Ruperthuz Honorato: Lévy Lazcano, Silvia. Psicoanálisis y defensa social en España, 1923-‍1959. Madrid, Catarara, 2019, 189 páginas [ISBN: 978-‍84-9097-865-8 (tapa blanda)].

SUMARIO

  1. NOTAS

La publicación del trabajo de Silvia Lévy Lazcano, Psicoanálisis y defensa social en España, 1923-‍1959 implica, sin lugar a duda, una renovación paradigmática y metodológica sobre la historia del psicoanálisis en el país ibérico. El libro, que analiza los pormenores de la recepción de las ideas freudianas en España durante las primeras seis décadas del siglo XX, generará un inevitable revisionismo en la historiografía psicoanalítica local, plegándose a una corriente de estudios que ya vienen realizándose desde hace, al menos, veinte años en distintas partes del mundo. En este sentido, Silvia Lévy Lazcano se provisiona de una batería conceptual que le permite acercarse al devenir del psicoanálisis en su país desde la complejidad que su circulación y apropiación ha tenido en el mundo. El psicoanálisis es uno de los grandes fenómenos culturales del siglo XX, un sistema de ideas y pensamiento de carácter transnacional que transformó dramáticamente las representaciones del ser humano y cómo afirmó John Forrester

Forrester, John (2000), Sigmund Freud. Partes de Guerra; el psicoanálisis y sus pasiones, Barcelona, Gedisa.

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, es muy difícil volver a una etapa prefreudiana del mismo modo que es casi imposible pensar el universo de manera precopernicana. Visto así, la historia general del psicoanálisis debería ser entendida – tal como lo plantea Mariano Ben Plotkin

Plotkin, Mariano Ben (2017), El psicoanálisis como sistema de creencias: un bosquejo de programa de investigación, História, Ciências, Saúde – Manguinhos, v.24, supl., nov, p.15-31.

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– como la historia de los sucesivos procesos de recepción, implantación y apropiación que se han sucedido en los diferentes países en los que las teorías psicoanalíticas han llegado.

Bajo esta lógica el trabajo de Lévy Lazcano está organizado en seis grandes secciones, una Introducción y cinco capítulos temáticos (1. Freud, el psicoanálisis y la higiene mental en España; 2. Psicoanálisis y reforma sexual; 3. La criminología psicoanalítica: una nueva comprensión del delito y de la delincuencia; 4. Ciencia y moral: la depuración doctrinal del psicoanálisis durante el franquismo y 5. Continuidades y discontinuidades en los usos del psicoanálisis durante el franquismo) en los que, de manera muy consistente y basándose en un nutrido número de fuentes documentales, se encarga de reconstruir una serie de episodios que estarían muy lejos de ser considerados como dentro de la historia del psicoanálisis por muchos psicoanalistas. Al respecto, de manera muy aguda, la autora se encarga de desbaratar los supuestos e hipótesis que la historiografía “oficial” del psicoanálisis – sostenida principalmente por las asociaciones y reductos freudianos en el mundo y, en este caso, en España – ha utilizado para reducir este fenómeno, múltiple y diverso, a un relato de autolegitimación histórica. Sigue siendo interesante, que después de tantos años y trabajos publicados, una buena parte de psicoanalistas en el mundo sigan teniendo dificultades para historizar su propia práctica, justamente donde la sospecha acerca de la historia más solemne de los sujetos es una de las piedras angulares del edificio freudiano. Este es uno de los grandes méritos del libro, ya que la autora inspirada en una perspectiva antropológica, suspende sus certezas como representante del presente para mirar el pasado desde la perspectiva “nativa” de sus protagonistas. Es más importante lo que los agentes en el pasado reportan qué es el psicoanálisis que lo que la autora defina cómo tal.

De esta manera, el libro abre discusiones sobre los usos y propósitos que los lectores de Freud en España hicieron de las ideas combinadas con otros movimientos de salud internacional, como la higiene mental impulsando a una resemantización psicologizada de los sujetos, la familia y la sexualidad. Al parecer, la idea del inconsciente como reservorio pulsional lo hizo compatible con el proyecto modernizador que autores como Gonzalo Rodríguez Lafora, César Camargo y Marín y Emilio Mira y López plasmaron tomando en cuenta las ideas de Freud. Si el inconsciente era el motor de la conducta humana y la educación el método de su domesticación, estos autores abrigaron la esperanza en que la civilización de la parte agresiva y sexual de la personalidad podía ser conducida hacia el progreso de la sociedad española. La infancia fue vista como el reservorio de una lectura nacionalista que, desde una perspectiva menos determinista que la teoría de la degeneración mental, permitió pensar en una pedagogía para padres que ejercieran su rol tributando así al futuro de la nación. La higiene mental, la que asentaba la idea de prevenir la aparición de la locura, vio en el psicoanálisis una herramienta de domesticación de esa porción atávica presente en todos los sujetos. El estallido de la vieja idea de que la degeneración atacaba a una porción específica de la población – focalizada en locos, delincuentes, prostitutas y alcohólicos, por mencionar algunos – , para democratizarse parejamente a su presencia, mencionando que el mal estaba potencialmente en todos los seres humanos gracias al ello freudiano, hizo que la educación – y específicamente en la sublimación – fuera el mecanismo crítico del proceso civilizador del Estado. El psicoanálisis, en este sentido, era una herramienta valorada porque permitía configurar a los sujetos orientándolos hacia el progreso y el trabajo, haciendo que la sexualidad originaria se elevara hacia productos culturalmente aceptables como el arte, el deporte, la intelectualidad y el gobierno de sí mismo. El sujeto modelo era aquel que conocía su parte pulsional y era capaz de conducirla hacia el progreso de la nación. Como lo ejemplifica muy bien la autora, el psicoanálisis en España – tal como ocurrió en muchos países de Latinoamérica – fue sinónimo de una nueva moral, expandiendo los límites de lo pensable en términos de educación sexual, disputándole a los sectores conservadores la circunscripción de este ámbito de la vida privada de los sujetos. Usado así, el freudismo era sinónimo de nuevas discusiones sobre la sexualidad, el contagio venéreo y la educación genésica. Aunque, como el libro lo muestra muy bien, las teorías psicoanalistas sirvieron para reforzar un progresismo sexual, también sus fines subrayaron propósitos donde las mujeres, por ejemplo, debían cumplir su rol de madres como eje central de sus vidas. La autora, bajo esta óptica, muestra al psicoanálisis expresándose en una especie de progresismo conservador.

Mucho de lo anterior hizo que juristas y criminólogos fueran altamente receptivos al psicoanálisis, donde el criminal era pensado como el reverso del sujeto civilizado por la acción pedagógica del dominio de las pulsiones reveladas por el freudismo. Los males sociales, sintetizados en sus debidos representantes como el delincuente, la prostituta y el alcohólico, por nombrar algunos, podían ser eludidos por el ejercicio educativo en la infancia. Los niños y niñas, en este sentido, fueron vistos como el capital futuro del proceso civilizatorio del Estado. Lo relatado por Silvia Lévy Lazcano es muy similar con lo ocurrido en países como México, Brasil y Chile, lo que de seguro alimentará investigaciones históricas comparadas

Plotkin, Mariano y Ruperthuz, Mariano (2017), Estimado Dr. Freud: Una historia cultural del psicoanálisis en América Latina, Buenos Aires, Edhasa.

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. Por otro lado, la introducción del psicoanálisis en términos judiciales amplió la acción del juez, quien, desde esta perspectiva, ya no sólo sancionaba las acciones transgresoras específicas, sino que también buscaba las motivaciones inconscientes de los criminales. Figuras como las de César Camargo, son similares a las del juez mexicano Raúl Carranca y Trujillo – quien investigó el asesinato de León Trotsky, tal como lo muestra Rubén Gallo – y el chileno Samuel Gajardo Contreras, destacado abogado chileno y uno de los mayores vulgarizadores del psicoanálisis en el país sudamericano.

Otros de los méritos del libro es generar una lectura que permite aclarar cómo el psicoanálisis español, tan cercano a polos internacionales de difusión y consumo de las ideas de Freud, como Francia y la misma Austria tuvo una vinculación tan irregular con Freud. Justamente, lo ocurrido con la dictadura franquista y su alianza ultra católica, vio en las ideas freudianas un potencial peligroso por su énfasis en el componente sexual de su teoría. El blanqueamiento y condena del psicoanálisis en la época de Francisco Franco muestra el dinamismo al que las ideas científicas se ven expuestas según el escenario social y político de los distintas realidades locales en los que participa. Si bien, antes de la dictadura el psicoanálisis era valorado por reconocer la potencia del factor sexual de los sujetos, tiempo después fue rechazado – o al menos atemperado – precisamente por ese mismo elemento. La condena pansexualista que varias escuelas psiquiátricas europeas hicieron al psicoanálisis, criticándolo por reduccionista en términos explicativos fue recuperada en tiempos de Franco para tildar a las ideas del neurólogo vienés como inmorales.

Sin duda, el libro de Silvia Lévy Lazcano es un gran aporte a la escena histórica del psicoanálisis, generando un importante estudio de caso que servirá como matiz a las certezas históricas que presentaban a la historia española del psicoanálisis como cerrada, multiplicando los escenarios de recepción y propósitos para los que fue usado. El psicoanálisis, en este sentido, supera la visión clásica que lo reduce a una práctica clínica específica y lo convierte en un instrumento con una alta dispersión, multiplicidad e hibridismo para el ejercicio historiográfico. Ya no sólo es propiedad de la historia del mismo psicoanálisis, sino que, como la autora lo muestra, tributa a la historia de la medicina, la infancia, las disciplinas jurídicas y el catolicismo. Leyendo este libro, queda la idea de que referirse al “psiconálisis” en términos históricos sería remitirse más bien a una serie de prácticas que superan ampliamente al clásico diván freudiano.

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[1]

Forrester, John (2000), Sigmund Freud. Partes de Guerra; el psicoanálisis y sus pasiones, Barcelona, Gedisa.

[2]

Plotkin, Mariano Ben (2017), El psicoanálisis como sistema de creencias: un bosquejo de programa de investigación, História, Ciências, Saúde – Manguinhos, v.24, supl., nov, p.15-31.

[3]

Plotkin, Mariano y Ruperthuz, Mariano (2017), Estimado Dr. Freud: Una historia cultural del psicoanálisis en América Latina, Buenos Aires, Edhasa.



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