<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD Journal Publishing DTD v3.0 20080202//EN" "journalpublishing3.dtd">
<article article-type="book-review" dtd-version="3.0" xml:lang="es" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink">

	<front>
		
		<journal-meta>
			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Asclepio</journal-id>
			<journal-title-group>
				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
			</journal-title-group>
			<issn pub-type="epub">0210-4466</issn>
			<publisher>
				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
			</publisher>
		</journal-meta>
		
		<article-meta>
			<article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2015.p095</article-id>
				 
			<article-categories>
				<subj-group subj-group-type="heading">
				<subject>RESE&#x00D1;AS / BOOK REVIEWS</subject>
				</subj-group>
			</article-categories>
							
			<title-group>
				<article-title>Rese&#x00F1;a del libro "Las prisiones de la locura. La locura de las prisiones. La construcci&#x00F3;n institucional del preso psiqui&#x00E1;trico"</article-title>
				<alt-title alt-title-type="running-head">Rese&#x00F1;a</alt-title>
			</title-group>
			
			<contrib-group>
			  <contrib contrib-type="author" corresp="yes"> 
				<name>
				 <surname>Huertas</surname>
				 <given-names>Rafael</given-names>
				</name>
				<xref ref-type="aff" rid="U1"/>
				<xref ref-type="corresp" rid="cor1"/>
			  </contrib>
			  
			  <aff id="U1">Instituto de Historia, CSIC</aff>
			 
			</contrib-group>
			
			<author-notes>
				<corresp id="cor1"><email xlink:href="rafael.huertas@cchs.csic.es">rafael.huertas@cchs.csic.es</email></corresp>
			</author-notes>
			
			<pub-date pub-type="epub">
				<day>30</day>
				<month>06</month>
				<year>2015</year>
			</pub-date>
			
			<pub-date pub-type="collection">
				<year>2015</year>
			</pub-date>
			
			<volume>67</volume>
			<issue>1</issue>
			
			<elocation-id>p095</elocation-id>
		 
			<permissions>
				<copyright-statement>&#x00A9; 2015 CSIC</copyright-statement>
				<copyright-year>2015</copyright-year>
				<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/3.0/">
					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.</license-p>
				</license>
			</permissions>
	
		</article-meta>
	</front>		
	
	<body>


		<sec id="S0">
				<p><bold>Bravo, Omar Alejandro</bold>. <italic>Las prisiones de la locura. La locura de las prisiones. La construcci&#x00F3;n institucional del preso psiqui&#x00E1;trico</italic>. Madrid, Grupo 5 (Colecci&#x00F3;n Salud Mental colectiva, 5), 2015, 175 pp. [ISBN: 978-84-943080-5-5]</p>
		</sec>
		
		<sec id="S1">
			<p>Las relaciones entre crimen y locura, entre c&#x00E1;rcel y manicomio, han sido apuntadas frecuentemente por la literatura tanto psiqui&#x00E1;trica, como jur&#x00ED;dica, hist&#x00F3;rica o sociol&#x00F3;gica. Este libro de Omar Alejandro Bravo constituye, a mi juicio, una aportaci&#x00F3;n relevante y original a esta compleja y transversal problem&#x00E1;tica, pues ofrece interesantes elementos para reflexionar sobre unas cuestiones que suscitan la preocupaci&#x00F3;n de los profesionales, a la vez que tienen muy directas consecuencias sobre un colectivo concreto de ciudadanos (locos y delincuentes, pero ciudadanos al fin), convertidos en objetivo de pol&#x00ED;ticas de defensa social. Un colectivo que forma parte de ese “excedente social” que el sistema termina ubicando en una red institucional cuya funci&#x00F3;n es aislar, etiquetar y controlar a sus integrantes. Es obvio que en cualquier sistema de control social el principio de clasificaci&#x00F3;n y distribuci&#x00F3;n implica la existencia de “residuos”, ya que siempre hay algo inclasificable, inasimilable, ineducable o irreductible. El desertor (no el soldado indisciplinado), el d&#x00E9;bil mental (no el ni&#x00F1;o d&#x00ED;scolo) o el criminal (no el infractor) ser&#x00E1;n, como nos explic&#x00F3; Foucault, residuos de la disciplina militar, escolar o jur&#x00ED;dico-policial, respectivamente; y, naturalmente, el loco, el alienado, ser&#x00E1; considerado el residuo de residuos. Pues bien, son los locos-delincuentes (residuos por partida doble), los protagonistas del libro que nos ocupa, unos sujetos “peligrosos” pero inimputables que ser&#x00E1;n recluidos bajo el llamado r&#x00E9;gimen de las “medidas de seguridad” y que dar&#x00E1;n lugar a la categor&#x00ED;a de “preso psiqui&#x00E1;trico”, una construcci&#x00F3;n social que Omar Alejandro Bravo analiza con solvencia y esmero. </p>

			<p>Para ello recurre a herramientas metodol&#x00F3;gicas y hermen&#x00E9;uticas sin duda acertadas; por un lado, a la reflexi&#x00F3;n hist&#x00F3;rica con fines epistemol&#x00F3;gicos; por otro, a estudios de caso que permiten generar modelos interpretativos especialmente esclarecedores. El extraordinario auge que la historiograf&#x00ED;a psiqui&#x00E1;trica ha alcanzado en las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas ha propiciado, en muy buena medida, que el problema de la criminalidad haya sido considerado, de manera especialmente fecunda, en sus relaciones con la locura. Los pioneros trabajos de Foucault, y no me refiero tanto a la <italic>Histoire de la folie &#x00E0; l’&#x00E2;ge classique </italic>(1961) sino al <italic>Moi, Pierre Rivi&#x00E8;re…</italic> (1973) o a <italic>Surveiller et Punir </italic>(1975), est&#x00E1;n en el origen de toda una tradici&#x00F3;n historiogr&#x00E1;fica que ha pretendido mostrar de qu&#x00E9; manera las relaciones entre crimen y locura desempe&#x00F1;aron un importante papel en la elaboraci&#x00F3;n de nociones como la de peligrosidad social. No se trataba s&#x00F3;lo de dilucidar si determinados actos criminales pod&#x00ED;an haber sido perpetrados por un individuo con la mente trastornada sino, invirtiendo el razonamiento, si cualquier loco podr&#x00ED;a llegar a cometer un crimen. De este modo, dichas conexiones entre crimen y locura aparec&#x00ED;an como uno de los fundamentos del poder psiqui&#x00E1;trico, no tanto en t&#x00E9;rminos de “verdad”, sino de “defensa social”. La influencia de este planteamiento puede rastrearse en numerosas aportaciones aparecidas ya en los primeros a&#x00F1;os ochenta: La obra de Robert Nye, <italic>Crime, Madness and Politics in Modern France</italic> (1984); las de los espa&#x00F1;oles Jos&#x00E9; Luis Peset, <italic>Ciencia y marginaci&#x00F3;n. Sobre negros, locos y criminales</italic> (1983), o Fernando &#x00C1;lvarez-Ur&#x00ED;a, <italic>Miserables y locos. Medicina mental y orden social en la Espa&#x00F1;a del siglo XIX</italic> (1983), o la del argentino Hugo Vezzetti, <italic>La locura en la Argentina</italic> (1983), son, sin duda, buenos ejemplos de la importancia de este tipo de trabajos. </p>

			<p>Estas primeras aportaciones fueron muy &#x00FA;tiles y establecieron marcos generales que permitieron, en d&#x00E9;cadas sucesivas, ir afinando en el conocimiento de las pr&#x00E1;cticas psiqui&#x00E1;tricas y criminol&#x00F3;gicas concretas a trav&#x00E9;s de estudios locales y comparados capaces de diferenciar los contextos geogr&#x00E1;ficos, socio-pol&#x00ED;ticos, econ&#x00F3;micos, etc. En nuestro medio, los trabajos de Ricardo Campos en torno al concepto de peligrosidad social manejado por los psiquiatras espa&#x00F1;oles de la primera mitad del siglo XX, son una muy buena muestra de este tipo de investigaciones que tienen como objetivo valorar el peso de los discursos y de las pr&#x00E1;cticas institucionales. Estudios de caso que posibilitan, ante realidades concretas, la formulaci&#x00F3;n de nuevas preguntas de investigaci&#x00F3;n que ampl&#x00ED;an y replantean los l&#x00ED;mites de la reflexi&#x00F3;n y de la acci&#x00F3;n.</p>

			<p>Estoy muy de acuerdo con el autor Omar Alejandro Bravo en que el concepto de peligrosidad es clave para entender el proceso de construcci&#x00F3;n social del preso psiqui&#x00E1;trico. Las nociones de “responsabilidad” o “irresponsabilidad” del individuo que ha cometido un acto delictivo o antisocial, fue desplaz&#x00E1;ndose poco a poco para ser sustituido por la noci&#x00F3;n de “peligrosidad social”. Los psiquiatras y criminalistas de la escuela positiva pretend&#x00ED;an as&#x00ED; conjurar el temor de los juristas y de la opini&#x00F3;n p&#x00FA;blica de que un cierto n&#x00FA;mero de delincuentes pudieran beneficiarse de informes psiqui&#x00E1;trico-forenses que demostraran, mediante el diagn&#x00F3;stico de un trastorno mental, la irresponsabilidad o la “responsabilidad atenuada” (otro concepto fuertemente discutido) de los reos. Este va a ser uno de los ejes fundamentales del debate a lo largo de las primeras d&#x00E9;cadas del siglo XX; se hac&#x00ED;a necesario, en el sentir de los crimin&#x00F3;logos positivistas, cambiar las “viejas” leyes –el modelo basado en el derecho penal cl&#x00E1;sico- y adecuarlas a la “nueva” ciencia que ellos representaban. “Psiquiatr&#x00ED;a nueva y leyes viejas”, seg&#x00FA;n reza el t&#x00ED;tulo de un conocido art&#x00ED;culo del crimin&#x00F3;logo argentino Jos&#x00E9; Ingenieros publicado en 1914, constituy&#x00F3; el hilo conductor de un prolongado debate que, aunque con determinadas especificidades seg&#x00FA;n el contexto que consideremos, se reprodujo insistentemente en Europa y Am&#x00E9;rica durante las primeras d&#x00E9;cadas del siglo XX. Conocer el grado de libertad moral con el que se comport&#x00F3; un individuo al transgredir la ley hab&#x00ED;a dejado de ser, para los representantes de esa nueva psiquiatr&#x00ED;a, la cuesti&#x00F3;n fundamental a debatir en las salas de justicia. Lo importante para la comunidad, para que &#x00E9;sta se sintiera segura, era ahora establecer no los agravantes o atenuantes del delito, sino la posibilidad de que el delincuente fuera considerado un peligro para la sociedad. Merece la pena destacar que este concepto de “peligrosidad social” tendr&#x00E1; su m&#x00E1;xima expresi&#x00F3;n y aceptaci&#x00F3;n a partir de los a&#x00F1;os veinte y treinta, cuando las aspiraciones de psiquiatras y criminalistas encuentren espacio tanto en los discursos considerados m&#x00E1;s avanzados y progresistas, algunos de los cuales llegaron de la mano de la higiene mental, como en los c&#x00F3;digos penales de inspiraci&#x00F3;n fascista como, por ejemplo, el c&#x00F3;digo Rocco en la Italia de Mussolini (1930) o el c&#x00F3;digo penal promulgado en la Espa&#x00F1;a en 1928, durante la dictadura de Primo de Rivera y abolido por la Segunda Rep&#x00FA;blica. Conviene recordar, asimismo, que la Ley de Vagos y Maleantes, redactada por el prestigioso jurista socialista Jim&#x00E9;nez de As&#x00FA;a, se promulg&#x00F3; en 1933, durante el primer bienio de la Segunda Rep&#x00FA;blica. En cualquier caso, tanto en los discursos m&#x00E1;s liberales como en los m&#x00E1;s autoritarios, la peligrosidad social de los criminales se orienta –golpe de gracia dado por la escuela positivista al pensamiento preliberal de Beccaria- hacia la prevenci&#x00F3;n del delito y las medidas de seguridad. </p>

			<p>Con este tel&#x00F3;n de fondo, Omar Alejandro Bravo centra su an&#x00E1;lisis en la creaci&#x00F3;n de los manicomios judiciales en Brasil y en Colombia, dos pa&#x00ED;ses latinoamericanos que conoce bien, y que de alg&#x00FA;n modo recogen y adaptan toda esa tradici&#x00F3;n hist&#x00F3;rica. Los an&#x00E1;lisis de casos, correspondientes a sujetos en r&#x00E9;gimen de medidas de seguridad en una c&#x00E1;rcel pr&#x00F3;xima a Brasilia, ofrecen una perspectiva diferente y muy esclarecedora de lo que supone el diagn&#x00F3;stico “peligrosidad”. Es evidente que la etiqueta diagn&#x00F3;stica ejerce una inusitada violencia sobre el paciente mental, todos sabemos la capacidad estigmatizante y cosificadora que puede llegar a tener un diagn&#x00F3;stico psiqui&#x00E1;trico, pero cuando este es el de “peligrosidad” (que, obviamente, no es un concepto psicopatol&#x00F3;gico), el juicio cl&#x00ED;nico pasa a ser una valoraci&#x00F3;n moral y social que nada tiene de cient&#x00ED;fico. Pienso que esta peligrosidad social tiene que ver, al menos en buena medida, con las ansias de “seguridad” del estado liberal (y neoliberal). La necesidad de mantener el “derecho a la propiedad”, as&#x00ED; como, en un sentido m&#x00E1;s general, el “orden establecido” propici&#x00F3; que las medidas policiales y represivas primaran sobre las pol&#x00ED;ticas sociales. Pobreza, locura y criminalidad se dan cita en contextos sociales deprimidos y en las instituciones tutelares y de defensa social. La seguridad se prioriza siempre sobre la salud en sociedades con desigualdades y d&#x00E9;ficit democr&#x00E1;tico, como las propiciadas por las actuales pol&#x00ED;ticas econ&#x00F3;micas neoliberales. El preso psiqui&#x00E1;trico no ser&#x00ED;a, en este sentido, una mera construcci&#x00F3;n ideol&#x00F3;gica –superestructural- sino tambi&#x00E9;n un producto de la estructura econ&#x00F3;mica y social.</p>

			<p>Finalmente, debo destacar que, siendo un libro acad&#x00E9;mico, <italic>Las prisiones de la locura…</italic>, tiene un componente de denuncia importante, al poner de manifiesto tanto la burocratizaci&#x00F3;n de las instituciones, como el desajuste entre lo que es y significa el discurso legal, cient&#x00ED;fico, pol&#x00ED;tico, etc., en torno a dichas instituciones y las pr&#x00E1;cticas cotidianas en su interior; dicho de otro modo, lo que aparentemente pretender ser y lo que realmente son. Todo ello, situado en un marco te&#x00F3;rico nada desde&#x00F1;able en el que numerosos autores, como Foucault, Goffman, Deleuze, Guattari, Bordieu, pero tambi&#x00E9;n Adorno, Althusser, Gramsci o Arendt, entre otros, van desfilando por las p&#x00E1;ginas de este libro con toda naturalidad, sin alharaca, excesos, ni arrogancia intelectual, lo que denota no solo la excelente formaci&#x00F3;n del autor sino su buen criterio a la hora de fundamentar sus argumentos. </p>

			<p>Culmina la obra con la presentaci&#x00F3;n de algunas experiencias alternativas de gran inter&#x00E9;s que pasan por construir nuevos espacios jur&#x00ED;dico-institucionales que, con un cierto aire basagliano, limiten el discurso estrictamente medicalizado y que superen, de una vez por todas, el concepto de peligrosidad como elemento central de las teor&#x00ED;as y pr&#x00E1;cticas en torno a las personas con sufrimiento ps&#x00ED;quico. </p>

			<p>En suma, podemos decir que este libro de Omar Alejandro Bravo viene a encuadrarse en esas din&#x00E1;micas denominadas de investigaci&#x00F3;n-acci&#x00F3;n: la identificaci&#x00F3;n de un problema que crea una profunda insatisfacci&#x00F3;n y que es susceptible de ser analizado en profundidad y de ser resuelto mediante acciones o experiencias alternativas. Por todo ello me parece un gran acierto editorial que, gracias a la iniciativa de Manuel Desviat, podamos contar en nuestro medio con este libro que, sin duda, ser&#x00E1; origen de nuevas reflexiones sobre cuestiones y problem&#x00E1;ticas que nos afectan directamente aqu&#x00ED;, en el Estado espa&#x00F1;ol. La discusi&#x00F3;n sobre los ingresos involuntarios, los proyectos de reforma del C&#x00F3;digo Penal, las medidas de seguridad, el funcionamiento de nuestras propias instituciones y el endurecimiento de la reclusi&#x00F3;n psiqui&#x00E1;trica, la libertad vigilada, etc., etc., son asuntos candentes y con una alta carga ideol&#x00F3;gica sobre los que, sin duda, se seguir&#x00E1; debatiendo en nuestro futuro m&#x00E1;s inmediato.</p>


			<p><bold>Rafael Huertas </bold></p>
			<p><italic>Instituto de Historia, CSIC </italic></p>
			<p>rafael.huertas@cchs.csic.es </p>

		</sec>
	</body>

	<back>
	
	
	</back>
</article>