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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Asclepio</journal-id>
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				<journal-title>ASCLEPIO Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-4466</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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		<article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2013.r014</article-id>
		
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			<subject>RESE&#x00D1;AS / BOOK REVIEWS</subject>
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			<article-title>La invenci&#x00F3;n del racismo. Nacimiento de la biopol&#x00ED;tica en Espa&#x00F1;a, 1600-1940</article-title>
			<alt-title alt-title-type="running-head">Rese&#x00F1;a</alt-title>
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			  <aff id="U1">Universit&#x00E9; duLuxembourg</aff>
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		<pub-date pub-type="collection">
		<year>2013</year>
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		<volume>65</volume>
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				<p><bold>V&#x00E1;zquez Garc&#x00ED;a, Francisco</bold>. <italic>La invenci&#x00F3;n del racismo. Nacimiento de la biopol&#x00ED;tica en Espa&#x00F1;a, 1600-1940</italic>, Madrid, Akal, 2009. 256 p&#x00E1;ginas [ISBN: 978-84-460-2734-8]</p>
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			<p>Enclavado en el complejo y azaroso tr&#x00E1;nsito intelectual que le condujo desde la anal&#x00ED;tica del poder y las disciplinas hasta sus &#x00FA;ltimos trabajos en torno a la espiritualidad y las tecnolog&#x00ED;as del yo, no cabe duda de que el concepto de biopol&#x00ED;tica constituye una de las aportaciones m&#x00E1;s relevantes y de mayor impacto que la obra de Michel Foucault ha legado al pensamiento contempor&#x00E1;neo. Buena prueba de ello es su apropiaci&#x00F3;n y reelaboraci&#x00F3;n por diversos autores que, como es el caso de la «ingenier&#x00ED;a social» de Zygmunt Bauman, el <italic>Homo sacer</italic> de Giorgio Agamben o el <italic>Imperio</italic> de Toni Negri, han analizado en fechas recientes el despliegue de la racionalidad biopol&#x00ED;tica como uno de los grandes procesos constitutivos de la modernidad, confiri&#x00E9;ndole en ocasiones un matiz abiertamente teleol&#x00F3;gico por el que representar&#x00ED;a incluso el &#x00FA;ltimo y m&#x00E1;s acabado estadio de una hipot&#x00E9;tica y progresiva sofisticaci&#x00F3;n del poder (Negri). Como bien se encarga de precisar Francisco V&#x00E1;zquez, la formulaci&#x00F3;n original del concepto (a saber, la regulaci&#x00F3;n de los grandes procesos biol&#x00F3;gicos que afectan a la poblaci&#x00F3;n y la conversi&#x00F3;n de esta en un objeto preferente de la acci&#x00F3;n de gobierno) es completamente ajena a estas pretensiones, alentando un uso estrictamente nominalista del mismo que, como se propuso el propio Foucault con sus cursos <italic>Seguridad, territorio y poblaci&#x00F3;n</italic> (1977-78) y <italic>Nacimiento de la biopol&#x00ED;tica</italic> (1978-79), aclare los distintos rostros asumidos por la biopol&#x00ED;tica en funci&#x00F3;n de las notables mutaciones hist&#x00F3;ricas experimentadas por las t&#x00E9;cnicas y las estrategias de gobierno. No en vano, no fue sino el inter&#x00E9;s por la biopol&#x00ED;tica y el «gobierno de las poblaciones» el que condujo al fil&#x00F3;sofo franc&#x00E9;s a reformular su concepci&#x00F3;n del poder desde el modelo «b&#x00E9;lico» de inspiraci&#x00F3;n nietzscheana encarnado por las disciplinas (que, como es sabido, emanan de una relaci&#x00F3;n de fuerzas esencialmente antag&#x00F3;nicas y en conflicto permanente) a la «gubernamentalidad», esto es, a un arte o ejercicio de conducci&#x00F3;n de conductas que presupone la existencia de agonismos, sinergias y, en definitiva, la libertad de los individuos. </p>
			
			<p>Partiendo as&#x00ED; de la tesis seg&#x00FA;n la cual «el estudio de la biopol&#x00ED;tica es inseparable de una morfolog&#x00ED;a de la gubernamentalidad» (p. 15), <italic>La invenci&#x00F3;n del racismo</italic> ofrece un brillante y documentad&#x00ED;simo estudio sobre el despliegue y la evoluci&#x00F3;n de la racionalidad biopol&#x00ED;tica en Espa&#x00F1;a que se sustenta en una periodizaci&#x00F3;n de la misma en seis fases caracter&#x00ED;sticas de otras tantas formas o estilos de gobierno: absolutista (1600-1820), liberal cl&#x00E1;sica (1820-1870), interventora (1870-1939), totalitaria (1940-1975), social (1975-1985) y neoliberal (a partir de 1985). Centrado fundamentalmente en su primera etapa con el objeto de captar la irrupci&#x00F3;n en los reinos hisp&#x00E1;nicos del «gobierno de la vida» en su momento naciente y de se&#x00F1;alar sus aspectos contingentes y espec&#x00ED;ficos, el an&#x00E1;lisis pretende as&#x00ED; calibrar indirectamente la influencia en el caso espa&#x00F1;ol de una serie de particularidades cuyo eco alcanza hasta la actualidad, como es el caso del peso del familiarismo cat&#x00F3;lico, la debilidad esencial del Estado del Bienestar, los sesgos y vaivenes de las pol&#x00ED;ticas de inmigraci&#x00F3;n o la persistencia de un terrorismo nacionalista que Francisco V&#x00E1;zquez vincula de un modo quiz&#x00E1; excesivamente lineal con el ideario «bioteol&#x00F3;gico» de Sabino Arana. En este sentido, cabe lamentar que el recorrido apenas esboce las grandes l&#x00ED;neas del pensamiento y las pr&#x00E1;cticas biopol&#x00ED;ticas durante el siglo XIX y se detenga abruptamente en el primer tercio del XX, por cuanto son las tres &#x00FA;ltimas fases de su periodizaci&#x00F3;n (por otro lado, las m&#x00E1;s cuestionables a primera vista) las que podr&#x00ED;an ofrecer un panorama m&#x00E1;s completo y coherente de la exploraci&#x00F3;n geneal&#x00F3;gica que el autor se propone acometer. </p>
			
			<p>Apoy&#x00E1;ndose en una amplia variedad de fuentes y en el importante trabajo de fondo desplegado desde una larga serie de disciplinas hist&#x00F3;ricas (entre las que cabe destacar la historia pol&#x00ED;tica, econ&#x00F3;mica y cultural, pero tambi&#x00E9;n la historia de la medicina, la educaci&#x00F3;n, el urbanismo o la marginalidad), el punto de partida de esta exploraci&#x00F3;n se sit&#x00FA;a en las preocupaciones surgidas a lo largo del siglo XVII por la despoblaci&#x00F3;n del reino y la consideraci&#x00F3;n correlativa del n&#x00FA;mero y la «calidad» de sus habitantes como una riqueza que el soberano deb&#x00ED;a administrar mediante la acci&#x00F3;n de gobierno, preocupaciones que, compartidas por los arbitristas barrocos y los reformadores ilustrados, condujeron ya en el siglo XVIII a la puesta en marcha de distintas pr&#x00E1;cticas como el c&#x00E9;lebre «experimento biopol&#x00ED;tico» ensayado con las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena. Paralelamente, y en el contexto de un paulatino encumbramiento del<italic> homo faber</italic>, el estatuto de la pobreza —cuya secular sacralizaci&#x00F3;n ven&#x00ED;a siendo cuestionada por figuras como el propio Vives desde principios del siglo XVI— y el disciplinamiento de los menesterosos se erigieron en un nuevo frente estrat&#x00E9;gico desde el que se promov&#x00ED;a su movilizaci&#x00F3;n como un contingente de poblaci&#x00F3;n potencialmente &#x00FA;til cuyo trabajo deb&#x00ED;a contribuir al engrandecimiento del reino. En este &#x00E1;mbito, como en muchos otros (entre los que Francisco V&#x00E1;zquez analiza con cierto detalle las pol&#x00E9;micas en torno al exceso de religiosos, la admisi&#x00F3;n de extranjeros, la estigmatizaci&#x00F3;n de los gitanos, la expulsi&#x00F3;n de los moriscos, el cierre de las manceb&#x00ED;as y burdeles p&#x00FA;blicos o la aparici&#x00F3;n de una nueva mentalidad con respecto al lujo) la l&#x00F3;gica mercantilista e instrumental inherente al despliegue de esta nueva «raz&#x00F3;n de Estado» necesariamente hubo de rivalizar y buscar f&#x00F3;rmulas de compromiso tanto con los imperativos de la religi&#x00F3;n cat&#x00F3;lica y de una «pol&#x00ED;tica del cielo» centrada en el gobierno de las almas, como con las exigencias de la vieja «racionalidad parental» vinculada a la pureza de la sangre y la integridad de los linajes. Y, lejos de atribuir su despliegue al avance imparable de procesos a gran escala (modernizaci&#x00F3;n, secularizaci&#x00F3;n, etc.), son justamente estos compromisos y el entrelazamiento inestable entre estos distintos tipos de racionalidad los que explican, en opini&#x00F3;n del autor, las peculiaridades de la biopol&#x00ED;tica emergente en el caso espa&#x00F1;ol. </p>
			
			<p>Es tambi&#x00E9;n en este marco c&#x00F3;mo va a producirse, ciertamente de una forma tard&#x00ED;a y dependiente con respecto a Francia y los Estados Alemanes, la introducci&#x00F3;n en Espa&#x00F1;a de la «polic&#x00ED;a» como pr&#x00E1;ctica de gobierno y de la «ciencia de la polic&#x00ED;a» como una reflexi&#x00F3;n cr&#x00ED;tica sobre dicha pr&#x00E1;ctica. Estrictamente asociada a la racionalidad gubernamental del mercantilismo, la polic&#x00ED;a engloba —tal como se&#x00F1;al&#x00F3; el mismo Foucault— el conjunto de medios que permiten acrecentar las riquezas del Estado manteniendo el orden del mismo, otorgando por vez primera un papel preponderante en dicho objetivo a unas «pol&#x00ED;ticas de salud» que ya no se limitan a la vigilancia frente a las epidemias o el auxilio caritativo de los enfermos pobres, sino que abarcan y se dirigen al conjunto de la poblaci&#x00F3;n. De este modo, a partir del reinado de Carlos III se asiste no s&#x00F3;lo a la difusi&#x00F3;n de los presupuestos de la «polic&#x00ED;a m&#x00E9;dica» de inspiraci&#x00F3;n germ&#x00E1;nica, sino a la aparici&#x00F3;n de una novedosa serie de preocupaciones relacionadas con la salubridad de los espacios p&#x00FA;blicos, la mortalidad infantil o la conducta sexual, as&#x00ED; como a episodios tan conocidos como los debates en torno a la inoculaci&#x00F3;n de la viruela —que, siguiendo nuevamente a Foucault, Francisco V&#x00E1;zquez interpreta como un «mecanismo de regulaci&#x00F3;n» o «dispositivo de seguridad» muy distinto a los mecanismos disciplinarios, por cuanto su finalidad ya no consiste en erradicar la desviaci&#x00F3;n, la anomal&#x00ED;a o el riesgo, sino en gestionarlos de un modo eficiente— o a los inicios de una literatura higienista que busca aleccionar a los sectores m&#x00E1;s eminentes de la poblaci&#x00F3;n (literatos, «poderosos», cabezas de familia, etc.) sobre los m&#x00E1;s diversos estragos sanitarios. </p>
			
			<p>En cualquier caso, s&#x00F3;lo unas d&#x00E9;cadas despu&#x00E9;s, la revoluci&#x00F3;n liberal va a modificar radicalmente los fundamentos de la acci&#x00F3;n biopol&#x00ED;tica debido a un desplazamiento decisivo en la distribuci&#x00F3;n del poder de soberan&#x00ED;a y en la configuraci&#x00F3;n de las estrategias de gobierno, tendentes ahora a anular las regulaciones artificiales del «estado de polic&#x00ED;a» absolutista y a facilitar la autorregulaci&#x00F3;n natural de los procesos que afectan al mercado, la poblaci&#x00F3;n y la sociedad civil. En este nuevo contexto, las &#x00E9;lites liberales despliegan un cuestionamiento sistem&#x00E1;tico de las pr&#x00E1;cticas e instituciones de encierro del Antiguo R&#x00E9;gimen (y, muy particularmente, de los hospitales como focos de abandono, miseria y contagio) o promueven otras de nuevo cu&#x00F1;o (es el caso del manicomio terap&#x00E9;utico o el burdel reglamentado), a la vez que concentran sus esfuerzos en la abolici&#x00F3;n de todos los obst&#x00E1;culos que impiden el buen funcionamiento de un mercado nacional unitario (gremios, fueros, privilegios eclesi&#x00E1;sticos, etc.). No obstante, la constituci&#x00F3;n de esta esfera econ&#x00F3;mica liberada de los cors&#x00E9;s de la acci&#x00F3;n estatal y centrada en el individuo propietario que busca maximizar su beneficio (el <italic>homo œconomicus</italic> del liberalismo cl&#x00E1;sico) se ver&#x00E1; muy pronto condicionada por la emergencia del pauperismo y la cuesti&#x00F3;n social, a la que el poder har&#x00E1; frente inicialmente con los medios de la estad&#x00ED;stica y la higiene, pero cuya ulterior agudizaci&#x00F3;n pondr&#x00E1; en marcha, ya en el &#x00FA;ltimo tercio del siglo XIX, una nueva mutaci&#x00F3;n en las tecnolog&#x00ED;as de la gubernamentalidad liberal. Es entonces cuando una amplia n&#x00F3;mina de profesionales y reformistas sociales advierten enf&#x00E1;ticamente de sus riesgos para la din&#x00E1;mica poblacional, el orden pol&#x00ED;tico y la integridad misma de la naci&#x00F3;n, abogando por una notable ampliaci&#x00F3;n de los m&#x00E1;rgenes de intervenci&#x00F3;n estatal sobre los procesos vitales y civilizatorios. Tal como expone sumariamente Francisco V&#x00E1;zquez, esta «biopol&#x00ED;tica interventora» se sustanciar&#x00E1; en cuatro tendencias principales: el tr&#x00E1;nsito de las pol&#x00ED;ticas de beneficencia a las de previsi&#x00F3;n; la introducci&#x00F3;n de la medicina social; la aplicaci&#x00F3;n de nuevas tecnolog&#x00ED;as eugen&#x00E9;sicas con el objeto de optimizar la calidad y el vigor de la poblaci&#x00F3;n; y, por &#x00FA;ltimo, la emergencia del <italic>homo hygienicus</italic> como nuevo modelo normativo de sujeto que, comprometi&#x00E9;ndose a mantenerse saludable, subordina sus intereses ego&#x00ED;stas a la preservaci&#x00F3;n de un organismo nacional sano y robusto.  </p>
			
			<p>Como es sabido, el esp&#x00ED;ritu de las pol&#x00ED;ticas de previsi&#x00F3;n no encontr&#x00F3; una f&#x00F3;rmula capaz de apaciguar eficazmente las tensiones sociales del capitalismo liberal hasta muchas d&#x00E9;cadas despu&#x00E9;s, pero —de forma paralela a la instituci&#x00F3;n del Estado-Naci&#x00F3;n postestamental— esta etapa s&#x00ED; leg&#x00F3; a la posteridad un fen&#x00F3;meno que muy pronto revelar&#x00ED;a sus catastr&#x00F3;ficas consecuencias para las sociedades contempor&#x00E1;neas: la consagraci&#x00F3;n de la biolog&#x00ED;a como un criterio para demarcar a los grupos sociales, y la aparici&#x00F3;n correlativa del racismo y la xenofobia que han envenenado la convivencia hasta nuestros d&#x00ED;as. </p>


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