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				<journal-title>Asclepio. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
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		<p>A muchas personas dentro y fuera del campo de la historia de la medicina y de la ciencia podr&#xed;a parecerles que a estas alturas ya est&#xe1; todo dicho sobre el descubrimiento de la circulaci&#xf3;n de la sangre por William Harvey. Nada m&#xe1;s alejado de la realidad, como Andrew Cunningham muestra de modo magistral en esta nueva monograf&#xed;a suya que, seg&#xfa;n reconoce en su pr&#xf3;logo, fue concebida en una etapa profesional suya muy temprana y probablemente sea el &#xfa;ltimo libro que publique. </p>
		<p>Desde los a&#xf1;os setenta hasta su jubilaci&#xf3;n a finales de 2013, Cunningham trabaj&#xf3; en el Departamento de Historia y Filosof&#xed;a de la Ciencia de la Universidad de Cambridge, entregado a la docencia e investigaci&#xf3;n en historia de la medicina y de la ciencia, primero como profesor integrante de la Cambridge Wellcome Unit for the History of Medicine y, tras el cierre de esa unidad en el a&#xf1;o 2000, como investigador senior de dicho departamento.</p>
		<p>La obra de Cunningham es original y brillante, adem&#xe1;s de poseer un singular estilo narrativo. Tal como &#xe9;l mismo anot&#xf3; en la introducci&#xf3;n al volumen, publicado en la prestigiosa colecci&#xf3;n &#x201c;Variorum Collected Studies&#x201d; y que agrupa una cuidada selecci&#xf3;n de trabajos suyos, el principal denominador com&#xfa;n en el amplio espectro de cuestiones por las que han transitado sus investigaciones ha sido su indagaci&#xf3;n sobre la identidad de distintos asuntos, disciplinas, argumentos y enfermedades del pasado, confront&#xe1;ndolos con sus correlatos del presente y problematizando su identificaci&#xf3;n mutua (<xref ref-type="bibr" rid="B4">Cunningham, 2012, pp. vii-ix</xref>). Durante casi cinco d&#xe9;cadas, Cunningham ha disecado de modo agudo y minucioso, con la ayuda de su afilado estilete, un considerable volumen de fuentes hist&#xf3;rico-m&#xe9;dicas, asumiendo que los cambios en las ideas se encuentran estrechamente ligados a planes, intenciones, proyectos y programas de investigaci&#xf3;n desarrollados por personas de carne y hueso en sus propios contextos vitales; todo ello en sinton&#xed;a con una historia intelectual que entiende el pensamiento como una actividad humana m&#xe1;s, contingente y espec&#xed;fica de su tiempo, y no como una sucesi&#xf3;n de textos y doctrinas incorp&#xf3;reas.</p>
		<p>La historia de la anatom&#xed;a en la tradici&#xf3;n m&#xe9;dica occidental, desde la Antig&#xfc;edad hasta bien entrado el siglo XIX, ha constituido uno de los focos de mayor atenci&#xf3;n en su trayectoria investigadora. Viene al caso destacar en este campo sus estudios sobre el influjo de los proyectos de investigaci&#xf3;n anat&#xf3;mica de la Antig&#xfc;edad en los anatomistas que, en su af&#xe1;n por emular a los antiguos, se propusieron recuperar, a partir de finales del siglo XV, los textos y pr&#xe1;cticas de estos como fuente inspiradora de sus trabajos. El hito inicial de esta sugerente l&#xed;nea, ya apuntada en un temprano art&#xed;culo (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Cunningham, 1975</xref>) a partir de un cap&#xed;tulo de su tesis doctoral (1974), lo marca su inspirador trabajo de 1985 sobre el determinante influjo del proyecto aristot&#xe9;lico acerca del movimiento en los animales en el programa de investigaci&#xf3;n anat&#xf3;mica de Girolamo Fabrizi d&#x2019;Acquapendente, el maestro de Harvey en la Universidad de Padua (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Cunningham, 1985, pp. 195-222, 330-331</xref>) y se prolonga en su monograf&#xed;a sobre la &#x201c;resurrecci&#xf3;n&#x201d; de los proyectos anat&#xf3;micos de las autoridades de la Antig&#xfc;edad cl&#xe1;sica (Plat&#xf3;n, Arist&#xf3;teles, Her&#xf3;filo/Eras&#xed;strato y Galeno) en la obra de una selecta muestra de anatomistas de los siglos XV y XVI (Gabriele de Zerbis, Alessandro Benedetti, Jacopo Berengario da Carpi, Wilhelm Copp, Johann Guenther von Andernach, Jacobus Sylvius, Andreas Vesalius, Realdo Colombo y el propio Fabrizi d&#x2019;Acquapendente) (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Cunningham, 1997</xref>).</p>
		<p>
			<italic>&#x2018;I Follow Aristotle&#x2019;: How William Harvey Discovered the Circulation of the Blood</italic>, la nueva monograf&#xed;a de Cunningham, pone un brillante broche final a esta l&#xed;nea de investigaci&#xf3;n suya. La encabeza un sustancioso pr&#xf3;logo donde resume su argumento acerca de c&#xf3;mo Harvey descubri&#xf3; la circulaci&#xf3;n de la sangre. Tal como el propio t&#xed;tulo de la obra sugiere, su descubrimiento fue una consecuencia de haber seguido un proyecto de investigaci&#xf3;n iniciado por Arist&#xf3;teles en el siglo IV antes de nuestra era, concretamente el que este dedic&#xf3; a las causas del movimiento de los animales, con obras tan destacadas como <italic>De anima</italic>, <italic>Historia animalium, De partibus animalium</italic>, <italic>De generatione animalium</italic>, <italic>De motu animalium</italic> y <italic>De incessu animalium</italic>. Para el Estagirita, que no estaba interesado en los animales, sino en el animal universal, el alma era la causa de todas las criaturas vivas cuya existencia se explica ante todo por su condici&#xf3;n de instrumentos de esa alma universal. As&#xed; pues, seg&#xfa;n Cunningham, Arist&#xf3;teles investigaba los animales como &#x201c;el medio necesario para el fin de comprender &#x2018;el Animal&#x2019;, que es &#x2018;el Alma en acci&#xf3;n&#x2019;&#x201d; (p. 59). De ah&#xed; que los dos primeros cap&#xed;tulos de la monograf&#xed;a aqu&#xed; rese&#xf1;ada se centren, respectivamente, en la cuesti&#xf3;n aristot&#xe9;lica del alma en el animal, y en la indagaci&#xf3;n de las causas de su movimiento mediante un programa de investigaci&#xf3;n del que la disecci&#xf3;n anat&#xf3;mica era un ingrediente esencial.</p>
		<p>El tercer cap&#xed;tulo aborda la destacada tradici&#xf3;n de estudios aristot&#xe9;licos en la Universidad de Padua durante el siglo XVI -desde Pietro Pomponazzi a Jacopo Zabarella pasando por Cesare Cremonini y Francesco Piccolomini- y sus influyentes comentarios sobre el libro de Arist&#xf3;teles <italic>De anima</italic>, como clave para explicar las concepciones anat&#xf3;micas de Girolamo Fabrizi d&#x2019;Acquapendente y su papel introductor en Padua del programa de investigaci&#xf3;n aristot&#xe9;lico sobre las causas del movimiento de los animales. En su pr&#xe1;ctica de la anatom&#xed;a de acuerdo con este programa de investigaci&#xf3;n, Fabrizi describ&#xed;a cualquier &#xf3;rgano siguiendo cuatro etapas: &#x201c;la <italic>historia</italic> o descripci&#xf3;n de la estructura, una indagaci&#xf3;n sobre la <italic>acci&#xf3;n</italic> de la parte, una especificaci&#xf3;n de los <italic>usos</italic>/utilidades de la parte, y una <italic>demostraci&#xf3;n</italic> de la verdad y aplicabilidad de sus hallazgos&#x201d; (p. 67).</p>
		<p>Los cap&#xed;tulos 4 al 7 se centran en Harvey y su obra, comenzando por su trayectoria profesional como alumno en el Gonville and Caius College de Cambridge y en el teatro anat&#xf3;mico de Padua, como m&#xe9;dico en St Bartholomew&#x2019;s Hospital de Londres y de los reyes James I y Charles I, y como profesor de anatom&#xed;a a cargo de las prestigiosas Lumleian Lectures del Royal College of Physicians londinense, aprovechando la feliz circunstancia de que el valioso libro de notas aut&#xf3;grafas de estas lecciones anat&#xf3;micas suyas se ha preservado hasta nuestros d&#xed;as (cap&#xed;tulo 4). El cap&#xed;tulo 5 pone su foco en las indagaciones de Harvey sobre el alma vegetativa, la m&#xe1;s fundamental de las almas de los seres vivos por controlar sus funciones vitales m&#xe1;s b&#xe1;sicas, incluidos el crecimiento y el desarrollo de los animales. Con Fabrizi hasta cierto punto y sobre todo con Harvey, el coraz&#xf3;n se confirm&#xf3; como centro del alma vegetativa, al ser el contenedor de la sangre, que ambos consideraban &#x201c;la vida y el alma&#x201d; (p. 100). De ah&#xed; que en el cap&#xed;tulo 6, dedicado a analizar pormenorizadamente el famoso descubrimiento, Cunningham afirme que el estudio sobre el movimiento del coraz&#xf3;n y la sangre en los animales era en realidad sobre el alma vegetativa; y defienda convincentemente como doble tesis central suya que &#x201c;Harvey descubri&#xf3; la circulaci&#xf3;n de la sangre porque era un anatomista aristot&#xe9;lico&#x201d; y que &#x201c;solo un anatomista aristot&#xe9;lico pod&#xed;a haberlo hecho&#x201d;. Es m&#xe1;s, a su juicio, &#x201c;el trabajo que Harvey emprendi&#xf3;, y que inesperadamente le llev&#xf3; a descubrir la circulaci&#xf3;n de la sangre, fue un subconjunto de su investigaci&#xf3;n sobre la generaci&#xf3;n de animales&#x201d;, en el curso de la cual le llamar&#xed;a repetidamente la atenci&#xf3;n &#x201c;el significado de la sangre y su papel en el cuerpo, todo ello aparentemente a partir de su observaci&#xf3;n del <italic>punctum rubrum saliens</italic>, el punto rojo saltar&#xed;n&#x201d; al inicio del cuarto d&#xed;a de desarrollo del huevo de gallina fecundado (p. 105).</p>
		<p>Cunningham dedica el cap&#xed;tulo 7 a analizar los rasgos del m&#xe9;todo y de la experiencia o experimento en esta y otras obras de Harvey, singularmente sus tard&#xed;as <italic>Exercitationes de generatione animalium</italic> (en lat&#xed;n: 1651), <italic>On Animal Generation</italic> (en ingl&#xe9;s: 1653). En contraste con interpretaciones historiogr&#xe1;ficas sorprendentemente persistentes sobre esta cuesti&#xf3;n, que siguen present&#xe1;ndole indefectiblemente como palad&#xed;n del m&#xe9;todo experimental moderno, propio de la Revoluci&#xf3;n Cient&#xed;fica, considera insostenible la presunta dicotom&#xed;a entre un viejo Harvey, que en esta &#xfa;ltima obra publicada se deshizo en elogios hacia Arist&#xf3;teles, y un joven Harvey de <italic>De motu cordis et sanguinis</italic> (1628), que apenas mencion&#xf3; al Estagirita. En l&#xed;nea con <italic>William Harvey&#x2019;s natural philosophy</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B5">French, 1994</xref>) <italic>-</italic>monograf&#xed;a que Cunningham presenta como complementaria de la suya- de Roger French, estrecho colega a quien agradece las much&#xed;simas horas de conversaci&#xf3;n en torno a Harvey compartidas a lo largo de m&#xe1;s de dos decenios, Cunningham niega tal dicotom&#xed;a y defiende la tesis de que las ideas de este sobre la acci&#xf3;n del coraz&#xf3;n fueron mecanizadas por Descartes. Adem&#xe1;s, tras analizar de modo minucioso la discusi&#xf3;n de Harvey sobre m&#xe9;todo y experimento en esta obra tard&#xed;a suya, Cunningham sostiene que este proporcion&#xf3; en ella &#x201c;una respuesta directa a los puntos de vista de Descartes sobre el m&#xe9;todo&#x201d; (p. 125) tras la publicaci&#xf3;n del <italic>Discours de la m&#xe9;thode</italic> en franc&#xe9;s (1637) y en lat&#xed;n (1644). En apoyo de su tesis, tambi&#xe9;n sostiene que Harvey descubri&#xf3; la circulaci&#xf3;n de la sangre de forma inesperada y que en su desconcierto solo se decidi&#xf3; a publicar el hallazgo tras haberlo confirmado &#x201c;por demostraci&#xf3;n ocular durante nueve a&#xf1;os o m&#xe1;s&#x201d; ante el presidente y los &#x201c;fellows&#x201d; del Royal College of Physicians, lo que implica retrotraer su descubrimiento hasta aproximadamente el a&#xf1;o 1618. De paso, Cunningham tambi&#xe9;n niega que Harvey tuviera en su pr&#xe1;ctica experimental deuda alguna con Francis Bacon. </p>
		<p>El descubrimiento de Harvey implic&#xf3; que la sangre arterial y venosa era la misma, se mov&#xed;a en c&#xed;rculo dentro de un &#xfa;nico sistema y resultaba crucial para el funcionamiento del cuerpo humano y animal. Todo ello hizo que en las dos generaciones de te&#xf3;ricos e investigadores europeos que siguieron a Harvey se despertara un gran inter&#xe9;s por la anatom&#xed;a y por las propiedades de la sangre, temas que se examinaron desde perspectivas tan dispares como el an&#xe1;lisis iatroqu&#xed;mico y la especulaci&#xf3;n fisiol&#xf3;gica -un asunto examinado en el cap&#xed;tulo 8-.</p>
		<p>En los &#xfa;ltimos dos cap&#xed;tulos, de corte marcadamente historiogr&#xe1;fico, Cunningham arguye c&#xf3;mo y por qu&#xe9; los estudios hist&#xf3;ricos previos han ido descaminados en sus interpretaciones acerca del sentido de las investigaciones de Arist&#xf3;teles (cap&#xed;tulo 9) y de Harvey (cap&#xed;tulo 10) en relaci&#xf3;n al movimiento de los animales y de la sangre, respectivamente. En el primer caso, se centra en la cuesti&#xf3;n del &#x201c;precursorismo&#x201d;, es decir, el supuesto papel de los precursores y los pioneros en la historia de las ideas, inventari&#xe1;ndose las m&#xfa;ltiples reputaciones p&#xf3;stumas del Estagirita a este respecto, mientras en el segundo, se examinan las diversas tradiciones interpretativas sobre la significaci&#xf3;n del descubrimiento de Harvey.</p>
		<p>La monograf&#xed;a tiene como punto final un ap&#xe9;ndice sobre la cuesti&#xf3;n de la lengua, ingl&#xe9;s o lat&#xed;n, en que Harvey escribi&#xf3; originalmente las versiones de sus obras sobre la circulaci&#xf3;n de la sangre y sobre la generaci&#xf3;n de los animales. Pese a que en ambos casos las ediciones latinas precedieron a las inglesas y en ninguno de ellos se han preservado copias manuscritas, Cunningham se inclina por considerar que Harvey redact&#xf3; originalmente ambas obras en ingl&#xe9;s, y que alguna persona hoy desconocida las verti&#xf3; al lat&#xed;n. Ello le ha llevado a tener muy en cuenta como fuentes para su estudio tambi&#xe9;n las versiones inglesas de ambas obras impresas en el siglo XVII. A prop&#xf3;sito de las fuentes, debe igualmente subrayarse que Cunningham ha manejado y cotejado para su estudio un buen n&#xfa;mero de manuscritos pertenecientes a Harvey y a otros autores m&#xe1;s o menos contempor&#xe1;neos suyos.</p>
		<p>En suma, la excelente monograf&#xed;a de Andrew Cunningham da raz&#xf3;n de modo bien convincente, en t&#xe9;rminos tanto epist&#xe9;micos como contextuales, de que el proceso de descubrimiento de la circulaci&#xf3;n de la sangre por William Harvey tuvo lugar en el marco de un programa de investigaci&#xf3;n estrechamente ligado al proyecto aristot&#xe9;lico de estudio sobre las causas del movimiento de los animales; un programa de investigaci&#xf3;n fruct&#xed;feramente y desarrollado en la Universidad de Padua a lo largo de casi cincuenta a&#xf1;os por Girolamo Fabrizi d&#x2019;Acquapendente, su maestro all&#xed; durante el periodo 1599-1602, y que Harvey prosigui&#xf3; en Inglaterra durante toda su trayectoria investigadora.</p>
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