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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">ASCLEPIO</journal-id>
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				<journal-title>ASCLEPIO. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Asclepio</abbrev-journal-title>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			 <article-id pub-id-type="publisher-id">asclepio.2013.22</article-id>
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			<subject>ESTUDIOS / RESEARCH STUDIES</subject>
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			  <article-title>Antoni de Mart&#x00ED; I Franquès, La Generaci&#x00F3;n Espont&#x00E1;nea y La Transformaci&#x00F3;n de los Organismos<xref ref-type="fn" rid="NOTE01">1</xref></article-title>
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		<trans-title>Antoni de Mart&#x00ED; I Franquès, Spontaneous Generation and Organism’s Transformation</trans-title>
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		<alt-title alt-title-type="running-head">Antoni de Mart&#x00ED; I Franquès</alt-title>
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				 <surname>Cam&#x00F3;s</surname>
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			  <aff id="U1">CHIC-UAB e IS Miquel Mart&#x00ED; i Pol</aff>
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		<pub-date pub-type="collection">
		<year>2013</year>
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		<volume>65</volume>
		<issue>2</issue>
		
		<elocation-id content-type="doi">10.3989/asclepio.2013.22</elocation-id>

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				<day>3</day>
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		<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.</license-p>
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		<title>RESUMEN</title>
		<p>Antoni de Mart&#x00ED; i Franquès fue un naturalista y cient&#x00ED;fico catal&#x00E1;n nacido en 1750 y muerto en 1832, cuyos trabajos m&#x00E1;s conocidos han sido sus estudios sobre la composici&#x00F3;n del aire y sobre la reproducci&#x00F3;n de los vegetales, donde tuvo un cierto reconocimiento internacional. Sin embargo, buena parte de su trabajo experimental que no public&#x00F3;, lo dedic&#x00F3; al estudio de la fisiolog&#x00ED;a vegetal y de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea. Estaba seguro que era capaz de producir experimentalmente organismos vegetales muy simples a partir de restos de seres vivos, agua y luz. Analizaremos los datos que disponemos sobre estos trabajos experimentales, sus resultados, el contexto en que se realizaron y las posibles influencias. Tambi&#x00E9;n estudiaremos sus ideas acerca de la transformaci&#x00F3;n de los organismos, la influencia de Lamarck, as&#x00ED; como los planteamientos que compart&#x00ED;a con la teor&#x00ED;a evolucionista del naturalista franc&#x00E9;s.</p>
		</abstract>
		<trans-abstract xml:lang="en">
		<title>ABSTRACT</title>
		<p>Antoni Mart&#x00ED; Franquès was a naturalist and scientist born in Catalonia, Spain (1750- 1832). His main contributions were on the vegetal reproduction as well as on the composition of the air, from which he achieved a significant international recognition. However, most of his unpublished experimental works were done on vegetal physiology and the spontaneous generation. He was convinced that he could produce very simple vegetable organisms from the organic material, water and light. Here, we discuss the few data that we know about his experimental works, the results, the context and the external influences. Also, we discuss his concepts about the transformation of the organisms, the influence of Lamarck, and the ideas on evolution that Mart&#x00ED; shared with the French naturalist.
</p>
		</trans-abstract>
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			<title>PALABRAS CLAVE</title>
			<kwd>Generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea</kwd>
			<kwd>siglo XVIII y XIX</kwd>
			<kwd>Evoluci&#x00F3;n</kwd>
			<kwd>Catalu&#x00F1;a</kwd>
			<kwd>Espa&#x00F1;a</kwd>
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			<title>KEYWORDS</title>
			<kwd>Spontaneous generation</kwd>
			<kwd>XVIII and XIX century</kwd>
			<kwd>Evolution</kwd>
			<kwd>Catalonia</kwd>
			<kwd>Spain</kwd>
		</kwd-group>
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	<body>
	
	
				
		<sec id="S1">
		<title>INTRODUCCI&#x00D3;N </title>
		
		<p>Antoni de Mart&#x00ED; i Franquès fue un personaje un tanto singular en la Espa&#x00F1;a de la segunda mitad del siglo XVIII y primeros decenios del siglo XIX, pero similar al de otros de ricos propietarios agr&#x00ED;colas y cient&#x00ED;ficos amateurs que viv&#x00ED;an contempor&#x00E1;neamente en diversos pa&#x00ED;ses europeos. Tenemos constancia de su importante trabajo experimental, pero debido a su personalidad y a las dificultades de su entorno solamente public&#x00F3; un trabajo cient&#x00ED;fico. Escribi&#x00F3; al menos cinco memorias de las cuales conocemos dos le&#x00ED;das en la <italic>Real Academia de Ciencias Naturales y Artes de Barcelona</italic> (RACAB)<italic>,</italic> y una le&#x00ED;da en la <italic>Real Academia M&#x00E9;dico Pr&#x00E1;ctica de Barcelona </italic>(RAMPB); solo conocemos el t&#x00ED;tulo de las otras dos (Quintana, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1935</xref>, p. 216). </p>
		
		<p>La memoria que tuvo mayor repercusi&#x00F3;n fue la que llevaba por t&#x00ED;tulo “Sobre la cantidad de aire vital que se halla en el aire atmosf&#x00E9;rico”, y fue le&#x00ED;da en la RACAB en 1790. En ella Mart&#x00ED; establec&#x00ED;a los porcentajes de ox&#x00ED;geno y de nitr&#x00F3;geno que conten&#x00ED;a el aire atmosf&#x00E9;rico, as&#x00ED; como la constancia de dichos porcentajes al medir la composici&#x00F3;n del aire en diversas condiciones. El trabajo experimental de Mart&#x00ED; mejoraba los c&#x00E1;lculos anteriores realizados por Priestley y Lavoisier entre otros grandes cient&#x00ED;ficos. Extractos de dicha memoria se publicar&#x00ED;an posteriormente en Madrid, Londres y Berl&#x00ED;n, y tendr&#x00ED;a resonancia en medios cient&#x00ED;ficos europeos y norteamericanos. Sin embargo, a menudo al citarla se modific&#x00F3; el nombre de su autor, llam&#x00E1;ndole De Marty o Macarty, dificultando por ello el conocimiento del verdadero origen de dicha memoria (Grau, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2011</xref>, pp. 34-40). </p>
		
		<p>Otra memoria que tuvo una cierta repercusi&#x00F3;n fue la que ley&#x00F3; en la RAMPB con el t&#x00ED;tulo de “Sobre los sexos y fecundaci&#x00F3;n de las plantas”, donde contradec&#x00ED;a algunos de los trabajos de Spallanzani sobre la reproducci&#x00F3;n de los vegetales. El cient&#x00ED;fico italiano afirmaba que hab&#x00ED;a comprobado experimentalmente que algunas plantas como el c&#x00E1;&#x00F1;amo, la espinaca o la sand&#x00ED;a, pod&#x00ED;an reproducirse a partir de la parte femenina de la flor sin la intervenci&#x00F3;n del polen. Sin embargo Mart&#x00ED; demostr&#x00F3; experimentalmente que esto no era posible. Esta memoria fue publicada y tuvo repercusi&#x00F3;n en algunos medios; apareci&#x00F3; un resumen de la misma en el <italic>Diario de los nuevos descubrimientos de todas las ciencias f&#x00ED;sicas</italic> publicado en Madrid en 1793<xref ref-type="fn" rid="NOTE02">2</xref>, y tambi&#x00E9;n se cita dicho trabajo en el <italic>Seminario de Agricultura y Artes dirigido a los p&#x00E1;rrocos</italic><xref ref-type="fn" rid="NOTE03">3</xref>, publicado en la misma ciudad. </p>
		
		<p>Sin embargo, a trav&#x00E9;s del material manuscrito de Mart&#x00ED; que se conserva as&#x00ED; como por diferentes referencias de amigos y contempor&#x00E1;neos suyos, conocemos que hizo un enorme trabajo experimental dedicado al estudio de la fisiolog&#x00ED;a y a la generaci&#x00F3;n de los vegetales, temas sobre los que no lleg&#x00F3; a publicar nada. En este art&#x00ED;culo trataremos de situar sus trabajos experimentales sobre la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea, el contexto en que se realizaron, las influencias que recibi&#x00F3;, y sus ideas sobre la transformaci&#x00F3;n de los organismos. </p>
		
		</sec>
		
		
		
		<sec id="S2">
		<title>LA VIDA DE ANTONI DE MART&#x00CD; </title>
		
		<p>El estudio m&#x00E1;s completo sobre Mart&#x00ED; lo public&#x00F3; en 1935 uno de los pioneros de la historia de la ciencia en Catalu&#x00F1;a y en Espa&#x00F1;a, Antoni Quintana Mar&#x00ED;. En los &#x00FA;ltimos decenios se han aportado a este trabajo de referencia algunos interesantes estudios parciales (Rovira, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1982</xref>; Quintana, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1985</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">1992</xref>; Grap&#x00ED;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2001</xref>; Grau, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2011</xref>; Bernat, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2011</xref>, entre otros). </p>
		
		<p>Mart&#x00ED; naci&#x00F3; en el a&#x00F1;o 1750 en Altafulla, una poblaci&#x00F3;n costera situada unos pocos kil&#x00F3;metros al norte de la ciudad de Tarragona, en el seno de una familia de la nobleza con muchas tierras e intereses en la incipiente industria del textil, del algod&#x00F3;n y de la alfarer&#x00ED;a. Buena parte de su tiempo lo destin&#x00F3; a la gesti&#x00F3;n de su patrimonio y a la importaci&#x00F3;n y exportaci&#x00F3;n de bienes. </p>
		
		<p>Su formaci&#x00F3;n como cient&#x00ED;fico y naturalista fue b&#x00E1;sicamente autodidacta. Fue miembro de la RACAB y de la RAMPB, y entre 1800 y 1801 realiz&#x00F3; un largo viaje por Europa visitando diversas instituciones cient&#x00ED;ficas en Par&#x00ED;s, Londres, La Haya, &#x00C1;msterdam y Bruselas. Dispon&#x00ED;a de una amplia biblioteca que estaba al d&#x00ED;a de las publicaciones europeas y mantuvo contactos con diversos cient&#x00ED;ficos, particularmente franceses. Tambi&#x00E9;n dispon&#x00ED;a de un buen laboratorio donde hac&#x00ED;a estudios qu&#x00ED;micos sobre los gases, as&#x00ED; como otros trabajos experimentales relacionados con la fisiolog&#x00ED;a y la generaci&#x00F3;n de los vegetales. Adem&#x00E1;s hab&#x00ED;a constituido un notable herbario as&#x00ED; como una apreciable colecci&#x00F3;n de minerales y rocas. </p><p>Prueba de su enorme trabajo experimental sobre fisiolog&#x00ED;a vegetal y la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea, son las aproximadamente tres mil p&#x00E1;ginas manuscritas que se conservan en la Biblioteca-Hemeroteca de Tarragona. En estos manuscritos se recogen &#x00FA;nicamente los trabajos experimentales que realiz&#x00F3; entre 1816 y 1828, siendo ya muy mayor puesto que ten&#x00ED;a entre 66 y 78 a&#x00F1;os, pero sorprendentemente contiene decenas de millares de observaciones. No se lee con facilidad por su estado de conservaci&#x00F3;n y por la multitud de abreviaturas que contiene, y tan solo ha sido trascrito en una peque&#x00F1;a parte (Quintana, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1935</xref>, pp. 210-237). Sin embargo, a partir de estos datos podemos hacernos una idea de la gran cantidad de material manuscrito sobre sus investigaciones que habr&#x00ED;a acumulado a lo largo de toda su vida. La causa fundamental de la p&#x00E9;rdida de la mayor parte de estos documentos fue la destrucci&#x00F3;n realizada por las tropas de Napole&#x00F3;n cuando entraron en la ciudad de Tarragona tras su sitio en 1811. Las tropas francesas saquearon y destruyeron el laboratorio que Mart&#x00ED; ten&#x00ED;a instalado en su casa, desapareciendo la mayor parte de sus trabajos realizados hasta la fecha. En este momento Mart&#x00ED; ya ten&#x00ED;a 61 a&#x00F1;os, por lo que desapareci&#x00F3; el testimonio del trabajo experimental de la mayor parte de su vida.  </p>
		
		</sec>
		
		
		<sec id="S3">
		<title>EL PROBLEMA DE LA GENERACI&#x00D3;N ESPONT&#x00C1;NEA  </title>
		
		<p>Como ya henos dicho, uno de los temas sobre los cuales m&#x00E1;s trabajo experimental realiz&#x00F3; Mart&#x00ED; y que le caus&#x00F3; grandes preocupaciones fue la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea, es decir, la posibilidad de que se pudiera generar materia viva a partir de materia inanimada sin la intervenci&#x00F3;n de ning&#x00FA;n ser vivo. Se trata de uno de los problemas biol&#x00F3;gicos m&#x00E1;s debatidos desde el mundo cl&#x00E1;sico hasta la actualidad, que ha ocupado la atenci&#x00F3;n de muchos pensadores en diferentes pa&#x00ED;ses y en diferentes &#x00E9;pocas, adhiri&#x00E9;ndose a un amplio espectro de puntos de vista filos&#x00F3;ficos y teol&#x00F3;gicos (Farley, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1977</xref>, p. 1). Curiosamente, su derrocamiento como paradigma ha sido celebrado al menos tres veces: una vez en el siglo diecisiete, otra en el dieciocho y otra en el diecinueve (Mendelsohn, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1976</xref>, p. 40). Sin embargo existe una cierta confusi&#x00F3;n en relaci&#x00F3;n a lo que significa la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea. En realidad bajo estas palabras se incluyen tres procesos diferentes. </p>
		
		<p>Por un lado est&#x00E1; lo que se denomina la generaci&#x00F3;n equ&#x00ED;voca, que consiste en que una especie nacer&#x00ED;a a partir de otra diferente; fue universalmente rechazada en el siglo XVIII (Mclaughlin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2005</xref>, p. 80). Por lo que conocemos, Mart&#x00ED; nunca se refiri&#x00F3; abiertamente a este tipo de generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea, aunque como veremos, algunos de sus planteamientos parecen cercanos al transformismo que no se aleja mucho de esta concepci&#x00F3;n. </p>
		
		<p>Por otro lado tenemos la heterog&#x00E9;nesis, la posibilidad de que se produzcan seres vivos a partir de restos de organismos. Como veremos, Mart&#x00ED; defendi&#x00F3; la existencia de este proceso, puesto que estaba convencido que lo hab&#x00ED;a comprobado experimentalmente en numerosas ocasiones. </p>
		
		<p>Por &#x00FA;ltimo tenemos la abiog&#x00E9;nesis, la formaci&#x00F3;n de seres vivos a partir &#x00FA;nicamente de materia inorg&#x00E1;nica, que como tambi&#x00E9;n veremos, Mart&#x00ED; admit&#x00ED;a como una posibilidad. La abiog&#x00E9;nesis fue ampliamente aceptada durante buena parte del siglo XIX por muchos evolucionistas a pesar de los experimentos de Pasteur, puesto que permit&#x00ED;a dar una explicaci&#x00F3;n materialista del origen de la vida; el mismo Darwin ten&#x00ED;a una posici&#x00F3;n favorable en relaci&#x00F3;n a la posible existencia de este proceso aunque nunca la defendi&#x00F3; de forma p&#x00FA;blica (Peret&#x00F3;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2009</xref>, pp. 403-405.) </p>
		
		</sec>
		
		<sec id="S4">
		<title>LAS POL&#x00C9;MICAS ACERCA DE LA GENERACI&#x00D3;N ESPONT&#x00C1;NEA EN VIDA DE MART&#x00CD; </title>
		
		<p>La generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea fue defendida por muchos fil&#x00F3;sofos en la Grecia cl&#x00E1;sica, como Anaximandro, Anax&#x00ED;menes o Dem&#x00F3;crito. Pero fue la defensa que de ella hizo Arist&#x00F3;teles, la que caus&#x00F3; mayor impacto en el mundo occidental a causa de la enorme influencia del gran fil&#x00F3;sofo griego. </p>
		
		<p>En los primeros a&#x00F1;os del siglo XVII no hab&#x00ED;a muchas razones para dudar de la existencia de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea. Sin embargo, a finales de este siglo la explicaci&#x00F3;n cartesiana de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea ya parec&#x00ED;a insuficiente, sobre todo despu&#x00E9;s de descubrir la complejidad que ten&#x00ED;an los organismos vivos cuando se observaban a trav&#x00E9;s del microscopio (Farley, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1977</xref>, pp. 9-10). </p>
		
		<p>En la segunda parte del siglo XVII diversos autores, como Francesco Redi, William Harvey o John Ray, desarrollaron una fuerte ofensiva contra la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea condicionados por sus creencias religiosas, pero apoy&#x00E1;ndose en notables trabajos de observaci&#x00F3;n y experimentaci&#x00F3;n (Mendelsohn, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1976</xref>, p. 48). En estos a&#x00F1;os, el intenso debate sobre este tipo de generaci&#x00F3;n se mezcl&#x00F3; con las investigaciones sobre la reproducci&#x00F3;n sexual, la b&#x00FA;squeda de los &#x00F3;vulos y el papel de estos en el proceso reproductivo.  </p>
		
		<p>A finales del siglo XVII hab&#x00ED;a un amplio consenso alrededor de la negaci&#x00F3;n de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea. En su lugar se defend&#x00ED;a la concepci&#x00F3;n seg&#x00FA;n la cual los organismos estaban ya preformados en su germen originario, preformacionismo, y que este organismo preformado en el caso de los animales se encontraba en el &#x00F3;vulo, ovismo. No obstante, algunos hechos continuaron siendo dif&#x00ED;ciles de explicar como el origen de los gusanos par&#x00E1;sitos y el de los organismos monstruosos, y a ellos se unieron nuevas observaciones tales como el descubrimiento de los espermatozoides, los fen&#x00F3;menos de regeneraci&#x00F3;n de algunos organismos como la hidra, o la hibridaci&#x00F3;n vegetal.  </p>
		
		<p>A principios del siglo XVIII el triunfo del newtonianismo volvi&#x00F3; a favorecer la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea y la epig&#x00E9;nesis, teor&#x00ED;a alternativa al preformacionismo seg&#x00FA;n la cual el desarrollo embrionario se producir&#x00ED;a a partir de una masa inicial homog&#x00E9;nea que se ir&#x00ED;a diferenciando. En este contexto, algunos prestigiosos naturalistas que disfrutaban de una considerable influencia como Buffon, defendieron la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea haciendo que de nuevo esta tuviera una gran aceptaci&#x00F3;n entre los estudiosos de la naturaleza. </p>
		
		<p>Seg&#x00FA;n Buffon, cuando ocurr&#x00ED;a la descomposici&#x00F3;n de la materia viva, las mol&#x00E9;culas org&#x00E1;nicas ya no se encontraban adheridas a la estructura de las diferentes partes del organismo y por ello se liberaban. Esta concepci&#x00F3;n proporcionaba las bases para la aceptaci&#x00F3;n de una forma de generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea, la heterog&#x00E9;nesis. Los trabajos experimentales que hab&#x00ED;a desarrollado le hab&#x00ED;an convencido de que se podr&#x00ED;an haber originado tantos seres vivos a partir de la mezcla de mol&#x00E9;culas org&#x00E1;nicas, como a trav&#x00E9;s de los procesos de descendencia (Farley, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1977</xref>, pp. 23-24). Sin embargo, en la situaci&#x00F3;n en la que se encontrar&#x00ED;a la naturaleza en nuestro tiempo la propensi&#x00F3;n a producir materia viva que tendr&#x00ED;a formar&#x00ED;a seres vivos muy sencillos, puesto que la mayor parte de esa materia org&#x00E1;nica estar&#x00ED;a ya integrada en los cuerpos de otros vivientes (Caponi, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2009</xref>, p. 694). </p>
		
		<p>Otro personaje clave en la defensa de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea en estos a&#x00F1;os fue el sacerdote cat&#x00F3;lico ingl&#x00E9;s John Tuberville Needham. Se trata de un naturalista que intent&#x00F3; conciliar la religi&#x00F3;n y la ciencia, en particular con los datos que aportaba la experimentaci&#x00F3;n y el razonamiento. Cristiano ferviente y cat&#x00F3;lico convencido, pero tolerante, intent&#x00F3; persuadir a los cristianos de que antes de condenar las nuevas ideas que aportaban los naturalistas intentaran comprenderlas (Roger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1993</xref>, p. 511). Como Buffon, rechazaba el ovismo y apoyaba la epig&#x00E9;nesis, y a menudo su pensamiento se confundi&#x00F3; con el del naturalista franc&#x00E9;s sin que &#x00E9;l hiciera nada para evitarlo, y por ello fue acusado de haber dado argumentos a los ateos. Estos planteamientos lo condenaron a la soledad y a la incomprensi&#x00F3;n, cuando su objetivo era defender un modelo de generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea que evitara el mecanicismo y el materialismo (Roe, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1983</xref>, p. 160).  </p>
		
		<p>Needham era un experto microscopista que hizo un gran trabajo experimental. En el a&#x00F1;o 1748 trabaj&#x00F3; unos meses en Par&#x00ED;s con Buffon, realizando una serie de experimentos y observaciones seg&#x00FA;n los cuales los dos naturalistas cre&#x00ED;an haber confirmado experimentalmente la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea. Para Needham la generaci&#x00F3;n de nuevos organismos no pod&#x00ED;a producirse al azar, sino &#x00FA;nicamente en aquellas circunstancias que Dios hab&#x00ED;a fijado, y a trav&#x00E9;s de las leyes que hab&#x00ED;a establecido. Adem&#x00E1;s, ten&#x00ED;a que existir una fuerza vegetativa que necesitaba la presencia del aire, que hac&#x00ED;a posible la generaci&#x00F3;n de nuevos seres vivos. </p>
		
		<p>El principal oponente de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea en estos a&#x00F1;os, y por tanto oponente de Buffon y Needham, fue el tambi&#x00E9;n sacerdote cat&#x00F3;lico Lazzaro Spallanzani. Tambi&#x00E9;n fue un h&#x00E1;bil experimentador que repiti&#x00F3; los trabajos de Needham, pero tomando una serie de precauciones para evitar la aparici&#x00F3;n de g&#x00E9;rmenes procedentes del aire, comprobando que de esta forma no se produc&#x00ED;a el fen&#x00F3;meno de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea. La disputa entre los sacerdotes cat&#x00F3;licos fue larga y enconada. Para Needham, las manipulaciones de Spallanzani destru&#x00ED;an el esp&#x00ED;ritu vital del aire impidiendo la generaci&#x00F3;n, mientras que para este &#x00FA;ltimo la aparici&#x00F3;n de microorganismos era causada por la entrada de g&#x00E9;rmenes procedentes del aire. A pesar de su enfrentamiento cient&#x00ED;fico, mantuvieron una larga correspondencia y unas buenas relaciones (Roger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1993</xref>, p. 725). </p>
		
		<p>En la lucha en contra de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea Spallanzani no estaba solo. Junto al italiano se encontraban otros prestigiosos naturalistas como Ren&#x00E9; R&#x00E9;aumur, Charles Bonnet y Albrecht von Haller, todos pertenecientes a la misma familia intelectual y espiritual. Defend&#x00ED;an los derechos de la experiencia, y realmente eran muy buenos observadores, pero ante todo eran mecanicistas y cristianos ortodoxos (Roger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1993</xref>, p. 731).  </p><p>Las tres primeras d&#x00E9;cadas del siglo XIX fueron testimonio del nuevo triunfo de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea. Los naturalistas m&#x00E1;s destacados defend&#x00ED;an especialmente esta generaci&#x00F3;n en el caso de los infusorios y de los gusanos par&#x00E1;sitos, bas&#x00E1;ndose en experiencias emp&#x00ED;ricas (Farley, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1977</xref>, p. 31). Entre estos naturalistas se encontraba Jean-Baptiste Lamarck. </p>
		
		</sec>
		
		
		<sec id="S5">
		<title>MART&#x00CD; Y LA GENERACI&#x00D3;N ESPONT&#x00C1;NEA </title>
		
		<p>Como ya hemos visto, Mart&#x00ED; no public&#x00F3; nada acerca de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea, pero a partir de diferentes testimonios de sus contempor&#x00E1;neos y los registros manuscritos de su trabajo experimental, sabemos que fue un tema sobre el que hizo numerosos experimentos y reflexiones. A trav&#x00E9;s de uno de sus amigos y confidentes, el cl&#x00E9;rigo Fèlix Torres Amat, sabemos que estaba convencido de que hab&#x00ED;a conseguido generar formas vegetales simples a partir de materia inerte, por tanto que sab&#x00ED;a producir de forma experimental la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea. Escrib&#x00ED;a Torres Amat en su obra dedicada a los escritores catalanes al referirse a los trabajos experimentales de Mart&#x00ED;:  </p>
		
		<p>Estos ensayos tuvieron por objeto la producci&#x00F3;n artificial de los vegetales por la organizaci&#x00F3;n de la materia inorg&#x00E1;nica; habiendo alcanzado a formar a su arbitrio varias confervas, tremolas y otras plantas celulares, teni&#x00E9;ndose presentido haberse extendido igualmente a algunas vasculares (1836, p. 381). </p>
		
		<p>Otro testimonio de los trabajos de Mart&#x00ED; sobre la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea fue el que hizo otro de sus amigos, el m&#x00E9;dico Jaume Parcet. Dicho m&#x00E9;dico tambi&#x00E9;n era socio de la RAMPB, y envi&#x00F3; a esta instituci&#x00F3;n el 20 de noviembre de 1832 una necrolog&#x00ED;a en recuerdo de su amigo que hab&#x00ED;a muerto dos meses antes. Esta necrolog&#x00ED;a es de gran inter&#x00E9;s ya que su autor explica que frecuent&#x00F3; durante muchos a&#x00F1;os el gabinete laboratorio de Mart&#x00ED; y que mantuvo con &#x00E9;l largas conversaciones (Parcet, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1907</xref>, p. 700). En la explicaci&#x00F3;n que hace Parcet del trabajo de Mart&#x00ED; en el gabinete quedan claramente reflejados los experimentos sobre la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea: </p>
		
		<p>Este gabinete, despreciable en apariencia e inestimable por su esencia es donde con su sublime penetraci&#x00F3;n podemos decir que ha sorprendido a la Naturaleza, pues que facilitando combinaciones de principios ha conseguido organizaciones vegetales, las cuales estaba cierto que no proced&#x00ED;an de otro s&#x00ED;mil. Se le ha o&#x00ED;do repetidas veces que a un cad&#x00E1;ver lo reducir&#x00ED;a todo a una masa t&#x00E9;rrea, y que &#x00E9;sta la dispondr&#x00ED;a despu&#x00E9;s de un modo que todos sus principios, o la mayor parte de ellos, constituir&#x00ED;an organizaciones vegetales improcedentes tambi&#x00E9;n de s&#x00ED;mil; y pertenecientes estas y las anteriores a la &#x00FA;ltima clase de Ligneo (sic) (Parcet, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1907</xref>, p. 697). </p>
		
		<p>Un tercer testimonio contempor&#x00E1;neo lo encontramos a trav&#x00E9;s de Josep Arrau, que fue un importante pintor y acad&#x00E9;mico de la RACAB. Arrau junto con otros j&#x00F3;venes constituy&#x00F3; en Barcelona en los a&#x00F1;os 1829 y 1830 una notable tertulia en la que tambi&#x00E9;n participaba Mart&#x00ED;, cuando el naturalista tarragon&#x00E9;s ya ten&#x00ED;a cerca de ochenta a&#x00F1;os. Otros participantes en dicha tertulia eran Carles Mart&#x00ED;, sobrino del naturalista tarragon&#x00E9;s, Joan Agell, que ser&#x00ED;a unos a&#x00F1;os m&#x00E1;s tarde acad&#x00E9;mico de la RACAB y catedr&#x00E1;tico de qu&#x00ED;mica de la Universidad de Barcelona, y Marià de la Pau Graells, quien se convertir&#x00ED;a en un gran entom&#x00F3;logo y catedr&#x00E1;tico de la Universidad de Madrid. En la descripci&#x00F3;n de la tertulia, Arrau se refiere a las explicaciones de Mart&#x00ED; sobre sus trabajos relativos a la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea: </p>
		
		<p>Entre estas discusiones se logr&#x00F3; varias veces que el se&#x00F1;or Mart&#x00ED; esplanase los medios que se val&#x00ED;a para lograr artificialmente la formaci&#x00F3;n y crecimiento de las plantas acu&#x00E1;ticas cript&#x00F3;gamas que el denominaba tr&#x00E9;mulas y m&#x00E1;s corrientemente materia verde, y la teor&#x00ED;a que en su concepto pod&#x00ED;a admitirse para explicar ese maravilloso fen&#x00F3;meno (Elias de Molins, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1895</xref>, vol. II, pp. 93-94). </p>
		
		<p>Tal y como recoge Arrau y podemos comprobar a trav&#x00E9;s de los manuscritos de Mart&#x00ED;, el t&#x00E9;rmino que utilizaba para referirse a los peque&#x00F1;os organismos que habr&#x00ED;a formado por generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea era «materia verde». Se trata de un t&#x00E9;rmino com&#x00FA;n en Europa en estos a&#x00F1;os, alrededor del cual se desarroll&#x00F3; un notable debate del que trataremos m&#x00E1;s adelante (Bory de Saint Vincent, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1823</xref>, pp. 324-336).</p>
		
		<p>Por &#x00FA;ltimo nos referiremos al testimonio m&#x00E1;s importante, a las palabras del propio Mart&#x00ED; en los interesant&#x00ED;simos manuscritos que se conservan de sus investigaciones y reflexiones, que como hemos dicho, solo recogen sus &#x00FA;ltimos doce a&#x00F1;os de trabajos experimentales. As&#x00ED;, en los resultados de 1816 podemos leer en su apartado 5: </p>
		
		<p>Un vaso con un excremento de palomo, y poca agua no dio gas ni mata. [materia] verde en Dbre. [diciembre] hasta el cabo de 11 d&#x00ED;as; y un frasquito tapado de medida lleno de la agua del vaso en que estuvo el excto. [excremento] por espacio de 24 horas dio gas y mata. verde al cabo de 5 d&#x00ED;as. Dbre. 23 y 27 exp. [experimento] 3 y 7 (Quintana, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1935</xref>, p. 229). </p>
		
		<p>Aqu&#x00ED; Mart&#x00ED; deja constancia de creer haber producido organismos vegetales simples, materia verde, a partir de agua y excremento de palomo. Adem&#x00E1;s describe que cambiando las condiciones en que se desarrollaba el experimento, el proceso pod&#x00ED;a producirse de forma m&#x00E1;s o menos r&#x00E1;pida. En el resultado 13 del mismo a&#x00F1;o describe un proceso parecido a partir de esti&#x00E9;rcol y agua:  </p>
		
		<p>La mata. [materia] verde en invierno suele comunte. [comunmente] manifestarse abtos. [abiertos] vasos con agua y esti&#x00E9;rcol, despu&#x00E9;s de 8 a 12 d&#x00ED;as. Dbre. [Diciembre] 27 y 31, exp. [experimento] 7 y 15 (Quintana, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1935</xref>, p. 230).  </p>
		
		<p>Como podemos comprobar Mart&#x00ED; estaba convencido de que pod&#x00ED;a producir organismos vivos a partir de agua y restos de materia org&#x00E1;nica, es decir, cre&#x00ED;a haber comprobado experimentalmente la heterog&#x00E9;nesis. Pero tambi&#x00E9;n se preguntaba si era posible producir organismos vivos a partir de la materia inerte que no proced&#x00ED;a de ning&#x00FA;n ser vivo, es decir producir procesos de abiog&#x00E9;nesis. Esto es lo que escrib&#x00ED;a en el manuscrito titulado “Problemas y resultados” en el apartado n&#x00FA;mero 15: </p>
		
		<p>As&#x00ED; como el gas carbo. [carb&#x00F3;nico] se descompone por la mata. [materia] verde, apropi&#x00E1;ndose esta su carb&#x00F3;n con que se alimenta, y crece, y soltando oxigeno en gas, dicho gas carb&#x00F3;nico con la agua pura y sin intermedio alguno, formar&#x00ED;a mat. verde? (Quintana, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1935</xref>, p. 215). </p>
		
		</sec>
		
		<sec id="S6">
		<title>POSIBLES INFLUENCIAS </title>
		
		<p>Sabemos que Mart&#x00ED; estaba al d&#x00ED;a de los debates cient&#x00ED;ficos que se estaban produciendo en Europa a trav&#x00E9;s de las publicaciones peri&#x00F3;dicas que recib&#x00ED;a y de la amplia biblioteca que pose&#x00ED;a. Por esta raz&#x00F3;n creemos que conoc&#x00ED;a las pol&#x00E9;micas contempor&#x00E1;neas sobre la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea, as&#x00ED; como las que se hab&#x00ED;an producido en otras &#x00E9;pocas, especialmente las desarrolladas en los siglos XVII y XVIII. Tenemos la suerte de que se ha conservado parte de su biblioteca, pero sabemos que hab&#x00ED;a sido todav&#x00ED;a bastante m&#x00E1;s amplia. Por una parte ya nos hemos referido al asalto que sufri&#x00F3; su casa y su gabinete por parte de las tropas napole&#x00F3;nicas, con la consiguiente destrucci&#x00F3;n de libros, manuscritos y material de investigaci&#x00F3;n. Pero adem&#x00E1;s tenemos constancia de que parte de la biblioteca que se hab&#x00ED;a conservado tras su muerte, sufri&#x00F3; considerables p&#x00E9;rdidas en a&#x00F1;os posteriores.  </p>
		
		<p>Conocemos este dato a trav&#x00E9;s de un descendiente suyo, el naturalista, ingeniero de montes y propietario agrario Joaquim Castellarnau. Seg&#x00FA;n su testimonio, que recoge Quintana, de ni&#x00F1;o jugaba en la biblioteca de Mart&#x00ED; que hab&#x00ED;a heredado el t&#x00ED;o de Castellarnau, Gaietà Mart&#x00ED; Veciana, que a su vez era nieto del naturalista tarragon&#x00E9;s (Quintana, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1935</xref>, pp. 196-197). Cuando ya era mayor Castellarnau hac&#x00ED;a las siguientes reflexiones: </p>
		
		<p>Muchos a&#x00F1;os m&#x00E1;s tarde contempl&#x00E9; con profunda pena, que las estanter&#x00ED;as de la vetusta biblioteca estaban casi vac&#x00ED;as. ¿Donde hab&#x00ED;an ido a parar los libros que con tanto goce hab&#x00ED;a hojeado en mi juventud, y que despertaron en mi quiz&#x00E1;s mi inclinaci&#x00F3;n a los estudios, que m&#x00E1;s tarde han ocupado la mayor parte de mi vida? (Quintana, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1935</xref>, p. 87)<xref ref-type="fn" rid="NOTE04">4</xref>. </p>
		
		<p>Profundizando un poco m&#x00E1;s se refiere en primer lugar a la desaparici&#x00F3;n de libros de gran valor, como <italic>Herbarum vivae eicones</italic> de Otto Brunfells o la <italic>Historia</italic> <italic>stirpium </italic>de Leonard Fuchs. No da ninguna explicaci&#x00F3;n a esta desaparici&#x00F3;n, pero no ser&#x00ED;a aventurado aducir motivos econ&#x00F3;micos. Despu&#x00E9;s Castellarnau se refiere a una posible raz&#x00F3;n de la expurgaci&#x00F3;n de la biblioteca de Mart&#x00ED;, aludiendo al «alma excesivamente religiosa» de alguno de sus descendientes que condenaba la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea porque estaba en contra de la ortodoxia cat&#x00F3;lica. As&#x00ED; pues, parece que alguno de los descendientes de Mart&#x00ED; hizo desaparecer la mayor parte de los libros que trataban sobre la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea, y por tanto que los pocos libros que se conservan donde se trata este tema podr&#x00ED;an ser tan solo una peque&#x00F1;a parte de los que hab&#x00ED;a pose&#x00ED;do. No obstante, de entre lo que queda de la biblioteca, que a pesar de las p&#x00E9;rdidas a las que nos hemos referido es notable, hemos podido encontrar algunos libros que nos pueden orientar en relaci&#x00F3;n a las influencias que sobre este tema pudo haber recibido el naturalista tarragon&#x00E9;s. </p>
		
		<p>Como hemos visto, uno de sus grandes defensores de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea durante el siglo XVIII fue Buffon. De entre los libros que se han conservado de la biblioteca de Mart&#x00ED;, encontramos siete vol&#x00FA;menes del naturalista franc&#x00E9;s que corresponden a diversas colecciones; el tomo XI de la <italic>Histoire naturelle generale et particuliere</italic>, los tomos I, III y IV de la <italic>Histoire naturelle des oisseaux</italic>, el tomo VI de la <italic>Histoire naturelle des Mineraux</italic>, y los tomos I y II de la segunda edici&#x00F3;n les <italic>Les &#x00C9;poques de la nature </italic>(Quintana, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1935</xref>, p. 275). Se trata pues de tomos sueltos de diversas colecciones que muy probablemente el acaudalado Mart&#x00ED; tendr&#x00ED;a completas, puesto que Buffon era uno de los naturalistas m&#x00E1;s prestigiosos de su &#x00E9;poca. </p>
		
		<p>En los libros que se conservan se encuentra alguna referencia a la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea, aunque no totalmente expl&#x00ED;cita. Por ejemplo, en el volumen primero de <italic>Les &#x00C9;poques de la Nature</italic> en la tercera &#x00E9;poca de la historia de la Tierra, podemos leer una referencia al origen de los vegetales por generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea aunque sin usar estos t&#x00E9;rminos: </p><p>Las mol&#x00E9;culas org&#x00E1;nicas vivas han existido desde que los elementos de un calor dulce han podido incorporarse con sustancias que componen los cuerpos organizados; ellas han producido sobre las partes elevadas del globo una infinidad de vegetales (Buffon, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1778</xref>, p. 115)<xref ref-type="fn" rid="NOTE05">5</xref>. </p>
		
		<p>No se conserva en lo que queda de la biblioteca de Mart&#x00ED; la obra en que Buffon puso de manifiesto m&#x00E1;s claramente su posici&#x00F3;n con respecto a la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea. Se trata del segundo tomo de la <italic>Histoire naturelle, g&#x00E9;n&#x00E9;rale et particulière, avec la description du cabinet du roy</italic>, publicado en 1749. Es muy probable que esta obra hubiese formado parte de la biblioteca de Mart&#x00ED; puesto que desarrollaba uno de los problemas biol&#x00F3;gicos que m&#x00E1;s le preocuparon. Pero precisamente por hacer una clara defensa de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea, esta obra podr&#x00ED;a haber sido una de las v&#x00ED;ctimas del «alma excesivamente religiosa» de alguno de los descendientes de Mart&#x00ED; a que se refer&#x00ED;a Castellarnau. </p>
		
		<p>Tampoco aparece en lo que se conserva de su biblioteca ninguna obra de Needham, quien junto a Buffon fue el gran defensor de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea en la segunda parte del siglo XVIII. Siendo Mart&#x00ED; un cat&#x00F3;lico convencido que quer&#x00ED;a hacer compatibles sus convicciones religiosas con sus pensamientos cient&#x00ED;ficos, Needham pod&#x00ED;a haber sido uno de los autores que m&#x00E1;s podr&#x00ED;an haberle interesado por su condici&#x00F3;n de sacerdote cat&#x00F3;lico que tambi&#x00E9;n quer&#x00ED;a hacer compatible la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea con sus creencias, y que tambi&#x00E9;n aceptaba una interpretaci&#x00F3;n no literal del <italic>G&#x00E9;nesis</italic>. Las obras de Needham tambi&#x00E9;n pudieron ser v&#x00ED;ctimas de la citada «alma excesivamente religiosa». </p>
		
		<p>En cambio, s&#x00ED; que se conserva de la biblioteca de Mart&#x00ED; una de las obras del gran adversario de Needham, el tambi&#x00E9;n sacerdote cat&#x00F3;lico Spallanzani. Se trata de <italic>&#x00C9;xperiences pour servir a l’histoire de la generation des animaux et des plantes</italic> (Quintana, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1935</xref>, p. 284)<italic>,</italic> la obra en que Spallanzani afirmaba que determinados vegetales pod&#x00ED;an reproducirse a partir &#x00FA;nicamente de la parte femenina de las flores sin la intervenci&#x00F3;n del polen, en consonancia con sus planteamientos preformacionistas y ovistas.  </p>
		
		<p>Mart&#x00ED; tuvo un enfrentamiento intelectual y experimental con el sacerdote italiano, puesto que en su memoria “Sobre los sexos y fecundaci&#x00F3;n de las plantas” rebat&#x00ED;a experimentalmente que determinadas plantas superiores pudieran reproducirse &#x00FA;nicamente a partir de la parte femenina de la flor, poniendo de manifiesto diversos errores cometidos por Spallanzani en el desarrollo de sus experimentos (Bernat, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2011</xref>). Por tanto, Mart&#x00ED; hab&#x00ED;a de confiar poco en los trabajos experimentales de Spallanzani con los que habr&#x00ED;a tratado de desmentir los resultados de Buffon y sobre todo los de Needham, puesto que hab&#x00ED;a comprobado personalmente que el sacerdote italiano comet&#x00ED;a importantes errores en este tipo de trabajos. En consecuencia es muy posible que tambi&#x00E9;n se sintiera desde el punto de vista experimental m&#x00E1;s cerca del trabajo del sacerdote cat&#x00F3;lico ingl&#x00E9;s. </p>
		
		<p>La obra de Spallanzani que se conserva en la biblioteca de Mart&#x00ED; es la traducci&#x00F3;n al franc&#x00E9;s del original italiano, realizada por el naturalista suizo y pastor protestante Jean Senebier, que adem&#x00E1;s incluye un largo escrito de este &#x00FA;ltimo. Este naturalista ginebr&#x00E9;s trabaj&#x00F3; experimentalmente sobre la «materia verde» y sobre otro de los temas que preocuparon a Mart&#x00ED;, la nutrici&#x00F3;n de las plantas. Los trabajos de Senebier pudieron tener una notable influencia en Mart&#x00ED;, puesto que se conservan tres obras en su biblioteca relacionadas con el estudio de la influencia de la luz solar sobre los vegetales, adem&#x00E1;s de los cinco vol&#x00FA;menes de su fisiolog&#x00ED;a vegetal (Quintana, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1935</xref>, p. 127). </p>
		
		<p>El texto de Senebier que se incluye en la traducci&#x00F3;n de la obra de Spallanzani consta de 88 p&#x00E1;ginas donde el naturalista suizo hace un esbozo de la historia de los organismos. Defiende el preformacionismo afirmando que la generaci&#x00F3;n no es una creaci&#x00F3;n sino el desarrollo de un ser preexistente, y que negar este hecho nos acercar&#x00ED;a al ateismo (Senebier, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">1787</xref>, pp. XI-XIII). M&#x00E1;s adelante al afirmar que absolutamente todos los organismos, incluso los infusorios, han estado preformados, niega indirectamente la posibilidad de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea: </p>
		
		<p>No hay en absoluto hombres, animales, plantas, anim&#x00E1;culos de infusi&#x00F3;n que no hayan existido, dir&#x00ED;a casi vivido desde hace seis mil a&#x00F1;os, y que desde este tiempo, no hayan experimentado un desarrollo sucesivo en el seno de las hembras donde estaban depositados (Senebier, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">1787</xref>, p. XXIX). </p>
		
		<p>A continuaci&#x00F3;n Senebier trata de desacreditar la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea a&#x00FA;n sin citarla, asoci&#x00E1;ndola al azar, la ignorancia, y tambi&#x00E9;n al ateismo: </p>
		
		<p>... los fetos no existen desde toda la eternidad, puesto que son finitos y sucesivos, estos no son la obra del azar, que no es m&#x00E1;s que una palabra, o el recurso de la ignorancia, o el asilo del ateismo que no ha reflexionado, puesto que estos fetos son muy complejos ... </p>
		
		<p>Mart&#x00ED;, que como veremos compart&#x00ED;a con Senebier muchas de sus ideas sobre la denominada «materia verde», no pod&#x00ED;a participar de su postura con respecto a la generaci&#x00F3;n de los organismos. Pero aunque sus presupuestos religiosos no coincidieran totalmente, es probable que las reflexiones que hac&#x00ED;a en relaci&#x00F3;n a la vinculaci&#x00F3;n del ate&#x00ED;smo con la aceptaci&#x00F3;n de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea preocuparan a Mart&#x00ED; puesto que era un ferviente cristiano cat&#x00F3;lico. </p>
		
		<p>El texto de Senebier acaba con una defensa de los experimentos que Spallanzani presenta en la obra sobre la reproducci&#x00F3;n de los vegetales, que Mart&#x00ED; impugnar&#x00ED;a en la memoria a la que ya nos hemos referido. A continuaci&#x00F3;n aparece la refutaci&#x00F3;n de unos escritos del fisi&#x00F3;logo vegetal Jan Ingen-Housz, y finalmente se encuentra el n&#x00FA;cleo central de libro, la traducci&#x00F3;n de la obra de Spallanzani sobre la generaci&#x00F3;n de animales y plantas. A lo largo de toda ella defiende el preformacionismo ovista, apoy&#x00E1;ndose en su trabajo experimental y en el de otros notables naturalistas suizos como Bonnet y Haller, y ataca los planteamientos de Buffon, en especial la epig&#x00E9;nesis. Pero en este texto de Spallanzani no aparece ninguna referencia directa a la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea. </p>
		
		<p>Otro naturalista que pudo haber influenciado a Mart&#x00ED; fue Lamarck, un autor que acept&#x00F3; la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea muy tard&#x00ED;amente, cuando ya ten&#x00ED;a cerca de sesenta a&#x00F1;os, para convertirla en un elemento fundamental de su teor&#x00ED;a evolucionista. En lo que se conserva de la biblioteca de Mart&#x00ED; encontramos una obra de Lamarck, el <italic>Système des Animaux sans vertèbres</italic> publicada en Par&#x00ED;s en el a&#x00F1;o 1801. Se trata de una destacada obra del naturalista franc&#x00E9;s puesto que en ella aparece la primera formulaci&#x00F3;n escrita de su teor&#x00ED;a evolucionista. Esta primera formulaci&#x00F3;n aparece en la reproducci&#x00F3;n del discurso de apertura del a&#x00F1;o 1800 de los cursos de zoolog&#x00ED;a que impart&#x00ED;a en el Mus&#x00E9;um national d’Histoire naturelle de Par&#x00ED;s, que se incluye al principio de la obra. </p>
		
		<p>Lamarck tard&#x00F3; mucho en aceptar la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea debido a que una de las grandes convicciones que ten&#x00ED;a sobre la naturaleza era que exist&#x00ED;a un «hiatus inmenso» (Lamarck, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1801</xref>, p. 5) entre la materia bruta y la viva, haciendo que el paso directo de la primera a la segunda fuera enormemente dif&#x00ED;cil, en realidad imposible para &#x00E9;l durante la mayor parte de su vida. Esto le supuso un problema importante en el desarrollo de su modelo evolucionista partiendo de su concepci&#x00F3;n materialista, puesto que le dificultaba comprender c&#x00F3;mo se originaban los seres vivos. </p>
		
		<p>Parece que fue aceptando la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea a partir de sus estudios sobre los infusorios, considerando que esta forma de vida animal tan elemental s&#x00ED; que pod&#x00ED;a producirse a trav&#x00E9;s de dicho proceso (Corsi, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2001</xref>, p. 90). A partir de 1802 Lamarck acept&#x00F3; totalmente la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea de las formas vivas m&#x00E1;s sencillas, convirti&#x00E9;ndose en un paso crucial para el desarrollo de su teor&#x00ED;a evolucionista (Burkhardt, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1977</xref>, p. 139). Sin embargo la obra de Lamarck que se conserva de la biblioteca de Mart&#x00ED; fue escrita entre 1800 y 1801, cuando Lamarck empezaba a aceptar el proceso, aunque solo se atrevi&#x00F3; a defenderlo veladamente. </p>
		
		<p>En el citado discurso de apertura Lamarck hace alguna vaga alusi&#x00F3;n a la posibilidad de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea, pero sin utilizar en ning&#x00FA;n caso la expresi&#x00F3;n. Ocurre por ejemplo cuando Lamarck se refiere a que es la naturaleza quien produce los animales m&#x00E1;s simples: «Esta facilidad, esta abundancia, esta rapidez con la cual la naturaleza produce, multiplica y propaga los animales m&#x00E1;s simplemente organizados» (Lamarck, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1801</xref>, p. 21). </p>
		
		<p>Tambi&#x00E9;n al tratar en el mismo discurso sobre los p&#x00F3;lipos, el grupo en el cual Lamarck inclu&#x00ED;a todav&#x00ED;a a los infusorios en estos a&#x00F1;os, vuelve a hacer afirmaciones solo comprensibles en el contexto de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea: </p>
		
		<p>Ellos constituyen el &#x00FA;ltimo de los escalones que se pueden se&#x00F1;alar en este interesante reino, y es entre ellos donde se encuentra el t&#x00E9;rmino desconocido de la escala animal, en una palabra los esbozos de la animalizaci&#x00F3;n que la naturaleza forma y multiplica con tanta facilidad en las circunstancias favorables (Lamarck, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1801</xref>, p. 41). </p>
		
		<p>Ya en el propio texto zool&#x00F3;gico del <italic>Système des Animaux sans vertèbres</italic> escrito poco despu&#x00E9;s del discurso, encontramos algunas referencias a la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea todav&#x00ED;a m&#x00E1;s claras, pero sin llegar a usar estos t&#x00E9;rminos u otros parecidos. Al referirse de nuevo a los infusorios escribe: </p>
		
		<p>Tenemos razones para creer que para los seres vivos m&#x00E1;s sencillos, el calor, que es la madre de las generaciones y una especie de alma de los seres vivos, opera concurrentemente con la humedad, que es necesaria para efectuar cualquier desarrollo org&#x00E1;nico; esta disposici&#x00F3;n y estado de las partes crean la vida, ya sea vegetal, ya sea animal, en las peque&#x00F1;as masas gelatinosas aglomeradas que la naturaleza forma con tanta facilidad en las circunstancia favorables<italic> </italic>(Lamarck, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1801</xref>, pp. 391-392). </p>
		
		<p>En este &#x00FA;ltimo texto Lamarck escribe de nuevo c&#x00F3;mo la naturaleza crea por s&#x00ED; misma los peque&#x00F1;os infusorios. En obras posteriores, singularmente en la <italic>Philosophie zoologique</italic> publicada en <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1809</xref> y la <italic>Histoire naturelle des animaux sans vertèbres</italic> publicada entre 1815 y 1822, Lamarck fue desarrollando su modelo evolucionista y defiendi&#x00F3; de forma clara y contundente la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea. No podemos descartar que al menos alguna de las obras citadas se encontrara en la biblioteca de Mart&#x00ED;, pero que aquella «alma excesivamente religiosa» tambi&#x00E9;n las hubieran hecho desaparecer. En este sentido hay que recordar que Lamarck durante buena parte del siglo XIX fue un autor a quien se realacion&#x00F3; con la revoluci&#x00F3;n francesa, el materialismo y el ate&#x00ED;smo, como puede comprobarse en los ataques que sufri&#x00F3; en el Estado Espa&#x00F1;ol por parte de autores como Josep Planellas o Josep Letamendi (Cam&#x00F3;s, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2007a</xref>, p. XLII). Por tanto sus obras tambi&#x00E9;n pudieron haberse convertido en un objetivo de aquellos que expurgaron la biblioteca de Mart&#x00ED; por motivos religiosos. </p>
		
		<p>Hemos de a&#x00F1;adir a las obras citadas el <italic>Journal de physique, de chimie, d’histoire naturelle</italic>, del cual se conserva solo el tomo de 1803 en la biblioteca de Mart&#x00ED;, pero que posiblemente hab&#x00ED;a de contener m&#x00E1;s vol&#x00FA;menes de esta publicaci&#x00F3;n peri&#x00F3;dica puesto que fue en ella donde apareci&#x00F3; uno de los extractos de la memoria de Mart&#x00ED; sobre el aire atmosf&#x00E9;rico. La editaba Jean-Claude Delam&#x00E9;therie, y sabemos que en ella se informaba de los debates que se estaban produciendo en Europa en torno a la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea (Corsi, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2012</xref>, p. 18). </p>
		
		<p>As&#x00ED; pues, entre las obras que se conservan de la biblioteca de Mart&#x00ED; encontramos algunas donde aparece reflejada la defensa que hac&#x00ED;an algunos autores de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea, como Buffon y Lamarck, mientras tambi&#x00E9;n encontramos autores que la atacaban, como Senebier. Pero es bantante probable que en la biblioteca tambi&#x00E9;n hubieran figurado otras obras de estos y otros autores como Needham y Spallanzani, donde la defensa o la descalificaci&#x00F3;n de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea era m&#x00E1;s expl&#x00ED;cita. </p>
		
		<p>Por otra parte, en los &#x00FA;ltimos decenios del siglo XVIII y en los primeros decenios del XIX se desarroll&#x00F3; en Europa un notable debate entorno a la denominada «materia verde», la sustancia que se generaba cuando los rayos solares incid&#x00ED;an sobre el agua. Los cient&#x00ED;ficos no estaban de acuerdo en la naturaleza de dicha materia, y sorprendentemente vincularon poco este debate con el de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea. Como hemos visto Mart&#x00ED; hizo diversos experimentos sobre la producci&#x00F3;n de dicha «materia verde». </p>
		
		<p>El primero que describi&#x00F3; el proceso y que le dio el nombre de materia verde a la sustancia que se produc&#x00ED;a fue Joseph Priestley (Schofield, <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">2004</xref>, p. 139 y 154; Bory de Saint-Vicent, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1823</xref>, p. 325). Inicialmente Priestley describi&#x00F3; el material formado como un sedimento mucoso de color verde, pero sin atribuirle caracter&#x00ED;sticas vivas; sin embargo m&#x00E1;s adelante la caracteriz&#x00F3; como sustancia vegetal afirmando que se trataba de <italic>Confervas</italic>, pero continu&#x00F3; negando que se tratara de un caso de generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea bas&#x00E1;ndose en argumentos teol&#x00F3;gicos (Farley, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1977</xref>, p. 45). Mart&#x00ED;, que tambi&#x00E9;n denominaba <italic>Confervas</italic> a los organismos vegetales producidos, ten&#x00ED;a en su biblioteca diversos vol&#x00FA;menes de la obras de Priestley (Quintana, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1935</xref>, p. 281), por lo que ten&#x00ED;a que conocer sus experiencias que posiblemente fueron una de sus fuentes de inspiraci&#x00F3;n. </p>
		
		<p>Otro cient&#x00ED;fico que particip&#x00F3; en la pol&#x00E9;mica y del que ya hemos hablado fue Senebier. Repiti&#x00F3; los experimentos de Priestley, y de acuerdo con &#x00E9;l crey&#x00F3; que la materia verde era de car&#x00E1;cter vegetal aunque de una especie distinta de <italic>Conferva</italic>. Por otra parte seg&#x00FA;n Senebier esta materia verde con el tiempo se iba desarrollando hasta formar un vegetal suficientemente grande para ser visible a varios pasos de distancia (Bory de Saint-Vicent, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1823</xref>, pp. 328-329). Estas descripciones de Senebier concuerdan bastante con los datos que conocemos de las experiencias de Mart&#x00ED;. De todos modos Senebier, como Priestley, tambi&#x00E9;n negaba la existencia de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea. </p>
		
		<p>Tambi&#x00E9;n se refiere a esta pol&#x00E9;mica Ingen-Housz en el segundo volumen de su libro <italic>Exp&#x00E9;riences sur les v&#x00E9;g&#x00E9;taux</italic> que se conserva de la biblioteca de Mart&#x00ED;. En ella Ingen-Houz se refer&#x00ED;a a los experimentos de Priestley (134), pero estaba en desacuerdo con que la materia verde fuera vegetal. Defend&#x00ED;a que era materia animal formada por multitud de insectos verdes. Mart&#x00ED; nunca defendi&#x00F3; esta opini&#x00F3;n. </p>
		
		</sec>
		
		<sec id="S7">
		<title>LA PROXIMIDAD DE LAS IDEAS DE MART&#x00CD; A PLANEAMIENTOS EVOLUCIONISTAS CONTEMPOR&#x00C1;NEOS  </title>
		
		<p>Como hemos dicho, la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea era una pieza clave en el modelo evolucionista de Lamarck, y Mart&#x00ED; conoc&#x00ED;a esta teor&#x00ED;a por lo menos a partir de la obra del naturalista franc&#x00E9;s que sabemos que ten&#x00ED;a en su biblioteca. Adem&#x00E1;s, no es aventurado pensar que incluso pudiera haber llegado a conocer en Par&#x00ED;s al naturalista franc&#x00E9;s en el viaje que realiz&#x00F3; por Europa, visitando universidades, academias e institutos. Sus bi&#x00F3;grafos afirman que «le proporcion&#x00F3; la amistad de los sabios m&#x00E1;s notables de aquella &#x00E9;poca» (Parcet, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1907</xref>, p. 696), y que «a principios de este siglo recibi&#x00F3; en Par&#x00ED;s y Londres singulares muestras de aprecio de parte de sabios de aquellas academias» (Torres Amat, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">1836</xref>: XXII). Aunque de momento no disponemos de ninguna prueba concreta de su posible encuentro, estas referencias avalar&#x00ED;an dicha posibilidad. </p>
		
		<p>S&#x00ED; que sabemos que el naturalista tarragon&#x00E9;s cre&#x00ED;a haber comprobado experimentalmente que una peque&#x00F1;a y simple cript&#x00F3;gama producida por generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea, con el paso de los a&#x00F1;os pod&#x00ED;a convertirse en una planta de mayor complejidad. A este respecto Arrau se refer&#x00ED;a a lo que explicaba Mart&#x00ED; en la tertulia en la que participaba en Barcelona, a la que ya nos hemos referido: «... hab&#x00ED;a logrado por este medio plantas acu&#x00E1;ticas de un volumen de m&#x00E1;s de medio pie, con hojas o prolongaciones de la masa, a manera de alas de mariposa (...) En 1829 ten&#x00ED;a algunas de estas plantas formadas despu&#x00E9;s de la guerra de la Independencia, como objeto de curiosidad y entretenimiento» (Elias de Molins, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1895</xref>, II, p. 94). Es decir que las cript&#x00F3;gamas que produc&#x00ED;a inicialmente se transformaban en plantas acu&#x00E1;ticas m&#x00E1;s grandes y complejas que viv&#x00ED;an bastantes a&#x00F1;os.  </p>
		
		<p>Refiri&#x00E9;ndose a las t&#x00E9;cnicas que hab&#x00ED;a desarrollado Mart&#x00ED; para producir estos organismos afirmaba su amigo Torres Amat: «... hab&#x00ED;a llegado a saber formarlas, como en efecto las formaba siempre que quer&#x00ED;a, ya m&#x00E1;s a prisa, ya m&#x00E1;s poco a poco, ya grandes, ya peque&#x00F1;as. Convert&#x00ED;a unas cript&#x00F3;gamas en otras, formaba fibras vegetales, y de estas pasaba a formar algunas plantas» (Torres Amat, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">1836</xref>, p. 382). </p>
		
		<p>Es interesante constatar la gran perfecci&#x00F3;n t&#x00E9;cnica que le atribuye para conseguir producir plantas de muy diversas formas, y como pod&#x00ED;a transformar unas criptogramas en otras hasta llegar a formar algunas plantas, aumentando por tanto su complejidad. </p>
		
		<p>El mismo Torres Amat recoge en su diccionario una serie de preguntas que Mart&#x00ED; hizo en el a&#x00F1;o 1819 a un cl&#x00E9;rigo, muy probablemente el mismo, en las que intentaba esclarecer si sus ideas cient&#x00ED;ficas eran compatibles con la fe cat&#x00F3;lica (Torres Amat, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">1836</xref>, p. 383). Estas preguntas nos permiten conocer algunas de las ideas cient&#x00ED;ficas que Mart&#x00ED; ocultaba por miedo a ser considerado hereje. Una de las preguntas fue la siguiente:  </p>
		
		<p>¿Y se opone la fe, prosigui&#x00F3; el religioso naturalista, el pensar que la producci&#x00F3;n de las plantas y animales fue obra de la virtud que dio el Criador a los cuatro elementos, y que esta obra dur&#x00F3; much&#x00ED;simos a&#x00F1;os? (Torres Amat, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">1836</xref>, p. 384).  </p>
		
		<p>Esta pregunta pone de manifiesto que Mart&#x00ED; pensaba en la posibilidad que Dios hubiese dado a la materia inerte que hab&#x00ED;a creado, la capacidad de ir produciendo las plantas y animales que habitan la Tierra a lo largo de much&#x00ED;simos a&#x00F1;os. Estas ideas constitu&#x00ED;an un primer esbozo de un planteamiento evolucionista de&#x00ED;sta.  </p>
		
		<p>Quiz&#x00E1;s el testimonio m&#x00E1;s importante en relaci&#x00F3;n a esta posibilidad que contemplaba Mart&#x00ED; lo encontramos en un texto manuscrito que forma parte del cuadernillo de “Problemas y resultados” en el apartado 10. Consiste en una serie de reflexiones en torno a la producci&#x00F3;n de las diversas estructuras vegetales a partir de la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea, donde llega a preguntarse si a partir de este proceso se originar&#x00ED;an<italic> </italic>todas las plantas: </p>
		
		<p>As&#x00ED; como el agua que contiene una mata. [materia] carbonosa miscible con ella, se vuelve amarilla y verde al Sol, que de ella se precipita una mata. verde, que esta se forma a mi voluntad en puntos, faxas, granos, en conclobaciones mas o menos grandes parenchimatosas, en pieles; en substancias gelatinosas, membran&#x00E1;ceas, cori&#x00E1;ceas, capilares, a saber en plantas vegetantes dentro, o a la superficie de las aguas ¿Podr&#x00ED;ase tambi&#x00E9;n descubrir el mecanismo con que se forman el liber, la madera, las fibras en corticales, como lignosas, las hojas, las flores, etc., mayormente de las plantas que vegetan pte. [preferentemente] en el agua y pte. fuera de ella, de las que necesitan mucha agua, o de la sombra, como musgos , lichenes, etc., en fin dimanar&#x00ED;an todas las plantas de aquella agua que observ&#x00E9; amarillenta, en que principia la vegetaci&#x00F3;n de una substancia carbonosa destituida un instante antes de lo que se llama vida? (Quintana, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1935</xref>, p. 223). </p>
		
		<p>A lo largo de la reflexi&#x00F3;n admite la posibilidad de que a partir de «materia carbonosa destituida de vida» pudiera formarse «materia verde», organismos fotosint&#x00E9;ticos simples, cript&#x00F3;gamas, y a partir de ellas musgos, l&#x00ED;quenes, y plantas superiores con hojas y flores. Es decir admite la posibilidad de evoluci&#x00F3;n de las plantas, que en cierta medida sabemos que cre&#x00ED;a que hab&#x00ED;a comprobado a trav&#x00E9;s de sus experimentos seg&#x00FA;n los testimonios citados de Parcet y Torres Amat. </p>
		
		<p>Mart&#x00ED; parece poder encajar la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea que originar&#x00ED;a los organismos m&#x00E1;s sencillos en su visi&#x00F3;n del funcionamiento arm&#x00F3;nico del conjunto de la naturaleza, en un concepto pr&#x00F3;ximo al equilibrio natural de Lamarck (Corsi, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2001</xref>, p. 89). Podemos comprobarlo en otro texto que tambi&#x00E9;n procede del manuscrito “Experimentos y observaciones” del 21 de mayo de 1817. Para Mart&#x00ED; la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea ser&#x00ED;a un medio para la conservaci&#x00F3;n de las especies «...cuando la mano del hombre abusando de los inmensos beneficios del Criador del universo, destruyera alguna de les especies vegetales» (Quintana, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1935</xref>, p. 179). </p>
		
		<p>Un elemento necesario para admitir un modelo evolucionista gradualista como el de Lamarck, es la necesidad de enormes per&#x00ED;odos de tiempo para producir la gran diversidad de organismos que existen. Mart&#x00ED;, que como naturalista tambi&#x00E9;n estaba interesado por la geolog&#x00ED;a puesto que hab&#x00ED;a constituido una colecci&#x00F3;n geol&#x00F3;gica y parece que ten&#x00ED;a trabajos in&#x00E9;ditos sobre esta materia, defend&#x00ED;a que la historia de la Tierra era bastante m&#x00E1;s larga que la que le atribu&#x00ED;a la interpretaci&#x00F3;n literal del <italic>G&#x00E9;nesis</italic>. Los seis d&#x00ED;as de la creaci&#x00F3;n no corresponder&#x00ED;an a per&#x00ED;odos de 24 horas sino a seis largu&#x00ED;simos per&#x00ED;odos de tiempo, planteamiento que Mart&#x00ED; habr&#x00ED;a explicado a un m&#x00E9;dico del ej&#x00E9;rcito franc&#x00E9;s en 1810 (Torres Amat, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">1836</xref>, p. 384).  </p>
		
		<p>La duda de que este planteamiento fuese compatible con la religi&#x00F3;n cat&#x00F3;lica, tambi&#x00E9;n se la plante&#x00F3; al cl&#x00E9;rigo que visit&#x00F3; en Barcelona, en la entrevista a la que nos hemos referido anteriormente. En la pregunta Mart&#x00ED; plantea que la creaci&#x00F3;n de la Tierra podr&#x00ED;a remontarse a cuarenta mil a&#x00F1;os o incluso m&#x00E1;s: «¿Puedo yo sin faltar a la fe sospechar que la creaci&#x00F3;n de cielo y de la tierra, o de los cuatro elementos de que se habla en los primeros vers&#x00ED;culos del G&#x00E9;nesis, hace cuarenta mil a&#x00F1;os o m&#x00E1;s que sucedi&#x00F3;? ... ¿He de creer como de fe que los seis d&#x00ED;as de la creaci&#x00F3;n fueros naturales, esto es de 24 horas cada uno?» (Torres Amat, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">1836</xref>, p. 384).  </p>
		
		<p>La idea de una larga historia de la Tierra estaba presente en las <italic>&#x00C9;poques de la nature</italic> de Buffon, que como hemos visto se encontraba entre las obras de la biblioteca de Mart&#x00ED;. Tambi&#x00E9;n aparece el <italic>Système des Animaux sans vertèbres </italic>de Lamarck que tambi&#x00E9;n pose&#x00ED;a Mart&#x00ED;, aunque en otros textos del naturalista franc&#x00E9;s esta idea aparece con m&#x00E1;s claridad, como por ejemplo en la adici&#x00F3;n que se incluye en la <italic>Philosophie zoologique</italic> (Lamarck, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1809</xref>, vol. II, p. 474-475).<italic> </italic></p>
		
		<p>Una idea importante de los modelos evolucionistas del siglo XIX que no aparece en lo que conocemos de Mart&#x00ED;, es la adaptaci&#x00F3;n de los organismos al medio. El naturalista tarragon&#x00E9;s ten&#x00ED;a que conocer que Lamarck planteaba como mecanismo fundamental de adaptaci&#x00F3;n al medio la herencia de los caracteres adquiridos. Este planteamiento aparece en el Système des Animaux sans vertèbres, la obra de Lamarck que se conserva de la biblioteca de Mart&#x00ED;: </p>
		
		<p>... a causa de estas influencias diversas, las facultades se ampl&#x00ED;an y se fortifican por el uso, diversific&#x00E1;ndose por las nuevas costumbres conservadas largo tiempo; y insensiblemente la conformaci&#x00F3;n, la consistencia, en una palabra la naturaleza y el estado de las partes as&#x00ED; como de los &#x00F3;rganos, participan de las consecuencias de todas estas influencias, se conservan y se propagan por la generaci&#x00F3;n (Lamarck, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1801</xref>, p. 13). </p>
		
		<p>As&#x00ED; pues Mart&#x00ED; ten&#x00ED;a que conocer que Lamarck defend&#x00ED;a este mecanismo. Sin embargo, no hemos encontrado en los materiales que se conservan de Mart&#x00ED; o en los datos que nos aportan sus contempor&#x00E1;neos, nada que nos permita confirmar que compart&#x00ED;a la defensa de la herencia de los caracteres adquiridos como mecanismo de adaptaci&#x00F3;n. Sin embargo, es muy posible que aceptase este tipo de herencia, puesto que la mayor parte de los naturalistas contempor&#x00E1;neos de Mart&#x00ED; as&#x00ED; lo hac&#x00ED;an.  </p>
		
		<p>En cambio, s&#x00ED; que mostr&#x00F3; inter&#x00E9;s por descubrir otro mecanismo de cambio de los organismos, la hibridaci&#x00F3;n, por la que tambi&#x00E9;n se interesaron muchos evolucionistas del siglo XIX. Al final de la memoria sobre la fecundaci&#x00F3;n de las plantas, Mart&#x00ED; manifiesta su aceptaci&#x00F3;n del proceso as&#x00ED; como la necesidad de trabajar experimentalmente sobre la hibridaci&#x00F3;n por los beneficios que podr&#x00ED;a acarrear: </p>
		
		<p>Ya no es permitido el dudar de la hibrid&#x00E9;z vegetal que el Se&#x00F1;or Koeulreuter ha confirmado igualmente con felices experimentos en las Digitales y Lobebias. Pero es muy de estra&#x00F1;ar, atendida la actividad, con que se cultivan algunas partes de la Filosof&#x00ED;a natural, que no se haya proseguido un trabaxo tan agradable que, empezado con acierto, parece prometer tantos y tan grandes progresos (Mart&#x00ED;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1791?</xref>, p. 80). </p>
		
		<p>Tambi&#x00E9;n disponemos del testimonio de Parcet, que afirma que Mart&#x00ED; consigui&#x00F3; plantas mixtas a partir de la fecundaci&#x00F3;n artificial de especies diferentes (Parcet, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1907</xref>, p. 698). Y su amigo, el notable naturalista barcelon&#x00E9;s Agust&#x00ED; Ya&#x00F1;ez, explica que hizo ensayos sobre plantas h&#x00ED;bridas desde el &#x00FA;ltimo tercio del siglo XVIII, especialmente con cucurbit&#x00E1;ceas que reprodujo por espacio de muchos a&#x00F1;os, haciendo diferentes combinaciones y obteniendo formas extravagantes de melones, pepinos y calabazas (Ya&#x00F1;ez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT33">1845</xref>: II, 227). </p>
		
		<p>En los a&#x00F1;os de vida de Mart&#x00ED; dos naturalistas publicaron planteamientos evolucionistas m&#x00E1;s o menos desarrollados: Erasmus Darwin y Lamarck. No tenemos ninguna referencia que nos permita pensar que Mart&#x00ED; conoc&#x00ED;a la obra del primero, aunque no lo podemos descartar totalmente. En cambio, Mart&#x00ED; conoc&#x00ED;a el modelo evolucionista de Lamarck, al menos en su primera formulaci&#x00F3;n. Adem&#x00E1;s Mart&#x00ED; compart&#x00ED;a con el naturalista franc&#x00E9;s algunas de las ideas b&#x00E1;sicas de su modelo de evoluci&#x00F3;n: la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea, la transformaci&#x00F3;n progresiva de los organismos, y un largo tiempo en la historia de la Tierra que permitiera dicha transformaci&#x00F3;n. Pero al no tener constancia de que asum&#x00ED;a como mecanismo de adaptaci&#x00F3;n al medio la herencia de los caracteres adquiridos, no podemos afirmar que Mart&#x00ED; llegara a asumir el modelo de evoluci&#x00F3;n de Lamarck, aunque s&#x00ED; podemos decir que comparti&#x00F3; bastantes de sus ideas. </p>
		
		<p>Estos hechos podr&#x00ED;an explicar la influencia de los planteamientos evolucionistas de Lamarck en el citado amigo de Mart&#x00ED;, Agust&#x00ED; Ya&#x00F1;ez. Mucho m&#x00E1;s joven que el naturalista tarragon&#x00E9;s, Ya&#x00F1;ez le homenaje&#x00F3; en la primera edici&#x00F3;n de su obra Lecciones de historia natural, al referirse a &#x00E9;l como «sabio» y «honor de nuestro principado» (Ya&#x00F1;ez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1820</xref>, p. 219). Y tambi&#x00E9;n en la edici&#x00F3;n de <xref ref-type="bibr" rid="CIT33">1845</xref>, donde refri&#x00E9;ndose a la novedad y gran importancia de las investigaciones realizadas por Mart&#x00ED;, afirmaba que «si llegasen a publicarse, no dudo que causar&#x00E1;n mutaciones de mucha consideraci&#x00F3;n en la fisiolog&#x00ED;a de los vegetales» (Ya&#x00F1;ez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT33">1845</xref>, vol. II, p. 283). </p>
		
		<p>Esta gran admiraci&#x00F3;n que manifiesta Ya&#x00F1;ez hacia Mart&#x00ED; y su trabajo cient&#x00ED;fico, podr&#x00ED;a haberle influido en su aceptaci&#x00F3;n de las teor&#x00ED;as evolucionistas de Lamarck que puso de manifiesto en el <italic>Diccionario pintoresco de Historia Natural y de Agricultura</italic> (Sucarrats, <xref ref-type="bibr" rid="CIT30">2006</xref>, pp. 145-149; Cam&#x00F3;s, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2007b</xref>, pp. 122-129). </p>
		
		</sec>
		
		
		<sec id="S8">
		<title>CONCLUSIONES </title>
		
		<p>Como hemos visto, Antoni de Mart&#x00ED; i Franquès fue un gran cient&#x00ED;fico que hizo un enorme trabajo experimental en los gabinetes que instal&#x00F3; primero en Altafulla, su pueblo natal, y m&#x00E1;s tarde en la ciudad de Tarragona. Aunque desarroll&#x00F3; su excepcional trabajo experimental alejado de los lugares donde se produc&#x00ED;an los grandes avances cient&#x00ED;ficos en Europa, su gran biblioteca, la vinculaci&#x00F3;n a los n&#x00FA;cleos cient&#x00ED;ficos barceloneses y su viaje por las principales capitales europeas visitando las instituciones cient&#x00ED;ficas m&#x00E1;s relevantes, le permitieron conocer con gran prontitud los principales logros cient&#x00ED;ficos que se produc&#x00ED;an en Europa en el &#x00FA;ltimo tercio del siglo XVIII y primeras d&#x00E9;cadas del siglo XIX. </p>
		
		<p>De su ingente trabajo experimental aquello que tuvo una cierta repercusi&#x00F3;n tanto en el Estado Espa&#x00F1;ol como en los principales centros cient&#x00ED;ficos internacionales, fueron sus ajustados c&#x00E1;lculos experimentales sobre la composici&#x00F3;n del aire atmosf&#x00E9;rico que fueron publicados en diferentes revistas europeas. Tambi&#x00E9;n tuvo repercusi&#x00F3;n el &#x00FA;nico trabajo cient&#x00ED;fico que public&#x00F3;, la memoria sobre la reproducci&#x00F3;n de los vegetales donde rebat&#x00ED;a experimentalmente algunos trabajos del naturalista y sacerdote cat&#x00F3;lico Lazzaro Spallanzani. </p>
		
		<p>Sin embargo conocemos a trav&#x00E9;s del testimonio de sus contempor&#x00E1;neos y de los manuscritos que se conservan de su trabajo experimental, que dedic&#x00F3; un enorme esfuerzo a investigar sobre la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea de formas vegetales simples que denominaba materia verde, igual que lo hac&#x00ED;an otros cient&#x00ED;ficos en diversas partes de Europa que investigaban sobre el mismo tema. Tambi&#x00E9;n sabemos que Mart&#x00ED; estaba convencido de que a trav&#x00E9;s de sus experimentos era capaz de generar formas vivas a partir de materia inanimada, y de desarrollar un cierto control del proceso variando las circunstancias en que lo produc&#x00ED;a. A partir de los libros que se conservan de su biblioteca, puede comprobarse que recibi&#x00F3; influencias sobre este tema de autores como Buffon, Senebier, Priestley y Lamarck. Pero como conocemos que alguno de sus descendientes hizo desaparecer diversos libros sobre la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea por considerarla contraria a la religi&#x00F3;n cat&#x00F3;lica, es presumible que Mart&#x00ED; tambi&#x00E9;n poseyera los libros de los cient&#x00ED;ficos cat&#x00F3;licos Spallanzani y Needham que desarrollaron un importante debate en torno a este proceso en la segunda parte del siglo XVIII. </p>
		
		<p>A pesar de su enorme trabajo experimental dedicado a la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea y de su convencimiento de que era capaz de controlar experimentalmente dicho proceso, no public&#x00F3; ni una sola l&#x00ED;nea dedicada a este tema. Su profunda religiosidad y el miedo a ser acusado de hereje por buena parte de sus contempor&#x00E1;neos cat&#x00F3;licos, fue la causa principal de esta autocensura. Y aunque sabemos que su amigo el cl&#x00E9;rigo liberal Fèlix Torres Amat le explic&#x00F3; que seg&#x00FA;n su criterio sus convicciones cient&#x00ED;ficas no entraban en contradicci&#x00F3;n con la religi&#x00F3;n cat&#x00F3;lica, no logr&#x00F3; convencer ni a Mart&#x00ED; ni a sus herederos de que publicaran los trabajos del naturalista tarragon&#x00E9;s dedicados a este delicado y controvertido tema. </p>
		
		<p>Por otra parte tambi&#x00E9;n puede constatarse la cercan&#x00ED;a del pensamiento de Mart&#x00ED; en relaci&#x00F3;n a la aparici&#x00F3;n y la transformaci&#x00F3;n de los organismos, con el del naturalista Jean Baptiste Lamarck, de quien pose&#x00ED;a al menos una obra en su biblioteca, el <italic>Système des Animaux sans vertèbres</italic>, en la que el naturalista franc&#x00E9;s desarroll&#x00F3; por escrito una primera formulaci&#x00F3;n de su modelo evolucionista. Adem&#x00E1;s Mart&#x00ED; compart&#x00ED;a con Lamarck diversos aspectos de su teor&#x00ED;a como la generaci&#x00F3;n espont&#x00E1;nea de las formas vivas m&#x00E1;s sencillas, una historia de la Tierra mucho m&#x00E1;s larga que la que se deduc&#x00ED;a de la lectura literal del <italic>Genesis</italic>, as&#x00ED; como la posibilidad de que los organismos tendieran a transformarse en formas m&#x00E1;s complejas. Y aunque no sabemos si compart&#x00ED;a la defensa de la herencia de los caracteres adquiridos como mecanismo b&#x00E1;sico en la transformaci&#x00F3;n de los organismos a lo largo del tiempo, s&#x00ED; que conocemos que investig&#x00F3; sobre otro mecanismo de transformaci&#x00F3;n de los organismos, la hibridaci&#x00F3;n. </p>

		</sec>
	</body>

	<back>
	
		
	
	<sec id="notas">
	<title>NOTAS</title>
	
		<fn-group>
	
			<fn id="NOTE01"><label>1</label><p>Este art&#x00ED;culo se enmarca en el proyecto “Ciencia y creencia entre dos mundos. Evolucionismo, biopol&#x00ED;tica y religi&#x00F3;n en Espa&#x00F1;a y Argentina” (HAR2010-21333-C03-03), financiado por la Direcci&#x00F3;n General de Investigaci&#x00F3;n, Ministerio de Econom&#x00ED;a y Competitividad.</p></fn>
			<fn id="NOTE02"><label>2</label><p>EXTRACTO “de una memoria sobre los sexos y fecundaci&#x00F3;n de las plantas que el socio libre D. Antonio Mart&#x00ED; ley&#x00F3; a la Real Academia Medico Pr&#x00E1;ctica de Barcelona” <italic>Diario de los nuevos descubrimientos de todas las ciencias f&#x00ED;sicas, que tienen alguna relaci&#x00F3;n con las diferentes partes del arte de curar</italic>, tomo II, n. V, 321-345. Madrid 1793.</p></fn>
			<fn id="NOTE03"><label>3</label><p>SOBRE (1797) “la fecundaci&#x00F3;n de las plantas”, <italic>Seminario de Agricultura y Artes dirigido a los p&#x00E1;rrocos</italic>, Madrid, 31 de agosto de 1797, p. 120.</p></fn>
			<fn id="NOTE04"><label>4</label><p>Traducido del catal&#x00E1;n, como tambi&#x00E9;n haremos de los siguientes textos escritos por Quintana en la misma lengua.</p></fn>
			<fn id="NOTE05"><label>5</label><p>Traducido del franc&#x00E9;s, como tambi&#x00E9;n lo haremos en textos posteriores de Buffon, Senebier y Lamarck.</p></fn>
			
			
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			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>

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			  <article-title>Antoni Martí i Franquès i el sexe de les plantes</article-title>
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			  <comment>Tesis doctoral, dirigida por Jon Arrizabalaga, UAB. http://www.tdx.cat/TDX-0314108-153139</comment>
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