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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Asclepio</journal-id>
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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-4466</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			 <article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2015.12</article-id>
			 <article-id pub-id-type="doi">10.3989/asclepio.2015.12</article-id>
			 
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				<subject>ESTUDIOS / RESEARCH STUDIES</subject>
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				 <article-title>La maquinaria social y las ciencias humanas. Pensionados de la Junta para la Ampliaci&#x00F3;n de Estudios en la Europa de la raz&#x00F3;n tecnocr&#x00E1;tica</article-title>
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					<trans-title>Social Machinery and the Human Sciences. The Junta para la Ampliaci&#x00F3;n de Estudios Scholarships in the Technocratic Europe</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">La maquinaria social y las ciencias humanas</alt-title>
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				 <surname>Guijarro Mora</surname>
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			  <aff id="U1">Universidad Rey Juan Carlos</aff>

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				<corresp id="cor1"><email xlink:href="victor.guijarro@urjc.es">victor.guijarro@urjc.es</email></corresp>
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			<pub-date pub-type="epub">		
				<day>30</day>
				<month>06</month>
				<year>2015</year>
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			<pub-date pub-type="collection">  
				<year>2015</year>
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			<volume>67</volume>
			<issue>1</issue>
			
			<elocation-id content-type="doi">10.3989/asclepio.2015.12</elocation-id>

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					<day>18</day>
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					<day>03</day>
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				<copyright-statement>&#x00A9; 2015 CSIC</copyright-statement>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.</license-p>
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				<title>RESUMEN</title>
				<p>La creaci&#x00F3;n de la JAE y su pol&#x00ED;tica de pensiones promovi&#x00F3; no solo los elementos integrantes del discurso oficial, sino otros intereses ligados a los enfoques tecnocr&#x00E1;ticos de los problemas sociales difundidos en la Europa de la modernidad. En este estudio exploramos este segundo efecto, no reconocido suficientemente, mediante el examen de la trayectoria y propuestas de diversos pensionados que viajaron entre 1909 y 1932 a Alemania, Inglaterra, B&#x00E9;lgica, Suiza y Francia.</p>
			</abstract>
			
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				<title>ABSTRACT</title>
				<p>The establishment of the JAE and the scholarship policy supported by this institution promoted not only the well-known scientific renovation, but other values related in this case to the technocratic views of social problems. The present study is aimed at exploring this second effect, a relatively unattended topic, by the examination of the concerns and purposes of various scholarship holders who traveled between 1909 and 1932 to Germany, England, Belgium, Switzerland, and France.</p>
			</trans-abstract>

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				<title>PALABRAS CLAVE</title> 
				<kwd>Junta para la Ampliaci&#x00F3;n de Estudios</kwd>	
				<kwd>Pensionados</kwd>
				<kwd>Ciencias Humanas</kwd>
				<kwd>Tecnocracia</kwd>
				<kwd>Problemas sociales</kwd>
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				<title>KEYWORDS</title>
				<kwd>Junta para la Ampliaci&#x00F3;n de Estudios</kwd>	
				<kwd>Scholarships</kwd>
				<kwd>Human Sciences</kwd>
				<kwd>Technocracy</kwd>
				<kwd>Social Problems</kwd>
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		<sec id="S1">
			<p>El establecimiento de la Junta para la Ampliaci&#x00F3;n de Estudios en 1907 sirvi&#x00F3;, como se ha afirmado, para activar un programa de renovaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica que, seg&#x00FA;n el ideario de Cajal, deb&#x00ED;a contribuir a la revitalizaci&#x00F3;n de la cultura espa&#x00F1;ola<xref ref-type="fn" rid="NOTE01">1</xref>. Uno de los instrumentos de este plan fue la pol&#x00ED;tica de pensiones, cuyo prop&#x00F3;sito era poner en contacto los cient&#x00ED;ficos espa&#x00F1;oles con colegas extranjeros y con laboratorios donde se empleaban los procedimientos de investigaci&#x00F3;n m&#x00E1;s avanzados. Pero junto estos ideales se promovieron otros que ten&#x00ED;an que ver con la extensi&#x00F3;n de los enfoques tecnocr&#x00E1;ticos<xref ref-type="fn" rid="NOTE02">2</xref> a las ciencias humanas y a la resoluci&#x00F3;n de problemas sociales y pol&#x00ED;ticos acuciantes. Profesionales interesados en la educaci&#x00F3;n, la orientaci&#x00F3;n profesional y la planificaci&#x00F3;n urbana, seducidos por la autoridad de las tecnociencias, pretendieron ofrecer soluciones que preservaran el orden social y evitaran el desarraigo de las multitudes, unas propuestas que se distanciaban tanto del crudo taylorismo como de las actitudes revolucionarias o de los elitismos displicentes. Como manten&#x00ED;a el alem&#x00E1;n Hugo M&#x00FC;nsterberg, uno de los iniciadores de la psicotecnia en Europa y Norteam&#x00E9;rica, se buscaba un campo de estudios neutral alejado tanto del capitalismo despiadado como de las posiciones sentimentalistas (M&#x00FC;nsterberg, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">1913</xref>, pp. 5-11 y 18-19).  </p>

			<p>Eran unas propuestas que deb&#x00ED;an asegurar la adaptabilidad de amplios colectivos a los marcos institucionales y econ&#x00F3;micos y que, seg&#x00FA;n se pensaba, deb&#x00ED;an mejorar, al mismo tiempo, la percepci&#x00F3;n que de s&#x00ED; mismos ten&#x00ED;an los nuevos sujetos sociales, habitualmente excluidos de un sistema que los ignoraba. Tests, pruebas mecanizadas, aparatos normalizados, nuevas orientaciones pedag&#x00F3;gicas y planificaci&#x00F3;n urbana fueron algunos de los recursos ensayados para conseguir los prop&#x00F3;sitos mencionados<xref ref-type="fn" rid="NOTE03">3</xref>. Procedimientos y rutinas que fueron asimilados por algunos profesionales espa&#x00F1;oles vinculados de una u otra manera a la formaci&#x00F3;n t&#x00E9;cnica, cuyos intereses se vieron favorecidos por la pol&#x00ED;tica de pensiones de la JAE. En este estudio seleccionamos una muestra de esos pensionados que en sus viajes<xref ref-type="fn" rid="NOTE04">4</xref> a centros emblem&#x00E1;ticos, como la Escuela de Decroly, la Escuela Normal Superior de Saint Cloud, la Universidad Industrial de Charleroi o el Instituto de Psicolog&#x00ED;a Experimental de Leipzig, comprobaron la relevancia otorgada a las t&#x00E9;cnicas cient&#x00ED;ficas tanto para el estudio de las capacidades mec&#x00E1;nicas e intelectuales de los individuos como para conseguir el ajuste social de amplios colectivos a los nuevos modelos productivos, profesionales, de entretenimiento y de gesti&#x00F3;n industrial. </p>

			<p>Como afirma Charles L. Sanford, <sup>«</sup>La principal cuesti&#x00F3;n cultural subyacente del periodo no era el hecho de si el hombre occidental pertenec&#x00ED;a a la m&#x00E1;quina, sino en qu&#x00E9; condiciones<sup>»</sup> (Sanford, <xref ref-type="bibr" rid="CIT38">1981</xref>, p. 806). Algunos pensadores y referentes de la inteligencia y el arte europeo de las primeras d&#x00E9;cadas del siglo XX hab&#x00ED;an cuestionado la relaci&#x00F3;n de subordinaci&#x00F3;n existente entre los sujetos y las m&#x00E1;quinas, ya fuera por el sometimiento al ritmo de la producci&#x00F3;n industrial o por la admiraci&#x00F3;n que provocaban (Irigoyen, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2002</xref>). Uno de esos intelectuales, y tambi&#x00E9;n pensionado, fue Ortega y Gasset. Cuando el fil&#x00F3;sofo espa&#x00F1;ol emple&#x00F3; la expresi&#x00F3;n <sup>«</sup>Europa es ciencia<sup>»</sup> en el discurso pronunciado en la Asociaci&#x00F3;n para el Progreso de las Ciencias el a&#x00F1;o de su fundaci&#x00F3;n (1908), quer&#x00ED;a decir que los logros t&#x00E9;cnicos y avances que observamos derivaban del cultivo del conocimiento cient&#x00ED;fico (Ortega, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1908</xref>, p. 3). Esta insistencia en la subordinaci&#x00F3;n de la tecnolog&#x00ED;a a la ciencia, tiene como objeto, como se pone de manifiesto en alguno de los trabajos reunidos en <italic>Meditaciones sobre la t&#x00E9;cnica</italic> (1935), la relatividad de las labores dedicadas a la producci&#x00F3;n artefactual (Ortega, <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">2006</xref>, pp. 421-427). Cuando relacionamos estas afirmaciones con las realizadas con anterioridad en <italic>La rebeli&#x00F3;n de las masas</italic> (1930) se desprende que en Ortega pervive una visi&#x00F3;n intelectualista y elitista que alienta un acusado desd&#x00E9;n por el ejercicio t&#x00E9;cnico y especialmente por su poder de seducci&#x00F3;n (Ortega, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">2006</xref>, pp. 564-567)<xref ref-type="fn" rid="NOTE05">5</xref>. La t&#x00E9;cnica, entendida como un fen&#x00F3;meno propio de una &#x00E9;poca y como suma de ciencia e industria, era para el fil&#x00F3;sofo espa&#x00F1;ol una de las razones de la sociedad masificada (Esquirol, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2001</xref>, p. 21). </p>

			<p>Pero no todos los pensionados compart&#x00ED;an este concepto de modernidad. Los que examinamos en este trabajo, en cambio, se plantearon las <sup>«</sup>condiciones<sup>»</sup> de la pertenencia de los sujetos a las m&#x00E1;quinas sin cuestionarse su dependencia o no de los artefactos. As&#x00ED;, en el primer apartado llamamos la atenci&#x00F3;n sobre algunos casos, como el de Lorenzo Miralles, Antonio Ballesteros y Luis Valer&#x00ED;, enmarcados en el mundo de la pedagog&#x00ED;a t&#x00E9;cnica, que transmiten en las impresiones que re&#x00FA;nen en sus viajes su inter&#x00E9;s por las manifestaciones de la cultura tecnol&#x00F3;gica e industrial y, dentro de este marco, por los valores que se derivan de los programas educativos recreados en los centros visitados. Como se ver&#x00E1;, los pensionados destacan que ya en la escuela primaria se observa un inter&#x00E9;s por acercar el pensamiento a la acci&#x00F3;n y, en general, por poner en pr&#x00E1;ctica actitudes antiintelectualistas, prop&#x00F3;sitos que consiguen dignificar las labores manuales y pr&#x00E1;cticas, tradicionalmente excluidas de las apreciaciones clasistas.  </p>

			<p>En el segundo apartado, nos ocupamos de diversos ejemplos relativos a la psicolog&#x00ED;a aplicada y a la psicotecnia, disciplinas cuya finalidad era realizar aportaciones a la integraci&#x00F3;n de las personas a los marcos sociolaborales y a la resoluci&#x00F3;n de la conflictividad social atendiendo a procedimientos cient&#x00ED;ficos. Aqu&#x00ED; se siguieron dos estrategias: la conversi&#x00F3;n de la pedagog&#x00ED;a en una ciencia, mediante el examen en las fases tempranas del aprendizaje de las capacidades intelectuales y motrices, y la centrada en la orientaci&#x00F3;n profesional, en la b&#x00FA;squeda de la ocupaci&#x00F3;n id&#x00F3;nea en funci&#x00F3;n de las competencias de los individuos. Como se mostrar&#x00E1;, recibieron una influencia de esta visi&#x00F3;n basada en los modelos de la psicolog&#x00ED;a experimental varios pensionados, entre ellos Eloy Luis Andr&#x00E9;, Jos&#x00E9; del Peso y Salvador Ferrer.  </p>

			<p>En el tercer apartado, por &#x00FA;ltimo, examinamos los casos de Rafael Campalans y Juli&#x00E1;n Besteiro en relaci&#x00F3;n con la promoci&#x00F3;n de una est&#x00E9;tica utilitarista al servicio del planeamiento urbano y del acceso de las clases desfavorecidas a las viviendas y a los entornos a escala humana, siguiendo para ello los presupuestos de un ordenamiento racionalista de la ciudad. </p>

			<p>En estas tres dimensiones, la educativa, la profesional y la residencial se observa la presencia arquet&#x00ED;pica de modelos que enaltecen la eficiencia funcional tecnocr&#x00E1;tica como respuesta al creciente protagonismo de sujetos sociales animados por la expansi&#x00F3;n de la civilizaci&#x00F3;n industrial en Europa, Jap&#x00F3;n y Estados Unidos. Unas posiciones que significaban una alternativa al cambio basado en la acci&#x00F3;n revolucionaria de la clase obrera o desarraigada y que se aproximaban, en cambio, a las actitudes moderadas y reformistas del socialismo y el liberalismo ya extendidas desde finales del siglo XIX y principios del XX. A continuaci&#x00F3;n, siguiendo la divisi&#x00F3;n establecida, ampliaremos estas indicaciones con detalles procedentes de los efectos, expresados en memorias y proyectos, que los desplazamientos a establecimientos de Berl&#x00ED;n, Leipzig, Londres, Par&#x00ED;s, Bruselas y Ginebra tuvieron en los pensionados. </p>
		</sec>

		<sec id="S2">
			<title>LA FORMACI&#x00D3;N T&#x00C9;CNICA Y MORAL DEL NUEVO OBRERO </title>

			<p>Desde la Ilustraci&#x00F3;n, la educaci&#x00F3;n t&#x00E9;cnica ten&#x00ED;a dos prop&#x00F3;sitos: el economicista, centrado en el aprendizaje de instrumentos para rentabilizar los recursos naturales, y el moral, cuyo cometido era conseguir la integraci&#x00F3;n social del individuo e incrementar su autoestima a trav&#x00E9;s de la formaci&#x00F3;n pr&#x00E1;ctica y la atenci&#x00F3;n a las habilidades (Pannabecker, <xref ref-type="bibr" rid="CIT30">1980</xref>). El segundo objetivo subrayaba la importancia de la t&#x00E9;cnica como elemento esencial del desarrollo humano. Comprobaremos que en las pensiones concedidas por la Junta para la Ampliaci&#x00F3;n de Estudios se canalizaron y promovieron en el campo de la pedagog&#x00ED;a visiones particulares enmarcadas tanto en la ret&#x00F3;rica del beneficio nacional como en la de la regeneraci&#x00F3;n de personas cuya v&#x00ED;a para ser eficaz en los modelos de la econom&#x00ED;a productiva depend&#x00ED;a b&#x00E1;sicamente de su capacitaci&#x00F3;n pr&#x00E1;ctica. </p>

			<p>Teresa Mar&#x00ED;n, en <italic>La renovaci&#x00F3;n pedag&#x00F3;gica en Espa&#x00F1;a</italic>, afirma que en el sector de la educaci&#x00F3;n se observan diversos periodos en los que hay un incremento apreciable en la concesi&#x00F3;n de pensiones (Mar&#x00ED;n, 1999, pp. 120-128). Uno, el que va de 1910-1912; otro, desde 1920-1922 y, un tercero, el comprendido en el bienio 1924-25. El primero se explica por diversas causas, entre ellas las medidas sobre educaci&#x00F3;n de adultos y la implantaci&#x00F3;n en Espa&#x00F1;a de la <italic>Escuela del Hogar y Profesional de la Mujer</italic>, que influy&#x00F3; en el aumento de demandas a la Junta sobre estos temas. El segundo est&#x00E1; relacionado con la creaci&#x00F3;n de los Institutos-Escuela y del Grupo Escolar Cervantes en Madrid. El tercero nos interesa particularmente por su relaci&#x00F3;n con la ense&#x00F1;anza t&#x00E9;cnica. La causa que se se&#x00F1;ala para explicar la subida es la promulgaci&#x00F3;n en 1924 del Estatuto de Ense&#x00F1;anza Industrial (Decreto-ley de 31 de octubre). Este, seg&#x00FA;n se apunta en el texto, regulaba la formaci&#x00F3;n del obrero, que presentaba diversas peculiaridades y que no era reducible a la ense&#x00F1;anza regular proporcionada en el sistema de educaci&#x00F3;n primaria o superior. Adem&#x00E1;s, estos hechos coincid&#x00ED;an con la presentaci&#x00F3;n en esos a&#x00F1;os del proyecto socialista de educaci&#x00F3;n, en el que junto a otros cometidos se pretend&#x00ED;a impulsar la ense&#x00F1;anza profesional y dignificar las actividades no intelectuales mediante la atenci&#x00F3;n a los trabajos manuales. Adem&#x00E1;s del grupo beneficiados por las pensiones seg&#x00FA;n las razones aportadas por Mar&#x00ED;n Eced, en el primer periodo encontramos a Lorenzo Miralles, profesor de una escuela de artes y oficios e interesado por aplicar en los niveles educativos primarios reformas que vincularan la ense&#x00F1;anza t&#x00E9;cnica con las demandas sociales<xref ref-type="fn" rid="NOTE06">6</xref>. Este inter&#x00E9;s de personas con formaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica o t&#x00E9;cnica o bien con intereses en la educaci&#x00F3;n pr&#x00E1;ctica que iban m&#x00E1;s all&#x00E1; de la estricta aplicaci&#x00F3;n profesional, aparecer&#x00E1; posteriormente reproducido, como se ver&#x00E1;, en la tercera etapa, dentro del marco pol&#x00ED;tico ya aludido.  </p>

			<p>El mencionado Lorenzo Miralles era catedr&#x00E1;tico de Aritm&#x00E9;tica y Geometr&#x00ED;a en la Escuela Superior de Artes e Industrias de Almer&#x00ED;a cuando recibi&#x00F3; la pensi&#x00F3;n para viajar en 1909 y 1910 a Francia, B&#x00E9;lgica e Inglaterra. En la memoria que elabor&#x00F3; posteriormente aparecen algunos presupuestos que consideramos de inter&#x00E9;s. Aseguraba all&#x00ED; que la ciencia no solo era imprescindible para la organizaci&#x00F3;n de la industria, la agricultura, la higiene, sino para otros cometidos como la <sup>«</sup>formaci&#x00F3;n del esp&#x00ED;ritu<sup>»</sup>, ideas que est&#x00E1;n activas solo en algunos centros de manera excepcional, como en la escuela de Decroly (Bruselas) y en el Bedales School (Petersfield, Inglaterra) (Miralles, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1911</xref>, p. 150). En Francia, asegura, se ocup&#x00F3; de las l&#x00ED;neas generales del plan para la ense&#x00F1;anza primaria, as&#x00ED; como de la educaci&#x00F3;n de los profesionales, donde destaca la formaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica y t&#x00E9;cnica que reciben sus estudiantes, y en particular la atenci&#x00F3;n que se dispensa a los trabajos manuales. Describe despu&#x00E9;s algunos detalles sobre c&#x00F3;mo tienen lugar las <sup>«</sup>lecciones de cosas<sup>»</sup>: los temas que se tratan, qu&#x00E9; cuestiones plantea el docente y los materiales que se emplean. Para Miralles estas pr&#x00E1;cticas representan una forma de introducir las ciencias experimentales, unas materias que comprenden, teniendo en cuenta el plan completo de ense&#x00F1;anza elemental, adem&#x00E1;s de diversas nociones elementales, la transformaci&#x00F3;n de materias primas en elaboradas (curso elemental), agricultura (curso medio, 9 a 11 a&#x00F1;os, y superior, 11 a 12). A&#x00F1;ade que la agricultura se imparte en escuelas ubicadas en distritos rurales y que &#x00E9;l mismo visit&#x00F3; una en Cheville provista de un jard&#x00ED;n para el ensayo de abonos y la realizaci&#x00F3;n de pr&#x00E1;cticas (Miralles, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1911</xref>, pp. 159-169). <sup>«</sup>En &#x00ED;ntima relaci&#x00F3;n con la ense&#x00F1;anza de las ciencias experimentales -afirma<sup>—</sup>, debemos poner el cultivo de la habilidad manual. El alumno en la escuela dibuja, modela y maneja los &#x00FA;tiles de carpinter&#x00ED;a; as&#x00ED; que, al salir de ella, lleva materiales bastantes o para continuar sus estudios o para ingresar en la industria si es esta su inclinaci&#x00F3;n<sup>»</sup> (Miralles, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1911</xref>, p. 160). </p>

			<p>Pero los procedimientos aplicados en la primera etapa, que refuerzan la capacidad de observaci&#x00F3;n y experimentaci&#x00F3;n individual y aut&#x00F3;noma, se abandonan poco a poco hasta perderse en los niveles superiores. La ense&#x00F1;anza superior presenta as&#x00ED; diversas deficiencias. Cuando visit&#x00F3; B&#x00E9;lgica la impresi&#x00F3;n fue diferente. Sus escuelas experimentales proporcionaban una educaci&#x00F3;n tanto general como t&#x00E9;cnica. Elogia el sistema de ense&#x00F1;anza en el que las lecciones de cosas pasan a llamarse lecciones de observaciones y donde se fomenta el aprendizaje individual, la experimentaci&#x00F3;n, la importancia del trabajo manual y las visitas a museos, f&#x00E1;bricas y talleres. Menciona como te&#x00F3;ricos de referencia a Ovide Decroly, Jean Demoor, Alexis Sluys y el <sup>«</sup>utilitarismo cient&#x00ED;fico<sup>»</sup> de H. Spencer (Miralles, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1911</xref>, p. 169). Este &#x00FA;ltimo se invoca en los procedimientos que se aplican especialmente en la Escuela de San Gil, lugar en el que para proporcionar una <sup>«</sup>educaci&#x00F3;n manual integral<sup>»</sup> al futuro obrero se considera improcedente todo aquello que distraiga del inter&#x00E9;s inmediato, como las puras teor&#x00ED;as, abstracciones, teoremas, reglas, etc. (Miralles, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1911</xref>, pp. 169-170) Particularmente le llama la atenci&#x00F3;n el protagonismo que en la ense&#x00F1;anza tiene el <sup>«</sup>sentido muscular<sup>»</sup>. Cita aqu&#x00ED; una conferencia de Decroly, en la que se insiste en la importancia de ejercitar el tacto, la habilidad manual, que es <sup>«</sup>asiento de muchos sentidos<sup>»</sup> y v&#x00ED;a fundamental para la <sup>«</sup>educaci&#x00F3;n y desarrollo del cerebro<sup>»</sup> (Miralles, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1911</xref>, p. 171). </p>

			<p>An&#x00E1;logas sensaciones de admiraci&#x00F3;n le produjo su visita a Inglaterra, el pa&#x00ED;s en cuyas manos estaba, seg&#x00FA;n pensaba, el destino del mundo. Una percepci&#x00F3;n que deb&#x00ED;a tener un reflejo en el sistema educativo. Aunque sus impresiones no le defraudaron, el s&#x00ED;mbolo supremo del acierto en la formaci&#x00F3;n primaria segu&#x00ED;a siendo la Escuela de Decroly de Bruselas<xref ref-type="fn" rid="NOTE07">7</xref>. La raz&#x00F3;n es que era el &#x00FA;nico lugar donde lo principal no era la lectura, escritura y las cuentas, como en la mayor&#x00ED;a de los centros visitados, sino la observaci&#x00F3;n de la naturaleza, los juegos, los ejercicios corporales y los trabajos manuales (el dibujo, el modelado, la jardiner&#x00ED;a, la carpinter&#x00ED;a, etc.) (Miralles, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1911</xref>, pp. 197-198). La insistencia tanto aqu&#x00ED; como a lo largo del texto en la observaci&#x00F3;n y la experiencia directa como base insustituible del aprendizaje significaba que el conocimiento y, en particular el conocimiento t&#x00E9;cnico, era el resultado de un proceso de pr&#x00E1;cticas y ensayos personales. Era pues posible una tecnolog&#x00ED;a que se originara en los prop&#x00F3;sitos individuales y en sus inclinaciones naturales, no en los grandes proyectos. A&#x00FA;n se manifiestan aqu&#x00ED; los prop&#x00F3;sitos vinculados a la tradici&#x00F3;n de las artes y oficios, defendidos en el siglo XIX en contra de la pura producci&#x00F3;n estandarizada por pensadores como John Ruskin o William Morris. Una visi&#x00F3;n que veremos reflejada en parte en el ideario que se asoci&#x00F3; al desarrollo de los Institutos-Escuela espa&#x00F1;oles, ensayos de una nueva pedagog&#x00ED;a que comenzaron su andadura en 1918<xref ref-type="fn" rid="NOTE08">8</xref>. Pero tambi&#x00E9;n constatamos un factor que se convertir&#x00E1; en una constante durante el periodo que estudiamos: el antiintelectualismo como forma de reducir las diferencias clasistas y dignificar las tareas manuales. </p>

			<p>En los a&#x00F1;os 1924 y 1925 hubo un ambiente favorable a la educaci&#x00F3;n t&#x00E9;cnica, y la Junta fue sensible a esas prioridades. Comenta Teresa Mar&#x00ED;n que <sup>«</sup>La industrializaci&#x00F3;n y los movimientos obreros -sobre todo la influencia del pensamiento marxista- hab&#x00ED;an creado en Europa escuelas t&#x00E9;cnicas de todo tipo. La educaci&#x00F3;n del obrero era uno de los objetivos a alcanzar. De ah&#x00ED; que la formaci&#x00F3;n profesional, el nuevo concepto de instrucci&#x00F3;n como factor de producci&#x00F3;n, la socializaci&#x00F3;n de la cultura, las relaciones escuela-trabajo, etc., influyeran en el profesorado a la hora de solicitar sus pensiones y, en la Junta, a la hora de concederlas<sup>»</sup> (Mar&#x00ED;n, 1999, p. 128). Pero tambi&#x00E9;n cabe a&#x00F1;adir otras consideraciones, en este caso se&#x00F1;aladas por &#x00C1;lvaro Soto Carmona, que tienen relaci&#x00F3;n con un acontecimiento ya mencionado, la promulgaci&#x00F3;n en 1924 del Estatuto de Ense&#x00F1;anza Industrial. El historiador indica que el Estatuto aprobado durante la Dictadura de Primo de Rivera fue la respuesta oficial a los cambios que se estaban produciendo en el sistema de producci&#x00F3;n, cada vez m&#x00E1;s condicionado por la l&#x00F3;gica de la competencia, de la productividad, de la especializaci&#x00F3;n y del maquinismo. En este contexto se plante&#x00F3; como imprescindible la mejora de los procedimientos educativos, cuya finalidad era contar con trabajadores que se adaptasen a los cambios t&#x00E9;cnicos y a las nuevas tareas que surg&#x00ED;an al aplicar la filosof&#x00ED;a de la divisi&#x00F3;n del trabajo en las instalaciones industriales (Soto, <xref ref-type="bibr" rid="CIT40">1989</xref>, pp. 207-244). Probablemente tambi&#x00E9;n hab&#x00ED;a que transmitir al trabajador una disciplina, que se asimilaba en el proceso de alfabetizaci&#x00F3;n general y de alfabetizaci&#x00F3;n tecnol&#x00F3;gica iniciado en las escuelas primarias y especiales. Para &#x00C1;lvaro Soto, el prop&#x00F3;sito del Estatuto seg&#x00FA;n los argumentos ofrecidos era reorganizar las ense&#x00F1;anzas industriales para acomodarlas a la nueva econom&#x00ED;a e igualmente evitar el desorden que las iniciativas locales y provinciales provocaban, en clara alusi&#x00F3;n a los proyectos de la Mancomunitat catalana. Como parte de esta reforma se pretend&#x00ED;a facilitar el aprendizaje de un oficio y ofrecer medios para que estos servicios llegaran al mayor n&#x00FA;mero de obreros (Soto, <xref ref-type="bibr" rid="CIT40">1989</xref>, p. 226). Tambi&#x00E9;n se preve&#x00ED;a la creaci&#x00F3;n de institutos de orientaci&#x00F3;n profesional, a los que nos referiremos m&#x00E1;s adelante. Pero la ineficacia del decreto en la pr&#x00E1;ctica fue uno de los motivos para que el 21 de diciembre de 1928 se promulgara el Estatuto de Formaci&#x00F3;n Profesional. La aplicaci&#x00F3;n del nuevo Decreto permiti&#x00F3; el incremento de las escuelas industriales; as&#x00ED; el n&#x00FA;mero medio de habitantes por Escuela de Trabajo baj&#x00F3; de 1.097.954 en 1926 a 238.909 en 1930 (Soto, <xref ref-type="bibr" rid="CIT40">1989</xref>, p. 228). </p>

			<p>Algunos beneficiados por la concesi&#x00F3;n de pensiones en los a&#x00F1;os citados fueron: Jos&#x00E9; del Peso Sevillano, Rodolfo Tom&#x00E1;s Samper<xref ref-type="fn" rid="NOTE09">9</xref>, Luis Castell&#x00E1; y Llover&#x00E1;s, Gervasio Manrique Hern&#x00E1;ndez, Leonor Serrano Pablo<xref ref-type="fn" rid="NOTE10">10</xref>, Luis Valer&#x00ED; Sahis y Antonio Ballesteros Usano. Las ideas y grandes prop&#x00F3;sitos de los interesados en la renovaci&#x00F3;n de la pedag&#x00F3;gica t&#x00E9;cnica no difieren en una medida significativa de lo ya expuesto al hablar de Miralles. Encontramos as&#x00ED; que la mayor&#x00ED;a segu&#x00ED;a sinti&#x00E9;ndose atra&#x00ED;da por las pr&#x00E1;cticas docentes de Francia, B&#x00E9;lgica y Suiza. El idioma era sin duda uno de los factores determinantes para esas elecciones, pero tambi&#x00E9;n segu&#x00ED;an influyendo las expectativas de encontrar un modelo alternativo y prometedor que suplantara el sistema espa&#x00F1;ol. Los profesores e inspectores encontraron esas variantes ajustadas a sus preferencias en parajes atractivos. Por ejemplo, en el extrarradio de Par&#x00ED;s, a una hora del centro en vapor desde Pont-Royal, se encontraba la Escuela Normal Superior de Saint Cloud. Lo m&#x00E1;s destacado de la instituci&#x00F3;n era el car&#x00E1;cter pr&#x00E1;ctico de sus ense&#x00F1;anzas, la relevancia concedida a las <sup>«</sup>ciencias aplicadas<sup>»</sup> y la insistencia en la metodolog&#x00ED;a activa:  </p>

						<p>los becados espa&#x00F1;oles que visitaron esta Escuela, ponderaron repetidas veces el antiintelectualismo y el sentido pr&#x00E1;ctico de las ense&#x00F1;anzas que se impart&#x00ED;an en Saint Cloud: Los <italic>gabinetes </italic>de F&#x00ED;sica, Qu&#x00ED;mica y Ciencias Naturales, en los que cada alumno ten&#x00ED;a su mesa, su colecci&#x00F3;n de frascos con los principales reactivos y su instrumental de experiencias (probetas, tubos de ensayo, matraces, tijeras, mecheros...), am&#x00E9;n de los aparatos m&#x00E1;s modernos en una y otra ciencia, despertaban las m&#x00E1;s entusiastas alabanzas en propios <italic>y </italic>extra&#x00F1;os (Mar&#x00ED;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1988</xref>, pp. 97-98). </p>

			<p>Por su parte, de B&#x00E9;lgica, con un sistema descentralizado, debieron llamar la atenci&#x00F3;n a quienes les preocupaban los entresijos de la formaci&#x00F3;n profesional las escuelas-taller, donde la ense&#x00F1;anza se articulaba en torno al dibujo, los trabajos manuales y el preaprendizaje de un oficio. Antonio Ballesteros, Inspector de Primera Ense&#x00F1;anza y favorecido con tres pensiones (1921, 1924-25 y 1936), escribi&#x00F3; en la memoria redactada tras el segundo viaje palabras de admiraci&#x00F3;n hacia los m&#x00E9;todos belgas, donde destaca de nuevo la atenci&#x00F3;n a la experiencia y la preparaci&#x00F3;n profesional que recibe el estudiante: </p>

						<p>Y de este modo, por la labor que la escuela realiza puede presentarse como modelo de habilidad y de inteligencia al obrero belga, as&#x00ED; B&#x00E9;lgica tiene sus campos perfectamente cultivados, dando la Agricultura un m&#x00E1;ximo rendimiento y llega en su industria a esa perfecci&#x00F3;n y esa esplendorosa prosperidad que coloca a esta naci&#x00F3;n ejemplar a la cabeza de los pueblos industriales del mundo (Ballesteros, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1925</xref>, p. 231).  </p>

			<p>La formaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fico-t&#x00E9;cnica ya no solo respond&#x00ED;a a las inclinaciones naturales y a la natural evoluci&#x00F3;n del individuo, o bien atend&#x00ED;a a su formaci&#x00F3;n espiritual-integral, sino que ahora estaba vinculada de igual manera a las demandas productivas y prioridades estatales, seg&#x00FA;n se reconoce en el texto anterior. </p>

			<p>La pensi&#x00F3;n de Luis Valer&#x00ED; Sahis<xref ref-type="fn" rid="NOTE11">11</xref>, concedida en 1925 para una estancia de tres meses en Francia, B&#x00E9;lgica y Suiza, estuvo vinculada a la promulgaci&#x00F3;n del Estatuto citado<xref ref-type="fn" rid="NOTE12">12</xref>. As&#x00ED; lo declara en el extenso documento de su solicitud, donde reproduce los ideales de la ense&#x00F1;anza t&#x00E9;cnica, presentes en los proyectos de minor&#x00ED;as e instituciones destinados a cambiar la condici&#x00F3;n de las clases menos favorecidas en los siglos XIX y XX. Comenta all&#x00ED; que <sup>«</sup>van a establecerse en Espa&#x00F1;a nuevos organismos de ense&#x00F1;anza, cuya transcendencia tanto en el orden social de mejoramiento de la clase obrera, como en el orden t&#x00E9;cnico de perfeccionamiento industrial es, a todas luces, de extraordinaria importancia<sup>»</sup><xref ref-type="fn" rid="NOTE13">13</xref> y, a continuaci&#x00F3;n, recuerda los valores que acompa&#x00F1;an a este aprendizaje: el estudiante recibir&#x00E1; <sup>«</sup>al mismo tiempo que una instrucci&#x00F3;n t&#x00E9;cnica general al principio y especializada m&#x00E1;s tarde [] <italic>una educaci&#x00F3;n moral que eleve su condici&#x00F3;n, inculc&#x00E1;ndole el principio del alto valor espiritual del trabajo</italic><sup>»</sup><xref ref-type="fn" rid="NOTE14">14</xref>. Celebraba en su escrito que entre las autoridades gubernamentales se hubiera tomado conciencia de la nueva realidad que representaba el obrero industrial. Su formaci&#x00F3;n demandaba, seg&#x00FA;n asegura, un nuevo tipo de metodolog&#x00ED;a donde la atenci&#x00F3;n a la experiencia fuera el factor m&#x00E1;s relevante. El cambio que defend&#x00ED;a no atend&#x00ED;a solo a una dimensi&#x00F3;n, sino que, seg&#x00FA;n las &#x00E1;reas de inter&#x00E9;s que menciona en el plan de su viaje, afectaba a una variedad de parcelas que rodeaban esas pr&#x00E1;cticas, como las relaciones escuela-industria, la organizaci&#x00F3;n de las c&#x00E1;maras de comercio, los sindicatos de obreros y los aspectos legislativos que afectaban a la regulaci&#x00F3;n local del aprendizaje. No solo se buscaba pues informaci&#x00F3;n sobre aspectos t&#x00E9;cnicos, sino tambi&#x00E9;n sobre los jur&#x00ED;dicos y los sociales, sin los cuales posiblemente los primeros no se podr&#x00ED;an atender adecuadamente. Prest&#x00F3; atenci&#x00F3;n especialmente al m&#x00E9;todo franc&#x00E9;s, tarea que se llev&#x00F3; a cabo mediante entrevistas con patronos, obreros y personal perteneciente a sindicatos y c&#x00E1;maras (JAE, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1927</xref>, pp. 121-124). Cuando ofrece detalles de su itinerario, no faltan, como en otras solicitudes, la menci&#x00F3;n a alguna instituci&#x00F3;n emblem&#x00E1;tica, cuyo prestigio como un argumento m&#x00E1;s para reforzar los motivos del viaje. As&#x00ED; en B&#x00E9;lgica destaca <sup>«</sup>la gran Universidad Industrial de Charleroi, monumento de sabidur&#x00ED;a e instituci&#x00F3;n ejemplar en todos los &#x00F3;rdenes de la ense&#x00F1;anza profesional obrera<sup>»</sup> (JAE, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1927</xref>, p. 124). </p>
		</sec>

		<sec id="S3">
			<title>LA ADAPTACI&#x00D3;N AL NUEVO ORDEN SOCIOT&#x00C9;CNICO </title>

			<p>Las ciencias humanas, seg&#x00FA;n se demandaba, deb&#x00ED;an ofrecer una respuesta a los cambios que estaban teniendo lugar en el sistema de producci&#x00F3;n, distribuci&#x00F3;n, venta y selecci&#x00F3;n de personal, cambios que desde 1900 afectaron a la concepci&#x00F3;n de la gesti&#x00F3;n (<sup>«</sup>management<sup>»</sup>) empresarial e industrial. Uno de los primeros intentos de esta aproximaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica fue el taylorismo, que tom&#x00F3; sin embargo como patr&#x00F3;n de eficiencia la ingenier&#x00ED;a y las nociones de mec&#x00E1;nica<xref ref-type="fn" rid="NOTE15">15</xref>. El prestigio de la tecnolog&#x00ED;a, comprobado a trav&#x00E9;s de los inventos que transformaban el mundo dom&#x00E9;stico y el paisaje urbano, ofrec&#x00ED;a ejemplos para confiar en los planteamientos anteriores. Pero la crudeza de sus principios provoc&#x00F3; un rechazo apreciable en medios art&#x00ED;sticos e intelectuales, oposici&#x00F3;n que fue inmortalizada en dos cl&#x00E1;sicos de la historia del cine: <italic>Metr&#x00F3;polis</italic>, de Fritz Lang (1926), y <italic>Tiempos modernos</italic>, de Charlie Chaplin (1936). En los c&#x00ED;rculos acad&#x00E9;micos se pens&#x00F3; que la v&#x00ED;a m&#x00E1;s adecuada para tratar la adaptabilidad de los sujetos a los entornos mercadot&#x00E9;cnicos era el examen psicol&#x00F3;gico, lo que intensific&#x00F3; el inter&#x00E9;s por las estimaciones centradas en diversas parcelas del sujeto, como la respuesta motora, la percepci&#x00F3;n, el aprendizaje y, sobre todo, la clase de est&#x00ED;mulo que pod&#x00ED;a aumentar o disminuir la fatiga. Pero comprobaremos que para explorar la adaptabilidad del ser humano a los entornos artificiales, esta alternativa no se desprendi&#x00F3; de los modelos e im&#x00E1;genes mec&#x00E1;nicas, procedentes de la tradici&#x00F3;n de la fisiolog&#x00ED;a, la psicolog&#x00ED;a experimental y la antropometr&#x00ED;a, con una clara tendencia a la disociaci&#x00F3;n del sujeto.  </p>

			<p>Tambi&#x00E9;n buscaron los pensionados en Europa evidencias para convertir a la pedagog&#x00ED;a en una disciplina verdaderamente cient&#x00ED;fica, rigurosa y precisa, y para ello mostraron una elevada curiosidad por las t&#x00E9;cnicas producidas en el seno de los laboratorios y los gabinetes (Sorbona, El Colegio de Francia, Universidad Libre de Bruselas, Leipzig). Igualmente aprendieron a usar los tests y los procedimientos psicot&#x00E9;cnicos y psicom&#x00E9;tricos de la psicolog&#x00ED;a experimental, con los que esperaban conocer con precisi&#x00F3;n las aptitudes y capacidades de los estudiantes y efectuar acertados procesos de selecci&#x00F3;n de profesionales. Esto significaba trasladar a la poblaci&#x00F3;n procedimientos de autocontrol basados en las rutinas sociot&#x00E9;cnicas. </p>

			<p>En Espa&#x00F1;a llamamos la atenci&#x00F3;n, primero, sobre dos personajes: Eloy Luis Andr&#x00E9;, por su inter&#x00E9;s, en principio llamativo, por introducir la filosof&#x00ED;a de la orientaci&#x00F3;n ocupacional en los institutos, y Emilio Mira y L&#x00F3;pez (1896-1964), quien si bien no puede considerarse propiamente un pensionado de la JAE (la solicit&#x00F3; pero no fue aceptada), s&#x00ED; fue comisionado en 1921 para visitar centros de orientaci&#x00F3;n profesional y de psicolog&#x00ED;a experimental europeos. Mira representa un buen ejemplo de los esfuerzos por convencer a una poblaci&#x00F3;n esc&#x00E9;ptica de las bondades de los procedimientos tecnocient&#x00ED;ficos y de su aplicaci&#x00F3;n al asesoramiento laboral. Es decir, comparte intereses con otros expertos espa&#x00F1;oles de la psicolog&#x00ED;a aplicada, adem&#x00E1;s de haber colaborado con el grupo de Madrid en la elaboraci&#x00F3;n del mencionado Estatuto de Formaci&#x00F3;n Profesional. Despu&#x00E9;s, nos ocuparemos de otros pensionados que atendiendo a problemas similares concibieron proyectos de investigaci&#x00F3;n propios. </p>

			<p>El primero fue pensionado en 1909 por la JAE y fue catedr&#x00E1;tico de Psicolog&#x00ED;a, L&#x00F3;gica, &#x00C9;tica y Rudimentos de Derecho en el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid desde 1919<xref ref-type="fn" rid="NOTE16">16</xref>. Nunca profes&#x00F3; simpat&#x00ED;as hacia los movimientos del krausismo positivista ni de los conservadores neoescol&#x00E1;sticos. En <sup>«</sup>El porvenir de la Filosof&#x00ED;a cient&#x00ED;fica en Espa&#x00F1;a e Hispano-Am&#x00E9;rica<sup>»</sup> explica los motivos de su viaje a Alemania, as&#x00ED; como sus discrepancias con el fervor europeizante de los institucionistas (Andr&#x00E9;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1912</xref>). All&#x00ED; medita sobre la promoci&#x00F3;n de una especulaci&#x00F3;n filos&#x00F3;fica que tenga en cuenta los resultados de las investigaciones cient&#x00ED;ficas. Y a&#x00F1;ade: <sup>«</sup>Aqu&#x00ED;, a Alemania, hemos venido con el prop&#x00F3;sito de buscar instrumentos e iteraci&#x00F3;n para el propio trabajo en nuestro hogar y solar espiritual. Esta ayuda y este apoyo no nos despersonaliza de ning&#x00FA;n modo [] Nosotros, m&#x00E1;s modestos en nuestra labor, queremos indicar con esto, que el despertar a la vida espiritual de un pueblo, solo se logra haciendo percutir en su &#x00E1;mbito mental los fuertes aldabonazos y el poderoso murmullo del tr&#x00E1;fago cient&#x00ED;fico de otro, que le sirva de mentor<sup>»</sup>. Los <sup>«</sup>instrumentos<sup>»</sup> y el esp&#x00ED;ritu cient&#x00ED;fico mod&#x00E9;lico al que se refiere tanto aqu&#x00ED; como en su solicitud<xref ref-type="fn" rid="NOTE17">17</xref> los hab&#x00ED;a encontrado en la universidad de Leipzig, donde Andr&#x00E9; asisti&#x00F3; a cursos y seminarios y trabaj&#x00F3; en el Instituto de Psicolog&#x00ED;a Experimental junto a William Wundt (M&#x00FC;llberger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">2014</xref>). Escribi&#x00F3; entre otras obras un manual de psicolog&#x00ED;a experimental, cuya cuarta edici&#x00F3;n incluye una parte dedicada a la psicolog&#x00ED;a individual, donde se tratan cuestiones de psicolog&#x00ED;a ocupacional. De an&#x00E1;logo inter&#x00E9;s es la colecci&#x00F3;n de instrumentos perteneciente al laboratorio de psicolog&#x00ED;a del instituto madrile&#x00F1;o, donde trabaj&#x00F3; Andr&#x00E9; y que en la actualidad se conserva parcialmente (Rodr&#x00ED;guez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT33">2012</xref>). Conforman una muestra que remite a la tecnolog&#x00ED;a de los recursos corporales y mentales, una tecnolog&#x00ED;a dise&#x00F1;ada para medir la inteligencia y las aptitudes t&#x00E9;cnico-pr&#x00E1;cticas. El inter&#x00E9;s de los planteamientos de Andr&#x00E9; consiste en que si bien por sus concepciones sustancialistas del alma no sigue los presupuestos de la ortodoxia wundtiana ni del positivismo estricto, introdujo en su <italic>Psicolog&#x00ED;a experimental</italic>, manual empleado en sus lecciones,<italic> </italic>consideraciones te&#x00F3;ricas relativas al estudio de la fatiga, uno de los conceptos b&#x00E1;sicos de los an&#x00E1;lisis sobre la adaptabilidad persona-m&#x00E1;quina y de las comprobaciones acerca del rendimiento de los trabajadores en el espacio de la factor&#x00ED;a (Andr&#x00E9;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1931</xref>, pp. 318-320)<xref ref-type="fn" rid="NOTE18">18</xref>. </p>

			<p>Por otra parte, Emilio Mira, quien mantuvo un esp&#x00ED;ritu pragm&#x00E1;tico que valoraba la vertiente pr&#x00E1;ctica y no la especulativa de la ciencia, lleg&#x00F3; a ser catedr&#x00E1;tico de Psiquiatr&#x00ED;a de la Universidad de Barcelona en 1933. Despu&#x00E9;s de constituida la Mancomunitat, el Museo Social creado en 1913 (y dirigido por un ingeniero industrial, J. M. Tallada) fue transformado en el Secretariado de Aprendizaje, destinado a modernizar las funciones del anterior organismo<xref ref-type="fn" rid="NOTE19">19</xref>. Este dio lugar a dos instituciones: la Escuela de Trabajo o Universidad Industrial, cuyo cometido era la formaci&#x00F3;n profesional y humana de aprendices y que dirigi&#x00F3; Rafael Campalans<xref ref-type="fn" rid="NOTE20">20</xref>, y el Instituto de Orientaci&#x00F3;n Profesional (IOP), donde entre otras secciones contaba con un laboratorio de psicofisiolog&#x00ED;a, dirigido por Emilio Mira, y otro de antropometr&#x00ED;a cuyo jefe era Luis Tr&#x00ED;as de Bes. En 1921, con motivo de la organizaci&#x00F3;n de la Segunda Conferencia Internacional de Psicotecnia<xref ref-type="fn" rid="NOTE21">21</xref>, es comisionado por el IOP para visitar los centros europeos m&#x00E1;s destacados de orientaci&#x00F3;n profesional y de psicolog&#x00ED;a experimental, como el laboratorio de Lahy, en Par&#x00ED;s; de Decroly, en Bruselas; de Myers, en Londres; de Clapar&#x00E8;de, en Ginebra; de Lippmann, en M&#x00FA;nich; de Moede, en Berl&#x00ED;n y de Ferrari, en Mil&#x00E1;n (Iruela, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1993</xref>, p. 61). </p>

			<p>Para difundir la existencia del IOP se llev&#x00F3; a cabo una campa&#x00F1;a dirigida a la poblaci&#x00F3;n en general y a las escuelas, en particular, en la que se informaba sobre sus servicios. Se ofrec&#x00ED;a asesoramiento gratuito a los j&#x00F3;venes para que eligieran la profesi&#x00F3;n m&#x00E1;s adecuada a sus capacidades. Cuando llegaban se les abr&#x00ED;a una ficha y se tomaba nota de sus caracter&#x00ED;sticas generales. Despu&#x00E9;s se proced&#x00ED;a a la realizaci&#x00F3;n de pruebas en el Laboratorio M&#x00E9;dico-Antropom&#x00E9;trico, donde se determinaban sus aptitudes f&#x00ED;sicas, y tambi&#x00E9;n en el Laboratorio Psicom&#x00E9;trico, donde se establec&#x00ED;an sus aptitudes mentales. Con los datos se informaba al individuo examinado sobre las competencias profesionales m&#x00E1;s adecuadas a su perfil (Saiz y Saiz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">1996</xref>, p. 380). Las pruebas espec&#x00ED;ficas llevadas a cabo para medir las habilidades del sujeto consist&#x00ED;an en el uso de diversos instrumentos, los cuales proporcionaban un valor de la fatiga, la inteligencia, el car&#x00E1;cter, la emoci&#x00F3;n, la memoria y aptitudes especiales como la habilidad para la aritm&#x00E9;tica y para el dibujo. Pero no siempre hab&#x00ED;a coincidencia entre los resultados y apreciaciones del enfoque cient&#x00ED;fico y el procedente de las empresas (Soto, <xref ref-type="bibr" rid="CIT40">1989</xref>, p. 242).  </p>

			<p>En general, los resultados de la pol&#x00ED;tica que pretend&#x00ED;a vincular la escuela y los oficios no fueron brillantes. Entre las razones ofrecidas destaca la desconfianza de los trabajadores hacia las iniciativas calificadas como burguesas puestas en pr&#x00E1;ctica por la Mancomunitat. En particular, se asociaban los procedimientos del IOP con las ideas relativas a la racionalizaci&#x00F3;n del trabajo y a una organizaci&#x00F3;n industrial cient&#x00ED;fica, resultado del desmantelamiento del taller y de la aparici&#x00F3;n de la producci&#x00F3;n en serie (Iruela, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1993</xref>, p. 58). </p>

			<p>A trav&#x00E9;s del sistema de pensiones, otros profesionales relacionados con la ense&#x00F1;anza (inspectores y maestros) ampliaron sus conocimientos en las &#x00E1;reas cubiertas por la psicotecnia. Por mencionar unos nombres, en esta circunstancia se encontraron Rodolfo Tom&#x00E1;s Samper, Jos&#x00E9; del Peso Sevillano y Salvador Ferrer y Culubret, cuyas tareas como pensionados en Francia, B&#x00E9;lgica, Suiza y Alemania representan una buena muestra de ese inter&#x00E9;s. As&#x00ED;, en 1924, Rodolfo Tom&#x00E1;s, maestro, se dedic&#x00F3;, como revela el &#x00ED;ndice de los trabajos y estudios llevados a cabo<xref ref-type="fn" rid="NOTE22">22</xref>, a los sistemas de ocupaci&#x00F3;n profesional. Visit&#x00F3; escuelas, observ&#x00F3; las metodolog&#x00ED;as de ense&#x00F1;anza profesional y particip&#x00F3; en demostraciones y experimentos psicom&#x00E9;tricos realizados en laboratorios. A su vuelta, inici&#x00F3; un ensayo de orientaci&#x00F3;n profesional con cerca de un centenar de alumnos en el Colegio y Talleres de Nuestra Se&#x00F1;ora de la Paloma (Madrid). Por su parte, Jos&#x00E9; del Peso<xref ref-type="fn" rid="NOTE23">23</xref>, reci&#x00E9;n nombrado Inspector de Primera Ense&#x00F1;anza, centr&#x00F3; casi todos sus trabajos en el <sup>«</sup>Cabinet<sup>»</sup> de Orientaci&#x00F3;n Profesional del admirado Instituto J. J. Rousseau de Ginebra. Entre los trabajos enviados a la Junta, llama la atenci&#x00F3;n el que lleva por t&#x00ED;tulo <sup>«</sup>Diferenciaci&#x00F3;n psicol&#x00F3;gica de individuos de ambos sexos<sup>»</sup><xref ref-type="fn" rid="NOTE24">24</xref>. Comenta en las l&#x00ED;neas previas a la presentaci&#x00F3;n de los resultados que: </p>

						<p>Las observaciones realizadas por m&#x00ED; entre alumnos adultos de Centros de ense&#x00F1;anza que he frecuentado, y entre alumnos de las escuelas primarias, han llevado a mi &#x00E1;nimo la convicci&#x00F3;n de que existen profundas diferencias, no solo cualitativas sino tambi&#x00E9;n cuantitativas, entre las distintas manifestaciones espirituales de hombre y de la mujer. Pero esta convicci&#x00F3;n no ha tenido otra base que la simple observaci&#x00F3;n o intuici&#x00F3;n de los hechos o fen&#x00F3;menos que en torno a m&#x00ED; se han producido, lo cual hace que, a pesar de todo, no le conceda objetivamente otro valor que uno puramente provisional. </p>

						<p>Mis ideas sobre el problema, demasiado aprior&#x00ED;sticamente formado han sido &#x00FA;ltimamente reforzadas por las experiencias que, para resolver otros, he realizado o he visto realizar en los Establecimientos docentes que en Ginebra frecuento. </p>

						<p>He querido hallarles una comprobaci&#x00F3;n rigurosamente cient&#x00ED;fica. A ello me han movido no solamente las inquietudes personales que han despertado en m&#x00ED; las cuestiones psicol&#x00F3;gicas, sino cuestiones de orden pol&#x00ED;tico y social: </p>

						<p>De d&#x00ED;a en d&#x00ED;a el feminismo en todos sus matices se desarrolla m&#x00E1;s en los pueblos, y este desarrollo va imprimiendo nuevos rumbos a las sociedades y modificando ostensiblemente su estructura material y espiritual. </p>

						<p>Las opiniones sobre su influencia actual y futura en el dinamismo social son tan discordantes como apasionadamente defendidas. Se han vertido raudales de tinta en elogios y en ataques. Pero la inmensa mayor&#x00ED;a de las palabras que tal problema ha provocado han salido del coraz&#x00F3;n y no de la cabeza. La ciencia, que es la que &#x00FA;nicamente puede esclarecerlo y orientarlo, no ha dicho a&#x00FA;n la suya. Y yo tengo un gran inter&#x00E9;s en conocerla. Por tal raz&#x00F3;n he afrontado el trabajo que menciono en estas cuartillas. </p>

			<p>M&#x00E1;s tarde reclama la autoridad de <sup>«</sup>dos de las figuras m&#x00E1;s ilustres de las ciencias psico-fisiol&#x00F3;gicas: M. Clapar&#x00E8;de y M. Lipmann (sic)<sup>»</sup>, quienes supuestamente le apoyan en sus investigaciones (ellos mismos han confeccionado sendos tests para estimar los matices que el sentido de lo c&#x00F3;mico reviste en ambos sexos). A&#x00F1;ade finalmente que el trabajo no est&#x00E1; sino en su fase inicial y que se espera que culmine en el futuro. En los ensayos ya realizados, una de las experiencias consisti&#x00F3; en la determinaci&#x00F3;n del tiempo de respuesta en la lectura, en la denominaci&#x00F3;n de objetos y en la asociaci&#x00F3;n de ideas. Se ofrec&#x00ED;an a continuaci&#x00F3;n los datos dispuestos en columnas. Pero los resultados no permitieron, como indica Del Peso, aventurar conclusi&#x00F3;n alguna, debido seg&#x00FA;n el autor al escaso rigor cient&#x00ED;fico de las experiencias: los aparatos carec&#x00ED;an de fiabilidad y no exist&#x00ED;a una interpretaci&#x00F3;n clara sobre la respuesta de los sujetos. Tampoco algunos designados por la Junta otorgaron una excesiva relevancia al conjunto de sus dedicaciones, a juzgar por la nota que escribi&#x00F3; Mart&#x00ED;n Navarro<xref ref-type="fn" rid="NOTE25">25</xref> el 28 de marzo de 1926<xref ref-type="fn" rid="NOTE26">26</xref>. </p>

			<p>El tercero de los mencionados anteriormente, Salvador Ferrer, tambi&#x00E9;n Inspector de Primera Ense&#x00F1;anza, disfrut&#x00F3; de la pensi&#x00F3;n entre 1932 y 1933, despu&#x00E9;s de dos intentos anteriores. Sus intereses, como los ya citados estaban centrados en la orientaci&#x00F3;n profesional, la psicolog&#x00ED;a experimental y las t&#x00E9;cnicas del trabajo. Estuvo vinculado al Instituto de Orientaci&#x00F3;n Profesional de Barcelona, hecho que se refleja en la memora enviada a la Junta y que lleva por t&#x00ED;tulo <sup>«</sup>Contribuci&#x00F3;n de la Escuela primaria a la orientaci&#x00F3;n profesional<sup>»</sup> (Madrid, 1926). All&#x00ED; hace una defensa del centro catal&#x00E1;n y expone algunos de los problemas que en esos momentos preocupaban a los investigadores: la multiplicaci&#x00F3;n de tests o la falta de un test general para medir la inteligencia<xref ref-type="fn" rid="NOTE27">27</xref>. Para paliar esta dificultad, en el Instituto se hab&#x00ED;a creado, como asegura, la <sup>«</sup>Hoja psicol&#x00F3;gica<sup>»</sup>, muy apreciada en ambientes acad&#x00E9;micos. Si Del Peso hab&#x00ED;a concebido la esperanza de resolver algunos dilemas culturales a trav&#x00E9;s de la tecnolog&#x00ED;a vinculada a la psicolog&#x00ED;a experimental, Ferrer no es menos ambicioso al proponer su <sup>«</sup>Estudio biol&#x00F3;gico y psicol&#x00F3;gico del ni&#x00F1;o<sup>»</sup>, ponencia que present&#x00F3; en la Asamblea de inspectores<xref ref-type="fn" rid="NOTE28">28</xref>. All&#x00ED; explicaba el prop&#x00F3;sito &#x00FA;ltimo de este trabajo: <sup>«</sup>[] obtener conclusiones que sirvan para un fin utilitario en la m&#x00E1;quina de la ense&#x00F1;anza nacional –es preciso que la Inspecci&#x00F3;n de Primera Ense&#x00F1;anza se revista de un matiz t&#x00E9;cnico de que hoy carece<sup>»</sup>. Se defiende frente a quien quiera presentarlo como un fan&#x00E1;tico de los n&#x00FA;meros o bien un reduccionista que separa las diferentes actividades del sujeto o contempla a &#x00E9;ste de forma aislada. No es esta, seg&#x00FA;n insiste, su pretensi&#x00F3;n ni los n&#x00FA;meros son la panacea, sin embargo sin ellos no obtendremos una <sup>«</sup>noci&#x00F3;n exacta del ni&#x00F1;o<sup>»</sup>. <sup>«</sup>Todas las dem&#x00E1;s expresiones no son despreciables, ni mucho menos, pero carecen de importancia fundamental, entre otras razones porque al ser emp&#x00ED;ricas dependen del momento ps&#x00ED;quico de quien las emplea<sup>»</sup> Y esto quiere decir que para Salvador Ferrer los estudios deben consistir b&#x00E1;sicamente en <sup>«</sup>Medir [] Porque la resultante de una medida dar&#x00E1; siempre un dato concreto, controlable, dispuesto a ser comparado con otro dato<sup>»</sup>. Una tarea que remite a examinar la idoneidad de los tests, a determinar qu&#x00E9; es exactamente lo que hay que medir y a establecer qu&#x00E9; es un <sup>«</sup>ni&#x00F1;o normal<sup>»</sup><xref ref-type="fn" rid="NOTE29">29</xref>. </p>
		</sec>

		<sec id="S4">
			<title>URBANISMO Y UTOP&#x00CD;A SOCIAL </title>

			<p>Desde la extensi&#x00F3;n de la revoluci&#x00F3;n industrial, particularmente en Inglaterra, los intelectuales o intelectuales-empresarios advirtieron que la tecnolog&#x00ED;a arquitect&#x00F3;nica pod&#x00ED;a emplearse para aliviar la condici&#x00F3;n desfavorable de amplios colectivos. Varios autores ya cl&#x00E1;sicos, como J. Bentham, W. Strutt y R. Owen hicieron aportaciones con la intenci&#x00F3;n se&#x00F1;alada (Pacey, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">1980</xref>, pp. 237-250). Siguiendo esta perspectiva, en Espa&#x00F1;a se intentaron llevar a cabo algunos proyectos que ten&#x00ED;an un inconfundible componente ut&#x00F3;pico, basados algunos de ellos en la idea de la <sup>«</sup>ciudad-jard&#x00ED;n<sup>»</sup> del socialista ingl&#x00E9;s Ebenezer Howard (Arias, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2003</xref>, pp. 53-57). Centr&#x00E1;ndonos en el siglo XX, aunque con antecedentes en el anterior<xref ref-type="fn" rid="NOTE30">30</xref>, uno de los planes m&#x00E1;s destacados en el sentido mencionado fue el de la Ciudad Lineal de Arturo Soria. En realidad, la primera piedra se puso en 1894 y comprend&#x00ED;a un eje de 50 km. por 500 m, con una sola calle central de 40 m. de anchura y calles perpendiculares. Todas las avenidas deb&#x00ED;an tener edificios bajos rodeados de &#x00E1;rboles, con una huerta en la parte posterior y un jard&#x00ED;n en la entrada. Para evitar la impresi&#x00F3;n de <sup>«</sup>gueto<sup>»</sup>, destinado a un barrio obrero, se dise&#x00F1;&#x00F3; con un prop&#x00F3;sito interclasista, tambi&#x00E9;n pensado para ubicar viviendas para personas con mayor poder adquisitivo y con servicios compartidos. Otro de los movimientos con componentes pr&#x00F3;ximos al socialismo que pretendi&#x00F3; cambiar el sistema de acceso a las viviendas y la planificaci&#x00F3;n urbana fue el autodenominado GATEPAC (Grupo de Arquitectos y T&#x00E9;cnicos Espa&#x00F1;oles para el progreso de la Arquitectura Contempor&#x00E1;nea, creado en 1930), interesado en el desarrollo de la arquitectura racionalista y el urbanismo funcionalista e higienista<xref ref-type="fn" rid="NOTE31">31</xref>. Aqu&#x00ED; prestaremos atenci&#x00F3;n a las ideas y actuaciones de dos pensionados, Rafael Campalans y Juli&#x00E1;n Besteiro, cuyos planteamientos mantienen algunos puntos comunes con las concepciones vistas, en particular con los presupuestos de la est&#x00E9;tica utilitarista.  </p>

			<p>Rafael Campalans, ingeniero, pensador catalanista y militante socialista manten&#x00ED;a que con obreros ignorantes se alcanzar&#x00ED;a la dictadura de un partido &#x00FA;nico, no una democracia social real<xref ref-type="fn" rid="NOTE32">32</xref>. Junto a esta preocupaci&#x00F3;n por la formaci&#x00F3;n de los trabajadores, se interes&#x00F3; por la dimensi&#x00F3;n social de la arquitectura y el urbanismo. En 1911 consegu&#x00ED;a una beca concedida por la JAE para ampliar conocimientos de arquitectura industrial<xref ref-type="fn" rid="NOTE33">33</xref>. El plan comprend&#x00ED;a, seg&#x00FA;n declara, relacionarse con ingenieros y arquitectos de Francia y Alemania en la materia mencionada; examinar las obras m&#x00E1;s notables de ambos pa&#x00ED;ses y asistir a cursos (particularmente los del prestigioso Lucien Magne, de la Escuela Nacional de Bellas Artes). Estuvo disfrutando de la pensi&#x00F3;n 16 meses, ya que la solicitud inicial de un a&#x00F1;o fue prorrogada. La primera etapa la dedic&#x00F3; b&#x00E1;sicamente a la asistencia a cursos y durante la segunda, junto a estas tareas, trabaj&#x00F3; en talleres de construcci&#x00F3;n y tambi&#x00E9;n visit&#x00F3; barrios industriales y obreros, escuelas t&#x00E9;cnicas, obras urbanas, centrales de energ&#x00ED;a, museos sociales y ciudades obreras. Aparte de estas alusiones poco precisas, poco m&#x00E1;s se conoce de sus viajes. Se sabe que tambi&#x00E9;n estuvo en Austria, B&#x00E9;lgica, Suiza, Holanda e Inglaterra. En Par&#x00ED;s conoci&#x00F3; a Jean Jaur&#x00E9;s, diputado socialista en 1893, defensor de las causas obreras, pacifista y laicista, asesinado en las v&#x00ED;speras de la Primera Guerra Mundial. Posteriormente realiz&#x00F3; una peque&#x00F1;a estancia en B&#x00E9;lgica y se traslad&#x00F3;, asesorado por Jaur&#x00E9;s, a Alemania, donde entr&#x00F3; en contacto con la socialdemocracia y se interes&#x00F3; por la tecnolog&#x00ED;a de ese pa&#x00ED;s (Balcells, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1985</xref>, p.10). Finaliz&#x00F3; en febrero de 1913, con 26 a&#x00F1;os, y un a&#x00F1;o despu&#x00E9;s fue nombrado t&#x00E9;cnico de la Mancomunitat. Atendiendo de igual manera a las prioridades de la administraci&#x00F3;n regional de Catalu&#x00F1;a, fue designado director de la Escuela de Trabajo. Unos puestos que compatibiliz&#x00F3; con cargos en la industria privada. </p>

			<p>Su visi&#x00F3;n de Barcelona en esos a&#x00F1;os es representativa de su pensamiento. En un texto publicado en <italic>Revista Nova</italic> habla en contra de los planteamientos que la Exposici&#x00F3;n de Industrias El&#x00E9;ctricas, a&#x00FA;n en proyecto<xref ref-type="fn" rid="NOTE34">34</xref>, ha alentado (Campalans, bajo el pseud&#x00F3;nimo de Jaume deFrontany&#x00E0;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1914</xref>, p. 12). Destaca aqu&#x00ED; su predisposici&#x00F3;n a la racionalizaci&#x00F3;n y ordenaci&#x00F3;n del espacio urbano, idea que recuerda a la utop&#x00ED;a foureriana y el falansterio como unidad arquitect&#x00F3;nica y de convivencia, as&#x00ED; como a los proyectos de las ciudades ideales. Se queja en ese breve escrito de las individualidades y las genialidades, cuya obsesi&#x00F3;n es la construcci&#x00F3;n de arcos y puentes colgantes; de la falta de una ordenaci&#x00F3;n general de la ciudad; del descuido de calles y barrios; de la inexistencia de barrios-jardines donde <sup>«</sup>pueda vivir dignamente el pueblo que trabaja<sup>»</sup>. E igualmente reclama la constituci&#x00F3;n de una Junta de la Gran Barcelona an&#x00E1;loga a la <italic>Verband Gross-Berlin</italic>, la urbe alemana en la que probablemente est&#x00E9; pensando cuando se refiere a la conveniencia de fijarse en las ordenanzas municipales de una <sup>«</sup>ciudad civilizada<sup>»</sup>.  </p>

			<p>En otros art&#x00ED;culos dedicados particularmente a la est&#x00E9;tica arquitect&#x00F3;nica revela algunos rasgos m&#x00E1;s de su mentalidad en esos a&#x00F1;os. En <sup>«</sup>Problemas de est&#x00E9;tica contempor&#x00E1;nea<sup>»</sup> (Campalans, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1913</xref>, pp. 617-618), publicado con anterioridad a <sup>«</sup>Barcelona, alma mater<sup>»</sup>, se presentan los presupuestos que gu&#x00ED;an su actitud hacia estas expresiones de la tecnolog&#x00ED;a. Aqu&#x00ED; ya rechaza, distanci&#x00E1;ndose de romanticismos y modernismos, las singularidades, as&#x00ED; como la pretensi&#x00F3;n de confundir la arquitectura con un arte puro. La ciudad moderna para &#x00E9;l, lejos de ofrecer una imagen de unidad, es una amalgama de estilos y caprichos. Cuando se&#x00F1;ala algunos ejemplos, como Notre Dame, el autor quiere hacer entender que estas construcciones son expresiones de una cultura, creaciones de un <sup>«</sup>alma colectiva<sup>»</sup>. As&#x00ED;, en el arquitecto-ingeniero, que no artista, deben prevalecer criterios de utilidad, racionalidad y –a&#x00F1;adir&#x00ED;amos–<sup> </sup>de sociabilidad. En <sup>«</sup>D’Arquitectua. Entorn a l’evoluci&#x00F3; de l’istil<sup>»</sup> (Campalans, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1915</xref>, pp. 14-15) apunta una concepci&#x00F3;n del progreso que contribuye a entender los temas examinados hasta ahora y a relacionar su visi&#x00F3;n con idearios socialistas. El progreso humano, seg&#x00FA;n Campalans, depende de la evoluci&#x00F3;n social y de las producciones materiales, no es el resultado del perfeccionamiento del esp&#x00ED;ritu. La conclusi&#x00F3;n del autor es que la arquitectura es arte aplicado y que esta acepci&#x00F3;n no significa una merma de su dignidad y nobleza: en la utilidad hay una cierta belleza.  </p>

			<p>Las preocupaciones de otro socialista, Juli&#x00E1;n Besteiro, beneficiado igualmente por la pol&#x00ED;tica de pensiones de la JAE, se inscribe en esta atenci&#x00F3;n a la relaci&#x00F3;n entre urbanismo y reforma social. En 1909 viajaba a Alemania con la intenci&#x00F3;n de trabajar en la Universidad de M&#x00FA;nich sobre el <sup>«</sup>M&#x00E9;todo de investigaci&#x00F3;n de la &#x00C9;tica Cient&#x00ED;fica, especialmente bajo la direcci&#x00F3;n del profesor [Theodor] Lipps<sup>»</sup>. La estancia se prolong&#x00F3; hasta junio de 1911. Tras la solicitud de un permiso dirigido a la JAE para dedicar un semestre de permanencia en Leipzig y Berl&#x00ED;n, el 11 de noviembre de 1909 se establec&#x00ED;a en esta &#x00FA;ltima ciudad, en este caso para trabajar con P. Bath. M&#x00E1;s adelante, consigui&#x00F3; la consideraci&#x00F3;n de pensionado para estudiar l&#x00F3;gica en Par&#x00ED;s y en Berl&#x00ED;n durante el verano de 1913. Durante sus viajes no solo atendi&#x00F3; a cuestiones acad&#x00E9;micas, sino que prest&#x00F3; atenci&#x00F3;n a la realidad social y a los intensos debates existentes en esos momentos entre los representantes m&#x00E1;s notables de los movimientos obreros, adhiri&#x00E9;ndose a la corriente de Karl Kautsky. Como confesaba a&#x00F1;os m&#x00E1;s tarde en una entrevista concedida a la revista <italic>La Esfera</italic> (14 de diciembre de 1918), la experiencia de la estancia en Alemania fue fundamental para consolidar sus convicciones socialistas. Durante la Dictadura de Primo de Rivera, adem&#x00E1;s de su actividad pol&#x00ED;tica, Besteiro obtuvo nuevamente una pensi&#x00F3;n para realizar estudios en Inglaterra sobre la Worker’s Educational Asscociation. En la solicitud hac&#x00ED;a ver que los conflictos econ&#x00F3;micos y sociales de la &#x00E9;poca demandaban soluciones en las que hab&#x00ED;a que contemplar no solo las respuestas de la filosof&#x00ED;a te&#x00F3;rica representada por la l&#x00F3;gica, sino otros factores relativos a las transformaciones sociales<xref ref-type="fn" rid="NOTE35">35</xref>. Lleg&#x00F3; a Londres el 25 de febrero de 1924 y all&#x00ED; se interes&#x00F3; por las pol&#x00ED;ticas laboristas (en enero se hab&#x00ED;a formado el primer gobierno laborista de la historia de Inglaterra), en especial por las medidas para facilitar el acceso a la vivienda de la poblaci&#x00F3;n y por el funcionamiento de los sindicatos. Tambi&#x00E9;n se preocup&#x00F3; por los planes relativos a la higiene p&#x00FA;blica y, sobre todo, por las relaciones entre la Universidad y el mundo obrero. En la conferencia pronunciada en la Casa del Pueblo de Madrid unos a&#x00F1;os antes, en 1920, ya hab&#x00ED;a mostrado los principios de su ideario en los temas relativos al urbanismo, en los que se vinculaba la pol&#x00ED;tica de viviendas a la pol&#x00ED;tica social (Besteiro, 1920)<xref ref-type="fn" rid="NOTE36">36</xref>. En esas ideas se observa claramente la influencia del pensamiento de Kautsky (Sambricio, <xref ref-type="bibr" rid="CIT35">1976</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">2003</xref>, pp.12 y 13 y 18-19). Posteriormente, en plena guerra civil se cre&#x00F3; el Comit&#x00E9; de Reforma, Reconstrucci&#x00F3;n y Saneamiento de Madrid, presidido por Besteiro, que entre otros trabajos elabor&#x00F3; un Plan Regional para la capital. En su orientaci&#x00F3;n, seg&#x00FA;n se ha afirmado, influyeron los conocimientos de Fernando Garc&#x00ED;a Mercadal, representante del racionalismo arquitect&#x00F3;nico e impulsor de la fundaci&#x00F3;n de GATEPAC, la personalidad del propio Besteiro y su vinculaci&#x00F3;n al &#x00E1;mbito cultural ingl&#x00E9;s (Ter&#x00E1;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT41">1978</xref>, pp. 91-94). Adem&#x00E1;s de las medidas para revitalizar el deterioro de los barrios, estaba prevista la creaci&#x00F3;n de zonas de recreo y esparcimiento popular (las llamadas Playas del Jarama) mediante el aprovechamiento de las m&#x00E1;rgenes de los r&#x00ED;os con playas artificiales y edificaciones de uso colectivo.  </p>
		</sec>

		<sec id="S5">
			<title>CONCLUSIONES </title>

			<p>Hemos comprobado que, partiendo de la idea de Sanford que se expon&#x00ED;a al principio, varios expertos, representantes de la cultura espa&#x00F1;ola y alentados por la pol&#x00ED;tica cient&#x00ED;fica de la JAE, optaron por buscar en qu&#x00E9; condiciones se contemplaba la pertenencia de las personas a las m&#x00E1;quinas, actitud que no cuestionaba la imparable extensi&#x00F3;n de la civilizaci&#x00F3;n artefactual ni su conveniencia para satisfacer los deseos de las multitudes. Para ello la pedagog&#x00ED;a deb&#x00ED;a dejar de ser un arte y vincularse a la psicolog&#x00ED;a experimental, ligada a su vez a un conjunto de t&#x00E9;cnicas de medici&#x00F3;n y de elaboraci&#x00F3;n de tests<xref ref-type="fn" rid="NOTE37">37</xref>. Unas pr&#x00E1;cticas que, en correspondencia con las variables que detectaban y med&#x00ED;an los aparatos, representaban una naturalizaci&#x00F3;n de las capacidades y procesos humanos, contribuyendo igualmente a una taxonomizaci&#x00F3;n de las personas. De esta manera se clasificaban las diferentes habilidades del individuo, pr&#x00E1;ctica derivada de la crecente especializaci&#x00F3;n social y de la divisi&#x00F3;n del trabajo.  </p>

			<p>Tambi&#x00E9;n se buscaron soluciones en la educaci&#x00F3;n elemental e intermedia que facilitaran el reconocimiento y la dignificaci&#x00F3;n de la pr&#x00E1;ctica. Los pensionados con intereses en la formaci&#x00F3;n t&#x00E9;cnica no solo pensaron que &#x00E9;sta era beneficiosa para la adaptaci&#x00F3;n del trabajador a los cambios industriales, sino que de igual manera defendieron que se contribu&#x00ED;a con su difusi&#x00F3;n a un cambio de mentalidad dentro de la sociedad: se eliminaban las actitudes clasistas y tambi&#x00E9;n las amenazas de una subversi&#x00F3;n social. Junto a los prop&#x00F3;sitos anteriores, se extendieron diversos valores, como los sistemas descentralizados, las tendencias antiintelectualistas, la eliminaci&#x00F3;n de la distinci&#x00F3;n entre pensamiento y t&#x00E9;cnica, la ense&#x00F1;anza manual, el contacto con la naturaleza y las f&#x00F3;rmulas de la escuela-taller, la escuela-jard&#x00ED;n, la escuela-granja, etc. Ideas que se sustentaban en las supuestas inclinaciones naturales del ni&#x00F1;o y en el racionalismo utilitario de la ciencia (ense&#x00F1;ar a utilizar lo que s&#x00E9; o aprender utilizando). Valores que pod&#x00ED;an convertirse en la base de una pol&#x00ED;tica reformista que aproximara sensibilidades liberales y socialistas. </p>

			<p>En cuanto a los presupuestos de la psicolog&#x00ED;a ocupacional, como afirma Francisco Villacorta, si bien se intentaba mantener una distancia con el taylorismo, se reconoc&#x00ED;an las virtudes del <sup>«</sup>enfoque tecnocr&#x00E1;tico de los problemas del mundo social, en contraposici&#x00F3;n radical a los enfrentamientos entre clases y a los mecanismos cl&#x00E1;sicos de abordarlos por parte de las pol&#x00ED;ticas p&#x00FA;blicas<sup>»</sup> (Villacorta, <xref ref-type="bibr" rid="CIT42">2012</xref>, p. 160). </p>

			<p>La adaptabilidad a la m&#x00E1;quina se promovi&#x00F3; de igual manera con la planificaci&#x00F3;n de edificios y de entornos urbanos y naturales. Las multitudes pod&#x00ED;an disfrutar de viviendas a escala humana rodeadas de &#x00E1;rboles y jardines y tambi&#x00E9;n de amplios espacios de recreo, destinados al <sup>«</sup>ocio de masas<sup>»</sup>, como las piscinas, parques deportivos y playas artificiales. Ejemplo de esto &#x00FA;ltimo es la Playa del Jarama, cuyo proyecto buscaba atender a <sup>«</sup>los miles de almas que por los ferrocarriles de MZA y de Arganda, as&#x00ED; como por los autobuses de Paracuellos, San Fernando y Mejorada salen de Madrid todos los domingos en busca del r&#x00ED;o Jarama que, por tener un cauce superior al del Manzanares, permite ser utilizado» (Sambricio, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">2003</xref>, p. 60). </p>

			<p>Para humanizar los enfoques puramente mec&#x00E1;nicos de los problemas, que contemplaban solo tiempos y movimientos, en la metodolog&#x00ED;a psicot&#x00E9;cnica se introdujeron otras variables, como las motivaciones, intereses, habilidades motoras, capacidad visual… Pero sus logros fueron desiguales, como los proyectos mencionados a lo largo del texto, ya que como ocurre en los procedimientos ajustados a una epistemolog&#x00ED;a tecnocient&#x00ED;fica, las proyecciones y correlaciones solo pueden efectuarse a partir de elementos manipulables, medibles y detectables por los aparatos. Estos definen condiciones muy generales, que no alcanzan a prever las situaciones espec&#x00ED;ficas en marcos reales. En la motivaci&#x00F3;n y &#x00E1;nimo de los trabajadores, probablemente en su efectividad y dedicaci&#x00F3;n, tambi&#x00E9;n influ&#x00ED;an otros factores culturales y relativos a las pol&#x00ED;ticas empresariales y sociales no contemplados directamente en los artefactos, como las remuneraciones, las posibilidades de promoci&#x00F3;n, la regulaci&#x00F3;n de los horarios, la formaci&#x00F3;n, la seguridad y otras demandas laborales. </p>
		</sec>
		
	</body>


	
	
	<back>
	
		<ack>
			<title>AGRADECIMIENTOS</title>

				<p>Trabajo realizado en el marco del proyecto de Investigaci&#x00F3;n “Educaci&#x00F3;n ´integral´ para los j&#x00F3;venes bachilleres: cambios promovidos por la JAE en la ense&#x00F1;anza secundaria (1907-1936)”. Plan Nacional de I+D+I (2008-2011) (HAR 2011-28368). Deseo mostrar mi agradecimiento por sus valiosos comentarios a las versiones previas de este trabajo a Leoncio L&#x00F3;pez-Oc&#x00F3;n, Francisco Villacorta, Leonor Gonz&#x00E1;lez y Jos&#x00E9; Manuel Azcona.</p>
		</ack>
		
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE01"><label>1</label>
				<p>Sobre este tema, Vicente Cacho Viu (<xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1997</xref>) y Leoncio L&#x00F3;pez-Oc&#x00F3;n Cabrera (<xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2003</xref>). </p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE02"><label>2</label>
				<p>Partiendo de los an&#x00E1;lisis de M. Foucault (Foucault, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1988</xref>, pp. 49 y 50), se entiende aqu&#x00ED; que en la tecnocracia la matriz de la raz&#x00F3;n pr&#x00E1;ctica es la de la producci&#x00F3;n industrial.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE03"><label>3</label>
				<p>Cabe incluir en esta orientaci&#x00F3;n, dedicada a la integraci&#x00F3;n social siguiendo los enfoques tecnocient&#x00ED;ficos, el estudio de la educaci&#x00F3;n de ni&#x00F1;os con problemas org&#x00E1;nicos y mentales, sin embargo en este trabajo, por las limitaciones de espacio, no se profundizar&#x00E1; en este tema, sobre el que remitimos a Mariano Herraiz Gascuena (<xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1995</xref>); de igual manera, se enmarcan en estas tendencias las corrientes higienistas, a las que, por las mismas razones, tampoco prestaremos atenci&#x00F3;n, si bien sugerimos por su inter&#x00E9;s los trabajos de Rafael Huertas (<xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2008</xref>) y Anna Quintanas (<xref ref-type="bibr" rid="CIT31">2011</xref>). </p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE04"><label>4</label>
				<p>En particular durante la Dictadura de Primo de Rivera, si bien hay casos de a&#x00F1;os anteriores y tambi&#x00E9;n de la 2ª Rep&#x00FA;blica.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE05"><label>5</label>
				<p>Con posturas a&#x00FA;n m&#x00E1;s radicales se manifest&#x00F3; Miguel de Unamuno, de quien citaremos, entre otros variados ejemplos, la distop&#x00ED;a “Mecan&#x00F3;polis”, publicada en 1913.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE06"><label>6</label>
				<p>En esa primera etapa se enmarcan adem&#x00E1;s los trabajos de Ramiro Su&#x00E1;rez Bem&#x00FA;dez y Amadeo Pontes Lillo. El primero era catedr&#x00E1;tico de Electroqu&#x00ED;mica y en el momento de la solicitud dirigida a la JAE era director de la Escuela Central Superior de Artes Industriales; durante los meses que permaneci&#x00F3; en el extranjero se interes&#x00F3; por la organizaci&#x00F3;n de las escuelas primarias, los talleres de trabajo manual, los materiales de ense&#x00F1;anza, las escuelas municipales, escuelas de artes y oficios, etc. Pontes Lillo, ingeniero industrial y dedicado profesionalmente a la ingenier&#x00ED;a, fue becado en 1913 y sus preocupaciones se centran en los muesos industriales y en el tema de la formaci&#x00F3;n profesional de la mujer (Mar&#x00ED;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1991</xref>, p. 339 y pp. 281-282).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE07"><label>7</label>
				<p>M&#x00E1;s tarde menciona otros ejemplos respetables, en los que se “rinde culto a la directa observaci&#x00F3;n y personal experiencia”, como el de Bedales School (Petersfield, Inglaterra); en este centro “ni&#x00F1;os y ni&#x00F1;as se ejercitan en el taller de carpinter&#x00ED;a, en cocinar, en coser, en jardiner&#x00ED;a, en los menesteres todos de una casa de labor (orde&#x00F1;ar la leche, obtener la crema, hacer queso, manteca, cuidar animales de corral, colmenas, obtener la miel, la cera, etc.), y los muchachos, adem&#x00E1;s, en el taller de metales” (Miralles, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1911</xref>, p. 215).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE08"><label>8</label>
				<p>V&#x00E9;ase sobre la inserci&#x00F3;n de la tecnolog&#x00ED;a en este tipo de centros, V&#x00ED;ctor Guijarro y Leonor Gonz&#x00E1;lez (<xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2013</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE09"><label>9</label>
				<p>De estos dos pensionados hablaremos en el siguiente apartado, el dedicado a la psicotecnia.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE10"><label>10</label>
				<p>Luis Castell&#x00E1; era profesor de Aritm&#x00E9;tica y Geometr&#x00ED;a pr&#x00E1;cticas en la Escuela Industrial de Cartagena en 1921 y estaba interesado en los m&#x00E9;todos de ense&#x00F1;anza pr&#x00E1;ctica y en la orientaci&#x00F3;n profesional; Gervasio Manrique era inspector de primera ense&#x00F1;anza en Soria y estaba interesado en la pedagog&#x00ED;a social y en la orientaci&#x00F3;n profesional, as&#x00ED; como en la aplicaci&#x00F3;n de innovaciones en la Escuela de Artes y Oficios de la ciudad citada; Leonor Serrano, inspectora de ense&#x00F1;anza y abogada, escribi&#x00F3;, entre otras obras, <italic>La ense&#x00F1;anza complementaria obrera</italic> (1926) y <italic>La educaci&#x00F3;n y las profesiones femeninas</italic>, como complemento de <italic>La educaci&#x00F3;n de la mujer de ma&#x00F1;ana</italic> y <italic>El M&#x00E9;todo Montessori</italic> (1928) (Mar&#x00ED;n, 1999, pp. 73-75, 224-225 y 331-333).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE11"><label>11</label>
				<p>Estrecho colaborador de C&#x00E9;sar de Madariaga, figura central en la gesti&#x00F3;n de la Junta de Pensiones de Ingenieros y Obreros, que promovi&#x00F3; un ideal humanista en su enfoque de la organizaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica del trabajo; Valer&#x00ED;, por su parte, licenciado en Derecho y en Filosof&#x00ED;a y Letras, era en 1925-26 vicesecretario de la Secretar&#x00ED;a de Ense&#x00F1;anza T&#x00E9;cnica del Ministerio de Trabajo y probablemente traslad&#x00F3; sus experiencias a los proyectos educativos que estaban teniendo lugar en la Universidad de Barcelona (Villacorta, <xref ref-type="bibr" rid="CIT42">2012</xref>, pp 201 y 649 y ss.).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE12"><label>12</label>
				<p><italic>Gaceta de Madrid</italic>, 5 de noviembre de 1924, nº 310.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE13"><label>13</label>
				<p>Expediente JAE/146-27, solicitud de 23 de febrero de 1925.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE14"><label>14</label>
				<p>Expediente JAE/146-27, solicitud de 23 de febrero de 1925. La cursiva es del autor.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE15"><label>15</label>
				<p>Sobre la respuesta de las ciencias humanas a los cambios y, en particular, sobre la psicolog&#x00ED;a aplicada, Roger Smith (<xref ref-type="bibr" rid="CIT39">1997</xref>, pp. 606-625).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE16"><label>16</label>
				<p>Anteriormente hab&#x00ED;a sido catedr&#x00E1;tico de la misma disciplina en los institutos de Orense y Toledo; sobre su trayectoria profesional e intelectual, Florentino Blanco, Jorge Castro y Raquel de Castro (<xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1996</xref>) y Natividad Araque y Carmen Rodr&#x00ED;guez (<xref ref-type="bibr" rid="CIT25">2011</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE17"><label>17</label>
				<p>Expediente JAE/ 89-384, 1 de octubre de 1910.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE18"><label>18</label>
				<p>Este tema forma parte de un trabajo de investigaci&#x00F3;n que en estos momentos est&#x00E1; en fase de desarrollo y que ser&#x00E1; presentado en el Congreso de la Sociedad Espa&#x00F1;ola de Historia de la Ciencia del a&#x00F1;o 2014.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE19"><label>19</label>
				<p>Sobre su trayectoria, Dolores Saiz y Milagros Saiz (<xref ref-type="bibr" rid="CIT34">1996</xref>) y Luis Miguel Iruela Cuadrado (<xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1993</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE20"><label>20</label>
				<p>Luis Miguel Iruela mantiene que Campalans, del que hablaremos m&#x00E1;s adelante, ejerci&#x00F3; una importante influencia en las ideas pol&#x00ED;ticas de Emilio Mira (Iruela, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1993</xref>, p. 57).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE21"><label>21</label>
				<p>El Primer Congreso Internacional de Psicotecnia de 1920, que tuvo lugar en Ginebra, fue organizado por Edouard Clapar&#x00E8;de, director del Instituto J. J. Rousseau, y cont&#x00F3; con la participaci&#x00F3;n de Decroly y Bovet. Como representantes del IOP acudieron Ruiz Castella y Emilio Mira. </p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE22"><label>22</label>
				<p>Rodolfo Tom&#x00E1;s, “&#x00CD;ndice de los trabajos y estudios llevados a cabo durante los dos meses de pensi&#x00F3;n, comprendidos entre el 29 de mayo y el 28 de julio &#x00FA;ltimos, formando parte de un grupo de maestros”, Expediente JAE/142-90.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE23"><label>23</label>
				<p>Obtuvo dos pensiones, en 1924 y en 1925.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE24"><label>24</label>
				<p>Incluido en la carpeta “Datos sobre algunos de los trabajos cient&#x00ED;ficos realizados por Jos&#x00E9; del Peso, Inspector de Ense&#x00F1;anza pensionado en Ginebra por la Junta de Ampliaci&#x00F3;n de Estudios”, 1926, Archivo JAE/ P-60. </p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE25"><label>25</label>
				<p>Mart&#x00ED;n Navarro Flores, 1871-1950, fue profesor de la Instituci&#x00F3;n Libre de Ense&#x00F1;anza y del Instituto-Escuela de Madrid, y tambi&#x00E9;n catedr&#x00E1;tico de Psicolog&#x00ED;a en el Instituto de Tarragona, donde public&#x00F3; en 1914 un interesante <italic>Manual de Psicolog&#x00ED;a Experimental</italic>, el primero de estas caracter&#x00ED;sticas que apareci&#x00F3; en Espa&#x00F1;a.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE26"><label>26</label>
				<p>Expediente JAE/115-391.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE27"><label>27</label>
				<p>“Una de las dificultades en que tropieza la Psicolog&#x00ED;a Experimental es el n&#x00FA;mero considerable de tests existentes para el establecimiento de baremos de utilidad p&#x00FA;blica. Ello obliga a un continuo trabajo de contrastaci&#x00F3;n que perjudica la intensidad con que podr&#x00ED;an llevarse a cabo las valoraciones”, Salvador Ferrer, “Contribuciones de la Escuela P&#x00FA;blica”, Madrid, 1926, Archivo JAE/F-33.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE28"><label>28</label>
				<p>Enviada a la Junta en su petici&#x00F3;n de 1931.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE29"><label>29</label>
				<p>Salvador Ferrer, “Estudio biol&#x00F3;gico y psicol&#x00F3;gico del ni&#x00F1;o”, Archivo JAE/F-34.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE30"><label>30</label>
				<p>En el siglo XIX, destaca la propuesta de &#x00C1;ngel Fern&#x00E1;ndez de los R&#x00ED;os <italic>El Futuro Madrid</italic> de 1868, destinada a resolver el problema del alojamiento obrero; en su proyecto estaba prevista la construcci&#x00F3;n de cuatro barrios, que llevar&#x00ED;an los nombres de inspiraci&#x00F3;n saintsimoniana “Trabajo”, “Econom&#x00ED;a”, “Cooperaci&#x00F3;n” e “Instrucci&#x00F3;n”; estos ideales los recuperar&#x00E1; la Cooperativa de Casas Baratas “Pablo Iglesias” (Arias, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2003</xref>, p. 53).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE31"><label>31</label>
				<p>Tuvo su foco de actuaci&#x00F3;n principalmente en Barcelona, con el apoyo de la Generalitat.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE32"><label>32</label>
				<p>Sobre la trayectoria intelectual y pol&#x00ED;tica de Campalans, Albert Balcells (<xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1985</xref>) y Santiago Riera i Tu&#x00E8;bols (<xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1979</xref>).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE33"><label>33</label>
				<p>En el expediente de la JAE correspondiente a su solicitud (JAE/28-128) se&#x00F1;ala que ha terminado la carrera de Ingeniero Industrial seg&#x00FA;n el plan de la Facultad de Ciencias de Barcelona (ense&#x00F1;anza oficial) y el de la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona (ense&#x00F1;anza no oficial).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE34"><label>34</label>
				<p>Finalmente no lleg&#x00F3; a celebrarse por el conflicto b&#x00E9;lico; en realidad se convirti&#x00F3; en el embri&#x00F3;n de la Exposici&#x00F3;n Internacional de 1929. </p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE35"><label>35</label>
				<p>Archivo JAE/20-323.</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE36"><label>36</label>
				<p>Juli&#x00E1;n Besteiro, “Conferencia dada en la Casa del Pueblo sobre el problema de la vivienda”, Madrid, 1920. </p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE37"><label>37</label>
				<p>Esta pretensi&#x00F3;n la defendieron tambi&#x00E9;n otras figuras con una relaci&#x00F3;n estrecha tanto con la Instituci&#x00F3;n Libre de Ense&#x00F1;anza como con la Junta, como Juli&#x00E1;n Besteiro y Domingo Barn&#x00E9;s. </p>
			</fn>
			</fn-group>
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			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>


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					  <surname>Andr&#x00E9;</surname>
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