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				<journal-title>Asclepio. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
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					<subject>Rese&#xf1;as / Book reviews</subject>
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				<source>The Orce Man. Controversy, Media and Politics in Human Origin Research</source>
				<publisher-loc>Leiden, Boston</publisher-loc>
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				<publisher-name>Cultural Dynamics of Science</publisher-name>
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		<p>El descubrimiento de huesos f&#xf3;siles atribuidos a humanos y las pol&#xe9;micas sobre su interpretaci&#xf3;n siempre han tenido una amplia difusi&#xf3;n en la prensa. Esta repercusi&#xf3;n medi&#xe1;tica es una singularidad de la paleontolog&#xed;a humana, ya que el objeto de su investigaci&#xf3;n es algo muy relevante para nosotros los humanos, es el conocimiento de nuestro origen como g&#xe9;nero humano, es decir, de d&#xf3;nde venimos, qui&#xe9;nes fueron nuestros antepasados, qui&#xe9;nes los antecesores del <italic>Homo sapiens</italic>, qu&#xe9; g&#xe9;neros y especies formaron parte en el pasado de la familia humana, etc. De manera que esto puede explicar que las controversias y la falta de consenso de los especialistas sean mucho m&#xe1;s visibles y trascienda al p&#xfa;blico m&#xe1;s en esta que en otras disciplinas. As&#xed; que un libro que aborda una controversia paleontol&#xf3;gica, muy propagada por la prensa, que se prolong&#xf3; en el tiempo sobre un resto f&#xf3;sil de una gran antig&#xfc;edad, identificado en un primer momento como humano y hallado dentro del territorio espa&#xf1;ol, y no en &#xc1;frica o Asia, resulta muy atractivo no solo para los bi&#xf3;logos o para alguien dedicado a investigar en historia de las ciencias naturales, sino para cualquier persona que tenga un cierto nivel cultural. La singularidad de este caso provoc&#xf3; muchos comentarios y ruido medi&#xe1;tico. La prensa, de alguna manera, fue protagonista junto con el mundo acad&#xe9;mico. Un gran atractivo de la obra reside, aunque no solo, en que el problema se ha querido abordar con una orientaci&#xf3;n metodol&#xf3;gico interesante, aunque ya, tras haber pasado tantos a&#xf1;os desde que se sugiri&#xf3; en el campo de la sociolog&#xed;a del conocimiento cient&#xed;fico, este enfoque puede considerase tradicional en historia de la ciencia. Este es el caso de la presente obra, que recoge con un planteamiento profesional y s&#xf3;lido, el que fue, en mi opini&#xf3;n, uno de los cap&#xed;tulos m&#xe1;s pol&#xe9;micos y dram&#xe1;ticos, especialmente esto &#xfa;ltimo para uno de sus principales protagonistas, Josep Gibert, y que dio lugar a un debate que perdur&#xf3; durante varias d&#xe9;cadas en los medios y en la comunidad cient&#xed;fica. El debate es muy conocido. En 1982, en el yacimiento de Venta Micena, localizado en el municipio de Orce (Granada), un equipo de investigaci&#xf3;n del Instituto Catal&#xe1;n de Paleontolog&#xed;a de Sabadell, descubri&#xf3; un fragmento craneal que se determin&#xf3; como perteneciente al g&#xe9;nero humano y cuya edad se estim&#xf3; rondando el mill&#xf3;n de a&#xf1;os, lo que le convert&#xed;a en el f&#xf3;sil humano m&#xe1;s antiguo descubierto en el continente europeo. Para empezar, esto &#xfa;ltimo era una falsa pol&#xe9;mica, difundida incluso en revistas especializadas, ya que no cab&#xed;a plantearse qui&#xe9;nes hab&#xed;an sido los europeos m&#xe1;s antiguos, cuando no ten&#xed;a, ni tiene, sentido hablar de Europa como tal en &#xe9;pocas tan remotas. El hallazgo del f&#xf3;sil, que se divulg&#xf3; en la prensa, dio pie al episodio m&#xe1;s controvertido de la historia de la paleontolog&#xed;a humana en Espa&#xf1;a, pero tuvo repercusiones internacionales debido a la nacionalidad de algunos especialistas que intervinieron en el debate. El problema se origin&#xf3; cuando expertos paleont&#xf3;logos franceses declararon que dicho resto &#xf3;seo f&#xf3;sil no era humano sino que pertenec&#xed;a a un &#xe9;quido (para complicar el asunto, hace algunos a&#xf1;os se atribuy&#xf3; a un rumiante). Este anuncio fue ampliamente difundido por los medios de comunicaci&#xf3;n, quienes, ajenos al debate cient&#xed;fico, crearon una situaci&#xf3;n muy inc&#xf3;moda para los paleont&#xf3;logos y muy confusa para los lectores interesados en el conocimiento de los or&#xed;genes de la humanidad. Articulistas y corresponsales apreciaron el inter&#xe9;s popular por la controversia e intentaron llamar la atenci&#xf3;n del p&#xfa;blico, manifestando en algunos casos escaso conocimiento cient&#xed;fico de c&#xf3;mo hab&#xed;a que exponer el tema. Un ejemplo es el del reportero que titul&#xf3; un art&#xed;culo: &#x201c;Los hijos de Ad&#xe1;n eran andaluces&#x201d;. Aunque connotaciones b&#xed;blicas semejantes, como las de &#x201c;Eva negra&#x201d; o &#x201c;Eva mitocondrial&#x201d;, suelen ser utilizados en medios anglosajones, por muy ingenioso o chistoso que fuera el titular, supuestamente atrayente para el lector, la ofensiva desplegada por el fundamentalismo cristiano pod&#xed;a dar lugar a confusi&#xf3;n entre los lectores, algunos quiz&#xe1;s sin formaci&#xf3;n suficiente para establecer las diferencias entre evoluci&#xf3;n y creaci&#xf3;n.</p>
		<p>En paralelo a la controversia sobre el fragmento craneal de Orce, la comunidad cient&#xed;fica espa&#xf1;ola y el p&#xfa;blico en general sigui&#xf3; en esos a&#xf1;os con mucho inter&#xe9;s los hallazgos realizados en Atapuerca, cerca de Burgos, debido a la gran repercusi&#xf3;n medi&#xe1;tica que se dio a las excavaciones, en donde se destacaba la cantidad y calidad de material cient&#xed;fico paleoantropol&#xf3;gico que se fue hallando sucesivamente. El contraste entre el descubrimiento de Orce y los de Atapuerca fue muy evidente.</p>
		<p>El marco general en que se produjo el hallazgo de Orce y el comienzo de la pol&#xe9;mica se enmarc&#xf3; en un momento pol&#xed;tico en el cual el pa&#xed;s, tras salir hac&#xed;a pocos a&#xf1;os de la dictadura franquista, hab&#xed;a apoyado la creaci&#xf3;n de la Espa&#xf1;a de las Autonom&#xed;as y cada una de ellas estaba intentando que su territorio se potenciase y desarrollase a todos los niveles, pol&#xed;ticos, econ&#xf3;micos, cient&#xed;ficos. En este contexto no hay que olvidarse de que la Junta de Andaluc&#xed;a estuvo en primera l&#xed;nea de la controversia al ser la encargada de la pol&#xed;tica cient&#xed;fica y de conceder los permisos de excavaci&#xf3;n y las subvenciones para poder seguir excavando e investigando en Orce. Todo esto forma parte de una larga historia, ya conocida, que hasta el momento ha durado varias d&#xe9;cadas, no han dejado de publicarse tanto libros, como art&#xed;culos de revistas cient&#xed;ficas especializadas, divulgativas, sat&#xed;ricas y de medios de comunicaci&#xf3;n, defendiendo o rechazando el car&#xe1;cter humano del fragmento craneal. Quiero referirme a los libros que se publicaron insistiendo en su pertenencia a un hom&#xed;nido. El primero fue <italic>El cr&#xe1;neo infantil del Orce</italic> (Bellaterra, 2002), de Dom&#xe8;nec Campillo, y el segundo, <italic>El hombre de Orce. Los hom&#xed;nidos que llegaron del sur</italic> (Almuzara, 2004), de Jos&#xe9; Gibert. Es decir, una obra escrita por un experto en paleopatolog&#xed;a en una de las editoriales m&#xe1;s prestigiosas en Arqueolog&#xed;a, y el relato de alta divulgaci&#xf3;n de Gibert, implicado directamente en el hallazgo, quien defender&#xed;a hasta su muerte que el fragmento craneal era humano. El testigo lo recoger&#xed;a su hijo Luis, quien continuar&#xed;a combatiendo la campa&#xf1;a de desprestigio a la que fue sometido su padre. Una reivindicaci&#xf3;n de Gibert vendr&#xed;a a trav&#xe9;s de los diputados provinciales de Izquierda Unida, quienes presentaran una iniciativa a la Diputaci&#xf3;n de Granada para que al tarraconense Jos&#xe9; Gibert, ideol&#xf3;gicamente cercano, se le otorgara el t&#xed;tulo de &#x201c;Hijo adoptivo de la provincia de Granada&#x201d;. El relato de esta historia, por tanto, y como bien ha hecho Miquel Carandell, se debe escribir teniendo en cuenta varios aspectos y debe basarse en consideraciones cient&#xed;ficas, period&#xed;sticas y pol&#xed;ticas. </p>
		<p>No puedo dejar de mencionar que viv&#xed; en presente toda la informaci&#xf3;n period&#xed;stica que dio el peri&#xf3;dico <italic>El Pa&#xed;s</italic> acerca del inicio de la controversia sobre el fragmento craneal de Orce. A&#xfa;n guardo los recortes de los art&#xed;culos del peri&#xf3;dico, ya amarillentos. Pero debo reconocer que lo que m&#xe1;s me impact&#xf3;, de manera muy dolorosa, fue ver en el verano de 1984 en un quiosco de peri&#xf3;dicos la portada de la revista sat&#xed;rica <italic>El Papus</italic>, con el dibujo de un hombre (est&#xe1; claro su g&#xe9;nero por los genitales masculinos), con la cabeza de un burro, proclamando &#x201c;Zoy espa&#xf1;&#xf3;, casi n&#xe1;&#x2026;&#x201d;. De alguna manera me pareci&#xf3; que no se cuestionaba solo la obsesi&#xf3;n de Gibert, sino que se pon&#xed;a en duda la investigaci&#xf3;n cient&#xed;fica en paleontolog&#xed;a humana. Aunque hay que recordar que el uso de la vi&#xf1;eta sat&#xed;rica en los medios de comunicaci&#xf3;n para presentar cuestiones cient&#xed;ficas muy pol&#xe9;micas, ha sido muy utilizada por los medios de comunicaci&#xf3;n desde el siglo XIX, y si no que se lo digan a Darwin y al debate sobre lo que se denominaba en aquellos momentos &#x201c;el origen del hombre&#x201d;. </p>
		<p>Carandell describe muy bien todo el desarrollo de la controversia, en medios cient&#xed;ficos, medi&#xe1;ticos, pol&#xed;ticos, exponiendo la evoluci&#xf3;n de la misma y la actuaci&#xf3;n de cada protagonista, dividiendo el libro en cuatro partes: descubrimiento del fragmento craneal f&#xf3;sil, controversia, conferencia de paleontolog&#xed;a humana y fin de la controversia. Como indica en la Introducci&#xf3;n, en su an&#xe1;lisis dise&#xf1;a una narraci&#xf3;n cronol&#xf3;gica de la pol&#xe9;mica, respetando la secuencia de los hechos. Esto le permite examinar los eventos en su aspecto particular, reduciendo as&#xed; las interpretaciones de los acontecimientos basadas en los desarrollos posteriores de la historia.</p>
		<p>El autor tambi&#xe9;n se&#xf1;ala que la orientaci&#xf3;n por la que ha optado para escribir este relato ha sido la del enfoque metodol&#xf3;gico defendido por Bloor, es decir, que las explicaciones cient&#xed;ficas, verdaderas y falsas, deb&#xed;an ser tratadas sim&#xe9;tricamente, ya que ambas est&#xe1;n moldeadas y construidas por el mismo proceso social. Lo que en esta pol&#xe9;mica encaja a la perfecci&#xf3;n. Aunque esta orientaci&#xf3;n haya sido criticada por su relativismo, le permite distanciarse del resto de los relatos sobre la controversia del Orce, sea a favor o en contra. Carandell, con muy buen criterio, comenta que su relato no tiene como objetivo explicar qui&#xe9;n ten&#xed;a raz&#xf3;n y por qu&#xe9;, ni considera importante si el hueso de Orce pertenec&#xed;a a un hom&#xed;nido o no. Lo que le interesa, afirma, es el examen de las estrategias y circunstancias que hacen cre&#xed;ble o no una determinada afirmaci&#xf3;n, tanto para la comunidad cient&#xed;fica como para el p&#xfa;blico en general. Esto le permite al autor, en mi opini&#xf3;n, cerrar correctamente una narraci&#xf3;n perfectamente articulada y estructurada. Comparto su metodolog&#xed;a como historiador de la ciencia, su enfoque a la hora de abordar este problema y su preocupaci&#xf3;n por la comunicaci&#xf3;n p&#xfa;blica de la ciencia. </p>
		<p>Tal como yo la viv&#xed; como bi&#xf3;logo antes de profesionalizarme como historiador de la ciencia, la controversia comenz&#xf3; porque, dejando a un lado el aspecto dram&#xe1;tico y obsesivo de Gibert, para los colegas paleont&#xf3;logos, que investigaban y trabajaban, y lo siguen haciendo, en el marco de orientaciones disciplinares diferentes a las de historiadores, fil&#xf3;sofos y soci&#xf3;logos de la ciencia, era importante dilucidar si este fragmento f&#xf3;sil de gran antig&#xfc;edad, como cualquier otro esp&#xe9;cimen, era o no humano. Primero, porque hab&#xed;a que identificar el ejemplar como humano o de &#xe9;quido, y segundo, una vez determinado, si realmente se consensuaba que era humano, por sus implicaciones para la historia evolutiva de la humanidad. La intervenci&#xf3;n medi&#xe1;tica actu&#xf3; como caja de resonancia en la pol&#xe9;mica entre paleont&#xf3;logos, provocando un estr&#xe9;pito p&#xfa;blico, que se extendi&#xf3; m&#xe1;s all&#xe1; de los l&#xed;mites de la comunidad cient&#xed;fica. Finalmente la controversia se fue diluyendo con el hallazgo de restos &#xf3;seos y herramientas humanas en varias zonas del territorio espa&#xf1;ol que atestiguaban lo que ya Boucher de Perthes afirm&#xf3; en 1857: &#x201c; &#x2026; l&#x2019;homme est bien vieux&#x201d;.</p>
		<p>Solo me queda terminar felicitando al autor por el magn&#xed;fico planteamiento de esta obra en la que ha tratado una controversia surgida en la comunidad de paleoantrop&#xf3;logos y de otros especialistas, que me ha interesado personalmente desde sus comienzos, y agradecer a la editorial que nos obsequie con la lectura de un libro que aborda un tema tan sugerente.</p>
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