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				<journal-title>Asclepio. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
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				<source>El vocabulario de la medicina en el espa&#xf1;ol del siglo XVIII</source>
				<publisher-loc>Berna, Berl&#xed;n</publisher-loc>
				<publisher-name>Peter Lang S. A.</publisher-name>
				<series>Fondo Hisp&#xe1;nico de Ling&#xfc;&#xed;stica y Filolog&#xed;a, Band 31</series>
				<year>2020</year>
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				<isbn>978-3-0343-3772-4</isbn>
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		<p>Hace a&#xf1;os se public&#xf3; por el Consejo Superior de Investigaciones Cient&#xed;ficas una curiosa continuaci&#xf3;n de las p&#xe1;ginas del Quijote, del mundo cervantino; el autor era un ni&#xf1;o, el futuro rey Felipe V, quien introdujo una nueva dinast&#xed;a en el trono de Espa&#xf1;a, acompa&#xf1;ada de algunos aires de modernidad. Sin duda el rey Sol se ocup&#xf3; de que sus nietos tuviesen esmerada educaci&#xf3;n, en &#xe9;poca de personajes de la talla de Fenelon o Bossuet. No es extra&#xf1;o as&#xed; que el primer Borb&#xf3;n en el trono del imperio espa&#xf1;ol tuviera inter&#xe9;s por la lengua castellana, imponi&#xe9;ndola en sus reinos, tal como su dinast&#xed;a hab&#xed;a hecho con el franc&#xe9;s en los suyos. Resulta pues comprensible que el siglo XVIII fuera &#xe9;poca de r&#xe1;pida uniformidad y castellanizaci&#xf3;n; la lengua empieza a extenderse en m&#xfa;ltiples lugares en que antes el lat&#xed;n o las lenguas vern&#xe1;culas distintas hab&#xed;an tenido importancia. Lugares en los que pronto se extendi&#xf3; fueron las instituciones consagradas a la ciencia, en la que las coronas y alguna nueva burgues&#xed;a estaban interesadas. </p>
		<p>No es extra&#xf1;o que libros creadores de la modernidad, como fueron algunos escritos de Galileo, se escribieran en lengua italiana. Aqu&#xed; tambi&#xe9;n la ciencia hab&#xed;a empezado a escribirse en castellano (y en alguna otra lengua moderna), llegando a un p&#xfa;blico m&#xe1;s amplio que el alcanzado por el lat&#xed;n. Hab&#xed;a ya una tradici&#xf3;n importante, que iniciaron los libros m&#xe9;dicos en lengua vulgar dedicados a la higiene, los tratados de peste, o bien los manuales de ense&#xf1;anza de los cirujanos romancistas o las comadronas. En esto la medicina comparti&#xf3; el paso con los dedicados a otras ciencias y t&#xe9;cnicas, como la albeiter&#xed;a, o bien la ingenier&#xed;a, la geograf&#xed;a o la n&#xe1;utica. Tambi&#xe9;n las matem&#xe1;ticas hab&#xed;an sido lugar de penetraci&#xf3;n de lenguas, como mostr&#xf3; Vicente Salavert para la aritm&#xe9;tica pr&#xe1;ctica en el reino de Arag&#xf3;n. Benito Bails, con el est&#xed;mulo de Jorge Juan, escribe sus libros de matem&#xe1;ticas en castellano para la Academia de san Fernando, que adem&#xe1;s se introducir&#xe1;n en la universidad, seguidos de los de Juan Justo Garc&#xed;a que estudiara Norberto Cuesta para la salmantina. En el siglo XVIII estas novedades tuvieron un r&#xe1;pido desarrollo, as&#xed; en los colegios de cirug&#xed;a que se inician en C&#xe1;diz en 1748 con la ense&#xf1;anza de profesionales para la armada. Desde el origen de la dinast&#xed;a francesa el inter&#xe9;s por la medicina hab&#xed;a sido importante, el mismo rey hab&#xed;a luchado con ah&#xed;nco contra su penosa melancol&#xed;a, se rode&#xf3; de notables m&#xe9;dicos y apoy&#xf3; varias instituciones m&#xe9;dicas y cient&#xed;ficas. Sus primeros sucesores insistir&#xe1;n en esta senda.</p>
		<p>La ciencia, desde luego, est&#xe1; cambiando de lenguaje. Esos t&#xe9;rminos antiguos de los grandes infolios, casi secretos o poco comprensibles, tienen que desaparecer para dejar paso a otros nuevos que puedan dar testimonio de la realidad y ser m&#xe1;s ampliamente compartidos. Observaci&#xf3;n y experiencia deben ir acompa&#xf1;ados de formas distintas de describir, dar resultados, plantear problemas... La influencia de Francia, naci&#xf3;n puntera entonces en el campo cient&#xed;fico, es muy grande. De all&#xed; vendr&#xe1; una nueva nomenclatura qu&#xed;mica, que definitivamente cortar&#xe1; con la alquimia y la protoqu&#xed;mica. En manos de Lavoisier y otros sabios aparecer&#xe1; la moderna terminolog&#xed;a, asociada a los nuevos experimentos, basados en el an&#xe1;lisis y pronto en la s&#xed;ntesis. Ser&#xe1; recibida por Pedro Guti&#xe9;rrez Bueno en <italic>M&#xe9;todo de la nueva nomenclatura qu&#xed;mica. propuesto por M. M. Morveau, Lavoisier, Bertholet y de Fourcroy, a la Academia de Ciencias de Par&#xed;s</italic> (Madrid, Antonio de Sancha, 1788). De manos de los revolucionarios franceses llegar&#xe1; adem&#xe1;s la propuesta de una forma distinta de medir, la longitud, el peso, el volumen, incluso el tiempo. Con una terminolog&#xed;a basada en los idiomas cl&#xe1;sicos -la cultura antigua fue admirada por la Revoluci&#xf3;n y el Imperio- aparecen el metro, el litro y el kilo, incluso un nuevo calendario, que tendr&#xe1; menos &#xe9;xito. </p>
		<p>Al basar el metro en la longitud del cuadrante del meridiano terrestre, se podr&#xe1; hablar de unas medidas que vienen de la naturaleza, otro polis&#xe9;mico concepto que tambi&#xe9;n apasionar&#xe1; a quienes est&#xe1;n cambiando la pol&#xed;tica, la ciencia y la cultura francesas y mundiales. Si en Espa&#xf1;a las novedades de Lavoisier entrar&#xe1;n pronto, el nuevo sistema decimal de medidas -por sus amplias repercusiones sobre la sociedad- ser&#xe1; de adaptaci&#xf3;n m&#xe1;s tard&#xed;a, habr&#xe1; que esperar a los tiempos de la malhadada Isabel II. Pero muy pronto se hacen intentos, as&#xed; con Gabriel Ciscar, quien fracasar&#xe1; queriendo una nomenclatura que se aleje de los cl&#xe1;sicos y se apoye en el castellano, proponiendo as&#xed; usar el &#x201c;unal&#x201d; o la libra, t&#xe9;rminos tradicionales. Los argumentos que se emplean son semejantes, pues se afirma que las novedades no solo vienen de la Francia aliada, sino de la naturaleza, permitiendo un universalismo que siempre fue caro a la ciencia. Desde luego fue Par&#xed;s donde se guardaban los patrones de las nuevas medidas, que conocieron las naciones amigas.</p>
		<p>En el pr&#xf3;logo al nuevo libro de Josefa G&#xf3;mez de Enterr&#xed;a, recuerda Pedro &#xc1;lvarez de Miranda que Juli&#xe1;n Mar&#xed;as hab&#xed;a preguntado a Pedro La&#xed;n Entralgo cu&#xe1;ndo la medicina hab&#xed;a empezado a ser efectiva. La respuesta fue que en el siglo XVIII. En efecto, en ese siglo se renueva con Hip&#xf3;crates la medicina que aferraban las garras de los galenistas. Se practica ahora la observaci&#xf3;n, la experiencia, se descartan drogas in&#xfa;tiles y caras, incluso peligrosas como tambi&#xe9;n lo fue la sangr&#xed;a. La cirug&#xed;a conoce un avance importante, que se puede ver en los manuales de los colegios de cirug&#xed;a. Las universidades se renuevan con la traducci&#xf3;n de William Cullen por Bartolom&#xe9; Pi&#xf1;era para las aulas de la facultad de medicina de Valencia. Y adem&#xe1;s se encuentra el m&#xe9;todo eficaz para terminar con la viruela. Hasta entonces, siguiendo antiguas t&#xe9;cnicas indias o chinas, se consegu&#xed;a prevenir con costras de variolosos, proceder peligroso desde luego. Ahora gracias a Edward Jenner se emplea el l&#xed;quido que la enfermedad de las vacas produc&#xed;a, limitando el peligro. Fue una historia heroica de m&#xe9;dicos y cirujanos, pero tambi&#xe9;n de mujeres y ni&#xf1;os. La expedici&#xf3;n de Balmis y Salvany -que estudiaron Ram&#xed;rez, Ballester y Balaguer, entre otros muchos, e incluso ha novelado Javier Moro- llev&#xf3; la prevenci&#xf3;n a Am&#xe9;rica y Asia. La vacuna ha sido precedente de muchas otras e incluso ha conseguido erradicar una enfermedad tan contagiosa y mortal como la viruela. Es el &#xfa;nico &#xe9;xito completo de la humanidad contra una enfermedad, la viruela tan peligrosa. Es adem&#xe1;s un ilustre antecedente de las luchas que con las vacunas se practica hoy ante la pandemia de COVID que est&#xe1; aterrorizando al mundo. </p>
		<p>Pero a estas novedades ilustradas, se a&#xf1;adir&#xe1;n otras como las sulfamidas y sobre todo los antibi&#xf3;ticos, que ya en el siglo XX conseguir&#xe1;n una medicina en verdad efectiva. Y, por su parte, en los dos pasados siglos la cirug&#xed;a lograr&#xe1; vencer sus grandes peligros, el dolor, la infecci&#xf3;n y la hemorragia. As&#xed;, desde el siglo XVIII la medicina se transforma, en brillantes episodios que Luis S&#xe1;nchez Granjel describi&#xf3; con cuidado. Es una &#xe9;poca en que la revoluci&#xf3;n cient&#xed;fica del siglo XVII se difunde, llegando a todo el mundo occidental y a m&#xe1;s amplias capas de poblaci&#xf3;n. Surgen los colegios de cirug&#xed;a, se reforman las universidades, muchos m&#xe9;dicos y cirujanos se abren a las novedades que vienen de Europa y que permiten el florecer de la medicina. Hay nuevas especialidades, as&#xed; la oftalmolog&#xed;a, analizada por la autora, en manos de anatomistas y cirujanos, en buena parte procedentes de esos colegios quir&#xfa;rgicos. Hay otras que merecen atenci&#xf3;n, como la psiquiatr&#xed;a. La traducci&#xf3;n de la obra de Philippe Pinel, <italic>Trait&#xe9; sur la manie</italic>, permite ver cambios importantes en el l&#xe9;xico psiqui&#xe1;trico. Algunos de esos t&#xe9;rminos de inter&#xe9;s, se analizan por la autora, como el histerismo, mal considerado propio de mujeres. </p>
		<p>En la obra se tiene en cuenta tambi&#xe9;n el papel de m&#xe9;dicos destacados, como Gaspar Casal, Andr&#xe9;s Piquer y Antonio de Gimbernat. Son m&#xe9;dicos que gozaron del apoyo de los Borbones y que, aunque muy diferentes, muestran un talante ilustrado y renovador. Con apoyo en Hip&#xf3;crates consiguieron una medicina que practicaba la observaci&#xf3;n y la experiencia y que buscaba remedios &#xfa;tiles y poco arriesgados. No da&#xf1;ar al paciente es el primer mandamiento del m&#xe9;dico cl&#xe1;sico, y tambi&#xe9;n del ilustrado. Se encuadran estos personajes en un rico marco hist&#xf3;rico que comienza en estas p&#xe1;ginas en el siglo XVII, pasa por los Novatores, por el papel de los Borbones, de los colegios de cirug&#xed;a, por la aceptaci&#xf3;n de las corrientes europeas, el surgimiento de especialidades y un rico proceso de divulgaci&#xf3;n. Enrique Perdiguero ha estudiado con detalle esta ampliaci&#xf3;n del p&#xfa;blico en el setecientos espa&#xf1;ol. Desde luego se produce un cambio notable en la terminolog&#xed;a m&#xe9;dica como se muestra en esta obra, anteriores estudios hab&#xed;an abierto el camino. Cecilio Garriga y Bertha Guti&#xe9;rrez han estudiado diccionarios, instrumentos tan &#xfa;tiles para las novedades ling&#xfc;&#xed;sticas. Juan Guti&#xe9;rrez el nuevo sistema m&#xe9;trico decimal.</p>
		<p>Nos muestra el libro que presento c&#xf3;mo el cambio del lenguaje cient&#xed;fico acompa&#xf1;a al del saber m&#xe9;dico y quir&#xfa;rgico. Se presenta el corpus textual, seguido del lexicogr&#xe1;fico y se nos indica que el criterio para seleccionar voces ha sido su car&#xe1;cter neol&#xf3;gico, aunque se ha recogido alg&#xfa;n otro t&#xe9;rmino por su abundante uso en la literatura m&#xe9;dica. Son lexemas en que destaca la formaci&#xf3;n culta con base en el fondo greco-latino, como es de esperar para la ciencia m&#xe9;dica, tan atada a esta tradici&#xf3;n cl&#xe1;sica. Se se&#xf1;alan las caracter&#xed;sticas de un vocabulario en transformaci&#xf3;n, que la autora relaciona con interesantes momentos. Se insiste en el papel de la cirug&#xed;a, y de especialidades como la oftalmolog&#xed;a. Se plantea adem&#xe1;s la persistencia de voces antiguas y la aparici&#xf3;n y triunfo de las nuevas. Es presentado el rico vocabulario, completando la obra la bibliograf&#xed;a y el &#xed;ndice de palabras.</p>
		<p>Sin duda, era un momento de valiosa encrucijada entre la tradici&#xf3;n griega y latina, las influencias extranjeras y el deseo de crear un vocabulario propio. Lo vemos muy bien en la figura de Andr&#xe9;s Piquer -que estudiara Vicente Peset, entre otros- cuando se debate entre defender el lat&#xed;n o conseguir libros castellanos que llegasen a un amplio p&#xfa;blico de especialistas. Se ve tambi&#xe9;n en sus esfuerzos por traducir a Hip&#xf3;crates, queriendo renovar el estudio del enfermo, pero tambi&#xe9;n las palabras en sus traducciones y escritos. La ayuda de Gregorio Mayans fue indispensable. As&#xed; sus libros sobre l&#xf3;gica, f&#xed;sica o las fiebres se redactan en la nueva lengua, que se est&#xe1; introduciendo en colegios quir&#xfa;rgicos, en academias y m&#xe1;s tarde en las aulas universitarias. No extra&#xf1;a que Piquer en el Pr&#xf3;logo de su <italic>F&#xed;sica moderna racional, y experimental</italic> (Valencia, Oficina de Pasqual Garc&#xed;a, 1745) se dirija a los m&#xe9;dicos y afirme: &#x201c;La he escrito en lengua Espa&#xf1;ola, porque deseo que la entiendan todos, y porque juzgo que nuestra lengua a ninguna otra cede en limpieza, abundancia, y fuerza de expresi&#xf3;n.&#x201d; Pronto en 1807 Francisco Salv&#xe1; y Campillo en su discurso inaugural de la escuela de medicina pr&#xe1;ctica -otra instituci&#xf3;n fundamental para la medicina y su expresi&#xf3;n- demandar&#xe1; una revisi&#xf3;n de la forma de denominar las enfermedades, siempre teniendo en cuenta el fondo latino y griego. Se preocupa de la descripci&#xf3;n, delimitaci&#xf3;n y clasificaci&#xf3;n de enfermedades, en l&#xed;nea con Sydenham y su concepto de especie morbosa. Tambi&#xe9;n con el empirismo y el af&#xe1;n clasificatorio de la Ilustraci&#xf3;n. Viene entonces la guerra y con ella una nueva &#xe9;poca.</p>
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