San Carlos.</p>
						</list-item>
						
						<list-item>
							<p>1855: El presidente de la Rep&#x00FA;blica, general Ignacio Comonfort.</p>
						</list-item>
						
						<list-item>
							<p>1865: La emperatriz Carlota.</p>
						</list-item>
						
						<list-item>
							<p>1869: El general Pedro Baranda, primer gobernador del estado de Morelos.</p>
						</list-item>
						
						<list-item>
							<p>1874: El presidente de la Rep&#x00FA;blica, Sebasti&#x00E1;n Lerdo de Tejada.</p>
						</list-item>
						
						<list-item>
							<p>1879: Expedici&#x00F3;n cient&#x00ED;fica compuesta por los ingenieros Mariano B&#x00E1;rcena, Miguel Iglesias y Gumesindo Mendoza, acompa&#x00F1;ados por los generales Carlos Pacheco, Jes&#x00FA;s Lalanne, Jes&#x00FA;s H. Preciado, &#x00C1;ngel Mart&#x00ED;nez y Feliciano Chavarr&#x00ED;a, y los se&#x00F1;ores Francisco Bulnes, el coronel Francisco Ram&#x00ED;rez y Eugenio Ca&#x00F1;as, entre otros.</p>
						</list-item>
						
						<list-item>
							<p>1881: El presidente de la Rep&#x00FA;blica, general Porfirio D&#x00ED;az, acompa&#x00F1;ado de sus ministros, los se&#x00F1;ores generales Carlos Pacheco, J. Trevi&#x00F1;o, Lic. I. Mariscal: del cuerpo diplom&#x00E1;tico, de los generales Ord y Frisbie y de otras personas «notables» (Robelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT48">1886</xref>, p. 2)<xref ref-type="fn" rid="NOTE04">4</xref>.</p>
						</list-item>	
					</list>	
				
					
		<sec id="S3.1">
			<title>Cacahuamilpa en la prensa de M&#x00E9;xico</title>	
			
			<p>Cuando en 1834 se dio a conocer la existencia de una gruta enclavada en la sierra, que posiblemente ser&#x00ED;a m&#x00E1;s bella y m&#x00E1;s grande que la famosa caverna de <italic>Mammouth</italic>, en Estados Unidos, algunos voltearon la vista hacia el peque&#x00F1;o pueblo de Cacahuamilpa. Adem&#x00E1;s del espect&#x00E1;culo natural, probablemente quienes acudieron primero lo hicieron en busca de minerales para explotar o de «guano», un fertilizante natural muy apreciado en esa &#x00E9;poca (Cort&#x00E9;s Zavala y Uribe Salas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2014</xref>). Los viajeros registraron sus experiencias por medio de escritos que fueron publicados en peri&#x00F3;dicos, revistas e incluso formaron libros independientes, que las dieron a conocer no s&#x00F3;lo en M&#x00E9;xico sino tambi&#x00E9;n en Europa y los Estados Unidos.   </p>
			
			<p>La primera referencia que se tiene de la caverna en la prensa nacional corresponde al a&#x00F1;o 1845 y se trata de una peque&#x00F1;a menci&#x00F3;n a la misma, en la parte final de la descripci&#x00F3;n de los alrededores de Cuernavaca, firmada por <italic>Fidel</italic> —pseud&#x00F3;nimo del pol&#x00ED;tico y escritor liberal Guillermo Prieto— en la <italic>Revista Cient&#x00ED;fica y Literaria de M&#x00E9;xico</italic> (Fidel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1845</xref>, p. 125). La ausencia de registros anteriores a ese a&#x00F1;o nos hace suponer que durante la primera d&#x00E9;cada posterior a su descubrimiento, la principal difusi&#x00F3;n sobre esta caverna fue realizada a trav&#x00E9;s de monograf&#x00ED;as de los primeros viajeros y por medio de la expresi&#x00F3;n verbal. En la figura 1, se observa la frecuencia de publicaciones sobre Cacahuamilpa por a&#x00F1;o, contenidas en la Hemeroteca ya mencionada<xref ref-type="fn" rid="NOTE05">5</xref>.</p>
			
			<p>Al observar el <italic>continuum</italic> de lo escrito en la prensa, encontramos que en esos 55 a&#x00F1;os se hicieron 161 referencias directas o indirectas a Cacahuamilpa, entre noticias, descripciones, anuncios y comentarios, lo cual nos da un promedio de 2.92 por a&#x00F1;o. Estos registros tienen tres puntos destacados, que a su vez se vinculan con sucesos pol&#x00ED;ticos, naturales y econ&#x00F3;micos, respectivamente: la excursi&#x00F3;n del presidente Sebasti&#x00E1;n Lerdo de Tejada a la gruta en 1874; los derrumbes o hundimientos en las proximidades de Cacahuamilpa en 1879; y la utilizaci&#x00F3;n de las cavernas como s&#x00ED;mbolo del pa&#x00ED;s ante intereses econ&#x00F3;micos extranjeros y nacionales.</p>

			<p>En el terreno de la pol&#x00ED;tica el hecho m&#x00E1;s trascendente en el periodo fue el viaje del presidente Sebasti&#x00E1;n Lerdo de Tejada en 1874, como puede apreciarse en la <xref ref-type="fig" rid="F1">Figura 1</xref>, donde se observa que dicho a&#x00F1;o tiene la mayor cantidad de registros, con 59 referencias directas encontradas, mismas que est&#x00E1;n encaminadas en tres direcciones: la rese&#x00F1;a del viaje, la cr&#x00ED;tica a la figura del presidente por ausentarse de sus funciones y la parte cient&#x00ED;fica de la expedici&#x00F3;n. Esta profusi&#x00F3;n de notas sobre el tema es explicada en el peri&#x00F3;dico <italic>El Siglo Diez y Nueve</italic>, del 4 de marzo de 1874, de la siguiente manera:</p>
			
						<p>Este incidente de la visita a Cacahuamilpa, ha dado margen &#x00E1; una prolongada pol&#x00E9;mica en la prensa, en la cual por m&#x00E1;s tiempo y papel que se haya gastado no han logrado los gobiernistas poner el hecho bajo un aspecto favorable, pues se los impide la terminante prescripci&#x00F3;n del art&#x00ED;culo 84 de la Constituci&#x00F3;n, que solo permite la salida del presidente por motivo grave, y no lo es ciertamente el de una partida de placer proyectada cuando no pesaban a&#x00FA;n sobre el se&#x00F1;or Lerdo las s&#x00E9;rias atenciones &#x00E1; las que hoy debe dedicarse con incansable af&#x00E1;n<xref ref-type="fn" rid="NOTE07">7</xref>.</p>
									
			
						<fig id="F1">
							<label>Figura 1</label>
							<caption>
								<title>Frecuencia de menciones en la prensa escrita desde 1845 a 1900</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F1.jpg"/>
							<p>Fuente: Hemeroteca Nacional Digital de la UNAM, 1845-19006<xref ref-type="fn" rid="NOTE06">6</xref>.</p>
						</fig>
			
			
			<p>Los ataques fueron publicados por el pol&#x00ED;tico, escritor y general Vicente Riva Palacio en el peri&#x00F3;dico <italic>El Radical</italic>. Por su parte, en los argumentos esgrimidos en defensa del presidente se dio peso a las ventajas cient&#x00ED;ficas que este viaje tendr&#x00ED;a y que pronto podr&#x00ED;an verse publicadas, dado que en la expedici&#x00F3;n hab&#x00ED;an participado naturalistas como Mariano B&#x00E1;rcena y el ge&#x00F3;grafo Antonio Garc&#x00ED;a Cubas, quienes realizaron informes cient&#x00ED;ficos que fueron publicados a la brevedad (Valdivia, <xref ref-type="bibr" rid="CIT54">2013</xref>, p. 97). Esta justificaci&#x00F3;n muestra el peso espec&#x00ED;fico del tema cient&#x00ED;fico en el discurso, en v&#x00ED;speras del &#x00FA;ltimo cuarto del siglo XIX, al destacar estos resultados junto con otros de car&#x00E1;cter pol&#x00ED;tico, como la destituci&#x00F3;n del gobernador del estado de Morelos y la reconciliaci&#x00F3;n entre el pol&#x00ED;tico liberal y magistrado de la Suprema Corte Ignacio Manuel Altamirano y el gobernador del estado de Guerrero<xref ref-type="fn" rid="NOTE08">8</xref>.</p>
			
			<p>Por su parte, el viaje del presidente y general Porfirio D&#x00ED;az en 1881 no recibi&#x00F3; tanta atenci&#x00F3;n por parte de la prensa, pese a que llevaba numerosos invitados —entre los que destacaba el ministro de Espa&#x00F1;a—, orquesta y otros acompa&#x00F1;antes. Adem&#x00E1;s, cabe destacar que para la ocasi&#x00F3;n fue instalada, en forma temporal, energ&#x00ED;a el&#x00E9;ctrica en la caverna (Robelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT48">1886</xref>, p. 2).  </p>
			
			<p>El segundo acontecimiento que recibi&#x00F3; mayor cantidad de menciones por parte de la prensa fue el cap&#x00ED;tulo de los hundimientos o resbalamientos de terrenos cercanos a la gruta, dado que ocup&#x00F3; 15 de las 21 menciones que hubo en 1879. Tras una lluvia torrencial y un «fuerte terremoto» algunos terrenos inmediatos al poblado de Cacahuamilpa se hundieron, de modo que se solicit&#x00F3; la participaci&#x00F3;n de los hombres de ciencia del pa&#x00ED;s para que realizaran un estudio que descartara posibles da&#x00F1;os o peligros en la caverna.  </p>
					
			
			<p>Las menciones en prensa se deben al seguimiento de la expedici&#x00F3;n que acudi&#x00F3; a revisar los da&#x00F1;os, encabezada por Mariano B&#x00E1;rcena, en un af&#x00E1;n por mantener al lector informado sobre los resultados de las pesquisas y la posibilidad de perder una de las joyas naturales m&#x00E1;s famosas del pa&#x00ED;s. Esta expedici&#x00F3;n, sin embargo, arroj&#x00F3; nueva informaci&#x00F3;n sobre el lugar, dado que se descubri&#x00F3; la segunda caverna, ubicada a unos cuantos metros de la primera, misma que recibi&#x00F3; el nombre del general Carlos Pacheco, quien hab&#x00ED;a acompa&#x00F1;ado a la expedici&#x00F3;n y a quien se dice que los ind&#x00ED;genas de la regi&#x00F3;n revelaron su existencia<xref ref-type="fn" rid="NOTE09">9</xref>.</p>
			
			<p>Los registros que ofrece la prensa evidencian que el foco de las grutas estuvo en la simbiosis entre el inter&#x00E9;s cient&#x00ED;fico por explorarlas y el econ&#x00F3;mico por obtener alg&#x00FA;n beneficio de su explotaci&#x00F3;n. En las postrimer&#x00ED;as del siglo el conocimiento emanado de la lectura y la curiosidad por conocer las grutas ya eran utilizados para atraer la atenci&#x00F3;n de los extranjeros, de modo que fungieron como s&#x00ED;mbolo o representaci&#x00F3;n de la riqueza del pa&#x00ED;s. Incluso se realiz&#x00F3; una reproducci&#x00F3;n de la caverna que se pretend&#x00ED;a llevar a la Exposici&#x00F3;n de Par&#x00ED;s en 1900 y que fue utilizada para decorar el edificio del H. Ayuntamiento en la Ciudad de M&#x00E9;xico, para la recepci&#x00F3;n de los m&#x00E9;dicos que participaron en el Segundo Congreso M&#x00E9;dico Pan Americano en 1896, con sede en este pa&#x00ED;s<xref ref-type="fn" rid="NOTE10">10</xref>.</p>
			
			<p>Explotar en forma adecuada las grutas se requer&#x00ED;a inversi&#x00F3;n en infraestructura adecuada para recibir a los visitantes, como carreteras, hoteles, electricidad dentro de las cavernas e incluso un ferrocarril interior para recorrerlas sin tanta fatiga. Como soluci&#x00F3;n se constituy&#x00F3; en 1896 la Sociedad Explotadora de las Grutas de Cacahuamilpa, Sociedad An&#x00F3;nima, que apoyada por el gobierno realizar&#x00ED;a las mejoras:</p>
			
					  <p>Se ha formado una sociedad an&#x00F3;nima para explotar las c&#x00E9;lebres grutas de Cacahuamilpa, tan admiradas por los turistas. En ese hermoso sitio, prodigio de la naturaleza, se va &#x00E1; llevar a cabo, pr&#x00F3;ximamente, la instalaci&#x00F3;n de la luz el&#x00E9;ctrica, coloc&#x00E1;ndose en las diversas grutas, y de manera proporcional, 200 luces de arco y 600 incandescentes, cuyo material est&#x00E1; ya dispuesto.</p>
					  
					  <p>Adem&#x00E1;s, para que los visitantes puedan admirar mejor las bellezas de las grutas, se construir&#x00E1; en el interior de &#x00E9;stas un ferrocarril ad hoc, y una carretera desde Cacahuamilpa hasta el punto donde ordinariamente hace escala el Ferrocarril Interoce&#x00E1;nico.</p>
					  
					  <p>Las mejoras citadas deben quedar concluidas, &#x00E1; m&#x00E1;s tardar, para septiembre pr&#x00F3;ximo, pues el se&#x00F1;or Presidente de la Rep&#x00FA;blica piensa visitar las grutas en uni&#x00F3;n de los congresistas m&#x00E9;dicos norteamericanos, que llegar&#x00E1;n a M&#x00E9;xico &#x00E1; mediados de dicho mes.<xref ref-type="fn" rid="NOTE11">11</xref></p>
			
			<p>Sin embargo, parece que la reci&#x00E9;n formada Sociedad Explotadora no alcanz&#x00F3; a terminar los trabajos, dado que en lugar de llevar a los m&#x00E9;dicos a Cacahuamilpa, se encontr&#x00F3; la forma de llevar<italic> Cacahuamilpa a los m&#x00E9;dicos</italic>, como ya se mencion&#x00F3;. </p>									
		</sec>
					
		<sec id="S3.2">
			<title>Otras referencias en la prensa </title>			
			
			<p>Hubo noticias a destacar sobre las grutas, que si bien no recibieron la atenci&#x00F3;n de las ya mencionadas por parte de la prensa y del p&#x00FA;blico, revisten importancia para la historia del lugar, como la nota del 6 de julio de 1858 en el peri&#x00F3;dico <italic>La Sociedad</italic>, que informa que la Comisi&#x00F3;n de Arqueolog&#x00ED;a nombrada en la Sociedad Mexicana de Geograf&#x00ED;a y Estad&#x00ED;stica, contemplaba entre sus primeras proposiciones solicitar a Xochicalco, Cacahuamilpa y Taxco vigilancia, para evitar la destrucci&#x00F3;n de los antiguos monumentos en sus respectivas demarcaciones.</p>
			
			<p>Por otra parte, en las p&#x00E1;ginas de los diarios puede verse c&#x00F3;mo en el imaginario colectivo ya ha incorporado la visi&#x00F3;n de la caverna como un lugar donde es f&#x00E1;cil perderse o «enredarse», dada su extensi&#x00F3;n, que se cre&#x00ED;a era mucho mayor de la que en realidad posee. Una muestra de lo anterior aparece en el peri&#x00F3;dico <italic>El Padre Cobos</italic> del 13 de mayo de 1869: « ¿En qu&#x00E9; se parece el gobierno &#x00E1; la gruta de Cacahuamilpa?—En que tiene mil enredijos»<xref ref-type="fn" rid="NOTE12">12</xref>.</p>		
		
		</sec>
		</sec>
					
		<sec id="S4">
			<title>CACAHUAMILPA COMO OBJETO LITERARIO</title>		
			
			<p>La belleza de las grutas de Cacahuamilpa ha despertado desde tiempos prehisp&#x00E1;nicos la imaginaci&#x00F3;n de quienes se han adentrado en ellas. Leyendas sobre personas que se han perdido o que han encontrado refugio en este lugar, mitos relacionados con rituales de tipo religioso, han persistido en la memoria colectiva hasta nuestros d&#x00ED;as y, junto con las posteriores descripciones que han hecho viajeros y exploradores, las han vuelto recurrentes a punto tal que, como ya se dijo, en el siglo XIX fueron capaces de simbolizar la belleza, la abundancia y el misterio del pa&#x00ED;s.</p>
			
			<p>La leyenda m&#x00E1;s arraigada de origen prehisp&#x00E1;nico es aquella donde un jefe depuesto hizo que su hija desconocida interpretara, en la gruta de Cacahuamilpa, el papel de una deidad para reclamar, exitosamente, el retorno de su padre como l&#x00ED;der del pueblo (Nosari, <xref ref-type="bibr" rid="CIT41">1899</xref>, p. 27). Otra, m&#x00E1;s reciente, trata sobre un explorador ingl&#x00E9;s que al buscar fama y fortuna ingres&#x00F3; a la caverna acompa&#x00F1;ado solamente de su perro, pero ya nunca sali&#x00F3; con vida; el can fue a buscar ayuda para su amo, pero como nadie comprendi&#x00F3; lo que quer&#x00ED;a, regres&#x00F3; a morir su lado. A&#x00F1;os m&#x00E1;s tarde unos exploradores los encontraron y los enterraron ah&#x00ED; mismo, dando as&#x00ED; nombre al <italic>Sal&#x00F3;n del Muerto</italic>.</p>
			
			<p>Quienes primero escribieron sobre las grutas fueron, por supuesto, los viajeros que iniciaron el trayecto hasta ellas. El escenario en que se desarrollaban estas exploraciones coincide con a&#x00F1;os realmente dif&#x00ED;ciles para la nueva naci&#x00F3;n mexicana. Las disputas por el poder y por la definici&#x00F3;n del pa&#x00ED;s que se deseaba, sucedidas entre distintos bandos —republicanos y realistas, conservadores y liberales—, acarrearon dificultades en todos los &#x00F3;rdenes del gobierno. Esto se refleja en las formas de expresi&#x00F3;n que se adoptaron, y que coincidieron con la corriente rom&#x00E1;ntica, que lleg&#x00F3; a M&#x00E9;xico a inicios del siglo y se hosped&#x00F3; en la Academia de Letr&#x00E1;n (1836-1856), donde a diferencia de Europa convivieron, sin mayores enfrentamientos, autores rom&#x00E1;nticos con neocl&#x00E1;sicos (Carab&#x00E9;s, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1998</xref>, p. 21).</p>
			
			<p>El movimiento adquiri&#x00F3; en este pa&#x00ED;s caracter&#x00ED;sticas propias: adem&#x00E1;s de la preponderancia del sentimentalismo, el inter&#x00E9;s por lo ex&#x00F3;tico, lo sobrenatural y la muerte, as&#x00ED; como la exaltaci&#x00F3;n de la belleza y la naturaleza, se tuvo como caracter&#x00ED;stica el nacionalismo, de modo que bajo esta impronta se produjo literatura consciente y dirigida hacia el progreso, aspecto que comulgaba bien con los ideales de libertad e identidad que propalaban los liberales. Fue m&#x00E1;s adelante, con el denominado <italic>segundo romanticismo</italic>, cuando alcanz&#x00F3; su m&#x00E1;ximo desarrollo, con escritores como Guillermo Prieto, Ignacio Manuel Altamirano, Francisco Zarco, Juan de Dios Peza, entre otros, en el Liceo Hidalgo —formalizado en 1849—. Estos autores buscaban establecer un sentido de nacionalismo por medio de la descripci&#x00F3;n del territorio y de sus costumbres (Perales, 1957, p. 78).</p>
			
			<p>Por otra parte, hubo viajeros europeos que siguieron la senda marcada por Alexander von Humboldt y llegaron al pa&#x00ED;s que el sabio describi&#x00F3; en su <italic>Ensayo pol&#x00ED;tico sobre el reino de la Nueva Espa&#x00F1;a</italic> como pr&#x00F3;digo en riquezas que esperaban su explotaci&#x00F3;n. Al realizar sus viajes y retornar a sus pa&#x00ED;ses de origen, promovieron el conocimiento de la gruta de Cacahuamilpa entre los suyos, con lo cual tambi&#x00E9;n se dio la necesidad de orientar a los nuevos exploradores por medio de gu&#x00ED;as de viaje (Mart&#x00ED;nez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT37">2011</xref>, p. 76, 78).</p>
			
			<p>De la conjunci&#x00F3;n entre romanticismo y viajeros al estilo Humboldt se derivaron obras que abarcaron, e incluso traspasaron, distintos g&#x00E9;neros. Entre los escritores del periodo que realizaron al menos una obra sobre Cacahuamilpa destacan: Francisco Zarco, Cecilio A. Robelo, Marco Arr&#x00F3;niz, Pedro Robles, Jos&#x00E9; Tom&#x00E1;s de Cu&#x00E9;llar, Elvira Nosari; tambi&#x00E9;n personas cuyo oficio no era escribir pero por su posici&#x00F3;n fueron le&#x00ED;dos, como madame Calder&#x00F3;n de la Barca y el pintor rom&#x00E1;ntico Eugenio Landesio. De igual forma, desconocidos que despu&#x00E9;s de visitarlas se animaron a enviar una carta a un amigo o un familiar, para describirlas, y que fueron publicadas en peri&#x00F3;dicos de la &#x00E9;poca. Para el caso que nos ocupa, destacan la literatura de viajes, la narrativa, la poes&#x00ED;a y la literatura cient&#x00ED;fica.</p>

					
		<sec id="S4.1">	
			<title>Literatura de viajes</title>
			
			<p>La literatura de viaje o de viajeros recoge la necesidad de contar lo que se mira por primera vez, lo que resulta fascinante y se desea transmitir:</p>
			
						<p>Un libro de viajes es, esencialmente, un libro descriptivo: se trata de fijar en la imaginaci&#x00F3;n y en la memoria del lector una serie de elementos que hasta entonces le son ajenos. Para ello se recurre a la descripci&#x00F3;n, a la acumulaci&#x00F3;n de rasgos caracterizadores que a trav&#x00E9;s de la semejanza o de la oposici&#x00F3;n van conformado una imagen captable y asimilable por el lector (Pierini, <xref ref-type="bibr" rid="CIT45">1990</xref>, p. 119).</p>
			
			<p>Actualmente, y en parte gracias a los estudios desde la historia cultural, ha cobrado auge en Europa y en Espa&#x00F1;a el estudio de este g&#x00E9;nero o subg&#x00E9;nero literario (Alburquerque, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2011</xref>), pero en el siglo XIX los relatos de viajes eran consideradas inferiores en comparaci&#x00F3;n con la novela o la poes&#x00ED;a, y junto con «diarios, epistolarios, biograf&#x00ED;as y traducciones, quedaron reducidas a simples ‘intermediarios’, es decir, como ocasionales puntos de contacto entre distintos conjuntos culturales» (Cita de Gnisci, 2002, p. 145, en Mart&#x00ED;nez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">2008</xref>, p. 281).</p>
			
			<p>Entre quienes escribieron relatos de viaje hacia Cacahuamilpa en el siglo XIX se encuentran tres mujeres: la marquesa Calder&#x00F3;n de la Barca, la emperatriz Carlota y la profesora Elvira Nosari. Sus textos se ubican, cronol&#x00F3;gicamente, pocos a&#x00F1;os despu&#x00E9;s del descubrimiento de la primera caverna, en la parte intermedia del siglo y a finales del mismo, respectivamente.</p>
			
			<p>Frances Erskine Inglis (1804-1882) —mejor conocida como madame Calder&#x00F3;n de la Barca— lleg&#x00F3; a M&#x00E9;xico el 12 de diciembre de 1839 acompa&#x00F1;ando a su esposo, el marqu&#x00E9;s &#x00C1;ngel Calder&#x00F3;n de la Barca, primer ministro plenipotenciario de Espa&#x00F1;a en este pa&#x00ED;s. Producto de su correspondencia durante los dos a&#x00F1;os que permaneci&#x00F3; en territorio mexicano, public&#x00F3; en 1843 un libro denominado <italic>Life in Mexico during a Residence of two years in that country,</italic> en Boston, mismo que dos meses despu&#x00E9;s fue editado tambi&#x00E9;n en Londres (Bono, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2002</xref>, p. 155-194).</p>
			
			<p>En &#x00E9;l describe, bajo su &#x00F3;ptica, los paisajes de nuestro pa&#x00ED;s y sus costumbres, entre ellos a la regi&#x00F3;n de Cacahuamilpa. Su libro se difundi&#x00F3; en Europa, Estados Unidos —donde resid&#x00ED;a su familia, migrante de Escocia— y Espa&#x00F1;a, principalmente. En M&#x00E9;xico recibi&#x00F3; cr&#x00ED;ticas o fue ignorado por literatos de su tiempo como Ignacio Manuel Altamirano o Manuel Payno, porque consideraron que expuso algunos defectos de la cultura mexicana (Bono, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2002</xref>, p. 158); sin embargo, en la parte donde se refiere a Cacahuamilpa, su narraci&#x00F3;n deja salir el asombro que sinti&#x00F3; en este lugar, y mientras menciona su recorrido por las distintas salas, llega a la conclusi&#x00F3;n de que la caverna es indescriptible —«Unfortunately, it is indescribable» (Calder&#x00F3;n de la Barca, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1970</xref>, p. 313).</p>
			
			<p>Durante el Segundo Imperio (1863-1867) en M&#x00E9;xico —espec&#x00ED;ficamente en 1865—, Carlota de B&#x00E9;lgica (1840-1927), esposa del archiduque Maximiliano de Habsburgo, realiz&#x00F3; a caballo el recorrido a Cacahuamilpa en 1865. En la descripci&#x00F3;n que escribi&#x00F3; sobre este viaje, narra c&#x00F3;mo qued&#x00F3; asombrada por los paisajes que pas&#x00F3; en el camino, a punto tal que describe los pueblos de Coatl&#x00E1;n del R&#x00ED;o y Acapatzingo como «los m&#x00E1;s hermosos que yo hab&#x00ED;a nunca visto» (Iturriaga, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">1992</xref>, p. 322). De Cacahuamilpa nos dice: «Tambi&#x00E9;n visit&#x00E9; la hermosa cueva de Cacahuamilpa, una de las maravillas de este continente y puse mi nombre m&#x00E1;s all&#x00E1; del de Comonfort y de muchos otros, no quisiendo [sic] que el Imperio se quedara atras [sic] tampoco all&#x00E1;» (Iturriaga, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">1992</xref>, p. 322). Sin embargo, al salir de la caverna le informaron sobre la muerte de su padre, el rey belga Leopoldo I, y su alegr&#x00ED;a se convirti&#x00F3; en pena.</p>
			
			<p>Existen pocas referencias a la profesora Elvira Nosari<xref ref-type="fn" rid="NOTE13">13</xref>, pero sabemos que estudi&#x00F3; en la Normal, fue profesora en la ciudad de Toluca y escribi&#x00F3; al menos dos obras de teatro bajo su nombre verdadero, y otros textos y tratados bajo el pseud&#x00F3;nimo de Mario Dill (Collet, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1995</xref>, p. 130). Ella public&#x00F3; su relato «Un viaje a Cacahuamilpa», tambi&#x00E9;n de g&#x00E9;nero epistolar, en el peri&#x00F3;dico <italic>El Mundo</italic> del 21 de mayo de 1899 y en un peque&#x00F1;o librito del mismo nombre y en ese mismo a&#x00F1;o (Nosari, <xref ref-type="bibr" rid="CIT41">1899</xref>).</p>
			
			<p>Las tres mujeres, en distintos momentos de la exploraci&#x00F3;n a Cacahuamilpa, mostraron su admiraci&#x00F3;n por el lugar. Las tres eran cultas, educadas en Europa —aunque se desconoce si al momento de hacer el viaje Elvira Nosari ya hab&#x00ED;a ido a estudiar en Roma a la Instituci&#x00F3;n de Mar&#x00ED;a Montessori (Collet, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1995</xref>, p. 130-131)— y las tres utilizaron figuras ling&#x00FC;&#x00ED;sticas como la comparaci&#x00F3;n y la met&#x00E1;fora para describir el lugar, aunque con temor de no lograrlo de manera adecuada, como expresa Nosari: Nos dice: «…a pesar de que siempre he sido atrevida para todo lo que es escribir, trat&#x00E1;ndose de Cacahuamilpa tengo miedo; miedo de decir poco y de rebajar &#x00E1; tus ojos aquellas bellezas que ni las plumas orientales sabr&#x00ED;an reproducir» (Nosari, <xref ref-type="bibr" rid="CIT41">1899</xref>, p. 3).</p>
			
			<p>La marquesa Calder&#x00F3;n de la Barca fue m&#x00E1;s all&#x00E1;, al decir que no hab&#x00ED;a nada con lo que la caverna se pudiera comparar. Sin embargo, vislumbra que a futuro ser&#x00E1; un «lugar de espect&#x00E1;culo»:</p>
			
						<p>Some day, no doubt, this cave will become a show-place, and measures will be taken to render the approach to it less dangerous; but as yet, one of its charms consists in its being unhackneyed. For, long after, its recollection rests upon the mind, like a marble dream. But, like Niagara, it cannot be described; perhaps even it is more difficult to give an idea of this underground creation, than of the emperor of cataracts; for there is nothing with which the cave can be compared (Calder&#x00F3;n de la Barca, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1970</xref>, p. 317)<xref ref-type="fn" rid="NOTE14">14</xref>.</p>
			
			<p>Como ya se dijo, los hombres letrados que tomaron sus plumas para bosquejar la caverna del reci&#x00E9;n formado estado de Guerrero, lo hicieron con la intenci&#x00F3;n de perfilar una identidad mexicana a trav&#x00E9;s de la descripci&#x00F3;n de costumbres, paisajes y cultura, como una forma de nacionalismo. Este nacionalismo se tradujo en obras de viajeros como las escritas por Francisco Zarco y Cecilio Agust&#x00ED;n Robelo, quienes decididos a cambiar la imagen negativa que algunos extranjeros llevaban en sus textos hasta otros pa&#x00ED;ses, escribieron con los objetivos ya comentados.</p>
			
			<p>Francisco Zarco (1829-1869) public&#x00F3; «La caverna de Cacahuamilpa» en <italic>Presente Amistoso Dedicado a las Se&#x00F1;oritas Mexicanas</italic>, del 1º de enero de 1852; se trata de una publicaci&#x00F3;n dirigida a las mujeres, por lo cual las menciones al Creador son constantes. De la misma manera, puede observarse la maestr&#x00ED;a del escritor al emplear la met&#x00E1;fora y la comparaci&#x00F3;n:</p>
			
						<p>Ya se descubren soberbias torres, grandiosos castillos, alt&#x00ED;simas monta&#x00F1;as blancas que parecen coronadas de nieve, &#x00E1;rboles colosales de piedra, tumbas y mausoleos, figuras extravagantes, risue&#x00F1;as, sombr&#x00ED;as… Unas veces nos creemos entre las ruinas de un castillo de la edad media, otras en medio de un pante&#x00F3;n y sobre los t&#x00FA;mulos parece que los muertos se levantan con sus sudarios, otras las formas de las rocas son tan bellas como si hubiera una vegetaci&#x00F3;n de piedra que produjera flores y hojas colosales (Zarco, <xref ref-type="bibr" rid="CIT56">1852</xref>, p. 435).</p>
			
			<p>De la literatura de viajes se desprende un subg&#x00E9;nero —o quiz&#x00E1; ya un g&#x00E9;nero nuevo— popularizado en Europa durante el siglo XIX por las editoriales Baedeker y Murray, en Alemania e Inglaterra, respectivamente, y que se separa de los otros relatos en tanto que sirve para facilitar a los viajeros su traves&#x00ED;a: las gu&#x00ED;as de viajeros. Los mexicanos se aprestaron a escribir sobre su pa&#x00ED;s como una forma de contrarrestar los escritos de los extranjeros donde se presentaba una imagen no deseable, de modo que entraron en forma temprana a participar en este g&#x00E9;nero, que poco a poco se fue definiendo (Mart&#x00ED;nez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT37">2011</xref>, p. 78).</p>
			
			<p>Desde esta trinchera escribi&#x00F3; el poeta rom&#x00E1;ntico Marco Arr&#x00F3;niz (1828 o 1830-1858), quien en 1858 public&#x00F3; en Par&#x00ED;s su «Manual del viajero en M&#x00E9;xico», en cuya introducci&#x00F3;n se explican los motivos por los cuales fue escrito:</p>
			
						<p>…solamente quisimos presentar &#x00E1; la vista del viajero todo lo que pudiese interesarle, y estuviera en relaci&#x00F3;n con lo &#x00FA;til y pintoresco; refutando con ejemplos irrecusables &#x00E1; esos autores que se han ocupado ligeramente y con malevolencia de nuestra querida patria, la que, sean cuales fueren sus errores y desgracias, merece un tributo de admiraci&#x00F3;n y respeto del mundo civilizado (Arr&#x00F3;niz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1858</xref>, p. V).</p>
			
			<p>Como puede apreciarse en las p&#x00E1;ginas de esta gu&#x00ED;a, el tono que se utiliza es informativo, pues aunque no deja de utilizar figuras como la comparaci&#x00F3;n o la met&#x00E1;fora, se describe en forma m&#x00E1;s objetiva y se proporcionan datos lo m&#x00E1;s exacto posible —para ese tiempo— de posici&#x00F3;n geogr&#x00E1;fica, caminos, transportes disponibles, entre otros. En su Cap&#x00ED;tulo VI. Curiosidades de la Rep&#x00FA;blica, comienza con la descripci&#x00F3;n de la caverna Cacahuamilpa, pues como dice:</p>
			
						<p>Nada es tan digno de ocupar el primer lugar en este cap&#x00ED;tulo como la famosa Caverna de Cacahuamilpa, porque es la obra mas bella con que la naturaleza ha adornado &#x00E1; nuestra patria … debemos considerarla como la primera en su g&#x00E9;nero, y llamarla Emperatriz de todas las cavernas… (Arr&#x00F3;niz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1858</xref>, p. 257-258).</p>
			
			<p>Este manual, publicado en Par&#x00ED;s, pondera la caverna de Cacahuamilpa como el m&#x00E1;s bello lugar de la Rep&#x00FA;blica. La objetividad con que habla de ella es tal, que insiste en llamarla caverna y no gruta o cueva, y hasta se detiene a explicar el porqu&#x00E9; de esta denominaci&#x00F3;n (Arr&#x00F3;niz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1858</xref>, p. 266).</p>
			
			<p>Por su parte, en 1866 Cecilio A. Robelo (1839-1916), miembro del Liceo Hidalgo, sigue este mismo camino al publicar en <italic>La Am&#x00E9;rica</italic>, peri&#x00F3;dico de Espa&#x00F1;a, un art&#x00ED;culo que, debido a su tratamiento, puede considerarse una gu&#x00ED;a de viaje hacia Cacahuamilpa (Robelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT49">1886</xref>, p. 14-15). Un mes despu&#x00E9;s, se public&#x00F3; tambi&#x00E9;n en M&#x00E9;xico, en <italic>La Patria</italic> del 7 de febrero.</p>		
		
		</sec>
					
		<sec id="S4.2">	
			<title>Narrativa</title>			
			
			<p>Deseamos destacar la novela <italic>Los plateados de tierra caliente</italic>, episodios de la Guerra de Tres A&#x00F1;os, firmada por <italic>Perroblillos</italic> —pseud&#x00F3;nimo de Pedro Robles) y publicada en 1891, debido a que abre un intermedio en la narraci&#x00F3;n —todo el cap&#x00ED;tulo IV— para introducir &#x00ED;ntegro un relato de viaje de Eugenio de Jes&#x00FA;s Ca&#x00F1;as (1848-1923), sobre su visita a la caverna de Cacahuamilpa. La descripci&#x00F3;n que realiza este autor es m&#x00E1;s completa que las anteriores, en tanto que se remonta en la historia hasta la fundaci&#x00F3;n del mismo pueblo; de la misma manera, proporciona datos geogr&#x00E1;ficos sobre los lugares que van pasando, referidos no solamente a los aspectos de la naturaleza, sino tambi&#x00E9;n a la poblaci&#x00F3;n, las construcciones y los plant&#x00ED;os que dejan atr&#x00E1;s en su camino.</p>
			
			<p>Cuando se adentran a la gruta, la narraci&#x00F3;n contin&#x00FA;a mostrando un alto grado de conocimiento del lugar, obtenido gracias a que Ca&#x00F1;as acompa&#x00F1;&#x00F3; a Mariano B&#x00E1;rcena en su expedici&#x00F3;n cient&#x00ED;fica de 1879.</p>
			
						  <p>Intern&#x00E9;monos por fin en ese d&#x00E9;dalo sombr&#x00ED;o, entre cuyas negruras se levantan, se confunden, blanquean a trechos, visibles a la luz solar que d&#x00E9;bilmente penetra en el primer sal&#x00F3;n, la multitud de monumentos de todas formas, unos distintos, los m&#x00E1;s cercanos; otros vagos, indeterminados, fant&#x00E1;sticos.</p>
					
						  <p>Este primer sal&#x00F3;n se llama <italic>del Chivo</italic>; debe su nombre a aquella estalagmita, de cerca de un metro de altura, la primera a la izquierda entrando, que remeda harto imperfectamente la forma de aquel rumiante; hoy est&#x00E1; mutilado; antes que los entusiastas turistas llevaran como recuerdo de su excursi&#x00F3;n fragmentos de &#x00E9;l, merec&#x00ED;a mejor su nombre. La altura media de veinticinco a treinta metros que tiene la b&#x00F3;veda es la misma que conserva hasta el cuarto sal&#x00F3;n con algunas alternativas; su ancho var&#x00ED;a entre cincuenta y cien metros hasta el mismo cuarto sal&#x00F3;n.</p>
						  
						  <p>Perdida en la oscuridad, a la izquierda, y casi al comenzar a subir la falda de esa especie de monta&#x00F1;a que divide el primer sal&#x00F3;n del segundo, la cual est&#x00E1; formada de gradas c&#x00F3;ncavas que en la estaci&#x00F3;n de lluvias est&#x00E1;n desbordando agua pur&#x00ED;sima, hay una grandiosa estalagmita que generalmente pasa desapercibida por los visitantes; alumbradla, pero mucho, porque es muy alta y necesita verse en conjunto; es un monumento espl&#x00E9;ndido (Ca&#x00F1;as, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1887</xref>).</p>
					
			<p>A pesar de ser una novela, nos crea la idea de ser un «croquis» o un plano de las grutas en el cual vamos atravesando, s&#x00F3;lo imaginando la belleza del lugar, pero observa que era necesario estudiar y cuidar este espacio.</p>		
			
		</sec>
					
		<sec id="S4.3">	
			<title>Poes&#x00ED;a</title>
			
			<p>«En las grutas de Cacahuamilpa» es el t&#x00ED;tulo del poema que Jos&#x00E9; Tom&#x00E1;s de Cu&#x00E9;llar (1830-1894) declam&#x00F3; durante la visita del presidente Porfirio D&#x00ED;az a la caverna de Cacahuamilpa en 1881 (Cu&#x00E9;llar, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1856</xref>, p. 172-177). Inspirado en el paisaje e influenciado por la corriente rom&#x00E1;ntica, la mayor&#x00ED;a de sus versos relacionan de manera clara las grutas con la muerte o con la tumba —por su oscuridad y frialdad—; pero al mismo tiempo compara las estalactitas y estalagmitas con seres m&#x00ED;ticos griegos de gran belleza —s&#x00ED;lfides—, de modo que en ese momento de tristeza y soledad tambi&#x00E9;n la felicidad est&#x00E1; presente, porque el poeta puede estar con su sentimiento y lejos del bullicio que aturde:</p>
			
							  <p>Esta es mansi&#x00F3;n de paz, donde no suenan</p>
							  
							  <p>del loco mundo aterradores gritos;</p>
							  
							  <p>los pensamientos que la mente llenan,</p>
							  
							  <p>son pensamientos del Se&#x00F1;or, benditos.</p>
							  
							  <p>El aire fr&#x00ED;o en el pe&#x00F1;&#x00F3;n no zumba,</p>
							  
							  <p>todo est&#x00E1; quieto, solitario, inerte:</p>
							  
							  <p>¡el funeral silencio de la tumba!</p>
				  
			<p>Sin embargo, su mente le crea conflicto en la penumbra, imagina seres aterradores y situaciones mortales entre la carm&#x00ED;n iluminaci&#x00F3;n de las teas. La rebeld&#x00ED;a de su esp&#x00ED;ritu lo llev&#x00F3; hasta ah&#x00ED;, y al encontrarse en zona tan peligrosa sabe que es igual de necesario este &#x00ED;mpetu para el pa&#x00ED;s que se est&#x00E1; conformando y del cual &#x00E9;l forma parte.</p>
			
			<p>El orgullo por la belleza irreal y aterradora de las grutas se hace presente, es el amor, la fascinaci&#x00F3;n y el temor por la inmensidad de lo desconocido y al mismo tiempo tan propio. Esa gruta es el alma del poeta y la de la patria, los dos en la b&#x00FA;squeda de la luz.</p>
			
						  <p>¡ESPL&#x00C9;NDIDA mansi&#x00F3;n, recinto umbroso</p>
						  
						  <p>de silencio y de paz augusto templo:</p>
						  
						  <p>de tu imponente majestad ansioso,</p>
						  
						  <p>ext&#x00E1;tico y absorto te contemplo!</p>
						  
						  <p>(…)</p>
						  
						  <p>Este es el lugar de t&#x00E9;tricas visiones</p>
						  
						  <p>con que delira el m&#x00ED;sero poeta;</p>
						  
						  <p>con sus gigantes p&#x00E1;lidos pe&#x00F1;ones,</p>
						  
						  <p>con su aura muda, perezosa, quieta...</p>
						  
						  <p>(…)</p>
			
			<p>Hay m&#x00E1;s autores de la literatura nacional e internacional que se inspiraron en este espacio para crear sus obras y recrear con estilos literarios diversos la majestuosidad que los cinco sentidos captaban al adentrarse en ellas. Pero es m&#x00E1;s constante, como puede observarse, el simbolismo manifiesto de la esencia del pa&#x00ED;s que se erig&#x00ED;a salpicado por los acontecimientos de cada &#x00E9;poca, desde los prehisp&#x00E1;nicos hasta la modernidad porfiriana de finales del siglo XIX. En el imaginario social se magnific&#x00F3; su sobriedad pero tambi&#x00E9;n su grandeza; su origen b&#x00ED;blico en contraposici&#x00F3;n de fuerzas externas que hab&#x00ED;an actuado desde siempre; se buscaron los recursos naturales en la profundidad de sus cavidades y al final su utilidad fue para la recreaci&#x00F3;n y el turismo de aventura que alcanz&#x00F3; gran popularidad desde entonces.</p>			
		
		</sec>
		</sec>
					
		<sec id="S5">	
			<title>EL INTER&#x00C9;S CIENT&#x00CD;FICO POR CACAHUAMILPA</title>

			<p>El inter&#x00E9;s por las cavernas de Cacahuamilpa que mostraron naturalistas, ge&#x00F3;grafos y ge&#x00F3;logos mexicanos y extranjeros en el siglo XIX, mucho tuvo que ver con las teor&#x00ED;as que llegaban de Europa, ya que ve&#x00ED;an en ellas el universo propicio para sentir, describir, medir y explicar el origen y sentido b&#x00ED;blico de los accidentes naturales o las fuerzas f&#x00ED;sicas que provocaban accidentes geogr&#x00E1;ficos y geol&#x00F3;gicos de esa magnitud. Para unos, su majestuosidad y belleza era obra divina, para otros, los menos, el resultado de causas m&#x00E1;s terrenales que operaban al margen de la religi&#x00F3;n y la pol&#x00ED;tica, pero que hab&#x00ED;a que conocer para explicar.</p>
			
			<p>A lo largo del siglo XIX muchos fueron los intereses que movieron la curiosidad de individuos y grupos por conocer en persona lo que se dec&#x00ED;a en la prensa, o se comentaba en tertulias y ambientes acad&#x00E9;micos sobre la geograf&#x00ED;a, el paisaje y su posible origen y antig&#x00FC;edad. Con el correr del tiempo el imaginario social y el refinamiento de un discurso que qued&#x00F3; impreso en narraciones rom&#x00E1;nticas, poes&#x00ED;a, art&#x00ED;culos, ensayos, memorias y libros, contribuir&#x00ED;an a hacer de este nicho geogr&#x00E1;fico y geol&#x00F3;gico el primer espacio natural protegido de manera oficial por sus particulares atributos en los tres reinos de la naturaleza, y porque los visitantes sustra&#x00ED;an rocas y objetos arqueol&#x00F3;gicos de pobladores ancestrales del interior de la caverna, bien para sus colecciones o como recuerdo. Era tal la afluencia de personas de todos los estratos sociales, que en 1858 la Sociedad Mexicana de Geograf&#x00ED;a y Estad&#x00ED;stica (SMGE) denunciaba que «quienes entraban sal&#x00ED;an con pedazos de estalactitas»; esta situaci&#x00F3;n los orill&#x00F3; a crear la Comisi&#x00F3;n de Arqueolog&#x00ED;a, que tuvo entre sus primeros trabajos: «procurar que se re&#x00FA;nan cuantos datos sean posibles sobre el estado que guardan los antiguos monumentos del pa&#x00ED;s, que acreditan, as&#x00ED; la diversidad de razas que lo han poblado, como su cultura, su civilizaci&#x00F3;n y su alta antig&#x00FC;edad» (<italic>La Sociedad, peri&#x00F3;dico pol&#x00ED;tico y literario</italic>, 6 de julio de 1858, p. 2).</p>
			
			<p>Lo que publicaron los naturalistas, ge&#x00F3;grafos y ge&#x00F3;logos mexicanos con un valor cient&#x00ED;fico, fue el resultado de programas m&#x00E1;s o menos institucionales que organizaron la Sociedad Mexicana de Geograf&#x00ED;a y Estad&#x00ED;stica (SMGE), el Instituto M&#x00E9;dico Nacional y el Instituto Geol&#x00F3;gico Mexicano, en el &#x00FA;ltimo tercio del siglo XIX y a principios del siglo XX. El contenido de los escritos no deja duda del sentido utilitario con el que irremediablemente se acercaron a la caverna, aunque en los espacios de las sociedades cient&#x00ED;ficas se aventuraran otras explicaciones relacionados con el aspecto te&#x00F3;rico y los alcances filos&#x00F3;ficos de los paradigmas en boga buscando el consenso entre los hombres de ciencia de su peque&#x00F1;a comunidad<xref ref-type="fn" rid="NOTE15">15</xref>.</p>
			
					
		<sec id="S5.1">	
			<title>Las cavernas como objeto cient&#x00ED;fico </title>

			<p>A&#x00F1;os antes de que los profesionales de la ciencia mexicana concibieran la caverna de Cacahuamilpa como un problema cient&#x00ED;fico, &#x00E9;sta ya hab&#x00ED;a sido explorada con los mismos prop&#x00F3;sitos por dos expediciones francesas dirigidos por Jean Baptiste Louis, bar&#x00F3;n de Gros (1793-1870) y Dominik Bilimek (1813-1884), custodio de las colecciones del emperador Maximiliano en su etapa mexicana. Sus resultados terminar&#x00ED;an por atraer el inter&#x00E9;s de la comunidad cient&#x00ED;fica mexicana e internacional. La primera dio a conocer una pintura (<xref ref-type="fig" rid="F2">Figura 2</xref>) de la caverna realizada por el propio Gros, en la que la representaci&#x00F3;n del objeto cient&#x00ED;fico qued&#x00F3; a la vista de todos en el a&#x00F1;o de 1835; la segunda explor&#x00F3; por primera vez la fauna y la flora de su interior. Ambos estudios fueron publicados por la <italic>Commision Scientifique du Mexique</italic>, durante la intervenci&#x00F3;n francesa (1863-1867), como parte de su programa de investigaci&#x00F3;n (Gros, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1865</xref>, p. 137-146; Lara Mimbrera, <xref ref-type="bibr" rid="CIT33">1999</xref>, p. 165; Trabulse, <xref ref-type="bibr" rid="CIT50">1995</xref>, p. 36).</p>
		
		
					<fig id="F2">
						<label>Figura 2</label>
						<caption>
							<title>Caverna de Cacahuamilpa, 1835, pintura realizada por el bar&#x00F3;n de Gros. «Historia de la espeleolog&#x00ED;a», Web, 2013</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F2.jpg"/>
					</fig>
					
					
		
			<p>Pasados los a&#x00F1;os inciertos de la intervenci&#x00F3;n norteamericana (1845-1847) y francesa (1863-1867), el maltrecho pa&#x00ED;s hab&#x00ED;a restituido las instituciones republicanas y asegurado un m&#x00ED;nimo de certidumbre al mundo acad&#x00E9;mico. A partir de entonces los intereses de la peque&#x00F1;a comunidad cient&#x00ED;fica mayoritariamente residente en la ciudad de M&#x00E9;xico, caminar&#x00ED;a de la mano de los gobernantes en las tareas m&#x00E1;s apremiantes que demandaba la sociedad mexicana: conocimientos y recursos naturales que contribuyeran al desarrollo y a su progreso econ&#x00F3;mico.</p>
			
			<p>Las cavernas de Cacahuamilpa que ya estaban bastante bien posesionadas en el imaginario social de dentro y fuera del pa&#x00ED;s, como muestra de lo inconmensurable de su riqueza, diversidad biol&#x00F3;gica y belleza paisaj&#x00ED;stica, atrajo el inter&#x00E9;s del presidente Sebasti&#x00E1;n Lerdo de Tejada en los d&#x00ED;as felices de la Rep&#x00FA;blica Restaurada, que se aprest&#x00F3; a recorrer y a reconocer la zona como un mensaje al mundo civilizado de los nuevos tiempos.</p>
			
			<p>El 15 de febrero de 1874 el presidente Sebasti&#x00E1;n Lerdo de Tejada sali&#x00F3; de M&#x00E9;xico con una comitiva conformada por gobernadores, diputados, secretarios, militares, periodistas y otras personalidades, con rumbo a la gruta de Cacahuamilpa, a donde llegar&#x00ED;a el «martes &#x00E1; las ocho de la ma&#x00F1;ana» y donde permanecer&#x00ED;a hasta las cuatro de la tarde, hora en que volver&#x00ED;a a Tetecala (<italic>El Siglo Diez y Nueve</italic>, febrero 15 de 1874, p. 3). Es decir, permanecieron ocho horas en ella. Entre los acompa&#x00F1;antes del presidente se encontraban: el periodista de corte liberal Alfredo Bablot (1827-1892), nacido en Burdeos, Francia, radicado en M&#x00E9;xico a partir de 1849, y redactor del <italic>Federalista</italic>; Ignacio Manuel Altamirano (1834-1893), intelectual y magistrado de la Suprema Corte, y el naturalista y ge&#x00F3;logo Mariano B&#x00E1;rcena (1842-1899), tambi&#x00E9;n redactor del <italic>Federalista</italic> (B&#x00E1;rcena, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1874</xref>, p. 7). Los tres tambi&#x00E9;n eran miembros de la Sociedad Mexicana de Geograf&#x00ED;a y Estad&#x00ED;stica (Morelos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT39">2012</xref>, p. 94-110).</p>
			
			<p>Este viaje tuvo repercusiones en el terreno pol&#x00ED;tico que no toca abordar en esta investigaci&#x00F3;n (Barajas Dur&#x00E1;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2005</xref>, p. 309), lo que interesa es la discusi&#x00F3;n que se abri&#x00F3; en la SMGE sobre la exploraci&#x00F3;n de las cavernas, y que comenz&#x00F3; con un telegrama que Alfredo Bablot envi&#x00F3; a intelectual e historiador Manuel Orozco y Berra (1816-1881), justo cuando iba de regreso. La discusi&#x00F3;n se recoge en las actas impresas en el Bolet&#x00ED;n de la Sociedad Mexicana de Geograf&#x00ED;a y Estad&#x00ED;stica. Seg&#x00FA;n refiere el Acta N&#x00FA;mero 9 de las Sesiones de la SMGE, el 21 de febrero de 1874, en dicho comunicado el periodista expresaba sus impresiones sobre las cavernas, y dec&#x00ED;a que sus formaciones rocosas indicaban «una antig&#x00FC;edad mucho mayor que la de la creaci&#x00F3;n del mundo, fijada en la Biblia» (<italic>Bolet&#x00ED;n de la Sociedad Mexicana de Geograf&#x00ED;a y Estad&#x00ED;stica</italic>, 1874, p. 21). Despu&#x00E9;s de la lectura de esta parte del telegrama se desat&#x00F3; una discusi&#x00F3;n en la que intervino principalmente Orozco y Berra, quien ya hab&#x00ED;a visitado las cavernas, a quien esa opini&#x00F3;n no le pareci&#x00F3; suficientemente fundada. «Habl&#x00F3; en seguida del aspecto geol&#x00F3;gico, e intervinieron Ignacio Ram&#x00ED;rez, Manuel Rivera, Ward Pool, Mandred y Rul».</p>
			
			<p>El Acta N&#x00FA;mero 10 refiere que en la siguiente reuni&#x00F3;n se present&#x00F3; el mismo Alfredo Bablot para reiniciar el debate. Respondieron Orozco y Berra, Mariano B&#x00E1;rcena, Ignacio Ram&#x00ED;rez (1818-1879) —escritor, poeta, periodista, abogado, pol&#x00ED;tico e ide&#x00F3;logo liberal, a la saz&#x00F3;n presidente de la Sociedad— y el arquitecto ingeniero Manuel S&#x00E1;nchez Facio (1843-?). Antonio Garc&#x00ED;a Cubas (1832-1912), intelectual y ge&#x00F3;grafo, ley&#x00F3; una parte de su memoria sobre las grutas, y dado que la reuni&#x00F3;n se prolongaba, qued&#x00F3; en terminar de leerla en la siguiente sesi&#x00F3;n. No obstante, los miembros de la SMGE tomaron el acuerdo de preparar una expedici&#x00F3;n cient&#x00ED;fica a la brevedad, pero con los recursos y el tiempo suficiente para hacer estudios series y bien fundamentados sobre los temas debatibles. Con respecto a la expedici&#x00F3;n, las actas de sesiones siguientes mencionan los preparativos, los fondos, los miembros: Gumesindo Mendoza, Francisco Jim&#x00E9;nez, Lobato, Eufemio Mendoza, Vicente Reyes, Santiago Ram&#x00ED;rez, D&#x00ED;az Aguirre, Amado Chimalpopoca, Hill, Celso Mu&#x00F1;oz y un fot&#x00F3;grafo (<italic>Bolet&#x00ED;n de la Sociedad Mexicana de Geograf&#x00ED;a y Estad&#x00ED;stica</italic>, 1874, p. 21).</p>
			
			<p>Pero el 30 de marzo del mismo a&#x00F1;o Ignacio M. Altamirano public&#x00F3; en <italic>El Federalista</italic> una carta dirigida a Alfredo Bablot, donde explicaba que la sociedad hab&#x00ED;a decidido posponer el viaje por varios motivos, entre ellos la ausencia de Mariano B&#x00E1;rcena y del fot&#x00F3;grafo; la falta de luces adecuadas para el interior de la caverna; el compromiso de buena parte de los comisionados con sus respectivas c&#x00E1;tedras —varios daban clase en distintas instituciones—. Faltaban tambi&#x00E9;n las secciones para formar el plano topogr&#x00E1;fico exterior y la que estudiar&#x00ED;a la parte hidrogr&#x00E1;fica, entre lo m&#x00E1;s destacado (<italic>El Federalista</italic>, 29 de marzo de <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1874</xref>, p. 1).</p>
			
			<p>La documentaci&#x00F3;n nos dice que no se realiz&#x00F3; la expedici&#x00F3;n. Las razones pueden ser muchas. Lo que queda m&#x00E1;s claro es que los que iban a participar en la expedici&#x00F3;n cient&#x00ED;fica se sumaron a otros proyectos que s&#x00ED; eran oficiales, como la comisi&#x00F3;n encargada del viaje a Jap&#x00F3;n para medir el paso de Venus por el Sol, en la cual tambi&#x00E9;n particip&#x00F3; Francisco Jim&#x00E9;nez, o la comisi&#x00F3;n para el estudio de los temblores de Jalisco ocurridos en febrero del siguiente a&#x00F1;o, en la cual particip&#x00F3; Mariano B&#x00E1;rcena. Ambos proyectos difer&#x00ED;an del de Cacahuamilpa en tanto que ser&#x00ED;an de utilidad al pa&#x00ED;s. El primero porque permitir&#x00ED;a a M&#x00E9;xico sumarse en una investigaci&#x00F3;n de car&#x00E1;cter internacional, en la que se esperaba se hiciese una contribuci&#x00F3;n importante. Y el segundo, la comisi&#x00F3;n para estudiar los temblores aportar&#x00ED;a datos sobre las causas de dichos movimientos tel&#x00FA;ricos y sus posibles consecuencias (Moreno Corral, <xref ref-type="bibr" rid="CIT40">1986</xref>; 1875).</p>
			
			<p>En todo caso, la discusi&#x00F3;n que tuvo lugar en la SMGE entre febrero y marzo de 1874, despu&#x00E9;s del viaje con el presidente Sebasti&#x00E1;n Lerdo de Tejada, pone en dimensi&#x00F3;n las preocupaciones te&#x00F3;ricas y filos&#x00F3;ficas de los mexicanos por temas de frontera en el campo de la geolog&#x00ED;a. Manuel Orozco y Berra hab&#x00ED;a realizado una exploraci&#x00F3;n de las cavernas en 1847 y publicado sus resultados en 1855, en el ap&#x00E9;ndice del <italic>Diccionario Universal de Historia y de Geograf&#x00ED;a</italic>, del cual fue coordinador. Comenz&#x00F3; por definir que se trataba de una caverna, no de una gruta ni de una cueva:</p>
			
						  <p>Aunque el nombre de gruta se emplea com&#x00FA;nmente como sin&#x00F3;nimo de caverna, se distingue &#x00E9;sta de la primera por la gran estensi&#x00F3;n y diversas estancias o salones que presenta, en lugar que la gruta se reduce &#x00E1; un sal&#x00F3;n &#x00F3; estancia, las m&#x00E1;s veces no muy grande.</p>
						  
						  <p>Tampoco debe confundirse la caverna con la cueva, porque &#x00E9;sta se considera como obra artificial y la caverna es una cavidad natural en el interior de la Tierra, que presenta cierta estensi&#x00F3;n y que se compone ordinariamente de una serie de estrecheces y ensanches, esto es, de una especie de estancias &#x00F3; salones m&#x00E1;s o menos vastos, que se comunican por pasadizos m&#x00E1;s &#x00F3; menos estrechos.</p>
			
			<p>En cuanto a la descripci&#x00F3;n geol&#x00F3;gica que realiza del lugar, el ge&#x00F3;grafo menciona el m&#x00E9;todo actualista como el camino para explicar su formaci&#x00F3;n:</p>
			
						<p>No es f&#x00E1;cil esplicar [<italic>sic</italic>] de un modo enteramente satisfactorio el origen y formaci&#x00F3;n de estas cavernas; pero examinando y fijando la observaci&#x00F3;n en los fen&#x00F3;menos actuales, se dan esplicaciones [<italic>sic</italic>] que convencen m&#x00E1;s, por estar fundadas en hechos y no en sistemas caprichosos (Orozco y Berra, <xref ref-type="bibr" rid="CIT43">1855</xref>, p. 415-418).</p>
			
			<p>Por otra parte, puede verse su inter&#x00E9;s por encontrar f&#x00F3;siles —instrumentos para datar los estratos—, y sugiere que se realicen estudios paleontol&#x00F3;gicos del lugar. Es menester comentar que dado que la exploraci&#x00F3;n promedio a esta caverna se realizaba en ocho horas —despu&#x00E9;s de las cuales hab&#x00ED;a que regresar para evitar pasar la noche en ellas o en el peligroso camino frecuentado por asaltantes—, Orozco y Berra no cont&#x00F3; con el tiempo necesario para hacer estudios m&#x00E1;s profundos. Pero s&#x00ED; se&#x00F1;ala los rumbos para exploraciones posteriores: la b&#x00FA;squeda de f&#x00F3;siles, la determinaci&#x00F3;n de su origen y la investigaci&#x00F3;n relacionada con la dataci&#x00F3;n del planeta. ¿Cu&#x00E1;ntos a&#x00F1;os tiene la Tierra?, fue la pregunta que lanz&#x00F3; a sus conciudadanos.</p>
			
			<p>Antonio Garc&#x00ED;a Cubas, al igual que Orozco y Berra, era ge&#x00F3;grafo, pero hab&#x00ED;a realizado trabajos geol&#x00F3;gicos anteriormente, al igual que otros ingenieros contempor&#x00E1;neos (Almaraz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1866</xref>, p. 13-17)<xref ref-type="fn" rid="NOTE16">16</xref>. El texto que entrego a la SMGE refiere, despu&#x00E9;s de describir la topograf&#x00ED;a, la geograf&#x00ED;a, los sistemas de vegetaci&#x00F3;n y fauna, sus aspectos demogr&#x00E1;ficos, sociales y econ&#x00F3;micos de la regi&#x00F3;n, que las b&#x00F3;vedas de la caverna son de piedra caliza, y que las ideas sobre el origen de su formaci&#x00F3;n se encuentra dividida, dado que «unos la atribuyen a la acci&#x00F3;n de las aguas y otros a la plut&#x00F3;nica». Afirma que la existencia de dos r&#x00ED;os internos es la causa para que se crea que el agua ha sido el principal agente de su formaci&#x00F3;n, pero &#x00E9;l, apoyado en la observaci&#x00F3;n de los terrenos adyacentes —que tienen «dislocadas y metamorfoseadas las capas calizas»—, cree que el origen fue una dislocaci&#x00F3;n violenta del terreno (Garc&#x00ED;a Cubas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1874</xref>, p. 147-149).</p>
			
			<p>El Acta n&#x00FA;mero 11 rese&#x00F1;a que toc&#x00F3; el turno a Mariano B&#x00E1;rcena leer su informe sobre la exploraci&#x00F3;n geol&#x00F3;gica de Cacahuamilpa. Despu&#x00E9;s de una descripci&#x00F3;n mineral&#x00F3;gica del camino y de la caverna, en la que describe los terrenos calizos que conforman el lugar, prosigue con el an&#x00E1;lisis geol&#x00F3;gico, para «determinar las &#x00E9;pocas relativas de su formaci&#x00F3;n y de los fen&#x00F3;menos que las han alterado» (B&#x00E1;rcena, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1874</xref>, p. 14).</p>
			
			<p>B&#x00E1;rcena en su estudio sobre Cacahuamilpa utiliza el t&#x00E9;rmino <italic>metam&#x00F3;rficas</italic> en el mismo sentido que Lyell<xref ref-type="fn" rid="NOTE17">17</xref>, al explicar la existencia de pizarras arcillosas y las masas calc&#x00E1;reas en el terreno de la zona, «que en un principio fueron tambi&#x00E9;n sedimentarias», ahora «se encuentran trastornadas y removidas en diversas direcciones por la acci&#x00F3;n de las rocas &#x00ED;gneas». Y pese a que solamente las observ&#x00F3; unas horas, se form&#x00F3; «una idea muy general de sus caracteres» [<italic>sic</italic>], que no le impidi&#x00F3; datarlas por la presencia de «conchas de nerinea» y otros restos f&#x00F3;siles paleontol&#x00F3;gicos, «como perteneciente al fin del per&#x00ED;odo jur&#x00E1;sico y principio del cret&#x00E1;ceo» (B&#x00E1;rcena, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1874</xref>, p. 17).</p>
			
			<p>Despu&#x00E9;s de explicar que los p&#x00F3;rfidos traqu&#x00ED;ticos hicieron «su aparici&#x00F3;n en el tiempo cenoz&#x00F3;ico, tanto en Am&#x00E9;rica como en el antiguo continente», refiere «con bastante fundamento que la caverna se form&#x00F3; en el per&#x00ED;odo terciario» (B&#x00E1;rcena, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1874</xref>, p. 21)<xref ref-type="fn" rid="NOTE18">18</xref>. Para ese entonces, el periodo denominado por Lyell como Terciario hab&#x00ED;a sido rebautizado por Phillips como Cenozoico (todav&#x00ED;a no se hab&#x00ED;a creado el Cuaternario) (Fern&#x00E1;ndez-L&#x00F3;pez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1997</xref>, p. 79-106). Por otra parte, B&#x00E1;rcena defini&#x00F3; tambi&#x00E9;n los aspectos que deb&#x00ED;an investigarse en la expedici&#x00F3;n que organizaba la SMGE, pero como ya dijimos, no fue posible:</p>
		
					<list list-type="order">
						<list-item>
							<p>Obtener conocimiento topogr&#x00E1;fico de la monta&#x00F1;a donde se encontraba la caverna.</p>
						</list-item>
						
						<list-item>
							<p>Consultar los estudios realizados en el mineral de Taxco, para buscar los principales agentes del levantamiento de sus monta&#x00F1;as.</p>
						</list-item>
						
						<list-item>
							<p>Realizar un estudio topogr&#x00E1;fico de la caverna.</p>
						</list-item>
						
						<list-item>
							<p>Realizar tambi&#x00E9;n un estudio geol&#x00F3;gico de la caverna y de las monta&#x00F1;as ya referidas.</p>
						</list-item>
						
						<list-item>
							<p>Finalmente, hacer algunas observaciones meteorol&#x00F3;gicas para compararlas con las que se han determinado en algunas grutas ya estudiadas (B&#x00E1;rcena, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1874</xref>, p. 13).</p>
						</list-item>
					</list>
		
			<p>En resumen, sobre las exploraciones a Cacahuamilpa en el siglo XIX puede observarse que, desde su descubrimiento en 1834, varias personas acudieron a explorar estas cavernas. Entre ellas personalidades de la pol&#x00ED;tica, artistas que intentaron reproducir su majestuosidad, hombres de ciencia que trataron de ingresarlas en el inventario de la Rep&#x00FA;blica mexicana al nombrarlas, definirlas, describirlas y explicar su origen. Tambi&#x00E9;n puede apreciarse que del encuentro con esta maravilla de la naturaleza se plantearon m&#x00E1;s preguntas: al adentrarse en sus pasillos, en sus galer&#x00ED;as, al recorrer los intrincados laberintos se cuestionaron: ¿cu&#x00E1;ntos a&#x00F1;os tiene la Tierra? Formulada por Manuel Orozco y Berra, quien la lanz&#x00F3; al aire en 1855, esta pregunta es una muestra de que los hombres de ciencia mexicanos tambi&#x00E9;n se planteaban cuestiones filos&#x00F3;ficas, si bien es verdad que no dispusieron de los recursos o del apoyo para comprobar sus hip&#x00F3;tesis.</p>
			
			<p>Que Alfredo Bablot, un periodista, la haya vuelto a formular en 1874, cuando reci&#x00E9;n el debate sobre la edad de la Tierra hab&#x00ED;a cobrado nuevos br&#x00ED;os gracias a la intervenci&#x00F3;n del famoso f&#x00ED;sico brit&#x00E1;nico William Thomson, es indicativo de que en la prensa cient&#x00ED;fica se segu&#x00ED;a este debate, como es el caso del Bolet&#x00ED;n de la SMGE.</p>
			
			<p>En esta aproximaci&#x00F3;n a los primeros trabajos de &#x00ED;ndole cient&#x00ED;fica sobre las cavernas de Cacahuamilpa, puede observarse que la visi&#x00F3;n de cada explorador fue distinta. Para Orozco y Berra era importante ingresarlas en el <italic>inventario</italic> de la Rep&#x00FA;blica mexicana, por lo cual las nombr&#x00F3; correctamente, tanto en general con la denominaci&#x00F3;n de cavernas, como en lo espec&#x00ED;fico, en lo tocante a la nominaci&#x00F3;n de cada galer&#x00ED;a. Describi&#x00F3; el tramo recorrido e incluso trat&#x00F3; de explicar su origen.</p>
			
			<p>La exploraci&#x00F3;n de Bilimek, optuvo por primera vez una visi&#x00F3;n integrada de la fauna y flora dentro de ellas, para catalogarla en el acervo del Museo Nacional. A pesar de presentar su trabajo sobre las cavernas en el seno de una discusi&#x00F3;n sobre la edad de la Tierra, el material que Garc&#x00ED;a Cubas prepar&#x00F3; no trataba de responder la pregunta se&#x00F1;alada, sino m&#x00E1;s bien su valor resid&#x00ED;a en los aspectos geogr&#x00E1;ficos.</p>
			
			<p>Mariano B&#x00E1;rcena clasific&#x00F3; la formaci&#x00F3;n de las calizas en el periodo terciario. Si bien no se ten&#x00ED;a bien definida la cronolog&#x00ED;a de cada periodo, s&#x00ED; representa un aporte para el estudio del suelo mexicano. Sin embargo, debe deducirse que se esperaba que la futura expedici&#x00F3;n, mejor organizada, pudiera ayudar a los miembros de la Sociedad Mexicana de Geograf&#x00ED;a y Estad&#x00ED;stica a realizar alguna aportaci&#x00F3;n de mayor importancia en la discusi&#x00F3;n que se ten&#x00ED;a sobre este tema.</p>
			
			<p>Pero fue pospuesta y finalmente cancelada la expedici&#x00F3;n de la Sociedad Mexicana de Geograf&#x00ED;a y Estad&#x00ED;stica, en un periodo presidencial donde se apoy&#x00F3; la investigaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica —baste recordar que ese mismo a&#x00F1;o se realiz&#x00F3; la expedici&#x00F3;n a Jap&#x00F3;n para medir el paso de Venus por el Sol, encabezada por el ge&#x00F3;grafo Francisco D&#x00ED;az Covarrubias y en la cual tambi&#x00E9;n particip&#x00F3; Francisco Jim&#x00E9;nez, considerado para integrar la comisi&#x00F3;n a las grutas de Cacahuamilpa—. Al respecto, es preciso recordar que la SMGE ya hab&#x00ED;a perdido su papel principal como instituci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica, a causa de motivos pol&#x00ED;ticos y con el nacimiento de la Sociedad Mexicana de Historia Natural en 1868, que poco a poco fue encarg&#x00E1;ndose de la investigaci&#x00F3;n geol&#x00F3;gica del pa&#x00ED;s (Uribe, <xref ref-type="bibr" rid="CIT52">2013a</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="CIT53">2013b</xref>).</p>
			
			<p>Expediciones posteriores se realizaron, pero ya tuvieron otros objetivos. La organizada por el Instituto M&#x00E9;dico Nacional fue m&#x00E1;s bien de recolecci&#x00F3;n de especies vegetales, para el estudio de las aguas y en general para aspectos relacionados con la medicina. El que a inicios del siglo XX el Instituto Geol&#x00F3;gico Nacional y la Sociedad Geol&#x00F3;gica Mexicana haya retomado las exploraciones a Cacahuamilpa —concretamente en 1909—, manifiesta el inter&#x00E9;s de la comunidad geol&#x00F3;gica por estudiarlas y posibilita observar el conocimiento acumulado en m&#x00E1;s de 50 a&#x00F1;os. Sin embargo, esto no subsana la suspensi&#x00F3;n de la expedici&#x00F3;n de 1874, puesto que los mexicanos perdieron la oportunidad de entrar en una discusi&#x00F3;n sobre el tema, que quiz&#x00E1; les hubiera dado la posibilidad de tratar con sus pares europeos sobre un aspecto filos&#x00F3;fico de la Geolog&#x00ED;a como la edad de la Tierra, o sobre los procesos de formaci&#x00F3;n de las cavernas o los f&#x00F3;siles contenidos en ellas para abordar otros problemas que para entonces ya estaban planteados como la evoluci&#x00F3;n de las especies y la selecci&#x00F3;n natural. Aspectos en que se encontraban interesados y que tal vez les hubieran permitido realizar investigaci&#x00F3;n «de punta» sobre los sistemas geol&#x00F3;gicos y sus m&#x00E9;todos de investigaci&#x00F3;n (Valdivia, <xref ref-type="bibr" rid="CIT54">2013</xref>).</p>
			
			<p>Con esto queda en evidencia el grado de afectaci&#x00F3;n que los factores sociales ejercen sobre la investigaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica, y es tambi&#x00E9;n un ejemplo de c&#x00F3;mo &#x00E9;sta no puede ser sustra&#x00ED;da de su contexto. Aunque algunos de los ge&#x00F3;logos mexicanos que originalmente iban a formar parte de la expedici&#x00F3;n volvieron despu&#x00E9;s a las grutas, el grupo ya se hab&#x00ED;a disgregado y la discusi&#x00F3;n hab&#x00ED;a perdido su fuerza inicial.</p>		
		
		</sec>
		</sec>
				
	</body>
	
	<back>
		
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE01"><label>1</label>
					<p>Este escrito forma parte de una investigaci&#x00F3;n m&#x00E1;s amplia que lleva por t&#x00ED;tulo: Las cavernas de Cacahuamilpa en el debate geol&#x00F3;gico de M&#x00E9;xico, vinculada al proyecto cient&#x00ED;fico que dirige el Dr. Miguel &#x00C1;ngel Puig-Samper en el Instituto de Historia del CCHS/CSIC: Ciencia y espect&#x00E1;culo de la Naturaleza. Viajes cient&#x00ED;ficos y museos de Historia Natural. Referencia: HAR2013-48065-C2-2-P. Madrid, Espa&#x00F1;a, 2015-2016.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE02"><label>2</label>
					<p>Esto no quiere decir que sean las &#x00FA;nicas referencias existentes, pero creemos que es una muestra representativa de lo publicado sobre el tema.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE03"><label>3</label>
					<p>Mariano Galv&#x00E1;n fue un reconocido impresor de la &#x00E9;poca en la ciudad de M&#x00E9;xico, que adquiri&#x00F3; fama por la impresi&#x00F3;n de Calendarios o Almanaques, en los que introduje diversos recursos t&#x00E9;cnicos y temas de inter&#x00E9;s para un p&#x00FA;blico m&#x00E1;s amplio de lectores. De ellos destacan: <italic>Calendario de las se&#x00F1;oritas mexicanas, </italic>1839-1843 y <italic>Calendario Manual</italic>, 1826, pero a partir de 1858 a la fecha, se le conoce como <italic>Calendario de Mariano Galv&#x00E1;n Rivero</italic>. Cons&#x00FA;ltese: Clark de Lara y Speckman Guerra, 2005.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE04"><label>4</label>
					<p>Debido a la importancia que tuvieron, consideramos que al anterior listado le hacen falta la expedici&#x00F3;n de Dominik Bilimek en 1867, la de los comerciantes norteamericanos a inicios de 1879, y la que se realizar&#x00ED;a con posterioridad a su viaje por los expedicionarios del Instituto M&#x00E9;dico Nacional en 1892.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE05"><label>5</label>
					<p>Cabe destacar que dicho registro no incluye monograf&#x00ED;as ni revistas como el <italic>Bolet&#x00ED;n de la Sociedad Mexicana de Geograf&#x00ED;a y Estad&#x00ED;stica</italic>, <italic>La Naturaleza, Revista de la Sociedad Mexicana de Historia Natural</italic>, <italic>El Estudio</italic>,<italic> Semanario del Instituto M&#x00E9;dico Nacional</italic>.  </p>

				</fn>
				
				<fn id="NOTE06"><label>6</label>
					<p>Para la elaboraci&#x00F3;n de esta gr&#x00E1;fica se eliminaron registros dobles de un mismo art&#x00ED;culo publicado en el mismo medio y el mismo d&#x00ED;a, no as&#x00ED; de aqu&#x00E9;llos que se repet&#x00ED;an en distinto d&#x00ED;a o a&#x00F1;o. Cabe destacar que no incluye resultados que hablan de forma tangencial o indirecta de las grutas, como algunos noticias sobre la visita del presidente Sebasti&#x00E1;n Lerdo de Tejada y que no inclu&#x00ED;an la palabra “Cacahuamilpa”.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE07"><label>7</label>
					<p><italic>El Siglo Diez y Nueve</italic>, marzo 4 de 1874, p. 2.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE08"><label>8</label>
					<p><italic>El Siglo Diez y Nueve</italic>, marzo 30 de 1874, p. 3.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE09"><label>9</label>
					<p><italic>El Siglo Diez y Nueve</italic>, octubre 9 de 1879, p. 3.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE10"><label>10</label>
					<p><italic>La Convenci&#x00F3;n Radical Obrera</italic>, julio 5 de 1896, p. 3; <italic>La Voz de M&#x00E9;xico</italic>, octubre 27 de 1896, p. 3.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE11"><label>11</label>
					<p><italic>La Convenci&#x00F3;n Nacional Obrera</italic>, julio 5 de 1896, p. 3.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE12"><label>12</label>
					<p><italic>El Padre Cobos</italic>, Tomo I, n&#x00FA;m. 24, 13 de mayo de 1869.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE13"><label>13</label>
					<p>Al tener el mismo apellido que Jos&#x00E9; Nosari, el primer director de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a Explotadora de las Grutas de Cacahuamilpa S. A. (<italic>La Convenci&#x00F3;n Radical Obrera</italic>, julio 19 de 1896:2), suponemos que son parientes, pero falta abundar en la investigaci&#x00F3;n.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE14"><label>14</label>
					<p>Pese a existir una traducci&#x00F3;n al castellano, preferimos utilizar el lenguaje original en que fue escrito.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE15"><label>15</label>
					<p>Otras cavernas estudiadas por los mexicanos en el siglo XIX fueron: la caverna Ojo de Agua, en 1887 y la gruta El Encanto, en Guerrero, en 1890. V&#x00E9;ase: Memoria del Gobierno del Estado de Guerrero, <xref ref-type="bibr" rid="CIT38">1890</xref>, p. 185-187; Villada, <xref ref-type="bibr" rid="CIT55">1887</xref>, p. 81-85.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE16"><label>16</label>
					<p>Entre sus trabajos geol&#x00F3;gicos podemos mencionar, el resultado de la <italic>Comisi&#x00F3;n Cient&#x00ED;fica a Metlatloyuca</italic>, encabezada por Ram&#x00F3;n Almaraz, Guillermo Hay y Antonio Garc&#x00ED;a Cubas, que deb&#x00ED;a “reconocer el camino entre Tulancingo y Huachinango para examinar los terrenos bald&#x00ED;os y hacer un croquis de ellos para saber de su situaci&#x00F3;n y superficie”. En el <italic>Croquis del camino de Tulancingo a la Mesa de Coroneles </italic>incluyeron el corte geol&#x00F3;gico te&#x00F3;rico, que menciona los sedimentos terciario, cret&#x00E1;cico, bas&#x00E1;ltico, volc&#x00E1;nico y moderno. Asimismo, recogieron rocas de cada capa descrita.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE17"><label>17</label>
					<p>Habr&#x00E1; que recordar, sin embargo, que el brit&#x00E1;nico public&#x00F3; por primera vez sus obras en la d&#x00E9;cada de los treinta del siglo XVIII. V&#x00E9;ase al respecto, Lyell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">1837</xref>, p. 184-186.</p>
				</fn>	
				
				<fn id="NOTE18"><label>18</label>
					<p>Se trata del periodo anterior al Cuaternario, que comprende hasta nuestros d&#x00ED;as. Charles Lyell subdividi&#x00F3; el periodo terciario en tres: Eoceno, Mioceno y Plioceno, y concluy&#x00F3; que las formaciones calizas pertenec&#x00ED;an al terciario reciente. Sin embargo, no plante&#x00F3; la cronolog&#x00ED;a para cada uno. Lyell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">1837</xref>.</p>
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			  <source>Reacciones, colaboraciones y proyectos cient&#x00ED;ficos. Los ingenieros de Miner&#x00ED;a durante la Intervenci&#x00F3;n Francesa y el Segundo Imperio en M&#x00E9;xico (1862-1867)</source>
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					  <given-names>Marina</given-names>	  
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			  <source>Memoria del Gobierno del Estado de Guerrero</source>
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			  <year>2012</year>
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			  <source>Odisea 1874 o el primer viaje internacional de cient&#x00ED;ficos mexicanos</source>
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			  <source>Las asociaciones literarias mexicanas, segunda edici&#x00F3;n</source>
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			  <source>Viajar para (des)conocer, Isidore L&#x00F6;wenstern en el M&#x00E9;xico de 1838</source>
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					  <surname>Robelo</surname>
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			  <year>1886</year>
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			  <source>Ciencias de la Tierra en M&#x00E9;xico (1846-1906). Teor&#x00ED;a y pr&#x00E1;ctica cient&#x00ED;fica</source>
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			  <publisher-name>Universidad Michoacana de San Nicol&#x00E1;s de Hidalgo</publisher-name>
			  <comment>(Tesis de maestr&#x00ED;a en Historia)</comment>
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			  <source>Presente Amistoso dedicado a las Se&#x00F1;oritas Mexicanas</source>
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			  <publisher-name>Imprenta litogr&#x00E1;fica y tipogr&#x00E1;fica deI I. Cumplido</publisher-name>
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