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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			 <article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2015.16</article-id>
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				<subject>ENSAYOS / ESSAYS</subject>
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				 <article-title>Biopol&#x00ED;ticas en el mundo ib&#x00E9;rico contempor&#x00E1;neo</article-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Biopol&#x00ED;ticas en el mundo ib&#x00E9;rico contempor&#x00E1;neo</alt-title>
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				 <surname>V&#x00E1;zquez Garc&#x00ED;a</surname>
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			<p><bold>Cayuela S&#x00E1;nchez, Salvador</bold>. <italic>Por la grandeza de la patria. La biopol&#x00ED;tica en la España de Franco (1939-1975)</italic>, Madrid, Fondo de Cultura Econ&#x00F3;mica, 2014. 351 p&#x00E1;ginas [ISBN: 978-84-375-0709-5]</p>
		
			<p><bold>Cleminson, Richard</bold>. <italic>Catholicism, Race and Empire. Eugenics in Portugal, 1900-1950</italic>, Budapest, New York, Central European University Press, 2014. 297 p&#x00E1;ginas [ISBN: 978-9633860281]</p>
		
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			<p>Acaban de ver la luz dos obras que marcar&#x00E1;n el futuro de la investigaci&#x00F3;n sobre el gobierno de las poblaciones en el mundo ib&#x00E9;rico contempor&#x00E1;neo. La primera tiene un radio de an&#x00E1;lisis m&#x00E1;s amplio, pues concierne a las distintas facetas de la biopol&#x00ED;tica durante el r&#x00E9;gimen franquista. La segunda se centra en un aspecto concreto, la eugenesia en Portugal, y su cronolog&#x00ED;a principal coincide con el despliegue del <italic>Estado Novo</italic> salazarista. La lectura conjunta de ambas monograf&#x00ED;as permite apreciar los perfiles comunes y las divergencias que afectaron a la administraci&#x00F3;n de la vida en las dos dictaduras ib&#x00E9;ricas, cuyos efectos perduran hasta la actualidad.   </p>

			<p>El trabajo de Salvador Cayuela constituye la primera exploraci&#x00F3;n sint&#x00E9;tica y a gran escala de los dispositivos biopol&#x00ED;ticos desplegados por el r&#x00E9;gimen franquista en el curso de su existencia hist&#x00F3;rica. Como subraya Antonio Campillo en el excelente pr&#x00F3;logo redactado para esta obra, el logro obedece a la adopci&#x00F3;n de una perspectiva trandisciplinar, que combina las aproximaciones de la historia, la sociolog&#x00ED;a y la interrogaci&#x00F3;n filos&#x00F3;fica.  </p>

			<p>El enfoque, de inspiraci&#x00F3;n te&#x00F3;rica y metodol&#x00F3;gica foucaultiana, le permite al autor construir rigurosamente su objeto. Este adopta la forma de una secuencia de configuraciones hist&#x00F3;ricas complejas, donde se ponen en relaci&#x00F3;n, de manera sistem&#x00E1;tica, tecnolog&#x00ED;as y racionalidades de gobierno aparentemente desconectadas entre s&#x00ED;: la pol&#x00ED;tica sindical e industrial, el cuidado de la infancia y la salud, las relaciones de poder imbricadas en el g&#x00E9;nero y la sexualidad, los sistemas educativos y los medios de educaci&#x00F3;n de masas, etc. Por otro lado, el trabajo se sustenta en una variad&#x00ED;sima y exhaustiva consulta de la literatura secundaria, donde se eligen sabiamente los mejores estudios y los m&#x00E1;s pertinentes para el relato ofrecido.  </p>

			<p>Los mimbres conceptuales con los que se compone el cesto, aparte de Foucault, remiten a los <italic>Studies on governmentality </italic>(Dean, Rose, etc.) y a las tipolog&#x00ED;as elaboradas por Antonio Campillo, fil&#x00F3;sofo y catedr&#x00E1;tico de la Universidad de Murcia, en su obra <italic>Variaciones de la vida humana</italic>, tal vez el mejor libro sobre teor&#x00ED;a de la historia que se ha escrito en las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas, y no s&#x00F3;lo en nuestro pa&#x00ED;s. As&#x00ED; Cayuela divide su exploraci&#x00F3;n en tres grandes dimensiones de la vida social: el orden de los bienes, el orden de los cuerpos y el orden de las creencias. Este esquema tripartito se corresponde con la c&#x00E9;lebre distinci&#x00F3;n foucaultiana entre trabajo (esfera econ&#x00F3;mica), vida (esfera biol&#x00F3;gica) y lenguaje (esfera simb&#x00F3;lica o comunicativa). La biopol&#x00ED;tica ser&#x00ED;a entonces el arte de gobernar a los seres humanos en estos tres &#x00E1;mbitos constituidos como universos aut&#x00F3;nomos, de saber (ciencias humanas) y de poder (biopoder) en el curso de la modernidad. Se tratar&#x00ED;a entonces de analizar los distintos mecanismos disciplinarios y reguladores que operan en estos tres espacios dentro de un r&#x00E9;gimen pol&#x00ED;tico que apunta a excluir, en todo su transcurso, el ejercicio democr&#x00E1;tico de la soberan&#x00ED;a.  </p>

			<p>El reconocimiento de los programas de intervenci&#x00F3;n (“conducci&#x00F3;n de conductas”) y de las instituciones que conforman esos dispositivos biopol&#x00ED;ticos se sustenta en una hip&#x00F3;tesis nuclear. Ya durante la misma Guerra Civil se constat&#x00F3; que el nuevo r&#x00E9;gimen no pod&#x00ED;a apoyarse exclusivamente en la violencia; necesitaba legitimarse recurriendo a mecanismos biopol&#x00ED;ticos forjadores de una forma de subjetividad peculiar, cuyas disposiciones, promovidas entre los espa&#x00F1;oles, permitieron apuntalar la existencia del franquismo, haci&#x00E9;ndolo perdurable. Estas disposiciones (desmovilizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica, resignaci&#x00F3;n, conformismo, aceptaci&#x00F3;n estoica de las privaciones, ascetismo) encarnan lo que Cayuela bautiza como <italic>homo patiens</italic>. Semejante figura antropol&#x00F3;gica no s&#x00F3;lo contribuy&#x00F3; a asegurar la vigencia del franquismo, sino que su pervivencia, en muchos aspectos, llega hasta la Espa&#x00F1;a de nuestros d&#x00ED;as y ayuda a explicar, quiz&#x00E1;s, la pasividad de muchos ciudadanos ante el adelgazamiento de los derechos sociales.  </p>

			<p>Estos innovadores instrumentos de an&#x00E1;lisis (biopol&#x00ED;tica y gubernamentalidad, esquema tripartito de los procesos, producci&#x00F3;n de subjetividades), se combina con una periodizaci&#x00F3;n cl&#x00E1;sica, que distingue dos etapas en el decurso del r&#x00E9;gimen: el primer franquismo, dominado por una biopol&#x00ED;tica totalitaria, y el franquismo desarrollista, donde se reconocen las tentativas para adaptar los viejos dispositivos a una cambiante realidad social y econ&#x00F3;mica, dando lugar a una biopol&#x00ED;tica autoritaria. La bisagra entre ambos momentos est&#x00E1; representada por la aprobaci&#x00F3;n del Plan de Estabilizaci&#x00F3;n en 1959. No obstante, este umbral no marca una transici&#x00F3;n abrupta; Cayuela reconoce unos “periodos de engarce” entre ambos intervalos, en particular el situado entre 1950 y 1957.  </p>

			<p>El libro, redactado con claridad y coherencia impecables, se organiza a partir de las referidas distinciones conceptuales. Tras la introducci&#x00F3;n, sobria y sin alardes te&#x00F3;ricos –la buena teor&#x00ED;a se advierte en la estructuraci&#x00F3;n de los datos, se abre una primera parte dedicada al primer franquismo. Siguen despu&#x00E9;s tres cap&#x00ED;tulos dedicados a deslindar, en cada caso, los mecanismos disciplinarios y reguladores involucrados.  </p>

			<p>En primer lugar la esfera econ&#x00F3;mica, dominada por la imitaci&#x00F3;n de las pol&#x00ED;ticas aut&#x00E1;rquicas arbitradas en Italia y Alemania; el intervencionismo en los procesos de producci&#x00F3;n y distribuci&#x00F3;n y el sindicalismo vertical en el terreno de las relaciones laborales. Como sucede en toda la traves&#x00ED;a de este libro, su autor no s&#x00F3;lo describe las redes de poder, sino tambi&#x00E9;n las “resistencias”, las “contraconductas” desplegadas por los gobernados, incluso en los tiempos m&#x00E1;s recios y represores del r&#x00E9;gimen. Otra estrategia acertada en la lectura propuesta consiste en no considerar los dispositivos como bloques monol&#x00ED;ticos, al modo de los “aparatos” althusserianos, sino a la manera de “campos”, aunque no se utilice expresamente este concepto. Esto es, Cayuela no olvida se&#x00F1;alar que los agentes (individuos, organismos) conductores son siempre m&#x00FA;ltiples, de modo que sus objetivos no siempre resultan coincidentes. Aqu&#x00ED; se hace notar, por ejemplo, la escisi&#x00F3;n entre los distintos sectores del falangismo o entre los falangistas y el polo del integrismo cat&#x00F3;lico. Se examinan muy de cerca, en este “orden de los bienes”, m&#x00E1;quinas de gobierno tan diversas como el sistema de racionamiento, las oficinas de colocaci&#x00F3;n, la cartilla profesional, los sindicatos o los Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores. Se revisa tambi&#x00E9;n la pol&#x00ED;tica industrial y agraria,<xref ref-type="fn" rid="NOTE01">1</xref> viendo el estraperlismo como un efecto no deseado de estos mecanismos.  </p>

			<p>En segundo lugar se pasa revista al gobierno de los procesos vitales en esa primera etapa. Dispositivos como el Seguro Obligatorio de Enfermedad, la psiquiatr&#x00ED;a de Vallejo N&#x00E1;jera y L&#x00F3;pez Ibor, la Obra del Auxilio Social, la persecuci&#x00F3;n legal del aborto y la anticoncepci&#x00F3;n o la reglamentaci&#x00F3;n de la prostituci&#x00F3;n, conforman una pol&#x00ED;tica racial de vocaci&#x00F3;n eugen&#x00E9;sica, s&#x00F3;lo frenada por los principios del catolicismo, cuya “pol&#x00ED;tica del cielo” restring&#x00ED;a la manipulaci&#x00F3;n ilimitada de lo viviente.  </p>

			<p>En tercer lugar, le toca el turno al gobierno de las creencias, es decir, los entramados de inculcaci&#x00F3;n simb&#x00F3;lica que toman como blanco a las narrativas y a las representaciones. Aqu&#x00ED; se establece una diferencia entre medios de comunicaci&#x00F3;n (con el destacado papel desempe&#x00F1;ado por la Delegaci&#x00F3;n de Prensa y Propaganda), organizaciones de encuadramiento (como el Frente de Juventudes y la Secci&#x00F3;n Femenina) y el sistema educativo, fuertemente controlado por la Iglesia en los niveles de la ense&#x00F1;anza primaria y secundaria. La primera parte finaliza con un cap&#x00ED;tulo de s&#x00ED;ntesis, donde se expone el modo en que los distintos dispositivos descritos convergen para producir el <italic>homo patiens</italic>.  </p>

			<p>La segunda parte, dedicada a indagar la biopol&#x00ED;tica del franquismo desarrollista, comienza de nuevo con el gobierno de los bienes. Entre los primeros a&#x00F1;os de la d&#x00E9;cada de 1950 y su final, con la aprobaci&#x00F3;n en 1959 del Plan de Estabilizaci&#x00F3;n, se abre aqu&#x00ED; un proceso de transici&#x00F3;n que va a marcar decisivamente el nuevo rumbo del r&#x00E9;gimen. Los pactos con la Iglesia y la Administraci&#x00F3;n estadounidense, la incorporaci&#x00F3;n a los organismos internacionales, preludian las fundamentales reformas econ&#x00F3;micas emprendidas por los gobiernos tecn&#x00F3;cratas a partir de 1959. En este &#x00E1;mbito se abre paso una modalidad de gobierno protoneoliberal de las conductas. En efecto; el Estado ya no dirige y planifica los procesos de producci&#x00F3;n, intercambio y distribuci&#x00F3;n, sino que interviene disponiendo las condiciones para el funcionamiento del libre mercado; no regula las relaciones laborales sino que arbitra la negociaci&#x00F3;n colectiva entre trabajadores y patronos. Estas reformas propician tambi&#x00E9;n, aunque Cayuela no lo subraya, un capitalismo clientelar y de corrupci&#x00F3;n sist&#x00E9;mica, que s&#x00F3;lo sali&#x00F3; a luz en casos contados, como sucedi&#x00F3; con Matesa.   </p>

			<p>Este triunfo de la biopol&#x00ED;tica totalitaria tuvo lugar tambi&#x00E9;n en el “orden de los cuerpos”. A finales de los a&#x00F1;os 50, el Seguro Obligatorio de Enfermedad comenz&#x00F3; a ser problematizado. En las d&#x00E9;cadas posteriores evolucion&#x00F3; hacia un sistema de atenci&#x00F3;n sanitaria, m&#x00E1;s pr&#x00F3;ximo a la biopol&#x00ED;tica social t&#x00ED;pica del <italic>welfarismo </italic>occidental. Las prestaciones se financiaban mediante un entramado de cotizaciones asentado en la solidaridad comunitaria. Se pasaba as&#x00ED; de una l&#x00F3;gica de la vigilancia higi&#x00E9;nica, propia de los Estados Interventores de fines del siglo XIX, a una atenci&#x00F3;n a las demandas de salud.  </p>

			<p>Pero este tr&#x00E1;nsito de la biopol&#x00ED;tica social no se complet&#x00F3; durante el franquismo. La inexistencia de una reforma fiscal que permitiera sustentar estatalmente el sistema de la seguridad social, el peso del sector privado y de la Iglesia en la oferta asistencial y sanitaria o el hecho de que la cobertura distara de ser universal, alejaba la pol&#x00ED;tica socio-sanitaria franquista de la existente en Europa Occidental. Cayuela construye tambi&#x00E9;n la evoluci&#x00F3;n de los discursos y de las t&#x00E9;cnicas en el terreno de la psiquiatr&#x00ED;a; la suavizaci&#x00F3;n del eugenismo m&#x00E1;s agresivo; el rechazo del psicoan&#x00E1;lisis, el &#x00E9;xito del electroshock y de las terapias conductistas, o la imbricaci&#x00F3;n con las teor&#x00ED;as jur&#x00ED;dicas de la peligrosidad social (sobre todo en relaci&#x00F3;n con la homosexualidad), son algunas de estas tendencias.  </p>

			<p>Los cambios de la fase desarrollista alcanzaron tambi&#x00E9;n a la conducci&#x00F3;n de las creencias. La nueva realidad econ&#x00F3;mica y social marcada por el crecimiento urbano, el despegue industrial y del turismo, la emigraci&#x00F3;n a Europa o la gestaci&#x00F3;n de una sociedad de consumo, obligaba a revisar los viejos mecanismos de adoctrinamiento. Los cambios en el dispositivo censorial, tras la Ley de Prensa de 1966, la Ley General de Educaci&#x00F3;n de 1970 o los trastocamientos de organismos como el Frente de Juventudes y la Secci&#x00F3;n Femenina auguraban una nueva era.  </p>

			<p>El despliegue estrat&#x00E9;gico del r&#x00E9;gimen, en todos estos temas, del econ&#x00F3;mico al educativo, pasaba por adaptar las viejas maquinarias de gobierno a las nuevas circunstancias, preservando siempre el rechazo de la libertad pol&#x00ED;tica y la soberan&#x00ED;a democr&#x00E1;tica. La tentativa se sald&#x00F3; con un fracaso. Los cambios pretend&#x00ED;an legitimar el r&#x00E9;gimen apelando a las d&#x00E9;cadas de paz, al desarrollo econ&#x00F3;mico y a las expectativas de movilidad social ascendente, en una coyuntura de creciente conflictividad laboral y universitaria. Pero las nuevas estructuras desplegadas, en vez de propiciar una subjetividad ajustada a la vez a las exigencias pol&#x00ED;ticas franquistas y a los nuevos tiempos, lo que hac&#x00ED;an era incrementar las demandas y reivindicaciones de los gobernados, haciendo insostenible la vigencia de la Dictadura. La reflexi&#x00F3;n sobre estas consecuencias no queridas engendradas por un sistema incapaz de hacer el recambio del <italic>homo patiens</italic>, ocupa el cap&#x00ED;tulo final de la segunda parte.  </p>

			<p>El libro se cierra con una interesante revisi&#x00F3;n sobre las aportaciones de la perspectiva biopol&#x00ED;tica, adoptada en el libro, a la controversia historiogr&#x00E1;fica y sociol&#x00F3;gica acerca del supuesto car&#x00E1;cter totalitario del r&#x00E9;gimen franquista. Muy al tanto de la bibliograf&#x00ED;a existente sobre el asunto, Cayuela evita la alternativa que consiste en establecer una tajante distinci&#x00F3;n sustancial entre la gubernamentalidad franquista y la gubernamentalidad totalitaria, t&#x00ED;pica de los fascismos y el totalitarismo. Rechaza asimismo la tendencia a referirse al franquismo como un ejemplo <italic>tout court </italic>de dictadura fascista.  </p>

			<p>Durante su primera etapa, la biopol&#x00ED;tica franquista presentaba los caracteres propios de una gubernamentalidad totalitaria, apelando a la consideraci&#x00F3;n del enemigo pol&#x00ED;tico como un enemigo biol&#x00F3;gico (el “biotipo” del “rojo”), y apuntando a un control ce&#x00F1;ido de todos los aspectos de la vida humana. Lo totalitario no ser&#x00ED;a el Estado, sino el “r&#x00E9;gimen”,<xref ref-type="fn" rid="NOTE02">2</xref> esto es, la l&#x00F3;gica de los mecanismos disciplinarios y reguladores habilitados. No obstante, este perfil totalitario del primer franquismo se ofrece con perfiles propios, espec&#x00ED;ficos.<xref ref-type="fn" rid="NOTE03">3</xref> El eugenismo agresivo, tecnol&#x00F3;gico y tanatopol&#x00ED;tico de las pol&#x00ED;ticas nacionalsocialistas o la veneraci&#x00F3;n del Estado como modelador privilegiado de las conductas, al estilo stalinista, se ver&#x00ED;an limitados por la “pol&#x00ED;tica del cielo” de tradici&#x00F3;n ultramontana. Por otra parte, desde mediados de los cincuenta, el r&#x00E9;gimen busc&#x00F3; nuevas v&#x00ED;as de legitimaci&#x00F3;n que lo alejaron de una vocaci&#x00F3;n totalitaria pero que a la postre, lo hicieron insostenible.   </p>

			<p>El trabajo de Richard Cleminson, fundado en una ardua exploraci&#x00F3;n de bibliotecas y archivos portugueses, combinando fuentes de muy diversa &#x00ED;ndole, trata de captar la singularidad de la eugenesia en Portugal durante la primera mitad del siglo XX. Constituye la primera investigaci&#x00F3;n de conjunto sobre la variante lusa del eugenismo, considerada dentro de un proyecto biopol&#x00ED;tico de m&#x00E1;s vasto alcance.   </p>

			<p>El trabajo, cuyo rigor y precisi&#x00F3;n no menoscaban la amenidad con la que puede leerse, est&#x00E1; estructurado en seis cap&#x00ED;tulos. El primero, de car&#x00E1;cter introductorio, presenta las decisiones metodol&#x00F3;gicas y adelanta las principales hip&#x00F3;tesis puestas a prueba. Previene contra las presentaciones esencialistas y retrospectivas que suelen hacerse de la eugenesia, donde esta aparece identificada con su versi&#x00F3;n nazi, punto final desde el que se evaluar&#x00ED;an todas sus variantes planetarias. Se opta en cambio por un enfoque relacional y nominalista, que no trata de imponer, sobre la realidad hist&#x00F3;rica considerada, un modelo ideal y universal de eugenesia, sino que se dedica a examinar las peculiaridades contextuales de la espec&#x00ED;fica configuraci&#x00F3;n estudiada. Se exige tambi&#x00E9;n la descripci&#x00F3;n conjunta de pr&#x00E1;cticas y discursos, evitando la dicotom&#x00ED;a entre enfoques internalistas y externalistas. Se defiende, por &#x00FA;ltimo, una aproximaci&#x00F3;n comparada, comprendiendo la singularidad del caso portugu&#x00E9;s en contraste y en conexi&#x00F3;n con otras formas de eugenesia m&#x00E1;s conocidas (Alemania, USA, Gran Breta&#x00F1;a), pero tambi&#x00E9;n en confrontaci&#x00F3;n con modalidades m&#x00E1;s pr&#x00F3;ximas (Latinoam&#x00E9;rica, sur de Europa). Ajust&#x00E1;ndose a estas premisas, se ofrece un complet&#x00ED;simo estado de la cuesti&#x00F3;n, no s&#x00F3;lo sobre la historiograf&#x00ED;a de la eugenesia en Portugal, que a menudo incurre en los prejuicios metodol&#x00F3;gicos denunciados, sino a escala internacional. Se pone as&#x00ED;, en tela de juicio y a la luz de la reciente proliferaci&#x00F3;n bibliogr&#x00E1;fica, otra malhadada dicotom&#x00ED;a: la escisi&#x00F3;n entre centro y periferia.  </p>

			<p>El segundo cap&#x00ED;tulo contextualiza el nacimiento de la eugenesia portuguesa. Para entender este proceso hay que reconstruir el trasfondo de sensibilidades y programas biopol&#x00ED;ticos auspiciados en el pa&#x00ED;s luso desde las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas del siglo XIX: debates sobre la raza portuguesa y su degeneraci&#x00F3;n, inter&#x00E9;s por la higiene matrimonial, la lucha antiven&#x00E9;rea y la gesti&#x00F3;n de poblaciones. No obstante, se pone mucho cuidado en distinguir estas tendencias respecto a la articulaci&#x00F3;n de un orden discursivo expl&#x00ED;citamente eugen&#x00E9;sico. Este s&#x00F3;lo comenz&#x00F3; a gestarse a partir de la d&#x00E9;cada de 1910, gracias a las intervenciones de Miguel Bombarda, Pires de Lima, Egas Moniz y Mendes Correia, pero tambi&#x00E9;n mediante el impulso recibido por instituciones como la Sociedad de Antropolog&#x00ED;a y Etnolog&#x00ED;a de la Universidad de Oporto y el Instituto de Antropolog&#x00ED;a de Coimbra.  </p>

			<p>El tercer cap&#x00ED;tulo reconstruye con mucho tino el despliegue de la eugenesia en el pa&#x00ED;s vecino, desde su reconocimiento en la segunda mitad de los a&#x00F1;os veinte, hasta su apogeo, con los primeros pasos dados para fundar la Sociedad Portuguesa de Estudios Eugen&#x00E9;sicos (SPEE). Se dilucidan las adaptaciones que las propuestas eugen&#x00E9;sicas tuvieron que efectuar en el cuadro de un r&#x00E9;gimen dictatorial consagrado en el <italic>Estado Novo</italic> de Salazar. Este, por un lado, marcaba las distancias respecto a las potencias del Eje, y por otro, sin renunciar a la anglofilia secular de la diplomacia portuguesa, trataba de utilizar y neutralizar el fascismo representado por el movimiento nacionalsindicalista luso. En ese Estado, el tradicionalismo cat&#x00F3;lico y antimoderno constitu&#x00ED;a una privilegiada fuente de legitimaci&#x00F3;n. Por eso las versiones m&#x00E1;s hereditaristas y raciales de la eugenesia, sostenidas por algunos de los representantes portugueses (en especial Eusebio Tamagnini, fundador de la SPEE en 1934, y en menor medida Mendes Correia), cedieron el protagonismo a un modelo higi&#x00E9;nico-social, bien encarnado por las propuestas que recog&#x00ED;a la Liga Portuguesa de Profilaxia Social (LPPS). Estas resultaban m&#x00E1;s afines a las recetas pedag&#x00F3;gicas que a la intromisi&#x00F3;n directa en los procesos reproductivos, m&#x00E1;s ambientalistas que hereditaristas, m&#x00E1;s recelosas ante el estatismo fascista y m&#x00E1;s conciliables, en suma, con los principios de la fe cat&#x00F3;lica. Por eso el debate acerca de la esterilizaci&#x00F3;n o la recepci&#x00F3;n de la biotipolog&#x00ED;a, que hac&#x00ED;a posible una eugenesia m&#x00E1;s individualizante y menos adherida a los grupos raciales, son objeto, en esta secci&#x00F3;n de un an&#x00E1;lisis pormenorizado.  </p>

			<p>La columna vertebral del libro se encuentra en el cuarto cap&#x00ED;tulo. En este se sigue de cerca la evoluci&#x00F3;n del discurso eugen&#x00E9;sico en Portugal, desde la fundaci&#x00F3;n de la SPEE hasta su disoluci&#x00F3;n, hacia 1944-45, en el seno del Centro de Estudios Demogr&#x00E1;ficos. Aparte de relatar con detalle el proceso que condujo a establecer la sociedad eugen&#x00E9;sica portuguesa, se ponderan las reacciones del mundo cat&#x00F3;lico luso frente a las medidas de esterilizaci&#x00F3;n forzosa. Esa necesidad de conciliar eugenesia y catolicismo, ya experimentada en el mundo latinoamericano, hace que la exposici&#x00F3;n se detenga en las relaciones entabladas entre los eugenistas portugueses (en especial Almerindo Lessa), y la Federaci&#x00F3;n Internacional Latina de Sociedades Eugen&#x00E9;sicas. Cleminson recompone tambi&#x00E9;n la rica gama de variantes eugen&#x00E9;sicas propuestas por los cient&#x00ED;ficos portugueses, desde la versi&#x00F3;n m&#x00E1;s pr&#x00F3;xima al nazismo, encarnada por Ayres de Azevedo, hasta la modalidad m&#x00E1;s temperada, defendida por Barahona Fernandes, semejante a la sugerida entre nosotros por el inolvidable Antonio Vallejo-N&#x00E1;gera. El siguiente apartado traslada al lector desde los discursos hasta las pr&#x00E1;cticas y las instituciones, siguiendo el rastro de las racionalidades eugen&#x00E9;sicas en distintos organismos e intervenciones del r&#x00E9;gimen salazarista: puericultura, maternolog&#x00ED;a, higiene familiar y educaci&#x00F3;n f&#x00ED;sica, vehiculadas a trav&#x00E9;s de las organizaciones de mujeres, de j&#x00F3;venes y de trabajadores, o por la acci&#x00F3;n del Instituto Nacional de Educaci&#x00F3;n F&#x00ED;sica. El cap&#x00ED;tulo se cierra con un an&#x00E1;lisis de la prolongaci&#x00F3;n del pensamiento eugen&#x00E9;sico en los campos de la serolog&#x00ED;a, con un importante desarrollo portugu&#x00E9;s de la investigaci&#x00F3;n sobre grupos sangu&#x00ED;neos, y de la estad&#x00ED;stica.  </p>

			<p>El cap&#x00ED;tulo quinto constituye sin duda uno de los momentos m&#x00E1;s logrados de esta monograf&#x00ED;a. El proyecto biopol&#x00ED;tico destinado a conformar nuevos sujetos dentro del <italic>Estado Novo</italic> era tambi&#x00E9;n un proyecto imperial, de modo que la producci&#x00F3;n de subjetividades metropolitanas era inseparable de la gestaci&#x00F3;n de subjetividades coloniales. La eugenesia era una pieza central de este dispositivo. Disciplinas como la antropolog&#x00ED;a e instituciones como la Escola Superior Colonial fueron enclaves determinantes en el crucial debate sobre el problema del mestizaje. M&#x00E1;s all&#x00E1; de posicionarse en contra (Tamagnini, Ayres de Azevedo), a favor (Lopo Vaz) o de defenderla bajo ciertas condiciones (Mendes Correia), lo importante de esta controversia fue el intento de instrumentalizar la pol&#x00ED;tica racial y colonial para “nacionalizar” a los colonizados y dar salida a una econom&#x00ED;a predominantemente rural, incapaz de alimentar a la poblaci&#x00F3;n de la metr&#x00F3;polis.   </p>

			<p>En el cap&#x00ED;tulo sexto se ofrecen las conclusiones del trabajo. Los dif&#x00ED;ciles equilibrios geopol&#x00ED;ticos que caracterizaron al <italic>Estado Novo</italic>, pr&#x00F3;ximo pero al mismo tiempo contrario al totalitarismo nazifascista (del que se alejar&#x00ED;a progresivamente, a medida que avanzaba la Guerra), el peso del tradicionalismo cat&#x00F3;lico y la proyecci&#x00F3;n colonial de la naci&#x00F3;n, encuadran el perfil y el margen de actuaci&#x00F3;n de la eugenesia portuguesa. En esta coexistieron dos modelos, el hereditarista y racial y el higi&#x00E9;nico-social. El triunfo del segundo obedeci&#x00F3; a los factores que se acaban de mencionar, inscritos en una pol&#x00ED;tica de poblaci&#x00F3;n de marcada intenci&#x00F3;n pronatalista. Esto no signific&#x00F3;, como recuerda el autor, que la eugenesia practicada en Portugal apuntara s&#x00F3;lo a aumentar la cantidad y se despreocupara de la calidad. El &#x00E9;nfasis en la puericultura, en la acci&#x00F3;n del m&#x00E9;dico de cabecera para el consejo eugen&#x00E9;sico matrimonial, en la educaci&#x00F3;n f&#x00ED;sica o en la selecci&#x00F3;n y preparaci&#x00F3;n de los colonos destinados a ultramar, revela tambi&#x00E9;n el inter&#x00E9;s por la calidad.  </p>

			<p>Cleminson subraya de cuando en cuando, las similitudes entre la eugenesia espa&#x00F1;ola de la era salazarista y su contrapartida en la Espa&#x00F1;a del primer franquismo. En ambos casos, el discurso eug&#x00E9;nico estuvo mediado por la influencia del tradicionalismo cat&#x00F3;lico y por los prop&#x00F3;sitos pronatalistas de las pol&#x00ED;ticas de poblaci&#x00F3;n. En las dos dictaduras triunf&#x00F3; una forma de eugenesia afrontada como higiene social, con el primado de los planteamientos ambientalistas sobre los hereditaristas, recelosa del intervencionismo estatal directo. Esta opci&#x00F3;n se reflej&#x00F3; en las posiciones oficiales de ambos Estados acerca de medidas como la esterilizaci&#x00F3;n, el certificado matrimonial obligatorio o la prohibici&#x00F3;n de los matrimonios mixtos.<xref ref-type="fn" rid="NOTE04">4</xref> El salazarismo y el franquismo compartieron tambi&#x00E9;n el af&#x00E1;n, no tanto de movilizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de las masas, por eso ambos tendieron a neutralizar cada vez m&#x00E1;s a los elementos fascistas, sino de despolitizaci&#x00F3;n, creando ese modelo de sujeto conformista que Cayuela denomina <italic>homo patiens</italic>.   </p>

			<p>En el caso espa&#x00F1;ol, no obstante, a diferencia del portugu&#x00E9;s, no lleg&#x00F3; a cuajar una sociedad eugen&#x00E9;sica formalmente reconocida. Es posible que en nuestro pa&#x00ED;s, el mayor peso del catolicismo –la Constituci&#x00F3;n portuguesa reconoc&#x00ED;a un grado de separaci&#x00F3;n entre Iglesia y Estado inexistente en Espa&#x00F1;a, y el hecho de que en el periodo republicano hubiera florecido una eugenesia de izquierdas (la secretaria de la Liga Espa&#x00F1;ola para la Reforma Sexual, importante enclave eugen&#x00E9;sico antes de la Guerra Civil, fue la socialista Hildegart Rodr&#x00ED;guez),<xref ref-type="fn" rid="NOTE05">5</xref> excluyeran semejante iniciativa. Por otro lado, si en Portugal, el desarrollo de la eugenesia encontr&#x00F3; un fuerte acicate en el despliegue de una relevante pol&#x00ED;tica colonial, en Espa&#x00F1;a, m&#x00E1;s que el colonialismo,<xref ref-type="fn" rid="NOTE06">6</xref> el factor mediador lo constituy&#x00F3; la Guerra Civil. La eugenesia que, por ejemplo, representaba Vallejo-N&#x00E1;gera, era en cierto modo una continuaci&#x00F3;n, con otros medios, de la labor de extirpaci&#x00F3;n de un enemigo ideol&#x00F3;gico, pensado en t&#x00E9;rminos biol&#x00F3;gicos, un proceso que se habr&#x00ED;a iniciado durante la “Cruzada”. En cualquier caso, la comparaci&#x00F3;n detallada de ambos programas biopol&#x00ED;ticos es una tarea que queda por hacer.</p>
	
		</sec>
		
	</body>


	
	
	<back>
		
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE01"><label>1</label>
					<p>En este punto se echa en falta, tal vez, m&#x00E1;s atenci&#x00F3;n a las pol&#x00ED;ticas franquistas para “civilizar” al peligroso campesinado de las zonas anarquistas, creando “poblaciones de colonizaci&#x00F3;n”. La tesis doctoral que sirvi&#x00F3; de base al libro que comentamos trat&#x00F3; este tema con m&#x00E1;s detenimiento.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE02"><label>2</label>
					<p>&#x00C1;lvarez Junco, (<xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2001</xref>), en un estudio muy difundido, ha sostenido que “no se puede, en puridad, hablar de fascismo ni de totalitarismo franquista, ni siquiera en su primera etapa, porque el Estado nunca control&#x00F3;, ni aspir&#x00F3; a controlar, todo” (p. 462), algo que seg&#x00FA;n este autor hay que achacar a un tradicionalismo cat&#x00F3;lico al&#x00E9;rgico a todo estatismo. Sin embargo, el libro de Cayuela muestra el funcionamiento “totalitario”, no del Estado, sino del “modo de conducir las conductas”, emplazado a escala infraestatal y pudiendo intervenir a trav&#x00E9;s de agentes no estatales en sentido estricto, como la Iglesia o el Partido. Al car&#x00E1;cter no estatista del totalitarismo nazi (donde el pueblo racial es el manantial del Estado sin confundirse con &#x00E9;l) por otro lado, se refiri&#x00F3; el estudio cl&#x00E1;sico de Neumann, (<xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1983</xref>, pp. 83-105).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE03"><label>3</label>
					<p>Michel Mann, importante soci&#x00F3;logo del fascismo, aunque no citado por Cayuela, prefiere evitar el concepto de “totalitarismo” en sus trabajos, esquivando as&#x00ED; los problemas de aproximar excesivamente las dictaduras fascistas a las dictaduras comunistas. Construye una tipolog&#x00ED;a fina para analizar los distintos casos de los reg&#x00ED;menes “autoritarios” europeos en la d&#x00E9;cada de 1930. Considera el franquismo en su como un “autoritarismo corporativista y reaccionario”, donde los fascistas permanecer&#x00ED;an “domesticados” (Mann, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2006</xref>, pp. 317-374). Lo que puede cuestionarse es su dicotom&#x00ED;a entre “limpieza &#x00E9;tnica” y “limpieza pol&#x00ED;tica”. El franquismo, seg&#x00FA;n Mann, afront&#x00F3; la segunda pero no la primera, pues el enemigo era codificado en t&#x00E9;rminos ideol&#x00F3;gicos y culturales pero no &#x00E9;tnicos. El libro de Cayuela muestra que en la biopol&#x00ED;tica franquista s&#x00ED; se efectu&#x00F3; una codificaci&#x00F3;n racial, en t&#x00E9;rminos biol&#x00F3;gicos, aunque no &#x00E9;tnicos.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE04"><label>4</label>
					<p>&#x00C1;lvarez Pel&#x00E1;ez (<xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1999</xref>), p. 120, para el caso espa&#x00F1;ol.  </p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE05"><label>5</label>
					<p>Sinclair (<xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2007</xref>) y Huertas y Novella (<xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2013</xref>).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE06"><label>6</label>
					<p>Esta vertiente colonial de la biopol&#x00ED;tica espa&#x00F1;ola tambi&#x00E9;n estuvo presente, como ha demostrado Medina Dom&#x00E9;nech, (<xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2009</xref>).</p>
				</fn>
			</fn-group>
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			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>

			<ref id="CIT01">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>&#x00C1;lvarez Junco</surname>
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				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2001</year>
			  <source>Mater dolorosa. La idea de Espa&#x00F1;a en el siglo XIX</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Taurus</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT02">
			<element-citation publication-type="book">
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					  <surname>&#x00C1;lvarez Pel&#x00E1;ez</surname>
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			  <year>1999</year>
			  <chapter-title>La eugenesia espa&#x00F1;ola a lo largo del siglo XX</chapter-title>
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			  <fpage>87</fpage>
			  <lpage>121</lpage>
			</element-citation>
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			<ref id="CIT03">
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			  <year>2013</year>
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			  <comment>[en l&#x00ED;nea], disponible en: <uri>http://arbor.revistas.csic.es/index.php/arbor/article/view/1892/2092</uri></comment>
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			  <fpage>81</fpage>
			  <lpage>112</lpage>
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