<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD with OASIS Tables with MathML3 v1.1 20151215//EN" "JATS-journalpublishing-oasis-article1-mathml3.dtd">
<article article-type="book-review" dtd-version="1.1" xml:lang="es" xmlns:ali="http://www.niso.org/schemas/ali/1.0/" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
	<front>
		<journal-meta>
			<journal-id journal-id-type="publisher-id">ASCL</journal-id>
			<journal-title-group>
				<journal-title>Asclepio. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
				<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Asclepio</abbrev-journal-title>
			</journal-title-group>
			<issn publication-format="print">0210-4466</issn>
			<issn publication-format="electronic">1988-3102</issn>
			<issn-l>0210-4466</issn-l>
			<publisher>
				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#xed;ficas</publisher-name>
			</publisher>
		</journal-meta>
		<article-meta>
			<article-categories>
				<subj-group subj-group-type="heading">
					<subject>Rese&#xf1;as / Book reviews</subject>
				</subj-group>
			</article-categories>
			<title-group>
				<article-title/>
			</title-group>
			<contrib-group>
				<contrib contrib-type="author" corresp="yes">
					<name>
						<surname>L&#xf3;pez Garc&#xed;a</surname>
						<given-names>Iv&#xe1;n</given-names>
					</name>
					<email xlink:href="ilopez51@xtec.cat">ilopez51@xtec.cat</email>
					<aff id="aff1"><institution content-type="institute">Instituto de Historia de la Ciencia</institution> - <institution content-type="university">Universidad Aut&#xf3;noma de Barcelona</institution> (iHC-UAB)</aff>
				</contrib>
			</contrib-group>
			<pub-date pub-type="epub">
				<day>14</day>
				<month>11</month>
				<year>2022</year>
			</pub-date>
			<pub-date pub-type="collection">
				<month>12</month>
				<year>2022</year>
			</pub-date>
			<volume>74</volume>
			<issue>2</issue>
			<elocation-id>p623</elocation-id>
			<product product-type="book">
				<person-group person-group-type="author">
					<name>
						<surname>S&#xe1;nchez</surname>
						<given-names>Francisco</given-names>
					</name>
				</person-group>
				<source>So&#xf1;ando estrellas. As&#xed; naci&#xf3; y se consolid&#xf3; la Astrof&#xed;sica en Espa&#xf1;a</source>
				<publisher-loc>Tenerife</publisher-loc>
				<publisher-name>IAC</publisher-name>
				<year>2019</year>
				<size units="pages">415</size>
				<isbn>978-84-09132-29-4</isbn>
			</product>
			<permissions>
				<copyright-statement>&#xa9; 2022 CSIC</copyright-statement>
				<copyright-year>2022</copyright-year>
				<license license-type="open-access" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">
					<license-p>Este es un art&#xed;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#xe9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#xf3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
				</license>
			</permissions>
			<self-uri xlink:href="http://asclepio.revistas.csic.es/index.php/asclepio/article/view/XXXX/XXXX"/>
			<counts>
				<fig-count count="0"/>
				<table-count count="0"/>
				<equation-count count="0"/>
				<ref-count count="0"/>
				<page-count count="3"/>
			</counts>
		</article-meta>
	</front>
	<body>
		<p>Reci&#xe9;n licenciado en astrof&#xed;sica y especializado en &#xf3;ptica, Francisco S&#xe1;nchez lleg&#xf3; en 1961 a Tenerife con la tarea encomendada por el Consejo Superior de Investigaciones Cient&#xed;ficas (CSIC) de evaluar la calidad astron&#xf3;mica de los cielos adyacentes al Observatorio del Teide. Rechazando una jugosa oferta de trabajo en un laboratorio de control para un grupo de industrias del cobre, se instal&#xf3; junto a &#xab;Mari&#xbb;, su mujer, en el Observatorio de Iza&#xf1;a, una vieja instalaci&#xf3;n militar en la que fund&#xf3; una familia y empez&#xf3; a desarrollar la simiente de lo que despu&#xe9;s ser&#xed;a el Instituto de Astrof&#xed;sica de Canarias (IAC).</p>
		<p>Escrito en rom&#xe1;n paladino y repleto de interesantes aventuras y vicisitudes, <italic>So&#xf1;ando estrellas</italic> recoge su biograf&#xed;a cient&#xed;fica e institucional. Al mismo tiempo que refleja c&#xf3;mo logr&#xf3; situar los cielos de Canarias en el centro de la moderna astrof&#xed;sica internacional, va armando la historia de su nacimiento y posterior consolidaci&#xf3;n. Se trata, en efecto, de una historia de la astrof&#xed;sica en Espa&#xf1;a. Y, si bien refleja &#xfa;nicamente uno de los pilares institucionales de este nacimiento y consolidaci&#xf3;n, ofrece un valios&#xed;simo testimonio de los contextos pol&#xed;ticos y econ&#xf3;micos sobre los que naci&#xf3; y se consolid&#xf3; esta ciencia. Contextos que, por los m&#xfa;ltiples organismos implicados y por el alto valor a&#xf1;adido de las tecnolog&#xed;as cient&#xed;ficas que conlleva, son determinantes. Am&#xe9;n de una interesante historia de la astrof&#xed;sica en Espa&#xf1;a, tambi&#xe9;n puede tomarse como un breviario sobre la implantaci&#xf3;n de una ciencia en un pa&#xed;s con unas condiciones poco propicias pero con potencialidades excepcionales con las que iniciar su camino de desarrollo.</p>
		<p>Ilustrado con im&#xe1;genes y fotograf&#xed;as hist&#xf3;ricas, el libro contiene 24 cap&#xed;tulos de una extensi&#xf3;n mayoritariamente contenida prologados por Brian May, el legendario guitarrista de la banda de rock Queen que en los a&#xf1;os 70 fue uno de los primeros investigadores que llevaron a cabo su doctorado en el Observatorio del Teide. Aunque el libro est&#xe1; plagado de an&#xe9;cdotas personales que S&#xe1;nchez vivi&#xf3; mientras intentaba consolidar contra viento y marea la investigaci&#xf3;n astrof&#xed;sica del IAC, estas an&#xe9;cdotas est&#xe1;n entreveradas con explicaciones claras y concisas sobre los procesos de institucionalizaci&#xf3;n de las ciencias en Espa&#xf1;a, marcados en muchas ocasiones, como veremos, por el recelo y la resistencia de instituciones cient&#xed;ficas ya existentes. Constituye, en este sentido, un valioso documento hist&#xf3;rico sobre el funcionamiento de la diplomacia cient&#xed;fica, las din&#xe1;micas de institucionalizaci&#xf3;n y la mercadotecnia.</p>
		<p>El cielo de Canarias ya fue pretendido por los grandes astr&#xf3;nomos que se encuentran en los comienzos de la era moderna de esta ciencia, cient&#xed;ficos que vieron claramente sus condiciones extraordinarias para la observaci&#xf3;n astron&#xf3;mica exigida por los grandes telescopios. Charles Piazzi Smyth, Astr&#xf3;nomo Real de Escocia, viaj&#xf3; a mediados del siglo xix a Tenerife para tratar de comprobar la hip&#xf3;tesis newtoniana sobre la estabilidad de la atm&#xf3;sfera cerca de las cumbres monta&#xf1;osas superiores a los 2000 metros. Las expediciones de Alexander Humboldt ya hab&#xed;an dado un prestigio merecido a las cumbres canarias, pero las comprobaciones de Piazzi Smyth acerca de la casi total falta de titileo de las estrellas cerca de las cumbres acabaron de afianzar esta fama internacional. </p>
		<p>Fue en este momento cuando la comunidad astron&#xf3;mica internacional m&#xe1;s puntera empez&#xf3; a concebir a Canarias como uno de los observatorios naturales del hemisferio norte. M&#xe1;s tarde se consolid&#xf3; este reconocimiento cient&#xed;fico con varias expediciones m&#xe1;s y con la instalaci&#xf3;n del ya mencionado Observatorio Militar de Iza&#xf1;a. La entrada de Canarias en el panorama de la moderna astrof&#xed;sica se produjo, sugiere &#xab;Paco&#xbb;, con el eclipse total de Sol de 1959 que atrajo a Tenerife a un nutrido grupo de importantes astr&#xf3;nomos extranjeros. Por entonces Espa&#xf1;a apenas contaba con enclaves de investigaci&#xf3;n astron&#xf3;mica equipados con instrumentaci&#xf3;n capaz de aprovechar las condiciones exclusivas del cielo espa&#xf1;ol. Momento este en el que S&#xe1;nchez vio claro el modo de hacer prosperar la investigaci&#xf3;n astrof&#xed;sica en territorio nacional: hacer valer el excepcional cielo canario para atraer telescopios extranjeros avanzados e ir consolidando alrededor de ellos investigadores aut&#xf3;ctonos que a su vez pudieran ir formando a otros investigadores. </p>
		<p>Esta estrategia se convertir&#xed;a en el <italic>modus operandi</italic> institucional espa&#xf1;ol. Pero no se agotaba aqu&#xed;, sino que buscaba firmar acuerdos y convenios que permitieran emerger a la investigaci&#xf3;n espa&#xf1;ola m&#xe1;s all&#xe1; de las posiciones habitualmente colonialistas de las instituciones cient&#xed;ficas extranjeras. Puede afirmarse, en efecto, que una de las grandes aportaciones de S&#xe1;nchez consisti&#xf3; en lograr siempre grandes condiciones para Espa&#xf1;a, sin las cuales no hubiera podido darse el nacimiento y la consolidaci&#xf3;n de la astrof&#xed;sica en el pa&#xed;s. Las instituciones pudieron ir aportando investigadores aut&#xf3;ctonos, y los investigadores espa&#xf1;oles pudieron usar los telescopios de una forma aut&#xf3;noma y producir conocimiento cient&#xed;fico de un modo independiente. Ejemplos de ello fueron los important&#xed;simos descubrimientos cient&#xed;ficos sobre la &#xab;luz zodiacal&#xbb; realizados por S&#xe1;nchez junto al astr&#xf3;nomo franc&#xe9;s Ren&#xe9; Dumont gracias al &#xab;Telescopio Burdeos&#xbb;, cedido por &#xe9;ste. El Tratado de Cooperaci&#xf3;n en Astrof&#xed;sica, suscrito en 1978 por los pa&#xed;ses m&#xe1;s destacados en esta ciencia, confirm&#xf3; estos avances para Espa&#xf1;a. </p>
		<p>Mientras tanto, S&#xe1;nchez desarrollaba una fren&#xe9;tica vida entre los telescopios y la universidad. Doctorado en 1969 por primera vez en Espa&#xf1;a en el campo de la astrof&#xed;sica, logra introducir esta ciencia en la universidad espa&#xf1;ola al crear el Instituto Universitario de Astrof&#xed;sica en 1973 as&#xed; como la primera c&#xe1;tedra en astrof&#xed;sica. Realizando todo ello en la Universidad de La Laguna (ULL), poco a poco fue dando lugar al IAC a trav&#xe9;s del establecimiento de un s&#xf3;lido v&#xed;nculo entre la ULL y el Instituto. Debido a la agitada situaci&#xf3;n social y pol&#xed;tica de 1978 se vio abocado al rectorado de la ULL, cargo que, junto a la docencia, emple&#xf3; de un modo estrat&#xe9;gico para seguir afianzando la disciplina astrof&#xed;sica. </p>
		<p>Al mismo tiempo que va narrando este convulso panorama, explica de un modo admirable c&#xf3;mo junto a sus compa&#xf1;eros lograron alcanzar y mantener la identidad jur&#xed;dico-administrativa espec&#xed;fica de esta ciencia. En aquellos momentos de consolidaci&#xf3;n de la disciplina tuvieron claro que, mediante la creaci&#xf3;n legal de un Instituto lo m&#xe1;s independiente posible, deb&#xed;an evitar que quedara diluido en el CSIC. As&#xed; lograron crear un solo organismo, el IAC, organismo que, si bien <italic>de facto</italic> ya se encontraba operativo a la espera de constituirse legalmente como instituci&#xf3;n, fue en 1982 cuando alcanz&#xf3; la &#xab;personalidad jur&#xed;dica y plena capacidad de obrar&#xbb; deseadas mediante un decreto-ley. Conocida como &#xab;Ley del Astrof&#xed;sico&#xbb;, constituy&#xf3; una novedosa regulaci&#xf3;n que influir&#xed;a enormemente en las entidades cient&#xed;ficas y acad&#xe9;micas de todo el pa&#xed;s. La fundaci&#xf3;n del IAC fue auspiciada por una famosa inauguraci&#xf3;n celebrada en 1985 con unos fastos llenos de reyes y arist&#xf3;cratas.</p>
		<p>Todos los acontecimientos que iban sobreviniendo no eran, sin embargo, tan favorables. Ya a finales de los a&#xf1;os 70 el Tratado de Cooperaci&#xf3;n en Astrof&#xed;sica hab&#xed;a corrido un ostensible peligro al entrar en juego la voluntad del Ministerio de Defensa de instalar un radar de seguimiento en la cima del Roque de los Muchachos, lugar que los telescopios extranjeros ambicionaban como gran puerta de observaci&#xf3;n a las estrellas, y donde se adicion&#xf3; el Observatorio del Roque de los Muchachos en 1979. Asimismo, la &#xab;Ley de Ciencia&#xbb; de 1986 impidi&#xf3;, por un lado, que el IAC tuviera personal propio, el cual deb&#xed;a ser proporcionado por el CSIC, la ULL y el Gobierno, y, por el otro lado, apart&#xf3; de la cabeza de su Consejo Rector al Ministerio de la Presidencia y puso al Ministerio de Educaci&#xf3;n, gestor del CSIC y valedor de sus intereses. Pero el verdadero encorsetamiento administrativo se dio con la &#xab;Ley de la Ciencia, la Tecnolog&#xed;a y la Innovaci&#xf3;n&#xbb; de 2011, que, entre otras cosas, convirti&#xf3; al IAC en un Organismo P&#xfa;blico de Investigaci&#xf3;n m&#xe1;s de la Administraci&#xf3;n, rebajando su nivel jur&#xed;dico-administrativo. Tampoco se pudo evitar que el director del IAC fuera nombrado por el ministro de turno en funci&#xf3;n de afinidades pol&#xed;ticas, algo que, afortunadamente, logr&#xf3; cambiarse pasadas las legislaturas.</p>
		<p>A pesar de todos estos percances, la labor del IAC y de los observatorios canarios iba dando esperanzadores resultados cient&#xed;ficos y logrando grandes condiciones para la continuidad de la astrof&#xed;sica. Algunos de los hitos relatados en el libro fueron la firma en 1988 de la &#xab;Ley del Cielo&#xbb;, que convirti&#xf3; a los observatorios en &#xab;reserva astron&#xf3;mica&#xbb; y protegi&#xf3; sus cielos de cualquier tipo de contaminaci&#xf3;n; la fundaci&#xf3;n, en 1992, de la Sociedad Espa&#xf1;ola de Astronom&#xed;a; la puesta en marcha en 1993 del Museo de la Ciencia y el Cosmos de Tenerife, en el que se empez&#xf3; a desarrollar una importante tarea de divulgaci&#xf3;n de esta ciencia, estrategia que S&#xe1;nchez acometi&#xf3; desde bien joven; y, como acontecimiento m&#xe1;s destacado, el desarrollo e instalaci&#xf3;n del Gran Telescopio Canarias (GTC), el telescopio &#xf3;ptico-infrarrojo mayor y m&#xe1;s avanzado del mundo, desarrollado casi &#xed;ntegramente por empresas espa&#xf1;olas. Una de las estrategias centrales que mantuvo el IAC desde sus inicios fue el desarrollo de instrumentaci&#xf3;n astron&#xf3;mica propia que les sustrajera de posibles din&#xe1;micas de cautividad tecnol&#xf3;gica y espoleara la industria nacional. En este sentido el libro constituye una apropiada reflexi&#xf3;n sobre la importancia del factor tecnol&#xf3;gico en el desarrollo y la implantaci&#xf3;n de una ciencia. A fin de cuentas, viene a decirnos S&#xe1;nchez, los espectaculares avances en nuestro conocimiento cient&#xed;fico se deben a los grandes saltos en la instrumentaci&#xf3;n.</p>
		<p>En los &#xfa;ltimos compases de esta historia surgen otra serie de problemas motivados por la complejidad del contexto implicado. El propio GTC no recibe los fondos suficientes para sufragar los grandes costes surgidos de su investigaci&#xf3;n y para aprovechar todo su potencial. El IAC perdi&#xf3; en 2008 la gran oportunidad de desarrollar y ubicar en sus observatorios el E-ELT, el supertelescopio europeo, a pesar del fatigosos intento de convencer al Gobierno de Espa&#xf1;a para que reforzara diplom&#xe1;ticamente su candidatura. Los cielos canarios no han encontrado el suficiente amparo en la importante Ley del Cielo, y en los &#xfa;ltimos a&#xf1;os los diversos tipos de contaminaci&#xf3;n est&#xe1;n comprometiendo gravemente la investigaci&#xf3;n astron&#xf3;mica. Todo esto se&#xf1;ala que la historia de la astrof&#xed;sica en Espa&#xf1;a se ha ido desarrollando por caminos sinuosos y en ocasiones confusos, y, lo que es m&#xe1;s importante, que el final de este camino est&#xe1; a&#xfa;n por recorrer.</p>
	</body>
</article>