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				<journal-title>Asclepio. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia</journal-title>
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				<source>Los avances de la medicina actual</source>. <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>, <publisher-name>Los Libros de la Catarata</publisher-name>, <year>2020</year>, <size units="pages">582</size> pp. [ISBN: <isbn>97884-1352-097-1</isbn>]</product>
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		<p>Nos se&#xf1;ala el autor en el pr&#xf3;logo c&#xf3;mo la &#xfa;ltima gran pandemia, que aparece m&#xe1;s de cien a&#xf1;os despu&#xe9;s de la gripe mal llamada “espa&#xf1;ola”, estudiada por Mar&#xed;a Isabel Porras, ha puesto en duda muchas de nuestras convicciones. Retoma textos de Pedro La&#xed;n Entralgo y de Jos&#xe9; Mar&#xed;a L&#xf3;pez Pi&#xf1;ero, en que se anuncian muy brillantes perspectivas para la salud y la vida de los humanos, de los seres humanos de pa&#xed;ses privilegiados y pertenecientes a las clases ricas o acomodadas. Recuerdo al mismo La&#xed;n comentar que la “espa&#xf1;ola” no fue tan grave, pues &#xe9;l mismo hab&#xed;a sobrevivido. Pero en otras ocasiones tambi&#xe9;n reconoc&#xed;a que entre la patolog&#xed;a infecciosa quedaban todav&#xed;a esos extra&#xf1;os seres que se denominan virus y que parecen ser -bromeaba sobre ello- los numantinos de la batalla m&#xe9;dica contra la enfermedad. En efecto, aunque el siglo XX conoce un gran triunfo sobre las infecciones y los incrementos demogr&#xe1;ficos se deben sobre todo a la victoria sobre ellas, no todo est&#xe1; tan claro. Las bacterias y otros g&#xe9;rmenes no han desaparecido por completo y, desde luego, los virus ah&#xed; est&#xe1;n y permanecer&#xe1;n por mucho tiempo. Gripe, viruela, poliomielitis, &#xc9;bola, VIH, SARS, MERS, virus del Nilo, coronavirus… siguen causando graves -y leves- enfermedades en todo el mundo, incluso en el privilegiado. Recuerdo hace muchos a&#xf1;os escuchar a mi hermano Rafael que en el futuro la gripe ser&#xed;a un recuerdo. Pues no, el virus supo adaptarse y pervivir en formas en general m&#xe1;s atenuadas. </p>
		<p>Pero ahora otros llegan con formas muy graves, incluso mortales. Tuvimos miedo ante varios brotes de gripe y otros virus, pero a fines del pasado siglo el VIH fue terrible para todo el mundo. No solo cambi&#xf3; nuestras formas de relaci&#xf3;n sexual, sino que estigmatiz&#xf3; de forma cruel a muchos grupos de poblaci&#xf3;n, prostituci&#xf3;n, homosexualidad, marginaci&#xf3;n… Adem&#xe1;s, ahora vemos asustados agravarse la entrada de nuevas enfermedades por un doble ventanal. Por un lado, la globalizaci&#xf3;n del mundo, debido al comercio, las comunicaciones, el turismo, las guerras, las emigraciones…, que lleva a un intercambio de objetos y seres vivos -mercanc&#xed;as, plantas, animales, personas- que vemos bien en la introducci&#xf3;n de especies y patolog&#xed;as invasoras. Por otro, en Espa&#xf1;a la repercusi&#xf3;n es m&#xe1;s grave debido al continuo deterioro de nuestros sistemas de sanidad, en especial a causa de los gobiernos conservadores que han beneficiado los negocios privados, olvidando una seguridad social que lleg&#xf3; a estar en altas cotas de calidad. No se ha cuidado tampoco la prevenci&#xf3;n de la enfermedad, sin tener especial cuidado en la sanidad p&#xfa;blica y la epidemiolog&#xed;a. Adem&#xe1;s, se ha descuidado el estudio de enfermedades no frecuentes, sean las raras, las procedentes de otros lugares o las poco rentables para el negocio privado. </p>
		<p>El libro de Pedro Frontera aborda bien estos problemas, en un momento en que la adecuada asistencia sanitaria es m&#xe1;s precisa para la poblaci&#xf3;n. Sin duda poner al alcance de un p&#xfa;blico general temas tan importantes merece la pena. Tambi&#xe9;n que buenos especialistas m&#xe9;dicos se vuelquen hacia la historia de la medicina, aportando una visi&#xf3;n distinta de la proporcionada por los especialistas en estos temas. A&#xf1;aden frescura, experiencia y amenidad. Se trata pues de un libro bien escrito, muy cuidado y que pone al d&#xed;a los avances de la medicina, &#xfa;til para un amplio p&#xfa;blico que quiera ponerse al tanto de la medicina actual. Se abarcan los principales temas de la medicina, la cirug&#xed;a y la prevenci&#xf3;n sanitaria. Tambi&#xe9;n se dedica un ameno recuerdo a aquellos personajes -fueran o no premios Nobel- que contribuyeron a este desarrollo y que posibilitaron una medicina de muy alta calidad en pa&#xed;ses desarrollados. Medicina que ha hecho caer en el enga&#xf1;o de que la fortaleza de los ricos era inexpugnable y que quien enfermaba era por descuido o falta grave.</p>
		<p>Se inicia el libro con la mayor victoria sanitaria conseguida contra la enfermedad infecciosa, la total erradicaci&#xf3;n de la viruela. Enfermedad terrible, con miles y miles de v&#xed;ctimas, pudo ser eliminada gracias al descubrimiento de la prevenci&#xf3;n por el l&#xed;quido vacunal. Tras el descubrimiento de Jenner, se dedican unas p&#xe1;ginas a la expedici&#xf3;n de Balmis y Salvany, generoso empe&#xf1;o en llevar la vacunaci&#xf3;n a Am&#xe9;rica y Asia, que Susana Ram&#xed;rez estudi&#xf3; con devoci&#xf3;n, as&#xed; como Emilio Balaguer y Rosa Ballester. Tras perfeccionamientos de la vacuna se consigue terminar con la enfermedad, quedando hoy tan solo g&#xe9;rmenes en dos laboratorios, por si fuera necesario su empleo por el resurgimiento de la enfermedad. Nos narra el autor un accidente grave en otro de los laboratorios que conservaban el virus, siempre queda el miedo de que este pueda aparecer de nuevo, ahora encontrando una ampl&#xed;sima poblaci&#xf3;n carente de la inmunidad necesaria. </p>
		<p>Nos adentra luego Pedro Frontera en el importante papel de la microbiolog&#xed;a y sus cultivadores en la lucha contra la enfermedad y el logro de la prevenci&#xf3;n. Autores como Louis Pasteur y Robert Koch pasan por estas p&#xe1;ginas. Tras las sulfamidas, Alexander Fleming encuentra la penicilina, un azaroso y sagaz descubrimiento, siguiendo la cloromicetina y otros muchos antibi&#xf3;ticos. Entre estos, la estreptomicina fue fundamental para luchar contra la tuberculosis, enfermedad antigua, con &#xe9;pocas de enorme difusi&#xf3;n y que todav&#xed;a persiste. En el siglo XIX por los cambios en la construcci&#xf3;n y desarrollo de grandes ciudades se convirti&#xf3; en terrible mal que afectaba a personajes distinguidos como Margarita en <italic>La Dama de las Camelias</italic>, o los pobres labradores de Giuseppe Verga. Cap&#xed;tulo muy importante es la lucha contra el paludismo, enfermedad con viej&#xed;simo origen y alt&#xed;simas morbilidad y mortalidad, incluso en nuestros d&#xed;as. La lucha contra ella en el Mediterr&#xe1;neo, as&#xed; en Espa&#xf1;a, fue fundamental para evitar tan terrible infecci&#xf3;n, que en &#xc1;frica sigue siendo un terrible sufrimiento. En nuestra tierra, muchos se han ocupado de este tema, desde el ilustrado valenciano Cavanilles, hasta los historiadores Juan Riera, Josep Llu&#xed;s Barona, Juan Antonio Mic&#xf3; y Jos&#xe9; Luis Fresquet, o bien Enric Mateu, Armando Alberola o David Bernab&#xe9; Gil entre otros.</p>
		<p>No menos inter&#xe9;s tiene la pelea contra la poliomielitis, enfermedad que tanto dolor e invalidez produjo. Un amplio grupo de historiadores de la medicina han resucitado la alargada y cruel sombra de esta enfermedad, tan terrible en su infecci&#xf3;n como en sus secuelas. Quiero recordar entre ellos los estudios de Rosa Ballester, Mar&#xed;a Isabel Porras y Mar&#xed;a Jos&#xe9; B&#xe1;guena, y no menos a Juan Antonio Rodr&#xed;guez S&#xe1;nchez y Jos&#xe9; Mart&#xed;nez P&#xe9;rez como modelos de equipos de investigaci&#xf3;n. </p>
		<p>O bien el combate contra la gripe, mort&#xed;fera plaga por siglos, ahora convertida en habitual compa&#xf1;era, aunque siempre peligrosa. Y hoy, tras esos virus, muchos otros aparecen, y se nos presentan en estas p&#xe1;ginas. Junto a algunos amenazantes y letales brotes de gripe, en las &#xfa;ltimas d&#xe9;cadas, ha sido el VIH el virus que m&#xe1;s ha alertado a la poblaci&#xf3;n mundial. Un germen muy peligroso, que llegaba a todos los pa&#xed;ses, a todas las clases sociales y que por mucho tiempo no perdonaba. Ahora se ha conseguido controlarlo, convertir en mal cr&#xf3;nico, pero se ha resistido a las vacunas, lo que por suerte parece no haber ocurrido en la COVID-19. Sin embargo, sigue siendo altamente peligroso y ha dejado en la sociedad marcas perdurables, cambios en h&#xe1;bitos sexuales y esa se&#xf1;alada estigmatizaci&#xf3;n de grupos sociales en general ya marginados o condenados. </p>
		<p>En el campo de la cirug&#xed;a se pudo avanzar cuando se consigui&#xf3; dominar sus grandes riesgos, que eran el dolor, la hemorragia y la infecci&#xf3;n. Gracias a los anest&#xe9;sicos, la desinfecci&#xf3;n y los medios de contenci&#xf3;n de la hemorragia se avanz&#xf3; sobremanera. Hoy los logros llevan desde la microcirug&#xed;a a las intervenciones a coraz&#xf3;n abierto, asimismo a las operaciones a distancia y la introducci&#xf3;n de robots. Marie Christine Pouchelle ha sido una pionera en el estudio de estas novedades, desde el campo de la antropolog&#xed;a. Se consagran aqu&#xed; p&#xe1;ginas amenas al avance de la lucha contra el sufrimiento, llegando hoy a una cirug&#xed;a indolora, incluso al parto sin dolor. Las guerras fueron campos de experimentaci&#xf3;n terribles pero importantes para el avance de la cirug&#xed;a, as&#xed; como el descubrimiento de formas de ver o actuar sobre el interior del cuerpo, como la endoscopia, los rayos X o la radioactividad. En el campo de la traumatolog&#xed;a, de la cirug&#xed;a interna o de la cancerolog&#xed;a fueron novedades muy importantes. Notables especialidades se fueron afianzando, convirtiendo al cirujano en personaje estrella de la medicina contempor&#xe1;nea, lo que comenz&#xf3; de forma clara con los trasplantes card&#xed;acos, y sigui&#xf3; con otros &#xf3;rganos vitales.</p>
		<p>Sin duda, para estos avances fueron necesarios otros muchos en las consideradas ciencias b&#xe1;sicas de la medicina, as&#xed; la anatom&#xed;a y la fisiolog&#xed;a. Se concede mucha importancia en estas p&#xe1;ginas, como es l&#xf3;gico, a Santiago Ram&#xf3;n y Cajal y su escuela. Se inicia el recorrido con un recuerdo de Jos&#xe9; Mar&#xed;a L&#xf3;pez Pi&#xf1;ero, quien supo reconocer los antecedentes de las investigaciones de la escuela espa&#xf1;ola, unos conocimientos anat&#xf3;micos e histol&#xf3;gicos previos, que permitieron el surgimiento de esta maravillosa pl&#xe9;yade de sabios. Creo recordar algunas palabras de Severo Ochoa que consideraba esta escuela una mezcla extraordinaria de arte y ciencia. En efecto, fueron sus componentes cuidadosos dibujantes y firmes estudiosos. Los dibujos de muchos de ellos nos emocionan y m&#xe1;s todav&#xed;a las reflexiones de P&#xed;o del R&#xed;o Hortega y de Ram&#xf3;n y Cajal sobre el influjo de la belleza en la investigaci&#xf3;n. El primero se&#xf1;alando la hermosura que la naturaleza nos ofrece, el segundo advirtiendo de los enga&#xf1;os que esta pueden provocar, cuando como Frin&#xe9; ante sus jueces, su desnudez puede llevar al error. La belleza convenci&#xf3; a sus jueces. Esta trayectoria fue cortada por las terribles consecuencias de la guerra y el franquismo, que quisieron olvidar la escuela espa&#xf1;ola. Sin embargo, con el tiempo se retom&#xf3; la tradici&#xf3;n, tanto en el exilio como en el interior, as&#xed; en el Instituto Cajal del CSIC.</p>
		<p>Tambi&#xe9;n la fisiolog&#xed;a alcanz&#xf3; altos niveles, incluso en Espa&#xf1;a, donde se puede recordar a Juan Negr&#xed;n y su escuela. Pedro Frontera se remonta al inicio de la gen&#xe9;tica con Mendel y su desarrollo hasta el desciframiento del genoma. Pasa a las enfermedades gen&#xe9;ticas y metab&#xf3;licas, a la fisiopatolog&#xed;a de las vitaminas y hormonas, la conversi&#xf3;n de la fisiolog&#xed;a en bioqu&#xed;mica, un saber de desarrollo avasallador, que como virtuoso flautista ha convertido a la medicina en su seguidora fiel. Las enfermedades metab&#xf3;licas, el problema del colesterol o de la obesidad, plagas de la civilizaci&#xf3;n rica que son consideradas. La bioqu&#xed;mica ha tenido un recorrido extraordinario en todas partes, tambi&#xe9;n en Espa&#xf1;a. Se puede quiz&#xe1; recordar a Gregorio Mara&#xf1;&#xf3;n y desde luego una vez m&#xe1;s a Severo Ochoa o a Grande Covi&#xe1;n, que entroncan con la tradici&#xf3;n espa&#xf1;ola y a su vez la fructifican a su vuelta a Espa&#xf1;a. Otras figuras deben ser recordadas, as&#xed; Alberto Sols en su regreso, o bien muy cerca algunas mujeres de enorme relevancia, como Gertrudis de la Fuente o Margarita Salas. </p>
		<p>Pero estas novedades no pueden hacernos olvidar las causas externas de la enfermedad, procedan del medio geogr&#xe1;fico y biol&#xf3;gico, o del social. Por tanto, la medicina -como Henry Sigerist recordaba- tiene que ser social, el ser humano vive en un amplio medio que lo condiciona e influye de forma decisiva en la salud, o en el dolor y el padecer. Las patolog&#xed;as afectan, se desarrollan o terminan seg&#xfa;n el nivel social al que se pertenezca. Esto estuvo claro desde que se se&#xf1;al&#xf3; la causa laboral del c&#xe1;ncer en los deshollinadores. Deben ser tenidas en cuenta las posibilidades del ser humano y los condicionantes de la sociedad en que vive. Y las condiciones ambientales son de primera importancia, la higiene privada y p&#xfa;blica, las situaciones laborales, de educaci&#xf3;n, el urbanismo, la vivienda y el ocio. Tambi&#xe9;n los medios que la sociedad pone al servicio de la salud y la prevenci&#xf3;n de la enfermedad. El autor, de forma original, recuerda el inicio de la enfermer&#xed;a y de las primeras mujeres que se adentraron en el ejercicio m&#xe9;dico. Tambi&#xe9;n de una instituci&#xf3;n tan notable como la Cruz Roja y su origen en la medicina de guerra. No menos importante es el desarrollo de la higiene p&#xfa;blica, que se plasma aqu&#xed; en la lucha contra el c&#xf3;lera en Londres, o en la vacunaci&#xf3;n y la inmunizaci&#xf3;n. La medicina debe primar la prevenci&#xf3;n, antes de que la curaci&#xf3;n sea necesaria, evidencia que en Espa&#xf1;a con frecuencia se olvida.</p>
		<p>En fin, en relaci&#xf3;n con la adaptaci&#xf3;n del individuo al medio social, es interesante la reflexi&#xf3;n &#xfa;ltima sobre la neurolog&#xed;a y la psiquiatr&#xed;a, pareja de hecho a menudo mal avenida. En su origen como especialidad la medicina del padecimiento mental tiene dos posibles habitaciones, por un lado en el mundo anglosaj&#xf3;n pudo predominar la orientaci&#xf3;n neurol&#xf3;gica, en el latino m&#xe1;s bien deriva desde la medicina legal. Es l&#xf3;gico, en el primer caso se puso el foco en que los enfermos neurol&#xf3;gicos presentan cuadros de alteraciones ps&#xed;quicas; en el segundo, en que los enfermos mentales eran un problema para el mantenimiento del orden social. La evoluci&#xf3;n del mundo psiqui&#xe1;trico pas&#xf3; por dos hitos revolucionarios en la interpretaci&#xf3;n y el tratamiento. Me refiero a la obra de Sigmund Freud y el surgimiento del psicoan&#xe1;lisis, tambi&#xe9;n a la aparici&#xf3;n de ricas familias de psicof&#xe1;rmacos que permiten una eficaz intervenci&#xf3;n sobre el desorden mental. Ambos puntos de vista, ambas terap&#xe9;uticas han convivido, muchas veces enfrentados, pero con frecuencia y por fortuna como complementos necesarios. Las instituciones asilares para estos enfermos tambi&#xe9;n evolucionaron, desde algunas semejantes a c&#xe1;rceles, a otras adaptadas a las necesidades del individuo y la sociedad, a la patolog&#xed;a y sus consecuencias. Incluso un amplio movimiento demanda la restricci&#xf3;n de estos centros, buscando un adecuado sistema de reintegraci&#xf3;n y adaptaci&#xf3;n del paciente en el medio social. En ning&#xfa;n caso pues, hay que olvidar el car&#xe1;cter eminentemente social del ser humano. Y debemos animar a escribir libros como este, en especial en momentos en que la medicina y la sanidad son tema de noticias y debates a diario. Quiz&#xe1; volvamos a ser conscientes de que la inversi&#xf3;n en cuidados sociales es necesaria y que las novedades pol&#xed;ticas, en estos tiempos de urgente cambio, deben ir por la protecci&#xf3;n p&#xfa;blica de la salud, la educaci&#xf3;n y el bienestar.</p>
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