Reseña del libro "Projectar e Construir a Nação: Engenheiros, ciência e território em Portugal no século XIX"

 

RESEÑAS DE LIBROS / BOOK REVIEWS

 

RESEÑA DEL LIBRO "PROJECTAR E CONSTRUIR A NAÇÃO: ENGENHEIROS, CIÊNCIA E TERRITÓRIO EM PORTUGAL NO SÉCULO XIX"

 

Macedo, Marta. Projectar e Construir a Nação: Engenheiros, ciência e território em Portugal no século XIX, Lisboa, Imprensa de Ciências Sociais, 2012. 378 pp. [ISBN: 978-972-671-295-4]

 

Hay libros que por su temática, su metodología, su narrativa, la tradición historiográfica en la que se insertan, por los objetivos que sus autores proyectan en ellos e, incluso, por su recepción, forman parte de una determinada disciplina científica. Hay otros que por todo ello y por alguna cosa más ayudan además a construir, y a veces a reconstruir, la propia disciplina. Este es el caso del libro de la historiadora de la ciencia portuguesa Marta Macedo, Projectar e Construir a Nação, publicado en noviembre de 2012 en Lisboa y en portugués. Y este es el caso también de la Historia de la Ciencia y la Tecnología en Portugal en los primeros años del siglo XXI. Dentro de la relativa corta hoja de vida que la historia de la ciencia atesora en nuestro país vecino, el libro de Macedo no es una publicación más, sino que representa una prueba firme y sólida del renovado cuidado con el que un pequeño grupo de historiadores portugueses ha decidido contarnos la historia científica de su país. Esta historia, al contrario de lo que han reflejado las corrientes historiográficas anglosajonas y centroeuropeas más desconfiadas, no tiene desperdicio, y menos aún si la leemos desde España, compañera de tantos viajes, también durante el Ochocientos.

Ninguna de las palabras del título y del subtítulo – Engenheiros, ciência e território em Portugal no século XIX – carece de sentido. Algunas, además, tienen varios, como ‘construir’: «la construcción del espacio se confunde con la construcción del propio Estado-Nación» (p. 341). Todas ellas responden a una elección afortunada para describir el proceso de construcción del territorio y transformación del paisaje portugués durante la segunda mitad del siglo XIX, especialmente en el período liberal. En palabras de la autora, este estudio no trata sino de demostrar hasta qué punto la tecnología decimonónica se convirtió en un símbolo de la Nación portuguesa de cuño liberal. A medio camino entre la historia de la arquitectura y de la ingeniería, la historia de la ciencia y la tecnología, la geografía y la ordenación del territorio e, incluso, la cultura visual y la historia de la fotografía, este trabajo de investigación pretende poner de manifiesto que también en países de la vieja Europa tan agrodependientes como Portugal, «la ciencia y la tecnología, inscritos en el territorio, son elementos esenciales para la experiencia de la modernidad y la construcción de la nacionalidad» (p. 22).

Si bien el territorio – como proyecto político liberal –, los ingenieros formados en la Escola do Exército de Lisboa y los fotógrafos conforman el caldo de cultivo de esta narrativa, son los puentes – considerados construcciones civilizadoras –, las locomotoras, las vías ferroviarias, los insecticidas para combatir la temida filoxera, los túneles, los periódicos, las estaciones experimentales agrícolas del valle del Duero, los puertos de mar, las maquetas y los álbumes fotográficos del paisaje portugués los elementos tecnológicos que protagonizan este libro y que, de alguna forma, generaron un proyecto de futuro en el imaginario colectivo portugués, desde la clase política liderada por el Conselho de Obras Públicas hasta las clases iletradas. Todos estos ricos y complejos ingredientes sirvieron como sofisticados «vehículos de colonización» territorial y alimentaron, sin ninguna duda, la retórica nacionalista infundida por la misión patriótica y civilizadora de los ingenieros portugueses. El objetivo era transformar a un país vinatero en una moderna economía de mercado a través de infraestructuras de transporte. Las políticas del Estado no intentan sólo gobernar, sino también civilizar y en ese sentido las obras públicas ocupan un lugar central. «Un Estado civilizado tiene la necesidad de llegar a todas las partes de su territorio» (p. 204). Según Macedo, «al construir el territorio, los ingenieros iban construyendo la Nación» (p. 21) portuguesa en el plano económico, político y cultural. Es en esta frase donde reside la mayor contribución de la primera monografía de Marta Macedo, un libro que nos cuenta con un tono homogéneo y equilibrado una historia a la vez científica y política sin tensiones y altibajos aparentes, un resultado poco habitual. Tanto es así que en algunas partes del libro tenemos la sensación de que tecnología, política, ideología y cultura son una y la misma cosa.

Son muchas las virtudes de la obra de Macedo. Se trata de un trabajo muy bien documentado, capaz de dialogar con algunos de los autores más representativos de la historia de la ciencia, como Norton Wise o Theodore Porter, entre muchos otros. Sigue de cerca las ideas de Antoine Picon y Marc Desportes acerca de la indisociabilidad del moderno Estado-Nación y la construcción del territorio, pero también los estudios de Tiago Saraiva sobre las capacidades de la tecnología para inventar una nueva «cultura compartida». El libro de Macedo consigue discutir problemas globales de la epistemología contemporánea, como son la objetividad, la cultura de la precisión, el constructivismo cultural, la circulación de conocimiento, el poder de las imágenes o las formas de estandarización de las sociedades modernas a partir de un caso de historia local.

Al final del camino, cuando ya nadie la espera, la fotografía se cuela en el relato como un visitante inadvertido que asume el papel de construir la imagen nacional del Portugal ochocentista. El proceso de colonización del territorio portugués del siglo XIX no acabó con la colocación del último tramo de vía ferroviaria. «El nuevo territorio nacional, ordenado y productivo, tenía que hacerse visible para poder formar parte de los espacios imaginados que construyen una nueva identidad nacional […] Era necesario producir y hacer circular imágenes del Duero. De este modo, durante la segunda mitad del siglo XIX, los fotógrafos se van transformando en actores casi tan importantes como los ingenieros. Al final, ambos comparten un mismo proyecto para el país. Ambos quieren construir una nación. Pero mientras los últimos fabrican el territorio, los primeros interpretan y traducen esa nueva realidad, inventando la imagen del paisaje» (p. 307).

Situar a un país periférico como Portugal en el mapa de la historia de la ciencia no es una tarea fácil, nunca lo ha sido. Macedo lo hace con una escritura elegante, fresca, tersa y aguda, ácida por momentos y contenida en otros. En resumen, el lector encontrará en este ejemplar un texto perfectamente articulado, muy bien hilvanado, donde ni sobra ni falta nada, aderezado con sesenta y una fotografías que iluminan la escritura, como quien proyecta su mirada y sus esfuerzos en el horizonte de una disciplina y contribuye a construirla, como quien diseña el plano de su propia casa.

 

Antonio Sánchez
CIUHCT - Universidade de Lisboa
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