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				<journal-title>Asclepio. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
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		<p>Durante las &#xfa;ltimas d&#xe9;cadas el inter&#xe9;s historiogr&#xe1;fico por el estudio de los hospitales ha fomentado las publicaciones sobre esta materia, la &#xfa;ltima este libro de Ferragud. Una investigaci&#xf3;n basada en los fondos del Archivo del Reino de Mallorca, especialmente en los protocolos notariales, como en algunos registros de la Canciller&#xed;a Real custodiados en el Archivo de la Corona de Arag&#xf3;n, de los que se sirve el autor para escribir la historia del hospital de Sant Andreu desde tres perspectivas diferentes: las de g&#xe9;nero, pr&#xe1;ctica m&#xe9;dica y gesti&#xf3;n hospitalaria. El texto del libro est&#xe1; organizado en seis cap&#xed;tulos, a los que hay que a&#xf1;adir una introducci&#xf3;n (pp. 13-20), conclusiones (pp. 205-207), ap&#xe9;ndice documental (pp. 209-234), bibliograf&#xed;a (pp. 235-255) e &#xed;ndice toponom&#xe1;stico (pp. 257-269).</p>
		<p>El primero de los cap&#xed;tulos -&#x201c;L&#x2019;hospital medieval en el mirall literari&#x201d;- (pp. 21-38) muestra la imagen del hospital medieval a trav&#xe9;s de la descripci&#xf3;n proporcionada por dos cl&#xe1;sicos de la literatura medieval catalana: Ramon Llull (1232-1316) y el m&#xe9;dico Jaume Roig (<italic>ca</italic>. 1400-1478), a trav&#xe9;s de sus respectivas obras: <italic>Roman&#xe7; d&#x2019;Evast e Blanquerna</italic> y <italic>Espill</italic>. La espiritualidad vinculada con la motivaci&#xf3;n fundacional de los hospitales y con el acogimiento y curaci&#xf3;n de los pobres y enfermos, la organizaci&#xf3;n, la estructura y la gesti&#xf3;n de los edificios hospitalarios, la atenci&#xf3;n sanitaria dispensada por los hospitaleros (hombres y mujeres -las grandes olvidadas hasta ahora-) y m&#xe9;dicos (f&#xed;sicos y cirujanos), son los elementos que van a servir de gu&#xed;a para comprobar su plasmaci&#xf3;n real en el hospital de Sant Andreu a trav&#xe9;s de la documentaci&#xf3;n archiv&#xed;stica.</p>
		<p>El segundo -&#x201c;La fundaci&#xf3; de Sant Andreu en el contex hospitalari mallorqu&#xed;&#x201d;- (pp. 39-74), rememora el desarrollo hospitalario de la ciudad de Mallorca entre los siglos XIII y XV, con la aparici&#xf3;n de los hospitales de Santa Maria Magdalena, Sant Antoni de Viana, Sant Antoni de P&#xe0;dua, Sant Esperit, Santa Caterina, Nostra Seynora de Gr&#xe0;cia y Sant Ll&#xe0;zer entre los m&#xe1;s importantes. En consonancia con el proceso de fusi&#xf3;n de los antiguos hospitales iniciado en las ciudades m&#xe1;s importantes de la Corona de Arag&#xf3;n cuyo punto de partida es el hospital de la Santa Creu en Barcelona, en 1401, y que finaliza con el Hospital General de Valencia en 1512, a principios de junio de 1458 mediante una bula, el papa Calixto III aprob&#xf3; la unificaci&#xf3;n de los hospitales mallorquines del Sant Esperit, Sant Andreu, Santa Maria Magdalena y Santa Caterina en una nueva instituci&#xf3;n, con el nombre de Hospital General. Quedaba fuera el citado hospital de Sant Ll&#xe0;zer dedicado a los leprosos, que pervive con autonom&#xed;a propia hasta su extinci&#xf3;n en 1680, mientras que el hospital de Nostra Seynora de Gr&#xe0;cia se unir&#xe1; en 1470 a los de Sant Pere y Sant Bernart. Unificaci&#xf3;n que viene motivada por el inter&#xe9;s de las autoridades urbanas mallorquinas en lograr una mejor sanidad a trav&#xe9;s de una asistencia m&#xe9;dica y humana m&#xe1;s eficaz. </p>
		<p>Este panorama general sirve de pre&#xe1;mbulo al autor para entrar de lleno en los or&#xed;genes del hospital de Sant Andreu (inicialmente bajo la advocaci&#xf3;n de Santa Eul&#xe0;lia). Su fundaci&#xf3;n por el conde Nun&#xf3; San&#xe7; responde a una motivaci&#xf3;n principalmente religiosa: la salvaci&#xf3;n de su alma a trav&#xe9;s de una importante obra de misericordia a favor de los pobres; colectivo este &#xfa;ltimo que ten&#xed;a su raz&#xf3;n de ser para que los pudientes pudieran alcanzar la salvaci&#xf3;n a trav&#xe9;s de la caridad. A lo dicho hay que sumar la b&#xfa;squeda del conde por establecer su vinculaci&#xf3;n territorial mediante la edificaci&#xf3;n del hospital en las nuevas tierras reci&#xe9;n conquistadas, manteniendo su nombre y estirpe en estrecha relaci&#xf3;n con la ciudad de Mallorca. Salvaci&#xf3;n eterna y prestigio van estrechamente de la mano.</p>
		<p>Con fecha 16 de enero de 1234 se establece la fundaci&#xf3;n y dotaci&#xf3;n del dicho hospital de Sant Andreu con capacidad para veinte enfermos, asistidos por una mujer encargada de atender las necesidades alimentarias y m&#xe9;dicas, con un primer rector o administrador del centro. Tanto la mujer como las otras treinta personas que formaban la comunidad religiosa habr&#xed;an de vivir de las rentas y bienes del hospital; lo har&#xed;an adem&#xe1;s seis labradores, el capell&#xe1;n y un escolano, estos dos &#xfa;ltimos para funciones propias en la iglesia del hospital. Este nosocomio u hospital de enfermos qued&#xf3; inicialmente bajo la supervisi&#xf3;n del obispo de Mallorca. Tras la muerte sin descendencia de Teresa de Haro, viuda del conde San&#xe7;, su herencia incluido el hospital pas&#xf3; a la casa real. </p>
		<p>En un tercer cap&#xed;tulo -&#x201c;Dones, clergues i espunyats: la gesti&#xf3; del&#x2019;hospital&#x201d;- (pp. 75-108), recuerda el autor que no resulta infrecuente que la gesti&#xf3;n del hospital recaiga en mujeres. No obstante, lo m&#xe1;s habitual es que fuera tarea compartida por un matrimonio (hospitalero y hospitalera). La presencia de mujeres como rectoras de tales establecimientos no siempre goza del benepl&#xe1;cito de las autoridades eclesi&#xe1;sticas, como ocurri&#xf3; en 1359 cuando el obispo de Mallorca intent&#xf3; sustituir a Sibil&#xb7;la (una de las protagonistas con derecho propio en este ensayo) por un cl&#xe9;rigo, en el hospital bajo autoridad regia. Por el pleito que se sigui&#xf3; y en otros posteriores sobresale esta mujer por su buen hacer, con reconocimiento de sus m&#xe9;ritos por vecinos y m&#xe9;dicos tanto en la gesti&#xf3;n interna como externa, al igual que en su ejercicio sanador. Su extracci&#xf3;n social, conocimientos culturales y posibles inquietudes espirituales (beguinismo) nos ofrecen un perfil bastante completo de su persona, dentro de las limitaciones de la documentaci&#xf3;n conservada. Esta mujer es la referente de una gesti&#xf3;n bien organizada. No obstante, durante el siglo XIV el hospital estuvo bajo el control tanto de alg&#xfa;n cl&#xe9;rigo como por mutilados de guerra, estos &#xfa;ltimos por iniciativa de los monarcas que buscaban recompensar sus servicios. Ferragud ha podido comprobar que unos y otros aprovecharon las rentas de la instituci&#xf3;n para beneficio propio en detrimento de sus fines fundacionales.</p>
		<p>Tras la conquista de Mallorca y en un cuarto apartado -&#x201c;El registre material i el sosteniment de l&#x2019;hospital&#x201d;- (pp. 109-143), nos enteramos de que el hospital estaba situado en la zona m&#xe1;s poblada de la ciudad, junto a la parroquia de Santa Eul&#xe0;lia, lo que a inicios del siglo XIV permit&#xed;a el arrendamiento de algunas de sus casas a notarios y jurados mallorquines, fuente importante de ingresos. Recuerda el autor que en la capilla del edificio se guardaban las medidas de las tuber&#xed;as de distribuci&#xf3;n del agua y los pesos de la ciudad. Dos inventarios fechados en 1370 y 1451 permiten a Ferragud describir la estructura del edificio y hacer recuento de sus bienes muebles. Un espacio hospitalario, a decir del autor, dividido inicialmente en dos plantas, modificadas en a&#xf1;os posteriores, y cuyos utensilios muestran una mejora que est&#xe1; estrechamente relacionada con la utilizaci&#xf3;n de nuevas dependencias, documentada en 1486, como el espacio destinado al &#x201c;mostassaf&#x201d; y la escriban&#xed;a de la ciudad, adem&#xe1;s del centro de reuni&#xf3;n de los jurados de la ciudad. No ha podido documentar el autor si la capilla existente fue una construcci&#xf3;n exenta o simplemente un espacio m&#xe1;s del edificio.</p>
		<p>Las donaciones, legados, r&#xe9;ditos del patrimonio inmueble, compras y ventas de bienes, financiaci&#xf3;n municipal y limosnas para su actividad caritativa y asistencial aparecen igualmente desarrolladas en este cap&#xed;tulo. Trasiego econ&#xf3;mico que seg&#xfa;n el inventario de 1451 genera m&#xe1;s de un centenar de documentos, custodiados en media docena de sacos metidos dentro de una caja o cofre de hierro. Por el contrario, el inventario anterior, de 1370, solo apunta 84 documentos a su vez guardados en sus correspondientes sacos, lo que permite suponer un crecimiento del patrimonio inmueble del hospital en menos de un siglo. De hecho, una aproximaci&#xf3;n a la contabilidad (parcial) del hospital, hacia 1376, nos advierte de una insuficiencia de recursos, lo que se relaciona estrechamente con la asignaci&#xf3;n econ&#xf3;mica a favor del presb&#xed;tero Berenguer Cerd&#xe0;, regidor del hospital, lo que supon&#xed;a m&#xe1;s de la mitad del presupuesto anual. En fecha indeterminada los monarcas concedieron al hospital ciertas casas pr&#xf3;ximas al edificio, sobre ellas recaen distintos censos a su favor para garantizar as&#xed; su subsistencia, seg&#xfa;n informaci&#xf3;n recogida en dos &#x201c;capbreus&#x201d; del siglo XV.</p>
		<p>El quinto cap&#xed;tulo -&#x201c;Els professionals de la medicina i la medicalitzaci&#xf3; de l&#x2019;hospital&#x201d;- (pp. 145-175), ofrece un panorama general del desarrollo de la medicina europea a partir del siglo XIII. En el reino de Mallorca Ferragud menciona a distintos sanadores y apunta los intentos de la ciudad por mejorar la salubridad de su espacio urbano, actividad especialmente reflejada en las ordenanzas municipales. La particularidad de la isla permite mostrar, aunque de forma breve, la pr&#xe1;ctica m&#xe9;dica en los esclavos, en los nav&#xed;os y en el ej&#xe9;rcito, para terminar concretando en el hospital de Sant Andreu. En este &#xfa;ltimo, ejemplo de presencia temprana de personal m&#xe9;dico (cirujanos y m&#xe9;dicos), iniciada en la d&#xe9;cada de 1340, la falta de documentaci&#xf3;n le impide sin embargo profundizar en su estudio. Entre aquellos que sirven en el hospital de Sant Andreu durante la segunda mitad del siglo XIV destaca la estirpe de los Juli&#xe0;, buena muestra de profesionales sanitarios que alcanzan un estatus econ&#xf3;mico solvente.</p>
		<p>La atenci&#xf3;n a pobres y enfermos queda recogida en el &#xfa;ltimo cap&#xed;tulo -&#x201c;La poblaci&#xf3; hospital&#xe0;ria: els pobres i malalts i els seus assistents&#x201d;- (pp. 177-203). Un n&#xfa;mero de necesitados que fue en aumento desde los inicios del hospital de Sant Andreu, donde en poco tiempo las personas recogidas superan el n&#xfa;mero de veinte establecido por su fundador, en crecimiento en las d&#xe9;cadas centrales del siglo XIV debido a la peste y la guerra de Cerde&#xf1;a, si bien ir&#xe1;n en descenso en el &#xfa;ltimo cuarto de siglo. Menci&#xf3;n obligada merece la preocupaci&#xf3;n hospitalaria por los reci&#xe9;n nacidos, hu&#xe9;rfanos y ni&#xf1;os abandonados, de cuyo mantenimiento y educaci&#xf3;n se hac&#xed;a cargo el hospital. Una instituci&#xf3;n que sirvi&#xf3; para beneficiar econ&#xf3;micamente a aquellos que los monarcas Pedro el Ceremonioso y Juan el Cazador, sus poseedores, consideraron que merec&#xed;an tal deferencia por sus servicios. Tal pr&#xe1;ctica trastocar&#xe1; los recursos econ&#xf3;micos del hospital en perjuicio de los albergados.</p>
		<p>Una monograf&#xed;a la de Carmel Ferragud que recoge el devenir del hospital de Sant Andreu de Mallorca durante dos siglos, en el que se puede comprobar como el objetivo fundacional va a ser mediatizado por los distintos intereses de monarcas, obispos y clero, autoridades municipales y los propios vecinos de la ciudad. As&#xed;, la caridad cristiana, origen del hospital, va a tener muchos compa&#xf1;eros de viaje originados por esos intereses aludidos como por factores coyunturales (guerras, epidemias, hambres) que influyeron estrechamente en su evoluci&#xf3;n.</p>
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