La psiquiatría española y Jacques Lacan antes de 1975

 

ESTUDIOS / RESEARCH STUDIES

LA PSIQUIATRÍA ESPAÑOLA Y JACQUES LACAN ANTES DE 1975

Anne-Cécile Druet

Université Paris-Est Marne-la-Vallée

anne-c.druet@wanadoo.fr

 

RESUMEN

El objetivo de este artículo es estudiar la presencia de Jacques Lacan en el ámbito psiquiátrico español antes de 1975. Se aborda en un primer momento esta cuestión a través del escrutinio de la prensa psiquiátrica y del análisis de las referencias a Lacan que aparecen en ella (origen, características, y evolución en términos cuantitativos y cualitativos). Se aborda a continuación la historia, el contexto y las consecuencias de las dos conferencias que Jacques Lacan, invitado por los psiquiatras españoles, dio en Barcelona en 1958 y 1972.

SPANISH PSYCHIATRY AND JACQUES LACAN BEFORE 1975

ABSTRACT

This article aims to analyse the presence of Jacques Lacan in the domain of Spanish psychiatry before 1975. Firstly, it addresses this question through an examination of the psychiatric press and an analysis of all references made to Lacan (origin, features and development in quantitative and qualitative terms). Secondly, it addresses the history, the context and the consequences of the two lectures that Jacques Lacan gave in Barcelona in 1958 and 1972, at the invitation of some Spanish psychiatrists.

Recibido: 30 junio 2012; Aceptado: 14 julio 2013.

Cómo citar este artículo/Citation: Druet, Anne-Cécile (2014), "La psiquiatría española y Jacques Lacan antes de 1975", Asclepio, 66 (1): p036, doi: http://dx.doi.org/10.3989/asclepio.2014.10

PALABRAS CLAVE: Historia del psicoanálisis; España; Cataluña; Jacques Lacan; Dictadura.

KEYWORDS: History of Psychoanalysis; Spain; Catalonia; Jacques Lacan; Dictatorship.

Copyright: © 2014 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.

CONTENIDOS

RESUMEN
ABSTRACT
LACAN EN LA PRENSA PSIQUIÁTRICA ESPAÑOLA
LACAN EN BARCELONA (I): EL IV CONGRESO INTERNACIONAL DE PSICOTERAPIA

LACAN EN BARCELONA (II): «DU DISCOURS PSYCHANALYTIQUE COMME ACCÈS AU RÉEL»

NOTAS
BIBLIOGRAFÍA

 

Jacques Lacan dio dos conferencias en España, la primera en 1958, la segunda en 1972, las dos veces en Barcelona, y las dos veces por invitación del psiquiatra catalán Ramón Sarró o de los colaboradores de éste. Estas conferencias tuvieron lugar en contextos muy distintos – el del IV Congreso Internacional de Psicoterapia en el que el psicoanalista francés participó junto con la casi totalidad de la élite mundial de la psiquiatría, y el de una invitación personal a la Acadèmia de Ciències Mèdiques de Catalunya – pero tienen en común el hecho de haber pasado del todo desapercibidas. Tanto es así que no fue hasta muchos años después cuando analistas lacanianos encontraron el texto, hasta entonces inédito, de la primera de estas conferencias y difundieron la poca información conocida acerca de la segunda. 


Estas conferencias de Lacan en Barcelona vienen a formar parte de una historia que es la de la presencia del psicoanalista francés en el ámbito psiquiátrico español durante la dictadura. Fue la esfera psiquiátrica la que estuvo en el origen de las únicas intervenciones públicas de Lacan en España, y fue también en esta esfera donde apareció el nombre del psicoanalista francés décadas antes de la llegada de Oscar Masotta a Barcelona. Si bien hubo que esperar el inicio, en 1975, de los seminarios de Masotta y la fundación de la Biblioteca Freudiana de Barcelona dos años más tarde para que España contara con un movimiento lacaniano institucionalizado, la historia de la recepción de Lacan en el país, por marginal que fuera entonces, empezó durante la dictadura.


El primer objetivo de este artículo es estudiar esta presencia de Lacan en el ámbito psiquiátrico español a lo largo de las décadas durante las cuales Lacan se convirtió en una de las figuras más importantes del paisaje intelectual del país vecino. ¿Cómo y cuándo aparecieron las primeras referencias a Lacan en las revistas psiquiátricas españolas? ¿Cuáles son las características de estas referencias y cómo evolucionaron en términos cuantitativos y cualitativos? ¿Quién se interesaba entonces por Lacan y por qué?


El segundo objetivo del presente trabajo es volver sobre las conferencias de Jacques Lacan en España. En el caso de la primera, cuyo contenido ha sido ya publicado y comentado, interesa sobre todo conocer el contexto en el que intervino el analista francés, el de este congreso internacional de psicoterapia organizado por los psiquiatras españoles en 1958, y averiguar qué factores pudieron influir en la recepción de esta intervención. En la última parte de este artículo, abordamos la segunda y última conferencia de Jacques Lacan en Barcelona, conferencia tan poco conocida que durante mucho tiempo ni siquiera se mencionó en las bibliografías generales de los trabajos del psicoanalista (Roudinesco, 1993Roudinesco, Elisabeth (1993), Jacques Lacan. Esquisse d’une vie, histoire d’un système de pensée, París, Fayard., p. 647).


 

LACAN EN LA PRENSA PSIQUIÁTRICA ESPAÑOLA[1] Top

Fue, al parecer, en el Instituto Pere Mata de Reus donde por primera vez se leyó a Lacan en España. El testimonio de Francesc Tosquelles sitúa esta primera lectura en 1932, cuando él mismo, siguiendo los consejos de su colega Salvador Vilaseca, leyó la tesis de Lacan y organizó entonces un curso sobre el contenido de la misma para los médicos del Instituto (Tosquelles, 1975Tosquelles, François (1975), "À propos de… La réédition de la thèse de Jacques Lacan", Psychiatries, 21, pp. 93-98., p. 98; García Siso, 1993García Siso, Andrés (1993), "El Dr Francesc Tosquelles i Llauradó: posición del autor dentro de la Psiquiatría catalana anterior a la Guerra Civil y la proyección de esta posición en su obra posterior", Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 13 (46), pp. 195-202.; Anónimo, 1983Anónimo [Bassols, Miquel y Calvet, Rosa] (1983), "Entrevista a Francesc Tosquelles", Otium Diagonal, 4-5, pp. 14-22., p. 16). 


Hay que esperar, sin embargo, los años cincuenta para volver a encontrar huellas de la presencia de Lacan en el ámbito psiquiátrico español. En 1950 tiene lugar en París el Primer Congreso Mundial de Psiquiatría que reúne a más de mil quinientos especialistas de todo el mundo, entre ellos numerosos españoles[2]. Por el lado francés, participan las principales figuras del movimiento psicoanalítico, entre ellas Lacan (Roudinesco, 1994Roudinesco, Elisabeth (1994), Histoire de la psychanalyse en France. 2, París, Fayard., pp. 187-191). Varias historias se cruzaron con motivo de este congreso, pues fue igualmente en aquella ocasión cuando los futuros analistas españoles de la IPA se presentaron ante la comisión de la Société psychanalytique de Paris como candidatos a la formación, cosa que llevó a al menos uno de ellos, Pere Bofill, a conocer a Lacan y a mantener con éste una conversación que nunca olvidó[3].


Poco tiempo después de este congreso, el nombre de Lacan empieza a aparecer en las revistas psiquiátricas españolas. Estas primeras menciones a principios de los años cincuenta tienen una característica común: son los autores franceses, colaboradores asiduos u ocasionales de las revistas españolas, los que aluden a las teorías del psicoanalista. El primero en hacerlo es Henri Ey, quien publica en las Actas Luso-españolas de Neurología y Psiquiatría (Actas) un artículo en el que presenta la psiquiatría francesa contemporánea a sus colegas españoles; Ey destaca la importancia de la Société psychanalytique de Paris y menciona a Lacan como una de las figuras más relevantes del movimiento (Ey, 1950Ey, Henri (1950), "La psiquiatría francesa de 1900 a 1950", Actas Luso-españolas de Neurología y Psiquiatría, 9 (2), pp. 73-82.). Unos años más tarde, en 1953López Ibor, Juan José (1953), "Méconnaissances et hallucinations corporelles [reseña]", Actas Luso-españolas de Neurología y Psiquiatría, 12 (4), p. 361., el mismo López Ibor cita por primera vez al psicoanalista francés en una reseña de la obra de Hécaen y Ajuriaguerra, Méconnaissances et hallucinations corporelles. López Ibor alude a la teoría del «Estadio del espejo» remitiendo a Wallon y a Lacan:


conviene, pues — escribe López Ibor— analizar estos fenómenos a la luz de la conquista de la imagen especular del niño tan bien analizada por Wallon y Lacan (López Ibor, 1953López Ibor, Juan José (1953), "Méconnaissances et hallucinations corporelles [reseña]", Actas Luso-españolas de Neurología y Psiquiatría, 12 (4), p. 361., p. 361).


Nada indica sin embargo que el elogioso comentario del psiquiatra español provenga de la lectura directa de Lacan, pues reproduce casi palabra por palabra las frases escritas sobre la aportación lacaniana por los autores de la monografía (Hécaen y Ajuriaguerra, 1952Hécaen, Henri y Ajuriaguerra, Julián de (1952), Méconnaissances et hallucinations corporelles. Intégration et désintégration de la somatognosie, París, Masson., p. 338).


Esta situación en la que la prensa psiquiátrica española no hace más que reflejar, de forma muy puntual, la importancia que están adquiriendo los trabajos de Lacan para sus colegas franceses, se prolonga durante los años siguientes, a pesar de la multiplicación de las publicaciones periódicas especializadas. La aparición del nombre del psicoanalista en las páginas de la Revista de Psiquiatría y Psicología Médica de Europa y América Latinas (RPPMEAL) fundada por Ramón Sarró en 1953 se debe, una vez más, a Henri Ey (Ey, 1954Ey, Henri (1954), "Lo normal y lo patológico en psiquiatría", Revista de Psiquiatría y Psicología Médica de Europa y América Latinas, 1 (5), pp. 325-334.). Durante este primer decenio de presencia de Lacan en la prensa psiquiátrica española, las referencias al analista francés toman pues una doble vía: la de la información sobre la vida psiquiátrica y psicoanalítica francesa, y la de la teoría psicoanalítica, pero en este último caso siempre directa o indirectamente bajo la pluma de autores franceses.


Esta situación cambia a partir de 1961. Desde el punto de vista cuantitativo, el número de referencias a Lacan disminuye considerablemente[4]. Este descenso se explica en gran parte por el cambio que experimentan las secciones de noticias e informaciones de las publicaciones, que son las en que más había salido el nombre de Lacan, y que a partir de entonces se centran de forma casi exclusiva en la vida académica y asociativa nacional. En el plano cualitativo, se observa una evolución del contenido de estas citas en la medida en que aparecen menciones puntuales de la aportación teórica del psicoanalista, ciertamente muy marginales, pero firmadas desde ese momento por españoles. 


En 1961, las Actas publican una reseña de los cinco primeros volúmenes de La Psychanalyse, publicación de la Société française de psychanalyse, aparecidos entre 1956 y 1959. Cada uno de estos volúmenes contiene una contribución fundamental de Lacan, empezando por el famoso «Rapport de Rome». El crítico español pone esta fecundidad de relieve y comenta con cierto detenimiento los trabajos de Lacan y de Lagache, sin dejar de llamar la atención sobre las dificultades de comprensión que plantea el primero:


Lacan se nos presenta como el más fecundo de los del grupo no faltando su colaboración en ninguno de los volúmenes que reseñamos [...] Conocidas son las preferencias lingüísticas y esotéricas del profesor Lacan, salvando siempre este purismo con elegancia, aunque a veces nos resulta oscura su intención (Aliño, 1961Aliño (1961), "La Psychanalyse [reseña]", Actas Luso-españolas de Neurología y Psiquiatría, 20 (4), p. 464., p. 464).


La vivacidad de la vida psicoanalítica del país vecino vuelve a ser, algunos años más tarde, objeto de elogios, firmados esta vez por López Ibor quien destaca nuevamente el papel de Lacan. En palabras del español, el renacimiento dialéctico en el interior del psicoanálisis desencadenado por los trabajos de Lacan resulta «extraordinariamente interesante» (López Ibor, 1967López Ibor, Juan José (1967), "¿Instintos o pulsiones?", Actas Luso-españolas de Neurología y Psiquiatría, 26 (1), p. 73., p. 73).


Al margen de lo que no pasa de ser un entusiasmo puntual sin consecuencia alguna sobre las preocupaciones de la psiquiatría española, el carácter más detallado de estas citas y la manera como son introducidas demuestran que el nombre de Lacan no resulta desconocido en el campo psiquiátrico español. La fama de Lacan, la posición que ocupa en el panorama psicoanalítico francés, su estilo difícil y los grandes ejes de su trabajo parecen ser informaciones conocidas por los psiquiatras españoles. Hay que recordar que, en esa época en la que grandes nombres del psicoanálisis como Melanie Klein o Bion brillan por su ausencia en la prensa especializada española, el psicoanálisis francés ocupa un lugar algo particular en ella. La proximidad geográfica, los contactos con los colegas franceses en los intercambios París-Madrid o París-Barcelona (congresos, relaciones personales en el caso de Henri Ey, etc.) explican que las noticias de la vida del mundo psiquiátrico y psicoanalítico francés lleguen con cierta frecuencia a España. Indudablemente, el personaje de Jacques Lacan y – en menor medida – sus aportaciones teóricas forman parte de estas noticias. Es de notar que cuando van más allá de la simple mención, las primeras referencias a las teorías lacanianas hechas por los psiquiatras españoles no aparecen en artículos científicos, sino en una reseña y en una editorial; a la altura de 1967 ningún artículo propiamente dicho ha sido aún consagrado a las trabajos de Lacan, los Escritos no se han comentado y ningún autor español lo ha citado nunca en la bibliografía de un trabajo científico publicado en la prensa especializada. 


Al final de la década de los sesenta se produce lo que puede considerarse una verdadera aproximación a la teorías lacanianas en la esfera psiquiátrica española. Este fenómeno, que coincide con el resurgimiento de un interés más amplio por el psicoanálisis que irá creciendo en los años sucesivos, dista mucho, sin embargo, de ser un fenómeno global: los autores que a partir de entonces aluden con frecuencia a la obra lacaniana son unos pocos, siempre los mismos, pero gracias a sus trabajos Lacan sale de las secciones casi exclusivamente informativas a las que continuaba confinado para pasar a formar parte de la bibliografía de artículos científicos y convertirse en una referencia en la reflexión de estos autores. Se observa la inclusión de las referencias a Lacan en dos áreas principales de las nuevas inquietudes de algunos sectores psiquiátricos que son, por una parte, la aportación del estructuralismo a la psiquiatría y, por la otra, la antipsiquiatría. 


Este interés por la obra lacaniana es perceptible a partir de 1968 y, en un primer momento, principalmente en el área catalana. El artículo que inaugura esta nueva situación lo firma Josep Lluís Martí-Tusquets quien, algunos años más tarde, será uno de los que recibirán a Lacan en Barcelona. Martí-Tusquets comenta una de las sesiones del seminario sobre el estructuralismo organizado por el Instituto Francés y el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Barcelona dirigido por Sarró. Después de aludir a la obra de Lévi-Strauss, Martí-Tusquets concluye:


[La] preponderancia de la lengua representa en último término una preponderancia intelectual y también – a nuestro juicio – una cierta desvalorización de lo afectivo (Martí-Tusquets, 1968Martí-Tusquets, Josep Lluís (1968), "Estructuralismo y psiquiatría", Revista de Psiquiatría y Psicología Médica de Europa y América Latinas, 8 (5), pp. 235-236., p. 235).


Y añade a continuación:


Jacques Lacan deja entrever esta actitud, a través de toda su obra y en relación al psicoanálisis, desvalorizando todo aquello que se pretende buscar más allá de la realidad estructurada, conflictual y simbolizada. ¿Qué duda cabe que la corriente estructuralista del psicoanálisis, con el análisis de las estructuras lingüísticas, de las asociaciones libres de los sueños y del simbolismo, aleja un tanto al enfermo y al psicoterapeuta?


Todo ello nos hace desvalorizar lo empático, lo transferencial, como objeto de análisis y tiende a convertir al psicoterapeuta en descubridor de relaciones, de leyes asociativas, de determinismos intelectuales, lingüísticos y expresivos, con los cuales adaptar conclusiones casi premonitorias, o detenerse en los complejos y confusos análisis de estrategia combinatoria (Martí-Tusquets, 1968Martí-Tusquets, Josep Lluís (1968), "Estructuralismo y psiquiatría", Revista de Psiquiatría y Psicología Médica de Europa y América Latinas, 8 (5), pp. 235-236., pp. 235-236).


Durante el año 1969 aparecen, siempre en la prensa psiquiátrica catalana, los primeros artículos de divulgación de las teorías lacanianas. Fernando Cervantes Gimeno —autor de una tesis de doctorado sobre el estructuralismo y la psiquiatría y traductor al castellano del Vocabulaire de la psychanalyse de Laplanche y Pontalis— publica varias contribuciones, entre ellas un larguísimo artículo sobre la aplicación de las teorías derivadas de la lingüística estructural a la psiquiatría y a la psicoterapia (Cervantes Gimeno, 1969Cervantes Gimeno, Fernando (1969), "Elementos de lingüística y su aplicación a la psicología y a la psiquiatría", Boletín Informativo del Instituto de Medicina Psicológica, 10 (111), pp. 9-19, 10 (112), pp. 11-22; 10 (113), pp. 9-21; 10 (114), pp. 9-20; 10 (115), pp. 9-21; 10 (116), pp.13-22 y 10 (117), pp. 12-20.). 


Durante ese mismo año empiezan a aparecer referencias bibliográficas a la edición francesa de los Escritos. Martí-Tusquets, quien había expresado su escepticismo en lo referido a la posible aportación del estructuralismo a la psicoterapia, apela en cambio a Lacan en su reflexión radicalmente anti-antipsiquiátrica sobre las instituciones. A la solución «anticientífica» de Cooper, Martí-Tusquets opone la de la mejora de los modelos comunitarios sobre la base del análisis riguroso de la dinámica de las interacciones humanas en el hospital psiquiátrico, análisis que, en su opinión, ya no puede realizarse sin tener en cuenta las teorías lacanianas.


Lacan ha tenido, a nuestro juicio, el mérito innegable de introducir los métodos del estructuralismo lingüístico y antropológico en el análisis de las interrelaciones [...] Lo evidente es que este proceso iniciado por Lacan no puede detenerse ahí y la aceptación de los principios básicos de Lévi-Strauss supone una auténtica aportación científica en el análisis de dichas interacciones humanas. Por lo cual creemos que hoy día, no puede prescindirse de esta metodología en el análisis de las interacciones grupales e institucionales [...]


La aportación más original de Lacan, es la consideración de que el inconsciente está estructurado como un lenguaje [...] La incorporación de esta idea al análisis de las Instituciones psiquiátricas ha empezado a dar sus frutos y nos parece absolutamente imprescindible para un auténtico estudio de los fenómenos e influencias relacionales en el hospital psiquiátrico (Martí-Tusquets, 1971Martí-Tusquets, Josep Lluís (1971), "Influencia del análisis estructural en la evolución terapéutica del hospital psiquiátrico", Revista de Psiquiatría y Psicología Médica de Europa y América Latinas, 10 (4), pp. 208-209., pp. 208-209).


En adelante la tesis lacaniana del inconsciente estructurado como un lenguaje volverá con frecuencia en los trabajos de Martí-Tusquets, quien la integrará en su reflexión sobre la comunidad terapéutica (Martí-Tusquets, 1972aMartí-Tusquets, Josep Lluís (1972a), "Estructura de los grupos terapéuticos", Salud Mental, 5 (9), pp. 4-9.; Martí-Tusquets, 1972bMartí-Tusquets, Josep Lluís (1972b), "El equipo terapéutico y el trabajo en grupo", Salud Mental, 5 (9), pp. 19-25.).


La cuestión de la antipsiquiatría da lugar a otras referencias a las teorías lacanianas, ya sean directas o a través de otros autores, como Maud Mannoni. Es, por otra parte, en la colección de psicología de la editorial Anagrama dirigida por Ramón García, uno de los principales defensores españoles de la corriente antipsiquiátrica, donde se publica el primer texto de Lacan en España en 1970 (Lacan, 1970Lacan, Jacques (1970), El objeto del psicoanálisis, Barcelona, Anagrama.).


Las referencias a Lacan aparecen entonces tanto en artículos que adoptan el punto de vista psicoanalítico como en autores alejados de esta tendencia, que citan a Lacan como un punto de referencia ya obligado. Se observa, como era de esperar, que los autores que con más frecuencia aluden a Lacan son aquellos que han cursado parte de sus estudios en Francia y francés es, también, el autor del primer artículo dedicado por entero a Lacan; «El estructuralismo de Jacques Lacan» de Maurice Corvez, traducción de un trabajo publicado previamente en Bélgica, aparece en la Revista de Psicología General y Aplicada en 1971Corvez, Maurice (1971), "El estructuralismo de Jacques Lacan", Revista de Psicología General y Aplicada, 26 (113), pp. 711-741.. En esta primera exposición sistemática de las teorías lacanianas aparecida en la prensa especializada española, el autor presenta una serie de observaciones que concluyen en la defensa del psicoanalista frente a las críticas a las que podría llevar una lectura de su doctrina desde un punto de vista cristiano (Corvez, 1971Corvez, Maurice (1971), "El estructuralismo de Jacques Lacan", Revista de Psicología General y Aplicada, 26 (113), pp. 711-741.). Hay que esperar algunos años más para encontrar el mismo tipo de trabajo, mezclando divulgación y crítica, publicado ya por un autor español (Polaino-Lorente, 1974Polaino-Lorente, Aquilino (1974), "Del inconsciente pulsional freudiano al inconsciente lingüístico-estructural de Lacan", Revista de Psiquiatría y Psicología Médica de Europa y América Latinas, 11 (5), pp. 301-313.).


A pesar del aumento notable en las referencias a Lacan que se observa a partir de 1968, será necesario esperar la aparición de la gran revista de la transición democrática, la Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, cuyo número cero sale en 1981, para que Lacan se convierta en una verdadera referencia teórica en los debates de la esfera psiquiátrica española. Para entonces, la situación del lacanismo en España habrá cambiado dentro y fuera del ámbito psiquiátrico; la corriente lacaniana fundada y liderada por Oscar Masotta hasta su muerte estará ya institucionalizada, las teorías lacanianas tendrán una presencia mayor en diversos campos del saber, muchas veces directa o indirectamente gracias a la difusión que le darán lacanianos argentinos exiliados, y el mismo Lacan se habrá convertido en una figura lo suficientemente importante en la esfera intelectual para que El País publique su carta de disolución de la Escuela Freudiana de París, y más tarde anuncie su muerte en portada[5] (Druet, 2008Druet, Anne-Cécile (2008), "Ecos socioculturales de la introducción del lacanismo en España", Cahiers de LIRICO, 4, pp. 165-174.; Druet, 2012bDruet, Anne-Cécile (2012b), "The Transatlantic Element: Psychoanalysis, Exile, Circulation of Ideas and Institutionalization Between Spain and Argentina", Psychoanalysis, 14 (2), pp. 237-251.). El recorrido de las teorías lacanianas en la prensa psiquiátrica española durante el periodo de la dictadura demuestra que tanto en 1958 como en 1972, fechas de las dos conferencias de Lacan en España, la situación era muy distinta. Al final de la década del cincuenta esta prensa no había hecho más que reflejar la importancia que las ideas lacanianas estaban adquiriendo en el país vecino y ningún autor español había dado muestras de interés por ellas. Fue en este contexto pues en el que Lacan vino por primera vez a Barcelona. 


 

LACAN EN BARCELONA (I): EL IV CONGRESO INTERNACIONAL DE PSICOTERAPIA
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Del 1 al 7 de septiembre de 1958 tiene lugar en Barcelona el Congreso Internacional de Psicoterapia, cuarto del nombre después de los encuentros de Leyden, Londres y Zúrich. El evento es importante: es la primera vez desde la guerra civil que se celebra un congreso psiquiátrico de esta envergadura en el país. Se esperan a más de mil participantes, entre ellos casi todos los representantes de la élite mundial de la disciplina. Ramón Sarró es nombrado presidente del congreso y se constituye un comité de organización liderado por él e integrado por sus colaboradores de la cátedra de psiquiatría de la Universidad de Barcelona.


A partir de finales de 1957, la prensa psiquiátrica española empieza a publicar informaciones sobre la preparación del encuentro y anuncia la presencia de algunas figuras del mundo psiquiátrico internacional, entre ellas Lacan. La RPPMEAL publica una primera lista de las intervenciones previstas y en la sección dedicada al psicoanálisis, presidida por Franz Alexander, se anuncia: «Lacan, Jacques, Francia – La Psychanalyse vraie et la fausse[6]». La prensa detalla igualmente la organización científica del congreso alrededor del tema central de la psicoterapia y el análisis existencial. Se hace hincapié en las repercusiones positivas que tendrá el encuentro para la medicina española necesitada, según los organizadores, de una «revolución» psicosomática, aunque el término de «revolución» desaparecerá más tarde de las presentaciones por desagradar a las autoridades políticas[7]. 


El desarrollo de este Congreso Internacional de Psicoterapia puede conocerse gracias a la prensa cotidiana que publicó, día tras día, reseñas del encuentro. La inauguración del congreso tiene lugar el día 1 de septiembre en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona, en presencia de las autoridades civiles, militares y religiosas. Los discursos de circunstancias se siguen a lo largo de la mañana. Ramón Sarró, presidente del congreso, pronuncia a continuación una conferencia sobre «La interpretación del mito de Edipo en Freud y en Heidegger», en la que critica el pesimismo y la misantropía de un Freud víctima de su resentimiento para con la sociedad vienesa. Hace a continuación una lectura del complejo de Edipo a la luz de la antropología existencial y rinde homenaje a los trabajos de Binswanger, Minkowski, Gebsattel y Straus. El último día del congreso, en su discurso de clausura, Sarró concluirá:


la contestación de la Psicología contemporánea a la cuestión de ‘Qué es el hombre’, debería ser la ‘persona’, o la ‘existencia’. La respuesta de Freud de que el hombre es instinto puede considerarse definitivamente superada (La Vanguardia Española, 7/9/1958, p. 18).


La posición de la psiquiatría española con respecto al psicoanálisis, de la que la conferencia de Sarró era representativa, es uno de los factores que hay que tener en cuenta para entender el contexto de la conferencia de Lacan. Una cuestión tan delicada como la de la psicoterapia no podía abordarse, en la España de 1958, sin tener en cuenta sus implicaciones ideológicas, y a este respecto los organizadores del congreso tomaron las necesarias precauciones[8]. Dichas precauciones se tradujeron, entre otras cosas, por la creación de una sección de «psicoterapia y religión», que no existía en los congresos anteriores y cuyas actividades fueron presentadas como una garantía moral en los debates, en particular con respecto a las teorías psicoanalíticas, cosa que quedó claramente reflejada en la prensa:


Saltan a primera vista la trascendencia y delicadeza de los temas. Cierto que con mano hábil y ortodoxa, en el primer «Diario» del Congreso son desmontadas, entre otras tesis, la tan decantada sobre el complejo de Edipo «como elemento básico estructurador de toda cultura», y la que quisiera infravalorizar la conciencia, poniendo el inconsciente como verdadero centro del hombre. Cierto que «en este congreso —lo afirma el programa de manera taxativa— interesa especialmente la más perfecta adaptación de la Psicoterapia a las normas y sentimientos de una cultura católica». Pero nos sobra el inciso de que esto se haga en virtud del «genius loci». «La acción del sacerdote y el médico afecta a todas las confesiones». Es verdad. De ellas y de ciertos núcleos demasiado avanzados del mismo campo católico pueden provenir algunos despistes tan importantes como el que intenta presentar como correlativas neurosis y santidad. Por ello nos alegra tanto la presencia en el congreso de personalidades tan destacadas como las de los padres Mailloux, canadiense [...]; Vaca, Meseguer y Aragó, españoles, etcétera, que serían, ellas solas, toda una garantía (Melendres, 1958Melendres, Miguel (1958), "Hacia la era sicosomática", El Correo Catalán, 3/9/1958, p. 7., p. 7.).


En este contexto, no resulta nada extraño que los organizadores, en sus comunicados, hubieran resaltado las actividades de la sección de psicoterapia y religión, la cual, consecuentemente, fue una de las que más espacio ocupó en la prensa. El miércoles 3 de septiembre, día de la intervención de Lacan, era también el día en que se había programado la conferencia del padre Noël Mailloux, presidente de esta sección de psicoterapia y religión. Los periódicos de la mañana, como lo hacían desde el principio del congreso, anunciaron los momentos más esperados del día, de los que formaba parte sólo la segunda. La ponencia de Lacan no sólo coincidió con las actividades de la sección de psicoterapia y religión, sino también con otro evento de primera importancia en un congreso en el que la participación de los médicos españoles era otro de los principales centros de interés de la prensa: la conferencia de López Ibor, quien tomó el micrófono después de Lacan en el Paraninfo. Al día siguiente de la intervención de ambos, el español tuvo los honores de los titulares de la prensa. La ponencia de Lacan, al igual que las de los dos oradores que le habían precedido en el Paraninfo aquella mañana, sólo se mencionó en la introducción de una reseña dedicada casi por entero a la intervención de López Ibor: «El doctor Lacan presentó un interesante trabajo sobre el psicoanálisis verdadero y falso», leemos con alguna variante formal en los periódicos que detallaron el programa de la mañana[9].


A pesar de que Lacan formaba parte de las personalidades invitadas a tomar la palabra durante las sesiones más prestigiosas del congreso, no fue objeto de la misma atención privilegiada que recibieron en la prensa otras figuras del mundo psicoterapéutico. El hecho de que hablara el mismo día que López Ibor y que el presidente de la sección de psicoterapia y religión no podía contribuir a llamar la atención sobre su intervención. Sin embargo, la situación de Lacan a este respecto no fue única; aunque el programa de las ponencias aparecía cada día en la prensa, las intervenciones no solían ser comentadas. Tampoco se encuentran comentarios de las intervenciones de algunos psiquiatras de reconocido prestigio como Henri Ey o el mismo Binswanger. La lectura de los periódicos pone de manifiesto que los primeros objetivos de la prensa en sus reseñas eran el ensalzamiento del papel de la psiquiatría nacional, ya sea en la organización o en la participación en el congreso, y las garantías morales que debían enmarcar semejante evento. Difícilmente podía Lacan cumplir uno de estos dos requisitos de acceso a los honores periodísticos[10].


Más extraña es, en cambio, la historia de la publicación del texto de la intervención de Lacan. «El psicoanálisis verdadero y el falso» —sobre cuyo contenido, ya publicado y ampliamente comentado, no volveremos aquí— no fue incluido en las actas del congreso y sólo fue encontrado en 1991, en casa de Sarró, después de una investigación llevada a cabo por algunos analistas catalanes (Lafuente, 1992Lafuente, Carmen (1992), "Una conferencia inédita de Lacan", Uno por Uno, 26-27, pp. 49-50., pp. 49-50). Se publicó algunos meses más tarde en la revista Freudiana (Lacan, 1992Lacan, Jacques (1992), "El psicoanálisis verdadero y el falso", Freudiana, 4-5, pp. 23-34.)[11]. La primera pregunta que surge es la de por qué no se publicó la ponencia de Lacan en las actas del congreso. Todo parece indicar que los organizadores estaban en posesión del texto en el momento de iniciar esta publicación; siendo la versión española la que se encontró en casa de Sarró, es lógico pensar que fue el texto que sirvió para las traducciones simultáneas durante el congreso. La historia de estas actas es, en sí, poco clara. Estaba previsto que se publicaran en la revista internacional de psicoterapia: Acta Psychotherapeutica Psychosomatica et Orthopaedagogica, como las actas del congreso de Zúrich que había precedido al de Barcelona[12]. Pero por razones que se desconocen fue al final la revista dirigida por Sarró, la RPPMEAL, la que publicó estas actas, no en un volumen sino en un total de doce entregas entre enero de 1959 y junio de 1962[13]. El número de intervenciones publicadas, sin distinción de tipo —ponencias, conferencias, comunicaciones— es de doscientas veintiuna, es decir, aproximadamente la mitad de las que se dieron en el congreso. En la categoría de las ponencias, la revista publicó el texto de dieciocho intervenciones de las veintidós que se presentaron en septiembre de 1958.


La no publicación de Lacan es, pues, notable, pero no constituye un caso único. Cuando los autores de Freudiana presentaron «El psicoanálisis verdadero y el falso», en 1992, hablaron a este respecto de censura: 


La pasión de Lacan sobrenadó a la censura que en su día impidió que su ponencia fuera publicada en las actas del IV Congreso Internacional de Psicoterapia ( Freudiana, 4-5, 1992, p. 7.).


La aparición de la conferencia de Lacan en Francia, en la revista L’Âne, dio lugar a la misma afirmación: «Cet exposé fut soumis à la censure qui refusa de le publier dans les actes du congrès» (L’Âne, 51, 1992, p. 24)[14]. Parece, sin embargo, difícil imaginar de qué tipo de censura podría tratarse. La idea de una censura política, que es la que sugiere L’Âne, resulta del todo inverosímil, teniendo en cuenta el contenido del texto que sólo aborda polémicas teóricas e institucionales internas al psicoanálisis. Por otra parte, la hipótesis de una censura específica contra Lacan debido a sus críticas de la IPA supondría la intervención de los miembros de la Asociación Internacional en una publicación dirigida por Sarró, quien distaba mucho de ser antilacaniano como veremos a continuación. Pere Bofill, próximo colaborador de Sarró y miembro de la IPA —cuya comunicación, por cierto, tampoco fue publicada en las actas— refutó esta hipótesis de manera contundente[15]. Los testimonios de los organizadores del congreso concurren en este punto: 


no hay otra explicación plausible que la del olvido o del extravío del texto, azares inherentes a la publicación de semejante número de comunicaciones[16]. 


Sea como sea, esta historia de «El psicoanálisis verdadero y el falso» no hace sino confirmar la conclusión de que el paso de Lacan por Barcelona en 1958 no contribuyó a despertar el interés de la psiquiatría española por sus teorías. Como vimos más arriba, no será hasta diez años más tarde cuando la prensa psiquiátrica empezará a reflejar un cambio a este respecto; en el momento del congreso, Lacan pasa prácticamente desapercibido. 


 

LACAN EN BARCELONA (II): «DU DISCOURS PSYCHANALYTIQUE COMME ACCÈS AU RÉEL»
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Unos catorce años después del congreso de psicoterapia, Jacques Lacan vuelve a Barcelona. Por invitación de Sarró y de Josep Lluís Martí-Tusquets, Lacan da una conferencia el 3 de octubre de 1972 durante la sesión inaugural de la Asociación de Psiquiatría de la Academia de Ciencias Médicas. A la altura de 1972, como vimos más arriba, Martí-Tusquets era uno de los que con más frecuencia citaba a Lacan en la prensa psiquiátrica española. Sarró, por su parte, llevaba años interesado en el estructuralismo; como hemos visto más arriba, cuatro años antes de invitar a Lacan, había sido uno de los organizadores de un seminario de un año sobre este tema en el Instituto Francés de Barcelona, seminario en el que habían participado los grandes nombres de esta corriente de pensamiento (Sarró Maluquer, 2006Sarró Maluquer, Ramón (2006), "Las formas elementares de la vida esquizofrénica: las dos antropologías en el pensamiento de Ramón Sarró Burbano", Frenia, 6 (1), pp. 109-126., p. 122). Además de este interés, Sarró había vuelto a ver a Lacan después del congreso de 1958 —ambos habían asistido juntos a una conferencia de Serge Leclaire en el grupo de la Evolution Psychiatrique[17]— y un sentimiento de mutua simpatía los unía desde entonces. Años más tarde, Sarró hablaría de su relación con Lacan en términos amistosos y contaría cómo observaba a su nieta delante del espejo para averiguar si se comprobaba la teoría del francés, y luego escribir a éste que lamentaba comunicarle que su nieta había resultado no ser lacaniana (Sánchez Lázaro, 1985Sánchez Lázaro, José (1985), "El Dr. Ramón Sarró y la historia de la Psiquiatría", Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 5 (12), pp. 23-28., pp. 26-27). Según Mariano de la Cruz, Sarró estaba fascinado por la brillantez y teatralidad de Lacan (Boix y Espada, 2002Boix, Jaume y Espada, Arcadi (2002), Mens sana in corpore insepulto. Últimes converses amb Mariano de la Cruz, Barcelona, Edicions 62., p. 100). Después de su conferencia de 1972, Lacan, por su parte, envió una carta al psiquiatra catalán en la que expresaba respeto y admiración en los términos más elogiosos[18]. Más allá del círculo de Sarró, sin embargo, Lacan aún distaba mucho de tener la fama y el reconocimiento intelectual que iba a adquirir algunos años más tarde. Sólo el periódico La Vanguardia anunció su intervención en la Academia de Ciencias Médicas, en la sección de «Conferencias», y no hubo reseña o comentario alguno en la prensa[19].


De esta intervención en francés —que tuvo lugar diez días antes de la conferencia, mucho más conocida, que Lacan dio en la Universidad Católica de Lovaina— no queda, que sepamos, ninguna grabación, y es poco probable que exista una versión redactada, pues al parecer fue en gran parte improvisada a partir de apuntes[20]. Durante mucho tiempo, el único en difundir información sobre esta conferencia fue el analista catalán Antoni Vicens, quien asistió a la intervención de Lacan en 1972 y más tarde testimonió de la fuerte impresión que le había causado la aparición de esa figura en el panorama barcelonés de entonces (Vicens, 1991Vicens, Antoni (1991), "Le 3 octobre 1972, Lacan à Barcelone", La Lettre mensuelle, 102, pp. 10-11.). Al margen de estos recuerdos, se conocían el título de la conferencia de Lacan y algunas informaciones generales sobre el contenido de la misma, difundidas también por Vicens (García, 1983García, Germán (1983), Psicoanálisis dicho de otra manera, Valencia, Pre-textos., p. 129). Basándonos en los apuntes que tomó entonces la analista Catherine Millot, quien acompañó a Lacan en su viaje a Barcelona, podemos dar un resumen más detallado de algunas de las ideas desarrolladas aquel día por Lacan[21].


Cuando toma la palabra en la Academia de Ciencias Médicas, Lacan empieza comentando el título de su intervención —título que, al parecer, había olvidado— señalando que habla de lo real en su seminario. Éste, al que dio el nombre de «seminario» porque esperaba que pudiera ser el lugar de un intercambio, no lo es. Prosiguiendo con la cuestión del diálogo, Lacan dice que no hay nunca diálogo, sino dos monólogos que se entrecruzan. Los diálogos de Platón, por ejemplo, no son diálogos; el interlocutor da siempre la respuesta esperada por quien pregunta, lo que convierte estos diálogos en un monólogo de Platón. Esto remite a la existencia del dos. El campo en el que de forma más evidente existe el dos, es el de los sexos. Entre estos dos, dice Lacan, no hay ninguna comunicación en el lenguaje. La imposibilidad del diálogo se manifiesta ahí, más que en ninguna otra parte. Lacan se refiere a la Vita Nuova de Dante como cumbre del encuentro entre los sexos y de la felicidad inaudita (inouïe) propiamente dicha, ya que Dante y Beatriz no intercambian una sola palabra. Gracias a eso, dice, es el poema del amor consumado. Esto recuerda, continúa Lacan, lo que es el fundamento real de la aportación de Freud: «el fundamento de todo lo que se dice es la relación de los sexos».


En lo tocante al sexo biológico, el psicoanálisis no ha hecho producir avance alguno y, en el terreno del «saber-hacer», su aportación se resume a: «arréglenselas». Sin embargo, el discurso psicoanalítico toma su referencia de la existencia de la sexualidad. El psicoanálisis demuestra cómo funciones que nada tienen que ver con las funciones sexuales son llamadas a proveer una suerte de suplencia a esta función sexual que no está ahí sino en posición de punto ideal, punto de referencia más allá del campo de todo lo de que, en el análisis, puede tratarse. El psicoanálisis ha demostrado que hay ciertos campos que se encuentran condicionados por aquello de lo que da testimonio el análisis, de lo que nada tiene que decir, excepto situarlo como un punto mítico, lo que sería la relación sexual.


El psicoanálisis surgió de lo que Lacan define como algo quizás localizable, pero no determinable; un día, Freud, se dejó enseñar por las histéricas. Aprendió a establecer el fundamento del discurso analítico a partir de la construcción que llamó el inconsciente, término cuyo uso hasta entonces no guardaba relación con el que le dio Freud.


Lacan aborda a continuación la cuestión de la IPA, haciendo hincapié en la gran contradicción entre el discurso introducido por Freud y en qué se ha convertido la institución que él había fundado. Hay una contradicción entre la institución analítica, en cuanto conservación del vínculo social y de lo que Lacan llama devolución de la cualificación —que supone algo que va del maestro al discípulo, su subordinado— y lo que dice Freud acerca de lo que pasa en el análisis, lo que debe esperarse del analista, esto es, que aborde cada nuevo paciente suspendiendo todo su saber anterior. La relación de maestro a discípulo supone la transmisión de un saber, cuando de lo que se trata es de formar gente para que sea capaz de suspender este saber. Lacan dice entonces que, ante el desamparo de algunos analistas en formación, a petición de ellos, hizo algo. En Roma, enunció: «El inconsciente está estructurado como un lenguaje», fórmula cuya emergencia como tal es su decir pero que no lo es sino por lo que está en el dicho de Freud. Remitiendo a su texto L’Étourdit, Lacan recuerda la distinción entre los «dichos» y el «decir». «El inconsciente está estructurado como un lenguaje», esto se lee en la obra de Freud, en La interpretación de los sueños, en Psicopatología de la vida cotidiana, en El chiste y su relación con lo inconsciente. Se trata siempre de tomar el sueño, el lapsus, el chiste sólo a nivel de su formulación de lenguaje. Es sobre el relato tal como se hace en la sesión que actúa la interpretación freudiana. Mientras algunos psicoanalistas se sitúan en el más allá de Freud, el «retorno a Freud» es el retorno a lo que Freud alcanzó escuchando a las histéricas, es decir, que algo sucedía allí, algo que, por ser como un lenguaje, revela lo que es la estructura.


Lacan insiste en el hecho de que dijo: «el inconsciente está estructurado como un lenguaje», y no «el inconsciente está estructurado por un lenguaje». El lenguaje es la condición del inconsciente y no, como concluyeron algunos, el inconsciente la condición del lenguaje. Un lenguaje, no es lo mismo que el lenguaje. El lenguaje, es la estructura; un lenguaje, es el asunto de los lingüistas. La estructura escapa a los lingüistas ya que la experimentan en la medida en que parten de la lengua de la que se sirven más usualmente.


Lacan termina comentando la segunda parte del título de su conferencia: «como acceso a lo real». El discurso analítico está convocado por el hecho de que algo no marcha bien en el discurso del Amo y en el discurso universitario, al que Lacan aludió en relación con los acontecimientos del mayo del 68. La sospecha de lo real del que se trata «acorrala» (coince) a esos discursos. Concluye Lacan: «alguien, algún día, con esto dará el relevo a los analistas».


Tres años exactos después de esta segunda conferencia de Jacques Lacan en Barcelona, por las calles de esta misma ciudad se podían ver carteles que rezaban: 


FREUD/LACAN 


(Lectura estructuralista de Freud) 


Grupos de estudio 


Clases a cargo de Oscar Masotta[22]

El 20 de octubre de 1975, el argentino empezó su seminario en la capital catalana, seminario que iba a convertirse en la primera etapa de la formación de un movimiento lacaniano en España. A principios de la década siguiente empezaron a publicarse revistas de psicoanálisis lacaniano, era frecuente encontrar el nombre de Lacan en la prensa cultural catalana, se enseñaban las teorías lacanianas en la Facultad de Zorroaga y hasta la prensa cotidiana, al menos en Cataluña, se interesaba por el fenómeno de la difusión del lacanismo en España (Druet, 2008Druet, Anne-Cécile (2008), "Ecos socioculturales de la introducción del lacanismo en España", Cahiers de LIRICO, 4, pp. 165-174.). Al margen de algún destino individual, este fenómeno no guardaba relación alguna con la presencia de Lacan en el ámbito psiquiátrico durante la dictadura. La historia de la presencia de Lacan en este ámbito es, con las escasas excepciones mencionadas, la de unas teorías y la de un personaje famoso en el país vecino que no pasaron de ser un objeto de curiosidad para la psiquiatría española que observaba los avatares del movimiento psicoanalítico francés —al igual que la evolución de las teorías psicoanalíticas en general— como algo quizás merecedor de un comentario puntual, pero del todo extraño a sus preocupaciones, al menos hasta finales de los años sesenta. La primera conferencia de Lacan en Barcelona tuvo lugar en el contexto de una indiferencia general. La segunda fue el resultado del interés que las teorías del analista francés despertaban en el círculo de Ramón Sarró, pero tampoco fue el punto de partida de una difusión más amplia de las ideas lacanianas como iban a serlo, algunos años más tarde, las actividades organizadas por Oscar Masotta y otros argentinos exiliados. A partir de 1975 empieza un nuevo capítulo de la historia del psicoanálisis en España que se inicia con este largo «rodeo» tomado por las teorías lacanianas que llegan a Barcelona, no desde París, sino vía Buenos Aires (Druet, 2012bDruet, Anne-Cécile (2012b), "The Transatlantic Element: Psychoanalysis, Exile, Circulation of Ideas and Institutionalization Between Spain and Argentina", Psychoanalysis, 14 (2), pp. 237-251.). Difícilmente podía Jacques Lacan imaginar eso cuando, después de su conferencia de 1972, le había escrito a Sarró: «A partir de ahora me interesa todo lo que ocurra en Barcelona[23]».

 

NOTAS Top

[1]

El inventario de las referencias a Lacan en la prensa psiquiátrica española se hizo en base al examen directo de los números conservados de todas las revistas de psiquiatría publicadas en España durante el periodo 1939-1975, cuyo repertorio está establecido en Dualde Beltrán, F.; Jordá Moscardó, E.; Rey González, A. (2000Dualde Beltrán, F.; Jordá Moscardó, E. y Rey González, A. (2000), "Estudio descriptivo de las revistas psiquiátricas españolas (1939-1975)", Archivos de Psiquiatría, 63 (1), pp. 57-80.), “Estudio descriptivo de las revistas psiquiátricas españolas (1939-1975)”, Archivos de Psiquiatría, 63 (1), pp. 57-80. Parte de las informaciones presentadas en este apartado fue previamente publicada en: Druet, Anne-Cécile (2007), “Jacques Lacan en la prensa psiquiátrica española antes de 1975”, Freudiana (49), pp. 91-101. Parte del presente trabajo fue traducida del francés por José Carrasco Vázquez.

[2]

Más de ochenta médicos españoles aparecen en la lista de miembros del congreso (Véase Actes généraux du congrès, París, Hermann, 1952, pp. 117-118).

[3]

Pere Bofill, entrevista con la autora, Barcelona, 11/07/2005.

[4]

Entre 1961 y 1967, sólo aparecen cuatro menciones de Lacan en las revistas de psiquiatría. El número de estas referencias durante el decenio anterior era de dieciocho, cifra que incluye la publicación en varias revistas del programa del IV Congreso Internacional de Psicoterapia de 1958.

[5]

El País, 17 de enero de 1980 y 11 de septiembre de 1981.

[6]

Revista de Psiquiatría y Psicología Médica de Europa y América Latinas, 3 (6), p. 561. En el primer programa del congreso – conservado hoy en la Biblioteca de Catalunya junto con el cartel del encuentro – se anuncia la presencia de Lacan en la sección de psicoanálisis, pero el analista francés intervendrá finalmente en una sesión plenaria. Al principio del congreso un programa definitivo se distribuirá a los participantes, en el que Lacan aparecerá ya en la lista de ponencias y conferencias, con las demás “estrellas” del encuentro: Alexander, Binswanger, Boss, Henri Ey, Frankl, Marañón etc (iv Congreso Internacional de Psicoterapia [Programa], p. 18).

[7]

Véase La Vanguardia Española, 2/9/1958, p. 17.

[8]

Sobre la circulación de las ideas psicoanalíticas en la España de entonces, y en particular la que se produjo alrededor de Sarró durante el congreso y en los años sucesivos, véase entre otros Druet, 2012aDruet, Anne-Cécile (2012a), "Psychoanalysis in Franco’s Spain". En: Damousi, Joy; Plotkin, Mariano (eds.), Psychoanalysis and Politics. Histories of Psychoanalysis under Conditions of Restricted Political Freedom, pp. 57-78, New York, Oxford University Press..

[9]

La Vanguardia Española, 4/9/1958, p. 14; ABC, 4/9/1958, p. 28; La Prensa, 3/9/1958, p. 3; El Correo Catalán, 4/9/1958, p. 3. Existen algunas fotografías de esta intervención, publicadas en el Album Jacques Lacan y en la revista Freudiana (Miller, 1991Miller, Judith (1991), Album Jacques Lacan, París, Seuil., p. 92; Freudiana, 1991, (3), pp. 7-11).

[10]

La prensa especializada española tampoco comentó la conferencia del analista francés: las revistas de psiquiatría – y algunas revistas culturales, como Arbor (41 (153-154), p. 137) – publican artículos sobre el encuentro, con el objetivo de hacer un balance global del evento y sin apenas mencionar a Lacan.

[11]

Aunque el texto encontrado en casa de Sarró estaba en castellano, Freudiana no publicó esta versión sino una traducción del original francés fechado de junio de 1958 que J.-A Miller proporcionó al traductor, el analista catalán Antoni Vicens. El texto francés se publicó simultáneamente en la revista L’Âne (51), pp. 24-27 y fue incluido más tarde en Jacques Lacan (2001Lacan, Jacques (2001), Autres écrits, París, Seuil.), Autres écrits, París, Seuil, pp. 165-174.

[12]

Esta publicación se anuncia en las Actas, 17 (2), p. 191, así como en la misma revista Acta Psychotherapeutica, Psychosomatica et Orthopaedagogica. Internat. Journal of Psychotherapy, Psychosomatics and Special Education, 6 (2), pp. 189-190.

[13]

Otras comunicaciones fueron publicadas por separado en varias revistas españolas como la Revista de Psicología General y Aplicada, el Boletín Informativo del Instituto de Medicina Psicológica y Medicina Clínica.

[14]

“Esa conferencia fue sometida a la censura que se negó a que se publicara en las actas del congreso.”

[15]

Pere Bofill, entrevista con la autora, Barcelona, 11/7/2005.

[16]

El secretario del congreso, Mariano de la Cruz, opinaba lo mismo: “A les actes del Congrés no sé què va passar: o [Lacan] no va entregar [la conferència], o la vam perdre” (Boix y Espada, 2002Boix, Jaume y Espada, Arcadi (2002), Mens sana in corpore insepulto. Últimes converses amb Mariano de la Cruz, Barcelona, Edicions 62., p. 100).

[17]

Véase L’Evolution Psychiatrique, 24 (3), pp. 409-411.

[18]

Carta publicada en Freudiana, (4-5), 1992, p. 44.

[19]

La Vanguardia Española, 1 de octubre de 1972, p. 27.

[20]

Antoni Vicens, entrevista con la autora, Barcelona, 19/7/2004; Catherine Millot, entrevista con la autora, París, 30/8/2006.

[21]

Quiero expresar mi agradecimiento a Catherine Millot por haberme permitido consultar los apuntes tomados durante esa conferencia. El resumen que sigue fue elaborado a partir de mi lectura de estos apuntes y es, por lo tanto, de mi exclusiva responsabilidad. Estoy igualmente agradecida a Carmen Gallano, quien leyó y revisó la traducción de este resumen al castellano.

[22]

Cartel conservado en el archivo privado de Joan Salinas i Rosés.

[23]

Carta del 26/10/1972 de Jacques Lacan a Ramón Sarró publicada en Freudiana, (4-5), 1992, p. 44.

 

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