Reseña del libro "Tangible Things: Making History through Objects"

 

RESEÑAS DE LIBROS / BOOK REVIEWS

 

RESEÑA DEL LIBRO "TANGIBLE THINGS: MAKING HISTORY THROUGH OBJECTS"

 

Ulrich, Laurel T.; Gaskell, Ivan; Schechner, Sara J.; Carter, Sarah Anne. Tangible Things: Making History through Objects. Oxford & New York, Oxford University Press, 2015, 259 páginas [ISBN: 978-0-19-938228-6]

 

Llevamos ya tiempo escuchando el discurso sobre la necesidad de la transdisciplinariedad. En los pasillos donde se redactan las convocatorias del Plan Nacional. En las altas instancias europeas; en las elevadas tribunas de nuestros políticos y en los discursos de nuestros rectores; en nuestros propios corrillos, cuando hablamos de cómo obtener fondos para llevar adelante nuestros proyectos. Pero a la hora de la verdad…

A la hora de la verdad estamos perdidos. Los políticos, los rectores, los planificadores, nosotros mismos… Más allá del papel, más allá de la retórica importada de la política científica. ¿Qué es la transdisciplinariedad? Pero tal vez no sea esta la pregunta pertinente. Mal que bien sabemos de qué hablamos cuando usamos este término. Lo que realmente nos interesa es saber cómo se hace eso. Cómo se hace lo de poner a trabajar juntos a un historiador y, digamos, a un ingeniero mecánico. Qué lenguaje usamos para entendernos entre nosotros. En qué revistas publicamos nuestros resultados. Quién financiará nuestros proyectos de investigación. Cuáles son nuestras fuentes. Cuál nuestro método. Cómo resolver las discrepancias. Preocupaciones claras, prácticas, concretas. ¿Alrededor de qué nos reunimos? ¿De qué vamos a hablar?

El libro que tenemos entre manos es una respuesta, articulada desde la historia, a dichas preguntas. Se trataría, por tanto, de pensar históricamente la transdisciplinariedad. ¿Y en qué consiste esa propuesta? ¿Cómo se articula? La respuesta está en el mismo título: through Objects. O dicho de otra forma: Lo transdisciplinar es aquello que ocurre cuando nos reunimos (procedentes de distintas tradiciones, de diversas disciplinas) alrededor del mismo objeto.

Es necesario señalar, además, una de las peculiaridades de este libro, y es que no anda solo, sino que es parte de un proyecto más amplio. Un proyecto que incluye una fascinante diversidad de prácticas: docentes, expositivas, tecnológicas… decir que este libro deriva de una exposición es quedarse corto. Es también el resultado de un seminario de grado, de un MOOC que se encuentra en edX (la plataforma de e-learning de Harvard), de diez años de seminarios de investigación en equipo… la transdisciplinariedad entendida como encuentro de saberes, sí, pero también como relación entre prácticas diversas siempre alrededor de un objeto (problema, reto, concepto) en común.

O una multiplicidad de objetos, sería mejor decir en este caso: aquellos que componen las diversas colecciones que Harvard ha ido recolectando a lo largo de su historia y que ahora quedan expuestas en sus museos de arte, de arqueología y etnografía, de geografía, de anatomía, de historia natural, de instrumentos científicos, de diseño… y así hasta 14 (sin contar las colecciones digitales). El libro navega por cada uno de estos museos, atravesándolos en lo que pretende ser, por una parte, una tarea de selección de objetos que son relevantes, pero, al mismo tiempo, también una visión crítica de la totalidad del sistema. No se trata únicamente de encontrar un objeto curioso, sino de poner en cuestión un sistema de organización del conocimiento que se remonta a 1895 y que ha quedado obsoleto.

Es alrededor de esta tensión (entre lo general y lo particular, entre la reflexión teórica sobre la gestión del conocimiento y un saber casi de anticuario) donde se articula tanto la estructura como la retórica del libro. Tensión que muchas veces no se resuelve satisfactoriamente. Valgan dos ejemplos, tomados de la introducción. En la página 2, cuando los autores hablan acerca de la idea detrás de su trabajo, leemos: “Although it may seem counterintuitive, we actually think that a good way to broaden knowledge is to narrow the focus”. Un poco más tarde, en la página 11, nos dicen: “The future of academic research and teaching in many fields will depend on far greater permeability among collections”, una permeabilidad que sólo es posible si “ampliamos el foco” de nuestros intereses.

El libro se organiza en cuatro grandes bloques, que responden a la relación de las “cosas” escogidas con la organización del conocimiento que se pretende cuestionar. Así, el primer bloque, Things in Place, reúne aquellos objetos que no son problemáticos, en el sentido de que caen dentro de las categorías propuestas: antropología y arqueología; arte; libros y manuscritos; historia; historia natural; y ciencia y medicina. El segundo, Things Unplaced, ofrece una colección de objetos sin ninguna clasificación (¿dónde situar una jarra llena de tortitas de maíz de más de 100 años de antigüedad recolectadas por un botánico?), al tiempo que se da una orden a los visitantes: ¡ORDENALOS! El tercer bloque, titulado Things Out of Place, nos presenta el diálogo que se establece cuando una pieza de esos bloques se sitúa fuera del mismo. Cuando, por poner un ejemplo, un vaso de Tiffany’s se coloca al lado de una colección de flores de cristal pertenecientes al Museo de Historia Natural. El cuarto y último bloque, Things in stories – Stories in Things, es una reflexión sobre su propia actividad docente, que trasciende, sin embargo, los muros del aula. Lo que comienza como un esfuerzo por pensar cómo podemos emplear los objetos para crear narraciones acerca del papel desempeñado por Harvard en el mundo, termina convirtiéndose en una reflexión general sobre un método concreto de conocer a través de las cosas.

Un método, nos dicen, que les lleva a superar los límites de su disciplina, la historia, para empezar a incorporar otras “cosas” necesarias para entender el objeto:

“Because we are historians, our primary approach is historical. But our engagement with tangible things has led us beyond the boundaries of our own discipline and our own specialized knowledge […] Our purpose is […] to demonstrate that attention to singular, physical things can reveal connections among people, processes, and forms of inquiry that might otherwise remain unnoticed (2).”

La forma de plasmar estas nuevas relaciones, esta transdisciplinareidad, es organizando los bloques como los espacios de una exposición: una introducción a la que siguen los objetos individuales, cuyas historias se despliegan ante nosotros. Cada una de estas historias pretende, a través de ese “enfoque” más próximo, ampliar sin embargo nuestro campo de visión, para hacernos conscientes de la convergencia múltiple de saberes, esfuerzos, sacrificios y circunstancias vitales que recoge la pieza en cuestión. Y es aquí donde la disparidad de los resultados cuestiona la validez de la tesis inicial, porque si en efecto algunas historias nos permiten ver la trama que quedaba oculta (véase, por ejemplo, la maravillosa historia de las orquídeas como objeto de conocimiento comprendida entre las páginas 38 y 45), otras no pasan de la mera colección de anécdotas que podríamos situar, sin ningún remordimiento, entre los peores ejemplos de esa historia de “anticuarios” de la que pretenden alejarse.

Y, sin embargo, el libro de Ulrich, Gaskell, Schechner y Carter sigue siendo de lectura obligada para los que buscamos nuevas formas de hacer historia. No sólo por lo que el libro plantea (una aproximación a la historia a través de artefactos que empieza a ser cada vez más extendida) sino por lo que se desarrolla en paralelo y que constituye un excelente muestrario de algunas de las corrientes más actuales: la historia pública y la historia digital, esta última empleada para la investigación y también para la docencia.

En estos momentos de incertidumbre no sólo para nuestra disciplina, sino para el conjunto de las humanidades, el valor de libros como este radica principalmente en su capacidad de abrir nuevos territorios. Muchas veces sus intentos de “mapearlos” serán incompletos y estarán llenos de inexactitudes, pero debemos ser capaces de aprovechar esa brecha. Entre los diversos espacios que nos permiten explorar nuevas formas de pensar (escribir) históricamente, la historia material empieza a perfilarse como uno de los más productivos e interesantes, ya que crea ese punto de encuentro para distintos saberes (disciplinas) alrededor de un mismo objeto. Para iniciarse en este territorio, para empezar a ser conscientes de sus oportunidades, pero también de sus límites, Tangible Things es una excelente elección.

 

Juan Manuel Zaragoza
Facultad de Filosofía
Universidad de Murcia

 

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