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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<subject>RESE&#x00D1;AS / BOOK REVIEWS</subject>
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			<article-title>Lugares de represi&#x00F3;n, paisajes de la memoria. La c&#x00E1;rcel de Carabanchel</article-title>
			<alt-title alt-title-type="running-head">Rese&#x00F1;a</alt-title>
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				<p><bold>Ortiz, Carmen (coord)</bold>. <italic>Lugares de represi&#x00F3;n, paisajes de la memoria. La c&#x00E1;rcel de Carabanchel</italic>.  Madrid: Catarata, 2013 [ISBN: 978-84-8319-813-1]</p>
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		<p>Est&#x00E1; por hacer una genealog&#x00ED;a detallada y certera de c&#x00F3;mo el tema del encierro se ha ido incorporando al acervo de las ciencias sociales o de la propia filosof&#x00ED;a. Quiz&#x00E1;s, y simplificando enormemente, se podr&#x00ED;a decir que los trabajos de Goffman sobre las instituciones cerradas fueron un punto de arranque importante. Sin duda, el libro <italic>Vigilar y castigar</italic> de Foucault dio un impulso notable a este discurso, que se fue consolidando en los a&#x00F1;os 70 y 80 del pasado siglo, seguramente aprovechando un clima en las ciencias sociales que favoreci&#x00F3; tales reflexiones y que incorporaba nuevos temas y preocupaciones desde una actitud cr&#x00ED;tica y con la voluntad de renovarse conceptual y metodol&#x00F3;gicamente. </p>
		
		<p>A pesar de ello, y del incremento de investigaciones y publicaciones que se aproximaban a la problem&#x00E1;tica del internamiento o de las instituciones cerradas, es preciso reconocer que, en nuestro pa&#x00ED;s, han sido relativamente exiguas, aunque por lo general de una calidad muy notable, si las comparamos con el ritmo de producci&#x00F3;n en el &#x00E1;mbito anglosaj&#x00F3;n o incluso, al menos en un periodo de tiempo, en el franc&#x00F3;fono. </p>
		
		<p>En este contexto, el libro que coordina Carmen Ortiz, y que se ha elaborado en el marco de un proyecto de investigaci&#x00F3;n financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovaci&#x00F3;n, adquiere una relevancia especial pues aborda, de una manera profunda e interdisciplinar a la vez, la “biograf&#x00ED;a” de la c&#x00E1;rcel de Carabanchel, desde su elevaci&#x00F3;n hasta su desafectaci&#x00F3;n, ruina y demolici&#x00F3;n. </p>
		
		<p>Es un trabajo de unas dimensiones considerables, que consta de diecisiete cap&#x00ED;tulos en los que han trabajado veinti&#x00FA;n autores. Ser&#x00ED;an muchas sus virtudes a se&#x00F1;alar pero quiz&#x00E1;s, desde mi punto de vista, una de las principales es la diversidad de enfoques desde los que se acomete el estudio. Finalmente, el objeto es uno, la c&#x00E1;rcel de Carabanchel y las vidas y din&#x00E1;micas sociales que a ella se vincularon, pero las miradas que aqu&#x00ED; se presentan son m&#x00FA;ltiples y, en este libro, se hace realidad lo que Watson, en <italic>La doble h&#x00E9;lice</italic>, dec&#x00ED;a sobre lo que ser&#x00ED;a la ciencia contempor&#x00E1;nea, al insistir en la necesidad de reflexionar desde diferentes &#x00E1;ngulos, perspectivas y formaciones acad&#x00E9;micas, como &#x00FA;nico medio para tener una comprensi&#x00F3;n cabal de fen&#x00F3;menos que son necesariamente intrincados. Por eso encontramos entre los autores historiadores, antrop&#x00F3;logos, arque&#x00F3;logos o artistas, entre otros, lo que da lugar a un libro poli&#x00E9;drico que hay que leer con calma, para no perder un hilo conductor que a veces se hace tenue pero que, como contrapartida, nos ofrece una imagen de facetas complementarias de la complejidad del encierro, a partir del caso concreto de Carabanchel. </p>
		
		<p>En la presentaci&#x00F3;n de la obra, Carmen Ortiz nos explica la impresi&#x00F3;n que le produjo la ruina que ya era la antigua c&#x00E1;rcel en 2006, cuando la visit&#x00F3;, lo que estimul&#x00F3; el proyecto de recuperar su memoria cuando estaba a punto de ser derruida, con la idea de no hacer una historia lineal, sino, como ella misma dice, una “biograf&#x00ED;a del lugar”, lo cual empezaba a perfilar los aspectos que se deber&#x00ED;an estudiar y que, de manera sint&#x00E9;tica, se podr&#x00ED;an resumir del siguiente modo: la prisi&#x00F3;n y las personas, el complejo penitenciario y el espacio ocupado, la creatividad/resistencia en sus diferentes vertientes y los conflictos en torno a la gesti&#x00F3;n patrimonial. </p>
		
		<p>En definitiva, hay dos grandes puntos de vista: el lugar, sitio f&#x00ED;sico y arquitectura, y sus gentes; que dan, en palabras de la coordinadora, lugar a cuatro grandes ejes tem&#x00E1;ticos: la gesti&#x00F3;n de los “patrimonios indeseados”, la c&#x00E1;rcel como m&#x00E1;quina de castigar, la propia historia fragmentaria del edificio/instituci&#x00F3;n y, finalmente, las resistencias y la construcci&#x00F3;n identitaria. </p>
		
		<p>Es, sin duda, una obra coherente y muy vivida, en la que se da la voz a actores diversos, a menudo silenciados, como los presos, las Asociaciones de Vecinos implicadas en el desmantelamiento/conservaci&#x00F3;n de Carabanchel, incluso al propio personal de servicios. </p>
		
		<p>Quiz&#x00E1;s la agrupaci&#x00F3;n de los diferentes cap&#x00ED;tulos en ep&#x00ED;grafes, con una cierta unidad tem&#x00E1;tica, hubiese ayudado al lector a no perder ese hilo de Ariadna, a veces muy sutil, que le ha de guiar a trav&#x00E9;s del discurso. De todos modos, su presentaci&#x00F3;n, aparentemente lineal, obedece a una l&#x00F3;gica bastante clara, por lo que en esta rese&#x00F1;a seguiremos el orden que la propia obra nos marca. </p>
		
		<p>En el primer cap&#x00ED;tulo, titulado <italic>Patrimonio cultural armado</italic>…, de Decia Viejo-Rose, se plantea la cuesti&#x00F3;n de los patrimonios inc&#x00F3;modos. Ya desde el comienzo se se&#x00F1;ala el v&#x00ED;nculo existente entre el patrimonio y los conflictos, sean armados, ideol&#x00F3;gicos, pol&#x00ED;ticos, etc., lo que le quita neutralidad al primero, y lo carga de contenido, abriendo as&#x00ED; nuevas l&#x00ED;neas de investigaci&#x00F3;n y proporcionando un marco para algunos de los cap&#x00ED;tulos siguientes. </p>
		
		<p>El patrimonio (y dentro de &#x00E9;l el establecimiento penitenciario) se nos presenta como parte de una amplia red de s&#x00ED;mbolos y significados. Desde esa perspectiva la violencia de tipo cultural y simb&#x00F3;lica desempe&#x00F1;a un papel importante en la racionalizaci&#x00F3;n/justificaci&#x00F3;n de las otras violencias, sean directas o estructurales. As&#x00ED; contemplada, la c&#x00E1;rcel es “la materializaci&#x00F3;n de un ideolog&#x00ED;a del castigo y el control social y un punto de referencia del paisaje simb&#x00F3;lico, pol&#x00ED;tico y emocional de una comunidad”. </p>
		
		<p>Pero no se ha de entender como algo est&#x00E1;tico, sino que su significado puede variar, de ah&#x00ED; la relevancia de la lucha vecinal por salvar el edificio de Carabanchel y cambiarlo de usos, lo que har&#x00ED;a crecer la visibilidad de la c&#x00E1;rcel y tender&#x00ED;a a convertirla en un paisaje de la memoria. </p>
		
		<p>Concluye citando Robben Island, donde estuvo preso Mandela, o la ESMA de Buenos Aires, como emblema de la dictadura Argentina, para ejemplificar la transformaci&#x00F3;n de los que fueron lugares de represi&#x00F3;n. </p>
		
		<p>En parecida direcci&#x00F3;n avanza el cap&#x00ED;tulo siguiente, <italic>Patrimonializaci&#x00F3;n de espacios represivos</italic>…., de Cristina S&#x00E1;nchez Carretero, quien nos anuncia desde el principio de su trabajo que, a trav&#x00E9;s del an&#x00E1;lisis de dos casos concretos, pretende mostrar c&#x00F3;mo las instituciones son remisas a la instauraci&#x00F3;n de lugares de memoria y, para evitarlo, parece haber dos estrategias. Por un lado, la transformaci&#x00F3;n en museos, archivos, etc., como podr&#x00ED;a ser el caso de la c&#x00E1;rcel provincial de Badajoz o la rehabilitaci&#x00F3;n que ha dado lugar al Archivo Hist&#x00F3;rico Provincial de Asturias. Por otro, la eliminaci&#x00F3;n/desaparici&#x00F3;n, como sucedi&#x00F3; con Carabanchel. En definitiva, desde las instituciones se permite la patrimonializaci&#x00F3;n cuando los hechos relacionados con el edificio est&#x00E1;n lejos en el espacio o en el tiempo. Como tel&#x00F3;n de fondo est&#x00E1; la idea de que la democracia, por diferentes motivos, ha preferido olvidar la guerra y el franquismo. </p>
		
		<p>Para llevar a cabo su tarea, tal como hemos dicho, recurre a dos ejemplos. En primer lugar la Isla de San Sim&#x00F3;n, en la r&#x00ED;a de Vigo, que hab&#x00ED;a acogido diferentes funciones y establecimientos, tales como monasterio, lazareto, c&#x00E1;rcel y hospicio. En 2000 se convirti&#x00F3; en un lugar emblem&#x00E1;tico de las actividades relacionadas con la memoria hist&#x00F3;rica, pero, nueve a&#x00F1;os m&#x00E1;s tarde, con la llegada del Partido Popular al gobierno, pas&#x00F3; a ser la Isla del Pensamiento, desviando su centro de gravedad hacia acciones culturales con un car&#x00E1;cter mucho m&#x00E1;s general. En id&#x00E9;ntica direcci&#x00F3;n avanzar&#x00ED;an las intervenciones sobre la C&#x00E1;rcel de Vigo, construida en la segunda mitad del ochocientos y en funcionamiento hasta 1976, convertida tras su desafectaci&#x00F3;n en Museo de Arte Contempor&#x00E1;neo (MARCO). </p>
		
		<p>La misma preocupaci&#x00F3;n por la patrimonializaci&#x00F3;n orienta el tercer cap&#x00ED;tulo, <italic>Patrimonio sin monumentos</italic>…, de Carmen Ortiz, en el que se hace una breve historia de Carabanchel prestando especial atenci&#x00F3;n a lo que sucedi&#x00F3; tras el desalojo de los &#x00FA;ltimos presos hasta su completa demolici&#x00F3;n, concluyendo que, a pesar de su desaparici&#x00F3;n, ha dejado una huella como vac&#x00ED;o y &#x00E9;ste no necesariamente se ha de identificar con el olvido: “la c&#x00E1;rcel de Carabanchel sigue viva, aunque sea con una fantasmal existencia”. </p>
		
		<p>Se nos explican en estas p&#x00E1;ginas, siguiendo una cronolog&#x00ED;a precisa y bien documentada, las diferentes etapas de su desmantelamiento, pero tambi&#x00E9;n la importancia que en todo ello tuvieron las movilizaciones, que contribuyeron a una cierta reconstrucci&#x00F3;n y b&#x00FA;squeda de identidad de los barrios vinculados, especialmente Carabanchel y Aluche. </p>
		
		<p>Se describe el proceso mediante el cual la prisi&#x00F3;n desafectada se fue convirtiendo en una ruina, tras la recalificaci&#x00F3;n de los terrenos ocupados por el establecimiento, en un momento en el que ya hab&#x00ED;a movimientos vecinales promoviendo una consulta para decidir futuros usos que, a finales del pasado siglo, parec&#x00ED;an decantarse por la construcci&#x00F3;n de un hospital. </p>
		
		<p>El progresivo deterioro del edificio, consecuencia del abandono y el saqueo, reorient&#x00F3; la lucha, cada vez m&#x00E1;s, hacia la defensa de lo que ya s&#x00F3;lo eran sus muros, mientras se fueron precisando las propuestas, a la par que los barrios m&#x00E1;s directamente implicados iban redefiniendo su propia identidad, acabando por reivindicar la c&#x00E1;rcel como elemento fundamental de la “identidad urbana”, lo que finalmente se concret&#x00F3;, ante la negativa de reutilizar el edificio, en reclamar la conservaci&#x00F3;n de la c&#x00FA;pula central, objetivo tampoco alcanzado. Pero, si bien la demolici&#x00F3;n fue total, tal como explica la autora, ha quedado la huella del vac&#x00ED;o y la c&#x00E1;rcel pervive aunque sea con esa fantasmal existencia. </p>
		
		<p>En el cuarto cap&#x00ED;tulo, <italic>La materialidad del castigo</italic>…, de V&#x00ED;ctor M. Fern&#x00E1;ndez se abre un nuevo ep&#x00ED;grafe, aunque no lleve t&#x00ED;tulo, dedicado a la materialidad del encierro y del edificio. Se hace en &#x00E9;l un repaso muy r&#x00E1;pido, pero atinado, de los aspectos materiales de la prisi&#x00F3;n, reivindicando la arqueolog&#x00ED;a como herramienta para entender el encierro y lo que &#x00E9;ste nos cuenta de la sociedad en que se inserta. </p>
		
		<p>Comienza con una revisi&#x00F3;n a vuelapluma que arranca de la Prisi&#x00F3;n Mamertina, bajo el Capitolio Romano, pasa por la Edad Media y las “mazmorras”, hace referencia al modelo mon&#x00E1;stico y recuerda las c&#x00E1;rceles de la Edad Moderna construidas como tales. Revisi&#x00F3;n sin duda somera, pero que sirve de introducci&#x00F3;n a las tres catas que acomete a continuaci&#x00F3;n, siguiendo siempre el enfoque conceptual y metodol&#x00F3;gico de la arqueolog&#x00ED;a. Se ocupa en primer lugar del subterr&#x00E1;neo de Sarka, en Etiop&#x00ED;a, como ejemplo de c&#x00E1;rcel premoderna, que describe como un agujero, ubicado bajo un supuesto palacio, de forma cuadrada de 11x11 metros de lado interior, espacio para el que propone diferentes hip&#x00F3;tesis interpretativas. </p>
		
		<p>El siguiente hito de esta serie es el pan&#x00F3;ptico de Bentham, como paradigma de la prisi&#x00F3;n moderna. Obviamente el salto es enorme y, en consecuencia, se han soslayado muchos eslabones de una potencial historia del encierro, pero no parece la intenci&#x00F3;n del autor realizarla, sino mostrar algunos de los elementos relevantes de la misma. Nos presenta este modelo como met&#x00E1;fora de la sociedad disciplinaria y no olvida su deriva hacia el sistema radial, conocido en su momento como pan&#x00F3;ptico local. En tercer lugar se refiere al encierro masivo como prototipo del siglo XX, ejemplificado en los campos de concentraci&#x00F3;n, ya sean los nazis o el Gulag, y los diferencia del anterior patr&#x00F3;n pan&#x00F3;ptico. Concluye reivindicando el papel de la arqueolog&#x00ED;a para el conocimiento, tras su destrucci&#x00F3;n, de lo all&#x00ED; sucedido. </p>
		
		<p>En la misma direcci&#x00F3;n avanza el quinto cap&#x00ED;tulo, <italic>La c&#x00E1;rcel de Carabanchel. Una aproximaci&#x00F3;n arqueol&#x00F3;gica</italic>, de Alfredo Gonz&#x00E1;lez-Rubial y &#x00C1;lvaro Falquina, que plantea el doble objetivo de reflexionar sobre el establecimiento desde una perspectiva arqueol&#x00F3;gica y hacer una interpretaci&#x00F3;n morfol&#x00F3;gica utilizando el an&#x00E1;lisis sint&#x00E1;ctico, metodolog&#x00ED;a, esta &#x00FA;ltima, puesta en marcha por algunos arquitectos ya en los a&#x00F1;os ochenta del pasado siglo. </p>
		
		<p>Si bien la arqueolog&#x00ED;a ha sido m&#x00E1;s empleada para el conocimiento de los campos de internamiento, pues desaparecen r&#x00E1;pido y generan poca documentaci&#x00F3;n, tambi&#x00E9;n es aplicable a la c&#x00E1;rcel que, aunque no comparta estos rasgos, tiene la peculiaridad de que su uso continuado borra las huellas de momentos precedentes, adem&#x00E1;s, su car&#x00E1;cter urbano conlleva la destrucci&#x00F3;n de restos y desechos con la consiguiente p&#x00E9;rdida de informaci&#x00F3;n. Con el an&#x00E1;lisis sint&#x00E1;ctico del espacio se trata de hacer visibles relaciones sociales y de poder que no se comunican verbalmente. Siguiendo a Hillier y Hanson utilizan el “an&#x00E1;lisis gamma” que, partiendo de la c&#x00E9;lula espacial elemental, busca rutas e interrelaciones de permeabilidad. Esta aproximaci&#x00F3;n muestra la fuerte jerarquizaci&#x00F3;n y complejidad del edificio de Carabanchel, aunque de todos modos es algo parecido a lo que se puede encontrar en otras c&#x00E1;rceles radiales. Tambi&#x00E9;n a trav&#x00E9;s de esa metodolog&#x00ED;a explica c&#x00F3;mo el centro de vigilancia es el espacio donde “se incorpora por parte de los presos la l&#x00F3;gica del poder”. </p>
		
		<p>Para completar la reflexi&#x00F3;n compara esta morfolog&#x00ED;a con la de los encierros masivos, sirvi&#x00E9;ndose del destacamento penal de Bustarviejo y del campo de concentraci&#x00F3;n de Castuera, donde la materializaci&#x00F3;n del poder se da en el patio, que ser&#x00ED;a el paralelo de la torre en la estructura radial. Este tipo de an&#x00E1;lisis resulta tambi&#x00E9;n &#x00FA;til para la comprensi&#x00F3;n de espacios que no est&#x00E1;n estrictamente destinados al encierro, como el Valle de los Ca&#x00ED;dos. </p>
		
		<p>Concluye su reflexi&#x00F3;n diciendo que Carabanchel estaba fuera de su tiempo, pues segu&#x00ED;a los patrones del modelo de Filadelfia que ya hab&#x00ED;a ca&#x00ED;do en desuso a comienzos del siglo XX, pero este sistema, que obedec&#x00ED;a a los rasgos pol&#x00ED;ticos del franquismo, era bien considerado, fundamentalmente, por su capacidad clasificatoria. </p>
		
		<p>Este ep&#x00ED;grafe dedicado a la arqueolog&#x00ED;a y la materialidad del edificio se cierra con el siguiente cap&#x00ED;tulo, titulado <italic>Panoptismo sin pan&#x00F3;ptico</italic>… de P. Oliver, L. Gargallo y J. C. Urda. En &#x00E9;l se recurre de nuevo a la comparaci&#x00F3;n con el modelo Filadelfia, por su estructura radial, y Carabanchel se nos presenta como el mensaje del r&#x00E9;gimen franquista afirmando que tiene una pol&#x00ED;tica penitenciaria clara, que empieza a poner en marcha con la erecci&#x00F3;n de ese edificio. </p>
		
		<p>Se hace aqu&#x00ED; un breve repaso de esta categor&#x00ED;a constructiva, as&#x00ED; como de los intentos de su aplicaci&#x00F3;n en Espa&#x00F1;a. En una sucinta revisi&#x00F3;n hist&#x00F3;rica cita el conocido establecimiento de Gante, de finales del siglo XVIII, como antecedente claro del sistema radial, lo cual, si bien es cierto, ser&#x00ED;a muy matizable, puesto que muchas c&#x00E1;rceles de la &#x00E9;poca ten&#x00ED;an morfolog&#x00ED;as diversas, a la par que otros establecimientos anteriores, como las Casas de Misericordia, ya respond&#x00ED;a a estructuras claramente radiales y se basaban en la vigilancia central. </p>
		
		<p>Contin&#x00FA;a con el pan&#x00F3;ptico del que afirma que, adem&#x00E1;s de patr&#x00F3;n constructivo, casi alcanza el rango de concepto filos&#x00F3;fico, haciendo hincapi&#x00E9; en su valor simb&#x00F3;lico, aunque encierra en s&#x00ED; mismo, dice, una contradicci&#x00F3;n irresoluble, pues representa a una sociedad que genera marginaci&#x00F3;n y grandes desigualdades, al tiempo que &#x00E9;l mismo es incapaz de adaptarse a tales magnitudes. Realiza a continuaci&#x00F3;n un repaso minucioso y bien planteado de los proyectos abordados en Espa&#x00F1;a. Comienza con las propuestas de la Real Asociaci&#x00F3;n de la Caridad de Madrid, fundada a finales del siglo XVIII, contin&#x00FA;a con la pan&#x00F3;ptica de Vilanova y Jord&#x00E1;n. Se echa quiz&#x00E1;s en falta la referencia a la obra de Marcial Antonio L&#x00F3;pez <italic>Descripci&#x00F3;n de los m&#x00E1;s c&#x00E9;lebres establecimientos de Europa y Estados Unidos</italic>, publicada en 1832. </p>
		
		<p>En esta revisi&#x00F3;n se detiene en la c&#x00E1;rcel Modelo de Valladolid, en la de Matar&#x00F3;, dise&#x00F1;ada por Elias Rogent, y prosigue con el <italic>Programa para la construcci&#x00F3;n de prisiones de 1860</italic> y la consiguiente colecci&#x00F3;n de planos de Madrazo. </p>
		
		<p>Se&#x00F1;ala c&#x00F3;mo, posteriormente, con la aprobaci&#x00F3;n en 1876 del proyecto para la c&#x00E1;rcel de Madrid, se fue imponiendo el modelo radial, lo que se materializ&#x00F3; en el <italic>Programa para la construcci&#x00F3;n de c&#x00E1;rceles de partido de 1877</italic> y en los planos de Tom&#x00E1;s Aranguren que a &#x00E9;l se adec&#x00FA;an. Acaba haciendo un r&#x00E1;pido repaso de lo acontecido desde finales del ochocientos, pasando por la Segunda Rep&#x00FA;blica y concluyendo que, a pesar de las cr&#x00ED;ticas recibidas, este sistema todav&#x00ED;a estaba muy asentado en la Espa&#x00F1;a de los a&#x00F1;os treinta del pasado siglo. </p>
		
		<p>Con el s&#x00E9;ptimo cap&#x00ED;tulo, de Sergio Garc&#x00ED;a, titulado <italic>Cuando &#x00E9;ramos malos: el estigma penitenciario</italic>…, se abre otro bloque quiz&#x00E1;s menos homog&#x00E9;neo que el resto de los que componen la obra, pues engloba aspectos variopintos, como la impronta del establecimiento en su entorno, las din&#x00E1;micas de resistencia, las historias de vida o las reacciones internacionales ante la pol&#x00ED;tica represiva del franquismo. En este cap&#x00ED;tulo se muestra c&#x00F3;mo la c&#x00E1;rcel contribuy&#x00F3; a construir la identidad del barrio, as&#x00ED; como el papel que en todo ello podr&#x00ED;a desempe&#x00F1;ar la resignificaci&#x00F3;n del establecimiento. No olvida tampoco la existencia del nuevo lugar de reclusi&#x00F3;n: el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE). Nos recuerda la historia de Carabanchel como barrio que absorbi&#x00F3; la inmigraci&#x00F3;n rural en Madrid, cuya &#x00E9;poca de mayor visibilidad fue la transici&#x00F3;n, por la relevancia que adquirieron algunos de los antiguos habitantes de la c&#x00E1;rcel y por las movilizaciones de la Coordinadora de Presos en Lucha (COPEL). Durante los a&#x00F1;os setenta del siglo XX el establecimiento fue el destino del excedente de mano de obra y en las d&#x00E9;cadas siguientes el acento se fue desplazando hacia la marginalidad, una de cuyas im&#x00E1;genes se&#x00F1;eras fue el yonki. </p>
		
		<p>A partir de 1998, con el cierre de la c&#x00E1;rcel, empieza a difuminarse esa especie de estigma de su entorno. En estas p&#x00E1;ginas se critican algunos trabajos que reivindicaban la demolici&#x00F3;n y el olvido, por no entender el valor de su resignificaci&#x00F3;n, al tiempo que presentaban una imagen edulcorada de Carabanchel recurriendo a vestigios hist&#x00F3;ricos que nos retrotra&#x00ED;an al antiguo pueblo rural. Se&#x00F1;ala, finalmente, que hay que diferenciar dos luchas: la que busca la resignificaci&#x00F3;n del establecimiento y la que se enfrenta al CIE. </p>
		
		<p>El cap&#x00ED;tulo ocho, <italic>Paisaje urbano y mapas de la represi&#x00F3;n</italic>…, de David Oviedo, nos explica la historia del barrio, y de las instituciones ben&#x00E9;fico-represivas que lo configuraron en el periodo de 1939 a 1945, que ayudan a entender el establecimiento y su relaci&#x00F3;n con el medio, describiendo un paisaje habitado por batallones de trabajadores forzados que se dirigen, desde el encierro habilitado en Santa Rita, a construir la nueva c&#x00E1;rcel. </p>
		
		<p>Tras la guerra, Carabanchel fue declarado zona devastada y, bajo los auspicios de la Direcci&#x00F3;n General de Regiones Devastadas y Reparaciones, comenz&#x00F3; un proceso que tuvo como hito importante la elevaci&#x00F3;n del establecimiento penitenciario. Se asumieron entonces muchos trabajos en el barrio, incluida la construcci&#x00F3;n de viviendas de nueva planta, as&#x00ED; como la de algunas infraestructuras, lo que, a su vez, sirvi&#x00F3; para hacer desaparecer las &#x00E1;reas que se consideraban “irredimibles”. </p>
		
		<p>El viejo Hospital militar de Carabanchel, que proven&#x00ED;a de 1903, fue tambi&#x00E9;n objeto de obras de remodelaci&#x00F3;n a manos de destacamentos de penados proporcionados por el Patronato de Reducci&#x00F3;n de Penas. Ofrece adem&#x00E1;s estad&#x00ED;sticas interesantes de los batallones de trabajo. </p>
		
		<p>No se olvida de lo acaecido en los otros dos encierros existentes en la zona, el Reformatorio Pr&#x00ED;ncipe de Asturias y la Escuela de Reforma Santa Rita, que tuvo el protagonismo hasta la erecci&#x00F3;n de la nueva c&#x00E1;rcel, cuyo proceso nos explica en estas p&#x00E1;ginas. </p>
		
		<p>Concluye haciendo referencia a los mecanismos de resistencia y especialmente a las fugas, para cuya periodicidad expone varias hip&#x00F3;tesis explicativas. </p>
		
		<p>En las <italic>Memorias Libertarias</italic>… que ocupan en noveno cap&#x00ED;tulo, escrito por Alicia Quintero, hay un cierto cambio de tem&#x00E1;tica, ya que se estudian los textos autobiogr&#x00E1;ficos, cada uno de ellos con un sesgo particular, de tres militantes anarquistas y anarcosindicalistas, ninguno de los cuales era escritor y, como los dos primeros han tenido una difusi&#x00F3;n restringida, aporta un material interesante y poco conocido. </p>
		
		<p>La historia carcelaria de Cipriano Mera comienza en la Modelo de Madrid en 1936, entre cuyas paredes se entera de la sublevaci&#x00F3;n. Participa en la guerra, se exilia en el norte de &#x00C1;frica y es extraditado en 1942, comenzando su periplo de c&#x00E1;rcel en c&#x00E1;rcel. Es condenado a muerte y conmutada la pena en 1943, cuando es trasladado a Santa Rita y forma parte de los batallones que construyen Carabanchel. En sus escritos se mezcla el yo y el nosotros, es la vivencia del colectivo en el encierro, pero apenas hay descripci&#x00F3;n f&#x00ED;sica de los establecimientos. Sali&#x00F3; en 1946 y, decepcionado, se exili&#x00F3; en Francia al a&#x00F1;o siguiente. </p>
		
		<p>S&#x00F3;focles Parra relata su paso por Porlier y Carabanchel entre 1939 y 1945. Se centra en c&#x00F3;mo la CNT decidi&#x00F3; tomar algunos “destinos” (cocina, paquetes, correos, etc.) para tener cierto control sobre las condiciones de vida. Describe el hambre en el encierro y el funcionamiento del “servicio de cocinas” del que se hicieron cargo. </p>
		
		<p>El caso de F&#x00E9;lix Carrasquer es relativamente diferente, pues ten&#x00ED;a una cierta formaci&#x00F3;n y fue conocido por sus propuestas de una pedagog&#x00ED;a libertaria. Escribi&#x00F3; 800 p&#x00E1;ginas, luego depositadas en el Archivo Fundaci&#x00F3;n Salvador Segu&#x00ED;. Tras diversos avatares fue detenido en 1947 en Madrid y condenado a 25 a&#x00F1;os, de los que cumpli&#x00F3; 11 (en Oca&#x00F1;a, San Miguel de los Reyes y Carabanchel). Ciego desde 1932, las descripciones de los espacios f&#x00ED;sicos son inexistentes. Quiz&#x00E1;s lo m&#x00E1;s interesante sea su paso por la 7ª galer&#x00ED;a donde se cruza con personajes variopintos, as&#x00ED; como su narraci&#x00F3;n de las actividades culturales, charlas, debates, etc. y la organizaci&#x00F3;n de cursos con los comunes. Si bien se trata de tres historias diferentes, tienen un denominador com&#x00FA;n, que es la voluntad de dar una resignificaci&#x00F3;n positiva a la experiencia carcelaria. </p>
		
		<p><italic>El aislamiento internacional y el problema de los presos</italic>… es el d&#x00E9;cimo cap&#x00ED;tulo y est&#x00E1; escrito por Gutmaro L&#x00F3;pez Bravo y Alejandro P&#x00E9;rez-Olivares que nos explican c&#x00F3;mo a mediados de la d&#x00E9;cada de los 40 empezaron a preocupar las cr&#x00ED;ticas internacionales y la imagen dada al exterior, lo que llev&#x00F3; a articular toda una serie de medidas para presentar un panorama de dulcificaci&#x00F3;n y de normalizaci&#x00F3;n, que iban desde una mejora del aspecto de los establecimientos, y en especial de Carabanchel, hasta la prohibici&#x00F3;n de los malos tratos, as&#x00ED; como la creaci&#x00F3;n de la Escuela de Estudios Penitenciarios, que pretend&#x00ED;a mostrar la voluntad de entrar en la “fase cient&#x00ED;fica” del tratamiento de los reos.  </p>
		
		<p>Esta estrategia llev&#x00F3; a desplegar una campa&#x00F1;a en el exterior que comenz&#x00F3; en Londres y continu&#x00F3; en Buenos Aires, donde se prepar&#x00F3; la defensa que Argentina deb&#x00ED;a hacer de Espa&#x00F1;a ante las Naciones Unidas. Pero las cr&#x00ED;ticas y protestas internacionales por la condena a muerte de Jos&#x00E9; Satu&#x00E9; y otros sindicalistas, llev&#x00F3; al Ministro de Justicia, Fern&#x00E1;ndez Cuesta, a retomar el discurso de la guerra. A la par, la Oficina Informativa Espa&#x00F1;ola editaba <italic>C&#x00E1;rceles espa&#x00F1;olas</italic>, donde se mostraba un panorama generoso y ben&#x00E9;fico. </p>
		
		<p>Alrededor de 1949, la Comisi&#x00F3;n Internacional contra el R&#x00E9;gimen Concentracionario, formada por supervivientes de los campos de concentraci&#x00F3;n nazis, comenz&#x00F3; las gestiones para hacer una visita a las c&#x00E1;rceles espa&#x00F1;olas. Tardaron cuatro a&#x00F1;os en conseguir el permiso y s&#x00F3;lo pudieron visitar 17 establecimientos previamente seleccionados donde, obviamente, no encontraron nada censurable, lo que se recogi&#x00F3; en un informe que fue aplaudido como un &#x00E9;xito diplom&#x00E1;tico por parte del R&#x00E9;gimen. </p>
		
		<p>En el und&#x00E9;cimo cap&#x00ED;tulo, <italic>Presos pol&#x00ED;ticos del tardofranquismo</italic>…, de Mario Mart&#x00ED;nez, se aborda esta cuesti&#x00F3;n, a partir del trabajo realizado con presos desde finales de los sesenta hasta mediados de la siguiente d&#x00E9;cada. En su reflexi&#x00F3;n, agrupada en tres bloques, hay, en cada uno de ellos, una parte te&#x00F3;rica y otra m&#x00E1;s vinculada a la investigaci&#x00F3;n concreta. Tal como reza el t&#x00ED;tulo, se ocupa b&#x00E1;sicamente de los presos del tardofranquismo, de 1968 a 1977, per&#x00ED;odo en el que hab&#x00ED;a habido un ascenso de los partidos de izquierda (PCml, LCR, MC, ORT etc.) </p>
		
		<p>Para su aproximaci&#x00F3;n utiliza fuentes diversas, como cartas y declaraciones de los presos, la prensa clandestina, memorias escritas por los reos y algunas entrevistas. </p>
		
		<p>Nos explica c&#x00F3;mo la conquista del espacio (convertir la celda en una biblioteca, el patio en &#x00E1;rea de deporte, garantizar la movilidad entre celda y patio…) era una parte fundamental de la lucha del preso pol&#x00ED;tico, que se resist&#x00ED;a al disciplinamiento y trataba de poner a salvo sus ideales que, a menudo, sal&#x00ED;an reforzados de estos enfrentamientos. </p>
		
		<p>Al hablar de la experiencia del encierro hace referencia a tres “intensidades”: las sensoriales (auditivas, olfativas, t&#x00E1;ctiles, etc.) que dejan un eco en los cuerpos; las sociales (maneras de afectar y verse afectado por la relaci&#x00F3;n con los otros) y las abstractas (redenci&#x00F3;n, castigo, libertar, justicia…). Entre las tres conforman una singularidad que el autor denomina acontecimiento. </p>
		
		<p>En las &#x00FA;ltimas p&#x00E1;ginas vuelva sobre la idea de que la transici&#x00F3;n pretendi&#x00F3; borrar ciertas huellas traum&#x00E1;ticas de la guerra civil, lo que posibilit&#x00F3; el paso de ciertos agentes del franquismo a la democracia con total impunidad. </p>
		
		<p>El t&#x00ED;tulo del decimosegundo cap&#x00ED;tulo, escrito por C&#x00E9;sar Lorenzo Rubio, es muy expl&#x00ED;cito respecto a su contenido, <italic>La COPEL y el movimiento de presos sociales en Carabanchel</italic>, y para abordarlo se remonta a sus or&#x00ED;genes, cuando el endurecimiento del C&#x00F3;digo Penal, en 1963, posibilit&#x00F3; una mayor represi&#x00F3;n de la delincuencia com&#x00FA;n y, en particular, de los reincidentes. En la misma direcci&#x00F3;n avanzaba la Ley de Peligrosidad y Rehabilitaci&#x00F3;n social, de 1970, actualizaci&#x00F3;n de la antigua Ley de Vagos y Maleantes. En estas p&#x00E1;ginas explica los avatares por los que fue pasando este movimiento, que comenz&#x00F3; con la ocupaci&#x00F3;n provocada por el indulto restrictivo de noviembre de 1975 y continu&#x00F3; con la amnist&#x00ED;a, de julio de 1976, del gobierno de Su&#x00E1;rez, que ya dio lugar a algunos motines. </p>
		
		<p>Hacia la mitad de los setenta se fue consolidando la conciencia, o la identidad, de los presos sociales hasta el punto de proponer la abstenci&#x00F3;n en el refer&#x00E9;ndum sobre la Ley para la Reforma Pol&#x00ED;tica para 1976. Al a&#x00F1;o siguiente aparec&#x00ED;a ya el primer comunicado de la COPEL, que inicialmente se present&#x00F3; como circunscrita a Carabanchel, pero progresivamente se fue extendiendo por otros establecimientos, en parte gracias al apoyo de AFAPE (Asociaci&#x00F3;n de Familiares y Amigos de Presos y expresos). </p>
		
		<p>Nos narra el mot&#x00ED;n del verano de 1977, comenzado en la 6ª galer&#x00ED;a de Carabanchel, pero que se propag&#x00F3; a otros penales, y los sucesivos levantamientos que jalonaron aquellos a&#x00F1;os. El mes de marzo de 1978 fue un punto de inflexi&#x00F3;n importante, marcado por la muerte en Carabanchel de Agust&#x00ED;n Rueda y, posteriormente, la del Director General de Instituciones Penitenciarias a manos del GRAPO. Tales circunstancias llevaron a la “semana negra” de la transici&#x00F3;n penitenciaria y propiciaron la entrada de Garc&#x00ED;a Vald&#x00E9;s, quien inici&#x00F3; algunas reformas que tampoco estuvieron exentas de resistencias. El autor presenta este periodo como caracterizado por el “s&#x00E1;lvese quien pueda”, mientras por parte de la direcci&#x00F3;n se combinaba la mano dura con algunas concesiones, lo que fue llevando hacia la desmovilizaci&#x00F3;n general, acompa&#x00F1;ada de un incremento de la violencia interpersonal. </p>
		
		<p>Concluye manifestando que la COPEL no fue un grupo mafioso que pretend&#x00ED;a mayores cotas de poder, como en ocasiones se ha presentado, sino un movimiento social precariamente organizado y ef&#x00ED;mero, que sac&#x00F3; a la luz conflictos sociales y reivindicaciones pol&#x00ED;ticas. </p>
		
		<p>El siguiente cap&#x00ED;tulo, <italic>Las mujeres de los presos</italic>…, de Irene Abad, est&#x00E1; dedicado a uno de los actores m&#x00E1;s importantes, y m&#x00E1;s ignorados, de este drama penitenciario: las mujeres de los presos; t&#x00E9;rmino que se fue difundiendo, primero estigmatizando para luego convertirse en carta de presentaci&#x00F3;n en sus reivindicaciones. </p>
		
		<p>Se analizan aqu&#x00ED; dos instituciones que sirvieron para extender la represi&#x00F3;n fuera de los muros de la c&#x00E1;rcel e implicar a los familiares, en primera instancia, y al conjunto de la sociedad de manera indirecta. Nos explica el papel desempe&#x00F1;ado por la Ley de Responsabilidades Pol&#x00ED;ticas de 1939 que preve&#x00ED;a la incautaci&#x00F3;n de bienes de los desafectos al R&#x00E9;gimen, bas&#x00E1;ndose en informes de diferente &#x00ED;ndole, lo que dio lugar a los Tribunales de Responsabilidades Pol&#x00ED;ticas. Es f&#x00E1;cil imaginar en qu&#x00E9; situaci&#x00F3;n fue dejando su actividad a los allegados de los reclusos. </p>
		
		<p>El mismo car&#x00E1;cter represivo, pero con un talante bien diferente, era el Patronato Central de la Merced, cuya finalidad declarada era la “mejora espiritual y pol&#x00ED;tica de los presos” que, adem&#x00E1;s, administraba una parte del salario de &#x00E9;stos y pretendi&#x00F3; realizar una labor ideol&#x00F3;gica de envergadura. </p>
		
		<p>Nos cuenta el proceso por el cual, lo que inicialmente era el socorro individual al marido o al familiar, se fue convirtiendo en un movimiento solidario en apoyo de quienes estaban recluidos. Se detiene tambi&#x00E9;n en el soporte recibido del exterior y en las tareas realizadas por la Uni&#x00F3;n de Mujeres Antifascistas, que tuvo su rama espa&#x00F1;ola, bastante vinculada al PCE, bajo cuya influencia, m&#x00E1;s adelante, se organiz&#x00F3; el Movimiento Democr&#x00E1;tico de Mujeres, transformado posteriormente en el Movimiento de Liberaci&#x00F3;n de la Mujer que, tras la amnist&#x00ED;a, se orient&#x00F3; hacia reivindicaciones y labores de este tipo. </p>
		
		<p>Los cuatro &#x00FA;ltimos cap&#x00ED;tulos mantienen una clara continuidad respecto a los precedentes, pues se ocupan, b&#x00E1;sicamente, de la resistencia y de la construcci&#x00F3;n de la propia identidad en ese medio hostil. Tienen como com&#x00FA;n denominador el hecho de que estas din&#x00E1;micas se estudian a trav&#x00E9;s de la producci&#x00F3;n de diferentes materiales, sean documentos escritos o grafitis, por ejemplo y, a estos &#x00FA;ltimos se dedica el primero de este bloque, decimocuarto del libro, de Fernando Figueroa-Saavedra: <italic>Paciencia, pan y tiempo</italic>…, quien comienza se&#x00F1;alando la importancia de los grafitis, en la medida en que a menudo representan la voz de aquellos que, situados en los m&#x00E1;rgenes, suelen tenerla acallada. Los compara con los tatuajes, como elemento de autoafirmaci&#x00F3;n en entornos dif&#x00ED;ciles (lo cual, sin duda, es cierto en determinados periodos hist&#x00F3;ricos, aunque dudoso en la actualidad, cuando “ricos y famosos” los lucen con fruici&#x00F3;n). La escuela positiva se sirvi&#x00F3; de los mensajes de los muros para recalcar, una vez m&#x00E1;s, la naturaleza perversa y retorcida del encerrado. </p>
		
		<p>En Carabanchel, tal como reconoce el autor, ha habido diferentes agentes que han plasmado sus deseos o reivindicaciones en las paredes, pero &#x00E9;l se ocupa b&#x00E1;sicamente de las pinturas/inscripciones de los presos, que se podr&#x00ED;an clasificar en tres categor&#x00ED;as: las que provienen de actividades puntuales organizadas, las toleradas y las del interior de las celdas. De todas ellas nos presenta fotograf&#x00ED;as muy interesantes, l&#x00E1;stima que sean en blanco y negro, lo cual, sin duda, obedece a exigencias de la edici&#x00F3;n. Atiende a su ubicaci&#x00F3;n, a las t&#x00E9;cnicas utilizadas que, obviamente, son muy variadas como consecuencia de la precariedad de medios y de la necesidad de aprovechar cualquier cosa de la que se disponga. Es muy interesante la parte dedicada a las tem&#x00E1;ticas, entre las que enumera: autoafirmaci&#x00F3;n, invocaci&#x00F3;n del amor, autojustificaci&#x00F3;n, dejar memoria del paso, proyecci&#x00F3;n de deseos o frustraciones, rebeld&#x00ED;a frente a la instituci&#x00F3;n. El grafiti es, en ocasiones, reacci&#x00F3;n frente al ambiente hostil y, en otras, muestra de integraci&#x00F3;n en la sociedad del proscrito. En general se trata de una autorreferencia dentro de la cual hay un impulso autobiogr&#x00E1;fico. </p>
		
		<p>Del grafiti pasamos a la poes&#x00ED;a en <italic>Huellas po&#x00E9;ticas de la represi&#x00F3;n en Carabanchel</italic>… de Aurora Ducellier, donde se analiza la obra de Carlos &#x00C1;lvarez, autor muy representativo de los que escribieron en las c&#x00E1;rceles del franquismo, de quien se citan y estudian parcialmente obras como <italic>Papeles encontrados por un preso</italic>, <italic>Versos de un tiempo sombr&#x00ED;o</italic> o <italic>La campana y el martillo pagan al caballo blanco</italic>. Oriundo de Jerez de la Frontera, su padre fue fusilado en el 36 y &#x00E9;l march&#x00F3; a Madrid en 1941 y en 1958 empez&#x00F3; su militancia comunista. Fue detenido y encerrado por repartir propaganda. La c&#x00E1;rcel, propiamente dicha, apenas aparece de forma expl&#x00ED;cita en sus versos, salvo quiz&#x00E1;s en los titulares e introducciones. Se trata, como dice la autora, de situar el poema en un “contexto testimonial” para darle de esa manera un alcance m&#x00E1;s universal. </p>
		
		<p>Sus <italic>Versos de un tiempo sombr&#x00ED;o</italic> fueron en parte consecuencia de su estancia en la celda de castigo por una huelga de hambre. No deja de ser significativo el hecho de que muchos de ellos sean sonetos, m&#x00E1;s f&#x00E1;ciles de memorizar, ya que al no disponer de medios de escritura deb&#x00ED;a componerlos mentalmente y recordarlos para salvarlos del olvido. </p>
		
		<p>Su obra se nos muestra como el esfuerzo por superar el trauma del encierro con la poes&#x00ED;a y el humor, pero siempre tratando de abrir un camino hacia la esperanza, pues el “yo po&#x00E9;tico” est&#x00E1; inmerso en una experiencia colectiva por la dimensi&#x00F3;n social de su obra. En su poes&#x00ED;a se dirige a los otros presos, pero tambi&#x00E9;n a todo el pueblo espa&#x00F1;ol o a una comunidad imaginaria de resistencia. </p>
		
		<p>En el cap&#x00ED;tulo diecis&#x00E9;is, <italic>El papel del muro</italic>…, de Ver&#x00F3;nica Sierra continuamos con la producci&#x00F3;n escrita del encierro, puesto que todos, vigilantes, vigilados, autoridades, etc., escriben, pero en su art&#x00ED;culo dar&#x00E1;, fundamentalmente, la palabra a las “voces dormidas”, calificativo que extrae de la novela de Dulce Chac&#x00F3;n, basada en la historia de Hortensia “Tensi” y ambientada en la c&#x00E1;rcel madrile&#x00F1;a de Ventas, mujer de un maquis cordob&#x00E9;s, all&#x00ED; encerrada, que fue ejecutada en 1941. </p>
		
		<p>Para el estudio de esta documentaci&#x00F3;n establece diferentes categor&#x00ED;as. Por un lado est&#x00E1;n los diarios y autobiograf&#x00ED;as, cuya difusi&#x00F3;n y estudio se increment&#x00F3; a partir de la d&#x00E9;cada de los ochenta del pasado siglo. Constata la autora el lamentable estado en que se encuentran actualmente los archivos que recogen tal documentaci&#x00F3;n. Recurre a diferentes ejemplos, como la cr&#x00F3;nica de la vida cotidiana escrita por Casimiro Jabonero que se trata, en su opini&#x00F3;n, de un texto claro y bien estructurado, raro en su categor&#x00ED;a. Hace referencia a otros de este tipo, como el de Gabino Lizarralde, preso en Bilbao en 1937 o el de Dolores Botey Alonso. </p>
		
		<p>Otro tipo diferente, al que ya se hab&#x00ED;a hecho referencia en el cap&#x00ED;tulo anterior, es el de las inscripciones y grafitis, que tambi&#x00E9;n sirvieron de desahogo para combatir la soledad. Una tercera categor&#x00ED;a es la de las “memorias impuestas, avales y denuncias” t&#x00ED;tulo bajo el que recoge la documentaci&#x00F3;n generada, en parte, bajo presi&#x00F3;n de la administraci&#x00F3;n. En las “memorias impuestas”, a veces realizadas sobre formularios preestablecidos, se le exige al reo que escriba sobre s&#x00ED; mismo, lo que se utilizar&#x00E1; para su posterior “tratamiento” o clasificaci&#x00F3;n. Est&#x00E1;n, adem&#x00E1;s, los avales pedidos al exterior para justificar o mostrar la inocencia del recluido y, en el otro extremo, las denuncias condenatorias. Todo ello configura una documentaci&#x00F3;n de un gran valor para aproximarse a aquella realidad penitenciaria. </p>
		
		<p>Tampoco se olvida de los peri&#x00F3;dicos y boletines, fruto de la organizaci&#x00F3;n clandestina en el interior del encierro y de la voluntad de resistir y, en la medida de lo posible, subvertir el orden imperante. Finalmente se ocupa de la correspondencia, que fue la producci&#x00F3;n escrita protagonista y, sin duda, el principal apoyo tanto de los recluidos como de quienes les esperaban en el exterior. Concluye, siguiendo a Vinyes, que el encierro no fue un lugar de “par&#x00E1;lisis vital”, sino un “&#x00E1;mbito de construcci&#x00F3;n biogr&#x00E1;fica”, lo cual fue posible gracias a la escritura. </p>
		
		<p>El decimos&#x00E9;ptimo y &#x00FA;ltimo cap&#x00ED;tulo, <italic>Gestaci&#x00F3;n de los proyectos creativos</italic>…, de Paula Rubio Infante, tiene un car&#x00E1;cter netamente distinto de los anteriores, pues se trata de la explicaci&#x00F3;n de diferentes obras de arte realizadas por la propia autora que tienen como eje el encierro y, en particular, la c&#x00E1;rcel de Carabanchel. Son diversas las motivaciones que le han llevado a ocuparse de esta problem&#x00E1;tica y en estas p&#x00E1;ginas hace referencia a cuatro de sus trabajos, en los que desempe&#x00F1;an un papel importante una serie de fotograf&#x00ED;as, en blanco y negro, tomadas desde 1998. </p>
		
		<p>“El peso de la justicia: Madrid I” (2007) es una instalaci&#x00F3;n en la que se combinan fotos de la c&#x00E1;rcel, de un formato relativamente grande, con una reproducci&#x00F3;n de las pesas, para hacer ejercicio, que los reos constru&#x00ED;an en el encierro con barras y unas piezas de cemento. La segunda lleva por t&#x00ED;tulo “El peso de la justicia: responsabilidad compartida” (2007) y es una performance en la que el padre de la artista, ex funcionario de prisiones, golpea con las pesas las fotograf&#x00ED;as, dejando como instalaci&#x00F3;n final los restos de tal acci&#x00F3;n. </p>
		
		<p>“Come mierda” (2010) nace a partir de la voluntad de participar en una exposici&#x00F3;n en Zamora, lo que llev&#x00F3; a la autora a recoger informaci&#x00F3;n sobre la c&#x00E1;rcel de esa ciudad, ya en desuso, y de la fosa com&#x00FA;n de la guerra civil existente en Toro. El objetivo era vincular ambos espacios por medio de la obra de arte, lo que deber&#x00ED;a, a su vez, llamar la atenci&#x00F3;n sobre otras fosas comunes espa&#x00F1;olas. El resultado fue un d&#x00ED;ptico de fotograf&#x00ED;as de gran formato m&#x00E1;s una serie de dibujos y maquetas. </p>
		
		<p>Acaba con la explicaci&#x00F3;n de “R&#x00ED;en los dioses”, montaje realizado a partir de los dibujos de Manuel Delgado Villegas “el Arropiero”, un asesino en serie internado en el psiqui&#x00E1;trico de Carabanchel. </p>
		
		<p>Para concluir esta rese&#x00F1;a convendr&#x00ED;a se&#x00F1;alar la oportunidad y el inter&#x00E9;s de este libro. Por un lado porque se trata de una obra reflexiva, pluridisciplinar y que aborda un tema, el del encierro (y en particular la c&#x00E1;rcel de Carabanchel) que sigue siendo poco estudiado en nuestro pa&#x00ED;s, a pesar del crecimiento constante de la preocupaci&#x00F3;n por recuperar la memoria hist&#x00F3;rica, a veces en un ambiente pol&#x00ED;tico hostil. Pero la c&#x00E1;rcel y el encierro van m&#x00E1;s all&#x00E1; de estrechos marcos temporales y son asuntos espinosos frente a los que, a menudo, se desv&#x00ED;a la mirada. </p>
		
		<p>Por otro lado, hay motivos concretos que hacen especialmente oportuno este texto. Llevamos a&#x00F1;os oyendo hablar de la desafectaci&#x00F3;n de C&#x00E1;rcel Modelo de Barcelona y se han barajado multitud de hip&#x00F3;tesis y propuestas. El conocimiento de lo sucedido en Madrid puede servir tanto de acicate como de orientador de nuestra actividad. </p>
		
		<p>Es, tal como se ha dicho, un libro bien estructurado en diferentes &#x00E1;mbitos tem&#x00E1;ticos en el que el lector atento encontrar&#x00E1; sin dificultad el hilo conductor. </p>


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